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Pega sequía a ríos de Nuevo León; cascada Cola de Caballo luce ‘rasurada’

  Por Agencia Reforma

Publicado el viernes, 18 de marzo del 2022 a las 09:10


Para agosto pasado, la Cola de Caballo ya tenía menos agua, pero aún se observaban tres chorros o torrentes principales

Monterrey, NL.- Además de casi vaciar las presas La Boca y Cerro Prieto, la sequía afectó a ríos y arroyos de Nuevo León, y hasta a la Cascada Cola de Caballo.

La famosa caída de agua en Santiago luce menos abundante que hace unos meses, mientras que el caudal del Río Ramos, en Allende, ha bajado considerablemente.

Hace un año y medio, en septiembre del 2020, la cascada cubría gran parte de la pared de roca por la que cae, de acuerdo con registros fotográficos de EL NORTE.

Para agosto pasado, la Cola de Caballo ya tenía menos agua, pero aún se observaban tres chorros o torrentes principales.

Ayer se observó que uno de esos tres chorros ya casi desapareció.

“Tiene menos agua, pero digamos que está a un 60 o 70 por ciento de como siempre ha estado”, expresó un comerciante al pie de la cascada.

Fotos de paseantes con una abundante cascada de fondo, que son exhibidas en un local en el paraje turístico, también evidencian la pérdida de volumen de la Cola de Caballo.

Por la carretera que precisamente conduce a este paraje, los estragos de la sequía también se aprecian en la desaparición de pequeñas cascadas.

Es el caso de una caída de agua entre La Cieneguilla y la Cola de Caballo, que, de tener abundante agua hace más de un año, ahora prácticamente no tiene.

Dentro del mismo municipio de Santiago, el Arroyo La Chueca, que alimenta a la Presa La Boca, también exhibe menos caudal.

En Allende, el Río Ramos también exhibe un menor volumen que hasta hace unos meses, lo cual se puede apreciar en parajes como La Peñita.

Aunque ciudadanos han reportado que el río se ha secado por completo, la realidad es que sólo en algunas zonas se ha perdido la profundidad o amplitud acostumbrada.

Habitantes denunciaron que el agua es retenida cerca de la sierra.

“Aquí (en La Peñita) estaba mucho más hondo. Ahí se ven las marcas en la piedra donde ha ido bajando, pero dicen que es porque más arriba la están reteniendo”, expresó Luis Mario Martínez, habitante de Allende.

En el área metropolitana, aunque el Río La Silla -el único afluente vivo urbano- también tiene menos caudal, no es tan grave o drástico, corriendo aún un volumen considerable de agua, como a la altura del Municipio de Guadalupe.

“Ha bajado, pero muy poco, todavía hay suficiente agua en este río”, dijo Gaspar García, quien camina todos los días por el parque lineal junto al cauce, en Guadalupe.

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