Aseguró que el velorio representó un momento muy tierno para su familia, debido a que su familia se enteró de todo. lo que su padre había sido querido por la comunidad y el respeto que sentía por él.
Al día siguiente del sepelio, los hermanos Lizárraga regresaron a Alemania para continuar con el espectáculo, ya que, dijo, esa fue la manera en la que su padre les enseñó a trabajar.
Confesó que a 26 años de que su padre haya dejado este plano existencial, el tema de la muerte de don Cruz es un asunto que le sigue doliendo.
Se dijo afortunado de poder disfrutar de su esposa y su madre, quien tiene 75 años de edad y comenzó a hacer ejercicio, tras lo cual bajó varios kilos y se mantiene sin problemas.
Meses en terapia
Explicó que tras el accidente que sufrió en uno de los camiones de la banda significó un punto de quiebre en su vida, debido a que meses después de pasar por tratamiento clínico y unas semanas después de haber regresado a los escenarios comenzó a tneer estrés postraumático.
Destacó que antes de salir del hospital se le recetó tomar potasio, pero no quiso atender las indicaciones del doctor. Esto fue la causa de que pasara un mes deprimido y con ansiedad. Pese a esta condición, narró, tuvo que continuar trabajando.
“Me ponía la biblia en el pecho y sentí que me quemaba”, dijo.
Durante la charla aseguró que tuvo que tomar ayuda psiquiátrica para entender qué era lo que estaba pasando con su vida. Su caso se complicó al punto de que fuera enviado a un psiquiatria. En este proceso logró entender que tenía aprender a decir no, pese a que estaba acostumbrado a acatar cualquier orden que le dieran.
Indicó que el proceso médico se complementó con fármacos con los cuales pudo resolver su problema y también comprender que lo más sano en su caso era seguir la vida.






















