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San Esteban, cuna de la religión del Saltillo colonial

  Por Leticia Espinoza

Publicado el sábado, 18 de mayo del 2013 a las 14:00


El primer templo de la ciudad revela sus orígenes, escritos por los primeros pobladores

Saltillo.- En la calle Victoria sobresale el templo más antiguo de Saltillo: el de San Esteban, cuna religiosa de los tlaxcaltecas que poblaron la capital de Coahuila y cuya vida se puede aún leer en las memorias de bautismo y difuntos que se resguardan en la notaría parroquial.

Relata el sacerdote Mario Carrillo Palacios que el templo de San Esteban fue fundado por fray Lorenzo de Gaviria, en 1582. En ese tiempo se levantó la iglesia, el convento y la torre, pero hacia 1586 las tribus naturales de la Villa de Santiago, los huachichiles y borrados, lo destruyeron y quemaron.

Hacia 1591 el lugar volvió a restaurarse, quedando la torre en pie, entonces llamada la Capilla de Indios.

Ante las continuas luchas con los naturales, los pobladores de la Villa de Santiago le pidieron al virrey que enviara tlaxcaltecas a la zona, siendo ellos quienes visitaron el templo.

“El virrey les ofreció tierras, un gobierno autónomo, el titulo de Don, armas y caballo, pues no los podían usar los indios. Con esos incentivos se vinieron familias tlaxcaltecas y fundaron su propio pueblo al poniente de la Villa de Santiago, que entonces era un caserío, y como venían de un pueblo llamado San Esteban Tizatlán, se trajeron a su patrón y repitieron el culto aquí”, explica el párroco de San Esteban.

El padre Mario Carrillo señala que probablemente la imagen actual de San Esteban pro mártir es la segunda que ha tenido el templo y data desde el año de 1900; la primera fue traída por el pueblo tlaxcalteca, pero se desconoce su paradero, aunque cuenta la leyenda que quizá pudo haber quedado en los hogares de las familias que donaron esta segunda imagen.

La iglesia de San Esteban, por ser iglesia antigua, debería tener un cierto legado, pero en la actualidad hay pocas imágenes y retablos puesto que se ha convertido en “madre” de otras parroquias.

“Cuando iban a fundar una nueva parroquia, la iglesia madre le regalaba imágenes y ornamentos. Sabemos que hay un San Antonio que está en la Santa Cruz, pues ésta es la costumbre”, comenta el sacerdote.

Dice que las imágenes eran donadas por particulares o asociaciones católicas, y algunas veces se recibían en herencia, pues al morir los devotos a determinada imagen, dejaban éstas a las iglesias para asegurarle su culto.

TRANSFORMACIONES

En el interior del templo se pueden apreciar dos columnas de piedra, las más antiguas de la construcción de la parroquia de San Esteban, templo que ha sido construido en unas cuatro etapas, según el padre Mario Carrillo.

Algunos textos en línea señalan que “primero se cerró la entrada por la calle Ocampo, por estar situada en esa parte un sitio de coches cuyo mal olor del excremento de los caballos resultaba ser una grosería. Por esto la entrada se hizo por Victoria; después se cambió el techo de madera, que tenía 300 años, por una bóveda de ladrillo reforzada con arcos de hormigón y fierro, y posteriormente se construyó la nave transversal para darle forma de cruz y se le puso una bóveda de concreto, y en los años 59-62 se cambió el sitio del altar y se decoró”.

La iglesia es austera porque originalmente era franciscana y la espiritualidad franciscana es de pobreza; hacia 1950, cuando se hizo la restauración, se le agregó el mármol y el altar actual.

Las fotografías que se tienen del templo describen el antiguo altar que estaba instalado donde ahora se sitúa el coro, hacia la puerta que da al callejón Padre Flores. Una de estas fotografías es del año 1932 y fue llevada por un feligrés que hizo su comunión en el templo, cuando poseía un altar neoclásico.

“Nuestro altar está de acuerdo con la moda de los 50 y tenemos la propuesta de volver a construir el altar como era originalmente. Es una prepuesta que llevaremos al INAH cuando hayamos juntado los recursos”, expone el sacerdote.

SU HISTORIA EN LETRAS

San Esteban fue el centro de la vida religiosa y social del pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Así lo demuestran los libros de bautismos, defunciones, e incluso testamentos que existen en el archivo, los cuales datan de 1632.

“Hay libros donde se han hecho traducciones de testamentos porque estaban en náhuatl; suponemos que se basaron en los libros que pudieron haber estado en la parroquia y que fueron sustraídos, pues actualmente sólo tenemos documentos que inician en el año 1632”, señala el padre Mario.

La parroquia de San Esteban fungía como notaría, por ello se le llamaba “notaría parroquial”. El párroco fungía como notario, una tarea que les fue removida con las Leyes de Reforma de Benito Juárez.

La mayor parte de los libros han sido digitalizados por el Gobierno del Estado para conservar la memoria histórica de la parroquia.

En las hojas amarillentas y carcomidas por el tiempo, uno pude volver al pasado leyendo las notas que escribieron fray Antonio Villareal o fray Lorenzo Nieto, quienes firmaron los primeros libros.

Actualmente poseen unos 12 libros de bautismo y unos cinco de difuntos antiguos que tras sus frágiles páginas esconden cientos de datos.

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