Tecnología

Publicado el sábado, 16 de mayo del 2026 a las 09:17
Ciudad de México.- Los cables submarinos de telecomunicaciones son una de las infraestructuras más importantes y menos visibles del mundo digital, ya que se trata de tendidos de fibra óptica instalados sobre el lecho marino para transmitir datos entre países y continentes.
El estudio Cables submarinos: Infraestructura esencial para el tráfico de datos, publicado por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) en Chile describe que a través de ellos “viaja gran parte del tráfico internacional de Internet, además de llamadas telefónicas, transacciones financieras, mensajes y servicios digitales que hoy sostienen la comunicación global”.
Recientemente su importancia estuvo en discusión luego de que circulara información falsa desmentida por EFE Verifica, en el sentido de que Irán había amenazado con destruir este cableado que pasa por el estrecho de Ormuz.
La importancia de los cables submarinos para la economía
Aunque suelen pasar desapercibidos para la mayoría de los usuarios, estos cables forman una red física esencial para el funcionamiento de la economía conectada.
“Están hechos de fibras ópticas muy delgadas, capaces de transmitir información en forma de pulsos de luz. Esa tecnología permite transportar grandes volúmenes de datos a alta velocidad y con baja latencia, es decir, con muy poco retraso en la transmisión. Para protegerlos, las fibras están recubiertas por varias capas de materiales aislantes, blindaje y protección mecánica que les permiten resistir la presión del océano, la corrosión y posibles daños físicos”, señala el documento de la PUCV.
En zonas cercanas a la costa, donde el riesgo de anclajes, pesca o trabajos marítimos es mayor, los cables suelen estar enterrados o contar con una protección adicional. En aguas profundas, en cambio, pueden descansar directamente sobre el fondo marino. Aunque están diseñados para durar años, no son inmunes a accidentes, desgaste ni sabotaje, y su reparación requiere embarcaciones especializadas y procesos logísticos complejos.
Diversos estudios técnicos coinciden en que entre 95% y 99% del tráfico mundial de datos internacionales circula por esta red submarina, que no solamente incluye el uso cotidiano de Internet sino también operaciones financieras, comunicaciones empresariales, intercambio de información entre gobiernos y servicios en la nube.
Su importancia también tiene una dimensión geopolítica: A diferencia de los satélites, que ofrecen cobertura más amplia pero menor capacidad para ciertos tipos de transmisión, los cables submarinos permiten mover enormes cantidades de información entre regiones del planeta, por eso, cualquier amenaza en su contra no solo afecta la conectividad sino también la estabilidad de servicios críticos para la vida cotidiana y la actividad económica.
La literatura especializada en telecomunicaciones y seguridad internacional los define como infraestructura crítica. Esto significa que su interrupción puede provocar afectaciones inmediatas en sectores como banca, comercio, medios de comunicación, plataformas digitales y servicios gubernamentales. En consecuencia, su protección ha pasado a ser un asunto de seguridad estratégica para distintos países.
Qué sucede cuando estos cables resultan afectados
Además de su valor tecnológico, estos sistemas representan una red global interdependiente. Un solo cable puede conectar múltiples países, y una interrupción en un punto específico puede obligar a redirigir tráfico hacia otras rutas, con el riesgo de saturación, lentitud o fallas parciales en el servicio. Por ello, la resiliencia de Internet depende en buena medida de la redundancia de esta infraestructura y de la capacidad de respuesta ante daños.
Cuando un cable submarino resulta afectado, la reparación no es inmediata. Primero debe localizarse con precisión el punto del daño, después un barco especializado debe recuperar el tramo afectado y sustituirlo o repararlo. Este proceso puede tardar días o semanas, según la profundidad, las condiciones meteorológicas y la disponibilidad de recursos técnicos.
Hoy, los cables submarinos no solo conectan continentes: sostienen parte de la vida económica, social y política del planeta. Su existencia hace posible que millones de personas accedan a servicios digitales en tiempo real, y su eventual daño tendría efectos que irían mucho más allá de una falla técnica aislada.
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