Coahuila
Por
Nelly Moreno
Publicado el domingo, 21 de diciembre del 2008 a las 15:27
Monclova, Coah.- Con diez años de edad y sin que su discapacidad intelectual le impida sentir la ausencia de cariño de un padre, el pequeño Juan Carlos ya escribió su carta a “Santa Clós”, donde incluyó no solamente juguetes para él y su hermanita, sino también se pueda cumplir su ferviente deseo de tener un papá y poder completarse así su familia para disfrutar todos juntos la fiesta de la Navidad.
Aunque su desarrollo físico es el de un niño de diez años, su edad mental es la de un pequeño de cinco años, discapacidad generada a raíz de los golpes que recibió cuando se encontraba en el vientre de su madre, razón por la que Juan Carlos Díaz Vega, no vive junto a su papá.
Consuelo Aracely Vega López, madre del pequeño Juan Carlos, da a conocer que aunque nunca se casó con el papá de su hijo, éste nunca le ofreció una vida digna y de protección para ella y su primogénito, por lo que antes, durante y después de su embarazo, vivió violencia intrafamiliar, razón por la que se vio obligada a separarse de él.
“Fueron varias veces las que me golpeaba, incluso cuando estaba embarazada de Juan Carlos, por eso las maestras me dicen que probablemente por esos golpes, mi hijo tiene discapacidad y por eso decidí separarme de él desde hace ocho años”, comenta la madre de familia.
Recuerda que cuando Juan Carlos contaba con tan sólo dos años de edad, decidió salirse del hogar que formaba con su pareja (del cual prefirió omitir el nombre), quien a pesar de saber de su responsabilidad con el niño, a la fecha nunca se ha acercado con el pequeño para saber de sus necesidades, ni brindarle el calor de padre que necesita su hijo en su desarrollo.
“Desde que nos separamos nunca se ha hecho responsable del niño, ni siquiera lo visita ni me ayuda económicamente, porque mi hijo requiere de estudios médicos y no tengo trabajo seguro para llevarlo al hospital y que realmente me digan qué problema de discapacidad tiene”, refiere angustiada la madre de familia.
En tono de desesperación, la señora Aracely refiere que desconoce exactamente el padecimiento de Juan Carlos, quien además necesita saber el tratamiento que pudiera requerir su pequeño y ayudarle de esta forma, a poder superar poco a poco su discapacidad.
“Yo no sé qué problema tiene, por eso necesito hacerle los estudios médicos, yo quisiera que un doctor especialista me dijera qué tiene mi hijo, qué necesita, cómo lo puedo ayudar, pero no tengo trabajo fijo ni gano lo suficiente pa’llevarlo a consultar”, refiere la señora Aracely Vega.
Al ser madre soltera y con dos hijos, Juan Carlos y Debany Fernanda, la pequeña de dos años, Aracely Vega López debe conseguir diversos trabajos, como los de hacer limpieza en viviendas, tanto en Castaños como en Monclova, para poder llevar el sustento económico que requieren sus hijos, quienes viven junto con su mamá, la señora Avelina López.
Comenta la madre de familia que la “abuelita” de sus hijos trabaja en el Asilo de Ancianos, pero no percibe lo suficiente para solventar todas las necesidades que existen en su hogar, al reconocer que por esta situación, sus hijos no van a tener juguetes en Navidad.
“En la escuela le dieron un regalo y es el que le voy a guardar hasta la Navidad, se lo voy a envolver otra vez y ése va a ser lo que le traiga ‘Santa Clós’, porque la verdad en mi casa no alcanza para todo y mucho menos para comprarles juguetes”, reconoce la joven madre.
“TAMBIÉN UNA CAMIONETA” Pero el pequeño Juan Carlos, al ver que su madre se secaba las lágrimas, le preguntaba a su mamá -“Porque lloras, te estoy viendo”-, le señalaba el menor a la vez que su mano indicaba hacia sus ojos, por lo que la señora Aracely le responde que no está llorando y logra contener sus sentimientos.
La madre de familia comenta que fue en una fiesta de la escuela de su hijo, el Centro de Atención Múltiple No.33, donde una persona se caracterizó de “Santa Clós” y les pidió a los niños que hicieran su carta para pedirle los regalos que ellos querían.
Por lo que Juan Carlos no necesitó redactarlo y le pidió directamente a quien se personificó de “Santa Clós”, que le trajera un papá para que le hi-ciera compañía a su mamá, a él y a su hermanita, para que juntos en esta Navidad lo puedan ce-lebrar en familia.
Quien desde los dos años de edad carece de amor y protección paterna, su edad mental de cinco años, no es obstáculo para sentir la necesidad del cariño, de los abrazos y hasta los regaños de un padre, por eso los puso de manifiesto durante la fiesta en su escuela y hacerlo saber a su mamá.
“Pero también quiero una camioneta grandota, de esas que se van pa’tras”, indica espe-ranzado el pequeño Juan Carlos, quien a su vez se repegaba con su mamá, apenado por ser en-trevistado, para después prefe-rir seguir jugando.
Quien físicamente demuestra la edad de diez años, pero con la inquietud de un pequeño de cinco años de edad, Juan Carlos Díaz López requiere de la atención constante de su mamá, situación que le impide tener un trabajo estable y llevar más dinero a su hogar.
“Tengo que estar con él en la escuela, durante todo el turno, pero como no tengo quién me ayude a cuidarlo, por eso necesito un trabajo de medio tiempo por las tardes, porque debo cuidar a mis hijos”, reco-noce la joven madre de familia.
Señaló que aunque ella está enferma tras padecer diabetes, aún así, debe seguir luchando para mejorar su calidad de vida, así como también unirse a la petición del pequeño Juan Carlos, de encontrar una pareja estable que la acepte con sus hijos y que los ayude a dejar atrás los problemas, para comenzar una nueva vida juntos como familia.
Al preguntarle cómo se siente al saber que su hijo pide un papá a “Santa Clós”, la señora Aracely Vega no contesta dicho cuestionamiento, ya que el llanto y el dolor de madre se anteponen para manifestar su sentimiento al no poder cubrir tampoco esta necesidad a su primer hijo, que emocionado pide un padre.
Más sobre esta sección Más en Coahuila
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias