Arte

Publicado el martes, 2 de diciembre del 2025 a las 04:01
Guadalajara, Jal.- Barcelona no sólo es una ciudad: es un territorio literario. Una geografía donde la memoria, la imaginación y la vida cultural han trazado un mapa propicio para que la creación se vuelva un modo de habitar el mundo.
Desde esa convicción habló Eduardo Mendoza, uno de los autores centrales de la literatura en español, encargado, este domingo, de inaugurar el Salón Literario Carlos Fuentes en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, ceremonia en la que además recibió la Medalla Carlos Fuentes, entregada por la viuda del escritor mexicano, Silvia Lemus.
Frente a un auditorio lleno, el catalán recordó que Barcelona ha sido uno de los grandes amores de su vida. La ha escrito, la ha padecido, la ha observado transformarse.
Esa ciudad que lo vio nacer en 1943, dijo, ha cargado todo tipo de adjetivos: la urbe de los dragones, la ciudad de las bombas, la moderna, la literaria… Esa diversidad de facetas y atmósferas, advirtió, es la que hizo posible que se convirtiera en un polo cultural capaz de recibir y formar a generaciones completas de escritores.
Mendoza se asumió como uno de los últimos representantes de aquella época dorada de Barcelona como urbe literaria, aquella que inspiró a los protagonistas del Boom latinoamericano en un “momento único, extraordinario, casi mágico”, definió el autor que ha recibido distinciones como el Premio Cervantes en 2016 y recientemente el Premio Princesa de Asturias de las Letras por sus aportaciones a la literatura.
“
Soy quizás uno de los últimos representantes de una época que se llamó dorada de Barcelona como ciudad literaria. Me refiero, claro, a aquella Barcelona en la que los escritores latinoamericanos o vivían en Barcelona o venían con cierta asiduidad, y yo tuve la suerte de conocer a muchos, de tratar a unos cuantos y con algunos tener una buena y larga amistad.
“
Si empezara a citar los nombres, primero causaría asombro y al final causaría hasta sopor, de la longitud de la lista: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, José Donoso, Sergio Pitol, Cristina Peri Rossi, Octavio Paz, Isabel Allende, Alfredo Bryce Echenique…”, enumeró.
Durante poco más de una hora, el autor de La ciudad de los prodigios y El misterio de la cripta embrujada hizo un recorrido histórico por su urbe: desde los primeros asentamientos, los rastros de las visitas de Miguel de Cervantes, hasta su camino hacia la modernidad de este siglo.
Recordó que fue precisamente Barcelona la que acogió también a los personajes cervantinos, el Quijote y Sancho, convirtiéndola desde entonces en un escenario literario por excelencia, que él también ha tomado en sus obras, no como telón de fondo, sino como protagonista.
Entre las décadas de los 60 y 70, recordó, se vivió una sacudida creativa.
“
Surgió una nueva generación de artistas, de escritores, a la cual yo me apunté, naturalmente, y en este ambiente propicio es cuando vinieron los escritores latinoamericanos”, apuntó Mendoza, quien encabeza la delegación de autores de Barcelona, invitada de honor a la FIL en esta edición.
Aquel encuentro fue decisivo: “A todos ellos su lugar de origen se les había quedado pequeño. Algunos tenían que salir por razones quizá políticas, otros simplemente porque querían conocer otra cosa, y entonces inmediatamente fueron a Europa y se instalaron en París o en Londres, pero allí descubrieron que eso era muy difícil, porque eran ciudades muy interesantes, muy estimulantes, pero muy caras, muy duras para vivir”, definió el también autor del libro La Verdad Sobre el Caso Savolta.
Barcelona, en cambio, ofrecía lo que pocas ciudades podían dar entonces: cercanía, precios accesibles y un sistema editorial robusto que reunía a “todas o casi todas las editoriales en lengua española”. Y, además, una figura clave: “Allí estaba Carmen Balcells”, conocida por ser la editora del Boom.
Ese territorio en plena ebullición cultural se convirtió en punto de encuentro y de despegue para una generación entera. El autor recordó que el arribo de los latinoamericanos fue determinante para quienes ya vivían ahí.
“
Empezaron a venir y eso fue, para los que estábamos y estábamos empezando a escribir y nos esforzábamos, una transfusión de sangre nueva, de entusiasmo de ver cómo podía existir una lengua tan rica y tan distinta al mismo tiempo, cómo podía haber tanto talento tan distinto, tan diverso y cómo se podía tener una actitud con respecto a la literatura tan desinhibida”, calificó.
En un ambiente todavía marcado por la censura y por una educación religiosa opresiva, Mendoza subrayó lo que significó aquel encuentro: “Que alguien dijera, ‘soy escritor, me gusta la literatura, yo creo que la literatura es muy importante’, para nosotros fue realmente un baño de entusiasmo, de ilusión al que correspondimos dándoles nuestro cariño y recibiéndoles con los brazos abiertos”, concluyó el autor, que tendrá todavía varias actividades en la FIL.
Este lunes, a las 19:30 horas, en el Salón 1 de la Expo Guadalajara, sede del encuentro, participará en un homenaje a Balcells: “La revolución del mundo editorial”, junto a los también catalanes Carme Riera, Xavi Ayén y José Calafell.
Y el martes hará lo propio en un tributo a Manuel Vázquez Montalbán: “El gran prolífico”, con Dani Vázquez y Ernest Folch, bajo la moderación de Elena Hevia, a las 20:00 horas, en el Pabellón de Barcelona.
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 14 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias