La lectura es recíproca a la sabiduría porque permite que el conocimiento sea transmitido de una mente a otra desde la longevidad del papel, o desde la página de internet. La forma no importa, lo que importa es que el libro es como llevar una charla con un amigo sabio, que te resume sus experiencias sobre algún gran tema, y con ese solo hecho te abre perspectivas que antes no tenías.
Si bien, la lectura nunca va a reemplazar a la práctica: “porque la teoría es el mapa que te brinda conocimiento, y la práctica es el camino recorrido que te lleva a la experiencia”. Tener ambos es una bomba. La diferencia es que la teoría la adquieres pronto, leyendo “en un dos-por-tres”, mientras que la practica te lleva años ¿No es entonces la lectura una ganga de tiempo?
Como sabemos, el conocimiento es referente del éxito, porque quien sabe más, suele ganar más. Pero más importante aún, el conocimiento te otorga libertad.
La sabiduría y el conocimiento las obtienes principalmente leyendo, informándote, pero también se obtiene platicando con la gente, viajando, experimentando, viendo el mundo desde los ojos de otros y entendiendo el papel que podemos jugar en nuestro entorno, según nuestras cualidades y capacidades.
Porque si no se ve más allá de nuestras narices, el ser humano experimenta “miedo” miedo a intentar, miedo al presente, miedo al futuro, y eso genera una atadura. Es como comparar a un caballo que anda atado con anteojeras con otro que corre a galope libre por las praderas.
El conocimiento es un escudo contra el abuso y el engaño. Te da la seguridad de que nadie vendrá a decirte que no tienes ciertos derechos, cuando tú sabes que si los tienes.
Empoderamiento ciudadano
Puedo afirmar que “el conocimiento es el corazón del empoderamiento ciudadano”. Hablo de conocer tus derechos básicos: Libertad de expresión, derecho de tránsito, acceso a la información pública, derechos como consumidor, derecho a votar y ser votado, derecho a la justicia, a la salud social, derecho a la propiedad, por eso decía Zapata: ¡tierra y libertad!
En lo religioso. El que hace pecado es esclavo del pecado, hasta que te confiesas te liberas de esa carga. Mas que si tuvieres que pagar una condena, tu cuerpo encerrado yace en una mente liberada.
Con el dominio de Internet, la realidad es que hoy en día los jóvenes leen menos libros, pero consumen más letras virtuales. Para mi toda sabiduría es bienvenida, no importa venga de documentales, TikToks educativos, etc. La humanidad se va acoplando a la evolución de las formas de transmisión del conocimiento, ganando terreno a la televisión. Antes, “ellos” (alguien más) te decía que ver y que escuchar, y si cambiabas de canal solamente cambias del amo que te ponía la información que te quería poner. En cambio, hoy con el internet tú decides tus temas de interés.
Recuerdo cuando di clases a nivel licenciatura, noté que muchos alumnos batallaban para leer más allá de una página, sin desesperarse, otros que aparentemente si leían, pero más bien gesticulaban, porque al preguntarles no comprendían las ideas. Para mí no era falta de capacidad sino una falta del hábito de la lectura. Ya que con el auge de las redes los jóvenes adquieren más información a través de clips de videos, imágenes, y breves notas, por eso un párrafo de mayor dimensión les ocasiona pesadez.
El desinterés juvenil provoca un descenso en la comprensión lectora, limita el vocabulario y el análisis crítico. Hoy se comunican más por mensajes, donde el lenguaje cae en deformaciones. Por ejemplo, en vez de preguntar ¿Como estas? se utiliza el “Komo stas?” al grado de que escribir correctamente puede ser visto como presunción, de esta forma el idioma español se va trasgrediendo.
Lo importante al leer es primero comprender, y después formar un criterio propio. Ya después desarrollar una velocidad lectora sin miedo al empacho de letras, que permita al lector conocer sus derechos, ejercitar su imaginación y formar criterios de libre pensamiento. Antes el “amo” era la televisión. Hoy, el “amo” es el algoritmo. Ese código invisible que te incide que comprar, que discursos políticos escuchar, convirtiéndonos en esclavos de la dopamina de los likes.
Como decía el lema de mi alma mater, inspirado en la cita bíblica de Juan 8:32: “La verdad nos hará libres”. La frase “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” Al principio no lo comprendí del todo, pero con el tiempo entendí que lo más cercano a la verdad es el conocimiento en sus dos vertientes, el exterior y el interior, juntos, forman el único camino hacia la libertad.
Twitter: @CesarDavilaQuin
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