Nacional
Por
Abdel Robles
Publicado el domingo, 25 de enero del 2009 a las 16:00
México, D.F.- De una persona cremada se extraen 2.5 kilos de cenizas, de éstas es posible obtener el carbono necesario que se requiere para procesar un diamante.
En 2004, la empresa suiza Algordanza patentó un procedimiento científico que consiste en la elaboración de piedras preciosas sintéticas de tono azulado.
Esto se logra al someter el carbono orgánico, presente en las cenizas humanas, a una presión de 50 atmósferas y una temperatura de mil 500 grados centígrados.
SÓLO MÉXICO “La diamantización es la consecuencia lógica para quienes desean conservar la luz y la esencia de su ser querido. Da la oportunidad de evitar una segunda pérdida al enfrentarse a la necesidad de abandonar al familiar o al amigo en una tumba”, comenta Eugenio Francisco Flores, director corporativo de Algordanza Diamond Life México.
“Al convertirlo en una gema –continúa– es posible ver a la persona fallecida de una manera diferente.
“En México el servicio de Algordanza ha impactado porque existe una resistencia cultural a aceptar la muerte.
“El diamante permite que las personas tengan la ilusión de preservar cerca de ellos a quienes aman”, dice Flores.
AL CLIENTE LO QUE PIDA… La forma deseada o las especificaciones extras solicitadas por el interesado, como por ejemplo inscripciones hechas con láser sobre la pieza, elevan el valor de la joya.
Los servicios se pueden contratar directamente en las oficinas de la empresa, ubicada en Santa Fe, o en el módulo establecido en la Funeraria Gayosso.
Eugenio Francisco Flores explica que la transformación química se realiza en el laboratorio de Algordanza, en Chur, Suiza.
El proceso puede demorar entre 16 y 49 semanas, dependiendo del tamaño o número de piezas que se deseen.
Además, detalla que “no existe riesgo de que las cenizas de dos personas se mezclen, porque todo está perfectamente controlado”, incluso si el cliente lo desea puede viajar hasta Suiza, ingresar a su laboratorio y presenciar la evolución de la transformación.
“Al final, la empresa otorga una certificación química que garantiza y comprueba que el diamante no está formado de ningún elemento orgánico o químico ajeno.
“Algunas veces hacemos mezclas, pero son atendidas a petición de los familiares. Es común que los nietos deseen hacer una sola joya con las cenizas de su abuelo y abuela. También han llegado a solicitar que se junten los restos de parejas muertas a temprana edad”.
“Además del valor sentimental, el diamante puede tener un costo comercial. Es costumbre que el Instituto Gemológico Suizo realice certificaciones y valuaciones de las piezas para que se puedan poner a la venta.
Por el momento, la diamantización se aplica a cadáveres de países como Alemania, España, Países Bajos, Rumania, Portugal, Italia, Japón, Corea, Australia y Estados Unidos. “En América Latina, México se convirtió en el primer país en ofrecer esa alternativa funeraria y hasta aquí llegan solicitudes provenientes de Centro y Sudamérica.
“De hecho, y ante la alta demanda, ya se están realizando los trámites para abrir sucursales de Algordanza Diamond Life en Argentina, Uruguay y Brasil”, afirma.
México, asegura Flores, se eligió como la primera nación de la región por los apegos familiares prevalecientes en la sociedad.
La profecía bíblica ha cambiado por: “Polvo eres… y en diamante te convertirás”.
México es el único país latinoamericano donde se ofrece esa alternativa funeraria, que brinda a los deudos la oportunidad de conservar al ser querido en un precioso diamante.
Los precios para convertirse en joya van desde los 65 mil 412 a los 263 mil 465 pesos. El costo depende del tamaño de la gema que el cliente pida. Puede variar desde 0.25 quilates hasta un quilate.
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