Esta, mis estimados lectores y amigos, es ya la última columna en la que se trate el tema de los abecedarios, lenguas e idiomas. El objeto de investigación, estudio y escritura, versará sobre la mente, su evolución e influencia en nuestra civilización.
Fue de mi consideración, que antes que abordáramos directamente lo relacionado con lo que hay dentro de nuestras cabezas, era menester que antes de escribir y leer sobre el futuro tema, habría que tener claro cómo se ha difundido el conocimiento humano, y ello indiscutiblemente ha sido gracias al lenguaje y a los idiomas escritos, que dejan constancia de sus hallazgos para la posteridad, permitiendo de esta manera, no empezar siempre desde cero, sino que podemos partir desde lo que nuestros ancestros ya descubrieron y nos lo legan como herencia, ¡gracias!
Es por ello, que, a propósito, y para contar con los antecedentes del estudio de múltiples idiomas, he dejado para el final, lo que en teoría fue el principio, así que por ello el título de la presente columna es precisamente: ¿Qué es el indoeuropeo?
Tal vez como es mi caso, algunos lectores, al leer sobre el origen de una gran cantidad de idiomas, repetidamente se nos hace saber que esos idiomas provienen del indoeuropeo, y ahí la confusión.
Si tomamos en cuenta que la distancia directa en línea recta entre Nueva Delhi, la capital de India, y una ciudad de Europa, por ejemplo, París, capital de Francia, es de aproximadamente 6 mil 550 kilómetros, puede parecer que no tiene sentido, debido a la gran distancia, que haya alguna relación entre cualquier lenguaje indio con algún europeo.
Además, en el censo de 2011, se indicó que en India se hablan más de 19 mil 500 idiomas o dialectos. Sin embargo, de todos ellos se concreta que en el norte del país predomina sólo la raíz indoeuropea, con idiomas como el hindi, el sánscrito y el bengalí, y en el sur se encuentran idiomas de raíz dravídica, como el tamil y el malayalam.
La palabra sánscrita “Drávida” significa tierra rodeada de agua (Drava) por tres lados, como sucede esencialmente en cualquier península, en este caso, es en la parte del sur de India, donde habitan quienes hablan estos otros idiomas.
Esta gran diferencia idiomática, entre el sur y el norte de India, siendo flexibles, pudiera permitirnos fehacientemente creer, que realmente existe esa posibilidad de parentesco entre las lenguas del norte de India, y muchas de las que se hablan en Europa, para ello, habría que empezar por analizar a lo que se le llama “El misterio del protoindoeuropeo”, o sea, el primer prototipo u origen, del propiamente dicho lenguaje indoeuropeo.
Lo que se puede comprender como protoindoeuropeo, no se refiere a un idioma atestiguado por textos, sino a una lengua ancestral reconstruida mediante la lingüística comparada. Los investigadores deducen su existencia al identificar patrones sistemáticos de sonido y gramática compartidos por todas las lenguas indoeuropeas modernas.
Por ejemplo, al comparar el latín pater, el inglés father, el sánscrito pitár y el español padre, se puede reconstruir una raíz protoindoeuropea común: “phater”, que significa “padre”.
El gran enigma de la lingüística histórica es determinar el “urheimat”, que es la patria original u hogar de origen de los hablantes de una protolengua, es decir, la lengua madre de la que descienden varias lenguas modernas. El término proviene del alemán, “Ur” significa “Original” y “Heimat” significa “Hogar”.
Existen dos versiones que intentan develar este misterio.
La Hipótesis Kurgan (o Esteparia), que es postulada por Marija Gimbutas (arqueóloga de origen lituano) y respaldada por gran parte de la arqueología y la genética moderna, sitúa el origen del protoindoeuropeo en las estepas póntico-caspias (actual Ucrania y sur de Rusia) hacia el 4 mil 500-2 mil 500 a.C.
Esta teoría se basa en la cultura de los kurganes (túmulos funerarios, o sepulcros levantados hechos de tierra y piedra, típicos de culturas antiguas de Europa Oriental y Asia Central) y su asociación con la domesticación del caballo, el carro de guerra y una sociedad pastoral y guerrera. La difusión del protoindoeuropeo se habría producido por migraciones militares y expansión cultural.
La Hipótesis Anatolia (o Agrícola) que defiende Colin Renfrew (arqueólogo británico especialista en la prehistoria de idiomas) y que sitúa el origen mucho antes, en la Anatolia (actual Turquía) hacia el 7 mil a.C.
La difusión no se habría dado por conquista, sino de manera gradual junto con la expansión de la agricultura desde Oriente Próximo hacia Europa. Aunque cronológicamente más atractiva para algunos, esta teoría enfrenta desafíos fonológicos, ya que debe explicar la vasta divergencia lingüística en un marco temporal muy extenso.
De una u otra forma, en conclusión, hipotéticamente el indoeuropeo es la lengua madre que dio origen a la familia más grande del mundo, la de las lenguas indoeuropeas, y no es sólo un conjunto de idiomas, sino el árbol genealógico lingüístico más extenso del mundo, abarcando casi la mitad de la población global y sirviendo como la matriz de la inmensa mayoría de las lenguas habladas en Europa, América, y vastas regiones de Asia.
Comprender su origen, su evolución y su difusión, equivale a trazar una de las historias demográficas y culturales más importantes de la humanidad, una aventura que comenzó hace milenios y que aún resuena en cada palabra del español, el inglés o el hindi.
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