Saltillo Región Sureste

Publicado el miércoles, 5 de agosto del 2026 a las 04:30
Arteaga, Coah.- La pizca de manzana no es sólo un trabajo, es un ritual que ha pasado de generación en generación por más de 150 años, es una tradición que sostiene a las comunidades rurales de Arteaga.
Entre ramas cargadas de manzanas y el esfuerzo diario de la cosecha, don José Martínez, originario de San Juan de lo Dolores, ha visto cambiar la tierra y el sustento de su gente a lo largo de cuatro décadas de trabajo.

Aunque Arteaga fue un reconocido centro triguero, las plagas, sequías y la caída de ganancias en el siglo 20 obligaron a los agricultores a buscar un nuevo sustento, que encontraron en los manzanos.
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Es el producto que da el sostenimiento aquí al campo, ya no es el maíz ni el frijol, ya es la fruta, la manzana (…) de perdido cortamos la fruta y aquí sacamos para comer, para vivir y seguimos en la temporada”, indicó.
Durante la temporada de cosecha las huertas abren sus puertas y dan empleo a decenas de trabajadores que durante todo un año esperaron con paciencia a que los manzanos dieran fruto.
Renacen
El clima castigó por dos años a la región manzanera. La sequía, las heladas fuera de tiempo y las granizadas provocaron malas cosechas, pero este año la esperanza regresó a las huertas de Arteaga de la mano de una producción histórica.
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Este es muy buen año para nosotros y los patrones, para sus cosechas, porque de aquí mismo sacan ellos para darles mantenimiento a las huertas y pagarnos a nosotros, y de ahí seguir trabajando nosotros con ellos”, precisó, Ismael Enríquez, campesino.
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Se siente uno bien, feliz, porque ya va a haber trabajo, más trabajo, y económicamente genera uno un poco más dinero en la temporada”, agregó Jorge Armando Ayala, jornalero.

Los recolectores inician la jornada apenas aparece el sol en el horizonte. Es un trabajo duro y cansado, pero también requiere delicadeza. Cortar con cuidado las manzanas garantiza la calidad y el precio del producto.
Todos los días, de aquí hasta que termine la temporada, en septiembre, los jornaleros recorrerán los callejones del manzanal, subirán y bajaran las escaleras, rellenarán sus bolsas con las manzanas y vertiran el fruto en enormes cajas de madera.

A tu mesa
Estas manzanas viajarán desde el corazón del ejido El Tunal hasta los hogares de miles de mexicanos en todo el país.
Cada manzana es testimonio vivo de las manos que resisten, de tierras que se niegan a morir y de un legado de trabajo y compromiso familiar que se forjó en la huerta San Francisco.
Sergio Flores de la Fuente heredó de sus padres un espacio con más de 60 años de historia, prestigio nacional y una profunda tradición familiar a la par de la responsabilidad y amor por la tierra.
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Van a haber huertas que no sirven las manzanas, que los árboles se están secando, abandonadas. Y para que esto salga, esta manzana tiene que estar muy bien atendida, bien comida y bien regada todo el año”, aseguró.
La calidad de su manzana le ha permitido llegar hasta el último rincón de México. Es reconocida por su color, textura, tamaño y, sobre todo, su sabor, es digna representante de las manzanas que hoy se pizcan en la región.

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