Estimados lectores y lectoras: les comparto una información que les ayudará por mucho, yo estoy empezando a hacerlos y de verdad que sí me están funcionando, y lo que me funciona lo comparto.
Es una diferente forma de iniciar la mañana, antes incluso de abrir los ojos, que puede ayudarnos para que el cuerpo se active. Cinco mil años de observación de los taoístas, es estar presente en tu cuerpo, respirar, es una activación corporal, es activación chi, el despertar tu chi, recomendación: no hay que saltar de la cama, sino hay que hacerlo despacio…
Frotar las manos, palma con palma, durante 30 segundos, ese calor es circulación activándose, las manos las pones en tus ojos, sintiendo ese calor que entra en tus párpados, sienes, sentirás que tu rostro se relaja y la mandíbula se relaja también, que apenas te das cuenta de que está contraída.
Esto es una experiencia chi, activación física real, esto es antes de que suene incluso la alarma, antes de que abras tus ojos y veas tu celular. Con esto empiezas a activar tu chi.
El chi no es una sustancia, es una experiencia corporal, es un estado de consciencia, de vitalidad, no es algo místico, es activación, circulación. Los taoístas con la observación de 5 mil años, llegan a estos rituales para activar su chi.
Es despertar, como encender el fuego, pues no tenían aparatos para hacer ejercicios como ahora. Los taoístas creían que la energía dormía también como lo hacemos, por eso hay que despertar suavemente poco a poco.
Siéntate en el borde de tu cama y abre la ventana, respira profundamente, aunque sea un minuto, es necesario, el aire fresco es como el aliento que alimenta la vida.
Imagina una luz brillante al respirar que inicia desde la coronilla de tu cabeza, y así por todo el cuerpo. Empezamos con respiraciones profundas, pero respirando desde el estómago, que el que se infle sea el estómago, no tu pecho, poniendo tus dedos y haciendo presión debajo de tu ombligo, tres dedos debajo de él, es tu dan, es el horno, el centro.
Sentirás cómo se infla el abdomen al respirar profundo. Unas tres veces. Había un señor que todas las mañanas hacía esto, pero en la punta de la montaña, y vivió 130 años, en el siglo 14.
Frotas tus orejas con el dedo índice y el gordo, las estiras, frotas el lóbulo, recorres pacíficamente por toda la oreja, ambas orejas, el cartílago…
Las orejas, comentan, son como tus riñones, es tu batería de larga duración, estimula esos meridianos, frota con la atención, lentamente. Se calentarán y sentirás tal vez algo hacia tus riñones, es despertar canales de energía.
Con los puños cerrados, 20 veces los golpeteas, es como decirles, hola, despierten, es hora de trabajar, sentirás calor, hazlo consciente y con cariño.
Luego en tu rostro empiezas a frotar suave con las manos tu cara, con los dedos, sin crema, ni nada, sólo acaricias todo el rostro, dicen que los taoístas tenían la piel brillante por esta práctica, así que empecemos, para vernos más jóvenes, 10 frotadas.
Te peinas con las manos y dedos, aunque no tengas cabello, de adelante hacia atrás, empiezas a peinarte, hay muchos puntos de acupuntura, es resetear, es importante que se estimulen, es desde la frente y presionas, como un masaje, 10 veces.
De pie, haces movimientos suaves de torso, tu cintura la mueves hacia un lado y hacia el otro, pones manos en la cadera, 20 veces, siente tu columna cómo hace esa rotación, con esto despiertas el chi.
RESUMEN
Orejas, 30 segundos; riñones, 20 golpecitos; rostro, 10 frotaciones desde la frente, ojos, mejillas, mentón, todo el rostro; peinar el cabello, 10 peinadas; cintura, 20 giros, 20 minutos, ya tu chi está fluyendo y despierta.
Ahora hazle una pregunta al tao: esto va en contra de lo que nos enseñaron, sentado en tu cama, pies en el piso, manos en las piernas y palmas hacia arriba…
¿cómo quiero fluir hoy? Esto es el yang, empujar, forzar, yin es permitir, ser como el agua.
El taotechin, la mejor bondad es como el agua, el agua beneficia sin competir, no lucha con la roca, la rodea, y gota a gota, la roca se desgasta, pero nunca lucha de frente.
Qué quiere fluir a través de mí, no qué yo quiero. Dónde estoy forzando, ¿qué debo soltar? ¿algo del ego? ¿el trabajo que te agota?
Forzar no funciona, seguir metas que no son tuyas, el cuerpo dice basta. Acción sin acción, no forzar lo que no quiere ser forzado.
¿Qué fuerzo contra el río? Si sueltas, fluye mejor. ¿Cómo puedo ser como agua hoy? Si hay un obstáculo, ¿puedo rodearlo?
Cuando sueltas fluye, no pasa nada, al contrario. Cada mañana, después de hacer este ritual, haz estas preguntas.
La práctica más difícil
La práctica más difícil… 1 minuto de no hacer nada, ni pensar nada. Hacer nada, pero con propósito, no es meditar, sentar y estar, como una piedra, no hace nada, sólo ser piedra, sólo ser tú, sin meta, sin nada.
Si te late, empieza y luego me cuentas.
Un abrazo, Verónica, su terapeuta y mediadora. Diosito por delante.
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