Monclova
Publicado el lunes, 9 de marzo del 2026 a las 04:06
Monclova, Coah.- La Iglesia Católica llamó a sus fieles a poner a las mujeres delante de Dios, especialmente a aquellas que como la samaritana, tienen sed de ser respetadas y tratadas con dignidad para que no se sientan abandonadas.
Néstor Martínez, párroco en Santiago Apóstol, durante su homilía dijo que es importante que cada mujer se sienta amada, se sienta acompañada, respetada y digna, pues ellas tienen una vocación trascendente que procede de Dios y lo conduce a él como agua de manantial viva.
Mencionó que las mujeres son las evangelizadoras de sus familias y así como gracias a la samaritana, muchos conocieron a Jesús en su pueblo, así las personas conocen al hijo de Dios a través de sus madres.
“Las mujeres son muy importantes en nuestras vidas, pues ellas son quienes están con nosotros en cada paso desde que nacemos, son quienes nos ayudan a salir adelante, nos comprenden, nos escuchan y es por ello que a ellas hay que hacerlas sentir la importancia que tienen”, señaló.
Ante esto, el sacerdote destacó que hoy 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer y mundialmente se reconoce su lucha, su historia por la igualdad de derechos y justicia, pero esto no debe ser sólo un día, sino siempre.
Finalmente, pidió a los fieles que diariamente a las mujeres que estén a su lado las hagan sentir especiales y amadas en cada momento.
Compasión de Cristo
El Obispo Hilario González García pidió, a la luz del Evangelio, poner delante de Dios a todas las mujeres, y que éstas sientan la compasión de Cristo y se conviertan en evangelizadoras de la familia y de la Iglesia.
“Especialmente a las que, como la samaritana, tienen sed de ser respetadas, tratadas de acuerdo con su dignidad de persona e hija de Dios, acompañadas con cariño sincero, y promovidas para que alcancen su plenitud. Que no haya mujer, en nuestras familias e iglesias, que se sienta abandonada en su sed interior de ser dichosa como Dios quiere”.
En su mensaje dominical, González García recordó el Salmo 95, que dice: “Señor, que no seamos sordos a tu voz”, para acercarse a Dios y pedirle el agua vida que sacie la sed interior y ablande el corazón.
“Ofrezcamos, cómo Jesús, el agua vida que ayude a cada mujer, desde la niñez, hasta la ancianidad, a sentirse amada y comprendida, valiosa y capaz de dar vida en todas las dimensiones de la existencia.
Que toda mujer sepa, con seguridad y gozo, que tiene una vocación trascendente, que procede de Dios y conduce a El; y se valore como un manantial de agua viva y fecunda que puede conducir a la vida eterna, unida a Jesucristo y teniendo su esperanza en El”.
Un manantial de agua vida, manifestó, es signo de vida y esperanza, que calma la sed en este mundo y nos conduce a la experiencia de su amor infinito, pues donde hay agua, hay vida.
“Desde la espiritualidad, no menos que real que la vida en el mundo, también hemos de fundar nuestra vida personal sobre el manantial de gracia que Jesucristo nos ofrece. A veces pensamos que, con nuestra sola fuerza interior, con el chorrito de agua de nuestro propio pozo, podremos sobrevivir”.
“Jesús, al hablar con la samaritana, quien ha luchado sola y ha tenido fracasos en sus relaciones de amor, le ofrece el agua viva que le permitirá sanar su corazón y tener acceso a una vida valiosa y en paz”.
Añadió que en nuestro caminar por el desierto cuaresmal, nos puede poner en una situación de rebeldía y desesperación, exponiendo nuestra sequedad interior, nuestro “pozo seco”, lleno del lodo de las dudas, pero carente de gracia, amor compasivo, solidaridad con los demás, cuidado de los pobres y respeto al prójimo.
No cerrar los ojos ante su dolor
La Conferencia del Episcopado Mexicano, que preside Ramón Castro Castro, lamentó que en los últimos años hayan sido víctimas de violencia, reclaman justicia y paz y no podemos cerrar los ojos ante su dolor.
“Ante este sufrimiento y como Iglesia, no podemos permanecer indiferentes. Cada mujer violentada es una herida profunda en el corazón de nuestra sociedad. Como nos decía el Papa Francisco, en Amoris Laetitia: la violencia contra la mujer es una cobarde degradación de toda la sociedad”.
Por ello, expresó, la CEM levanta la voz para afirmar que toda mujer posee una dignidad sagrada, porque ha sido creada a imagen y semejanza de Dios.
“Que nadie se acostumbre a la violencia; que nadie cierre los ojos ante el dolor de tantas madres, hijas y hermanas, que claman por justicia y paz. Hoy queremos encomendar de manera especial a todas las mujeres de México a María, madre amorosa, que consuele a quienes viven el dolor; fortalezca a las mujeres que sufren violencia, y nos ayude a construir una sociedad donde cada mujer sea respetada, protegida y valorada”.
Destacó que las mujeres son fuente de vida, esperanza y esperanza para México y en el marco del Día Internacional de la Mujer, expresó el profundo respeto y gratitud hacia todas las mujeres en el país.
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