Internacional

Publicado el martes, 3 de febrero del 2026 a las 23:08
Londres.- La sombra de Jeffrey Epstein vuelve a proyectarse sobre la política internacional y, esta vez, golpea de lleno al Reino Unido. La publicación de nuevos materiales del Departamento de Justicia de Estados Unidos ha colocado bajo investigación penal a Peter Mandelson, uno de los estrategas más influyentes del Partido Laborista y una figura central en la historia política reciente del país.
Mandelson, de 72 años, exembajador británico en Washington y artífice clave del proyecto que llevó a Tony Blair al poder en 1997, es señalado por presuntamente haber transmitido información confidencial de interés financiero a Epstein tras la crisis financiera de 2008. El señalamiento ha provocado una conmoción que trasciende lo personal y amenaza con erosionar al actual Gobierno.
El ex primer ministro Gordon Brown, que encabezaba el Ejecutivo en aquel periodo, confirmó este martes que ha remitido información relevante a la policía y calificó la conducta atribuida a Mandelson como “imperdonable y antipatriótica”, una declaración inusual por su dureza y por el peso político de quien la formula.
Aunque Epstein murió en prisión en 2019, su nombre sigue emergiendo como un factor de desestabilización para gobiernos y élites políticas. Cada nueva tanda de documentos reactiva preguntas incómodas sobre las redes de influencia que el financiero tejió durante años.
En este caso, el impacto es mayor porque Mandelson no estaba retirado de la vida pública. A pesar de un historial marcado por controversias y dimisiones previas ligadas a su cercanía con grandes fortunas, fue elegido por el primer ministro Keir Starmer para representar al Reino Unido como embajador en Estados Unidos, aun cuando su amistad con Epstein era ampliamente conocida.
Starmer terminó destituyéndolo tras apenas siete meses en el cargo, cuando una publicación anterior de archivos vinculados a Epstein desató el primer revuelo. Hoy, esa decisión inicial se ha convertido en un problema político mayúsculo para un Gobierno que ya enfrenta desgaste y críticas internas.
Durante décadas, Mandelson fue considerado un operador brillante, temido por adversarios y respetado por aliados. Apodado el “príncipe de las Tinieblas” por su estilo calculador y su influencia entre bastidores, fue clave en la transformación del laborismo en el llamado Nuevo Laborismo.
Su carrera, sin embargo, siempre estuvo acompañada de sombras. Dimitió en 1998 por no declarar un préstamo de un colega millonario, regresó al Gobierno y volvió a caer en 2001 por presunto tráfico de influencias. Más tarde ocupó cargos de alto nivel en la Unión Europea y regresó nuevamente al Ejecutivo británico para ayudar a gestionar las consecuencias del colapso financiero de 2008.
Hoy, ese recorrido es revisado con lupa a la luz de las revelaciones vinculadas a Epstein, que han reabierto el debate sobre los límites entre el poder político, el dinero y las relaciones personales.
Más allá del destino judicial de Mandelson, el caso subraya una realidad incómoda: Epstein sigue teniendo impacto político incluso después de muerto. Sus vínculos continúan generando crisis, erosionando gobiernos y poniendo en cuestión la responsabilidad ética de quienes ocuparon —y aún ocupan— posiciones de poder.
Para el Reino Unido, el escándalo no es solo un ajuste de cuentas con el pasado, sino una prueba de credibilidad y transparencia en el presente, en un momento en que la confianza pública en la clase política vuelve a estar en juego.
Notas Relacionadas
Hace 16 minutos
Hace 37 minutos
Hace 2 horas
Más sobre esta sección Más en Internacional
Hace 2 horas
Hace 3 horas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 6 horas
Hace 15 horas