Internacional
Por
Agencias
Publicado el jueves, 13 de agosto del 2015 a las 18:26
Reino Unido.- Tras casi cinco años de tira y afloja, el gobierno británico tendrá que revelar porqué, cómo y para qué se involucró en la Guerra de Irak. Han sido las familias de soldados británicos muertos en Irak los que han lanzado un ultimátum: el gobierno británico tiene dos semanas para hacer público el Informe Chilcot, que analiza la involucración británica en el conflicto y que se realizó hace ya casi un lustro. Si no se pone fecha para hacer público dicho informe, han anunciado, iniciarán acciones legales.
Son hasta 30 las familias las que podrían iniciar acciones legales por un retraso de publicación que han calificado como “moralmente reprobable”. “Sólo queremos saber porqué nuestros seres queridos tuvieron que morir”, han asegurado algunos de los familiares.
La guerra sigue candente en el país. Especialmente en lo que concierne al informe Chilcot: encargado por el ex primer ministro Gordon Brown, en un principio iba a ser una investigación a puerta cerrada. Algo que rechazó Chilcot, que aseguró que se procuraría informar al público y a los medios de su contenido en la medida de lo posible.
A pesar de que algunas de las entrevistas se hicieran en público, desde que se finalizara el informe, este ha estado rodeado de opacidad y de un fuerte hermetismo por parte del gobierno y del propio Chilcot. El objetivo del estudio parlamentario era uno: ver qué ocurrió desde 2001 a 2009, cuando se estudió la entrada en la guerra de Irak, la planificación durante el conflicto y la posterior salida del país y de la guerra.
Planeaba estudiar cómo se llegó a la entrada en la guerra, la posterior acción militar que se llevó a cabo y el trabajo posterior. El objetivo del informe era estudiar cómo se tomaron decisiones, qué pasó y qué lecciones podrían aprenderse para el futuro.
Opacidad
Se cerró la última ronda de entrevistas públicas en 2011, pero desde entonces no se ha sabido nada de él. Costó cerca de 10 millones de libras al gobierno, y tomó declaraciones a cientos de testigos, entre los que se incluía el primer ministro Tony Blair. Dichas entrevistas están disponibles en la web, pero todavía quedan en privado numerosos documentos y otras pruebas relacionadas con la guerra.
Entre la información que podría filtrarse estarían conversaciones entre George W. Bush y Tony Blair que anteriormente fueron vetadas de publicación.
La razón por la que se ha alargado, según sus creadores, la publicación del informe es que se necesitaba tiempo para que todos los testigos que formaron parte pudieran tener derecho a réplica de lo publicado.
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