Arte

Publicado el lunes, 27 de septiembre del 2021 a las 03:58
Arteaga, Coah.- Los libros, esos compañeros fieles que estuvieron a nuestro lado, al pie del cañón, de la mesilla de noche, del buró o del escritorio durante el encierro que provocó la pandemia de Covid-19 el año pasado, fueron festejados durante 11 días gracias a la Feria Internacional del Libro de Coahuila, que finalizó ayer, con un sonido procedente de los instrumentos de la Orquesta Ferruccio Busoni de Trieste.
Aun así, la FILC, como también se le conoce, tuvo una edición 23 “complicada, pero en la que salimos todos avante”, como apuntó Ana Sofía García Camil, titular de la Secretaría de Cultura, durante las palabras de clausura que precedieron al encuentro de los coahuilenses con la música italiana.
El encuentro, que congregó a más de 50 casas editoriales, vio superada sus expectativas de visitas, pues se estimaban que recibirían 60 mil personas, número que creció a 61 mil 300 lectores, que desde el 16 de septiembre se dieron cita en la Ciudad Universitaria campus Arteaga para disfrutar de alguna de las más de 160 actividades que ofreció el programa de esta edición 2021.
Para Salvador Álvarez, director de la Feria Internacional del Libro Coahuila 20221, “estuvo muy por encima de las expectativas de una situación en pandemia. La verdad es que ha sido un esfuerzo enorme de mucha gente, no nada más del comité que organiza, sino de los expositores”.
Enumeró a la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), la Secretaría de Educación y, sobre todo, a la Embajada de Italia y al Instituto Italiano de Cultura en México, así como a la Academia Mexicana de la Lengua y al Estado de Oaxaca, los tres invitados honorarios a esta edición que tuvo como lema Mujer-Literatura-Sociedad.
Tanto para Sofía García Camil, titular de la Secretaría de Cultura, como para Álvarez, el éxito de la FILC va más allá de los visitantes, pues se amplía con la derrama económica que tuvo esta edición, ya que según apuntaron los organizadores “se dio una derrama económica súper importante para todas las casas editoriales”.
Y aunque aún no hay números oficiales, la Caniem calificó esta edición de la FILC “como un éxito”, pues en el primer fin de semana habían concretado la meta estimada. Por otra parte, superó en ventas a la última feria que se llevó a cabo en 2019, la cual tuvo una derrama de 6 millones de pesos, apuntó García Camil.
Destacan el respeto de los visitantes a los protocolos de salubridad que debió instaurar la feria para poder llevarse a cabo, pues durante los 11 días de duración la sana distancia, la entrada y salida numerada, así como el uso de cubrebocas dentro y fuera de las instalaciones, además de los filtros de termómetros y gel antibacterial instalados en los accesos, fueron la constante.
“Para Álvarez “tuvimos un programa completo, con muy pocas cancelaciones de última hora”, pero además “es bien importante recalcar que todo mundo se cuidó a sí mismo y cuidó a los demás. Entonces, si esto lo logramos juntos, si esto se hizo para todo público, si se demostró que con los protocolos adecuados podemos tener cosas presenciales, creo que es un gran paso y un referente para todo el país”.
Resaltó lo anterior la FILC es la tercera feria del libro que se realiza en este formato a nivel nacional y precede a la FIL de Guadalajara, considerada la más grande del país. Pero también es relevante señalar que el evento contó con actividades híbridas, en las que lo virtual tuvo 120 mil visualizaciones a lo largo de su duración.
A ritmo italiano
Así, la clausura fue una especie de metáfora musical de las emociones que se vivieron en la FILC, pues la tranquilidad de la llegada, la adrenalina de las compras de pánico del último día, así como la calma entre eventos y el frío de la despedida tuvieron sus correspondencias en el programa que interpretó la Orchestra Ferruccio Busoni de Trieste, que interpretó Las Cuatro Estaciones, de Vivaldi.
Los 14 miembros del ensamble tomaron sus violines, violonchelos y hasta un clavecín, para dar un cierre de oro a la Feria del Libro de Coahuila, pero también para celebrar los 200 años de la Independencia de México.
El programa, en cambio, contó con una selección de los mejores compositores italianos, iniciando con Giuseppe Tartini y su Concerto in do Maggiore, para pasar a Francesco Antonio Bonporti, aperitivos que dispusieron al público para el plato principal: los cuatro movimientos que Vivaldi preparó para reducir, en un concierto, todo un año.
Los sonidos hicieron sentir a los escuchas una floreciente primavera, un cálido verano, un templado otoño y un fresco invierno, que como apuntó Gianni Vinciguerra, agregado cultural de la Embajada Italiana, “para clausurar la Feria ¿qué mejor manera que un concierto?”.
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