Nacional

Publicado el lunes, 19 de enero del 2015 a las 16:05
México, DF.- A partir de ahora, y hasta el 31 de diciembre de 2015, cuando se producirá oficialmente el apagón analógico, cada vez será más frecuente encontrar televisores desechados en tiraderos a cielo abierto o en esquinas donde se amontona la basura.
A falta de un plan de manejo para estos aparatos, la solución más simple es deshacerse de ellos o darlos a precio de ganga para que sean vendidos por partes.
El problema podría quedar en una cuestión de gestión de residuos si no fuera porque una parte del vidrio de estos televisores contiene óxido de plomo, una sustancia para la cual la Organización Mundial de la Salud ha señalado que no existe un nivel mínimo seguro para la salud.
Además, es altamente contaminante para el medio ambiente si penetra en la tierra o termina en el agua.
“El óxido de plomo se encuentra en una parte del vidrio de las televisiones. Cuando el vidrio se rompe por accidente o para sacar el arillo de cobre que se sitúa detrás de él, es cuando el óxido de plomo lixivia en la tierra o acaba en los ríos”, apunta Sofía Chávez, coordinadora general de la asociación civil Proyecto Ecovía, Vías Verdes A.C., con sede en Guadalajara.
No obstante, el Gobierno mexicano planea regalar 13.8 millones de televisiones nuevas, o digitales, a los hogares inscritos en el padrón nacional de beneficiarios de los programas de la Secretaría de Desarrollo Social ubicados en zonas de alta marginación, sin haber preparado un plan para el desecho de los viejos televisores.
De acuerdo con el Programa de Trabajo para la Transición a la Televisión Digital Terrestre de la SCT, esta medida tendrá un impacto positivo en el uso eficiente de la energía que beneficiará a 13.8 millones de hogares, al reducirse en más del 60% el consumo de electricidad por televisor de 21 pulgadas. Esto representará una disminución de mil 600 kilowatts hora o 1.3 veces la energía que se economiza en el Horario de Verano.
El documento añade que, al cambiar el televisor analógico por un televisor digital, las familias tendrán ahorros económicos anuales del orden de mil 638 millones de pesos al año y el Gobierno federal dejará de erogar al año 3 mil 276 millones de pesos por concepto de subsidios.
“Considerando un horizonte de vida útil de un televisor (10 años), nos lleva a ahorros que ascienden a más de 30 mil millones de pesos”, se asegura.
Hasta el 18 de diciembre de 2014, el Gobierno ya había repartido un millón de televisores nuevos.
Pero el discurso gubernamental de que las televisiones viejas consumen mucha más energía choca con una realidad, advierte la especialista Sofía Chávez: el impacto ambiental y de salud si no existe un manejo adecuado de los televisores.
Por ello, lo que tanto ella como sus colegas de la Sociedad Mexicana de Ciencia y Tecnología aplicada a Residuos Sólidos (Somers) piden a la población es que, hasta que no se ponga en marcha un programa de acopio y confinamiento de televisores viejos, estos se guarden en las casas o en lugares donde los vidrios no se puedan romper y el óxido de plomo no sea liberado.
El Programa de Trabajo para la Transición a la Televisión Digital Terrestre señala, además, que 15.3 millones de hogares dependen de la televisión abierta analógica, lo que equivale al 49.2% de los hogares mexicanos.
“Se calcula que cada hogar tiene un promedio de 1.1 televisiones, por lo que, si multiplicamos este número por 15.3 millones de hogares, podríamos calcular una generación de televisiones convertidos en residuo en el orden de 16.83 millones de unidades. Si se prevé una generación de 378 mil 675 toneladas de tubos de rayos catódicos que caerán en desuso, con un manejo inadecuado de los mismos podría haber un problema ambiental de 19 mil 615 toneladas de óxido de plomo”, explica Chávez.
DIÁLOGO FALLIDO
Ante esta situación, Somers envió el 13 de octubre una carta a la Presidencia de la República en la que señalaba su profunda preocupación sobre los efectos colaterales de la transición a la Televisión Digital.
En ella, se señala que, cuando los residuos de manejo especial, como los televisores, no se gestionan adecuadamente, pueden originar contaminación por metales pesados, principalmente por la liberación del óxido de plomo, que constituye uno de los componentes esenciales de los tubos de rayos catódicos y que afecta el sistema nervioso, alterando su desarrollo en niños y durante la gestación, entre muchos otros efectos.
Somers señaló al Gobierno que, aunque el Programa establece que en mayo de 2014 debió haberse iniciado un plan de manejo para los televisores analógicos desechados, que considere acopio y reciclaje, y que no se ha dado a conocer.
Y se añade que los sitios de disposición final de residuos no tienen la infraestructura ni la capacidad para recibir y manejar adecuadamente las miles de toneladas de residuos eléctricos y electrónicos que recibirán en los próximos meses.
“Tal como establece la legislación, los residuos eléctricos y electrónicos son residuos contaminantes que no deben enterrarse en sitios municipales preparados para los residuos sólidos urbanos”, se añade.
Por lo anterior, Somers solicita la publicación y difusión urgente del plan de manejo de residuos de televisiones analógicas y, en caso de que no se cuente con él, que se convoque a una mesa de trabajo.
En respuesta, el 29 de octubre, la dirección general de atención ciudadana de la Presidencia indicó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Subsecretaría de Fomento y Normatividad Ambiental, ya se encuentra trabajando en un plan de recolección y confinamiento de las televisiones analógicas que pudieran ser desechadas por el apagón analógico.
Los daños
Aunque en los tubos de rayos catódicos hay distintas sustancias tóxicas, los científicos ponen su atención en el óxido de plomo por ser altamente contaminante.
Es importante considerar:
» La exposición al óxido de plomo se da principalmente por inhalación o ingestión.
» El plomo dentro del organismo no se transforma, se acumula y permanece en el cuerpo por largos periodos de tiempo.
» Una vez que el plomo ingresa al organismo, pasa rápidamente al torrente sanguíneo y se distribuye de forma no homogénea en el cuerpo. Al poco tiempo, ingresa al hígado, riñones, pulmones, cerebro, bazo, músculos » La vida media del plomo en la sangre y el tejido blando es de 28 a 36 años, pero puede ser mucho mayor en los huesos.
» La exposición al óxido de plomo puede causar irritación de la piel, ojos y aparato respiratorio.
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y corazón, seguido de una distribución lenta a los huesos y, en algunos casos, se puede acumular en los dientes.
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