Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Ordenan capturar a 2 ex funcionarios de Aureoles por desvíos Nombran a Yahir Valdés como nuevo comisario de Seguridad Pública en Zaragoza Tele Zócalo Nocturno / 13 de febrero de 2026 El PAN liquida deuda histórica de predial en Ciudad Juárez; Morena minimiza el monto SLP: fortalecen protocolos sanitarios en planteles educativos ante casos de sarampión

Zócalo

|

Clasificados

|

Información

< Clasificados

Clasificados

Plaza Manuel Acuña, memorias que no mueren

  Por Redacción

Publicado el miércoles, 26 de noviembre del 2014 a las 16:01


Durante décadas, este sitio ha visto pasar el tiempo y miles de vivencias que se conservan aún en día

Saltillo, Coah.- Aquí el tiempo no pasa, a pesar de lo que digan las manecillas del reloj.

En este lugar convive el impulso de modernidad con las viejas costumbres de los saltillenses. Las altas palmeras crecen junto a los cedros que la comunidad libanesa donó hace cerca de 20 años.

Quizá lo que más llama la atención es que, pase lo que pase, la estampa de la plaza Acuña es la misma de siempre: grupos de personas mayores, con sus sombreros o gorras de beisbol, tomando el sol, hablando con los amigos o con cualquier desconocido que se les acerca.

Muchos de ellos están ávidos de entablar conversación con quien los quiera escuchar. Y es que para ellos la gente sigue siendo digna de la misma confianza que hace 40 o 50 años.

“Yo llegué aquí hace como 40 años”, dice Emeterio Ramírez, originario de Monterrey, quien cubre sus ojos del sol de las 10 de la mañana con una mano.

“Siempre he venido aquí, desde que trabajaba allá en Ferrocarriles. Todos los domingos aquí andaba, me juntaba con los amigos a platicar y lo sigo haciendo”.

Dice que aquí, en la plaza, la gente grande no se muere. “¿O cuándo has visto que aquí se acaben viejos?”, dice con una sonrisa.

Y tiene razón. “Es la plaza de los viejitos”, dice Antonio Auces, quien vivió un tiempo en Saltillo pero ahora radica en Nueva Rosita, de donde es originario.

“Llegué ayer. Quedé de verme aquí con un amigo”, cuenta.

A falta de ese amigo, se pone a platicar con este reportero.

“Yo vi una vez en San Antonio, Texas, a un poeta declamando el ‘Nocturno a Rosario’. Hubiera visto usted qué cosa más hermosa”, dice volteando a ver la escultura blanca que se ubica al centro de la plaza, en el mero corazón del Centro de Saltillo.

La plaza Acuña alberga este monumento, obra de Jesús Fructuoso Contreras, creado en 1900 y que estuvo en una exposición en París y la Ciudad de México. Fue trasladado aquí en la administración de Manuel López Villarreal luego de haber permanecido muchos años en la Alameda Zaragoza, de esta misma ciudad.

Ahora, la figura de mármol parece observar desde la altura la vida cotidiana de esta plaza: puestos de revistas, vendedores de globos, vendedores de billetes de lotería, boleros.

La vida en este lugar es bulliciosa y la mañana transcurre entre la gente que va de paso con bolsas de compras, y los “inquilinos” habituales de este lugar.

“Aquí venimos porque está muy tranquilo, nos da el sol y podemos recordar viejos tiempos con los amigos”, dice Juan Amador, quien lleva “toda la vida” viviendo aquí, aunque nació en Concha del Oro, Zacatecas. (NÉSTOR GONZÁLEZ).

ch

Más sobre esta sección Más en Clasificados