Sin categoría
Por
Agencias
Publicado el lunes, 28 de marzo del 2016 a las 00:02
Periódico am | Ciudad de México.- Hasta que una pareja trae al mundo una nueva vida se da cuenta del agotador trabajo que ha aceptado hacer, pues al principio el bebé duerme por intervalos de tiempo, es decir, despertando en varias veces por la noche, pero cuando por fin consigue dormir la noche completa habrá otras preocupaciones que mantengan a los padres despiertos.
Christine Skoutelas, en una publicación del Huffington Post, explica por qué los padres siempre están cansados.
Cuando los bebés logran dormir la noche completa sin despertar, podría pensarse que los padres podrán hacer lo mismo y descansar plácidamente, pero no es así, cuando esta etapa comienza, los padres suelen despertar asustados porque su hijo no los haya despertado; así que, con la adrenalina por la nubes los progenitores comprueban cómo está el pequeño, algunas veces pensando en no encontrarse con una situación horrible.Luego de comprobar que todo está bien, posiblemente ya no puedan conciliar el sueño.
Otra de las razones por las que no se duermen más de dos o tres horas seguidos es el “llanto fantasma”, aquí los padres despiertan al oír un llanto, el cual sólo está en sus mentes.
Conforme el niño va creciendo, muchas veces, éste empieza a despertarse a la mitad de la noche y a ir a la habitación de sus padres pidiendo agua o diciendo que mojó la cama.
Cuando los hijos han llegado a la adolescencia, tampoco se puede descansar por completo. “Temo que llegue el momento en el que me despierte preocupada por mis hijos cuando sean adolescentes, preguntándome si habrán salido de casa sin mi permiso, o cuando vayan a la universidad, preguntándome si estarán bien”, relata Skoutelas.
Otro punto que destaca la bloguera es el hecho de que no ha momentos de respiro, pues muchas veces cuando el hijo es pequeño resulta imposible usar el teléfono móvil. Aunque el baño podría ser el único lugar para poder usarlo sin la interrupción de los pequeños, para algunos padres despegarse de sus hijos para ir a éste puede resultar realmente complicado.
No hay días libres. Christine Skoutelas relata que para la gente sin hijos tomarse un día de descanso en algo que pueden hacer normalmente, pero para los padres eso no existe, sin importar si se está enfermo, hay que fingir que la enfermedad no existe, porque siempre habrá comida por hacer, ropa por lavar y niños que cuidar.
Hay sobrecarga en el cerebro. “Siempre hay un parloteo infinito de fondo. Hay demasiados “mamá, mamá, mamá” y demasiados “¿esto qué es?” para los que, sea cual sea la explicación que se dé, la respuesta será “¿y por qué?”
Hay consecuencias a nivel físico. La bloguera escribe, dejando de lado lo que el embarazo hace con el cuerpo de una mujer, que durante los primeros años de los hijos los padres constantemente los están cargando. “Y no son como un saco de patatas, se mueven, se retuercen y patalean”.
La constante limpieza. La escritora relata que para los padres de niños, la limpieza de la casa se hace más veces. “Obviamente, todo el mundo tiene que limpiar la casa, pero los que son padres tienen que hacerlo mucho más. Se agachan, guardan cosas, se agachan, ordenan, guardan. Limpian. Recogen juguetes. Y más juguetes. Y piezas de juguetes”, escribe la Skoutelas en el Huffington Post.
Las preocupaciones se apoderan de los padres. La ansiedad que viven los padres por sus hijos son infinitas sin importar la edad que se tenga. “El síndrome de muerte súbita del lactante. Una mala caída por las escaleras. La ingesta de productos de limpieza. Los golpes en la cabeza con las esquinas de las mesas. El acoso escolar, las salidas nocturnas, un grupo de amigos inadecuado, un matrimonio infeliz… Nuestras pobres células no pueden con más estrés”
“Los que somos padres estamos tan cansados que a veces nos tumbamos en el suelo”, finaliza la bloguera, aunque recalcando que a pesar de todo esto ella y su pareja son felices con sus hijos.
fb
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Sin categoría