En la parte noreste del campus de Camporredondo se localiza la “Infoteca Central”, que ocupa una superficie de 5 mil m2. Abrió sus puertas a la comunidad universitaria en noviembre de 1996, la cual recientemente recibió el nombre: Dr. Alejandro Dávila Flores, quien cuando fue rector de la universidad (1994-1997), gestionó su construcción.
El proyecto arquitectónico estuvo a cargo del Arq. Pedro Ramírez Vázquez (1919-2013). Al parecer en más de 25 años que tiene operando ha cumplido con su cometido de “proveer de servicios bibliotecarios, de información especializada, de cómputo y demás asociados (mapotecas, videotecas, fonotecas, bases de datos, etc.) a la Comunidad Académica…”.
Sin duda, muy loable la contratación de ese arquitecto; es pertinente recordar lo que le dijo a una reportera en una entrevista: “Nunca he pretendido hacer arquitectura de autor. Esta disciplina tiene que cumplir con una función de servicio para quien ocupará esos espacios”.
Esa forma de concebir los proyectos arquitectónicos, contrasta con lo que hizo en la construcción de la Infoteca: la ausencia de sanitarios en su planta alta, así como la omisión de rampas, elevadores o escaleras eléctricas para acceder a ella. Cambiar para permanecer. De ninguna manera es ocioso, revisar el comportamiento que han tenido los indicadores de uso o consumo, de cada uno de los servicios que ofrece; los consumidores habituales han sido estudiantes y profesores.
Sobre todo a partir de la popularización de los dispositivos electrónicos portátiles y personales, que conectados a la internet operan casi desde cualquier sitio, sin olvidar también el acelerado índice de obsolescencia que experimentan este tipo de sistemas y aparatos electrónicos.
Quizá al efectuar una revisión técnica de la funcionalidad de la misma, se puedan realizar cambios, o por qué no, una reconversión en sus funciones acorde con las innovaciones del siglo 21. Costos. Se desconoce el monto de los honorarios que cobró el despacho de arquitectos (Ramírez P, Giovanini A y Ramírez Campuzano) por el diseño del proyecto y las implicaciones financieras que tuvo en el desarrollo de la universidad.
No obstante, el todavía rector (2021-24), el Ing. Salvador Hernández Vélez comentó: “Sin duda, hubo que vencer inercias y reorganizar la Universidad para obtener los recursos necesarios para este proyecto, y poder contar con el apoyo creativo del arquitecto de fama internacional, don Pedro Ramírez Vázquez”.
Aunque, para tratar de dimensionar la erogación monetaria, se puede preguntar. ¿Qué porcentaje representaba el sueldo anual de un Profesor de Tiempo Completo (PTC) en 1996 del total de los honorarios que pagó la universidad por el diseño? Lo que también llama la atención es que no se haya invitado a participar en el proyecto de la Infoteca a la comunidad académica de las escuelas de Arquitectura e Ingeniería Civil.
El marginar a docentes y estudiantes tiene varias lecturas. Una de ellas, es el mensaje que se está mandando a los futuros empleadores de los egresados de las carreras de arquitectura e ingeniería de la universidad. No se tiene confianza en la capacidad de los maestros, y mucho menos en sus alumnos que están formando.
Campus Arteaga
Se localiza a 15km de la ciudad de Saltillo. El diseño del mismo, fue también por encargo, pero ahora el despacho del arquitecto Teodoro González de León (1926-2016), quien radicaba en la ciudad de México, elaboró el proyecto.
De nueva cuenta se dejó sin la participación al “alma mater”. Ni siquiera se les permitió a los alumnos conocer los planos, ni colaborar como supervisores de obra.
Un exdirector de la escuela de arquitectura de la universidad hizo las siguientes observaciones de ese campus:
1.) “Es un terreno de 60 hectáreas, de superficie irregular, topográficamente muy accidentado.
2.) En la maqueta que elaboré-dice-señalo las curvas de nivel del predio, se aprecia una pendiente de norte a sur de más de 40 metros de desnivel.
3.) Existen tres escurrimientos naturales de agua que provienen de la sierra, que han ocasionado inundaciones en las instalaciones, en una, de varias ocasiones, se encharcó la planta alta de la escuela de arquitectura.
4.) La cimentación de los edificios que se han construido hasta la fecha, implicó movimientos de tierras, terraplenes, zapatas bien armadas y muros de contención, que encarecieron sobremanera la obra. Los contratistas de maquinaria pesada, cobran por hora-máquina.
5) Tipo de construcción. Arquitectura transparente. Acero-Concreto-Vidrio.
6.) Las escuelas hasta ahora construidas están mal ubicadas y orientadas. Distantes de los estacionamientos y las ventanas de las aulas situadas hacia el oriente y poniente. Se ha recurrido a persianas y cortinas, así como al uso de enfriadores para tratar de paliar los efectos de los abrazadores rayos de sol.
7.) Más del 95 por ciento del personal que labora y estudia en el campus, viaja de Saltillo, al regresar en automóvil o transporte (Lobus) a su destino, tienen que incorporarse a la carretera 57, y después de aproximadamente 200 metros, buscar el retorno y dar vuelta en U, para poder transitar de oriente a poniente, maniobras que representan un riesgo latente, que se asume diariamente.
No se diseñó una salida segura, a través de la construcción de un túnel, que comunique con la vía federal”.
Como conclusión se puede decir que el campus Arteaga, se edificó desafiando las condiciones adversas del terreno, lo que implicó un enorme despilfarro de recursos públicos.
Con datos de México Desconocido, Latitud Megalopolis y la UAdeC
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