Saltillo
Por
Paola Casas
Publicado el domingo, 13 de julio del 2025 a las 12:41
Saltillo, Coah.- Coahuila cuenta con una normativa moderna y robusta para sancionar el maltrato animal, alineada con tendencias nacionales; se han obtenido avances relevantes como sentencias judiciales y vínculos a proceso en casos mediáticos, sin embargo, persisten deficiencias en la denuncia ciudadana, seguimiento institucional y recursos especializados, lo que limita el alcance de la ley.
Puntualmente, la ciudadanía ha encontrado deficiente el sistema de denuncia al proceder a llamar a instituciones como Medio Ambiente, Control Canino, Ministerio Público y Policía Municipal, donde les indican que el caso no pertenece a la corporación y los remiten a otra parte siendo un ciclo infinito de nunca acabar y en algunas ocasiones las personas desisten del seguimiento a los reportes.

Debido a que cada vez hay más conciencia sobre el tema, hay más ciudadanos que se atreven a denunciar y exhiben los casos vías redes sociales o directamente contactan a activistas quienes asisten al lugar para corroborar el caso, pero antes realizan un análisis sobre la gravedad de la situación en la que está el ser sintiente.
Zulema Martínez y Daniel Martínez son dos activistas reconocidos en la comunidad de la Región Sureste; su activismo animal y su visibilización en redes sociales han hecho que atiendan hasta 4 a 5 casos al día, aunque llegan más reportes pero de casos no tan graves como lo es un maltrato o crueldad.
“Principlamente, hemos aprendido a la mala que los casos no se deben de tomar sin datos, de personas anónimas y sin fotografías o videos, debido a que en ocasiones solo pasan por ahí y no saben el contexto del animal”, indicó “Zuly”.
Contó en una ocasión sobre una denuncia de un perrito que corría peligro debido a que estaba en el techo y se veía descuidado, sin embargo, al llegar al lugar, los dueños dejaron pasar a Zuly y a su acompañante y corroboraron que se trataba de un perro ya grande de edad que le gustaba subirse al techo y mojarse.

Esto le hizo pasar un mal rato al propietario de la mascota y a los activistas que, apenados, corroborando la situación se retiraron del sitio.
Por su parte, Daniel Martínez, hace una depuración similar, donde pide evidencias del perrito en riesgo y publica mediante redes sociales el caso para buscar voluntarios y acudir al sitio del reporte.
Aunque han hecho gran equipo con las autoridades, tanto Fiscalía del Estado y Medio Ambiente Municipal, serían ellos la primera línea de acción que los ciudadanos que buscan ayudar a salvar a un animal acuden.
“En cuestión de autoridades sí tenemos mucho el apoyo de la Policía Ambiental. Jessica Martínez Terrazas ha prestado el apoyo en traslados, en autopsias, en la Fiscalía con el fiscal Julio, y todas las agrupaciones”, indicó el activista.
Dani, como Zuly, prefieren acudir hasta el sitio de denuncia para corroborar la gravedad del caso y desde ahí actuar. Ya sea sólo poner denuncias u en otras ocasiones ahora sí, pedir la ayuda de las autoridades; coinciden de que esto es un trabajo en conjunto.
Los activistas no perciben algún pago, siempre se hace con el mero interés de ayudar a los animales y de esta manera poder darles una mejor calidad de vida.
“Saben que no los vamos a dejar solos, tenemos un grupo de trabajo eficaz y se leen el 100 por ciento de los mensajes que a veces son miles. Algunos de denuncias y otros son para donar un bulto de alimento. Pero nosotros atendemos denuncias de todo tipo”, expreso Alejandro Gutiérrez.
Daniel Martínez, a sus 24 años, mejor conocido como “el taxista de los perritos”, tuvo un grave accidente en carretera que casi lo deja sin una pierna, aunque dio con el responsable es fecha que aún no se hace cargo de los gastos hospitalarios y fue él, la ciudadanía y su familia quienes cubrieron los considerables gastos médicos. Además de que es el “hombre de la casa”, pues ayuda a su abuela y hermana en lo que puede y mantiene un albergue de perritos en un ejido cercano de Saltillo, donde actualmente resguarda a 40 perritos.
Para esta labor y como el lugar sigue en mejoras Daniel debe de trabajar arduamente, además de realizar el activismo todos los días. Con un sólo objetivo: La satisfacción de que los animalitos se encuentren bien.
Por su parte, Zulema Martínez dedica todo su tiempo al activismo; aunque es presidenta de asociaciones civiles, ella no percibe algún cargo, en su casa solo su marido trabaja lo que le permite seguir ejerciendo la noble labor de acudir a los rescates y el traslado de animalitos.

En este proyecto todos saben que no hay algo monetario de retribución económico y que todo se hace por los peludos y su bienestar. Ver a los animales lastimados, heridos, maltratados o en condiciones deplorables genera mucha impotencia, coraje y algunas ocasiones los casos no los dejan dormir, pero por eso luchan, para dar una nueva oportunidad a esos “niños”, que son los perritos.
Cuando los animales son rescatados, los activistas llevan a atención veterinaria a los “lomitos” donde son evaluados, y proceden a su tratamiento en caso de ser necesario, además de la esterilización obligatoria.
Para ello, cuentan con un albergue temporal que fue donado por Juan José Cornejo, también inmiscuido en la causa, en la calle de Abasolo y aún sigue en constantes mejoras. Ese lugar es un espacio adecuado para los “lomitos” que salen del veterinario y deben de seguir con algún medicamento, después de su recuperación al 100% serían trasladados al albergue de Dani.

En cuanto al equipo que han hecho Zuly, Dani y el licenciado Alejandro Gutiérrez y Juan José Cornejo platican que buscan hacer el albergue un lugar sustentable, además de seguir con el fomento de la empatía animal en la ciudadanía. Compartieron que ya se cuenta con un quirófano móvil que pronto saldrá a diferentes sectores de la ciudad y con ello atender a perritos de la calle y ofrecer esterilizaciones a bajo costo.
También, trabajan en un dispensario de croquetas a bajo costo para que las personas puedan acudir y comprar croquetas de calidad, que en verdad nutran a las mascotas y que ayude a la economía familiar.

El equipo coincide en que es importante la educación desde la temprana edad, es decir: los niños deben de ser educados en respetar todas las vidas. Particularmente, Alejandro Gutiérrez narró un caso donde niños de primaria en la colonia Teresitas de Saltillo, cuando salían de clases una de sus “diversiones” era apedrear a un perro. “¿cómo eso puede ser diversión?”, expresó el activista.
Continuó platicando el caso donde el perrito resultó lastimado de su parte trasera debido a que intentaba huir, y al meterse en un hoyo quedó atorado, los menores aprovecharon para atacarlo, hasta que fueron detenidos por una vecina quien escuchó al animal indefenso quejarse del dolor.
Igualmente, Zuly manifestó que la educación empieza desde temprana edad, como a ella que tenía un amigo de cuatro patas, a los 5 años ella ya era consciente del ser sintiente y una vez al buscarlo por las calles lo encontró muerto, lo habrían envenenado.
Alejandro Guitérrez, activista y abogado en pro de los animales, habló al respecto sobre el protocolo de denuncia animal y acertó en que es algo confuso:
Esto aún para él, quien se dedica de lleno a la labor de rescate tras reportes ciudadanos por maltrato y crueldad animal.
En el código penal de Coahuila se estipula, en el artículo 261, que toda persona tiene la obligación de respetar a los animales vivos vertebrados, no humanos, que no constituyan plaga y con arreglo a las disposiciones aplicables.
En 2020 el artículo refería que quien cometa actos de crueldad como azuzar animales con instrumentos que les causen dolor, practicar vivisecciones sin justificación científica, mutilarlos o intervenirlos quirúrgicamente sin anestesia, o causarles daño por venganza, odio o diversión, podrá recibir de 1 a 3 años de prisión, multas de hasta 500 días de salario y el decomiso de los animales a su cargo”.
Si el animal pierde un órgano, un sentido o muere, la pena aumenta, además, organizar peleas entre animales o actos de zoofilia se castiga con hasta 6 años de cárcel y multas más altas.

Peculiaridades
Es importante hacer una diferenciación sobre lo que refiere a una falta administrativa y lo que se estipula como un delito como el maltrato y crueldad animal:
Falta: animales en el techo para “vigilar” y en condiciones indignas, es decir: sin un techo de resguardo, sin alimento, sin espacio y en condiciones de abandono.
Maltrato: cualquier acción u omisión que cause daño, dolor, sufrimiento o incluso la muerte a un animal de forma injustificada, puede ser físico, sicológico, o por negligencia, e incluye actos deliberados o no intencionales.

Algo anda mal…
Por los casos que han visto y los que están judicializados, Zuly y Alejandro expresan que en verdad algo sicológico deben de tener las personas que actúan con saña o cruelmente contra los indefensos:
Esto, debido a que se ha visto que no sólo es agredir al ser sintiente, sino que es una agresividad y un odio inminente.
Diversos estudios han demostrado que existe una fuerte conexión entre el maltrato animal y la violencia interpersonal.
El abuso hacia los animales suele ser una señal temprana de posibles comportamientos violentos hacia otras personas, sobre todo en casos de violencia intrafamiliar, de género o abuso infantil.
Esta conducta puede estar relacionada con trastornos de conducta, falta de empatía o patrones de comportamiento antisocial que escalan con el tiempo si no se atienden.

Hay otro factor que las personas consideran antes de denunciar:
Las represalias, debido a que en ocasiones quienes denuncian son los vecinos del agresor o maltratador, por lo que temen a que se desquiten con ellos o tomen venganza por esta acción.
Igualmente, el seguimiento de los casos puede hacer que una persona desista para llevar a cabo la denuncia y tenga que ir a instituciones encargadas del caso.
La Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de Coahuila dice que los animales en riesgo son de la tutela del estado y podrán ser representados por el mismo en caso de agravios a su integridad:
Mientras, la ley de Protección y Trato Digno a los Seres Sintientes, publicada originalmente en noviembre de 2013 y remodelada por última vez en diciembre de 2023, es de orden público y obligatoria en todo Coahuila y tiene como objetivo establecer las bases para garantizar protección y trato digno a todos los seres sintientes, ya sea domésticos, silvestres en cautiverio y ferales.
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