Una de las instituciones educativas en Estados Unidos especializada en la formación de cuadros en el área de matemáticas es el Instituto Courant de Nueva York. Muchos de sus egresados se han distinguido por haber desarrollado brillantes carreras en los centros de trabajo, que los han empleado. Su éxito profesional ha sido producto del elevado nivel de conocimiento de sus profesores y del rigor académico con que evalúan a los estudiantes.
Por ello, el instituto, es reconocido como uno de los mejores en ciencias exactas del vecino país del norte. Goza de buen prestigio entre la comunidad universitariaestadunidense.
Durante su carrera magisterial, Rolando Cavazos Cadena recibió varias ofertas de trabajo del extranjero.Una de ellas fue de esa institución neoyorkina, para incorporarse como investigador. Otra fue, la que le hizo, Texas Tech University.
No obstante, el saltillense eligió emplearse en México, aun a costa de sacrificar mayor proyección internacional, aunada a mejores condiciones socioeconómicas. El costo de oportunidad de ausentarse del país, significaba para él, desatender los cuidados familiares, y diluir el compromiso moral adquirido con las instituciones educativas públicas que lo formaron.
Prefirió trabajar desde un austero cubículo, afincado en el casco de la exhacienda Buenavista, en donde se construyeron las instalaciones de la UAAAN, en la cual laboró por más de 40 años en el Departamento de Estadística y Cálculo.
Desde luego que el arraigo a su terruño, no le impidió dictar conferencias, impartir clases, realizar veranos de investigación y años sabáticos en el extranjero y resto del país. Estuvo en las ciudades de: Tucson, Lubbock, Toulouse, Guanajuato y Cd. de México. Formación Académica.
Después de concluir la instrucción primaria, se inscribió en el Ateneo Fuente, en donde terminó la secundaria y el bachillerato en 1973, en ese mismo año, optó por la ciudad de Monterrey para continuar sus estudios, lo que le permitió asistir diariamente a la facultad y regresar a su hogar después de cada jornada académica.
Así lo hizo por 3.5 años, tiempo que tardó en acreditar las asignaturas del pregrado-en promedio el estudiante cursa la licenciatura en 5 años-se graduó de licenciado en matemáticas con el trabajo final: Grupos con Operadores y el Teorema de la Curva de Jordan. Que sustentó el 31 de enero de 1977. El título lo recibió de la Facultad de Ciencias Fisco-Matemáticas de la UANL. Por su alto promedio académico fue distinguido como el mejor estudiante del país de la licenciatura de Matemáticas en 1977.
Entre sus estudios de posgrado, sobresale el del doctorado en matemáticas, que estudió en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN; y que finalizó con la elaboración de la tesis: Aproximaciones Finitas y Control Adaptable de Procesos de Decisión Markovianos con Factor de Descuento; la que defendió el 10 de junio de 1985. Investigación que ganó, El Premio Weizmann 1986, por la mejor tesis doctoral en el área de Ciencias Exactas. El Sistema Nacional de Investigadores (SNI). En el mercado universitario se incentiva monetariamente a la productividad del investigador.
En 1984 el Conacyt, creó el SNI, para reconocer y evaluar el trabajo de los investigadores-profesores dedicados a impartir clases y generar conocimiento científico en el área en que se hayan especializado; lo opera por niveles: I, II, III, el investigador que consigue ascender al tercero significa, que es más competitivo en las funciones que le pide el SNI.
Este último nivel lo obtuvo, el Dr. Cavazos, desde el año 2000, siendo uno de los primeros investigadores en México reconocidos con esa categoría, y por cierto lo mantuvo hasta el final de su existencia. El entorno familiar.
Después de más de 40 años de vida matrimonial, su cónyuge, también con formación matemática, cuando se le pregunta cómo recuerda a Rolando, antes de responder, clava la mirada en el horizonte, como buscando en la inmensidad del espacio, traer a la memoria los momentos que más disfrutó a su lado. Y, comenta con voz nostálgica.
“Nos conocimos cuando ambos éramos estudiantes, y compañeros de sección del Ateneo Fuente. Allí nació el noviazgo. De cuando fuimos ateneístas”, dice, “recordábamos en ocasiones, la materia de física, que impartió el Ing. Jesús Santos Méndez, estuvimos entre los afortunados a los que no nos sacó del salón, por no preparar su clase”.
“Finalmente el romance cristalizó, y nos casamos en el Santuario de Guadalupe de esta ciudad capital, el 25 de agosto de 1979. Tuvimos la bendición de procrear dos hijas, en nuestro matrimonio. Rolando, salía de casa a las 8 de la mañana de lunes a viernes, pasadas las 16:00 regresaba de su jornada laboral. Después de la comida, y el café que era parte obligada en la sobremesa, se encerraba en su estudio-biblioteca, a trabajar hasta altas horas de la noche, pero no lo hacía sin compañía, sino que se acompañaba de una pantalla de TV y un reproductor de música, que, los encendía cuando se adentraba en el estudio de los modelos matemáticos”.
Todavía desde la cama del hospital, en donde estuvo internado varios días, comenta su esposa, daba seguimiento al último artículo que escribió en mancuerna con un colega.
Sus investigaciones fueron citadas en la bibliografía de 132 artículos de investigación y fue autor de 48 artículos publicados en revistas internacionales. Sin duda el legado que deja, el doctor, es desafiante, pero superable para aquellas mentes brillantes de jóvenes apasionados por las matemáticas y estadística.
Este artículo se pudo escribir gracias a la colaboración de Lourdes Cuéllar Villarreal y Javier Cuéllar Villarreal, esposa y cuñado, respectivamente del Profesor Distinguido.
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