Coahuila
Publicado el miércoles, 3 de diciembre del 2008 a las 16:00
Parras de la Fuente, Coah.- El desierto de Coahuila guarda celosamente infinidad de secretos. Dentro de él puede que sea General Cepeda uno de sus lugares más mágicos, donde vestigios de años de historia sobre nuestra evolución se pueden encontrar a simple vista, con sólo caminar por el monte.
En sus paredes, formaciones rocosas donde tribus antiguas dejaron plasmadas pinturas y petrograbados, y bajo la tierra las huellas de las pisadas de varias especies de dinosaurios que hace más de 70 millones de años habitaron esta zona.
Verdaderamente eso es General Cepeda, un lugar mágico donde el tiempo se ha detenido para que conozcamos la historia rica de nuestra evolución, la apreciemos y la conservemos. De ahí que ahora quieran detonar la zona como un destino ecoturístico, donde el tema central sea la paleontología y la arqueología.
Se puede decir que con este ambicioso plan se proyecta tener en unos 15 ó 20 años algo así como un “Parque Jurásico”, sólo que aquí sería un “Parque Cretácico”, porque los dinosaurios encontrados en la región pertenecen a esa era.
Con el sol como testigo y el polvo como acompañante, mis compañeros y yo nos detenemos en lo alto de un cerro en el Ejido Gavillero, donde inicia nuestro recorrido, y no dejan de maravillarnos las enormes rocas que se encuentran una sobre otra, como si alguien las hubiera puesto así deliberadamente.
Es increíble la cantidad de petrograbados que podemos encontrar con sólo dar unos cuantos pasos; pero igual de increíbles e indignantes son los rayones con aerosol de colores sobre ellos, hechos por tipejos que no tienen la más mínima conciencia de la importancia de esas señales que nos dejaron nuestros antepasados.
Continuamos nuestro recorrido hacia Narigua, una comunidad que nos dio la impresión de estar mejor organizada, y en donde sus habitantes tienen noción de la riqueza del suelo que habitan.
No nos equivocamos. Llegamos a una zona limpia y bien informada para el que la visita. Incontables rocas con petroglifos, señales que tallaron los indios pachos y borrados, quienes habitaban esos lugares hace 6 mil años, los cuales se camuflaban entre la naturaleza para atacar al enemigo.
Los petrograbados son algo más que puntos y rayas, ya que contienen en sus trazos un conocimiento matemático acerca del movimiento de los astros, sabiduría que luego sentaría las bases del conocimiento astronómico de las altas culturas mesoamericanas.
En Narigua fue muy grato encontrarnos con el Grupo de Mujeres Esperanza, quienes han tenido a bien organizarse para sacarle provecho al suelo donde viven y para tratar de conservar su valor.
Ellas realizan todo tipo de recuerdos alusivos a la zona, como playeras, gorras, llaveros y ceniceros, entre otras cosas, con dibujos pintados simulando las señales que hay en las rocas, los cuales venden a las personas que visitan su comunidad.
Ante esto, la señora Martha Galindo Jasso, rápido se apresta a informarnos que ellas nunca venden una piedra original, sino que buscan algunas parecidas y las pintan con algún diseño de las piedras del monte para después ofrecerlas.
Recordó, que de niña nadie le dijo lo importante del lugar donde vive, sino que hasta hace apenas unos años los empezaron a capacitar y ahora casi el total de los habitantes de la comunidad de Narigua pueden dar información acerca de lo que tienen.
De regreso por el camino que nos llevó a Gavillero y Narigua nos imaginamos como pudo ser la vida en esos lugares hace más de 6 mil años. No hay restos de chozas o de tumbas, porque los grupos de indios eran nómadas, eran guerreros que recolectaban sus alimentos y continuaban su camino a pelear, pero que sin embargo nos dejaron estos grabados que dan fe de su paso por nuestro territorio.
Seguimos el camino hacia otro aspecto de la riqueza que nos ofrece el desierto de General Cepeda que nos remonta a 72 millones de años atrás. Se trata de Rincón Colorado, a alrededor de 44 kilómetros al oeste de Saltillo y en donde se han descubierto evidencias de fósiles prehistóricos que vivieron en la zona en el periódo Cretácico.
Contrario a las otras dos comunidades que visitamos con riqueza arqueológica, en Rincón Colorado los beneficios como mejoras a las escuelas, intercambios culturales y turismo han llegado desde que hace un par de administraciones se impulsara la instalación de un museo donde se muestran las evidencias de lo que se ha encontrado en esa zona.
Nos adentramos en el desierto con el horizonte por delante. Nos perdemos entre caminos y brechas que nos llevan por zonas casi intransitables pero de vez en cuando nos encontramos señales de que vamos bien.
Encontramos partes erosionadas, donde científicos de todo el mundo han hecho hallazgos importantes de restos de dinosaurios y que por su soledad, se prestan para el saqueo de piezas que pueden ser fundamentales en una investigación.
Anteriormente lo que se encontraba aquí era llevado al Museo de Rincón Colorado, el cual ahora solo muestra algunas réplicas, pues lo más destacado se lo han llevado al Museo del Desierto en Saltillo.
Con el sol casi ya oculto, nos detemos y sentimos el polvo recorrer nuestras mejillas. Empezamos a imaginar ese gran horizonte extendido sobre una inmensa llanura surcada por un caudaloso río que entregaba sus aguas a un mar interior, el de Tethis.
En esas aguas proliferaban especies de peces entre moluscos y crustáceos y estaban presentes tortugas y cocodrilos, mientras que los primeros mamíferos trataban de sobrevivir a grandes réptiles, principalmente de los dinosaurios.
Personas muy interesadas en preservar la zona, han denunciado infinidad de veces el saqueo de piezas en estos lugares, las cuales son importantes para determinar el tiempo y las características de los seres que habitaron estas tierras.
De nada sirve que alguien tome en posesión una pieza si ésta no es avalada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia pero si dejan a los investigadores con las manos atadas para poder concluir una investigación que de fe de la evolución de las especies.
Terminamos nuestro recorrido en Parras de la Fuente, ciudad que formará parte del proyecto ecoturístico que las autoridades planean realizar llamado Dinos y Vinos, a través del cual el visitante podrá conocer la elaboración de los vinos después de disfrutar la apasionante ruta de la arqueología y la paleontología.
Fue enriquecedor nuestro paseo, pero es importante que las autoridades inicien pronto acciones para resguardar los vestigios que nos quedan y que comprometan a los habitantes de estas comunidades para que sean fieles centinelas del tesoro que la vida les ha dado.
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