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Por qué nos encanta el changuito Punch: la ciencia detrás de compartir cosas tiernas

  Por Excélsior

Publicado el martes, 24 de febrero del 2026 a las 14:08


Lo que tu mente realmente está buscando cuando ves cosas tiernas

Ciudad de México.— En medio de titulares dominados por el narcotráfico, ‘el Mencho’, operativos migratorios de ICE y una conversación digital marcada por la violencia, internet encontró un respiro inesperado: el changuito Punch.

La historia del pequeño mono que, tras no ser aceptado por otros de su especie, encontró consuelo abrazando un peluche de IKEA, se volvió viral en cuestión de horas. Más que una anécdota adorable, el fenómeno Punch revela algo más profundo sobre por qué necesitamos compartir contenido tierno en tiempos de saturación informativa y estrés colectivo.

En medio del caos, Punch

La exposición constante a noticias negativas no es inocua para el cerebro. Diversos estudios en psicología y neurociencia han documentado que el consumo reiterado de información violenta o amenazante activa la amígdala, la región cerebral asociada con la detección de peligro.

Cuando esta estructura se mantiene en alerta, aumenta la liberación de cortisol, la hormona del estrés. Investigaciones publicadas en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y en la American Psychological Association han señalado que la sobreexposición a noticias adversas puede incrementar ansiedad, fatiga emocional e incluso alterar la percepción de riesgo en la vida cotidiana.

A esto se suma el llamado negativity bias: el cerebro humano está programado evolutivamente para prestar más atención a lo negativo que a lo positivo, como mecanismo de supervivencia. En términos prácticos, eso significa que el doomscrolling —consumir noticias alarmantes una tras otra— mantiene al sistema nervioso en un estado de hipervigilancia.


Es ahí donde entran fenómenos como el changuito Punch, los videos de perritos o las historias que despiertan ternura. El contenido adorable activa el sistema de recompensa cerebral, particularmente los circuitos dopaminérgicos vinculados al placer y la motivación. Además, estudios sobre la respuesta a estímulos tiernos —como los realizados por investigadores de la Universidad de Hiroshima sobre el efecto kawaii— han demostrado que observar imágenes adorables puede aumentar la atención positiva y generar estados de calma.

También interviene la oxitocina, hormona relacionada con el apego y la conexión emocional. Aunque el estímulo sea digital, el cerebro reacciona como si estuviera presenciando una escena real de cuidado o protección. En un entorno saturado de amenaza simbólica, estos micro-momentos de ternura funcionan como mecanismos de autorregulación emocional.

¿Por qué nos encantan estas noticias?

Activan el sistema de recompensa
Liberan oxitocina
Regulan el estrés
Nos recuerdan seguridad
Contrapeso al doomscrolling

 

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