Cuando las personas asumen un pensamiento feminista existe un cambio en la visión de las cosas, por eso es tan horrible ser así, irremediablemente, todo el tiempo: como cuando te pones unos lentes nuevos y ves que en realidad todo está más sucio, el barrio es más feo de lo que pensabas y todo es más claro. En este caso lo mismo, pero con el color violeta para diferenciarlo.
El término de gafas violetas viene en el libro El diario violeta de Carlota, de la feminista Gemma Lienas, y usó esta figura para referirse a la desigualdad de género, así como la violencia de género que existen en el mundo.
Sé que esa manera de ver al mundo es complicada porque se ve todo con las gafas violetas, a veces en situaciones que una antes no se lo imaginaba. Se reconoce continuamente el momento en el que vivimos las mujeres ahora y es doloroso y te enojas o te entristeces.
Claro que una cosa es ver todo con las gafas violetas y otra muy distinta es realmente realizar prácticas que nos ayuden a deconstruir nuestras propias conductas machistas como mujeres, a erradicar nuestra misoginia y actuar más como una unidad de apoyo entre nosotras.
Hace unos 15 años cuando veía a mis amigas feministas, sobre todo las que estaban más clavadas y mayores que yo, me daba miedo convertirme en una mujer así porque me parecía que exageraban en ciertos temas. Con el tiempo lo empecé a ver más claro, y la verdad es que en México no hay de otra: o eres feminista o te sientas a ver cómo la violencia de género persiste y nos sigue dominando.
Recuerdo una ocasión en que estábamos en un sitio tomando unos tragos y de pronto se metieron unos payasitos a ganarse unas monedas. Sin embargo, en algún momento los payasitos hicieron un chiste misógino, que la verdad ni siquiera recuerdo. Todas las compas feministas enfurecieron y lo sacaron. Ahora no puedo tolerar los chistes machistas ni misóginos, ni mucho menos los casos como Platanito y todo ese hato de tontos que hacen chistes sobre feminicidios. Eso es ver las cosas con las gafas violetas: tratar de que no se siga replicando la violencia de género que es cotidiana.
Ver todo con las gafas violetas nos ayuda también a persistir en la erradicación de prácticas violentas, la cultura machista y misógina, así como a eliminar las desigualdades que vivimos todas las mujeres, pero en realidad a mí me preocupan más los sectores que ni saben siquiera de la existencia de sus derechos y más los de vivir en un ambiente pacífico y armonioso.
Lo de la expulsión de los payasitos misóginos me asombró un poco, y me pareció injusto porque los payasitos ni siquiera creo que hayan tenido la remota idea de que eran chistes misóginos. Para ellos son chistes y son algo que dicen todos los días arriba de un camión o en una cantina, chistes que por supuesto, normalizan la violencia de género y hacen más honda la diferencia.
Portar las gafas violetas nos ayuda a ver mejor las injusticias hacia las mujeres: lo mismo puedo ver que las mujeres fueron invisibles en la ciencia hasta hace realmente muy poco o que a la médica la discriminan porque es mujer, o no respetan a la árbitra cuando pone una sanción o a la niña que no le inviertan en su educación porque se va a casar; que la muchacha ya se case porque está embarazada y quiere abortar y no la van a dejar… Hay mucho por ver.
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