Piedras Negras
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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 30 de abril del 2026 a las 04:05
Piedras Negras, Coahuila.- El Día del Niño no debería reducirse a globos, dulces y celebraciones pasajeras, afirmó el catedrático doctor Jesús Martín Cepeda Dovala.
Debería ser, ante todo, un recordatorio de lo esencial; porque “todos fuimos niños, pero muchos han olvidado ya lo que eso significaba”.
“ Un niño no nace roto, no nace con miedo al qué dirán, con inseguridades, ni con la obsesión de encajar”, agregó Cepeda Dovala.
Todo eso, enfatizó, “lo aprende, lo absorbe, lo hereda de una sociedad que, en muchos sentidos, ha perdido el rumbo”.
“ El niño confía, cree, pregunta sin vergüenza, se equivoca sin miedo e intenta sin estar calculando el fracaso y vive con una honestidad brutal que muchos adultos pasan años intentando recuperar, cuando no la pierden para siempre”, añadió.
Sin embargo, dijo, “en algún punto del camino, algo cambia, se le enseña a callar en lugar de cuestionar, a obedecer en lugar de comprender, a competir en lugar de construir y poco a poco, ese niño deja de ser libre”.
Por eso, este día, subrayó Cepeda, “no debería centrarse solo en hacer felices a los niños durante unas horas y a olvidarnos de él al día siguiente…”
Deberíamos reflexionar y a obligarnos a preguntarnos “¿qué clase de adultos estamos formando y en qué momento dejamos de ser nosotros mismos?; porque el problema no es que los niños crezcan; el problema es que crecen olvidando quiénes eran”.
Tal vez la reflexión más importante no sea solo el cómo cuidar a los niños, sino “el cómo dejar de traicionarlos; cómo no apagar su curiosidad y cómo no moldearlos a partir de nuestros miedos y cómo no convertirlos en versiones agotadas de lo que hoy somos”.
“ Un niño no necesita un mundo perfecto, necesita adultos que no hayan renunciado por completo a su humanidad”, aseveró convencido Cepeda.
Así que este Día del Niño, recomendó el catedrático, “no solo celebres, asume tu responsabilidad, porque la infancia no es una etapa que simplemente se deja atrás; es la base de todo lo que viene después”.
Y cuando se falla ahí, “muchas veces el resto de la vida se convierte en un largo intento de reparar lo que debió cuidarse desde el principio”, aseguró el entrevistado.
Vale la pena reflexionar a fondo sobre una verdad incómoda pero necesaria. “La verdadera deuda con la infancia no se paga con regalos, sino con coherencia”, finalizó el doctor Cepeda Dovala.
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