Espectáculos
Publicado el viernes, 29 de mayo del 2015 a las 16:18
Saltillo,Coah.- Ricardo Yáñez llegó a la escritura gracias a la canción ranchera. Primero lo cautivaron las piezas que escuchaba con su madre, atento a las estaciones de radio, después fueron los versos, la rima, la métrica, las que llamaron su atención.
“La verdad yo crecí como las gallinas en un corral, sin mucha orientación”, confiesa entre risas. Y si bien en un principio no sabía qué era lo que lo inquietaba, sí estaba seguro que deseaba algo más, distinto a lo que lo rodeaba. Llegar a la escritura era inevitable.
Hoy el autor jalisciense presenta en la Feria Intenacional del Libro ‘Desandar’ (Fondo de Cultura Económica, 2015), obra que reúne su trayectoria poética y sobre la que habló con Zócalo.
-¿Cuándo fue que lo sorprendió la poesía? ¿Qué lo empujó a escribir sus primeros versos? -¿Qué significa ver juntos los poemas de cuatro décadas en ‘Desandar’? “(‘Desandar’) ha tenido buena respuesta. A mi esposa le dejé disimuladamente una reseña que hicieron sobre mi libro, porque no crea que ella me lee mucho ni se interesa demasiado en lo que digan de mí, al regresa a casa le pregunto si leyó la reseña y me contesta que sí. Cuando le comento que hablan bien del libro. me dice ‘ese libro es un árbol’. Es la definición que más me ha gustado, porque los poemas son como las ramas de un árbol”.
-En su obra encontramos varios poemas que abrevan en la literatura clásica, pero hay otros que tienen que ver justamente con la canción popular ¿Influye el hecho de que nació en Jalisco? -¿Cómo se da en su escritura esta combinación de los sonetos, las ‘canciones simples’ y el tono popular? “A mí me preocupan mucho las formas porque en el medio en que yo crecí pues las formas son importantes, pero en un sentido un poco soñador. Mi gusto por la forma nace de la necesidad de una cultura de la que yo no vengo, yo vengo de barrios bajos y mis padres eran campesinos. Vengo de una cultura popular, esa es mi tradición, de ahí nací, pero quise acceder a una cultura que llaman ‘la alta cultura’, entre comillas porque la cultura es cultura, ya sea que hablemos de la cultura huichola o de Mozart o Beethoven.
“La verdad yo crecí como animalito, como decía mi madre, sin mucha perspectiva de a dónde iba, ni nada, casi casi como las gallinas en un corral, sin mucha orientación. No es que supiera a dónde quería ir, simplemente sabía que quería algo más y me fui por el lado de la escritura”.
-‘Desandar’ ofrece la oportunidad de ver su obra completa, un hecho valioso en un mercado editorial en el que la poesía se publica en editoriales pequeñas con pocos tirajes… – ¿Cree que antologías y libros como ‘Desandar’ permiten un mayor acercamiento a la poesía, en especial por parte de jóvenes lectores? “Las antologías y libros que reúnen la obra completa de un poeta permiten que, de repente, alguien se fija en un poema y lo comparte”.
Agéndelo
“Hay varias versiones. La que me gusta más es recordar que de niño me atropelló un camión, tenía tres años y medio, mi madre me hacía oír música ranchera para entretenerme, música muy cercana a las auténticas raíces campesinas, no al desorden, por decirlo así. A esa edad ya sabía escribir y mi mamá me decía que de las canciones que más me gustaran apuntara el nombre porque, a lo mejor, con el tiempo, podríamos comprar un programa. Creo que ella nunca pensó que podríamos comprar un programa de verdad, pero me entretenía. Ahí fue donde le encontré gusto al verso, a la rima, al metro, pero claro, en ese entonces no lo sabía.
“Cuando me invitaron me entusiasmé. Después, cuando me puse a la tarea, me asusté porque creí que no lo merecía e hice algunas correcciones, pero traté que no fueran muy notorias. Sí vi mucho desorden, sentí que algunos poemas jalaban para allá, otros para acá, y no me parecían tan bien hechos, pero corrijiendo algunos se corrije todo, es como sacar el tomate podrido de la caja y ya los demás se quedan se corrijen solos.
“En el libro aparece ‘Ceniza de Cuete’ que de hecho no es un poema, es la letra de una canción. Hacer una canción es un trabajo poético, aunque el resultado no sea un poema. En general procuré que los poemas fueran poemas, pero que se puedan cantar”.
“Tengo la influencia de las formas que son las que más me han enseñado. Yo le digo a los jóvenes que si quieren ser poetas deben escribir sonetos, no es necesario publicarlos, pero hay que hacerlos, y muchos, para que aprendan a escribir.
“Me da gusto que exista la posibilidad de que vean el trabajo completo. Hay lectores que me conocen por uno o dos libros, ahora sí me pueden conocer por todos si se aventuran a hacerlo”.
“Creo que la gente no está muy atenta a la lectura de nada, estamos todos muy distraídos, pero como dice el dicho viejo: ‘a mí que no me den, que me pongan donde hay’. Uno dice, ‘te voy a arrimar el libro y ya es tu decisión si lo lees o no’, pero si no está el libro cómo podemos acercarnos a la poesía.
Presentación
Hoy, 19:00 horas
Sala Armando Sánchez
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