Nacional

Publicado el miércoles, 5 de agosto del 2015 a las 17:41
México, DF.- Reporteros amenazados cuando cubrían la actualidad de violentas regiones de México se habían refugiado en los últimos años en la capital del país, pero tras el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa resurge el miedo y sienten que se desploma su último refugio.
“¿Y ahora qué hacemos?”, se preguntaban los periodistas que protestaron el fin de semana en las calles por el crimen de Espinosa, asesinado el viernes junto a cuatro mujeres -una de ellas activista- en un apartamento de un barrio de la Ciudad de México.
El ambiente en el gremio es de “miedo, incertidumbre e indefensión”, cuenta a la AFP Balbina Flores, relatora de libertad de expresión de la Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México.
Espinosa, de 31 años, trabajaba hasta hace dos meses para medios nacionales desde Veracruz . Este estado es el epicentro de la violencia contra los periodistas en México, uno de los países más peligrosos para ejercer esta profesión.
El viernes, Rubén Espinosa fue asesinado de un balazo en la cabeza, tras ser aparentemente torturado, junto con las cuatro mujeres que se encontraban con él y quienes habrían sufrido violencia sexual, entre ellas la activista Nadia Vera.
Las autoridades tratan de dar con el móvil y los autores de este crimen que impactó a México, mientras organizaciones internacionales como la ONU exigen que se aclare si fue una represalia contra el fotoperiodista.
El fotoreportero había buscado refugio en Ciudad de México después de sufrir agresiones en Veracruz, como una golpiza propinada por policías estatales en 2013 y recientes intimidaciones.
Llamadas telefónicas intimidantes, levantones a punta de pistola frente a sus casas e incluso ataques contra sus medios son razones por las que, como Espinosa, una docena de periodistas regionales se esconden en la capital, que hasta ahora consideraban segura.
“Se enciende la luz roja. Era la ciudad blindada y ya se rompió”, comentó un periodista de Veracruz en el funeral de su colega.
Protección a medias
Para Amnistía Internacional, “resulta alarmante” que asesinatos como el de Espinosa y Vera ocurran pese a la existencia en México de un mecanismo de protección para defensores de Derechos Humanos y periodistas, así como de una fiscalía especializada.
El propio Rubén Espinosa no se inscribió a este mecanismo por desconfiar de las autoridades.
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