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Se sacrificó por su bebita; pide apoyo

  Por Lourdes de Koster

Publicado el miércoles, 4 de marzo del 2015 a las 16:00


Lupita salvó la vida de la pequeña que lleva en el vientre, pero quedó herida

Saltillo, Coah.- Lupita tiene quemaduras graves en espalda, brazos y en ambas piernas pues estuvo a punto de dar su vida por la bebé de ocho meses que lleva en el vientre, que espera ver caminar igual que a su hijo Hazyel, quien apenas va a la primaria.

El accidente que la mantiene inmovilizada en el Hospital General de Saltillo, supuestamente aislada para evitar infección en las heridas que supuran todo el día, ocurrió el 22 de febrero y fue reportado alrededor de las 21:20 horas sobre la calle Santa Elena, frente al 115, rumbo a la salida a Zacatecas, donde María Guadalupe Fernández Mijares, de 32 años, y su esposo José Ángel Medina Salazar trabajaban en el puesto de comida donde se ganan la vida desde hace más de un año y medio.

La mujer calentaba unas tortas en el comal cuando la acumulación de gas ocasionó una explosión. En cuestión de segundos, la sudadera y el pantalón que llevaba puestos quedaron adheridos a la piel de Lupita, quien es egresada de la Escuela de Bachilleres Ateneo Fuente.

Los clientes nada pudieron hacer para evitar que el flamazo alcanzara a quemar más de 50% del cuerpo de la madre de familia, quien dice se enamoró de Ángel desde que la empezó a frecuentar en la distribuidora donde ella colaboraba en el área administrativa.

Lupita está de buen ánimo, internada desde el fin de semana en el nosocomio del Centro Metropolitano, donde familiares, especialmente su padre José Inés Fernández, se la pasa en vela, tomado de la mano de su hija y en espera de que enfermeras y médicos se apiaden del dolor en la espalda y las piernas que obligan a Lupita a evitar cualquier movimiento.

En el piso, junto a la cama (que no es de los equipos presentados por la pasada administración, adquiridos especialmente para atender a personas quemadas) arrastra la sonda conectada a la bolsa (que por cierto está rota) para drenar la orina de la mujer, quien asegura estar preocupada por la vida de Hashey, que apenas completó 34 semanas de gestación.

“Nos tratan como si fuéramos sillas. Lo que pido es que se pongan en mi lugar, que me ayuden para salvar a mi beba. Ya nos habían dicho en el DIF estatal que nos ayudarían para contactarnos con la señora Virginia Sendel, que ayuda a las personas con quemaduras, pero ya no quisieron ayudarnos. Pónganse la mano en el corazón”, dice Lupita.

ch

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