Espectáculos

Publicado el jueves, 28 de mayo del 2015 a las 15:00
Saltillo, Coah.- A más de tres lustros de que saliera a la luz en Monterrey, Nuevo León, la novela “El Camino de Santiago” de Patricia Laurent Kullick, Tusquets vuelve a editarla y hoy la presenta, a las 19:00 horas, en la Sala Alejo Carpentier de la Feria Internacional del Libro en Arteaga (FILA).
Para aA más de tres lustros de que saliera a la luz en Monterrey, Nuevo León, la novela “El Camino de Santiago” de Patricia Laurent Kullick, Tusquets vuelve a editarla y hoy la presenta, a las 19:00 horas, en la Sala Alejo Carpentier de la Feria Internacional del Libro en Arteaga (FILA).
Para algunos considerada ya un libro de culto, “El Camino de Santiago”, galardonado con el Premio Nuevo León de Literatura en 1999, toca uno de los temas que más le apasionan a la escritora originaria de Tampico, Tamaulipas: la locura.
“Me dio mucho gusto que la primera intención de Tusquets cuando me contactó fue reeditar esta novela; me sentí muy halagada, porque creo que es un texto que sigue vigente para lectores cómplices del thriller sicológico”, externa Laurent Kullick.
La también autora de la recién publicada novela “La Giganta” (que también traerá a la FILA), dice que como en todos los escritores los universos en que acontecen sus historias se fundamentaron en los primeros años de vida, dando forma a una cosmogonía muy personal.
“Obviamente, las lecturas abren ramificaciones y rutas cerebrales, inhóspitas algunas, insospechadas otras, pero al final inéditas, porque la conjunción de la cosmogonía de uno y lo demás de lo que nos vamos nutriendo nos hace únicos. Es como la voz, no hay dos topografías mentales iguales”, sentencia.
“En ‘La Giganta’ hablo un poco del universo infantil, qué es lo que se va a quedar; quería de alguna trabajar la infancia y la familia. En ambas novela lo hago aunque en ‘El Camino..’ la toco tangencialmente”, define.
Los títulos de la tamaulipeca se distinguen por ser poco extensos, algo que ella explica que tiene inclinación por manejar “una cierta velocidad narrativa”, porque necesita concentrase en la historia que está escribiendo y que no se preocupa por la longitud ni es su intención “escribir hoja y hojas sólo por escribir”.
“De alguna forma, manejar la velocidad narrativa para mentes muy distraídas ha sido mi interés; me gusta la brevedad y los temas que más me llaman son la infancia, la muerte, familia y la locura”, señala.
Ésta última la ha obsesionado siempre porque toda su vida ha temido a la posibilidad del suicidio de alguien.
“Me llaman mucho la atención los cuerpos vacíos, que siguen viviendo, pero tú sabes que ya no está la persona ahí. Me tocó con una amiga; por más que yo me negaba la persona ya no está ahí en ese cuerpo, punto. Siempre he pensado a dónde se va y a quién le deja el cuerpo, que habla puras incongruencias porque obviamente le falta lo que es el espíritu”, agrega.
lgunos considerada ya un libro de culto, “El Camino de Santiago”, galardonado con el Premio Nuevo León de Literatura en 1999, toca uno de los temas que más le apasionan a la escritora originaria de Tampico, Tamaulipas: la locura.
“Me dio mucho gusto que la primera intención de Tusquets cuando me contactó fue reeditar esta novela; me sentí muy halagada, porque creo que es un texto que sigue vigente para lectores cómplices del thriller sicológico”, externa Laurent Kullick.
La también autora de la recién publicada novela “La Giganta” (que también traerá a la FILA), dice que como en todos los escritores los universos en que acontecen sus historias se fundamentaron en los primeros años de vida, dando forma a una cosmogonía muy personal.
“Obviamente, las lecturas abren ramificaciones y rutas cerebrales, inhóspitas algunas, insospechadas otras, pero al final inéditas, porque la conjunción de la cosmogonía de uno y lo demás de lo que nos vamos nutriendo nos hace únicos. Es como la voz, no hay dos topografías mentales iguales”, sentencia.
“En ‘La Giganta’ hablo un poco del universo infantil, qué es lo que se va a quedar; quería de alguna trabajar la infancia y la familia. En ambas novela lo hago aunque en ‘El Camino..’ la toco tangencialmente”, define.
Los títulos de la tamaulipeca se distinguen por ser poco extensos, algo que ella explica que tiene inclinación por manejar “una cierta velocidad narrativa”, porque necesita concentrase en la historia que está escribiendo y que no se preocupa por la longitud ni es su intención “escribir hoja y hojas sólo por escribir”.
“De alguna forma, manejar la velocidad narrativa para mentes muy distraídas ha sido mi interés; me gusta la brevedad y los temas que más me llaman son la infancia, la muerte, familia y la locura”, señala.
Ésta última la ha obsesionado siempre porque toda su vida ha temido a la posibilidad del suicidio de alguien.
“Me llaman mucho la atención los cuerpos vacíos, que siguen viviendo, pero tú sabes que ya no está la persona ahí. Me tocó con una amiga; por más que yo me negaba la persona ya no está ahí en ese cuerpo, punto. Siempre he pensado a dónde se va y a quién le deja el cuerpo, que habla puras incongruencias porque obviamente le falta lo que es el espíritu”, agrega.
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