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¿Quién es adicto al amor?

  Por Redacción

Publicado el viernes, 4 de mayo del 2012 a las 14:00


Se presenta por primera vez durante el enamoramiento, etapa que no se logra superar

La Salud | México, DF.- “El enamoramiento es una etapa aparentemente tranquila y bella. Es donde se desconocen las diferencias entre la pareja; no hay carencias y el sentimiento de soledad está ausente. No obstante, muchas personas no superan esta etapa del amor y en su afán de buscar otra y otra relación se vuelven adictos a ella considerando que cada persona que conocen es “el amor de su vida”, y sufren con cada rompimiento aunque pronto haya otro suplente”, explica el doctor José de Jesús González Núñez, presidente honorario del Instituto en Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS). 

Basado en un estudio de Stenberg (1986), el especialista clasificó los tres factores constitutivos del amor. 

– La intimidad, que implica los sentimientos de cercanía. Unión y vínculo típicos de las relaciones amorosas.

– La pasión, que tiene su centro en la sexualidad, de la que irradian atracción e idealización. 

– La decisión, que a corto plazo implica la determinación de amarse y a largo plazo el empeño y la voluntad de continuar haciéndolo en el futuro.

González Núñez precisó que puede haber descompensaciones patológicas en los tres componentes influidos por la dependencia, por la incapacidad de reconocer  la libertad del ser amado y la del amor-pasión caracterizado por una intensa excitación sexual que con frecuencia se encuentran en las fases iniciales del amor o
enamoramiento.

 “Así, el pensamiento del adicto al amor gira alrededor de un ser amado. Quiere estar con él o ella por periodos cada vez más prolongados, lo controla, es incapaz de tomar decisiones por sí mismo, pierde estabilidad emocional y siente miedo de estar solo/a”, dijo.

Enseguida, el experto otorgó un panorama de la personalidad adicta al amor:

Suelen durar mucho tiempo debido al muy común chantaje emocional y otras duran muy poco, por la incapacidad de retener al ser amado, la persona adicta busca una relación cualquiera, con tal de sentirse segura.

La manipulación es una de las consecuencias cotidianas: culpa al otro de las consecuencias de su abandono y en muchos casos, amenaza con suicidios, estableciéndose así un círculo vicioso que es reforzado por la pareja de alguna manera.

En ciertas relaciones apasionadas e irracionales, el adicto al amor dedica la mayor parte de su tiempo a su pareja: se aparta de amigos y familia y descuida sus tareas laborales. A diferencia del enamorado común y corriente, el adicto al amor –como una demostración de la grandeza de su sentimiento– tolera y justifica las agresiones verbales o físicas, la improductividad y el abuso emocional del otro, al que idealiza.

La adicción al amor es muy intensa. Se presenta con mayor frecuencia en personas con baja autoestima o que necesitan constantemente que los demás en especial su pareja, la o lo valore.

Se presenta el sentir de ser incapaz de retener al ser amado, fuente de seguridad, tranquilidad, presunción y bienestar, genera, más que dependencia, un incontrolable “apego ansioso” e intensos celos infundados que siempre terminan en graves reproches. Asimismo pierde el control de las emociones despertadas por una persona, poniendo también en riesgo su salud, libertad y seguridad personal.

La adicción al amor es más frecuente entre las mujeres. “Quizá esto se deba a que son educadas, por lo general, como seres dependientes, incapaces de valerse por sí mismas y a que la función que les asigna la sociedad gira alrededor de las relaciones afectivas y de la formación de un hogar y la realización personal a través de la maternidad”.

“Para poder controlar esta adicción y aprender a manejar los sentimientos, es necesario recibir ayuda profesional, ya que la persona que es adicta al amor tiene el riesgo de meterse con cualquiera, sacrificando y entregando todo lo que tiene, justificando todos los errores y aún la violencia y los desengaños por el abandono les ocasionan graves depresiones que pueden incluso llevarlos al suicidio, por ello los expertos aconsejan que, además de tomar terapia individual y de pareja, el adicto al amor participe en grupos de apoyo”, dijo.

Para terminar, González Núñez manifestó que en el proceso de recuperación debe aprender a valorarse, reconstruir su autoestima y dominar su situación individual para poder brindarle espacio al otro y convivir con independencia o si es el caso, aprender a vivir del amor de otra forma. “Invito a todas las personas que estén pasando por esta situación a que acudan al IIPCS, donde tenemos una clínica destinada para todas las personas sin importar su condición social o económica.”

» En primer lugar existe un temor de vivir sin la pareja. No importa si esta pareja que yo necesito y por la que estoy apegada me consume, me maltrata, me hiere o me ofende.
» En el fondo no puedo vivir sin él o sin ella.
» El dolor se vuelve más la tónica de la relación que el vivir una pareja para disfrutar y construir un proyecto de vida.
» La vivencia de la soledad les aterra y prefieren continuar dependiendo de esa pareja, que tomar el riesgo de salir adelante en su vida y recuperar su autonomía personal.
» Cuando se experimenta un amor adictivo es difícil poder salir y arriesgar un cambio.
» Estamos tan acostumbrados a ver a través sólo bajo los lentes de la enfermedad emocional, que creemos que no somos capaces de superar tal relación.
» En general se trata de personas que necesitan a su pareja para que les dirija la vida, además de que se haga cargo de ellas, de su bienestar y de su amor.

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