Coahuila

Publicado el domingo, 27 de febrero del 2022 a las 04:06
Saltillo.- Tras el regreso a clases presenciales de la mayoría de los alumnos de educación básica, se ha detectado un problema de desfase en conocimientos, por lo que se está trabajando en una estrategia para contrarrestar los estragos de la pandemia.
Según María del Carmen Ruiz Esparza, subsecretaria de Planeación Educativa del Estado, de allí surge la urgencia de que todos los 640 mil niños regresen a clases presenciales.
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La Subsecretaría de Educación Básica está trabajando muy fuerte en la revisión de un programa remedial para los niños que estuvieron durante la pandemia siendo asistidos a distancia; recordando que no todos los niños tuvieron acceso a internet”, dijo.
El curso remedial de nivelación permitirá la evaluación para detectar de manera personalizada el aprovechamiento y los posibles rezagos en el aprendizaje de cada estudiante.
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Con la información que se ha recogido, el área de educación básica se está preparando a través de las escuelas normales y especializadas, cómo atender este problema”, explicó.
Para continuar con la dinámica, advirtió que es necesario suspender lo menos posible las clases, y que los padres de familia no dejen de enviar a sus hijos a las escuelas.
Causa rezago académico la educación a distancia
Alan Fernando Neira es estudiante de sexto grado de primaria, y aunque está por concluir sus estudios, desde hace dos años que no va a clases a su escuela a consecuencia de la pandemia.
Recordó con tristeza que cursaba cuarto grado cuando se les informó que se suspenderían las actividades escolares por el brote de Covid-19 en Coahuila. Fue en marzo de 2020 la última vez que asistió a clases y desde entonces no ha podido convivir con sus compañeros y maestros.
-¿Cómo te has sentido en este tiempo sin ir a clases?
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Un poco aburrido, porque necesito salir a la escuela, extraño jugar con mis compañeros. Me gustaría que estuviéramos ahí más seguido porque los extraño”, relató.
No obstante ha tenido la posibilidad de aprender cosas en este tiempo, cumplir con sus tareas y entrar a clases virtuales periódicamente. Pero aseguró que nada se compara con la oportunidad de ir a la escuela.
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Porque en la escuela era más tiempo y en línea nomás es una hora”, expuso.

Él estudia en la primaria Licenciado Melchor Ocampo, ubicada en la colonia Landín, al sur de Saltillo.
Pese a que algunas escuelas han regresado a presencial, la escuela de Alan no ha podido integrarse a este formato, ya que el vandalismo y la delincuencia han dañado la infraestructura educativa de su primaria.
La falta de luz por el robo del cableado de cobre, no permite que las bombas de agua den servicio en los sanitarios. Además de los daños que han ocasionado en mobiliario y diversos espacios.
Regreso al plantel
Pero, finalmente y después de dos años de educación virtual, este 7 de marzo Alan y sus compañeritos regresarán a la escuela, por lo que la felicidad inunda a los estudiantes, que ya extrañaban sus salones, maestros y amigos.
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Felicidad porque ya volveré a ver a mis compañeros y podré volver a jugar. Me gusta jugar con mis compañeros, cuando ya no tenemos clases y me gustaría verlos más seguido”, exteriorizó.

En la mayoría de los alumnos de educación básica se ha detectado un problema de desfase en conocimientos, por lo que se está trabajando en una estrategia para contrarrestar los estragos de la pandemia.
Consideró la subsecretaria de Planeación Educativa del Estado que los padres de familia son sabios con el cuidado de sus hijos, “ellos sabrán de que manera nos los mandan a las aulas para que estén protegidos”.
En tanto que la última palabra en el tema de la temperatura está en manos de los padres de familia. “Nuestra obligación es tener la escuela abierta, con la plantilla de profesores para recibir a los niños, y el padre decide”, sostuvo María del Carmen Ruiz Esparza.
Recordó que el invierno aún no termina, “seguramente al entrar en primavera se cambiará el protocolo, los grados para la admisión de los niños”.
En estos momentos se cuenta con 75% de las escuelas de educación básica con clases presenciales.
Un desafío: psicóloga
Sin embargo, el regreso a su escuela no será fácil. Hay una serie de medidas preventivas que se tienen que adoptar para que los niños y niñas estén seguros, además de enfrentarse a una nueva normalidad, que tras dos años de confinamiento representa un desafío para los estudiantes.
Ante esto, los maestros y padres de familia deben tener en cuenta los signos de alarma que pueden presentar los menores de edad, indicó la licenciada en sicología Gabriela García Zapata.
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Los cambios de conducta que ellos están viviendo o que ellos muestran. Otra de las cosas es la preocupación, ellos constantemente están preguntando qué va a pasar. Aquí también es importante observar las conductas de violencia”, puntualizó.

Dijo que es normal que los niños sientan miedo o angustia ante este nuevo panorama, por lo que ante cualquiera de estos síntomas de malestar emocional y sicológico los padres deben de escuchar a sus hijos, no restar valor a sus sentimientos y apoyarlos en este momento, que representa un reto para los niños.
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Definitivamente hay un miedo aún, hay un temor, ansiedad, ellos la manifiestan con somatización. Desde dolor abdominal. Pueden presentar náuseas, desmayos, dolores de cabeza, dermatitis, problemas de la piel”, explicó.
Hay que brindar seguridad
Señaló que parte importante es la confianza que los padres de familia dan a sus hijos en este retorno a sus actividades académicas.
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Tenemos que brindarles esa seguridad a los niños, de que todo va a estar bien, que se tienen las medidas, darles las recomendaciones evidentemente a los chiquitos”, agregó.

Asimismo, la educación virtual o a distancia no permitió en muchos de los casos evaluar algunas cuestiones académicas y del proceso de aprendizaje de los estudiantes que ahora que regresen a las aulas los maestros podrán observar.
Es importante que los adultos que rodean a los menores identifiquen algunos signos de alarma en los procesos de aprendizaje de los alumnos y así se les pueda ayudar, explicó la maestra en Ciencias de la Educación, Nancy Aracely García Cortés.
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El niño no quiere leer en voz alta, o distorsiona las palabras o no puede expresar bien las palabras, ese es un signo de alternación. Otro signo es cuando le pones los problemas de matemáticas y das el procedimiento pero el alumno no lo sigue tal cual”, detalló.
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