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Rafael Cardona
Rafael Cardona
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10 Agosto 2013 04:00:24
Tempestades
Debe hacerse algo para evadir el señalamiento, cada vez más frecuente, acerca del continuismo del actual Gobierno federal sobre el “legado” de felipe calderón -minúsculas-, calificado como espurio desde el principio hasta el fin de su sexenio, y ahora observado como la punta de lanza, llamada Margarita –que no es de obsidiana como la de los antiguos pobladores del Valle de México-, para la recuperación panista incluso de cara al 2018. Se está dejando crecer a una de las figuras más deleznables de la historia reciente; así ocurrió con el dictador Antonio López de Santa Anna y con cuantos fueron, de rodillas, a pedir un monarca europeo a las cortes francesas y austriacas.

¿Y todo para qué? Para humillar al indio zapoteca que luchaba por la República y acabo defendiéndola hasta su muerte y, sobre todo, con la finalidad de hacerse de un espacio estratégico para combatir y vencer al entonces incipiente poderío estadounidense. ¿Vamos a tropezar, de nuevo, con la misma, lacerante piedra? ¿La figura de Juárez vale tan poco como la del incipiente empresario mariguanero, Vicente Fox, quien ni siquiera sabe que el principal negocio de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera no es la cannabis sino la cocaína -ya somos el tercer productor de la misma-, cosechada en México o importada desde Colombia y Guatemala? Lo mismo la heroína y hasta el opio, que los colonos chinos, de México y Estados Unidos, consideran medicinal y lo extraen de las plantas de amapola.

¿Tal es el México que debe construirse con tal de mantener la impunidad de algunos ex presidentes que no cesan de hablar e intervenir en las cuestiones de Estado? No pensamos así, como tampoco lo hacen la mayor parte de los mexicanos.

Siembra dudas y cosecharás tempestades. La enfermedad y cirugía de nódulos de tiroides a la que se somete el presidente Enrique Peña Nieto, el último día de este mes, obliga a replantear cómo debe funcionar el gobierno durante las ausencias del titular del Ejecutivo federal, sobre todo aquellas en las que el mismo no tendrá conciencia sobre sí mismo, por ejemplo bajo efectos anestésicos; no digamos en casos más graves, como la muerte, sea por enfermedades crónicas degenerativas o, los menos deseable, por un atentado criminal. (No se olvide que el llamado “primer mandatario” cobra, dentro de sus sueldos nominales, una “prima” adicional por los riesgos severos que conlleva el ejercicio de su gestión, más aun en tiempos como los actuales marcados con el signo de la violencia).
23 Septiembre 2011 04:00:10
La promoción y la realidad
Durante años la palabra turismo remitía a los mexicanos a dos sitios costeros: Acapulco, en el Pacífico, y Veracruz, en el Golfo.

Hoy, a pesar del discurso oficial en cuanto a la mejoría en todos los rubros y campos de la actividad nacional en los recientes once años, tan enjundiosamente divulgada por el Presidente Felipe Calderón en su lógica faceta de promotor de la nación, esos lugares son escenarios de horrores, inestabilidad, violencia y abandono. Especialmente Acapulco.

En los días recientes, durante un viaje a Estados Unidos, el presidente Felipe Calderón ha mostrado la más reciente campaña de promoción turística. Una serie de recorridos por el país pomposamente denominada Royal Tour (de la realiza, no de la realidad), en los cuales es el Jefe del Estado quien sube, baja, nada, bucea y se tira en rappel por una cueva para generar el apetito del mundo en torno de las bellezas de
México.

El costosísimo programa fue producido por Peter Greenberg, quien es un listo profesional. A sus recorridos ha llevado -entre otros- a Helen Clark, la primera ministra de Nueva Zelanda; al rey Abdullah II, de Jordania, y a don Alejandro Toledo, ex presidente del Perú. Hasta donde esta columna sabe, ninguno de esos países resolvió problema alguno después de la exhibición de las aventuras presidenciales.

El Presidente convocó a sus invitados a un escenario magnífico: El Museo Guggenheim, de Nueva York, cuyo sólo edificio ya es una muestra impresionante del talento humano y ahí les mostró el persuasivo documento. Quizá no hubo quien reparara en el momento de la edición en el contenido simbólico de algunas escenas.

Una, en la cual el helicóptero filma al Presidente, solo de toda soledad, en la cima de la pirámide de Teotihuacán, una hermosa alegoría de sus actuales condiciones de aislamiento y desencanto en el momento más bajo de su popularidad.

La otra corresponde perfectamente al mensaje subliminal de la primera: Un hombre en caída vertical hacia el fondo de un pozo enorme y negro. Profundo y negro, como mi suerte, hubiera dicho José Alfredo Jiménez.

Pero mientras los invitados, entre ellos los gobernadores de Chiapas y Quintana Roo, aplaudían complacidos ante las bellezas ahí mostradas, incluyendo la materna del señor Presidente en Morelia, la otra realidad nos mostraba los dientes.

En Veracruz ocurría esto:
“El crimen organizado en Veracruz recibirá a todos los procuradores y presidentes de los tribunales de justicia del país con un hecho desafiante: La muerte de 35 personas vinculadas con delitos como el secuestro, extorsión, homicidio y
narcomenudeo.

“Los cadáveres fueron arrojados frente a la plaza comercial Las Américas, a unos pasos del Monumento a los Voladores de Papantla, en el municipio de Boca del Río, Veracruz, muy cerca del hotel sede de la cumbre”.

Y en Acapulco pasaban las cosas de esta otra manera:
Profesores de la región Acapulco-Coyuca de Benítez de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) pidieron la protección del Ejército mexicano para realizar una marcha por la avenida Costera Miguel Alemán. Como se sabe, las condiciones de inseguridad han clausurado las escuelas, ya no digamos el flujo del turismo hacia ese lugar donde, dice, estuvo alguna vez el paraíso.

Tapar y destapar. Por lo visto, en el Partido Acción Nacional las cosas no siempre salen de la manera debida.

Se indigna la directiva por la actuación de los Jonas Brothers en Monterrey y la actitud de Fernando Larrazábal; lo condena y el edil les pinta un violín Stradivarius, al menos.

Total, un oso. Y en Mexicali, el señor Cuauhtémoc Cardona se pone en la mira de los militares, a quienes les ha faltado al respeto por etílicos motivos (dijo el señor general Alfonso Duarte, quien así lo vio llegar a una ceremonia cívica) y no le queda a su jefe, el gobernador Guadalupe Osuna Millán, otro camino sino el respaldo, con lo cual el oso se viste de verde
olivo.
16 Septiembre 2011 04:00:46
La hora de Ávila
De manera un tanto heterodoxa, Eruviel Ávila emitirá un mensaje hoy al mediodía en el Teatro Morelos, de Toluca, en el mismo escenario donde la semana anterior Enrique Peña rindió su último informe. 

Si bien el periodo administrativo y de gestión política del gobernador Ávila Villegas comienza formalmente al terminar el último minuto de este día, las peculiaridades propias de la tradición mexiquense permiten ver este paso de costado de Peña Nieto como una muestra de la concordia estatal y hasta de cortesía.

Enrique Peña Nieto tuvo un acto de fortaleza política en la cima urbana del Distrito Federal, la cima de la Torre Mayor, como una forma simbólica de ubicar su nivel político: Hasta arriba.

Y desde ahí inició el maratón cuya meta se halla a unos metros de dicha torre, nada más con cruzar el bosque: La residencia presidencial de Los Pinos, cuyo entorno desde los ventanales de la cena de unidad y adhesión es tan visible como el Alcázar de Chapultepec.

Pero si se habla de las tradiciones mexiquenses deberíamos reflexionar en una de las más importantes. La unidad política demostrada con la asimilación y la convivencia habitual con los ex gobernadores en la labor del mandatario en turno, a través de la entrega de comisiones y encargos pomposos y generalmente estériles.

Eso ha sido siempre, hasta en el caso de Carlos Hank, quien siempre tuvo otras responsabilidades públicas (el Gobierno del DF, las secretarías de Turismo y Agricultura) y se daba tiempo de aplaudir con La Perra Brava cuando era necesario mostrar la musculatura del grupo gobernante.

La fuerza de esta unidad es tan grande como para disimularla cuando se requiere,como ocurrió con Arturo Montiel, quien paciente y silencioso aguardó las vueltas del tiempo durante el gobierno de Enrique Peña, durante el cual no figuró en una sola ceremonia ni fue mencionado cuando se agradecía a los ex gobernadores su presencia en informes, festejos, fiestas del Centenario, destapes o unciones.

Montiel allá, en la esquina y la oscuridad. Hasta hace unos meses, cuando se decidía la candidatura de Eruviel Ávila, fue cuando Montiel levantó la cabeza y habló a través de las páginas de un libro en el cual se refería a lo intocable: El Grupo Atlacomulco. Al buen entendedor pocas palabras.

Muchos quisieron ver una fractura histórica: Eruviel sería el primer candidato fuera de la sombra de ese grupo, lo cual es falso.

Hoy como nunca Arturo Montiel podría volver, si no por sus fueros, sí con una notoria influencia en el futuro gobierno cuya primera actividad consiste en presidir el desfile del 16 de septiembre y anunciar el gabinete, no precisamente en ese orden.

Durante su primera gestión en la presidencia municipal, de San Cristóbal Ecatepec o Ecatepec de Morelos, como se le llama oficialmente, Eruviel Ávila tuvo la encomienda de “destapar” a Arturo Montiel en una concurrida ceremonia en el Tecnológico municipal y la cumplió gustoso.

Hoy tiene la oportunidad de rescatar del ostracismo a un hombre cuyas acusaciones nunca tuvieron curso y murieron de anemia, con lo cual goza de cabal salud jurídica.
El tiempo, como el fuego, todo lo purifica. Quizá ha llegado la hora del regreso. Quizá —como un ejemplo— Norma Meraz (hoy biógrafa y esposa de Montiel tras el fracaso de “la intervención francesa”) pueda sentarse de nuevo en el trono del  Sistema Mexiquense de Radio y Televisión (o detrás de él), donde ya fue directora entre 1991 y 2001 cuando su actual esposo gobernaba la entidad. Quizá.

El secreto de la unidad política del Estado de México se llama, para algunos, complicidad, para otros, red de parentescos. Para ellos tiene una amplitud mucho más virreinal y majestuosa, una herencia contenida en aquello llamado por Carlos Hank el “pliego de mortaja”, como se usaba en los tiempos coloniales para anunciar el nombre de los sucesores.  

“…Cuidar la integridad territorial del Estado de México, cuidar el agua (que no se la quede toda el Distrito Federal) y la tercera recomendación (para lograr lo anterior) preservar de manera especial la unidad política del estado”.

Y en el nombre de esa unidad, alguien puede, a voluntad y de manera pactada, desaparecer un sexenio para favorecer un proyecto común, pero no toda una vida…
*Felicidades a Irene Arceo y Tinta Jarocha en el primer aniversario de su edición escrita.
03 Septiembre 2011 04:00:26
El mes de la patria
Llega septiembre y con él los carritos llenos de banderas por algunas calles. El año pasado fuimos Centenarios y Bicentenarios. Ahora no, y las cosas son iguales. La única diferencia son nueve o diez mil muertos más.
Diez meses faltan para las elecciones (el teclado insistía en escribir “las peores elecciones”) de los tiempos cercanos. Hoy se espera al proceso electoral con el ansia de antaño para ver la Copa del Mundo.

Si el 2006 fue un problemón por cuyas consecuencias no hemos hallado pausa (una de ellas es la desordenada guerra contra el delito), el 2012 podría convertirse en todo cuanto en el 2006 se evitó gracias a la operación política postelectoral de algunos actores no precisamente dentro del gobierno.

En diez meses puede un infante nacer y abrir los ojos. En ese mismo lapso este país deberá vivir con las pupilas dilatadas, a ver si entra la luz.

Ayer el señor Francisco Blake Mora cumplió una de las más inferiores tareas de un secretario de Gobernación: Ponerse un overol de mensajero (tameme o paunani) o un gafete de secretario particular. Si la Constitución (pobrecita de ella) obliga al Presidente a entregar un informe al Congreso (art. 69), nunca precisa si lo debe enviar con un propio (así eso sea ajeno a sus funciones) o lo debe mandar por estafeta.

—Aquí hay un señor con un paquete.

—Díganle que pase. Y se abren las puertas de San Lázaro. Qué pena.

Ya vendrá hoy mismo en el patio del Museo Nacional de Antropología, bajo la sombrilla más grande del mundo, con un estanque de juncos y caracolas, el verdadero mensaje de la Presidencia, con aplausos, confetis y serpentinas. Quienes se rehusaron a seguir con el ritual en el Congreso, dizque por servil, consagratorio, imperial, lambiscón y demás, hoy realizan un festejo de idénticas características pero sin el Congreso al cual podemos acusar de todo y por todo. Lenidad, demora y freno a las reformas.

En el más mexicano de los estilos, ¿sabe usted?, suponemos la solución en reformas inexistentes cuya utilidad desaparecerá en cuanto se consagren jurídicamente y le dejen el espacio a nuevas e innecesarias reformas. No se sabe si las leyes son norma o talismanes. Magia pura.

—¿Tenemos un problema? Hagamos una ley para prohibirlo.

Pero mientras eso sucede o no, el señor Armando Ríos Piter se encuentra con la piedra filosofal de la actividad parlamentaria: Designar a los consejeros faltantes del Instituto Federal Electoral, cuya designación debió darse hace ya más de un año.

Ha comenzado bajo esos auspicios de clarividencia el periodo de sesiones y el pastel ahora se reparte entre tres, cuando antes no se hacía tal. Rebanadas de cuatro meses para la directiva. Pronto jugarán a las sillitas.

Pero de vuelta un poco al papal del señor secretario de Gobernación en funciones de empleado postal, mandadero o mensajero. Dice la ley de la secretaría del interior (entre treinta de ellas descritas con toda precisión) acerca de sus responsabilidades:

“…VI. Tramitar lo relativo a la aplicación del artículo 33 de la Constitución (no vayan a correr a Garzón);

“VII. Tramitar lo relativo al ejercicio de las facultades que otorgan al Ejecutivo Federal los artículos 96, 98 y 100 de la Constitución, sobre nombramientos, renuncias y licencias de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia y de los Consejeros de la Judicatura Federal.
“VIII. Tramitar lo relacionado con los nombramientos, remociones, renuncias y licencias de los Secretarios de Estado, Jefes de Departamento Administrativo del Ejecutivo Federal y del Procurador General de la República;

“IX. Intervenir en los nombramientos, aprobaciones, designaciones, destituciones, renuncias y jubilaciones de servidores públicos que no se atribuyan expresamente por la ley a otras dependencias del Ejecutivo;

“X. Llevar el registro de autógrafos de los funcionarios federales y de los Gobernadores de los Estados y legalizar las firmas de los mismos…

“XVI. Conducir, en el ámbito de su competencia las relaciones políticas del Poder Ejecutivo con los partidos y agrupaciones políticos nacionales, con las organizaciones sociales, con las asociaciones religiosas y demás instituciones sociales;

“XVII. Fomentar el desarrollo político, contribuir al fortalecimiento de las instituciones democráticas; promover la activa participación ciudadana y favorecer las condiciones que permitan la construcción de acuerdos políticos y consensos sociales para que, en los términos de la Constitución y de las leyes, se mantengan las condiciones de gobernabilidad democrática…”.

—¿Fomentará la mensajería las condiciones de gobernabilidad democrática? ¿Es la construcción de acuerdos políticos y el fortalecimiento de las instituciones cosa propia de un repartidor express?

Seguramente sí, pero los periodistas (ya ve usted cómo somos) no lo sabemos.

¡Ay!, ¿dónde anda el secretario particular?



.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)
30 Agosto 2011 04:00:24
¿Hasta dónde la indignación?
Tan indignante como los hechos es la respuesta ante ellos. El descaro y la reiteración de los mismos rituales para exculpar a quienes deberían estar desde ya pagando por la muerte de los hombres y mujeres cuya vida fue tan inútilmente segada y abrasada en verdad no tienen límite.

No hay frontera para el descaro de la Secretaría de Gobernación cuya definición de lo legal, lo permitido, lo correcto y lo indebido se funden en una mermelada de explicaciones insensatas y lugares comunes inadmisibles con una única finalidad: Lavarle la cara al patrón.

El fallido fervorín del señor secretario Francisco Blake Mora la semana anterior en Monterrey no es sino un intento ridículo para desviar las responsabilidades y no dejarle una sola al Ejecutivo.

Cuando dice, “Estas acciones (se refiere al terrorismo), sin embargo, lejos de dividir y minar nuestra unidad frente al crimen organizado, deben fortalecer, aún más, para superar el desafío que éste representa para el país, para sus ciudadanos y para las instituciones” no está diciendo nada, pero a pesar de la mala construcción de sus ideas (si ésas son ideas) Blake les pide a quienes lo escuchan un respaldo político a un gobierno cuyo ejercicio en pos de la paz no ha dado resultado y al cual —según esto— se le deben gratitud  y comprensión.

“A pesar del dolor y de la tragedia es momento de actuar unidos y de identificar a plenitud el enemigo común de México que es el crimen; lo es para combatirlo eficazmente (¿cuánto hemos de esperar por la eficacia pacificadora?) y para no tolerar como sociedad actos como éste”.

Lamentablemente “actos como éste” no solicitan la tolerancia de nadie y la identificación del “enemigo común de México” es otra petición, envuelta en caramelo de azúcar luctuosa,  para no hacer olas cuando pase la barca presidencial en los procelosos mares de la actualidad.

Por desgracia, los mexicanos sabemos colmadamente quiénes son los enemigos.
Quien parece no saberlo es el Gobierno, cuya lucha no atina a mermar ni su poderío ni sus acciones. “Como ésta” y como las otras.

“Es el momento de trabajar juntos (¿otra vez es el momento?). Es  el mejor  tributo y honra que podemos hacer a las víctimas. El Gobierno federal estará cerca de Nuevo León y de su gente en estos momentos y no va a haber escatimación (quizá quiso decir escatima [sic]) de esfuerzo alguno para dar con los responsables y combatir esta expresión de barbarie y de agravio a nuestra sociedad”.

Una vez más estas palabras dejan ver el fondo.

No se trata de atender  ni de entender. Se trata de emprender una fuga lo más airosa posible con la estéril (ya llevamos cinco años de escucharlo) convocatoria de usar “toda la fuerza del Estado” para detener y castigar, etc, etc.

Pero tal poderío debiera llevarse hasta el señalamiento de responsabilidades de los concesionarios de los casinos y sus abogados, no tanto por la naturaleza intrínseca de su negocio, sino por la codicia criminal como operan sus locales.
El cierre deliberado de las puertas de emergencia y el aprovechamiento de las rendijas judiciales para ampararse por el todo y así incumplir las partes relativas a Protección Civil y adecuado funcionamiento, son tan criminales como los incendiarios mismos.

En este sentido quedan para la historia universal de la poca madre las declaraciones de Juan Gómez Jaime, el abogado del Casino Royale, propiedad de los hermanos Raúl Rocha Cantú y José Alberto Rocha Cantú, quienes también se aburren los días 10 de mayo.

No soltarán los concesionarios ni un centavo para indemnizar a nadie pues no fueron ellos los responsables de los hechos, dice el leguleyo, como si los pirómanos hubieran entrado a poner candados en las salidas de emergencia antes de soltar el primer cerillo; “porque la empresa no es la que dio lugar a esos hechos, no es una responsabilidad”.

Cuando más —anuncia orondo—  se pagarán a los trabajadores “gastos de hospital y funerarios”, y generosamente se les seguirá dando chamba en ése o en lugares similares, lo cual hace pensar en las dimensiones de la confianza: creen los tahúres en lo perdurable de sus negocios de recolectar dinero en
ratoneras criminales.

¡Ah!, pero ya el SAT nos habla de cómo se han decomisado máquinas tragamonedas (o sucedáneos electrónicos) metidas de contrabando, lo cual le debemos agradecer a la llamarada de hace unos días cuyo resplandor permitió ver todo cuanto la “normalidad” antes impedía.

Pero a pesar de todo ya podemos respirar en paz.

El señor cardenal Norberto Rivera Carrera ha dado con el responsable de este crimen: Fue el diablo.

Ayer en su homilía el Santo Varón nos dijo muy en serio: Fue un crimen diabólico. Y como toda oportunidad es buena para anunciar los más recientes productos en el supermercado de la simonía, pidió la intercesión del Beato Juan Pablo II (casualmente en exhibición en la Basílica de Guadalupe, representado en un muñeco de cera), para lograr la conversión de los criminales, quienes deben volver al camino del bien pues no podrán escapar a la
justicia divina.
13 Mayo 2011 04:00:34
Venta de Pemex, una vacilada
Hoy la vieja promesa del panismo se repite hasta en el mismo lugar. En un viaje más de su abultada agenda internacional, el Presidente Felipe Calderón fue a Nueva York y cantó más o menos la misma canción
Cuando Vicente Fox abandonaba con frecuencia el Gobierno de Guanajuato y dejaba todo en manos del malogrado Ramón Martín Huerta, en varias ocasiones hizo campaña en Nueva York.

Ahí con la misma lógica mercantilista de hoy, ofreció la venta de la compañía petrolera nacional y forjó una frase inmortal:
“Vender la empresa pero conservar el recurso”.

En esos tiempos, con la fácil lógica de la ignorancia, Vicente Fox decía: Nosotros (los mexicanos) expropiamos el petróleo, no los tornillos.

Pero detrás de ese aparente asunto de tornillos, algunos zafados en el manejo del país a tropezones y ocurrencias, se escondía una promesa cuyo fondo no es sino el compromiso con la industria energética extranjera (americanos y españoles principalmente) cuyo segundo capítulo, hoy fracasado, fue la búsqueda del “tesorito” para entregarlo a los bucaneros cuya impericia, por cierto, les causó a los gringos en el Golfo de México el peor derrame petrolero de su historia.

Hoy la vieja promesa del panismo se repite hasta en el mismo lugar. En un viaje más de su abultada agenda internacional, el presidente Felipe Calderón fue a Nueva York y cantó más o menos la misma canción.

Vender acciones (inexistentes) de Pemex, como lo hicieron los brasileños, para “modernizar” la empresa. Todos sabemos claramente en el diccionario del panismo el significado de “modernizar”, poner a la venta, privatizar, desincorporar, como decía Salinas.

Si bien Felipe Calderón, en una entrevista con Bloomberg, lo dijo claramente, poco tiempo les duró el entusiasmo, pues al parecer todo se reduce a un desmentido a los señores de Bloomberg:
“My plan is to try another legal reform in order to modernize Pemex in a way similar to what Petrobras did 10 years ago,” said Calderon, a former energy minister (mi plan es intentar una nueva reforma legal similar a la de Petrobras hace diez años, dijo Calderón ex secretario de Energía).

“It’s going to be difficult, but I think we are moving the perception of public opinion of how important it is to modernize the enterprise (va a ser difícil pero creo que estamos moviendo a la opinión pública sobre la importancia de modernizar la empresa).

Ayer por la tarde se publicó esta información:
“La Presidencia aclaró que Felipe Calderón no considera la venta de acciones de la paraestatal Pemex, como se entendió hoy durante una entrevista.

“En una nota aclaratoria a Bloomberg, medio estadounidense que entrevistó al Mandatario mexicano esta mañana, señaló que Calderón comentó que México busca vender bonos a ciudadanos mexicanos en una apuesta por incrementar su capital”.

Por eso el anuncio cuya aparición creó tantas y tan felices expectativas en los futuros inversionistas de Pemex, quienes lograrán su objetivo tarde o temprano, se ha desinflado. Es un poco producto de la vacilación. Palabras vacilantes, palabras al fin equivocadas, hijas quizá del titubeo subconsciente.

Quedan para futuros análisis los verdaderos motivos del presidente Calderón al hacer un anuncio como el ya comentado y después, en contra de las transcripciones de la agencia de televisión financiera, sus grabaciones y sus videos, negar sus palabras.

Todos sabemos el destino de una iniciativa de esta naturaleza en un Congreso hostil al cual se ha culpado, a veces justamente, de frenar el progreso de México, como si tal circunstancia nada más existiera a la derecha de nuestra historia.



CASUALIDAD

Cuando el cerco jurídico amenaza con cerrarse y tocar quizá a Marta Matilde Altagracia Gómez del Campo por su posible corresponsabilidad en la cadena de omisiones e incumplimientos cuya concurrencia generó el asesinato de una cincuentena de niños en la guardería ABC de Hermosillo, la notable periodista mexicana Ana de la Reguera publica el espaldarazo conyugal al semidestape de Margarita Zavala Gómez del Campo.

Y como borrego en el rebaño, el presidente del PAN, Gustavo Madero camina detrás de FCH, para reafirmar los derechos políticos de la actual primera señora (first lady) del
país.
He querido traducir “First Lady” (expresión absolutamente gringa) como “primera señora” y no como primera dama, tal hacen otros, debido a las muchas acepciones de “dama” en algunas de las cuales hay un eco monárquico o de otra índole. Prima donna, prima ballerina...
Por ejemplo (RAE):
“Primera, segunda dama:
“…Actriz que desempeña el papel principal de una comedia o cualquier otra de las actrices jerarquizadas según la importancia relativa de su interpretación”.

Y eso por no meternos con las “damas” de las novias en las bodas ni tampoco con las “Damas chinas”.

Complejo asunto ese de instituir un grado social de primera dama pues por lógica alguna otra debería ser la última.



GENARO

Como se quiera ver y hablando de actores y actrices, el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna es el primer funcionario en la historia de México capaz de pasar del montaje a la telenovela.
22 Marzo 2011 04:00:56
La melcocha incomprensible
Se trata de dos partidos cuya raíz supuestamente contiene elementos ideológicos divergentes, excluyentes y por tanto imposibles si se quiere lograr una operación política conjunta.

Muchos han sido quienes en riesgosa alegoría han querido comparar las alianzas entre el Partido Acción Nacional y el de la Revolución Democrática como la imposible mezcla del agua con el aceite. Los más afortunados defensores de tal unión la han bendecido como una “emulsión”.

Y es comprensible buscarle tres pies al gato, así sea en las definiciones para salir del paso ante las mutuas claudicaciones programáticas, pues se trata de dos partidos cuya raíz supuestamente contiene elementos ideológicos divergentes, excluyentes y por tanto imposibles si se quiere lograr una operación política conjunta.

Pero cuando la tal mezcla de divergencias se da en el seno de uno de esos partidos, pues ya el asunto se complica de manera notable.

La noche del domingo, cuando Jesús Zambrano se alzó con la presidencia del PRD y Dolores Padierna se resignó con la inane secretaría general, se produjo este diálogo cuyo contenido es para una película surrealista.
Le pregunta un reportero a Jesús II°:

- ¿Con Dolores Padierna ya se ha dado la primera diferencia en esta fórmula?

- Yo creo que fue muy claro cómo se dieron las votaciones, lo último que expresamos, luego de la toma de protesta, fue que nos buscaríamos entre mañana y pasado para juntos, que empecemos a prefigurar, las propuestas que tendremos que presentar en dos semanas ante el Consejo Nacional y por supuesto a establecer, a conformar juntos nuestras propias reglas de convivencia y de respeto mutuo para que tengamos, obviamente, unidad de mando en todo lo que sea necesario.

“Yo quiero subrayar que estoy absolutamente convencido de que son muchísimas más las cosas en que coincidimos, muchísimas más las cosas que nos unen, que aquellas que han significado diferencias en las últimas semanas y vamos, yo estoy dispuesto por supuesto, a hacer a un lado cualquier tipo de agravios que se hubieren presentado y actuaré en congruencia con mi convicción de absoluta tolerancia a los compañeros que no piensan igual que yo”.

Por su parte, en otro diálogo con la prensa, Dolores (Izquierda Democrática Nacional) dijo: No puede hablarse de unidad si ellos insisten en no respetar el acuerdo para retirar las alianzas con la derecha y Felipe Calderón. La consulta se hace para eliminar al mejor candidato, Alejandro Encinas.

En esas condiciones la elección nada ha resuelto. Cuando mucho ha institucionalizado el desacuerdo y ha permitido algo realmente digno de André Bretón cuando definió al surrealismo como la insólita convivencia de un paraguas con una máquina de coser.

Pero aquí la máquina no cose y el paraguas está lleno de agujeros.

En el fondo no hay sino una cuestión verdadera: ¿Quién va ser el candidato presidencial?

El camelo de la búsqueda de un posicionamiento reconocido por todos es algo increíble para cualquiera. Marcelo Ebrard y López Obrador no se van a pelear; otros ya lo hicieron en nombre suyo.

Ayer, en la página del PRD se reproducía este otro hilarante diálogo del jefe Zambrano, a quien no se puede tomar muy en serio con cosas como ésta:

- Anunció (usted) que hará un intento de acercamiento con López Obrador, ha sido difícil que regrese a los órganos del partido. ¿Cuál será la modalidad que buscará con Andrés Manuel?

- La modalidad será la que nos permita, la que nos facilite que eso se pueda dar.

- ¿Le vas a llamar por
teléfono?
- La modalidad que permita que esto sea posible, pues sí. Hay conductos que ustedes lo saben bien, más allá de los teléfonos que se pueden utilizar”. Me doy.

EL ARTE

En el nombre del arte, como en el de la justicia, la verdad, la cultura y otros muchos absolutos, se cometen muchos crímenes. Y también se ocultan muchos
advenedizos.

Hace unos días, como todos sabemos, la juez Blanca Lobo determinó “borrar” la imagen de una persona agraviada por la difusión de su imagen en un documental sobre la podredumbre judicial. Ésa fue la condición para exhibirla comercialmente.

Esa determinación (imposible de cumplir dada la cantidad de copias “pirata” hechas previamente a la salvedad) regresó la película a las pantallas (donde tampoco se bloqueará la identidad del equívoco testigo) en un vaivén hilarante de la justicia y sus avatares.

Ante esos hechos, el productor Roberto Hernández califica la determinación judicial como la mutilación de una “obra de arte”. En verdad, el mérito de Presunto Culpable no es artístico; es jurídico y de divulgación.

¿Obra de arte? Este abogado documentalista ya se siente Akira Kurosawa, Karl Dreyer, Federico Fellini o de perdida El Indio Fernández. Bájele don Roberto, a fin de cuentas usted ya ganó.

METER LA PATA

Meter la pata es escribir Adolfo Aguilar y Quevedo, como hice yo, en lugar de Adolfo Aguilar Zinser, como debí hacerlo. Perdón ante lo imperdonable.
16 Marzo 2011 04:00:01
El gobierno del incumplimiento
Miguel Ángel Osorio Chong le dejó una tarea pendiente a su sucesor: Recuperar del Gobierno federal la palabra comprometida en cuanto a la inexistente refinería por cuya construcción el pueblo hidalguense carga una deuda de mil quinientos millones de pesos

Hasta el día de hoy todos ignoramos cuál será el juicio de la historia en cuanto al gobierno de Felipe Calderón. Pero en Hidalgo, muchos lo recordarán como incumplido. Al menos en cuanto hace a la refinería del Bicentenario, cuya lenidad la acerca a la Estela de Luz del Paseo de la Reforma.

Ayer, en un ambiente de despedida jubilosa, con todo el aparato del Partido Revolucionario Institucional en su despliegue tradicional de camisas rojas, matracas y música, Miguel Ángel Osorio Chong rindió su último informe y le dejó una tarea pendiente a su sucesor: Recuperar del Gobierno federal la palabra comprometida en cuanto a la inexistente refinería por cuya construcción el pueblo hidalguense carga una deuda de mil quinientos millones de pesos.

Cualquier baba.

“El 18 de marzo de 2008, hace casi tres años, el Gobierno federal anunció —dijo Osorio—, la construcción de una nueva refinería.

“Desde esa fecha, los hidalguenses iniciamos un largo camino para cumplir las exigencias que Pemex y la Secretaría de Energía establecieron de manera urgente para garantizar la compra de 700 hectáreas y su entrega formal a la paraestatal.

“Hidalgo cumplió, con un gran esfuerzo, y requiriendo un endeudamiento de 1,500 millones de pesos, entregamos a Pemex las escrituras y el decreto de donación respectivo de las 700 hectáreas.

“Cuando se dio el anuncio, en diversas ocasiones se dijo que la construcción se iniciaría en 2010. Hasta el día de hoy, no se ha iniciado.

“De parte de Pemex, se dice que sí, aducen que están integrando el proyecto y que ya licitaron la construcción... de la barda perimetral; esto a los hidalguenses no nos satisface, mi exigencia viene de sus propias declaraciones, de decir incluso que la refinería estaría lista en el 2015, y hoy insisten en que van en tiempo y que la licitación se hará en el 2012.

“Por lo que la expectativa era totalmente otra, si a los que participamos se nos exigió cumplir en 100 días, hoy nosotros exigimos el cumplimiento de sus propios tiempos”.

Obviamente el clamor general en el lienzo charro de Pachuca, habilitado para la ceremonia del último informe, se venía abajo con aplausos y exclamaciones de adhesión a las quejas del gobernador casi saliente.

Pero el asunto va más allá. Un daño patrimonial a las arcas estatales no se repone nada más con una condena política.

Por eso no le extrañe a usted si como una de las primeras acciones de Francisco Olvera al llegar al cargo; se lo encuentra en los tribunales para demandar por la vía de la justicia y de la controversia, la corrección de las torpezas de la burocracia.

Hoy ya no está la señora Georgina Kessel en la Secretaría de Energía, su fantasmal desempeño no le acarreó al país sino pena ajena. La mujer no tenía idea casi de ninguna cosa como no fuera el orgullo de estar cerca de quien alguna vez fue su discípulo y de su paso por la Secretaría nos deja su sabio consejo de cambiar los bombillos de filamento por foquitos ahorradores. Hasta ahí le dio el magín.

Pero la ocasión de ayer fue oportunidad para ver los avances de Humberto Moreira en cuanto a desmentir al embajador Carlos Pascual, quien en uno de sus muchos despachos a Washington habla de la “ilusoria” unidad del PRI. Ayer, el partido de Osorio y Moreira se mostró si no unido, al menos reunido.

No siempre es posible ver juntas a Beatriz Paredes y Elba Esther Gordillo; a todos los ex gobernadores hidalguenses, a los líderes obreros, campesinos y hasta empresariales. Osorio hizo un acto de partido, no solamente un acto de gobierno.

Satisfecho de salir del encargo con una aprobación del 80 por ciento (casi como Michelle Bachelet en Chile o Lula da Silva en Brasil), dejó muy en claro su rumbo personal y su aspecto político:

“Hidalgo refrendó, con hechos, el compromiso de hacer lo que le correspondía ante los desafíos del país; siempre antepusimos los acuerdos por encima de las divergencias. Porque eso es precisamente lo que requiere este país, suma de esfuerzos, suma de voluntades para mejorar las condiciones de vida de la gente.

“No más polarización, no más resistencias pensando solo en intereses partidistas, o en como evitar que el otro partido nos desplace.

“Dejar atrás el pensar el quien hace más y convertirlo mejor en como juntos entregamos más resultados. Porque esa es la política que le sirve a la gente, la que suma, la que construye, la que realiza, la que resuelve.

“Así lo pensamos y así lo hicimos”.

LOGOPEDIA
Lionel Logue es hoy (gracias a una espléndida película en cartelera) un hombre conocido. Fue el terapeuta capaz de quitarle lo tartamudo a Jorge VI. Se murió en abril de 1953 y eso es una desgracia para una parte de la izquierda mexicana.

De seguir vivo podría ocuparse del (haiga sido como haiga sido) presidente del PRD, Jesús Ortega, quien en el debate de ayer en Televisa demostró cuánto necesita un logoterapeuta. Moreira les dio a él y a Gustavo Madero, apenas una probadita.
19 Julio 2010 03:00:32
El terror se instala entre nosotros
La tarde del jueves 15 de julio alguien marcó un teléfono celular de Ciudad Juárez. El impulso eléctrico activó una señal de micro frecuencia; recorrió todo el sistema de telefonía celular y desde una antena no localizada emitió un pulso invisible y reventó diez kilogramos de C-4. Cuatro hombres -policías; un médico, un paramédico- murieron y otros once quedaron heridos.

Minutos antes un grupo de policías había llegado a la calle 16 de Septiembre a investigar quién era el cadáver reportado dentro de un auto abandonado. El muerto, vestido como policía era un señuelo para atraer a los agentes federales.

La llamada activó un detonador y policías y auto volaron en pedazos. La explosión fue como una sonora advertencia y un anuncio: El terrorismo dejaba sobre la ensangrentada calle su tarjeta de presentación.

El 9 de junio todos conocimos esto: “La Secretaría de Marina-Armada de México (Semar) aseguró en un domicilio de la calle Mérida, en la colonia Roma del Distrito Federal, más de 20 kilogramos de explosivos plásticos de alta potencia.

“La dependencia informó mediante un comunicado que en el lugar fueron aseguradas cuatro personas de nacionalidad mexicana: Santos Cleofás Nolasco, Juan José Cabrera López, Cristian Bárcenas Camacho y Mathew Roberts Assanza Espinoza.

“El explosivo asegurado ‘es de fácil maleabilidad, utilizado en tareas de demolición debido a su facilidad para ser adaptado a cualquier forma, el cual se puede aplicar directamente en estructuras y cuenta con una velocidad de detonación y densidad suficientes para romper el metal’.

“El aseguramiento, explicó, se dio en el marco del esquema de vigilancia y seguridad de la Semar, y como resultado del intercambio de datos con agencias de información de Estados Unidos y el trabajo de inteligencia naval”.

Sin embargo días después, entre la rencilla y la susceptibilidad, el propio gobierno se encargó de diluir la importancia del hallazgo: Era glicerina para hacer candelas.

A partir de ahí todo se fue en un juego de mutuas acusaciones y desmentidos. No eran explosivos, sí eran explosivos, dentro de una discusión interminable muy al estilo de los juegos de intercambio de culpas y responsabilidades tan frecuente en la política mexicana, cuyas discusiones y bizantinismos ocupan el lugar del trabajo.

Todo se les va en hablar y negar, como si el recurso de la negación sustituyera de golpe y capricho a la realidad. Las cosas existen si las nombro (como si fuera un conjuro); si las niego desaparecen (como si fuera un ensalmo). Parece cosa de chamanes o hechiceros.

Por eso ahora el procurador General de la República, Arturo Chávez Chávez, ha dicho sin perder la seriedad: No tenemos indicios de narcoterrorismo. ¿Entonces todo esto es jolgorio de carnaval?

Sin embargo hay varios indicios de extrema gravedad en los asuntos recientes, cuya interrelación nos permite interpretar (o adivinar o sugerir) un panorama completo.

El terrorismo, y lo sabemos todos, puede tener dos finalidades: Llamar la atención sobre una causa política -como los casos de los movimientos insurgentes o separatistas; de reivindicación territorial o de anhelo soberano- o utilizar la violencia extrema para desplazar a la autoridad legítima y operar actividades delictivas, sin obstrucción ni freno alguno como ocurrió sobradamente en Colombia y ahora parece desencadenarse en México.

Una de las fórmulas del terrorismo es el golpe visible. Los más encumbrados en el espectro social son los elegidos. Miedo abajo, zozobra arriba. Y si alguien lo duda puede consultar con el licenciado Diego Fernández de Cevallos, cuando este hacendado se halle en condiciones de responder.

O le puede preguntar a César Duarte, cuyo sobrino acaba de ser asesinado, o a Egidio Torre cuyo hermano fue acribillado con todo y la candidatua para el gobierno de Tamaulipas, o a Mario López cuyo jefe de campaña fue emboscado en Sinaloa.

La finalidad es generar desconfianza en la autoridad y sembrar la anarquía. En algunos casos se trata de hundir en la angustia y el miedo a una sociedad hasta llevar a todo mundo a la desesperación cuya única salidas, a la larga es mayor violencia. Se revuelve el río y ganan los pescadores. Pero cuando se envenena el agua pierden todos, hasta el río mismo.
06 Marzo 2010 05:00:23
Ya salió el “cochinero”
Dos palabras de la lengua “zoológico-política” mexicana le corresponden por derecho y patente a la Revolución Democrática: Cochinito y cochinero. Ambas son invocaciones a la marranada, la suciedad, la porquería; la zahúrda y el chiquero. Y cuando el Partido Acción Nacional se une al PRD, no puede sino incurrir en la misma categoría.

Al menos eso creen algunos, como los aspirantes a la candidatura en el estado de Hidalgo, Francisco Javier Berganza (PC) y José Guadarrama (PRD), quienes han denunciado la manipulación de las encuestas para favorecer a Xóchitl Gálvez (PAN), quien podría alzarse con la representación en esa extrañísima alianza.

Berganza ha denunciado una nueva forma de fraude electoral: Si la candidatura se va a lograr mediante el resultado de una encuesta vamos manipulando de origen la encuesta, ¿Cómo? Mediante la selección adecuada de la firma de opinión y el “madruguete” favorecedor a quien ha solicitado la investigación. En este caso las encuestadoras son “Gabinete de Comunicación Estratégica”, de Federico Berrueto y “Parametría” de Francisco Abundis. Al menos eso denuncian los senadores y aspirantes frecuentes al gobierno hidalguense.

Por su parte, Xóchitl Gálvez insiste en su juego de candidata ciudadana aun cuando dependa absolutamente del Partido Acción Nacional desde el gobierno de Vicente Fox.

“Es un cochinero”, ha dicho Berganza, quien de seguro sabe mucho de esos asuntos de piara, pues se necesita una cara muy dura para salir por la vida a proclamar la moralidad traicionada en el inicio de un proceso cuando se camina al lado de José Guadarrama. Pero cada quien escoge a sus amigos, a sus aliados y con quien se sienta a comer.

Pero al aprovechamiento de las oportunidades (eso es el oportunismo) del Partido Acción Nacional y los demás en su frenética campaña para frenar al PRI en sus futuras aspiraciones y posibilidades, genera fracturas, se quiera o no.

En el caso de Hidalgo, donde la futura inversión de la refinería del sexenio es una puerta abierta a la ambición de todos, la derrama de dinero es herramienta promocional en manos de quien logró ese promisorio escenario de actividad económica (el gobernador Miguel Ángel Osorio) y alcanza con ello la posibilidad de controlar el proceso entero para inducir a su sucesor.

Pero las alianzas tiene en sí mismas un germen patógeno: Anulan los méritos de los militantes. Es el caso, por poner otro ejemplo, de Gerardo Buganza en el PAN. Contendiente contra Fidel Herrera y Dante Delgado en el proceso anterior, esperó pacientemente desde su escaño senatorial. Apoyó a su partido y al gobierno de Calderón. Soportó a Espino, Martínez y Nava y ahora se queda sin nada. SIMILITUDES

Similitudes
¿Cuál es el parecido actual de Dante Delgado y Fidel Herrera?

Al primero, Miguel Ángel Yunes lo metió a la cárcel. Al segundo le quiere hacer lo mismo.

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22 Febrero 2010 04:59:38
La dureza; el fantasma de Elorduy
En 1947, por presiones del arzobispo Luis María Martínez, el Partido Acción Nacional echó de sus filas a uno de sus fundadores más notables (al menos intelectualmente) y uno de los más capaces políticamente: Aquiles Elorduy García. Su pecado fue publicar puntos de vista lesivos (o así calificados) para la Iglesia católica.

“El señor licenciado -decía el ucase de expulsión autorizado por Manuel Gómez Morín, presidente del partido- ha dado a la publicidad declaraciones en desacuerdo con los principios y contrarios a la unidad de Acción Nacional, por lo que el Comité Directivo Nacional reitera esos principios y afirma esa unidad y a la vez que da testimonio de la generosidad ejemplar con que el licenciado Elorduy ha prestado servicios eminentes a la ciudadanía de México, reprueba esas declaraciones con las que el licenciado Elorduy se coloca fuera del Partido”.

Todavía hay quien no entiende cómo un señor de ejemplar generosidad y eminencia en el servicio puede ser simultáneamente expulsado de un partido.

Hoy, casi 63 años después, las cosas no cambian en el PAN. César Nava ha “desautorizado” (¿pues cuándo autorizó?) los puntos de vista del vehemente señor Manuel Clouthier, quien ha heredado de su padre (el bronco panista sinaloense al cual llamaron Sembrador de la Democracia), no sólo la fisonomía, sino también el temperamento y la claridad verbal.

Clouthier II dijo:
“El gobierno federal habla de una guerra contra el narcotráfico que en Sinaloa no se ha visto. Se ha golpeado a todos los cárteles y no ha sido proporcional con el de Sinaloa. ¡Eso es evidente! Y si nos preguntan a los sinaloenses, eso es más evidente… A mí no me importa que se esté combatiendo en Michoacán. A mí me importa que haga su tarea (el Gobierno federal) en Sinaloa. Y eso es lo que reclamo. Pero resulta que a Sinaloa no la han tocado ni con el pétalo de una rosa. Y la pregunta es: ¿Por qué?”.

Ante esas preguntas y reflexiones en voz alta (publicadas en la revista Proceso 1737 y después seguidas por casi todos los medios), César Nava ha respondido con un anatema por escrito en tono de furia obediente. Cito a la letra:

“…Estamos convencidos de que esta lucha se ha realizado sin distingos, de manera frontal y directa en contra de todas las organizaciones delictivas que tienen presencia en el territorio nacional.

“Es por ello que el CEN acordó desautorizar las declaraciones vertidas en los últimos días por el diputado federal, Manuel Jesús Clouthier Carrillo, en términos de la fracción XXIII del artículo 64 de los estatutos generales del partido, pues éstas son contrarias a los lineamientos políticos del PAN y causan perjuicio a los intereses de Acción Nacional y del Gobierno federal”.        

En resumen, Clouthier se ha convertido en otro hijo desobediente a quien no han podido expulsar del PAN por no estar afiliado. Llegó a la Cámara “por invitación” del entonces “líder”, Germán Martínez, pero ha comentado su disposición de ingresar formalmente a las filas azules para desde ahí defender sus puntos de vista y su libertad de expresión.

Y un caso paralelo es el de Lía Limón, quien “por congruencia”, no por indisciplina, se negó a condenar la conyugalidad entre homosexuales.  

01 Febrero 2010 05:00:05
La década del caos
Sería absolutamente injusto, además de amnésico a impreciso salir a estas alturas con las imaginarias bondades y excelencias de la ciudad de México en los años anteriores. No todo tiempo pasado fue mejor. Al menos no en este suelo podrido desde su fundación realizada, si nos atenemos a las crónicas, sobre una montaña de cadáveres pestilentes; dioses asesinados y pirámides y canales llenos de sangre; entre la idolatría indígena y la teología de la colonización.

Por eso Cortés se fue a vivir a Coyoacán, mientras los miasmas se disipaban un poco.

Conforme la ciudad ha ido creciendo lo ha hecho también el imaginario motivo para cantarle loas interminables. Mentira, aquí nunca hubo grandeza mexicana ni nada parecido así los bardos se hayan fatigado de soñar cursis maravillas inexistentes. Ha sido siempre la capital de un país pobre y de gente explotada, siempre al borde la inundación; llena de miserables, ladrones y mendigos.

Sin embargo aquí habitaba la esperanza.

Siempre supusimos un buen futuro libre de inundaciones, con agua potable, con buenos gobernantes, con una vida segura. ¡Ay! qué tiempos señor Don Simón. Hoy, cuando aquel futuro imaginado se ha convertido en la horrible

realidad cotidiana, nos damos cuenta de lo endeble de los proyectos y los anhelos.

Pensemos un poco.

Hace años, cuando esta ciudad estaba gobernada por el Presidente en turno cuya responsabilidad se ejercía a través de un Departamento al frente del cual estaba un hombre de su confianza, le adjudicábamos todos los problemas a un sistema político para el cual éramos menores de edad sin derecho a escoger a nuestros administradores y gobernantes. Un poco el mismo camelo con el cual ahora se nos arrulla para fomentar los afanes reeleccionistas.

Creímos entonces —o nos hicieron creer—, en las virtudes taumatúrgicas de la “democracia representativa”. Escoger a nuestros alcaldes, diputados y a nuestro gobernador, nos iba a llevar a una ciudad ordenada y pacífica, con buenos servicios públicos con orden, con empleo (en algo distinto más allá de la franela); con buen transporte; dotada de agua y sin basura; calles pavimentadas y servicios sociales suficientes y eficientes.

Y entonces —tras un terremoto terrible—, se apareció el Partido de la Revolución Democrática y el caos se convirtió en la norma.

La rapacidad no desapareció; se multiplicó. La ciudad se volvió campo de batalla entre las tribus y paso a paso vino la proletarización capitalina. El Distrito Federal, cuya realidad nunca la llevó a ser una ciudad moderna (como Berlín, París o Londres) se parece cada día más a La Habana. Pronto será idéntica a Port au Prince o Kigali, capital de Ruanda.
25 Enero 2010 05:00:06
Hablando de alianzas y traiciones
En el pasado diciembre A.M. López O. irrumpió en la cena sociológico-literaria con una serie de ensayos memoriosos sobre sus recorridos oaxaqueños. Durante varios días hizo gala de su estilo analítico y también de sus intenciones políticas.

Quien haya leído esas evocaciones de su intenso y extenso por toda la geografía oaxaqueña poblada de magias y mitos llamada poética y “bonfilianamente”, Viaje al corazón del México profundo, donde los habitantes de sierras y pequeños poblados adquieren todas las virtudes posibles del pensamiento populista, pudo darse cuenta de la intención política de fondo: Presentar como candidato al gobierno al hombre (nuevamente) escogido, al ungido, el actual senador Gabino Cué Monteagudo.

“…El caso de Gabino Cué –escribió AMLO con emoción de orgulloso tutor– es también muy interesante. Aunque proviene de una familia acomodada de la ciudad de Oaxaca y estudió en una universidad privada, tiene mucha sensibilidad social.

“Es un candidato idóneo para la ‘gubernatura’ (palabra inexistente en el diccionario y repetida hasta el hastío por medio mundo) de Oaxaca porque reúne dos cualidades básicas: Representa tranquilidad para las clases medias que suelen ser asustadizas y susceptibles de manipulación ante las campañas mediáticas de satanización o de violencia; al mismo tiempo, cuenta con la confianza de los pobres, que son la mayoría en el estado.

“Por todo ello, considero que es posible el triunfo en las elecciones del año próximo. Desde luego, es indispensable convocar a todos los hombres y mujeres de buena voluntad para consumar esta gesta cívica y poner mucha atención en la defensa del voto, teniendo en cuenta que en 2004 inventaron 80 mil sufragios para imponer a Ulises Ruiz”.

Muchos debieron ser los méritos advertidos (o imaginados) por López en Gabino como para aceptarlo y apadrinarlo a pesar de sus “pecados” de clase; no obstante haber sido educado en una escuela privada (¡horror!) y pertenecer a una familia acomodada de la aristocracia oaxaqueña (más horror). Todos esos pecados originales, suficientes en otros casos para confinar a cualquiera en el peyorativo rincón del “pirrurris”, le fueron perdonados a Cué sin advertir (cosa extraña en un hombre tan instintivo como él) cómo se acercaba la serpiente de la traición o al menos el gusano de la negación.

Todas las cualidades y virtudes del candidato se desvanecieron. No fue necesario escuchar tres veces el canto del gallo. A la primera oportunidad, Gabino negó al maestro.
Pero eso no fue lo peor. Lo vergonzoso fue haberlo hecho para complacer a César Nava, presidente del PAN, quien impuso como condición para una alianza entre la izquierda y la derecha el reconocimiento pleno y explícito de la condición legítima, única, incontestable de la presidencia de Felipe Calderón y la abjuración de cualquier credo “amlista”.
La candidatura de Gabino Cué solamente lograba posibilidades de triunfo mediante el fenómeno ya registrado y fracasado una vez del maridaje entre la izquierda y la derecha, es decir, entre el PAN y el bloque PRD, PT y Convergencia.

El PAN, como ya se ha dicho, impuso una condición para esa alianza: Reconocer al Presidente de la República y someterse a la vigencia de las instituciones por él representadas, es decir, negar el credo obradorista de la ilegitimidad esencial de Felipe Calderón; o sea, rechazar la existencia del fraude electoral, lo cual implica en los hechos diluir y desvanecer la figura heroica de A.M. López, a quien se coloca automáticamente en el único papel posible: un activista en campaña permanente. Nada de presidente legítimo ni títulos imaginarios.

Cuarenta y cuatro días después de la confirmación por escrito de la candidatura por parte del frente de la izquierda, Gabino salió con esto:
“Fui candidato en 2004 sin la figura de Andrés Manuel, él era jefe de Gobierno. La vida y la política nos juntó (juntaron) porque Convergencia tomó la decisión de participar en la Alianza por el Bien de Todos y por eso hubo ese acercamiento”, dijo.
–¿No le haría falta López Obrador para su campaña? –se le preguntó.
–El candidato va a ser el de la coalición; que yo sepa, no habrán actores nacionales que estén en la boleta.

El Sendero del Peje (Víctor Hernández) divulgó esto:
“…Por traicionar a AMLO con tal de quedar bien con el PAN, Juanito perdió la oportunidad de poder continuar con su carrera política en la izquierda. Por traicionar a AMLO con tal de hacer alianza con el PAN, Gabino Cué perderá cualquier oportunidad de continuar su carrera política en la izquierda”.

Pero en esto de las alianzas, de las oportunidades de colarse por el resquicio de cualquier coyuntura para llegar a toda costa a donde se quiere, se pueden hacer uniones efímeras hasta con el demonio si tal conviniera, como ha dicho el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto.

Y no sólo él, a quien se le podría ubicar en la parte acosada por estas alianzas “contra natura”, como las llamó Manlio Fabio Beltrones, o ponzoñosas, como las calificó Beatriz Paredes, presidenta del PRI, cuyas murallas quieren derribar los trompeteros de la Nueva Jericó. También le parecen inconvenientes al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien las compara (en tanto su esterilidad) con fraudes electorales por hacer ofertas momentáneas cuya realización se verá impedida cuando no se pueda formar un gobierno como inicialmente se le ofreció a los bobos electores proclives a creer los cuentos de hadas y alianzas malhadadas.
28 Diciembre 2009 05:00:17
Ejecuciones extrajudiciales:  Muerte y memoria
Como vivimos en el mundo de las buenas palabras y el eufemismo nos regala salidas “civilizadas” para la descripción de todo suceso, caso o hecho, nos ha dicho el señor obispo de Saltillo: “La operación contra Arturo Beltrán Leyva no fue un intento de captura, sino una ejecución extrajudicial”.

Pues sí, en México, al haberse abolido la pena de muerte, no se podrían realizar ejecuciones judiciales; es decir, producto de una deliberación en tribunal competente y una posterior sentencia.

Quizá Monseñor Vera debió decirlo con todas sus palabras: Fue un asesinato colectivo con premeditación (eso es la labor de inteligencia), alevosía y ventaja (eso produce el número y entrenamiento de los combatientes).

Pero decirlo así podría sugerir una cierta piedad hacia quien no se la merecía, de acuerdo con la valoración oficial. Los narcotraficantes, delincuentes, secuestradores, vendedores de protección, sicarios y demás seres indeseables crueles y peligrosos sólo tienen como destino la bala justiciera. Por eso se celebraba casi con alborozo cada noticia de ejecuciones “inter-bandas”. Se están matando entre ellos, ¡bravo, bravo!

Y ésa es una apreciación lógica cuando se echa mano del Ejército o en este caso la Marina Armada.

Ése es el sentido único y final de una guerra y ése ha sido el error inicial (deliberado y costoso en vidas humanas) de haber iniciado una labor de legitimación política bajo una convocatoria similar a la reconquista de los santos lugares. En este caso, la tierra santa es todo el país, los herejes son los delincuentes y los métodos pueden ser todos.

“La declaración de guerra del 11 de diciembre del 2006: Lograr la legitimación supuestamente perdida en las urnas, y los plantones, por medio de la guerra en los plantíos, las calles y las carreteras ahora pobladas por mexicanos uniformados”, han escrito y divulgado hasta el cansancio Rubén Aguilar y Jorge Castañeda, ambos notables funcionarios al servicio del gobierno de Vicente Fox; es decir, de un gobierno tan panista como éste.

El análisis Aguilar-Castañeda es muy valioso no por haberlo hecho ellos (cuya capacidad académica e intelectual, por otra parte, está reconocida hasta por sus detractores), sino por no haber sido nunca desmentida de manera categórica por el Gobierno. En un caso como éste, quien calla concede.

“Llegaron a ejecutar, no llegaron a aprehender. La manera como exhibieron al ejecutado, es la misma manera en la que exhibían a los que mataban, dejándolos colgados de los árboles, en la época de la Revolución. Ahora los embadurnan de billetes... la famosa ‘guerra contra el narcotráfico’ se está convirtiendo en ejecuciones extrajudiciales… es peligrosísimo… es exponer a esta sociedad a la ley el monte. No hay derecho. No hay derecho que esto venga del Estado mexicano… es irresponsable la manera como están llevando las cosas. Es irresponsable, ineficiente e inmoral”.

En un caso como éste y con las invocaciones obispales a la época revolucionaria, bien valdría recordar la época prerrevolucionaria, cuando Porfirio Díaz hizo inmortal la frase de la solución definitiva de un problema por medio de la eliminación del adversario, así nomás. Sin juicios ni preámbulos.

En 1879 Luis Mier y Terán gobernaba Veracruz. Se fraguaba un alzamiento conocido como el movimiento Lerdista para destituir al presidente.

Cuando el gobernador logró cercar a los conjurados, solicitó instrucciones al Palacio Nacional. Díaz respondió:

“Sí, cógelos in fraganti, mátalos in continenti y diezma la guarnición”. La traducción de los latinajos es más sencilla y de más rápida comprensión y acatamiento: Mátalos en caliente.

Pero de vuelta a la denuncia y acusación del obispo Vera, esas palabras de un obispo chocan de manera absoluta con las de otro obispo, Norberto Rivera Carrera, quien hace apenas una semana alababa la presencia militar en las calles como la última y única fuerza de la cual podemos disponer los mexicanos para recuperar la paz perdida.

Es extraño como los mitrados, casi por sistema, tuercen las cosas, pues otra semana atrás el vocero de Norberto Rivera, el padre Hugo Valdemar, pidió la valoración para regresar a las tropas a sus cuarteles.

La Iglesia (al menos la comandada por el cardenal), obviamente, tasa sus posturas y las alterna: Una semana no, a la siguiente sí. En este caso es mucho más consistente la opinión de Raúl Vera López, quien siempre ha sostenido la misma actitud en defensa de los derechos humanos.

El “hechicero” de las relaciones públicas, Manuel Alonso Muñoz, murió en Acapulco a la mitad de las fiestas navideñas.

He escrito eso de su magia con el recuerdo claro de una hermosa acuarela hecha por Abel Quezada hace muchos años, y cuya maestría humorística adornaba uno de los muros de la oficina de Alonso en el Paseo de la Reforma, junto a un ventanal desde donde casi se podían tocar las alas de la Victoria dorada.
23 Diciembre 2009 05:02:58
Uniones conyugales homosexuales
La verdad no me habría gustado participar en el debate de ayer en la Asamblea Legislativa del DF. La defensa de los argumentos de ambas partes me pareció, hasta donde pude seguirla, de una enorme pobreza intelectual y política. La estrategia de sacar al sol los trapitos de reales o imaginarios homosexuales panistas o perredistas fue sencillamente para la decepción.

El problema nunca fue bien enfocado: No se trataba, hasta donde entiendo, de legalizar la homosexualidad pues hasta donde se sabe no es delito. Se discutía (o se debió discutir) si se puede establecer una sociedad conyugal entre personas de la misma preferencia sexual o no y si como consecuencia de eso satisfacen condiciones para convertirse en padres adoptivos.

Ambas preguntas fueron respondidas en sentido positivo para quienes defienden a ultranza los derechos de las minorías; la igualdad y la universalidad de las condiciones para la convivencia y sus consecuencias. Personalmente tengo reservas en cuanto a la adopción.

No nada más a la asumida por los homosexuales; a todo tipo de adopción “industrializada”. Pero ni mi opinión ni mis puntos de vista fueron necesarios ni solicitados en el debate de la aplanadora perredista contra los pocos panistas limitados en sus argumentos.

Hace unos días un lector habitual de esta columna (Fernando Amerlinck) me mandó un correo que ahora divulgo.

“Matrimonio: Vocablo usado con inusitada frecuencia (y esperable incompetencia, y no esperable inteligencia) en el órgano amarillo inventor de leyes, de usos, de costumbres, y árbitro de la corrección política que se llama ‘Asamblea Legislativa del Distrito Federal’”.

“Esto dice sobre el matrimonio la Real Academia de la Lengua:

(Del lat. matrimonium). 1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. 2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia. 3. m. coloq. Marido y mujer. En este cuarto vive un matrimonio”.

“En la primera línea aparece la etimología: El latino matrimonium proviene de ‘mater’ (madre), y el sufijo ‘monium’: Calidad de; algo así como ‘madridad’. Lo que permite o evoca el ser madre”.

“La calidad de madre, o de maternidad, está asociada forzosamente a la separación fundamental de los seres humanos en dos secciones (sexos). Para que haya matrimonio, y madre, hace falta un padre. Un matrimonio es de un padre y una madre, aunque no haya hijos. Un varón y una mujer. Y por cierto, del latín proviene también la otra sección: Patrimonio (pater, monium)”.

“No sé por qué cuando oigo ‘matrimonium’ lo asocio con ‘pandemonium’ (todos los demonios, o el demonial) pero eso lo inventó John Milton (1608-1674). Y ya entrado en asociaciones, no sé por qué recuerdo a la Asamblea Legislativa del DF cuando pienso en un pandemonium; lo cual nada tiene que ver con lo que estoy escribiendo”.

“Usan el mismo sufijo ‘monium’ acrimonia (aspereza o agudeza del gusto, el olfato, el carácter), y testimonio (raíz: Testículo, más el mismo sufijo). Y tanto esos como matrimonio y patrimonio son vocablos antiguos de varios milenios. Pero hasta hace muy poco se les ha ocurrido a los diputados locales, con carácter de urgente, estirar ese antiguo estado civil, el ‘matrimonial’, para personas de igual sexo”.

“Por eso hablo de incompetencia de los políticamente muuuuy (sic) correctos diputados de la Asamblea. Y de total falta de imaginación, conocimiento y cultura, pero eso sí, con chorros de solemnidad verborréica y radicalismo sextomundista. No tengo absolutamente nada contra los homosexuales (salvo que critico su mal gusto). Sé que en su mayoría lo son por nacimiento. Y en una sociedad plural hay que proteger sus derechos y preferencias, entre ellos el de asociarse y unirse para su mutua conveniencia -que en parte eso es el matrimonio-”.

“Ya la misma asamblea inventó lo de ‘sociedad de convivencia’, pero eso no es un sustantivo sino una descripción. Las uniones homosexuales tienen que ver con el patrimonio y las ventajas materiales, pero también las sociedades anónimas y las de convivencia y los individuos tienen patrimonio. No va por allí la crítica. Si el propósito de los diputados locales es permitir que los homosexuales tengan derecho a establecer sociedades con las ventajas de ayuda mutua, fiscales, alimenticias, sucesorias y patrimoniales del matrimonio, adelante. ¡Pero no llamen a esas sociedades ‘matrimonios’!”.

“Las uniones homosexuales no son matrimoniales ni pueden serlo. No pueden perpetuar la especie o formar familias. Nada tienen que ver con la acepción histórica y tradicional de maternidad y paternidad”.

“Mi inveterado amor y respeto a la lengua castellana y al lenguaje preciso me impide aceptar el vocablo ‘matrimonio’ para una unión homosexual”.

“¿Por qué no inventar otro sustantivo? Se aceptan propuestas”.

“Por eso esta columna se llama “UNIONES CONYUGALES HOMOSEXUALES”. O ya de plano llamarlas ‘Homomonios’”.

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22 Diciembre 2009 05:00:40
El sollozar de las mitologías
Las acciones navales en contra del grupo comandado por Arturo Beltrán Leyva y su muerte en la estrepitosa refriega nos han puesto en posición de declarar la muerte de algunos mitos nacionales.

El primero y más evidente es la invulnerabilidad adquirida por los capos del narcotráfico. La protección a la cual tienen acceso mediante la compra de policías, agentes, comandantes, coordinadores, tenientes, capitanes, mayores, coroneles, generales y demás, se acaba cuando alguien con recursos suficientes compra a otros para evitar su disponibilidad en el mercado.

Nadie cuida y trabaja para un narcotraficante a cambio de dinero y zozobra si a cambio de voltearse en su contra puede lograr más dinero sin angustias, carreras, sobresaltos y con mejores condiciones de vida e impunidad de todo tipo.

En ese peldaño se ubican los traidores, delatores y demás y ya consagrados por tales conductas, los frágiles testigos protegidos.

La consagratoria protección los inmuniza de las acciones jurídicas y legales; los pone lejos del Ministerio Público, no del alcance de la venganza, como sucedió con Édgar Bayardo hace pocos días.

Del otro mito es la incorruptibilidad de los integrantes del Ejército. Desde el general Gutiérrez Rebollo y otros con el mismo grado cuyos casos no ha llegado al mismo desenlace, hemos comprobado la sencilla verdad: En esa institución, como en todas, hay personas deshonrosas para el cuerpo cuya conducta pone en riesgo la entereza del todo.

Quien quiera ángeles debe mirar al cielo y ni ahí hallará la pureza total, pues si nos atenemos a la tradición Satanás fue primero un angelito ejemplar.

La otra leyenda abatida por este operativo es la alta calidad de las Fuerzas Armadas en todo el tramo de la operación. En este caso los marinos no fueron capaces, no los de fusil de asalto y vanguardia, sino sus jefes, de asegurar de manera conveniente la escena de los hechos para respetar ya no digamos los derechos humanos de nadie sino la integridad de los objetos inmóviles, tan quietos como un cadáver en calzones.

El descuido o el desconocimiento de las consecuencias civiles de una operación militar ponen al comandante del “operativo” o la operación (cuyo nombre se mantiene en reserva, como debe ser), en entredicho. O no saben hacer las cosas o no les importa hacerlas a su modo con tal de cumplir los rituales de la venganza. La exhibición de cadáveres con los pantalones en los tobillos, fue una constante en la divulgación de fotografías tomadas por militares en Colombia durante las décadas anteriores.

Es una forma de exaltar la victoria, especialmente cuando se trata de un “capo” de tal nivel. Se busca desmoralizar a sus seguidores.

Otro mito es el poderío armamentista de los delincuentes. Con todo y granadas no pueden resistir cuando las Fuerzas Armadas los atacan con una apabullante superioridad numérica y de equipo. Helicópteros, hombres entrenados en tiros de precisión y sobre todo, tiempo y posibilidades de actuar abiertamente, desplazarse con todo el auxilio de las autoridades civiles y con pleno dominio del terreno.

-¿Las consecuencias entre quienes son ajenos a todo esto? ¿Los posibles muertos entre la población civil? ¿Los daños colaterales? No importan si se alcanza la victoria.

Y la última de las reservas míticas viene siendo la imaginaria homogeneidad entre las armas y los cuerpos de las Fuerzas Armadas. La explicación oficial divulgada con tanta insistencia para justificar la operación en manos navales es persistente en alabar la coordinación.

La otra, la extraoficial los señala como elegidos para esta dificultosa batalla por la falta de confianza en los “verdes”. Como sea esto termina con la luna de miel, si hubo alguna.

FUENTES PROTEGIDAS

El origen de las fotografías infamantes (en el mejor de los casos obtenidas por la negligencia, complicidad o ignorancia de la Secretaría de Marina), cuya publicación fue calificada por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont como ajena a la política de Comunicación Social del Gobierno, lo cual es altamente discutible y dudoso, nos lleva a otro análisis.

¿De veras tienen los periodistas (en todos los casos) el derecho inalienable para proteger, preservar y hasta ocultar la identidad de sus informantes y el origen de sus materiales posteriormente públicos?

¿Es éste un derecho natural o se adquiere por la complicidad y la protección de un grupo de favoritos, empleados o correveidiles?

Desde mi punto de vista una cosa es proteger a un informante legítimo y otra volverse cómplice (también protegido) de una canallada.

Y en este caso, así ha sido, como ocurre en la filtración de perversidades útiles nada más en el pleito entre jefes policiacos o militares.

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21 Diciembre 2009 05:00:24
Otros bastardos; gloria a Dios
Puede ser una paradoja, pero la más exitosa operación naval de la historia (“Marinero en tierra”, habría dicho Alberti), de Pedro Baranda hasta estos días, ha probado lo riesgoso de recurrir permanentemente a las Fuerzas Armadas en el combate al narcotráfico y en general a la delincuencia organizada.

Su éxito es al mismo tiempo motivo de escándalo. Y todo por una razón muy simple: El entrenamiento militar, castrense o naval no tiene sino una finalidad: Exterminar.

Matar... Matar al enemigo para decirlo con todas sus letras

No están las Fuerzas Armadas convocadas por su Jefe Supremo al abierto belicismo para prevenir, detener o corregir. Están para arrasar y ya se ha visto su notoria y precisa eficacia en los hechos de Morelos en la semana anterior.

Pero una cosa es convertir calles, avenidas y colonias de cualquier ciudad del país en el campo de un combate abierto donde los muros recuerdan las cacarizas imágenes de Bagdad cuando los estadounidenses llegaron por Sadam y perforaron hasta el viento de la tarde, y otra enteramente distinta desarrollar una política de Estado para evitar el consumo de drogas y encarcelar a quien las produzca o distribuya.

Quizá no haya quedado más remedio, pero transitar todo el tiempo en el borde de la constitucionalidad civil y la excepción militar no declarada tiene sus riesgos.

Uno de ellos fue precisamente derivado de estas acciones, cuya contundencia es realmente asombrosa (no se sabe si a la larga asombrosamente eficaz, ya lo veremos) y se refiere a las repugnantes fotografías fantasmal y “clandestinamente” distribuidas a la prensa el jueves por la noche para injuriosas adornar las primeras planas del viernes de algunos diarios.

“Filtraciones infamantes y perniciosas”, les dijo por televisión el contrito secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a esas gráficas, “realmente fuera” de la “política de comunicación social del Gobierno”, la cual es uno más de los misterios de la vida y en pos de cuya definición muchos periodistas hemos insistido.

¿Cuál es si no es ésa la política de comunicación del Gobierno? No lo sabemos más allá de los hueros enunciados y eternos lugares comunes de siempre.

Las fotografías donde Beltrán Leyva aparece con un brazo cercenado y puesto ahí nomás como rota figurita del nacimiento, ensangrentado y cubierto de billetes de distintas denominaciones, con objetos religiosos y los pantalones en los tobillos (seguramente para evitar su carrera post mórtem) no fueron tomadas por el personal de la Secretaría de Marina, según afirmó Gómez Mont, quien le ha pedido al sospechoso gobierno de Morelos (¿dónde estás, gobernador Adame?) una investigación conjunta para determinar quién lo hizo, porque, ¿sabe, señora?, yo no rompí el florero, “así ya’staba”, dijo la mucama.

Pues si no fueron los marinos y dejaron entrar a alguien al lugar de la batalla para armar ese montaje en el mejor estilo de las producciones televisivas de otras dependencias (¿dónde estás, Florence Cassez?), lucidos y en evidencia quedan los imprudentes nautas. Y eso demuestra una vez más su impreparación en el manejo de situaciones civiles.

Si fueron ellos, malo. Si dejaron a otros hacer, peor.

Como si fueran los compadres de Hugo Stiglitz, el mercenario de Tarantino, con las cabelleras de sus víctimas nazis en la foto del recuerdo, otros “bastardos sin gloria” se metieron a vejar el cadáver, así como en su tiempo (abril de 1997) hizo Alberto Fujimori, quien pateaba en macabro paseo a los senderistas muertos en el rescate de la Embajada japonesa en Lima en aquéllos sus remotos días de gloria.

Hoy la pregunta sigue siendo la misma de hace años.

Después de la desaparición de un jefe, el máximo de todos ellos en esa organización criminal, ¿se acabará el delito? ¿Han servido para algo las capturas, extradiciones o muertes de Rafael Caro Quintero, Miguel Félix Gallardo, Juan García Ábrego, Amado Carrillo y tantos y tantos más en los últimos años? Al parecer no.

Una cosa es acabar con la industria estadounidense del narcotráfico y otra la captura de sus cabezas.

No hablemos de la hidra mitológica, hablemos de los 500 mil mexicanos dedicados a esas actividades cuya contratación por parte de los cárteles se facilita en la medida de la crisis económica y la degradación moral de la sociedad.

Quizás así comprendamos mejor

Obtienen los políticos mexicanos, cada quien a su manera y en su escala, beneficios de imagen derivados de la Cumbre Mundial sobre el Cambio Climático, así la cumbre misma no se haya elevado más arriba de un otero insignificante.

Marcelo Ebrard se ve ungido como presidente del Consejo Mundial de Alcaldes sobre Cambio Climático, la asociación internacional paralela a la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, conocida como COP 15, y lleva el agua para su molino:

“Cuando los más de mil alcaldes presentes aquí en Copenhague regresen a sus ciudades la próxima semana, estaremos (sic) decepcionados de que el acuerdo no se pudo concluir, pero seguiremos comprometidos a proveer el liderazgo continuo, necesario, para enfrentar los retos del cambio climático desde nuestras propias comunidades”.

Sin embargo, Felipe Calderón, Presidente de la República, quien luce ufano el dudoso privilegio de haberse comprometido para realizar aquí la decimosexta edición de la inútil conferencia climática en el bicentenario año del 2010, dice satisfecho después de haber logrado el reconocimiento internacional por su iniciativa del “Fondo Verde”:

“Sé, señoras y señores, que este acuerdo está lejos de ser lo que muchos esperaban y lo que el mundo necesita… sin embargo, los avances logrados deben servir como base para un acuerdo futuro, que nos permitirá alcanzar las metas de reducción de emisiones que la comunidad científica, nos asegura, son necesarias para la viabilidad del planeta…”.
“…Yo estoy convencido de que los seres humanos tenemos la capacidad de tomar decisiones difíciles, que son absolutamente necesarias”.

“También considero que, como gobiernos, tenemos que aprender las lecciones que nos deja la experiencia de Copenhague esta semana… a nombre de los mexicanos, asumiremos esta responsabilidad con orgullo y con un enorme compromiso”.

“Los avances logrados aquí, en los que Dinamarca y su gobierno pusieron tanto empeño, deberán ser profundizados y continuados en los meses por venir para asegurar el éxito de la COP16 (en México) y que ahí podamos acordar un instrumento jurídicamente vinculante”.

Total, si ya salvamos a la humanidad cuando la pandemia del AH1N1, también le podemos resolver su calentamiento global.

La reforma del Estado propuesta por el presidente Calderón -por otra parte y en temas locales- tiene un elemento altamente sofisticado (en el sentido del sofisma): La segunda vuelta en las elecciones presidenciales.

Como se sabe, una doble ronda de votaciones tiene únicamente una finalidad: Lograr una mayoría suficiente para no dejar dudas sobre la legitimidad de quien ha vencido en el proceso y al mismo tiempo garantizar la gobernabilidad en los sistemas parlamentarios.
27 Noviembre 2009 05:00:44
Transición, ruptura, continuismo
Durante dos días, académicos, analistas y políticos discutieron en escenario de corto plazo mexicano y la conclusión no fue nada satisfactoria: México se acerca a la hora de la decisión definitiva de optar por la transición, la ruptura, el continuismo o la restauración.

Los espacios de movilidad actual de los actores sociales, políticos, económicos, intelectuales y oficiales son estrechos por la escasa flexibilidad de las instituciones y las reglas del juego político, frente a un desbordamiento de las pasiones. El problema de fondo radica en el hecho de que la nueva dinámica de la movilidad social y política se sigue encauzando en los viejos cauces del régimen priísta.

Organizado por la Fundación-Instituto Universitario José Ortega y Gasset y por el Centro de Estudios de México de la Unión Europea, el VII seminario internacional de análisis sobre México permitió enfrentar dos versiones de la realidad: La basada en la metodología de la crisis permanente que exige nuevas formas de planteamiento de las soluciones y la que se sustenta en los mecanismos de la evolución lenta de las instituciones.

Sin embargo, el problema mexicano no es de abordamiento del análisis de la realidad sino de encontrar la explicación sobre la dinámica del cambio. Y ahí se localiza la que pudiera llamarse la explicación Huntington: La violencia e inestabilidad en las sociedades en cambio --y México se encuentra en esa situación-- se explica por el rápido cambio social y político de la sociedad y la lenta transformación de las instituciones sociales, políticas y de gobierno. La crisis de gobernabilidad en las sociedades en transición se documenta con las evidencias de que el hecho de que las demandas de la sociedad son mayores a las ofertas de transformación política de las instituciones. El ánimo social en la participación en los asuntos públicos no pasa siempre por la modernización ad hoc de las instituciones.

En este contexto, la crisis de las crisis se identifica en la creciente exigencia de la sociedad en la solución de sus problemas, pero en la decreciente modernización de las instituciones. Por tanto, la crisis mexicana puede enfocarse en el espacio analítico de la transición española a la democracia. Una de los argumentos decisivos de Adolfo Suárez para sustentar la tesis de la transición radicó en el hecho de que en la sociedad española había ya una concepción normal de la democracia, pero las instituciones franquistas se resistían a asumir esa nueva normalidad. Por eso Suárez se comprometió a elevar a la categoría de normalidad política lo que era normal a nivel de la calle.

En el modelo Huntington existen tres explicaciones del desorden político y social: la racionalización de la autoridad, porque ya no se puede ejercer el poder sin los contrapesos democráticos y/o de participación social; nuevas funciones de la política, ahora más amplias y con una mayor vigilancia social; y la creciente participación política y social de los ciudadanos. En este contexto, la crisis mexicana advierte la movilización de grupos sociales a favor de sus beneficios, pero sin pasar por la modernización de las instituciones.

La crisis mexicana tiene tres fases: El agotamiento del modelo de desarrollo, la disfuncionalidad de las instituciones y la falta de cauce para la participación de la sociedad en la exigencia de solución de sus problemas. Es decir, la certeza de que el viejo régimen priísta que fue derrotado en las urnas en el 2000 y 2006 en realidad siguió vigente por la ausencia de un modelo alternativo, la incapacidad de los gobernantes panistas para modernizarlo y la decisión de la sociedad para buscar beneficios propios antes que detectar las necesidades comunes con otros grupos demandantes.

De ahí que el problema no radica en la debilidad del gobierno en turno, el avance electoral del PRI o la estridencia de la oposición radical sino en el hecho de que nadie está pensando en una transformación del régimen a partir de una negociación plural. España logró saltar el posfranquismo, modernizar su aparato político y controlar la crisis con tres mecanismos: La reforma del poder, los Pactos de la Moncloa y la apertura de cauces de participación a la izquierda y la derecha.

El modelo asumido por España fue el de la ruptura pactada con todas las fuerzas. Inclusive, como lo cuenta Abel Hernández en su libro Suárez y el Rey, la transición operada por Adolfo Suárez comenzó por racionalizar el papel de la monarquía para que el Rey no fuera el verdadero sucesor de Franco sino que las fuerzas políticas crearan un espacio de actualización de las instituciones políticas. México seguirá hundido en la crisis en la medida en que no haya una fuerza ejecutiva fuerte y decidida para fijar los espacios de la ruptura pactada y con ello transformar las bases mismas del sistema, del régimen y del modelo de desarrollo.
La única salida que tiene México para retomar el rumbo del desarrollo es llegar a la conclusión de que el viejo régimen priísta ya se agotó --a pesar de que el PRI siga ganando elecciones-- y el gobierno panista decida tomar el camino de transición a la modernidad vía una ruptura pactada con todas las fuerzas. Si no lo hace, entonces el 2012 México padecerá la restauración del viejo régimen priísta.

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26 Noviembre 2009 05:00:29
Conaliteg: Fraude empresarial
La investigación de irregularidades en la edición de libros de texto gratuito ha puesto al editor privado Armando Prida Huerta ante la posibilidad de ejercicio de la acción penal en su contra por fraude contra la Comisión Nacional de Libro de Texto Gratuito.

El apoderado legal de dicha Comisión, Alejandro Colín Galicia, solicitó el 27 de noviembre del 2006 a la PGR una averiguación previa contra Prida, basado en una muy exhaustiva investigación del fraude por más de mil trescientos millones de pesos. El expediente -en poder de Indicador Político- consta de más de dos mil hojas y documenta los precios inflados por las empresas del editor privado asentado en Puebla: Litografía Magno Graf, S.A. de C.V. y Encuadernaciones de Oriente, S.A. de C.V.

La denuncia de la Conaliteg acusa a las empresas de Prida Huerta de “daño patrimonial” al presentar ofertas amañadas en licitaciones. Las ofertas de las empresas no atendieron a las bases legales del concurso y Prida Huerta cobró en exceso por el papel de los libros de texto gratuitos. Estas maniobras le significaron pérdidas a la Conaliteg por mil 308 millones 488 mil 939 pesos con 55 centavos. La Conaliteg mantiene el criterio oficial -desde los tiempos de Martín Luis Guzmán- de que la impresión de los libros de texto gratuito no puede ser negocio de los impresores a costa del erario.

La denuncia del apoderado legal de la Conaliteg refiere casos concretos de licitaciones convocadas desde 1996 en las cuales las empresas de Prida participaron y obtuvieron contratos, pero sin cumplir los requisitos legales. La investigación de la Conaliteg tuvo acceso a los documentos de compra de papel de las empresas de Prida y ahí detectaron las irregularidades en el cobro a la Comisión.

La denuncia penal ante la PGR se basó en el apoyo de miles de documentos certificados por peritos oficiales quienes en unión de los abogados de la Conaliteg concluyeron que quienes imprimen los libros “no deben lucren con esos bienes fundamentales para la educación de los mexicanos, conforme el Decreto de creación de la Conaliteg y el mandato expreso del artículo 134 de la Constitución, que ordena a los funcionarios obtener las mejores condiciones para el Estado en la adquisición de libros de texto”. La indagatoria probó ampliamente y está en la documentación pública de la institución que las empresas de Prida lucraban a costa del erario.

En la denuncia penal la Conaliteg probó con documentos que la cantidad que las empresas de Prida Litografía Magno Graf, S. A. de C. V. y Encuadernaciones De Oriente, S. A. de C. V., cobraron en exceso por el papel de los libros de texto gratuitos y el que daño patrimonial ascendía a $1,308’488,939.55, (un mil trescientos ocho millones cuatrocientos ochenta y ocho mil novecientos treinta y nueve pesos con cincuenta y cinco centavos, moneda nacional).

En su denuncia ante la PGR, el apoderado legal de la Conaliteg explicó su solicitud de investigación y acción penal:

“En conclusión, podemos determinar que las empresas Litografía Magno Graf, S. A. de C. V. y Encuadernaciones de Oriente, S. A. de C. V., en ninguno de los diversos procesos de contratación celebrados por esta Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos narrados en los antelativos hechos, cumplieron con algunos de los requisitos indispensables de las Bases para Concursar en los, toda vez que del examen realizado a las ofertas económicas de las citadas empresas, nos podemos percatar que dichos documentos carecen de los requisitos que se asentaron en las Bases, tal y como se ha explicado a detalle en cada uno de los casos que nos ocupan.

“Finalmente, en virtud de los hechos narrados en la presente denuncia, esta Entidad considera que la cantidad que las empresas Litografía Magno Graf, S. A. de C. V. y Encuadernaciones de Oriente, S. A. de C. V., pretendieron cobrar presentando ofertas económicas que no atendieron los requisitos de las Bases para Concursar y la cantidad que fue cobrada en exceso por el papel de los Libros de Texto Gratuitos, es de $1,308’488,939.55, (un mil trescientos ocho millones cuatrocientos ochenta y ocho mil novecientos treinta y nueve pesos con cincuenta y cinco centavos, moneda nacional).

La principal acusación del apoderado legal de Conaliteg contra el empresario Armando Prida Huerta radicó en que el resultado de la investigación oficial encontró que el editor lucraba con la impresión de libros que debieran de tener una edición que no dañara los recursos públicos. Lo malo de todo es que las empresas de Prida habían sido inhabilitadas por la Secretaría de la Contraloría y luego ratificada por la Secretaría de la Función Pública por falsear la información presentada para algunas licitaciones.

La petición de una averiguación previa a la PGR contra Prida Huerta es apenas la punta del iceberg de fraudes escandalosos del editor en contra de la Conaliteg, en base a un voluminoso expediente de irregularidades documentadas por las autoridades.

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25 Noviembre 2009 04:00:47
La manía de proyectar
No analizaré ahora el decálogo presentado con platillos y tambores por Andrés M. López. O., a sus seguidores en el III aniversario del gobierno legítimo. Es lo mismo de siempre con sus aciertos iniciales y sus errores de costumbre. Lo único en lo cual quiero invitar a la reflexión es en esa insistencia en el “nuevo proyecto de nación”. Proyecto, proyecto...

¿No pueden las fuerzas progresistas del país ofrecer una nueva nación? ¿Por qué un nuevo proyecto?

Un proyecto es por naturaleza una abstracción, una idea lanzada hacia adelante. Proyectar es lo contrario de inyectar; es un acto de imaginación cuyo mérito no consiste en la realización sino en la inventiva. Si los proyectos de mi etapa de arquitecto se hubieran construido, no andaría yo malgolpeando teclas..

Es un poco, para establecer un paralelismo, como ocurre en el mundo legislativo: Una cosa es la iniciativa, la cual por definición es perfecta y genial (para quien la emite) y materia de modificación y cambio radical para quien la dictamina y finalmente la aprueba ya transformada.

Además esta convocatoria viene exactamente a la mitad del gobierno “legítimo”, casi como Calderón hizo con la suya (ambas presentadas a bíblica manera del decálogo redentor) cuando llegó a la mitad de su administración. O los dos son iguales o ambos pecan de la misma falta de imaginación.

“Seamos la generación que puso por encima de cualquier otro interés particular el interés de México. Seamos una generación a la altura de nuestra historia, de nuestros anhelos, y conduzcamos a México al futuro. Es la hora de cambiar”, dijo Felipe Calderón al final de la lectura de su decálogo el pasado 3 de septiembre en el Palacio Nacional.

El 22 de noviembre, en el Zócalo de la Ciudad de México, AMLO dijo:

“...comprometernos a sumar esfuerzos para derrotar a la oligarquía en el terreno político, de manera pacífica, para establecer una auténtica democracia, porque sólo así se podrán distribuir con justicia los frutos del trabajo y de las riquezas del país. Sólo así alcanzaremos el gran objetivo de garantizar el bienestar y la felicidad del pueblo”.

Proyectos, planes, propuestas, proposiciones, planteamientos cuyo destino nunca es el hombre sino la esperanza del hombre; promesas, felicidad en el porvenir, palabras para el horizonte, la lejanía, el tiempo inexistente, pues como todos sabemos el futuro no existe sino a partir de la construcción del presente.

Redención, vida feliz; en fin, todo cuanto nunca podrá ser cobrado ni confirmado pues como la vida eterna prometida por las religiones, nunca se presenta nadie para denunciar la engañifa.

“Conduzcamos a México al futuro”, nos dice Calderón como si el paso del tiempo fuera una elección. El futuro nos llegará con o sin la conducción política.
Esas son palabras sin contenido.

Y López dice: Garantizar el bienestar y la felicidad del pueblo depende de la derrota de los opresores, quienes a su vez afirman lo contrario. Todo está en las avenidas Utopía y Nirvana, muy cerca de Esperanza y Amores.

“Hay que persuadir y hablar con la verdad, decir con toda franqueza que si no hay un cambio verdadero no saldremos adelante”, ha dicho AMLO con razón.
Como con la misma razón Calderón ha manifestado:

“Hoy debemos conmemorar la Revolución cambiando lo que haya que cambiar, y cambiándolo hasta donde se deba de cambiar, con todo lo que ello implica; porque debemos hacerlo a fin de que los mexicanos tengan mayores oportunidades en la vida y puedan hacer realidad sus sueños y sus anhelos, porque, por eso, celebrar la Revolución significa mantener vigente el espíritu de transformación que anidó en cada uno de los revolucionarios para hacer avanzar a México.

“Honrar esta gesta significa, hoy, enarbolar las causas de libertad, de justicia, de igualdad, para superar esos y otros desafíos, para superar cualquier obstáculo que enfrente nuestra nación en su recorrido histórico”.

Hace muchos años triunfaba por el mundo una canción de Gianni Ferrio, Leo Chiosso y Giancarlo del Re, cantada en su versión original por Mina y Alberto Lupo. Se llamaba “Parole, parole”. Palabras, palabras.

Y eso sin la pegajosita tonadilla de aquella música es lo único en el mundo de los políticos. Discursos, nunca compromisos; Oratoria, palabras al viento, frases lanzadas a donde caiga sin saber siquiera su significado profundo. Promesas, distracciones para la asamblea, regalos para el oído de los incautos ciudadanos cuyas almas se emocionan o conturban según la preferencia de cada quien.

-De veras jefe, le quedó poca madre su discurso.

-¿Cuántas veces hemos escuchado esta frase al término de los festejos cívicos?
02 Septiembre 2008 04:00:00
El “bicicletazo” presidencial
Max no ha querido informar detalles a los ciudadanos sobre el accidente del Presidente excepto con una extraordinaria vaguedad: “Tuvo un accidente en bicicleta debido a las condiciones de suelo húmedo y resbaloso del lugar donde suele realizar esta práctica”.
Pues sí, en verdad muchas cosas han cambiado en este país. En un día como hoy, en esta fecha del inicio del mes patrio, debería estar el señor licenciado Felipe Calderón con los brazos en alto en la Cámara de Diputados arropado por el aplauso de los padres conscriptos, quienes llenos de entusiasmo -al menos los de su partido- le tributarían interminables aplausos por el buen sendero sobre el cual conduce a la nación.
Pero no.
En el mejor de los casos, el presidente de la República se la pasará tomando antiespasmódicos, analgésicos y quizá comprimidos de árnica. Como ya no hay ceremonia del informe, se puede sustituir el ritual, por el Mejoral.
- ¿Cómo fue eso?
Pues los entusiasmos deportivos del Ejecutivo, contagiado quizá por la reciente visita de los medallistas olímpicos, cuya gesta pekinesa los iguala casi con los Niños Héroes, lo pusieron -literalmente- por el suelo, víctima de su riesgosa afición por el ciclismo. No se sabe dónde practicaba el Mandatario su peligrosa afición; Max no les ha querido informar detalles a los ciudadanos excepto con una extraordinaria vaguedad: “tuvo un accidente en bicicleta debido a las condiciones de suelo húmedo y resbaloso del lugar donde suele realizar esta práctica”.
Por ese infausto percance ha quedado físicamente impedido para algunos movimientos y actividades, por lo menos durante siete semanas.
Éste es uno de los casos con los cuales uno podría presentarse en una clase de periodismo.
- ¿Maestro, si un señor se cae de una bicicleta, eso es noticia?
- Pues depende del señor, no tanto de la bicicleta, joven.
- “Si quien rueda por el suelo es un cartero o un repartidor de pan con canasto en la cabeza, pues no es noticia; es en todo caso, anécdota. Pero si quien se cae del biciclo es el Presidente de la República, pues eso se mete en la primera plana, excepto si llaman de Los Pinos para solicitar lo contrario. No es tan noticioso el accidente en sí sino sus consecuencias y sus inferencias y el descubrimiento: Ese tipo de riesgos los suele tomar el Ejecutivo.
En las fotografías el Presidente aparece con el brazo izquierdo en cabestrillo. Eso implica una inmovilización forzosa, pues si se le ha roto el acromio, el “manguito” o el húmero, el asunto es complejo, si bien de simple rehabilitación. Pero en esas condiciones el Presidente no puede firmar un decreto, ni una iniciativa jurídica. Recordemos; es zurdo. Tampoco puede alzar el brazo para saludar. No puede aplaudir -ni siquiera el paso de la “marcha luminosa”- ni mucho menos usar la alberca de Los Pinos. En fin, algunas cosas le están temporalmente vedadas.
Pero eso no importa, dirán algunos. Obregón fue quien fue y le faltaba un brazo. López de Santa Anna hizo y deshizo con el país y había perdido una pierna. Vicente Fox, con todas sus carencias neurológicas, gobernó o medio gobernó durante seis años. Y en cuanto a los peligros de estas actividades deportivas, pues no hay nada nuevo.
Ernesto Zedillo solía bucear y algunos juraban: En el fondo no es tan así como en la superficie. Al presidente López Mateos Le gustaban -además de otras cosas- las mujeres y los automóviles. Sobre éstos se desplazaba a gran velocidad. De lo demás, carezco de información, pero cuando se enfermaba gravemente de la migraña, Humberto Romero, su poderoso secretario, se encargaba de los asuntos del despacho para “muina” eterna de su secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz; pero ésa es otra historia.
José López Portillo se cayó varias veces del caballo y el día de su toma de posesión llegó renco por una patada, No de caballo; de su hijo José Ramón con quien hacía karate. El mismo Díaz Ordaz fue internado en el hospital militar por una lesión en el ojo causada por la mala cacería de una tigresa, pero esos son otros deportes extremos.
Hoy el Presidente se restablece y en verdad no tiene mayor problema el asunto. Cuando Bill Clinton vino a México para una visita de Estado cuyo folklórico desarrollo se realizó en Tlaxcala, venía con muletas y Winston Churchill se paseó por medio mundo con un bastón.
Si al Presidente le gusta andar en bicicleta, pues adelante. Si le gusta jugar futbol pues ¡vamos muchachos! como diría el Can Bermúdez dirigiéndose a Nava. Mouriño y otros “cracks”; nomás sale de esta y le puede seguir. Claro, no llegará a las alturas francesas de Indurain o Armstrong, pero podrá darse una vuelta en el velódromo con Belem Guerrero, no le vamos a pedir nada más trabajo y trabajo todo el día sobre todo en las agobiantes circunstancias nacionales.
Él también tiene derecho a la diversión, el deporte y el ejercicio físico, faltaba más.
08 Agosto 2008 04:00:00
El Estado de Derecho bajo fuego
Comienzan estas líneas con una explicación: No defiendo a ciegas la aplicación de la pena de muerte, pero celebro la existencia del Estado de Derecho y su cumplimiento.

Creo, junto con otros muchos, en la vigencia de la ley como garantía de la vida fuera de las cavernas. Para no vivir en la “ley de la selva” bien haríamos en respetar las normas de la civilización. De la Constitución para abajo. Queden estas líneas como premisas antes de analizar la razón de exponerlas: El intento hipócrita de oposición pública contra la aplicación de la ley en Estados Unidos contra un asesino en pandilla.
Pero vayamos por partes.

Con motivo de la desgracia de la familia Martí, todo mundo habla de cómo los mexicanos vivimos en la anarquía; de cómo nuestras policías caminan por el mismo sendero (y tomados de la mano) con los delincuentes y criminales, cuánto fallamos en la aplicación de la norma y cómo nos alejamos del Estado de Derecho.

Pero en paralelo, algunos ilustres mexicanos, los “abajo firmantes”, los defensores de la buenas causas (por convicción o por apariencia); algunos
intelectuales de variopinta condición, se rompen la camisa por la aplicación de la ley… en Estados Unidos.

¡Van a matar a un mexicano!, decían y se horrorizaban. No. Le aplicaron la ley a un asesino; lo cual es un poco diferente.

En ese país 5 mil 400 personas han sido ejecutadas “judicialmente” en los últimos sesenta años. No se sabe de 5 mil 400 protestas en México. Ni cuenta se dieron. O no estaba Norman Mailer para escribir “La balada del verdugo” o no lo han leído, o no lucían a la moda los membretes de los “derechos humanos” no estatales.

Pero en todo caso, quienes se quejan del andamiaje de exterminio de criminales parecen estar defendiendo inexistentes derechos o “privilegios de nacionalidad”, como si ser mexicano debiera ser considerado un atenuante contra la comisión de crímenes cuya pena legal es la muerte y por consecuencia una discriminación favorable en su aplicación. No protestamos si matan a un gringo güero o a un negro, pero sí cuando lo hacen contra un pobrecito mestizo mexicano.

Mucho indignó en el caso del joven Martí la circunstancia de su tierna edad. Catorce años. Un niño apenas.

Pues la misma edad tenía Jennifer Ertman, quien con su amiga Elizabeth Peña fue tumultuariamente violada, golpeada, torturada y asesinada por José Medellín y sus pandilleros en 1993. Después de todo, la ahorcaron con un cinturón.

Pero como era mexicano algunos pedían clemencia, lo cual no es sino exigir inadecuadamente la suspensión de una pena vigente, legalmente impuesta.
Si la pena de muerte es justa o injusta, ése ya es otro asunto sobre el cual no paran las discusiones. Si se debió atender a la Corte Internacional de Justicia en su solicitud de revisión (no de indulto), esos son asuntos colaterales. El sistema judicial americano, así haya incurrido en errores o fallas de procedimiento, en especial en lo relativo al auxilio consular, no hizo sino aplicar, después de muchos meses de análisis procesal, una ley constitucionalmente en vigor.

Pero en medio de esta queja, quizá como inconsciente demostración de nuestra actitud nacional subyace una motivación: No cumplir con la ley ni estar conforme cuando alguien la aplica, pero pedir su respeto y su vigencia, siempre en abstracto.

Muchos mexicanos nunca aceptan las cosas. Un día un amigo mío embistió una “troca” estacionada y le echó la culpa. “Estaba parada donde no debía”, como si eso fuera suficiente para justificar la idiotez de chocar contra un objeto inmóvil.
Sin embargo, muchas voces claman por la instauración aquí de la pena capital (constitucionalmente abolida durante el foxismo), en una más de las muestras de contradicción nacional.

Por otra parte se debe analizar otro problema: Teniendo en México un problema de las dimensiones de la impunidad, ¿es válido entrometerse en los asuntos judiciales de otros países cuando aquí apenas se sentencia el uno por ciento de los delitos cometidos?
Desde mi punto de vista, no. En México no se aplica el derecho penal excepto en algunos casos y contra la gente sin recursos. Hoy hay ya una docena de sospechosos detenidos, algunos arraigados por el caso Martí. Vamos a ver cuántos de ellos terminan en el reclusorio y también cuántos de ellos se escurren por las rendijas de los amparos, los acuerdos y otras truculencias.

En agosto del 2002, Rick Perry, gobernador de Texas, dijo lo siguiente: Texas seguirá apoyando las ejecuciones “porque es una buena solución para terminar con la delincuencia. Es una ley que tenemos vigente desde 1972. La única manera de evitar que perdamos nuestra soberanía es evitando que los asesinos vengan a Texas y cometan crímenes horribles”.

A raíz de esa decisión, Vicente Fox, entonces presidente, canceló una reunión con Perry. El presidente de un país indignado por la aplicación de la ley en otro país.

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07 Agosto 2008 04:00:00
Las horas hipócritas
Si se llegara a comprobar la relación entre los ceses en la Procuraduría General de la República y los compromisos derivados de la aceptación de la Iniciativa Mérida, muchas cosas quedarían en claro en estos días, entre ellas, una de enorme importancia: La sumisión del Gobierno mexicano (y por tanto de su estrategia en la lucha contra la delincuencia) a los intereses de Estados Unidos, no de México.

Obviamente, para los promotores de la idea de subsumirse para congraciarse la colaboración puede llegar hasta cualquier rincón de la cocina, o la alcoba, pero no se conoce caso en la historia de alguien favorecido como nación después de haberse rehusado a sostener ideas fundamentales y por tanto inamovibles en cuanto a su capacidad autónoma de decisión y actuación, eso alguna vez denominado soberanía.

Seguramente cuando Rosario Green, ex secretaria de Relaciones Exteriores de México, escribió el texto (revista Examen de agosto), cuya reproducción ofrezco, no se conocían los hechos ya mencionados, pero sí previsibles para una experta en mirar y analizar la compleja relación con los estadounidenses.
-En su determinación de actuar con firmeza en contra de esos grupos -dice en una colaboración en torno de “La violencia del narcotráfico”-, el Ejecutivo federal mexicano solicitó, en el curso de una reunión sostenida en Mérida, el apoyo de su homólogo estadounidense, quien a su vez planteó el asunto a su Legislativo. Éste respondió con una propuesta de aprobación de fondos, condicionada a tal grado que la mayoría de los mexicanos coincidimos en advertir su absoluta semejanza con la certificación, lo que generó un rechazo caracterizado por una unanimidad pocas veces vista.

-A no dudarlo -prosigue-, la Iniciativa Mérida fue el asunto de mayor relevancia en la reciente reunión Interparlamentaria México-Estados Unidos, y el firme tratamiento del tema por parte de los legisladores mexicanos que participamos ha sido tomado en cuenta en una nueva versión de proyecto de aprobación de fondos, en el que se puede advertir una sensible reducción de los condicionamientos (¿?).

-Conviene destacar que los enormes recursos de todo tipo de los que disponen los grupos del crimen organizado les han permitido combatir abiertamente a las fuerzas de seguridad y al Ejército mexicano. Al respecto, resulta inocultable que detrás de ese poder se encuentran las armas, los precursores químicos y el dinero, que pueden obtener sin restricciones en Estados Unidos.

-Lo anterior, unido a la insaciable demanda de drogas en esa nación, plantea un severo dilema sobre la eficacia de una ayuda que solamente está dirigida a reforzar la acción gubernamental en México, pero que no compromete acciones de control por parte de las autoridades estadounidenses.

En esas condiciones, los funcionarios mexicanos removidos de la PGR -Noé Ramírez Mandujano, ex subprocurador de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, y José Luis Santiago Vasconcelos, subprocurador de Asuntos Jurídicos e Internacionales (internacional significa entre naciones) de la PGR- vendrían a ser el equivalente burocrático de los delincuentes extraditados: Su suerte aquí depende de un designio allá.

A unos para encarcelarlos y exprimirles la información, a otros para sustituirlos por quienes mejor comprendan esa circunstancia descrita por Rosario Green como “un severo dilema sobre la eficacia de una ayuda”.

La relación dependiente en esta materia se abrió ante mis ojos con una claridad de planisferio.

En la Secretaría de Seguridad Pública -a cuyas instalaciones acudí hace un par de semanas con el consejo editoral de este diario, a un inmenso búnker lleno de computadoras y sistemas de interconexión nacional mediante el cual se pueden ver aquí las placas de un auto en Tijuana y los agentes federales logran instantánea comunicación unos con otros-, hay un salón desde donde se monitorean “aviones robot” de vigilancia carretera y se reciben señales e imágenes satelitales de diverso orden. Nada más se actúa cuando las señales estadounidenses llegan.

Si no, no, en la mayoría de los casos, ya se trate de rutas raras de aviones o barcos, cambios de velocidad de aeronaves o vuelos sospechosos en mares y cielos de Sudamérica y El Caribe.

Un enorme centro tecnológico cuya capacidad depende no de la autonomía mexicana, sino de la forma como los estadunidenses entiendan la cooperación. Es decir, avisan de aquello conveniente a sus intereses y los mexicanos, con un claro sentido cooperativo, actúan en consecuencia. De lo demás, ni nos enteramos.

Mediante un mecanismo similar se enteró la Armada de México del curso del submarinito cocalero de hace unos días, en cuya captura jugó México un papel de alta importancia: Lo remolcó con un calabrote y después hizo un “spot” para repetirlo a mañana, tarde y noche.
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06 Agosto 2008 04:00:00
El Estado, impotente
Con frecuencia escuchamos: Hemos retirado de sus cargos a tantos cientos de policías corruptos. Se han rotado los mandos, se han trasladado las adscripciones, se han mudado los estilos y las estrategias.

Se transforman los nombres de las corporaciones, los modelos de las patrullas y se cambian las frecuencias de los radios. La Policía sigue siendo el dolor de cabeza de la sociedad.

Y lo es por varias razones, pero una sola raíz: La corrupción. Y contra ella nadie se ha querido enfrentar en serio. Cuando el Gobierno festeja el cese de los malos policías, omite la parte más preocupante de su actuación: Cesar no significa hacer justicia ni impedir la prosecución de las actividades ilícitas.

Los policías fuera de las corporaciones policiacas no dejan de estar dentro de la organización delictivo-policial, por cuya vigencia opera una de las más grandes industrias nacionales: La impunidad.

Hace años, un comandante cuyo nombre ahora no tiene caso, pues ya es difunto, fue señalado como cómplice de Rafael Caro Quintero. Lo había dejado ir una vez aprehendido, mediante un soborno de medio millón de dólares pagados en el lugar mismo de la captura.

Tiempo después Caro Quintero fue reaprehendido, consignado, juzgado y condenado. Cuando soltó la información, el comandante fue investigado y cesado. Desapareció, se escondió un tiempo, se operó el rostro y a pesar de ello regresó a las actividades de “investigación privada” en el estado de Morelos en la época del florecimiento de los secuestros en esa entidad.

-¿Cuál es el caso de cesar sin aprehender, juzgar y encarcelar? ¿No sabe el sistema el costo de soltar a los policías sin empleo a la funesta actividad de organizar bandas paralelas con el disfraz de agencias de seguridad privada?
Si han cesado -según datos recientemente divulgados- a 10 mil policías en los últimos cinco años, eso nada más significa la “liberación” de 10 mil delincuentes relacionados con el mundo policial.

En la Ciudad de México frecuentemente quedan cesantes los jefes policiacos. El caso News Divine nos da muestra de ello. No sugiero en ninguno de los dos renunciados -el procurador Rodolfo Félix Cárdenas o el secretario Joel Ortega-, colusión con el crimen organizado, pero muchos casos hemos conocido de jefes separados de los cargos cuyos equipos de trabajo se convierten luego en agentes de comisión de delito.

Los policías fracasan en un encargo y luego son trasplantados a otras áreas donde hacen nada más cuanto saben, de la misma forma como lo hicieron para merecer el cese. Y sobre eso nunca hay una investigación posterior. La colusión es una garantía de supervivencia, si no laboral, sí social. Así, la mata sigue dando.

La complicidad inveterada, constante e inevitable en estos casos, especialmente el secuestro, es el andamiaje sobre el cual tradicionalmente se cometen estos delitos y no podría ser distinto en el caso brutal del joven Fernando Martí. Los policías (los detenidos y los aún por descubrir) fungieron como “puente” para la entrega del dinero (unas versiones hablan de seis millones de dólares; los más cercanos a la familia de tres) y después engañaron a los secuestradores “profesionales”, quienes mataron al retenido.

Así de sucio, así de cruel.

Hoy el Gobierno federal ya no puede sostener más el “afiche” de éxito contra los cárteles de la droga y la delincuencia organizada. La frivolidad de justificar el clima de horror nacional con miles y miles de muertos al semestre con el peregrino atenuante de crímenes entre “ellos”, no se debería tolerar un día más.

La muerte de Fernando Martí no es la prueba única, total y definitiva del fracaso contra la delincuencia, pero es un elemento más en la conformación de esa prueba incontestable.

La guerra de las bandas no es responsabilidad de ellas. Si ocurre compete al Estado evitarla, no celebrar gozosamente su existencia.

En el presente gobierno se han modificado las estructuras de la Secretaría de Seguridad Pública; de la Procuraduría General de la República y de las corporaciones del DF. Hasta en el Ejército, cuya función debería ser otra, se ha dado rotación en los mandos.

Pero la evidencia es abrumadora: La inseguridad y la violencia no ceden; el Estado no puede instaurar una convivencia ordenada en este país. Mucho menos generosa.

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05 Agosto 2008 04:00:00
Nomás tres tiros…
1.- Cuando Ramón Aguirre se vio forzado a entregar el gobierno cuya titularidad había conseguido —para bien o para mal—, en un proceso electoral sin impugnaciones mayores (no como algunos de más reciente data), el Partido Acción Nacional ganó Guanajuato.

Por la vía de la componenda y la transa, se alzó con otros estados: Chihuahua (una compensación tardía tras la patente del “fraude patriótico” de años anteriores); Jalisco, Nuevo León, Querétaro… Su emergencia como fuerza electoral se incubó en los sótanos de la “concertacesión”. A cambio de apoyos al Presidente en sus delirios, el PRI concertaba y cedía espacios. El último de ellos fue la Presidencia de la República.

En otra “concertacesión”, Zedillo le abrió las puertas al PRD en la capital del país, cuando su candidato dejaba insatisfechos los requisitos legales para serlo, pero ésa es otra historia. Hoy el presidente del PAN (impuesto ahí por el dedo de FCH) Germán Martínez, “concertacesiona” con el foxismo y deja a su jefe (voluntaria o involuntariamente), atado de manos hacia el interior de su partido.

“El hijo desobediente” se ha convertido y ha reencontrado los privilegios de la obediencia. Por un lado, lo aprieta el Partido Revolucionario Institucional sin cuyo auxilio habría visto, tiempo ha, el naufragio de su piragua. Por otro, lo desafía a cada momento el crimen organizado, tanto como para ensayar el desmantelamiento de la Procuraduría General de la República. No será por su notoria eficacia. En otro flanco, se le eleva la inflación como leche en hervor y de otra parte, para cerrar este horrible cuadrilátero, los compromisos internacionales le exigen cumplimiento a las ofertas de apertura energética cuyo desenlace aún parece lejano e insatisfactorio para quienes patrocinan todas estas ideas y respaldos mundiales.

Pero en el campo interno Germán Martínez ha derramado una vez más el contenido del bacín: Pide “guanajuatizarnos”, de la manera como el “Che” Guevara le pedía a las fuerzas progresistas del mundo en los tiempos del presidente Johnson, crear uno, dos, tres, muchos Vietnam. -O sea, institucionalizar las transas; olvidar a Gómez Morín y dormir en brazos de Salinas, forjar la patria en el yunque de la hipocresía ¿o cómo?

2.- Ya no lo murmuraban sino lo decían a voz en cuello algunos de los muchos grandes empresarios presentes en la capilla ardiente donde fueron velados los restos de Fernando Martí, asesinado brutalmente por sus secuestradores. -La Policía no puede; está podrida, corrompida; el Gobierno no ayuda, no ofrece garantías. ¿Para eso lo pusimos? Necesitamos crear grupos de ejecución privados para acabar con todos estos delincuentes. No se les puede tratar con ninguna consideración; hay que matarlos uno por uno…

La idea de los “Escuadrones de la muerte” no es nueva, pero sí ineficaz para garantizar la seguridad pública. La elevada mortandad violenta en el país es obra (de una manera torcida) de los propios grupos privados de ejecución de los cárteles. Eso lo están haciendo ellos y en este artículo plural “ellos” quiere decir los malos; los “malosos”, como los inmortalizó el frívolo “Zedillín”. Pero si la violencia genera más violencia, no halla entonces el Gobierno cuál es el camino.

La lucha contra el narcotráfico ha traído aparejada la “diversificación” de los grupos organizados hacia otras actividades peores, mucho peores y una de ellas es el secuestro cuya amplitud ya permite llamar a este delito el más grave del país. Ayer en el velorio del joven Martí estaban su padre y Alfredo Harp, quien ya supo de esa experiencia. Y en las charlas y los bisbiseos, los casos de Lozada y Coppel; Senderos, Vargas; los otros Vargas y cientos y cientos de personas cuyas vidas y las de sus familias fueron destrozadas por la muerte del retenido o sin ella.

3.- Positiva, por decir lo menos ha sido la actitud del doctor José Ángel Córdova en la organización de esta conferencia mundial sobre el sida. Ha actuado de manera institucional, científica, correcta. Ha contado con el auxilio profesional de Ángeles Fromow cuya labor todos reconocen. Por eso resultan incomprensibles las muestras de rechazo de algunos grupos de la “comunidad” lésbico- gay en contra del secretario de Salud.

El Gobierno ha actuado en la promoción del uso de condones; se ha comprometido contra la homofobia; ha abierto las puertas de Los Pinos a los grupos homosexuales para escucharlos con respeto; ha atendido y oído; ha dispuesto una millonada en medicamentos para atender a los sidosos pobres y aún así se le censura y critica. Hipócrita, le dicen algunos, con una actitud ante la cual la discriminación ya no sería acto intolerante sino defensivo. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

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