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Excélsior
Publicado el domingo, 5 de abril del 2026 a las 14:34
Ciudad de México.- El Tour de Flandes 2026 estuvo cerca de romperse antes de su desenlace. Un incidente insólito con un paso a nivel desató la polémica en uno de los Monumentos más importantes del ciclismo, luego de que Tadej Pogacar y Remco Evenepoel ignoraran una señal en rojo… y aun así continuaran en carrera.
A 60 kilómetros de la meta, el pelotón se encontró con un cruce ferroviario activo. Las luces parpadeaban y la señal sonora obligaba a detenerse, como dicta el reglamento. Sin embargo, el grupo que encabezaba el UAE Team, con Pogacar al frente, no frenó.
RENDIDOS A TADEJ POGACAR.
El campeón del mundo firma su tercer Tour de Flandes, el duodécimo Monumento, el cuarto consecutivo… y tan solo deja la incógnita de si será capaz de ganar los cinco en un mismo año.
🚴♂️ Lo has visto en @Eurosport_ES y @StreamMaxES. #RVV26 pic.twitter.com/ouzJyoEUGu
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El caos fue inmediato. Mientras algunos corredores continuaron su marcha, otro grupo sí respetó la señal y se detuvo, quedando completamente cortado. Entre los afectados estaban nombres de peso como Mathieu van der Poel y Wout van Aert, quienes perdieron terreno en una situación ajena al esfuerzo deportivo. La carrera quedó partida.
El reglamento de la Unión Ciclista Internacional (UCI) no deja espacio a interpretaciones. Cruzar un paso a nivel con señal activa implica descalificación, pérdida de puntos, multa económica y hasta suspensión. La norma es contundente: está estrictamente prohibido avanzar cuando las luces están activas o la barrera en movimiento.
Medio pelotón se queda parado por un paso a nivel, la otra mitad sigue adelante…
y el coche de carrera abronca a los que no han parado en las barreras, entre ellos Pogacar, que con el reglamento en la mano podría ser descalificado.
Una de las imágenes de #RVV26. pic.twitter.com/IfsKBu6ZC6
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Aun así, la organización tomó otro camino. Lejos de aplicar una sanción inmediata, el director de carrera decidió neutralizar la situación y obligó al grupo de Pogacar a esperar al pelotón que se había detenido, rearmando la competencia como si se tratara de un incidente más de carrera. La decisión evitó una ventaja deportiva… pero ignoró una infracción clara del reglamento.
La determinación no cayó bien dentro del pelotón. Varios equipos y corredores mostraron su inconformidad, al considerar que se trató de una acción peligrosa que debía tener consecuencias disciplinarias. El argumento de la organización fue que se trató de un episodio excepcional, en el que una sanción severa podría haber condicionado por completo el resultado del Monumento.
El Tour de Flandes quedó marcado por una decisión que seguirá generando debate. Lo que debía ser una batalla entre los mejores del mundo terminó envuelto en una polémica que pudo cambiar la historia de la carrera. Porque más allá de que el pelotón se reagrupara, el mensaje fue claro: ni siquiera las reglas más estrictas son intocables cuando están en juego las grandes figuras.
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