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Publicado el domingo, 16 de julio del 2023 a las 11:26
Nuevo León.- Una mujer llora mientras su esposo le da masaje a su pierna derecha, mientras espera turno -como otros 46 pacientes más– para ingresar a un cuarto en la Clínica 67 del IMSS, en Apodaca.
“ Me duele mucho”, dice ella entre los enfermos y familiares que saturan las instalaciones del hospital regional ubicado en la Carretera Miguel Alemán, frente al Aeropuerto Internacional de Monterrey.
Esta situación se repite a diario, presuntamente por falta de personal e insuficiencia estructural.
“ Así estamos desde que abrimos”, sostiene una doctora del hospital, “somos regionales, tomamos a todo paciente que llega”.
La clínica fue inaugurada el 29 de octubre del 2010, tras una inversión cercana a los 800 millones de pesos, con la proyección de atender a 600 mil derechohabientes.
Pero ahora, con el paso del tiempo, diariamente hay pasillos repletos de pacientes en camilla, sentados y conectados a bolsas de suero y hasta de pie.
La sala de recepción y otros puntos del hospital están igual de llenos.
“ Lo bueno es que hay clima, si no, sería otra clase de infierno, porque infierno es”, dice la doctora, “aquí no faltan ganas de atender, nos faltan manos para hacerlo, necesitamos más espacio y más personal.
“ Cada médico podría ver en turno entre 5 y 8 pacientes diarios de manera adecuada, sin prisa, hay días en los que ven hasta 20, el servicio es exprés, bueno, pero podría ser mejor, como se debe”.
Alicia espera recostada en una camilla, tiene un malestar en el abdomen, requiere suero y analgésicos, pero debe esperar a los pacientes que tiene por delante.
“ Ni modo, así es esto”, menciona con un rostro de angustia y dolor.
En las sillas, 14 pacientes están sentados, algunos canalizados y otros en observación. Todos sufren y esperan.
No hay mas opción.
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