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Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 10 de octubre del 2021 a las 04:02
Piedras Negras, Coah.- El pasado 30 de septiembre registraron su última checada en el Tecnológico dos docentes que se despiden de la CASA de los OSOS: El ingeniero Martín Arritola Hernández, del Departamento de Eléctrica y Electrónica y la licenciada Elva Rosana Báez Flores del departamento de Ciencias Económico Administrativas.
El ingeniero Martín Arritola Hernández, dio su último registro de salida el 30 de septiembre a las 15:00 horas acompañado de su esposa, la contadora Maricela Rangel Puente y algunos compañeros docentes y administrativos que se congregaron a la hora de la salida en el checador.

Por su parte, la licenciada Elva Rosana Báez Flores, sostuvo una reunión virtual a las 16:00 horas por la plataforma Microsoft TEAMS con sus compañeros de trabajo donde le desearon mucho éxito en su nueva etapa de jubilada.
Posteriormente, en punto de las 18:00 horas, en el edificio administrativo del Tecnológico, y acompañada de sus amigos y compañeros de tantos años, registró su última checada.
Sin antes leer unas hermosas palabras de agradecimiento, que a continuación les compartimos: “Gracias por esta reunión, gracias por esta despedida. Es un momento bonito, pero difícil. Mi tiempo se cumplió y agradezco a Dios por eso. Y hoy, hago un recuento de tantas cosas que he podido vivir, sufrir y disfrutar en el Tecnológico y con el Tecnológico.

¿Cuánto puede vivir una persona entre los 19 y los 60 años? Indudablemente mucho: Alegrías, tristezas, reconocimientos, risas, anécdotas y muchas de éstas, las he vivido con el Tec.
El Tec ha sido alguien bien importante en mi vida. Y digo alguien, porque para mí es un ser con vida propia, que me ha abrazado, que me ha consolado y que me ha enseñado muchísimas cosas, a través de personas maravillosas que han cruzado por mi vida laboral y personal.

¿Qué cosas he compartido con él?, cuando ingresé al Tec, estaba estudiando en la universidad, así que, aquí vi culminada mi carrera, mi esfuerzo de estudiante (estudiaba en la noche, a veces no dormía porque me quedaba haciendo tareas y en la mañana había que venir a trabajar).
Muchas cosas importantes que han pasado en mi vida, nació mi hijo, que hasta hoy es mi mayor alegría, aquí estudió mi hijo, aquí se hizo ingeniero, el Tec me abrazó cuando murieron mis padres, mi hermana y compañeros muy queridos; el Tec me fortaleció cuando enfermé de cáncer y, con la ayuda de Dios, lo superé. Cuando han pasado tantas cosas: Accidentes, logros y otras también bonitas porque, así como hubo personas que me hicieron daño, me ha dado amistades sinceras que son para siempre. Por todo eso, el Tec está vivo para mí.

En alguna ocasión, cuando cumplí 28 años de servicio, vine una tarde, lo recorrí, le tomé unas fotos y me senté en una banca frente al edificio H a platicar con él, le dije tantas cosas y le agradecí tantas cosas y, para variar, también lloré con él. Le dije que todavía no me iba a jubilar, le dije cuánto lo amaba y le pedí que nunca me olvidara porque yo nunca lo olvidaría.
Hoy le agradezco todas las veces que me abrazó, me enseñó, me consoló, me exigió, me llenó de energía, de vida, de ilusiones y de todo eso que hoy me llevo como un recuerdo.
Agradezco también a todas las personas que han pasado por esta historia, ustedes que están ahora, los que ya se fueron, los que he visto jubilarse, todos los que han dejado en mí grandes vivencias. Gracias…. gracias a ustedes…. gracias al Tec”. Y, con lágrimas en los ojos, culminó una etapa más en la vida de la maestra Elva Rosana Báez Flores.
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