Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Lobos de la UAdeC están de regreso a los Playoffs Atlas amanece en el segundo puesto; San Luis deja ir una chance ¡Copa Coahuila 2027! Ciclismo de carácter internacional Van dos coahuilenses al Tri Sub 15: Victoria Valencia y Bárbara Carrizales ¡Propina Prepa 1 paliza a la UVM! duelo de Linces

Zócalo

|

Sociedad

|

Información

< Sociedad

Sociedad

Salud familiar: ¿Cuántos microbios hay en las manos?

  Por Mónica Ceballos

Publicado el domingo, 18 de abril del 2010 a las 14:00


El doctor Ignaz Semmelweis demostró por primera vez que lavarse las manos puede salvar vidas. Una acción tan simple...

Saltillo, Coah.- El doctor Ignaz Semmelweis demostró por primera vez que lavarse las manos puede salvar vidas. Una acción tan simple y aparentemente inofensiva puede representar la diferencia entre una vida sana y la presencia de virus mortales en nuestra vida.

Hace más de un siglo el doctor Semmelweis trabajaba en un hospital de Viena, cuyas pacientes de maternidad morían a un ritmo alarmante, lo curioso es que casi todas las que morían eran atendidas por estudiantes de medicina que manipulaban cadáveres en una clase de anatomía inmediatamente anterior a sus rondas por el pabellón de maternidad.

Como no se lavaban las manos después de tocar los cadáveres y antes de atender a las parturientas -pues en ese entonces se desconocía la importancia de esta práctica higiénica- les transmitían sistemáticamente por contacto las bacterias patógenas de aquellos.

La consecuencia era una tasa de mortalidad cinco veces mayor entre las parturientas atendidas en el hospital que entre las que daban a luz en casa. En un experimento que sus colegas consideraron extravagante, Semmelweis obligó a sus alumnos a lavarse las manos antes de atender a las mujeres que habían tenido bebés y hubo cinco veces menos muertes en el pabellón de maternidad, este fue el comienzo del control de las infecciones.

Desde entonces se ha comprobado a través de diversas formas científicas que lavarse las manos es la manera más eficaz de prevenir el contagio de enfermedades.

Transmisión de microbios
De las manos a los alimentos: los gérmenes son transmitidos de las manos sucias a los alimentos, generalmente por una persona contaminada que no se lavó las manos después de ir al baño. Los gérmenes se propagan luego a quienes comen los alimentos.

De un niño infectado a las manos de un adulto y a otros niños: en el cambio de pañales, los microbios pasan del niño que padece diarrea a las manos del padre o la madre; si éste no se lava inmediatamente las manos y toca después a otro niño, éste se infecta con el agente causal de la infección gastrointestinal.

De los alimentos a las manos y a otros alimentos: los gérmenes pasan de los alimentos frescos y crudos, como el pollo, a las manos, y de éstas a otros alimentos, como las ensaladas. La cocción del alimento crudo elimina los primeros gérmenes, pero la ensalada sigue contaminada.

De nariz, boca u ojos a manos y a otras personas: los microbios que causan resfriados, infecciones oftálmicas y otras enfermedades pueden propagarse a las manos al estornudar, toser o frotarse los ojos, y luego contagiarse a familiares o amigos.

De los alimentos a las manos y a los niños: si el padre o la madre que ha manipulado pollo crudo, por ejemplo, no se lava las manos antes de atender al bebé, puede transmitirle gérmenes como la salmonela.

¿Cómo me lavo las manos?
Para que un lavado de manos sea efectivo se deben despegar, disolver y arrastrar las partículas de suciedad presentes en la piel y eliminar los gérmenes patógenos adheridos a ella.

Al lavar sus manos hágalo de la siguiente manera:

» Aplique en la palma de la mano una cantidad suficiente de jabón que cubra las manos (aproximadamente 3-5 ml).

» A continuación friccione palma contra palma, palma de la mano derecha sobre el dorso de la mano izquierda y viceversa, palma con palma con los dedos entrelazados frotando bien los espacios interdigitales, dorso de los dedos contra palma opuesta con los dedos trabados, fricción por rotación de los dedos de la mano izquierda cerrada alrededor del pulgar derecho y viceversa, friccione por rotación de las yemas de los dedos unidos contra la palma de la mano contraria y viceversa, deje secar. La duración de todo el proceso es de 20 a 30 segundos.

Notas Relacionadas

Más sobre esta sección Más en Sociedad