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Publicado el lunes, 12 de enero del 2026 a las 17:53
Ciudad de México. – El sector agrícola mexicano, pilar de la exportación nacional, enfrenta una paradoja crítica: mientras la producción de frutas y verduras destaca a nivel global, el campo se queda sin relevo generacional. Actualmente, solo el 10.5% de la población se dedica a la agricultura y apenas el 2% de los jóvenes muestra interés en el sector, cuya edad promedio hoy ronda los 56 años.
Ante este panorama de envejecimiento y desigualdad, el programa “Pequeño Productor” de Fundación Walmart de México ha emergido como un motor de formalización comercial, logrando que los agricultores incrementen sus ingresos entre un 40% y un 90% en su primer año de operación como agroempresas.
La iniciativa, activa desde 2009, ha capacitado a más de 40 mil productores en 25 estados. El impacto es tangible en los estantes de las más de 3,000 tiendas de la cadena (Bodega Aurrera, Walmart y Walmart Express): hoy en día, uno de cada tres jitomates y aguacates vendidos proviene directamente de estos pequeños productores.
Entidades como Puebla, Oaxaca, Jalisco, Hidalgo y Chiapas encabezan la lista de proveedores que han logrado tecnificar su logística, invirtiendo en maquinaria, transporte y empacadoras gracias al acceso directo al mercado formal, eliminando intermediarios.
El programa no solo ofrece ventas, sino un cambio en el modelo de producción hacia la agricultura regenerativa:
– Hidalgo: Ricardo Ortega, de la agroempresa María la Asunción, relata que tras tres años de pérdidas, la capacitación técnica les permitió pasar de producir un tráiler al año a entregar 300 camiones anuales de jitomate.
– Coahuila: La organización Uprohma, liderada por Eloy Castañón, ha triplicado su capacidad entre 2015 y 2025. Actualmente integra a 158 productores de melón y sandía, alcanzando las mil toneladas anuales y destacando por ser pioneros en la contratación de mujeres en su región.
Gisela Noble, directora de Fundación Walmart de México, subrayó que la estrategia no solo busca rentabilidad, sino revertir el desinterés juvenil mediante la innovación. Los objetivos para el 2030 son ambiciosos:
– Capacitar a 50 mil productores adicionales.
– Convertir 100 mil hectáreas al modelo de agricultura regenerativa.
– Lograr un ahorro de 600 mil metros cúbicos de agua.
– Garantizar la seguridad alimentaria mediante la producción de 536 mil toneladas de alimentos sostenibles.
Con este modelo, la alianza busca consolidar un campo mexicano que no solo alimente al país, sino que sea visto por las nuevas generaciones como una actividad económica innovadora, rentable y ambientalmente responsable.
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