Coahuila
Por Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola
Hace 2 dias
Para empezar llama la atención el Prefacio del libro, titulado: “Libertad de Prensa” del mismo autor, el cual apareció en ediciones muy posteriores, y que narra el difícil proceso de los cuatro rechazos de la obra antes de ser publicada, más el detalle de que pudo haberse perdido el original en un incendio en Inglaterra.
Cuando lees este clásico de George Orwell, te da coraje conforme vas avanzando, pues piensas, cómo puede ser posible que esto se repita en diferentes lugares, países y sociedades a través del tiempo.
Ejemplificado magistralmente a través de un cuento de animales, al estilo de las antiguas fábulas de Esopo, va retratando magistralmente la realidad social y política soviética. Exhibiendo los vicios humanos de ambición, poder, mentira, engaño, confabulación, urdimbres, sacrificando a los que piensan y actúan diferente, mutilando y modificando principios según las propias conveniencias. Hablando pésimo de los detractores, condenando una y otra vez a chivos expiatorios, causantes de todos los males, tanto los del pasado, como los que se van presentando, o incluso los que ellos mismos, los del poder, van generando; asociándose con los que en tiempos pasados eran malos y perversos; excluyendo a toda la población, por supuesto, de los privilegios que ellos van consiguiendo, sin importarles sus precarias formas de vida ni sus sufrimientos; pidiéndoles sólo sacrificios por los de arriba, convirtiéndose estos últimos en casta superior, con todos los beneficios y comodidades, defendidos para todos, pero vividos – disfrutados sólo por muy pocos, por ellos principalmente, sacrificando a los demás, incluso exterminándolos, engañándolos, falseando todo, y al final no consiguiendo nada positivo, ningún cambio, ni transformación, ni mucho menos mejora social (mejora animal en este caso). Se evidencia el uso de la fuerza, y de azuzar el miedo; la proliferación de la educación y comunicación ideológicas; el aleccionamiento desde los niños, la segregación y la formación de una élite.
El autor también crítica el papel de la Iglesia, en este caso la ortodoxa, pero que se pudiera aplicar en general, pues la trata de una manera despectiva, como promotora de una realidad ilusoria, alternativa, como falsa, y mostrándola como comparsa de los que detentan el poder; y asimismo como mostrando una realidad ajena, distinta y compensatoria, alejada de la verdadera e injusta realidad que el pueblo vive. Esto nos pone en guardia. ¿Cómo no te va a dar coraje leer este libro, y peor tantito, olerlo, sentirlo y percibirlo? George Orwell, consigue escribir uno de los mejores libros de la literatura crítica universal.
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