Vida
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 2 de febrero del 2026 a las 22:30
Ciudad de México.- El Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona, hizo historia al realizar el primer trasplante de cara del mundo utilizando tejidos de una donante fallecida por eutanasia, un procedimiento sin precedentes que abre un nuevo capítulo en la medicina reconstructiva.
La intervención se practicó a una paciente que había sufrido una necrosis severa del tejido facial tras una infección bacteriana. Ante la complejidad del caso, el equipo médico optó por trasplantar la parte central del rostro, con el objetivo de devolverle funciones básicas como hablar, masticar y gesticular.
Los especialistas explicaron que, en este tipo de trasplantes, la compatibilidad entre donante y receptor es crucial: deben coincidir el sexo, el grupo sanguíneo y las proporciones craneales. Pero el proceso va mucho más allá de lo médico.
Dado que el rostro está profundamente ligado a la identidad personal, un equipo de psiquiatría, psicología y trabajo social entrevistó a una persona cercana a la donante, quien actuó como enlace con el hospital durante todo el procedimiento.
Tras obtener la autorización de la autoridad sanitaria regional, se realizaron tomografías computarizadas tanto a la donante como a la receptora. Con esos datos, especialistas en radiología e ingeniería biomédica desarrollaron un modelo digital en 3D, clave para planificar cada paso de la cirugía.
“Este modelo permite a los profesionales visualizar con exactitud cómo llevar a cabo la intervención”, explicó Laura Escot, ingeniera biomédica de la Unidad de Tecnologías 3D del hospital.
Además, se diseñó una máscara de silicona semirrígida y una guía personalizada para el corte óseo, mientras los cirujanos plásticos afinaban la estrategia quirúrgica final.
Tras la operación, la paciente permaneció un mes hospitalizada, en un proceso de recuperación progresiva. Al inicio, el rostro no presentaba movimiento debido a la falta de conexión nerviosa.
“Al principio la cara está hipotónica, sin movilidad. Trabajamos para estimular la inervación, usando espejos, distintas texturas e imágenes del propio paciente para reactivar la memoria motora y la percepción del rostro”, explicó la doctora Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación.
Un trasplante facial puede extenderse entre 15 y 24 horas y requiere la coordinación de cerca de 100 profesionales, incluidos unos 25 enfermeros. El objetivo final es reconstruir una apariencia facial funcional, que permita al paciente llevar una vida cotidiana con la mayor normalidad posible.
Hasta ahora, en todo el mundo solo se han realizado 54 trasplantes de cara. De ellos, seis han tenido lugar en España, y tres fueron realizados en el Hospital Vall d’Hebron, consolidando al centro como un referente internacional en este tipo de intervenciones.
Notas Relacionadas
Hace 15 minutos
Hace 21 horas
Hace 1 dia
Más sobre esta sección Más en Vida
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias