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Publicado el domingo, 7 de diciembre del 2008 a las 16:00
Piedras Negras, Coah. – “La pena de muerte contra secuestradores que asesinen a sus víctimas es un acto de justicia de la sociedad contra esos criminales que actúan impunemente destrozando a las familias”.
Así lo señaló Álvaro Pérez Treviño, candidato a la presidencia de México en 1994, agregó: “Lo propuse en mi campaña por ser el secuestro el mayor crimen contra la humanidad”.
“Considero frustrante la postura del senador Gustavo Madero y su partido, el PAN, pero explicable, pues “a él no le han secuestrado a ningún miembro de su familia”.
En la propuesta del gobernador Humberto Moreira Valdés para aplicar la pena de muerte a secuestradores que asesinen a sus víctimas no hay tintes políticos, sino el hacer justicia.
Lo anterior por la versión de Jesús Ortega, quien dice que el gobernador de Coahuila busca fines políticos, “mejor debe preocuparse por el desarticulado PRD por pleitos internos”.
Hay una impunidad muy grande, agregó Pérez Treviño, “por ello la sociedad mexicana le exige a las autoridades hacer justicia no sólo en casos de secuestro, sino en todos los delitos”.
No es tolerable que la sociedad continúe inerme ante los secuestros y crímenes de Fernando Martí, Silvia Vargas y de otros más, en ocasiones hasta con mutilaciones de miembros.
Pérez Treviño afirmó convencido: “Estoy con Moreira al 100 por ciento, de haber llegado a la Presidencia de la República seguramente habría enviado esa iniciativa al Congreso”.
El ex candidato a la Presidencia de México señaló que “en otros países aplican pena de muerte, aún en casos de otros crímenes, que no deba emplearse a quienes asesinan inocentes”.
La realidad es que “quienes critican la propuesta del gobernador Moreira no están en los zapatos de familias que han vivido en carne propia un secuestro de un familiar directo”.
Pérez Treviño cuestionó retadoramente: “Quienes ahora se oponen a la pena de muerte para secuestradores que también asesinan, ¿pensarán igual si lo vivieran en carne propia?”.
La verdad es que deben adoptarse medidas y aportar resultados por parte de las autoridades no sólo en los casos de secuestro y asesinato de las víctimas, sino de cualquier delito.
Sin embargo, la realidad que flagela la sociedad es la terrible impunidad, en ocasiones por la corrupción en los sistemas de seguridad, la procuración y la aplicación de la justicia.
Es por ello que la sociedad reclama hechos, no promesas o declaraciones que en muy poco o nada les resuelven su justo reclamo de que se les garantice a plenitud su seguridad.
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