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Juan María Alponte
Juan María Alponte
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Profesor de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Extraordinario articulista que ha trabajado en varios diarios mexicanos, y otros medios de comunicación nacionales e internacionales, los últimos 25 años. Ha obtenido el premio Mundo Hispano, la Palma de Oro de la televisión mexicana por su programa “El mundo en que vivimos”, y el premio internacional Mercurio de Oro, de la International Organization for Cooperation, por su aportación a la cultura mundial. El profesor Alponte es autor de numerosos libros, entre los cuales se encuentran, “Retrato de una familia babélica”, “Cultura y pensamiento revolucionario en el siglo XX”, editado por la UNAM, “Inglaterra, del imperio a la nación”, editado por el Fondo de Cultura Económica, “Hombres en la historia”, “La revolución ciberespacial y la privatización del Estado-nación, (ensayo de insurgencia)”. Foto: Semanario Quehacer http://www.quehacerpolitico.com.mx

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05 Marzo 2009 04:34:08
¿Lucha de clases a consecuencia de Obama?
Los republicanos denuncian el proyecto de Barack Obama como un modelo que reincorpora la lucha de clases al debate sobre el plan rescate de la economía.

Antes hablaban de “conflictos raciales”, que el voto de los estadounidenses ha dejado sin sentido y sin proyección de futuro. Lo que realmente está en juego y se esclarece, sin dudas, en el impresionante documento del presidente (A new era of responsability. Renewing America promise, Office of Management and Budget, 135 páginas) es la ratificación de lo que, reiteradamente, he publicado, una y otra vez, en esta columna: que en todos los países desarrollados la última década ha significado un desastre para la masa salarial y una violenta concentración —expropiación— del ingreso en una minoría.

En el documento antes citado no se elude, desde la Casa Blanca, esa dura, áspera, realidad. La página 9 lo delata: “Accumulating wealth and closing doors to the middle class”. En efecto, “Acumulación de la riqueza y cierre de las puertas a la clase media”. La sociedad estadounidense se proyectó como formación y desarrollo de una gran clase media. El informe denuncia el desmantelamiento de ese modelo: “Los 400 mayores sujetos fiscales, en dólares constantes (no corrientes), cuadruplicaron casi sus fortunas desde 1992 y pagaron al fisco el más bajo porcentaje de los últimos 15 años” (página 9). No sólo allí.

Añade que “no hay sorpresa entonces en que la riqueza comenzara a concentrarse en la cima. En 2004 —la era de Greenspan, interrumpo— el 10% de los más ricos hogares representaban 70% de la riqueza total y la combinada riqueza neta de 1% de las familias fue mayor que el 90% más bajo. En efecto, el 1% más rico (the top 1 percent, no hay dudas) acumuló más de 22% del PNB”. Eso explica el descenso brutal del papel de la masa salarial (en México escasamente 30% del PIB) en el Producto Interno Bruto.

“No hay nada malo —continúa el documento— en que la gente sea exitosa y gane dinero. Pero hay algo que es malo cuando la oportunidad, para ir adelante, se cierra a todos los estadounidenses para su incorporación a las clases medias y para crear una vida mejor para los niños… Entre el 2000 y el 2007, la deuda de los hogares, como porcentaje del ingreso personal disponible, fue de 133.7% y muchos estadounidenses no han sido capaces de sostenerse y quedaron fuera de la clase media para caer en la pobreza. Entre 2000 y 2007 el número de estadounidenses viviendo en la pobreza se incrementó casi en 5.7 millones y, en 2007, en comparación con el año 2000, casi un millón 700 mil niños han entrado en la pobreza. En efecto, 18% de los niños, es decir, alrededor de 13 millones de niños en total, vivían en la pobreza en el año 2007…” (página 8).

¿Lucha de clases? “Estos problemas se hicieron peores por las políticas que beneficiaban a la cúspide (at the top) a expensas de la mayoría de los estadounidenses…”.

Los lectores de esta columna saben que una y otra vez he repetido que en el último decenio la concentración del ingreso en los grandes países desarrollados ha significado una inmensa expropiación del ingreso (el de la masa salarial en sociedades en su mayoría de las nuevas clases medias) y que además, por otra parte, el mecanismo de corrupción del sistema las convertía en deudoras en virtud de un modelo que destruía el ahorro y colocaba el crédito y el consumo en la categoría de lo sagrado. Ese procedimiento paralizó el desarrollo (el tránsito de un nivel a otro más alto de la acción histórica de los pueblos) y se destruyeron las bases éticas de la convivencia generalizándose, además, el fracaso de las clases dirigentes y bancarias que, en su avidez estúpida, eludieron las prioridades. El presidente lo define así: “La ignorancia de los desafíos de largo plazo”. Me ha conmovido la lectura. La traspaso como duro y necesario análisis.
25 Febrero 2009 04:25:46
El derrumbe de la izquierda italiana
La despedida de Walter Veltroni ha sido patética: “Dimito para salvar el proyecto”.

El proyecto parecía razonable: convertir al nuevo Partido Demócrata, primero, en el centro de la oposición a Berlusconi y, segundo, generar un espacio donde “ex” comunistas, socialistas y democristianos pudieran coincidir para hacer frente a Berlusconi.

Veltroni parecía ser el hombre que, después de la caída de los muros podría “reconstruir” un modelo convivencial donde la izquierda renovada y los democristianos quedasen vinculados a una responsabilidad común. Lo cierto es que Veltroni no ha obtenido nada más que derrotas: en abril de 2008 perdió las elecciones generales y municipales y ahora las de Cerdeña. No ha sido una opción.

La derrota de Renato Soru en Cerdeña ha colmado la copa. Sotu, empresario que, además, es dueño del diario L’Unitá (el órgano del Partido Comunista que fundara Gramsci) no pudo hacer frente al elegido por Berlusconi para Cerdeña, esto es, Ugo Cappellaci, hijo de un asesor del primer ministro.

La derrota, que deja a la izquierda sin espacio, es más elocuente si se valora la grave contracción de la economía italiana y otro escándalo de Berlusconi, acusado de haber participado (a través de una de sus empresas) en un sonado caso de soborno. Añádase la división suscitada por la polémica apasionada derivada del debate sobre la muerte de Eluana Englaro que llevaba 17 años en coma con alimentación artificial y que, finalmente, dejó de ser asistida para morir unos días después.

El caso es que, en el gran debate mundial de la crisis económica, en el cuadro, universal, del caos financiero y en el marco de un desempleo creciente, la reflexión de la izquierda ha faltado absolutamente. Es un hecho notable. No lo es menos que las distintas izquierdas integradas en el modelo Veltroni vivían en permanente crispación interna sin encontrar un diálogo común. Esa hipertrofia voluntarista, alimentada por viejas tendencias autoritarias y dogmáticas, asombran. Pasiones incontrolables.

Hablamos de un Partido, el Comunista —el más numeroso de Europa— que contó en las elecciones provinciales de 1975 con 32.7% de los votos; la Democracia Cristiana con 34.8% y el Partido Socialista, a su vez, con 12.7%. El Partido Neofascista, el MSI, tuvo 2 millones 93 mil 237 votantes (posteriormente integrados en el movimiento de Berlusconi) que representaron 6.8%.

En 1990, el Partido Comunista Italiano inició su último Congreso, el vigésimo, durante el cual se intentó crear una nueva formación atenida a la mutación derivada del “derrumbe de los muros”: el Partido Democrático della Sinistra o Partido Democrático de la Izquierda. Antes fracasó el proyecto del compromiso histórico para formar un gobierno común con la Democracia Cristiana. Aún tengo en la cabeza las palabras de Améndola, una figura clave del Partido Comunista italiano, diciéndome: “No me negarás que millones de italianos católicos han votado por nosotros”. “Eso no lo dudo, pero el mundo vive en el seno de la guerra fría y nada permitirá que comunistas y democristianos, lo que sería razonable, puedan coincidir en un gabinete en un país que forma parte de una de las estrategias mundiales que paralizaban el acuerdo: la OTAN y el Pacto de Varsovia”. No hubo, pues, compromiso histórico.

Tampoco una idea clara, en el socialismo europeo, que haya avanzado, ante la crisis mundial, una alternativa. Donde gobernaban los socialistas, España e Inglaterra (por vincular el laborismo a un socialismo moderado) no se ha tenido otra variable que la deparada por las superestructuras del poder a escala: usar una gigantesca masa monetaria estatal (¿quién la pagará además de los pueblos?) para reestructurar la catástrofe dejada por los banqueros, los Greenspan, Fondo Monetario, Banco Mundial. Veltroni no era nada más que un espectador. Ha tirado la toalla en sólo 16 meses.
24 Febrero 2009 04:41:00
¿La economía en bancarrota o la clase política?
El l 17 de febrero, en primera página, The Wall Street Journal titulaba “Los constructores de automóviles, amenazados de bancarrota”. ¿Qué significado tienen esas definiciones en la realidad? Por lo pronto, una forma de irracionalidad.

La capacidad de producción mundial de automóviles en 2008 se estimó en 95 millones de unidades; se vendieron 68 millones y se estima que en 2009 se venderán 55 millones. ¿Dónde quedaba la previsión racional, la anticipación hacia nuevas tecnologías y modelos que anticiparan la batalla histórica hacia nuevos prototipos de cara a la defensa ecológica del planeta? En ninguna parte.

Superproducción y, en consecuencia, una burbuja crediticia irresponsable para mantener un sistema que no tiene salida racional. Con una inversión prioritaria hacia la sociedad del conocimiento, alertando a las sociedades de sus prioridades, nos hubiéramos evitado esta catástrofe. Desde luego, clara y evidente, para los países ensambladores. La exportación de automóviles “mexicanos” cayó en enero 56.9%; la cifra es mayor si se considera solamente el mercado estadounidense en crisis. ¿Qué se esperaba? Millones de empleos perdidos a escala y fracaso tecnológico.

L’Express de París, en su número semanal del 12 de febrero, hace un balance del caos bancario. Destaca sus sept péchés capitaux (siete pecados capitales): arrogancia; avidez; una visión de corto término; dogmatismo; simulación; incompetencia e irresponsabilidad. Para que fuera posible la existencia de esos siete pecados capitales es preciso admitir, ex ante, que los administradores de los imperios automovilísticos y bancarios habían privatizado previamente el Estado y esos mismos imperios recuperaron el Estado para que se endeudara por generaciones para resolver todos sus pecados capitales a la misma hora que el Papa —cuya superestructura de información señaló que no tenía noticia de que uno de los cuatro obispos integristas excomulgados, amnistiados— había declarado unos días antes que no existió el Holocausto.

En Inglaterra, el primer ministro laborista dejó caer una perla inconcebible: “El empleo británico debe ser para los británicos”. Esa alusión al proteccionismo reaccionario es olvidar lo irreversible: que vivimos en un mundo globalizado, internacionalizado y que un proyecto proteccionista hará más graves los problemas. El barco es común y no se pueden hacer frases irresponsables para convertirse en banqueros o falsos líderes sindicales.

En Europa la crisis ha revelado que era posible reinstalarse, como señaló el editorial de Le Monde el 11 de febrero: en el chacun pour soi (cada uno para sí).

El gran diario francés no validaba el título, sino que lo criticaba, pero no eludía que esa pequeña frase podía deparar, de cara a la crisis económica, una crisis política mayor. Riesgo real. ¿Por qué? Simplemente, por la presencia de una clase política absolutamente atrasada que se ha negado a construir el futuro y está todavía en el ex ante de Darwin. En mi libro La revolución espacial y la privatización del Estado-nación (hace 10 años) decía en la página 111: “El hombre planetario se ha construido hoy a imagen y semejanza de las 200 empresas multinacionales que han reemplazado las decisiones prioritarias de la humanidad con decisiones fundadas, a veces, en la barbarie del nacionalismo irracional que condujera a guerras de exterminio inacabables…”.

Esas guerras de barbarie las hemos visto en nuestros días en el cuadro de sistemas armamentistas todopoderosos que han postergado la sociedad del conocimiento. Si alguna duda hay de ello es el choque de dos submarinos nucleares de Francia e Inglaterra que se ocultaron su ruta respectiva vulnerando sus propios protocolos. ¿Quién gobierna el mundo? Irresponsables.
20 Febrero 2009 04:59:07
Las guerras de Irak y Afganistán
En su campaña, Barack Obama prometió repatriar las tropas de Irak en 16 meses.

Las últimas elecciones han revelado que el primer ministro, Nuri al-Maliki, ha estado a la altura de su difícil misión y ha obtenido resultados válidos o, al menos, satisfactorios, dentro de una situación dramática: alrededor de 4 millones de personas (de las cuales entre 1.5 y más de 2 millones han abandonado el país) desplazadas de sus hogares y regiones.

En Siria se encuentra un millón y medio de iraquíes y otros 750 mil en Jordania. Desplazamientos de esa dimensión no se habían conocido en Medio Oriente en todo el siglo XX. El documento L’Etat du monde 2008 califica la “situación de desastre”.

La retirada estadounidense dejará detrás de sí, conflictos intracomunitarios y religiosos (chiítas y sunítas, los kurdos, etcétera) y la explosión de guerras civiles internas.

Según la ONU, “un tercio de la población iraquí vive por debajo del nivel de la pobreza absoluta (entre uno y dos dólares diarios) y la corrupción se ha llevado por delante miles de millones de dólares de ayuda y sostén a las instituciones”. En síntesis, según L’Etat du monde 2008, “un desastre humain”.

Ello no evita ponderar positivamente las últimas elecciones en el horizonte de la definición de Obama: “Devolver Irak a su pueblo”.

En el caso de Afganistán, Barack Obama lo tiene mucho peor.

La guerra contra los talibán, que la ONU consideró como “legítima defensa” y, por ello, la coalición inicial que asumió que los talibanes protegían a Bin Laden, responsable de los atentados contra las torres gemelas, se encuentra ante serias modificaciones.

En efecto, los talibán (talibán en plural y talib en singular) derrotados, de inicio, en Afganistán, encontraron refugio estratégico en la zona montañosa vecina de Paquistán que era el aliado militar de Estados Unidos y que puso sus bases militares al servicio de la ofensiva militar.

Nunca se pudo destruir con bombardeos, preocupantes por ser en un país aliado, sus áreas montañosas ni apresar a Bin Laden y a su grupo dirigente.

Esa situación se ha modificado considerablemente. En principio, los talibán han regresado y ocupan provincias importantes de Afganistán y se acercan, progresivamente, a la capital: Kabul.

En suma, Estados Unidos vuelve a vivir la experiencia de la Unión Soviética (URSS) que, cuando intentó sostener con su invasión a un gobierno comunista, se vio obligada a una retirada dramática ante el nuevo bastión islámico.

El ministro de Relaciones de Gorbachov, en su libro de memorias (L’avenir s’écrit liberté, Edouard Chevardnadze, editorial Odile Jacob) hace un impresionante resumen de la guerra: “Un millón y medio de muertos afganos”. (Página 136). Dice que el día de la retirada total de las tropas soviéticas se invitó al dirigente comunista, Najibullah, y a su familia a que abandonasen el país camino de Moscú.

Le contestaron: “Preferimos morir en esta casa ante los ojos de nuestro pueblo que huir de su infortunio”.

No sólo los talibán están de regreso y perfectamente armados, sino que el nuevo gobierno de Paquistán ha llegado a una tregua política con un grupo de talibán, que usan su territorio en la ofensiva contra las fuerzas de la OTAN reconociéndoles “territorialidad” en una zona determinada que se regirá, estrictamente, bajo la ley islámica.

El gobierno paquistaní de Islamabad aduce “que el cambio no altera la Constitución ni la integridad de la nación”. Esa nueva situación ha coincidido con la afirmación de Obama de que enviaría más tropas a Afganistán. En suma, contradicciones crecientes.

Cabe recordar lo que dice Edouard Chevardnadze: “Era un problema enormemente difícil que hubiera aportado, de continuarse, un enorme perjuicio a la ‘perestroika’…”. La “perestroika” de Barack Obama vive, en Afganistán, el mismo dilema. Acentuado por las últimas decisiones de Paquistán.
19 Febrero 2009 04:14:29
Benedicto XVI ante el Holocausto
Un gran escándalo. Después de la Declaración de Ratisbona sobre el islam —que movilizó a los musulmanes y Benedicto XVI tuvo que reconsiderar sus palabras para no generar una crisis entre religiones—, la eliminación de la excomunión a los cuatro obispos “lefebvrianos” —entre los cuales, Richard Williamson— ha provocado en Alemania, una dura protesta. La canciller Ángela Merkel exigió al Vaticano una rectificación precisa al igual que el Gran Rabinato, lo ha hecho señalando que nadie puede negar el Holocausto. Benedicto XVI ha rectificado.

El caso es claro, Williamson, perteneciente al grupo integrista del obispo Lefebvre (la Fraternidad Pío XI) hizo una declaración a la televisión sueca afirmando que no hubo nunca Holocausto ni cámaras de gas. El semanario alemán Der Spiegel (El Espejo) de enorme influencia en Alemania, recuperó sus palabras el 19 de enero y, ante el asombro alemán, que no puede negar esa realidad, el 21 se levantaba la excomunión de los obispos integristas, incluido Williamson. Ante la reacción inmediata y pública, Radio Vaticano recogió —no la conocía— la declaración del obispo “negacionista” (la “negación” del Holocausto es un delito de cárcel en Alemania, según el artículo 130 del Código Penal como vía jurídica contra todo neonazismo) y, por tanto, la rehabilitación del obispo Williamson coincidió, casi, con sus declaraciones.

El problema de monseñor Lefebvre es una herencia del Concilio Vaticano, es decir, frente a su proyección liberadora. Monseñor Lefebvre, al frente del integrismo, estuvo en contra de la mayor parte de las proposiciones del Concilio en pro de la “modernidad”, incluyendo la de la misa en lenguas populares y no en latín.

Puede entenderse, a su vez, que Pablo VI y Juan Pablo II intentaran evitar un cisma, aunque las proporciones fueran reducidas. El 11 de septiembre de 1976, Pablo VI recibió, por ello, a monseñor Lefebvre, ya suspendido a divinis. No obtuvo rectificación. La entrevista, realizada por la intercesión del filósofo Jean Guitton (amigo personal del Papa y autor de un libro notable Dialogues avec Paul VI (publicado por Fayard) no sirvió para nada. Pablo VI no dio el paso hacia la excomunión.

Con Juan Pablo II ocurrió lo mismo. Le recibió el 18 de noviembre de 1978 (Jean-Paul II, de Alain Vircondelet. Edit. Julliard, páginas 421-422) y tampoco dio resultado. Peor aún: el 30 de junio de 1988 cuatro miembros del grupo integrista en rebelión fueron consagrados como obispos por Lefebvre. Reacción inmediata. El Vaticano lo precisó: “En los términos del Canon 1013, que dispone que ningún obispo pueda consagrar a otro sin un mandato del soberano pontífice, las consagraciones episcopales del 30 de junio celebradas por monseñor Lefebvre, a pesar de saberlo desde el 17 de junio, y efectuadas expresamente contra la voluntad del Papa, son un acto formalmente cismático, según el Canon 751…”. En suma, Lefebvre excomulgado y los obispos. El cardenal Ratzinger, hoy Benedicto XVI, fue parte esencial del proceso.

La invocación al papa Pío X para la Fraternidad Santo Pío X, de Lefebvre, es una afirmación de principios. Pío X fue pontífice entre 1903-1914. Modernizador de la curia, pero con la Encíclica Il fermo proposito (1905) invitó a los fieles a integrarse en Acción Católica y en la siguiente (Vehementer nos, 1906) pidió la subordinación de los laicos a la Iglesia e idealizó, frente a la democracia (condenando las organizaciones de izquierda) las teocracias medievales. Condenó, por ello, la Liga Democrática del abad Murri en 1906, pero se negó a hacer lo mismo con el movimiento de extrema derecha, Acción Francesa, que popularizó Maurras rehusando condenar sus escritos y fue opositor extremo de la secularización de las sociedades modernas. Con la Encíclica Pascendi (1907) cerró la puerta al modernismo. No estaban en él ni Lefebvre ni Williamson.
12 Febrero 2009 04:24:27
Áspero debate en España sobre la crisis
De acuerdo con la frase famosa —la democracia es el peor de los regímenes si hubiera otro mejor— el debate, en el Congreso, entre el presidente del gobierno español y los representantes de los grupos parlamentarios ratificó, con creces, el axioma anterior.

Salvo el representante del Partido Socialista que repitió el discurso de Rodríguez Zapatero, los representantes de los demás partidos fueron ásperamente críticos del gobierno. Dejando aparte la confrontación entre Zapatero y Rajoy, líder del Partido Popular —que han sido incapaces de superar sus antagonismos personales, lo cual minimiza la posibilidad de un debate esclarecedor—, no parece existir duda de que el planeta de los partidos fue muy crítico para el presidente del gobierno español.

Aducen —excluyendo, por su inoperancia, la confrontación entre Rajoy y Zapatero— que el gobierno no previó ni la dimensión de la crisis económica ni la magnitud del desempleo. Añaden, además, que el gobierno pretendió, de principio —como México—, que la hecatombe financiera no sería grave en España en tanto que los datos reales revelan, ahora, que el desempleo (3 millones 200 mil personas, alrededor de 14% de la población activa con la previsión de 4 millones en el 2009) es el mayor de Europa. En suma, la hipótesis de que “no pasaría nada” ha naufragado. Lo grave es que la prosperidad, indisputable, de España gravitaba sobre un modelo muy frágil: la economía del “ladrillo” y el turismo. Ni la derecha, en los periodos precedentes, ni la izquierda hicieron nada relevante para modificar el modelo, pese a su indisputable debilidad competitiva. Los resultados son, sin duda, catastróficos y la personalidad de Zapatero —la soberbia— no ayuda al igual que la proyección destructiva de Rajoy a un diálogo creativo.

En el curso del debate algo me asombra. Se acribillan de cifras, pero no asumen un aspecto central: que la ausencia de “regulación” del sistema bancario y productivo (que hizo posible el escandaloso derrumbe mundial de los bancos) reveló un hecho histórico: la privatización del Estado-nación. Lo denuncié, en 1998, en un libro mío (La revolución espacial y la privatización del Estado-nación que, por cierto, tuvo un prólogo de Porfirio Muñoz Ledo) y que se extendió, como modelo, a todos los grandes países del mundo. Es inútil que señale que no defiendo, en modo alguno, al Estado totalitario o el Estado patrón. Al contrario, lo que defendía entonces, anticipando lo que venía, era el papel regulador ineludible del Estado —la ética indisociable de la política— para impedir los abusos de banqueros y especuladores que, liquidando el sistema financiero, se han acordado del Estado, al que desposeyeron de su papel de regulador y defensor de los intereses generales, cuando necesitaron que los recursos públicos acudieran al rescate del capitalismo de los compinches.

Lo curioso de los discursos, duros y ásperos, como los de España, consiste en algo relevante: que se ignora lo esencial. En efecto, se elude que no existe un país desarrollado que, en la etapa de la expansión del crédito y del consumo (máscara que ocultaba el fraude), la concentración de la riqueza y la desposesión de la masa salarial era un hecho evidente en los países más poderosos. En efecto, la masa salarial llegó a representar alrededor de 70% del PIB en los años 70 y, escasamente, 59% en 2006. El gobierno socialista de España, como el de Bush, estuvieron ausentes de esa desposesión brutal mientras se incitaba a sus clases medias al consumo irracional con un sistema crediticio que transportaba, consigo, la irresponsabilidad y la codicia del sistema financiero traspasado a las clases medias —desposeídas del ahorro y la previsión— que han sido liquidadas con el sistema Greenspan, que sólo favoreció a los más poderosos hasta que su codicia les condujo, de nuevo, al plan rescate: a papá-Estado.
11 Febrero 2009 04:19:59
Funcionario francés fuera del “armario”
Roger Karoutchi, secretario de Estado, encargado de las Relaciones con el Parlamento (la Asamblea francesa), ha publicado un libro sin escándalo: Mes quatre vérites (Mis cuatro verdades), Edit. Flammarion, donde, sin más, proclama su homosexualidad. Una ministra, la de Justicia, Rachida Dati, acaba de dar a luz (mujer célibe) sin causar nada más que sorpresa. Bien entendido que la sorpresa ha sido causada porque se presentó en su despacho a trabajar tres días después del parto.

La revista Paris Match (del 29 de enero al 4 de febrero), además de unas notables (como siempre) fotografías íntimas de Obama con su familia, interroga a Roger Karoutchi con admirable mesura, esto es, sin traspasar paranoia alguna a sus lectores, en orden a lo que hubiera pensado un hombre como el general De Gaulle ante su caso. La primera respuesta de Karoutchi no deja de ser la prueba de una sociedad que asume la diversidad de la vida humana: “Sarkozy, cuando era ministro del Interior, me invitaba ya, con toda normalidad, al igual que a mi compañero”. Añade: “Lo mismo ha hecho al convertirse en presidente de la República… y para muchos responsables de la política, elegidos y militantes, mi caso era el secreto de polichinela”, esto es, todo el mundo lo sabía y, en consecuencia, lo respetaba.

La interrogación sobre De Gaulle no deja de ser interesante. La respuesta de Karoutchi a Paris Match —que relata y no dogmatiza— es de sopesar: “… De Gaulle lo que apreciaba de sus colaboradores era la devoción al trabajo. Lo esencial, a sus ojos, era servir bien a su país. Yo me dedico a ello cada día”.

Respecto a De Gaulle cabe recordar una anécdota, escabrosa, que cuenta un novelista famoso (ministro de Cultura en su gobierno), Andre Malraux. Dice que cuando llegó a París la pareja universal de los Kennedy, Malraux preguntó al general y presidente de la República cómo le había parecido Jacqueline Kennedy. La respuesta del presidente lo dejó estupefacto: “Es una mujer valerosa y bien educada. En cuanto a su destino, usted, le subrayó a Malraux, se engaña: es una vedette y terminará sobre el yate de un petrolero”. Lengua dura. Vaticinio en aquellos días impensable. Lo cierto es que cuando Jacqueline Kennedy se casó con el petrolero griego, Malraux, asombrado, lo interrogó de nuevo recordándole su hipótesis. De Gaulle, impávido, detrás de sus párpados de elefante, le contestó: “¿Yo dije eso? Siempre creí que se casaría con Jean-Paul Sartre”. Malraux lo relata en su libro de memorias Les chenes qu’on abat (palabras, por cierto, de un poema de Víctor Hugo).

En suma, después de leer ese texto, la interrogación de Paris Match a Karoutchi parece poco válida. Se piensa en el personaje, pero no en su realidad cotidiana. El De Gaulle historiador, implacable y metódico, le decía a Malraux: “El último acto oficial de Luis XVI fue el nombramiento de teniente de artillería de un joven llamado… Buonaparte”. Apellido, por cierto, que motivaba la burla y la risa de sus compañeros de la academia militar. El tal Buonaparte se convertiría en Napoleón I.

Interrogado sobre Estados Unidos (el libro de Malraux se publicó en 1971), De Gaulle contestaba con una frase que sería deslumbrante el día de hoy: “Yo creo que la potencia es una cosa y la historia otra. Cartago era poderoso…”. Bien se sabe lo que pasó. Le añadió, después del asesinato de Kennedy: “Este pobre presidente me había hablado de Lincoln de una manera que me conmovió. Él esperaba reencontrarlo en su vida y lo ha reencontrado en su muerte”. He recordado todo ello, en la memoria que establece el balance de la vida, al leer el caso de Karoutchi, fuera del armario, pero con toda normalidad, y las fotografías de Obama con sus hijas recordando, en el yunque de la historia de la esclavitud, a Lincoln, el fantasma onírico, radiante y sombrío, de Barack Hussein Obama.

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10 Febrero 2009 04:03:00
Los problemas éticos del gobierno de Obama
La dura crítica de Barack Obama a los banqueros era, sin duda, merecida. Lo grave, sin embargo, es que la clase política estadounidense no parece tener mejor puntuación ética.

Comenzó con un hecho delirante del cual Obama no era responsable, pero que dejaba en evidencia problemas graves en el planeta del poder. En efecto, el gobernador de Illinois, sin más, quiso subastar, como negocio, el cargo de senador que dejaba libre el presidente electo. Escándalo memorable. Terminó con la destitución, por unanimidad, del gobernador. Barack Obama no era cuestionable, pero Illinois (12.9 millones de habitantes, 14.3% de hispánicos y con 38 mil 215 dólares per cápita) quedó bajo las sombras de la duda y estremecida la memoria de Abraham Lincoln que representara al mismo Estado. Nada es obvio. Lo obvio esconde la verdad.

En su discurso de investidura Obama dijo: “Nuestro patrimonio abigarrado es una fuerza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y de musulmanes, de judíos, de hindúes y de ateos”. Lincoln, interrogado en su tiempo sobre su religión, dijo solamente esta palabra: “None” (ninguna). Obama enlazaba con ese pasado: “Hemos sido construidos por toda suerte de lenguas y de culturas llegadas de todas partes del mundo… al mundo musulmán le decimos que buscamos una nueva vía fundada en intereses recíprocos y respeto mutuo”.

Sabiendo el papel que tuvieron los ciudadanos de origen hispánico en su elección, eligió a una de sus figuras como secretario de Comercio. Pero Richardson, el gobernador de Nuevo México (1 millón 955 mil habitantes, 43.4% de hispánicos y 29 mil 673 dólares per cápita), se encontró ante una serie de denuncias de corrupción que obligaron a Obama a prescindir de él. Fue un serio golpe en la selección natural de la especie (Darwin en la memoria). Reveló que elegir es un problema. Kierkegaard, el filósofo del existencialismo, había dicho, al revés, una divisa que es mi divisa: “Elegir es elegirse”.

A partir de ahí, Obama se ha encontrado con un hecho diamantino: que cada elección éticamente le ha revelado el fondo del océano. El nombramiento del secretario del Tesoro, Timothy Geithner, se vio alumbrado por un lamentable olvido. En efecto, no pagó a su debido tiempo los impuestos y en el Senado su aprobación (después de pagar atrasos y multas) tuvo 60 votos a favor y 34 en contra. Dada la importancia capital de ese puesto, y en las circunstancias presentes, su entrada en la Casa Blanca no es un lecho de rosas. Espinas. Por si ello fuera poco, el caso de Tom Daschle, elegido como secretario de Salud (uno de los temas capitales), ha tocado, igualmente, la contaminación. Daschle, que fuera figura destacada en el Congreso y también en los “negocios”, olvidó incluir en su declaración fiscal ingresos y servicios que tenían que ver con el fisco. Tom Daschle consideró que no era oportuno su nombramiento porque lo peor no era no haber declarado los ingresos, sino el origen de sus “especies”. Otro más, pero no el último. En efecto, Nancy Killefer, presentada por Obama como supervisora para la Eficiencia del Gasto de la Casa Blanca, también tuvo que renunciar por no pagar impuestos derivados de la contratación de una empleada del hogar. Distracciones que no podían ser ignoradas para el cargo que se le encomendaba. No, pues.

Como jefe del staff de la Casa Blanca, Rahm Emanuel (de la comunidad hebrea y Emanuel es significativo: “Dios con nosotros”), y, en síntesis, bipartidismo y experiencia ante el caos. Hillary Clinton en la Secretaría de Estado; Gates en la Defensa, como con Bush, y Panneta (ex jefe del gabinete de Clinton) para la CIA, revelan un centrismo histórico, demócrata-republicano, que aspira a todo menos a la aventura. Obama es, en el fondo, quien aspira al sueño. Un Premio Nobel en Energía, pensando en verde ecológico. Para Irak una frase definitoria de Obama: “Dejamos el país a su pueblo”.
07 Febrero 2009 04:36:52
Obama y el “capitalismo de los compinches”
Los primeros días de Barack Hussein Obama han sido amargos. No ha dudado en decirlo así a los estadounidenses. Sus palabras, graves; sus datos, tremendos.

Al mismo tiempo, sin equívocos, ha reaccionado con firmeza frente al “vergonzoso” comportamiento —Obama dixit— de los banqueros que, según sus palabras, duras, en el momento mismo “en el que la economía de EU se deteriora y el gobierno inyecta miles de millones de dólares para sostener las instituciones financieras, los banqueros se han proporcionado bonos económicos por 20 mil millones de dólares”.

En su día, en estas columna, señalé que Obama no podía negarse o plantear, de frente, ese problema, es decir, denunciar por sí mismo —con el peso y dimensión de su cargo y teniendo a su lado, a la hora de la denuncia, al nuevo secretario del Tesoro, Timothy Geithner— esa situación. El New York Times coloca la declaración del presidente 44 de EU en su primera página. El Wall Street Journal lo informa también, pero sin la condena en el titular. En su texto, The Wall Street Journal señala que la denuncia de Obama (y del secretario del Tesoro) sobre los comportamientos de Wall Street, es decir, de los banqueros, se agravan porque han obtenido, en bonos, 18 mil 400 millones de dólares. Asume Obama: “alta irresponsabilidad y vergonzoso”.

Cuando toqué ese tema en la columna —el comportamiento del “capitalismo de los compinches” (la frase no es mía y la restituyo a su autor, el Premio Nobel de Economía de EU, Joseph Stiglitz, que la pronunció años antes de la crisis y me impresionó por su dureza, dicho por él)— señalé que Obama, de una forma u otra, tendría que pronunciar esa requisitoria que traspasa el campo generalizador de las “opiniones” para asumir la dimensión ética de un problema básico.

La magnitud de la cifra en estos momentos —18 mil 400 millones según The Wall Street Journal y no la generalización de los “20 mil” del New York Times— es reveladora de una mentalidad exenta de la menor corresponsabilidad con su pueblo. Añádase que los grandes bancos están recibiendo impresionantes cifras de sostén y ayuda para que puedan continuar su trabajo. Eso sí, puntual, The Wall Street Journal lo advierte. La confianza —dice— de los clientes de los bancos, respecto a sus activos, es solamente de 20% respecto al Citigroup que, como se sabe, era una de las fortalezas bancarias de EU y a escala mundial como lo prueban, por lo demás, sus bancos en el mundo. Incluido México. Pero la confianza es también mínima: 33% para el Bank of America.

Ha tardado 9 días, el presidente 44, en hacer pública su opinión sobre ese modelo de codicia e irresponsabilidad de los trapezistas. Ya les he dicho a ustedes en otra ocasión que en la vieja Grecia se colocaba una “mesa” (trapeza en griego) para cambiar, en los puertos, monedas y mercancías. Los patricios, que no querían mancharse las manos con esas tareas, ponían detrás de la trapeza a esclavos o gentes subalternas para que hicieran los intercambios. En griego llegó a hablarse, andando el tiempo, de trapedseistas y a mí me parece adecuado considerar que los que estaban detrás de las trapezas inauguraban el oficio de banqueros eran, finalmente, trapezistas. Lo grave es que se han marchado, al parecer, con el Santo y la Limosna. Como otros de la trapeza.

Lo cierto es que el desempleo crece y la clase media, esa formidable sociedad de consumo norteamericana, también tiene responsabilidad. Fue atrapada en la compra sin la posibilidad del ahorro porque el sistema conducía a esa amplia clase, entre la publicidad y las tarjetas, al hondo precipicio hipotecario. De todas formas, Obama comienza su gobierno con casi 8% de desempleo —ya es 14.4% en España— y fue 25% cuando Franklin Delano Roosevelt, en silla de ruedas, inventó el cambio. La memoria es débil; la historia, trágica.

05 Febrero 2009 04:41:27
En el segundo centenario de Charles Darwin
(Tercera y última parte)

Para medir las angustias metafísicas de Charles Darwin respecto a la religión, lo mejor es releer sus Recuerdos —su referencia concreta en artículos anteriores— en los que lo advierte: “Yo estaba poco dispuesto a abandonar mis creencias; de eso estoy bien seguro… pero, a pesar de mi imaginación, encontré cada vez más difícil inventar pruebas suficientes para convencerme… Poco a poco, y finalmente por completo, me sobrecogió la incredulidad…”.

La vida real, dubitativa, admirable y pertinentemente dialogante con el mundo.

El 24 de noviembre de 1859 apareció en las librerías de Londres (1,250 ejemplares) la edición famosa: On the Origin of Species by means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life. En la primera edición, en español, la portada fue así: Del origen de las especies por medio de la selección natural o la Conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida. Aquel mismo día se vendieron todos los ejemplares. Una inmediata edición de 3 mil tuvo la misma suerte. El libro se transformó en una gran polémica. “Desde el principio —Darwin dixit— tuvo un éxito extraordinario. Fue traducido a los principales idiomas europeos y también al japonés y, añade, al hebreo”. Incitante tema bíblico.

Entre los lectores hubo uno especial, el industrial alemán (era socio, por su padre, de una fábrica textil en Inglaterra) Federico Engels que tendría, en la vida de Karl Marx, un papel decisivo. Rico, políglota y enterado de los problemas de la industrialización y la proletarización derivada de la Revolución Industrial (tuvo como compañera ¡en aquellos tiempos! a una obrera irlandesa de su fábrica) lúcido y generoso (sin él la familia Marx difícilmente hubiera sobrevivido) y de notable curiosidad intelectual, leyó inmediatamente el libro de Darwin. Maravillado habló a Marx de El origen de las especies porque, según él, confirmaba, por otra vía, la del materialismo histórico. No voy a entrar en el tema porque necesitaría amplio espacio. Sí advierto que en el área de Marx se produjo una idea: que el científico prologara El capital. En 1859 coincidiendo, pues, con El origen de las especies, Marx publicó, en Berlín, su Crítica de la economía política. Por vías distintas corrientes políticas o científicas se vertebraban.

Marx vivía en Londres, con su familia, desde 1849 —fue expulsado de Francia y no se le admitió en ningún país salvo en Inglaterra, donde el régimen parlamentario no tuvo inconvenientes en recibirle y vivió allí hasta su muerte en 1883— y nunca, Darwin y Marx, se conocieron. Lo que sí sabemos es el envío a Darwin de un ejemplar de El capital para que lo prologara. Darwin contestó: “Bastantes problemas tengo ya con la Iglesia para añadir otro más”. A su muerte se encontró, en su biblioteca, el libro de Marx a medio abrir. A los interesados en el tema me permito citarles la obra de Yves Christen, La grand affrontement Marx et Darwin (Albin Miel, Colección Sciences d’aujourd’hui, 1981).

La polémica que suscitó el libro de Darwin —todavía en varios estados norteamericanos está prohibido leerlo en las escuelas— ha llegado hasta nuestros días y ello le vincula al caso Galileo en 1633. El juicio contra el libro de Darwin, en 1925, en Dayton (Tennessee) es testimonio de esa reacción inquisitorial. Los científicos estadounidenses, en mayoría, estuvieron a favor del profesor Scopes, llevado a juicio, por enseñar la Teoría de la Evolución. A los interesados en ello les remito a la lectura del discurso del papa Juan Pablo II ante la Academia Pontificia, el 31 de octubre de 1992. Entre otras cosas, dice que los teólogos deben tener en cuenta la ciencia. Léase ese texto, pero entero. No siempre ha sido así. Darwin murió el 19 de abril de 1882. Fue enterrado, solemnemente, en la Abadía de Westminster. Otro mundo.
03 Febrero 2009 04:36:49
En el segundo centenario de Darwin
Charles Darwin, el autor de uno de los libros más polémicos del siglo XIX —The origin of species, El origen de las especies—, nació en Inglaterra el 12 de febrero de 1809

(Primera parte)

Charles Darwin, el autor de uno de los libros más polémicos del siglo XIX —The origin of species, El origen de las especies—, nació en Inglaterra el 12 de febrero de 1809.

Pertenecía a una familia ilustrada y científica. El padre, Robert Waring Darwin, médico notable, era hijo de otro médico famoso, Erasmus Darwin. Publicó éste una extensa obra sobre el mundo orgánico: Zoonomía o las leyes de la vida orgánica. Se ha dicho que es un antecedente del darwinismo.

Nos queda de Charles Darwin un librito memorialístico: Recuerdo del desarrollo de mis ideas y carácter. En él relata sus estudios y peregrinaciones en pro de su vocación. Asumido por su padre después de dos cursos, que su hijo no tenía intención de ser médico, lo interrogó. Acéptese que el hijo decía de su padre que era un hombre impresionante: 1.88 de altura y más de 150 kilogramos… “y nunca dejó de engordar”. Vistas las cosas desde esa mole”, se tiene que entender que abandonar la medicina no fue un diálogo fácil.

El padre le preguntó si quería ser religioso (como Malthus, el autor del Principio de la población, que también fue martillo de una inmensa polémica), y el mozo Charles Darwin puso manos a la obra; sin olvidar sus aficiones a coleccionar escarabajos e insectos, se puso a estudiar los preámbulos de su carrera sacerdotal. Hasta que no pudo más. Sus palabras. La Iglesia protestante no supo atraerlo. Se hubiera evitado la polémica de los “orígenes”. Pero el mozo explica las causas por las cuales abandonó la religión: “Podría decir, de acuerdo con la verdad, que nunca sentí deseo de atacar ningún dogma, pero nunca fui tan tonto como para decir o aceptar el credo quia incredible”. Lo dijo en latín (creo porque es increíble), para que no hubiera dudas.

Lo cierto es que Darwin se permite una reflexión lúdica: “Si pienso con qué fervor fui atacado después por los ortodoxos, me parece divertido (sólo los sabios verdaderos, nunca solemnes, me permito interrumpirle, hablan así) que algún día hubiera tenido la intención de ser clérigo”.

Sin problemas económicos, el joven Darwin exploró universidades y estudios, y finalmente su vocación lo condujo a la botánica. Dejó en su librería el tomo de Paley (Evidencias de la cristiandad), pero se entusiasmó al ver que en el libro del entomólogo Stephens (autor de Ilustraciones de los insectos británicos) se anunciaba a los lectores: “capturados por Charles Darwin”. La existencia memorable, enriquecedora, nos permite observar los procesos culturales desde la pasión deslumbrante de la búsqueda. Un primo de Darwin, W. Darwin Fox, era entomólogo y le facilitó el camino hacia su evolución. Su amistad, dice en sus Recuerdos, por otra parte, con el profesor Henslow, de la Universidad de Cambridge, lo conduciría, de la mano de otros colegas inteligentes, hacia la botánica. Subrayo, en torno de su vocación algo que me interesa destacar: el papel de Humboldt, el “nuestro”, en la formación de Charles Darwin. En efecto, el admirable Alexander von Humboldt, naturalista y geógrafo alemán, con su Narrativa personal y su Kosmos, con el libro de Herschel (Estudio de la filosofía natural) “despertaron en mí un afán ardiente por añadir, aunque en lo más humilde, una contribución a la noble estructura de las ciencias naturales…”.

Antes decía, “nuestro Humboldt”. Lo digo por su libro, Ensayo sobre el reino de la Nueva España, que fue la primera mirada moderna sobre México desde el exterior, al inicio del siglo XIX. En mi clase de historia, en la facultad, señalé su importancia. Nadie lo conocía. Cuando Bolívar lo encontró en París le preguntó: “¿América está lista para la independencia?”. Alexander Humboldt: “Sí, pero todavía no conozco a sus liberadores”. Darwin añade: “Copié largos pasajes de Humboldt sobre Tenerife y los leí en una excursión”. Pronto encontraría su hora.
30 Enero 2009 04:15:55
La batalla por nuevas energías comienza
La Revolución Industrial, cuyo comienzo podríamos apuntar hacia 1750 (en 1688 Inglaterra inició la Revolución Parlamentaria, es decir, antes la política y un nuevo derecho liquidando la monarquía absoluta), se encontró, en su gigantesco proceso, con un dilema irreversible: la energía

La Revolución Industrial, cuyo comienzo podríamos apuntar hacia 1750 (en 1688 Inglaterra inició la Revolución Parlamentaria, es decir, antes la política y un nuevo derecho liquidando la monarquía absoluta), se encontró, en su gigantesco proceso, con un dilema irreversible: la energía.

El uso de los bosques para la Marina imperial y el combustible para las nuevas necesidades, podía ser el caos ambiental. Tuvo su momento dialéctico de cambio con la entrada en la historia del carbón y, por ende, la coquización. Las máquinas de vapor cambiaron el dinamismo de la producción y una nueva clase entró en escena con otra contaminación y los proletarios.

Marx definió esa clase de una manera irreductible a la componenda: proletario es aquel que no tiene nada más que su prole. Añadiría: “El lecho de la miseria es el lecho de la procreación”.

En el inicio del siglo XX, Churchill pasó del carbón al petróleo. Para ello liquidaron la presencia turca en el Oriente Medio e impusieron las reglas del imperio. Imperio que tuvo un estandarte paradigmático: Lawrence de Arabia, el amigo de los líderes árabes.

Ahora, en su arenga por un mundo nuevo —después de la desnuda hecatombe bushiana que se negó a fundamentar, con la ecología, una nueva edad de la energía y, por tanto, del cambio climático—, Barack Obama propone la invención de las energías alternativas. En lengua africana swahilli, por cierto, Barack significa el “bendecido”.

Para mensurar la dimensión de ese proyecto, que podría ser el principio de una nueva civilización respetando la naturaleza y la evolución de las especies —ahora que celebramos el segundo centenario de Charles Darwin— cabe recordar algunos hechos.

El primero, el mayor, es que en términos de energía primaria (petróleo, gas, carbón, energía nuclear y energía hidroeléctrica) Estados Unidos, con menos de 5% de la población del planeta, consume 25.6% de la energía primaria. Esos datos, reveladores, corresponden al año 2007 y al admirable documento anual de BP Statistical Review of World Energy, June 2008.

En orden al petróleo —ese maná que los desiertos del Oriente Medio elevaron a categoría supereconómica—, en 2007, EU consumió cada día casi 21 millones de barriles diarios.

Si lo quieren con los datos exactos del documento citado, 20 millones 968 mil barriles, esto es, el 23.9% del mundial.

En el año 2007, los 6 mil 500 millones de habitantes de la Tierra devoraron 85.2 millones de barriles de petróleo diarios, esto es, 12.3 millones de barriles más que en 2007. Los países de la OPEP contribuyeron a la cifra con 35.2 millones. EU produjo en 2007, poco menos de 7 millones de barriles. En otras palabras, un importador neto. Pronto, México será un importador neto. Años perdidos en la romería de los discursos del viento. La clase política miraba hacia otra parte. ¿Dejó de hacerlo?

Es inútil decir que la energía ha reflejado, también, la desigualdad. África, de donde vino a Hawai el padre de Barack Obama, es decir, África entera consumió solamente 3.5% del petróleo mundial. El consumo irracional ha permitido unos resultados trágicos en términos no sólo ecológicos, sino antropológicos y culturales, al priorizar procesos económicos cuya catástrofe ambiental está a la luz del día. Catástrofe que aniquila especies que son inseparables de la evolución humana y sin cuyos eslabones perderíamos una parte esencial de nuestra biografía.

Por lo demás, merece la pena recordarlo, la epopeya de Lawrence de Arabia en el Oriente Medio (Inglaterra había prometido la creación de una nación árabe independiente y, con Francia, Tratado de Sykes-Picott 1916, se repartieron la región entera) terminó mal. Lawrence de Arabia se negó a recibir las condecoraciones del rey de Inglaterra. Churchill intervino: “Eso no lo hace un caballero”. El caballero Lawrence de Arabia ratificó su negación. Memoriales.
27 Enero 2009 04:34:10
Cierre de Guantánamo y cárceles secretas
En noviembre de 1902, el gobierno de EU reclamaba al de Cuba el cumplimiento de la cláusula siete de su Apéndice Constitucional. La cláusula decía: “Para poner en condiciones a EU de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo así como para su propia defensa, el gobierno de Cuba venderá o arrendará al de EU las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales, en ciertos puntos determinados…”.

Así se transfirió Guantánamo a Washington que, con la Enmienda Platt, colocaba a la Cuba “independiente”, sin más, en la órbita de EU. Guantánamo fue la carbonera “cedida”.

Ciento siete años después, casi día por día, el presidente 44 de Estados Unidos ordena la suspensión de los juicios militares en Guantánamo. Cárcel, en tierra cubana, que había sido condenada por el mundo, al igual que las cárceles secretas por constituir un grave quebrantamiento de los derechos humanos y las Convenciones de Ginebra. Firmar esa decisión en su primer día refleja algo que debe tomarse muy en cuenta: el cumplimiento de una promesa electoral. Cuatro de los cinco (de los 247 que todavía quedan en Guantánamo) acusados de terrorismo han pedido que se continúen los procedimientos anteriores porque, de ser condenados a muerte, la aceptarán como mártires del islam.

En Europa el tema de Guantánamo ha transportado consigo problemas porque, en principio, se pensó en el traslado de los prisioneros a los países de la Unión para ayudar a Obama en su primera fase presidencial. El 26 de diciembre Le Monde de París dedicaba su primera plana al tema: “L’Europe discute de l’accueil de détenus de Guantánamo” (Europa discute la acogida de los detenidos de Guantánamo) y añadía: “Los 27 están divididos sobre la manera de ayudar a la administración de Obama”. La decisión se debe a que, en principio, se piensa que si se les enviara a su lugar de procedencia podrían generarse problemas. En síntesis, una vez más, no hay solución simple. Cabe añadir que el debate sobre los vuelos secretos de la CIA con prisioneros era cuestión sabida por los gobiernos europeos que tienen bases militares de EU en su suelo.

La paradoja de esta pronta e indispensable decisión del presidente Obama nos permite recuperar la guerra de 1898, entre España y EU, por Cuba. Si bien el presidente McKinley reconoció la independencia de Cuba, el 20 de abril de 1898, y el 25 declaró la guerra a España, no es menos notable que su sucesor en la Presidencia, Theodore Roosevelt, fue el hombre de la “política del gran garrote”. Es un hecho no menos notable que el 25 de febrero de 1898, siendo subsecretario de Marina y en ausencia del secretario de Marina, ordenó anticipadamente la movilización de la flota de EU en el Pacífico para impedir todo movimiento de la flota española en Filipinas y en su zona. Al producirse el conflicto bélico con España, Theodore Roosevelt abandonó su cargo y se enroló al frente de los Rough Riders que desembarcaron en Cuba y lucharon en la batalla de San Juan.

Fue el hombre, Theodore Roosevelt, que intervino en Panamá y se hizo famoso por su afirmación: “I took Panama”, “Yo tomé Panamá”. Guantánamo es una de las “joyas” estratégicas de aquella expansión, y por ello merece la pena recordar que la más deplorada prisión de los últimos años sea inseparable de aquel proceso histórico que terminó la dominación española en Cuba y que, a su vez, traspasó Puerto Rico, Filipinas y otras islas estratégicas de la España colonial a EU.

George W. Bush, instalado en la guerra contra el terrorismo, planteó la suspensión de la mayor parte de las convenciones jurídicas y generó una superestructura ajurídica que ahora desmonta Obama con otra acción indispensable: el fin del poder secreto. Por tanto, el retorno al derecho. Es importante que haya comenzado suprimiendo esa cumbre de miedo y silencio.
25 Enero 2009 04:36:41
Memoriales sobre Amadeo I y Maximiliano
La historia, vertebrada dialécticamente, nos permite una síntesis lúcida que, más allá del autismo nacionalista, integra las revoluciones en un texto universal, que nos permite transitar por él como adultos

La historia, vertebrada dialécticamente, nos permite una síntesis lúcida que, más allá del autismo nacionalista, integra las revoluciones en un texto universal, que nos permite transitar por él como adultos.

El 29 de septiembre de 1868, un movimiento militar se expresaba en la Puerta del Sol de Madrid en un doble grito: “¡Viva el pueblo, fuera la reina, abajo los borbones!”. La reina Isabel II, bautizada, por ese mismo pueblo, como La Castiza, abandonaba España. En Madrid se cantaba el Himno de Riego. El coronel Rafael Riego se sublevó, en 1820, para impedir, de un lado, la partida de tropas españolas para combatir a los independentistas americanos y, a la vez, para imponer a Fernando VII la Constitución de Cádiz de 1812 que el monarca absoluto aboliera. Era una forma clara, evidente, de la vinculación histórica entre la revolución liberal de España contra la monarquía absolutista y los independentistas americanos. Así se denominaban ellos.

El 10 de octubre de 1868, desde su ingenio de Demajuana, Carlos Manuel de Céspedes dio el grito de independencia de Cuba y la libertad de los esclavos. Los invitó a tomar las armas. En esa misma espiral, la Junta Revolucionaria instalada en Madrid convoca el dictamen de nuevas cortes y, finalmente, ante el caos, se opta por una monarquía constitucional. ¿Qué príncipe? ¿Francés como los Borbones? ¿Austriaco como Maximiliano de México ya ejecutado?

Se elige al hijo del rey de Italia, Amadeo de Saboya. Llega a Madrid, pese que le han jurado que será recibido como un salvador, entre protestas. Asombrado dice en italiano: “No entiendo nada”. Ni lo entendería en su breve etapa de monarca español. El general Prim, su principal espada, acaba de ser asesinado. En consecuencia, su primer acto como monarca será velar su cadáver. En Cuba, el 11 de octubre, Carlos Manuel de Céspedes, en Yara, tiene el primer encuentro con los soldados españoles. Demajuana y Yara sintetizarán el grito de la independencia. La guerra duró 10 años, hasta la Paz del Zanjón. Vence, España, aparentemente. El verdadero vencedor serán los norteamericanos que entran a saco en los ingenios y los integran en sus monopolios. Se prepara, así, otra contienda: otras más.

Amadeo de Saboya, escuchó, más de una vez: “Acuérdate de lo que le pasó a Maximiliano, emperador de México”. Abdicó Amadeo I la corona española en 1873 y retornó a Italia. En ese tumulto se proclama la Primera República. El mismo tumulto y los nuevos sables (el golpe militar del general Pavía) devuelven el trono al hijo de Isabel II, La Castiza. Heredará el trono como Alfonso XII. Su hijo, Alfonso XIII, será reemplazado, sin un tiro, por la República en 1931. Decenios o siglos de violencia.

A la Revolución de 1868 la bautizaron los españoles como La Gloriosa.

En Querétaro, el 19 de junio de 1867, fue fusilado Maximiliano. Dejó firmado, con esa fecha, un mensaje a Juárez. Decía así: “A punto de sufrir la muerte, por haber ensayado, con nuevas instituciones, poner término a la guerra sangrienta que, desde hace tantos años, asuela este desgraciado país, daré mi vida con alegría si este sacrificio contribuye a la paz y la prosperidad de mi nueva patria. Profundamente convencido que nada durable puede ser fundado sobre una tierra regada de sangre, sacudida por las más violentas agitaciones, os conjuro, de la manera más solemne y con la sinceridad del momento al que he llegado que mi sangre sea la última derramada. Consagraos a proseguir el noble objetivo que usted ha realizado y con la misma perseverancia que usted ha puesto en defender la causa que habéis hecho triunfar, perseverancia que yo he reconocido, inclusive en la prosperidad. Reconciliad a los partidos y haced, con principios sólidos, una paz duradera para el país…”.
14 Enero 2009 04:52:31
Crisis, en la crisis y la anticrisis
Platón, al analizar la función ética del hombre, del antropos, dijo que su tarea es mirar lo que una vez vio, es decir, el antropos es el hombre que reflexiona sobre lo que ve y, finalmente, el antropos explica filosóficamente su mirada, y con ello repiensa, reflexiona con el otro.

El plan anticrisis —para la mirada reflexiva— no ha sido el antropos pensando, reflexionando, sino el que asume un consenso inexistente o, en el mejor-peor de los casos, un consenso debilitado porque era la aceptación sin opciones sociales o culturales.

El presidente, en esa situación real, ha asumido el plan anticrisis en un país que no crece económicamente, a niveles eficientes para el desarrollo —desarrollo es el tránsito de un pueblo de un nivel a otro más alto del desarrollo histórico— desde hace decenios y que, desde hace decenios ha aceptado que la mayor parte de los empleos de la nación (casi 500 mil puestos de trabajo anuales) se creen al otro lado de la frontera y que esa frontera sea el denominador de la economía nacional. En un modelo, además, que el tratado ha exaltado: el del ensamblaje. Ensamblaje caracterizado progresivamente por una exportación gravitando sobre los insumos importados y que ha aceptado, como regla normal, la disminución permanente del valor añadido y la pérdida de dimensiones competitivas. En otras palabras, dependencia que no ha sido superada por una revolución científico-tecnológica que hoy llamamos la sociedad del conocimiento, inseparable de la prioridad en la investigación.

El plan anticrisis —el más retrasado cuando la evidencia de la recesión estadounidense era un hecho universal— es la proposición presidencial sin la voz de su partido que está disperso, como los demás, en paraísos, en un paraíso autista: reproducir el poder personalizado en las elecciones de la anticrisis, dejando al pairo —no en el limbo, porque los nuevos papas dicen que no existe lo que se festejaba ya en el tiempo— los problemas de una res publica, de una república con definiciones, aún, por su fenomenología, pre-estatales.

El plan anticrisis olvida que la estructura fundamental del desarrollo es indisociable de un proyecto real de res publica eficiente. El último informe del World Economic Forum (The Global Competitiveness Report 2008-2009) dice que el principal problema para hacer negocios en México no es la corrupción, como apresuradamente aventuraría el apresurado, sino la ineficiencia de la burocracia gubernamental. La corrupción ocupa el segundo lugar. Ahora bien, ¿es disociable de la primera definición? Ineficiencia promete lo segundo. Por esa causa, en competitividad el informe 2007-2008 ha colocado a México en el lugar 60. Era el 52 de 134 países evaluados. Lo más grave es que en eficiencia de las instituciones (el fundamento mismo del estado de derecho), México ocupa el lugar 92. Sin instituciones fiables los planes asumen antropológicamente una dimensión inevitablemente declarativa. Por ello, en infraestructuras es el país 68; en educación superior el 74; en eficiencia del mercado laboral el 73.

Sería injusto decir que algunas de las proposiciones del plan, a corto término, no serán positivas. La congelación de los precios de las gasolinas reduce la inflación y otras apoyan un empleo precario. Pero, en el fondo, es un plan electoral para pasar un mensaje a los diputados (no a los electores) de que después de la “renovación” se irá a lo “esencial”. Se retrasan, desde hace decenios, las bases mismas, institucionales, políticas, económicas, del desarrollo. No se crece y, sin embargo, se concentra la riqueza y las instituciones pre-estatales de la res publica no pueden transformarse porque su meta no es el cambio real. Se deja todo, como siempre, para después. Ahora nos “arreglamos”… para el duro 2009.
09 Enero 2009 04:43:30
De Malthus a las medicinas falsas
En 1798, el clérigo inglés Thomas Robert Malthus publicó un libro con este título: Ensayo sobre el principio de la población.

Los habitantes del mundo, entonces, se estimaban en poco más de 900 millones. Hijo de una familia opulenta, universitario brillante, Malthus eligió la iglesia y su parroquia. Cercana a la mansión de su padre que, amigo de filósofos como Rousseau y Hume, fue su vínculo a un grupo ilustrado.

En el libro se planteaba un problema que centró un gran debate en el siglo XX, cuando Josué de Castro arrojó a la palestra su Geografia da fome, Geografía del hambre.

En el texto de Malthus se auguraba que los alimentos crecían aritméticamente y la población geométricamente o dicho de otra forma, el mundo tenía ante sí el hambre. Josué de Castro integró la palabra fome, hambre, en el debate de las grandes organizaciones internacionales… donde esa palabra se eludía. Josué de Castro la transformó en un problema político al asumir que la “fome” era el resultado, objetivo, de un modelo económico injusto y desigual.

La proposición de Malthus, es decir, el aumento permanente del crecimiento demográfico, era inviable. Sin embargo, su ritmo decreciente no ha impedido ni el hambre ni el déficit alimentario. México es una prueba: de un incremento poblacional de 3.4% en los años 70 se ha pasado, ahora, a 0.87% y pronto estaremos en 0.5%... sin resolverse ni los problemas alimentarios ni los problemas del empleo.

En suma, México prueba la hipótesis de Josué de Castro —yo hice el prólogo a la primera edición española— al señalar la responsabilidad del modelo económico. Marx consideró reaccionario el maltusianismo al no valorar la revolución científica y la superación del capitalismo. Ni la ciencia ni la “nueva” economía, han impedido el fracaso de los Objetivos de la ONU para el último Milenio. Lo cierto es que los países subdesarrollados que tenían altísimos crecimientos demográficos han visto decrecer esa curva sin romper, en muchos casos, las estructuras del subdesarrollo. El mundo crece ya, poblacionalmente, a la tasa promedio de 1.4%. En muchos países desarrollados el incremento es inferior al 0.5%.

La “fome” de Josué de Castro está ahí y el mundo, actualmente con alrededor de 6 mil 750 millones de habitantes (7 mil 201 en 2015, según el Banco Mundial) se encuentra con un dilema que Malthus no contempló: que el hambre es inseparable del déficit educativo y de la salud. En efecto, un planeta que arroja anualmente más de 2 mil millones de toneladas de basura, no ha podido resolver la tragedia de la salud y la curva trágica de la mortalidad infantil, pese a que la ayuda a la salud a los países pobres ha aumentado, entre el 2001 y el 2006, de 6 mil millones a 14 mil millones de dólares: una gota de agua. Mientras se ha generado una gigantesca industria “farmacéutica” que produce medicinas falsas.

La Organización Mundial de la Salud advierte que más de 30% de las medicinas que se venden o compran —elijan— en Asia, África y América Latina son falsas. No sólo no responden a su “marca farmacéutica”, sino que son peligrosas. Roger Bates, autor de un libro de título bien claro, The Deadly Implications of the Counterfeit Drug Trade, afirma en la revista Foreign Policy, que “para el año 2010 la previsión permite pensar que los productos farmacéuticos falsos lleguen a los 75 mil millones de dólares, es decir, 90% por encima de las cifras de 2005”. Lo terrible de ese arsenal es que se genera, en gran parte, en dos países que están abandonando el subdesarrollo (China e India) y que son espacios notables para grandes transnacionales del fraude (como para tantos artículos de lujo falsos) que encuentran mano de obra especializada y de bajos salarios. El experto citado señala, a su vez, que en la India se vende más whisky Black Label que el que se fabrica en Escocia. Los abstemios pasamos.

07 Enero 2009 04:49:20
Gaza, en la memoria de un mundo en crisis
El 14 de mayo de 1948, Ben Gurion proclamó el Estado de Israel a la hora misma en que, según la ONU, terminaba el mandato británico sobre Palestina.

El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU aprobó dos decisiones: a) la división de Palestina en dos estados: el judío y el palestino, y b) la creación de un estatuto especial para la región de Jerusalén en razón de ser la ciudad santa de las tres religiones monoteístas: la hebrea, la cristiana y la islámica. No se olvide que Jerusalén, para los árabes, es también Al-Quds, es decir, la santa, al igual que La Meca y Medina. La ONU (un mundo muy pequeño entonces) votó la partición, con el respaldo de 33 países; otros 10 se abstuvieron (entre ellos México) y 13 votaron en contra. Las dos potencias de la época, la URSS y EU, aprobaron la partición.

Entre los 13 votos en contra estuvieron Afganistán, Arabia Saudita, Cuba, Egipto, Grecia, India, Irán, Irak, Líbano, Paquistán, Siria, Turquía y Yemen. En suma: no a la partición de Palestina en dos estados. El mismo 14 de mayo de 1948, proclamado el Estado de Israel, se produjo la intervención armada de cinco países árabes. La primera guerra dio comienzo. El mismo día 14, EU reconoció, de facto, el Estado de Israel; el 17 la URSS reconoció, de jure, a Israel.

El 31 de enero de 1948 Inglaterra había repatriado ya a todos sus civiles en Palestina (que gobernaba de facto desde el fin de la Primera Guerra Mundial y de jure desde 1922, cuando la Sociedad de Naciones reconoció el mandato de Inglaterra sobre Palestina y, desde febrero, Inglaterra era incapaz de hacer frente a los movimientos judíos y palestinos. Churchill, representando a la oposición conservadora, interpeló al gobierno laborista con un discurso que parecería de hoy: “¿Cuánto tiempo se prolongará este baño de sangre que cuesta 30 o 40 millones de libras por año y retiene lejos de Inglaterra a 100 mil soldados británicos?”. Hacían frente a los ataques de la Organización Militar Nacionalista de Israel, la Irgun. En suma, palestinos y judíos luchaban entre sí y, en casos, contra los ingleses, “ocupantes”.

Todo ello coincidía con las impresionantes noticias sobre el Holocausto (hoy Shoa) y sobre la situación dramática de sus sobrevivientes. Un barco tendría dimensión universal: el Exodus 1947 (en su origen se denominó Presidente Warfield) que embarcó, fletado por la organización judía Hagana, a 4 mil 500 inmigrantes judíos rumbo a Palestina. Su epopeya fue tema conmocionante.

Lo cierto es que hasta el día de hoy no se ha logrado el establecimiento de los dos Estados. La inmensa tragedia del caso es que no se resolverá el litigio por las armas. El Estado de Israel, dada la desproporción de las fuerzas en el caso de Gaza, puede destruir lo poco que queda en pie, pero como sus más lúcidas cabezas no dudan en señalarlo, el arrasamiento de Gaza (que colocará al mundo ante un difícil conflicto emocional y jurídico) no resolverá el problema. Israel, con tensiones políticas serias, no puede desconocer la evidencia: que la violencia de Hamas, también frente a la Autoridad Palestina, es el reflejo de la rebelión social de las infraestructuras frente a las superestructuras y ese conflicto básico, como he intentado establecer en un ensayo analítico, no se resolverá con los tanques. El Estado de Israel no debe olvidar el grave fracaso de su versión militar en Líbano, fracaso que dividió a Israel y anunció una nueva conciencia: que las armas no son siempre resolutivas. Se trata de una delicada tarea (para Barack Obama —presidente electo de EU—) porque puede involucrar a Irán. La terrible miseria de Gaza puede generar una victoria militar y una derrota moral que alimentará el resentimiento de las masas populares. En hebreo se dice “que lo esencial de todas las cosas es la paz”: gadol hashalom ki hou ha’ikar. Hay que vivirlo. Para el mundo es una tragedia más.

02 Enero 2009 04:58:28
¿La memoria esclarece el porvenir?
Los años veinte, en EU, fueron los años felices. “América” era la América sobre ruedas. Hollywood, cambiaba hábitos y costumbres: 40 millones de espectadores en sus cines en 1922; 115 millones en 1930. El american way of life era la frontera de un mundo nuevo.

Las elecciones presidenciales de 1928 estuvieron presididas por ese entusiasmo. Herbert Clark Hoover, ingeniero, con experiencias profesionales, era cuáquero. Del inglés quaker, temblor. Es un grupo religioso fundado en Inglaterra a mediados del siglo XVII que emergió como un proyecto individualista, sin reglas ni jerarquía eclesiástica y cuya devoción se expresaba, místicamente, por el temblor. Se entiende que abuso de la simplificación, pero el espacio manda. Nixon también fue cuáquero.

La elección de 1928, bajo la prosperidad, concedió a Hoover, republicano, 21.4 millones de votos y de los 48 estados entonces (el Electoral College) 40 votaron por él; es decir, de los 531 votos electorales —los que definen una elección presidencial y no el voto popular o popular vote— Hoover contó con 444. En orden al popular vote, el candidato demócrata Alfred Emmanuel Smith, en pro del “cambio”, tuvo 15 millones de votos. El candidato comunista, partido fundado en 1919, 46 mil 896, y el candidato socialista, Thomas, 265 mil 583.

El candidato demócrata, Al Smith, fue el primer candidato católico a la Presidencia. Tuvo 15 millones de votos, pero la institución básica del sistema electoral de EU, el Electoral College, con sus 531 votos, le concedió sólo 87. Derrota total.

Cuando Hoover inició su mandato en los 68 años anteriores hubo, antes, sólo dos presidentes demócratas y 12 republicanos. La prosperidad tenía una “tristeza”: la Enmienda XVIII de la Constitución que ha pasado a la historia como la Enmienda de la “Prohibición”. El licor, sin más, condenado por ley. Las mafias se hicieron ricas y violentas. Las mujeres pudieron votar por la Enmienda XIX de 1919, en tanto que la de la Prohibición fue derogada, en 1933, bajo Roosevelt, Enmienda XXI.

Ese presidente cuáquero y superliberal se encontró, en 1929, con el “Viernes Negro” del derrumbe de Wall Street y, por tanto, con el inicio de la Gran Depresión. Hoover había nacido en 1874. Vivió la crisis económica de 1893 pero, pese a esa memoria de que el sistema podía tener terremotos serios, su optimismo fue total. Contrario a la intervención del Estado, se encontró con una catástrofe que ponía en duda no sólo a Adam Smith, sino todos sus valores.

Acosado por una realidad que no se inclinaba ante la ideología liberal, creó, a regañadientes, la Reconstruction Finance Corporation y, en seis meses, prestó mil 500 millones de dólares a 5 mil empresas. El desempleo se acercó al 25%: pobreza y endeudamiento colectivo. Solamente la II Guerra Mundial, colocando en el primer plano a la industria de guerra, terminó, en 1941, con los últimos eslabones de la catástrofe de 1929.

Hasta 1940 el PNB per cápita no sobrepasó el PNB por habitante de 1929. Lección prodigiosa de resistencia de la realidad a las metáforas hooverianas. Sin embargo, en las elecciones de 1932 el demócrata Roosevelt llegó a la Presidencia con 22.8 millones de votos. Aun Hoover que se presentó a la reelección reunió 15.7 millones de votos. El New Deal de Roosevelt fue keynesiano: el Estado puso a funcionar las infraestructuras y reguló la economía. Hoover murió en 1964, es decir, ¡vivió los 12 años de la Gran Depresión!

Asistió a las cuatro elecciones que ratificaron a Roosevelt como presidente y, a su muerte, en 1945 (no terminó su cuarto mandato), Truman, el vicepresidente sucesor de Roosevelt, invitó a Hoover a que le visitara en la Casa Blanca. Hoover escribió en sus notas: “La primera vez que he entrado en la Casa Blanca desde el 4 de marzo de 1933”. Memorias.

30 Diciembre 2008 04:55:51
Lula da Silva y la explotación sexual
No quiero que la actualidad me impida hablar de lo relevante. Lo ha hecho evidente Luiz Inacio Lula da Silva en el curso de los debates sobre la explotación sexual de los niños en el tercer congreso mundial, celebrado en Río, sobre ese gran tema con 3 mil representantes de los gobiernos y organismos de 137 países.

El sindicalista que al frente de los metalúrgicos paulinos se enfrentara, en 1979, al sistema militar y policiaco de la dictadura brasileña, transporta consigo una memoria honda y profunda de la magnitud de las crisis sociales. Nació Lula da Silvia en 1945 en el seno de una pobre familia de labradores de Vargem Grande. Su padre, Aristides Inacio da Silva, y su madre, Euridice Ferreira Mello, tuvieron 12 hijos. Antes de que naciera el último de sus 12 hijos —el último fue Lula—, el padre abandonó a la familia a su suerte y se marchó a los arrabales de Sao Paulo, para buscar en la gran ciudad su destino. De paso se llevó a una prima de su mujer, Valdomira, de 16 años, con la que tuvo otros nueve hijos. Su esposa un día se marchó también a Sao Paulo, y allí, valerosa, sacó adelante a su prole trabajando noche y día. En ese mundo terrible se desarrolló Luiz Inacio. Metalúrgico, casado pronto, vio morir a su primer hijo y a su mujer por falta de atención médica adecuada. Esa historia (universal) no impidió al sindicalista (casado con una luchadora social en segundas nupcias) edificar un compromiso con la sociedad que se expresó en la abierta oposición a la dictadura militar, y finalmente expresarse en un partido político que, excepción asombrosa en términos de clases, lo ha conducido a la Presidencia de la República. Lula no eligió la demagogia. Heredaba un poder civil por el cual habían pasado universitarios importantes y docentes que no pudieron transformar la sociedad. Él ha elegido cambiarla sin encerrar a los brasileños en la guerra civil. Al revés, ha sido capaz de articular un proyecto de transformación que ha empujado a las mayorías hacia otro nivel de la historia, aun cuando, cierto, el cambio no ha transformado enteramente a los proletarios del campesinado. Su obra ha conducido a Brasil al nivel de interlocución mundial con una voz que, sin excesos, se ha escuchado a escala del mundo con respeto.

Ahora, en el tercer Congreso Mundial de la Lucha contra la Explotación Sexual de los Niños, su voz ha traspasado las conciencias recordando las miserias del existir. Su palabra, emocionante, señaló (como si fuera Josué de Castro, el gran luchador contra la fome, el hambre) “a todos los padres del mundo que la educación sexual es tan importante como un plato de carne para los hambrientos y que es preciso terminar con la hipocresía de las religiones sobre el tema de la sexualidad”.

Los representantes de los 137 países en ese congreso de Río, han condenado la explotación sexual de los niños y el turismo sexual en países agobiados por la miseria. Los infiernos sexuales, como Bangkok, han sido desenmascarados. Se han proporcionado datos muy graves sobre el tema. Las leyes en los países desarrollados comienzan a plantear serias medidas contra el turismo sexual. Brasil lo ha vivido en sus tiempos de pobreza y todavía existe el problema. El abuso sexual, a su vez, en el interior de las familias ha movilizado a los congresistas a exigir un marco legal que paralice en su raíz la explotación sexual de los niños y niñas. Ya en EU los tribunales han encarcelado a 65 personas. De una suerte u otra es indispensable elevar el problema a su raíz: la pobreza, y todavía el difícil acceso hacia la educación, y en su cuadro universal el esclarecimiento concreto, objetivo, de los mecanismos y procesos de la sexualidad identificando sus problemas con el inmenso valor de la vida desde la perspectiva gandhiana de la satyagraha palabra en sánscrito que al español se traduce como “la fuerza de la verdad”.

26 Diciembre 2008 04:57:49
EU: ¿Los políticos como los banqueros?
En el Informe del World Economic Forum (The Global Competitiveness Report 2008-2009), en el capítulo dedicado a los políticos, Public Trust of Politicians (Confianza Pública en los Políticos) EU, primera economía del mundo, en tamaño, con sus banqueros viviendo un naufragio moral inmenso, resulta que los políticos tampoco tienen buena fama: lugar 41 entre los 134 países evaluados

En el Informe del World Economic Forum (The Global Competitiveness Report 2008-2009), en el capítulo dedicado a los políticos, Public Trust of Politicians (Confianza Pública en los Políticos) EU, primera economía del mundo, en tamaño, con sus banqueros viviendo un naufragio moral inmenso, resulta que los políticos tampoco tienen buena fama: lugar 41 entre los 134 países evaluados.

Es significativo que los países nórdicos, esto es, Noruega, Finlandia, Suecia, Dinamarca estén entre los primeros 10. Algunos de ellos, además, primeros, también en educación… y en PIB per cápita. Pongo un ejemplo, Suecia cuenta con 51 mil 390 dólares por persona, Noruega (país petrolero del Mar del Norte) 97 mil 730; Finlandia 50 mil 540; Dinamarca 59 mil 850 y EU 48 mil 400.

Nota alta, en orden a la Confianza Pública en los Políticos. Pero muy baja, preocupadora, en México, ciertamente, que ocupa el lugar 98. El PIB de México, según The Economist, The World in 2009 (los datos anteriores sobre el PIB corresponden a este último documento) se eleva a 8 mil 620 dólares.

Los datos, respecto a EU, tienen singular interés si se tiene en cuenta que el gobernador del estado de Illinois, entidad a la que representa Barack Obama en el Senado, ha tenido la locura de subastar el puesto de senador de Obama, vacante y ya electo para la Presidencia. Esa puja inaudita ha colocado, en el ojo del escándalo a Obama (sin responsabilidad alguna) y ha dejado al gobernador, Rod Blagojevich, en una situación de cárcel. Obama ha pedido a su gobernador la dimisión.

Parecen existir referencias concretas de la “subasta” para reemplazar a Obama como senador por Illinois. Entre los candidatos, aunque niega haber participado en la “puja” está Jackson, —dinastías— es decir, el hijo del famoso líder negro defensor de los derechos humanos. Inclusive el gran diario Chicago Tribune, en una situación económica grave, ha sido integrado, al parecer, en el proceso, escandaloso, por vía editorial.

Es la tercera vez que un gobernador por Illinois sufre ante el país una acometida nacional por malos manejos en el uso del poder. Para Obama, lidiando con la formación de un gabinete de experiencia y en el centro, es un duro escándalo mediático. El segundo del gobernador, Pat Quinn, no ha dudado en decir “que se trata de una crisis de confianza entre el pueblo y el gobierno y, por tanto, en la democracia”.

Illinois, en el Censo de 2006, contaba con 12.8 millones de habitantes (el 14.3% hispanos) y es uno de los epicentros industriales del país. El PNB de Illinois, con esa población, es algo más de la mitad del PIB de México con 107.8 millones de habitantes y su PIB per cápita se eleva a 38 mil 215 dólares aunque sus 42 mil 362 funcionarios civiles del gobierno cuentan con un salario promedio de 67 mil 385 dólares.

Illinois tuvo entre sus abogados significativos nada menos que a Abraham Lincoln que de legislador del estado pasó a ser presidente de EU y fue, también, el primer estado del país en elegir una senadora negra. Esa breve historia de Illinois y sus famosas “máquinas” políticas ilumina, sin pecar en la exageración simplista, la crisis moral que cruzan las instituciones políticas del país. No separable, en términos éticos, del derrotero que ha presidido, con la codicia y la irresponsabilidad, a los dirigentes de los mayores bancos de EU que, además, se han marchado con bonificaciones insultantes, por sus dimensiones, en tanto que sus bancos tenían que acudir, de rodillas, como los tres grandes del automóvil, ante el Congreso para evitar la bancarrota.

No es inútil señalar que en orden a la eficiencia de la estructura legal (aspecto básico en un Estado de Derecho) los países nórdicos estén entre los diez primeros y EU ocupe el lugar 28, es decir, entre Omán y Jordania. Claro es que México, para el World Economic Forum es el 111. Después de la crisis ¿qué lugar ocupará EU?

24 Diciembre 2008 04:08:51
Problemas complejos para Latinoamérica
(Segunda y última parte)

La Cepal (Comisión Económica para América Latina) nos dice, el 12 de diciembre de 2008, que “la crisis financiera podría agravar los factores que exacerban la violencia juvenil en América Latina en la medida que provoque un incremento del desempleo y mayor frustración de expectativas de movilidad social de jóvenes”.

Al comienzo del curso 2007-2008 en mi facultad de Ciencias Políticas, el director, doctor Fernando Castañeda, tuvo la generosidad de invitarme a que hiciera el discurso de bienvenida a los jóvenes de la nueva generación. Tuve que decirles que eran unos privilegiados ya que sólo uno de cada 10 candidatos ingresó a la universidad. Les señalé, por tanto, su obligación de estudiar y trabajar, hasta la raya, por todos los que no pudieron acceder a la enseñanza superior. ¿Qué será de ellos? ¿Emigración en momentos de desempleo en Estados Unidos? ¿Sector informal cuando éste conforma casi 30% de la población económicamente activa y de cara a una drástica caída del empleo en México para 2009, cuando puede coincidir con el reflujo de mexicanos de Estados Unidos ante la recesión de allá?

Respecto a los jóvenes, el informe de la CEPAL sobre desempleo y frustración contiene datos relevantes. Señala que “la violencia creció en la mayor parte de la región en los últimos años y los jóvenes están representados en la incidencia y gravedad de esta tendencia, como víctimas y como perpetradores”.

¿No se había propalado que en los últimos años habría aumentado la prosperidad? En artículo previo señalé que el crecimiento se debió a una burbuja externa que aumentó los precios de las materias primas y el petróleo, pero que esa burbuja no obedecía a una verdadera transformación estructural e innovadora de la región, aunque nuevos signos de crecimiento aparecían. En ocasiones, la prosperidad real se acumuló en los grupos poseedores tradicionales y no en las masas integradas dependientes del salario mínimo.

El documento de la Cepal sobre los jóvenes (durante 2006 la Cepal encuestó a los ministerios del Interior sobre el tema) señala que “los resultados indican que el principal problema es la violencia juvenil organizada: delincuencia, pandillas, violencia callejera y portación de armas que afecta a determinadas zonas urbanas de ciertos países de la región”. Añade: “Es alarmante que la mayor parte de las muertes entre jóvenes se deba (a la letra) a causas externas (asesinatos, accidentes y suicidios). El homicidio es la primera causa de la muerte juvenil masculina en varios países de la región”. El informe no duda en aseverar que “la situación de las pandillas (maras en Centroamérica, cuadrillas en Brasil), el aumento de la delincuencia en el Cono Sur y la violencia en los países andinos revelan la necesidad de determinar áreas de intervención específica. Preocupa especialmente la articulación de pandillas juveniles con el consumo de drogas, el narcotráfico y el tráfico de personas…”.

¿Y qué acontece en el mundo familiar exaltado legendariamente, pero no acotado en la sociología del conocimiento y el bienestar? He aquí: “La violencia intrafamiliar, en el noviazgo e intergeneracional es percibida como problema grave por los funcionarios entrevistados. La denuncia de la violencia de género ha aumentado, pero persiste una grave desprotección para niños y jóvenes abusados. Además, existe inquietud sobre conductas violentas, autoinflingidas o dirigidas a otros vinculadas al consumo de alcohol y drogas…”.

El INEGI, en su informe Mujeres y Hombres. México 2007, página 170, señala que “entre 12 y 65 años, es bebedor de alcohol 61.1% de los hombres y 34.2% de las mujeres”, y en la siguiente página se dice que “entre una y dos copas al día las mujeres superan ya a los hombres en México y también de tres a cuatro copas en un solo día”. Temas para meditar.

18 Diciembre 2008 04:16:45
La crisis y la conferencia climatológica
* Barack Obama es una personalidad fascinante

Barack Obama es una personalidad fascinante. Puede declarar, sin más, que está leyendo todo lo que se ha escrito sobre el periodo Roosevelt —heredero de la Gran Depresión de 1929— y ahora nos dice, sin más, que quiere saber todo lo que sabe Al Gore sobre los problemas del cambio climatológico. Confesiones de un político de una nueva clase. El otro, el que ya conocemos, es el que lo sabe todo y lo ignora todo.

Al Gore, que tuvo más votos populares que Bush y perdió las elecciones en razón de la decisión adversa del Electoral College, reconoció la derrota (porque la elección presidencial es de “voto indirecto” y el Colegio Electoral decide) y la asumió, en el marco de la ley, con extrema dignidad. Respecto a sus saberes ecológicos, su libro Earth in the Balance Ecology and the Human Spirit. Se editó en 1992. Libro de 407 páginas en cuya introducción el autor explica: “Escribir este libro es parte de un viaje personal que comenzó hace más de 20 años, un viaje en busca de una verdadera comprensión de la crisis ecológica global y cómo puede ser resuelta…”.

El libro era la antítesis de la posición de Bush quien, hasta últimas horas, no quiso aceptar los compromisos ecológicos de Kioto para defender la industria de EU de cualquier compromiso que pudiera frenar su desarrollo. ¿Qué pensará, ahora, cuando el Estado tiene que acudir al rescate de los tres gigantes del automóvil estadounidense o su bancarrota? Una industria cuyo rescate es indisociable de la revisión de los dilemas de la contaminación.

De todas formas, la valoración de Obama ocurre cuando el mundo estaba reunido en Poznan (Polonia), en el marco de las Naciones Unidas, para replantear la negociación sobre el clima. La conferencia ha concluido el 12 de diciembre. Es indispensable admitir que las economías emergentes (China, India, Brasil y otras más) han ingresado en la Revolución Industrial, con tasas de crecimiento impresionantes y niveles de contaminación altos. Se vio, en el caso de Beijing, durante los Juegos Olímpicos.

Obama, durante su campaña, el 18 de noviembre, se comprometió, hombre moderno, a instalarse en la perspectiva ecológica. Afirmó que aspiraba a una reducción de las emisiones de gas, efecto-sierra, de 80% para el año 2050. Esa proyección es indisociable de una nueva política energética y una mutación de las prioridades industriales que no deben ignorar el crecimiento. Ello supone poner en marcha, en la dirección adecuada y al margen de la industria militar, la sociedad de la innovación o, si mejor se quiere, la sociedad del conocimiento. La ciencia, y en ese sentido las universidades estadounidenses, desaprovechadas por gobiernos que siempre miraron hacia los banqueros y no hacia los científicos, están en primera línea mundial.

El cambio, en términos del recalentamiento atmosférico, no es un problema a resolverse ni por vía de la demagogia ni con las buenas intenciones de las monjas clarisas. Se trata de una revolución y, con esa palabra, regreso a Hegel. El filósofo la definió bien: “La revolución es el tránsito de lo cuantitativo a lo cualitativo” y, por tanto, tarea para cabezas aptas para diseñar sociedades verdaderamente desarrolladas. Al Gore, en el subtítulo de su libro lo advertía: Ecology and the Human Spirit, esto es, Ecología y espíritu humano.

La creación de un proyecto climático global se ha vuelto a exhibir en Poznan en el cuadro de una gigantesca crisis mundial. Crisis que ha colocado en la cuneta a los banqueros que privatizaron el Estado-nación y lo usaron para sus negocios. Han fracasado en dimensiones mundiales llevándose, con ellos, los ahorros de dos generaciones. Como no se trata de regresar al Estado-patrón ni al voluntarismo de la personalización del poder hay que inventar la sociedad de la innovación y la solidaridad. Sin solidaridad no existe tampoco la libertad.

12 Diciembre 2008 04:54:04
La libertad de la palabra: Rushdie y Saviano
Salman Rushdie. Nació en Bombay —ese Bombay que hoy pertenece ya al imaginario colectivo del terrorismo infraestructural alzado, en evidente crisis moral, contra las superestructuras del poder— en 1947. Su familia, opulenta, era musulmana (una de las mayores comunidades religiosas de India después del hinduismo) y esa familia pensó, al nacer su hijo en el día de la independencia de India, el 15 de agosto, que se anunciaba con su nacimiento la felicidad.

Se equivocaba. Al arriarse la bandera inglesa en India, el 15 de agosto de 1947, hubo masacres impresionantes entre hindúes y musulmanes, y Paquistán pasó a ser el refugio y la nación musulmana de la India dividida.

Por esa causa, mejor dicho, contra esa causa se levantaría la voz de Gandhi, quien asumió, con su última huelga de hambre, la batalla ética contra la nueva violencia. Por ello fue asesinado por dos hindúes. Él había dicho: “No defiendo el islam; os defiendo a vosotros mismos de vuestro odio”. Era, fue, una invocación lúcida. No impidió lo peor: la escisión. Han durado los conflictos hasta nuestros días entre Paquistán y e India.

Los abuelos de Rushdie eran de Cachemira (la región en disputa entre Paquistán e India) y, de ahí son también las raíces de Salman. Sus padres, ante el odio, se instalaron en Paquistán y, ante la otra furia, la familia decidió huir hacia la metrópoli inglesa donde desde la Universidad, Salman Rushdie se transformaría en un escritor british.

Es en ese tránsito cuando aparece su libro Los versos satánicos, que Jomeini en Irán consideró ofensivo para Mahoma y dictó una fatwa —mandato jurídico— condenando a muerte a Salman Rushdie.

Fue un inmenso escándalo mundial. Inglaterra decidió protegerlo y creó para él un verdadero comando de protección que fue el centro de su vida durante un decenio hasta que en Irán se relajó la condena y Rushdie —ya escritor de numerosas novelas— vive ahora entre Londres y Nueva York. Casado cuatro veces y siempre controversial, ilumina y condena todos los fanatismos, pero su conversión en caballero por la reina de Inglaterra en 2007 devolvió su nombre a la polémica, al considerarse, en India y Paquistán, que esa ley de nobleza ratificaba su inserción en Occidente. Interrogado sobre la palabra que le gustaría decir antes de morir, respondió: “Pregunta imposible. Yo preferiría no morir… si fuera posible”. Hombre en el cruce de las religiones y las civilizaciones, ahora aconseja, desde la experiencia trágica de su fatwa, a otro condenado: Roberto Saviano.

Roberto Saviano

Salman Rushdie considera que la condena a muerte contra Saviano, autor del libro Gamorra, que desenmascara la camorra, la mafia napolitana, lo coloca, desde la publicación de su libro en 2006 cuando tenía 29 años, ante mayor peligro que él mismo.

A Saviano las autoridades policiacas de Italia le han dado una escolta permanente de carabineros y cinco premios Nobel y 93 mil firmas en internet lo han apoyado.

Por su lado, los firmantes piden al Estado italiano —Berlusconi ante el dilema— que proteja con todos sus medios al hombre que desentrañó página a página los negocios de la camorra y de sus vínculos con los dineros y la política. Corruptissima res publica plurimae leges, “Las leyes son innumerables cuando la República está corrompida”.

Salman Rushdie y Roberto Saviano se encontraron en la Feria del Libro de Francfort, donde compartieron experiencias y memorias. A las mismas horas, el debate público en Italia gravita sobre un tema central: si el escritor debe, para salvar su vida, abandonar su país. El ministro del Interior, Maroni, mantiene lo contrario: que en Italia será defendido mejor que en el extranjero. No lo diría el juez Falcone, asesinado por la mafia siciliana que lo hizo volar por los aires en su automóvil. Corruptissima res publica...
11 Diciembre 2008 04:50:31
Carlos Slim y el sistema bancario
El inútil decir que cualquier presencia de Slim en el debate nacional adquiere importancia. Critica duramente a los bancos “por las excesivas tasas de interés que cobran en las tarjetas de crédito”.

Considera que son “10 veces por arriba de lo que se capta, cuando lo adecuado sería entre tres y cuatro veces”. Tomo, a la letra, lo publicado en la primera página (justamente) de EL UNIVERSAL: 9 de diciembre de 2008.

La Cepal, en un texto notable, “Competencia bancaria en México, agosto de 2006” (como de costumbre, en el cuadro de nuestro “autismo”, no ha tenido ninguna repercusión crítica), se planteaban con gran rigor los dilemas del sistema bancario mexicano. Entre ellos las elevadas tasas de intermediación, el desequilibrio entre el sistema financiero y bancario y su concentración piramidal.

La intervención de Slim posibilita un análisis de “inmediatez” (permítame decirlo así) porque nos encontramos en el cuadro de la cultura del no pago, con dos problemas básicos: primo, la cartera vencida, y secondo, la codicia e irresponsabilidad de los grandes banqueros del mundo. En México, el índice de morosidad ha subido 30% en un año. Dato alertador, no grave en periodos normales. Pero no los vivimos. El PIB mexicano apenas crecerá en 2009, y ello con un peligroso descenso de empleo, el petróleo y las remesas. En suma, mínimas posibilidades de que la morosidad se transforme en solvencia.

El segundo elemento de análisis radica en que los principales bancos mexicanos son extranjeros, y cuando se vendieron no se estableció con claridad, en el cuadro jurídico, su relación con los bancos matrices. En estos momentos la catástrofe bancaria en EU y la intervención del Estado para que no se produjera su bancarrota invitan a que se examinen con pies de plomo las sucursales mexicanas. Una gran parte de los beneficios derivados de las altas tasas que se cobran no son disociables de las necesidades de las matrices bancarias externas. Algunas de ellas en bancarrota. En esas condiciones el gobierno no puede desinteresarse de esa situación y su obligación es defender el ahorro de los mexicanos.

A su vez, el tema suscitado por Carlos Slim plantea, en rigor, una mirada lúcida sobre el sector bancario que da empleo a 151 mil 439 personas, y en ese punto uno de los problemas tradicionales del país —que el informe de la Cepal subraya— es una eficiencia baja que implica altos costos. No hay que olvidar que el World Economic Forum, en su informe 2008-2009, nos dice que entre el anterior y éste México perdió ocho puestos en competitividad mundial bajando del 52 al 60. En el mismo informe, en el capítulo “Sound- ness of banks”, aunque la solidez de los bancos mexicanos ha mejorado mucho, “nuestros” bancos (de los otros) son situados en el lugar 55, entre Montenegro y Croacia. En suma, cuidado, hoy.

Sin embargo, partiendo de la reflexión que genera Slim, no cabe eludir que el desarrollo es indisociable de dos grandes pilares: las instituciones y las infraestructuras. El World Economic Forum nos coloca, respectivamente, en los lugares 97 (de 134 países evaluados) y 68. También invita a la meditación que en el mismo informe (The global competitiveness report 2008-2009) en el capítulo “Los factores más problemáticos para hacer negocios”, el caso de México se define así: 1) “ineficiencia de la burocracia gubernamental; 2) corrupción; 3) inadecuada infraestructura”. No sigo.

Es un momento adecuado, eludiendo toda demagogia verbalizada, para examinar los problemas como problemas. Y no sólo el sistema bancario, sino la economía como conjunto. No hay que olvidar que en el informe citado, en orden a la confianza pública en los políticos, México es el país 98, entre Guyana y la República de Kyrgyz (pág. 367); a la independencia judicial, país 88, y en fiabilidad en la policía, país 124.
10 Diciembre 2008 04:18:29
Ante la tumba de Abraham, tres monoteísmos
El desalojo, realizado por el Ejército israelí, de un grupo de colonos judíos instalados en la zona hebronita de Yesa, ha revelado dos hechos.

Por un lado, la resistencia violenta de los colonos con rabinos al frente, y por el otro ha revelado la herida nunca cicatrizada de la difícil coexistencia de las comunidades judía y palestina en una zona, el Hebrón, que es el espacio donde está la tumba de Abraham, indisociable de los tres monoteísmos: el hebreo, el cristiano y el islámico.

En mi primer viaje a Jerusalén —entonces la zona del Muro de las Lamentaciones estaba en la zona árabe y entré a Jerusalén por la Puerta de Damasco descendiendo desde Ammán, capital de Jordania, por el desierto que conduce al mar Muerto— mi primera visita fue para la explanada del templo —por las ruinas del viejo templo judío—, que es para los árabes la explanada de las mezquitas. Allí, en efecto, están las ruinas del viejo templo judío, pero inmediatas se han levantado, muchos siglos después, dos mezquitas en memoria del ascenso de Mahoma a los cielos desde ese mismo ámbito. Ese ascenso —miraj o viaje nocturno— está acreditado en el Corán. Forma parte de las creencias del islam. No cabe olvidar que por ese miraj Jerusalén en árabe es al-quds, es decir, la santa. A la misma vera de la explanada está el Muro de las Lamentaciones, y desde ese altonazo de Jerusalén se ve perfectamente el Santo Sepulcro.

Recuerdo vívidamente mi excursión en autobús al Hebrón para conocer, ineludible, la tumba de Abraham. Mi guía me hizo notar un gran arco antes de la tumba en el que en árabe aparecía esta frase: “Abraham, el amigo de los árabes”. Mi guía me añadió: “En realidad los árabes dicen que Abraham no sólo es el amigo de Dios, sino el ‘padre de los árabes’…”. Los tres monoteísmos, el hebreo, el cristiano y el islámico, ante la misma tumba.

Para los árabes Abraham (Ibrain en árabe, como Jesús es Isa y Moisés, Musa) es el padre de los árabes por vía de una incitante paradoja. Por milagro de Dios, la esposa de Abraham, Sara, tuvo un hijo cuando tenía, se cuenta, 90 años. Cuando Abraham se lo anticipó, ella, no sin razón, se rió. Tuvo el hijo inesperado al que llamaron Isaac (en hebreo “el que ríe”), pero Abraham había tenido antes otro hijo con una esclava egipcia, Agar o Hagar, que se llamó Ismael (Isma’il en árabe). Para los árabes, cuando Dios, para probar la fe de Abraham, le pidió que sacrificara a su hijo Isaac, Abraham llevó al monte de los sacrificios no a Isaac, sino a Ismael. En suma, cuando Dios vio que Abraham estaba dispuesto a cumplir el sacrificio, le impidió hacerlo. La fiesta musulmana del sacrificio (id-al-adha), en la que se degüella un cordero, conmemora cada año el sacrificio de Abraham y establece la conclusión del ayuno al final del Ramadán. Como bien se ve, los tres monoteísmos, que siempre asumen lo mismo, el shalom, salam o la paz, no han podido encontrarla y la última y grave confrontación entre la ley y la resistencia de los colonos judíos revela, demuestra y ejemplifica, en un mundo donde están intrincados las tres religiones, la áspera senda del Génesis donde shalem se entiende como “ir en paz”. También se escucha, en el Hebrón o en Jerusalén, muy repetidamente, ma’saleme, que en árabe es frase de despedida y que se puede traducir como “vete en paz”.

Comprenderán ustedes que al leer la violenta reacción de los colonos judíos ante su policía y sus soldados para que abandonasen un espacio donde no debían permanecer, haya dado ocasión a esta memoria dolorosa de una tragedia cultural (la lengua semita unifica muchas voces hebreas y árabes) que sólo terminará, y es vital para el mundo y también para Obama que asume representarlo, si se encuentra una vía inteligente y pacificadora, sin duda secularizada y laica, que permita convivir, no sólo coexistir, con el “otro”. El “otro” que es uno mismo.
05 Diciembre 2008 04:45:17
La piratería, nuevo “tesoro de guerra”
La piratería “islámica” en Somalia —país en estado de ebullición islámica en una zona estratégica decisiva— se ha convertido en un nuevo frente polémico internacional.

Los ataques en el cuadro de Somalia registran ya 63 atentados contra buques de bandera occidental. La OTAN y los gobiernos han tenido que admitir que se trata de una ofensiva seria. En Indonesia, ese país “entre los más pobres del mundo donde pasé parte de mi infancia”, según declaraciones de Barack Obama en relación con el segundo matrimonio de su madre, una estadounidense blanca de Kansas casada con un indonesio, se han generado 23 ataques de piratería; en Nigeria, país petrolero, 24. En total, con otros 99 más, 199 ataques de piratas entre enero y septiembre de 2008 según el International Maritime Bureau.

El último y más sonado —noviembre— ha sido el asalto a un supertanque marítimo de Arabia Saudita que transportaba, frente a las costas de Kenia, 100 millones de dólares de barriles de crudo. Las aseguradoras de Londres inmediatamente han señalado que “el negocio es el negocio”, que esta situación transporta consigo un aumento de los seguros. Peter Hinchliffe, director en Londres de la International Chamber of Shipping, no ha dudado en decir lo siguiente: “No se trata de un secreto, puesto que toda la industria está examinando el problema”.

Peter Hinchliffe lo destaca en el marco del negocio marítimo, pero otras miradas deben plantear el problema de forma distinta: “¿A dónde va ese tesoro de guerra que como el opio de Afganistán, la cocaína de Colombia y la economía del narcotráfico posee ya dimensiones mundiales?”. En principio, ese tesoro de guerra ha obligado en Colombia, en estos días, al gobierno de Uribe a reconocer su infiltración en muy altas estructuras del sistema militar y ha tenido que reconocerse, además, la vinculación de ese tesoro de guerra con los paramilitares y, en consecuencia, corrupciones muy graves de carácter político.

Un informe del senado francés (por tanto público) titulado Le Mexique de l’an 2000 (avalado por los senadores Xavier de Villepin, Serge Vincon, André Boyer, Jean Puech, Jean-Luc Bécart y otros)Les rapports du Sénat, Commission des Affaires Étrangeres, de la Defense et des Forces Armées, No. 309, decía, en su página 37, que “el Tratado de Libre Comercio ha permitido a los traficantes mexicanos consolidar sus posiciones en Estados Unidos hasta que México se ha convertido en una de las plazas mundiales del lavado (blanchiment) del dinero sucio y de las narcoinversiones.

El tráfico de drogas podría, por tanto —según ciertas estimaciones—, generar en México rentas equivalentes al monto total de sus exportaciones normales (habla de 2000). El narcotráfico se estima —entonces— en alrededor de 9% del PIB nacional”. Añadía en la misma página que “de cara a una situación tan grave, las autoridades mexicanas tienen evidentemente dificultades para dotarse de medios de lucha eficaces en razón de la corrupción que entraña, naturalmente, el desarrollo del narcotráfico”.

Agrega que con el apoyo estadounidense se había producido —entonces— una refundación de su sistema de lucha antidrogas sobre el modelo estadounidense. Añade, a la letra: “El objetivo es, sin embargo, difícil de alcanzar puesto que la corrupción, resultado del narcotráfico, toca el aparato del Estado mismo dado que, según declaración misma del ministro de Justicia, los cárteles dedican ‘ríos de oro’ (des rivieres d’or) para corromper a jueces y policías”. (Final de la página 37 del reporte 309 del Senado.)

Ese tesoro de guerra —opio en Afganistán— con las técnicas militares y de inteligencia modernas, es inseparable de la rebelión de las infraestructuras tradicionales frente a las superestructuras del poder si éste no radica su fuerza en el estado de derecho con todas sus consecuencias. Ese es el dilema.
04 Diciembre 2008 04:25:15
Barack Obama, entre Adam Smith y Keynes
Hace unos días señalé que Barack Obama estaba eligiendo la experiencia y, por tanto, un gabinete que conoce muy bien el sistema y los poderes que se desprenden de él. El cambio, el change real, exige conocimiento perfecto de la naturaleza de la sociedad.

Obama ha demostrado, en sus primeras opciones, que tiene horror vacui, horror al vacío. Debe ser un residuo, perfectamente integrado mentalmente, de sus años infantiles: horror vacui. Tiene ante sí la aventura del control de la Gran Depresión por Roosevelt: el Estado inversionista y promotor. ¿Qué consecuencias éticas ha extraído de la crisis?

Adam Smith, antes de publicar en 1776 su Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, editó, como profesor de Moral en la Universidad, un texto significativo: Teoría de los sentimientos morales. En este primer texto definía los valores del orden social. Reposan, decía, sobre la tendencia de los hombres a admirar a los ricos y a los poderosos. El hombre rico, escribe textualmente, es aprobado y aplaudido por sus riquezas. El pobre, al contrario, se siente avergonzado de su indigencia. En suma, el teólogo llamado Adam Smith insistía en que el motor de la sociedad es la riqueza y consiste en preocuparse por la propia fortuna material. Sólo esa actividad incesante, añadía, contribuye a la prosperidad de todos y a un mundo mejor. Antes, pues, del libro clave de 1776, Adam Smith tenía esa hipótesis sobre la evolución de la moral social. Barack Obama, a la hora de iniciar el rescate de la economía, ha podido ver en The Wall Street Journal las consecuencias de la moral de Adam Smith y sus consecuencias prácticas.

En efecto, el derrumbe del sistema financiero y bancario de Estados Unidos que según ese estudio ha significado pérdidas en el stock market, por nueve trillones de dólares USA (el PNB de EU, según The Economist, “The world in 2008”, se eleva a 14.4 trillones) y pérdidas terribles en el cuadro real de las sociedades. No ha impedido algo que Obama no debe desconocer y que, puntualmente, un estudio de The Wall Street Journal lo confirma: que los grandes responsables obtuvieron, antes del caos, compensaciones económicas impresionantes. La lista sobrecoge: Charles Schwab, en el doble significado de dinero de caja y ventas del stock de acciones, recibió 816 millones de dólares durante un periodo mensurado entre el 1 de julio de 2003 y el 30 de junio de 2008; Dwigth C. Schar de la NVR se llevó 626 millones; Richard S. Fuld, de la Banca Lehman Brothers (pieza esencial de cataclismo) fue compensado con 427.8 millones. Los 25 magnates que por sus nombres y apellidos señala el estudio de The Wall Street Journal, revelan las anomalías intolerables que se desprenden de la concepción teológica de Adam Smith antes de que la elevara a categorías económicas condenando toda intervención del Estado. Condena, ex ante, de que los magnates se marcharan, compensados, de los bancos incendiados o de las industrias en quiebra.

La cuestión irreprimible es el origen de esas riquezas en el cuadro de la ruina general. Es verdad que en su libro sobre La riqueza de las naciones, Adam Smith no pudo ignorar que toda riqueza tiene como fuente el trabajo y que la riqueza del trabajo depende, prima facie, para su desarrollo y progresión, de la eficiencia de la “división del trabajo”. Para Marx, igualmente, toda riqueza arranca del trabajo. Ocurre que la Organización del Trabajo no puede tener las dimensiones de desigualdad y de abuso que se desprenden del estudio de The Wall Street Journal: que los responsables directos de la crisis pudieran pasar al retiro opulento mientras los estados —el rescate sobre los contribuyentes del futuro— tienen que asumir la tragedia de los trabajadores, los pensionistas y, finalmente, históricamente, del trabajo expropiado. ¿Qué hacer? ¿Qué decir?
20 Noviembre 2008 04:35:56
El año de Obama y las mujeres sacerdotes
Inicio este texto diciendo, sin más, que Barack Obama, presidente 44 de EU, no tiene nada que ver con el título. Es sólo una incitante coincidencia. ¿Lo es? El caso arranca así: en noviembre del año 2008, el reverendo Roy Bourgeois, de Lexington (Kentucky), ha entrado en crisis con el Vaticano.

La causa de la crisis no es nueva. Sí tiene raíces históricas. En efecto, el reverendo, de 69 años de edad, ha decidido la ordenación sacerdotal de una mujer llamada Janice Sevre-Duszynska.

El reverendo, misionero católico (sus pasos o sus huellas religiosas en Bolivia y El Salvador) defiende su proposición bajo una interrogación que considera esencial: “¿Quiénes somos nosotros, los hombres, para decir quiénes son los llamados por Dios al ministerio del sacerdocio y quiénes no?”. La pregunta ha sido contestada por el Vaticano señalándole, al sacerdote, que Roma no reconoce la ceremonia realizada por el reverendo, que la considera totalmente inválida y que el sacerdote hace frente a la excomunión.

El reverendo, que tiene un apellido sociológica y culturalmente histórico, hizo saber al Vaticano que no se arrepentía. Añadió: “Nosotros, como católicos, creemos que la invitación al sacerdocio viene de Dios”.

Roy “Bourgeois” invita a la ironía. La palabra, en 1080, significó en latín, “burgus”, “castillo amurallado” y “bourgeois” designó a los ciudadanos de las ciudades libres. En el siglo XI generó y se generalizó, así, en el tiempo, las palabras burgués y burguesía, aburguesamiento y “peti-burgués”. Han sido sinónimos, pues, de los ciudadanos de las nuevas ciudades y, en general, ha definido a las clases medias y los nuevos paradigmas sociales exaltados o condenados. En EU, un militante por los derechos humanos, Bourgeois, se encuentra ante un grave dilema.

Vive, leo en The New York Times, en Fort Benning donde capitanea, anualmente, el movimiento contra la Escuela Militar de las Américas, donde se adiestraron generaciones de élites militares latinoamericanas que, en muchos casos, fueron reaccionarias y contrarias a los movimientos democráticos o de liberación. El año pasado, dice el mismo periódico, reunió en esa protesta a 17 mil personas.

Su movimiento ha trabajado con el Movimiento por la Paz en el que se incluye a Janice Sevre-Duszynska que, por su lado, estaba dispuesta a dar un paso decisivo, inevitablemente protestatario, en orden a su propio tránsito hacia el sacerdocio. Ese gran tema, que en la Iglesia anglicana ha generado una gran polémica, pero que finalmente se ha abierto a la presencia de las mujeres, produjo, en el caso de la decisión de Roy Bourgeois, una inmediata reacción de Roma. El 21 de octubre hizo saber al reverendo, por vía de la Congregación de la Doctrina de la Fe, que su decisión, de no corregirse, significaría su excomunión en 30 días. El diario añade que, después de semanas de meditación, Roy Bourgeois informó al Vaticano que no se arrepentía de su decisión respecto a Janice Sevre-Duszynska. Ella sería, al parecer, la mujer 35, en EU, que ha pedido su inclusión en el sacerdocio.

Ella, además de sus luchas políticas, pertenece a la comunidad católico-polaca de Milwaukee y parece firme en su decisión. En casos anteriores la Iglesia católica de EU, por vía de sus obispos, había condenado ya sin apelación, esa vía que lleva aparejada la excomunión. Juan Pablo II, haciendo frente a esa creciente petición, afirmó en 1994, en Carta Apostólica, que “Jesús eligió solamente apóstoles y que la Iglesia no tiene autoridad para admitir el tránsito de la mujer al sacerdocio”. Como en el caso del celibato de los sacerdotes ese doble tema conforma y constituye una vieja crisis que Bourgeois, después de sus experiencias misioneras, ha replanteado. La fotografía de ese acto ha pasado ya a los archivos de lo prohibido, pero no deja de ser una interrogación que ahí está y ahí queda.
19 Noviembre 2008 04:10:01
El presidente del mundo en un mundo plural
El voto del 4 de noviembre ha sido universal. Newsweek, en su portada lo definía: “The world hopes for its first president”. Esa frase es la magnitud: “El mundo espera a su primer presidente”.

The Economist, que es algo más que la “vieja señora” (frase sobre un famoso equipo italiano de futbol) del periodismo habla del “Global Electoral College”. Las encuestas mundiales son: 75% de los chinos por Obama y 70% de los alemanes. The Economist eleva la puntería: “en 56 países, incluyendo Canadá, Inglaterra, Alemania, Francia, Corea del Sur e Indonesia (país en que pasó parte de su infancia Barack Obama) apoyaron a Obama en 90%”. Los pueblos, quieren el cambio.

Ese presidente ha sido lejano testigo de la Cumbre de los 20 que aspiraba a generar la unidad histórica frente a la crisis. Todos sus líderes sabían una cosa esencial: que su proyecto, unidad en los principios y soluciones nacionales de Estado, tendrá que tener, en la primavera de Obama (hacia marzo) una Conferencia, de decisiones, con Obama. Él lo sabe. Nada será válido si no se asumen dos cosas fundamentales: a) quién pagará el costo global y b) que la economía es, ante todo, la economía de la gente. En ese punto residirá, en lo profundo, la reversión estratégica mundial del nuevo Bretton Woods. En su primera conferencia pública (CBS 60 Minutes) entre otras cosas dijo: “que estaba leyendo todo sobre los primeros días del presidente Franklin Delano Roosevelt”. Añadió “que esperaba emularle”. Paradigma válido. Él insiste en la economía de la gente; no la de los banqueros: “55% de los hogares estadounidenses reduce sus gastos; 63% sus planes de vacaciones; 81% renuncia a los restaurantes incluyendo la ‘fast food’ (lo que será una buena noticia para la salud colectiva del país y grato para mí que vivo como un yogui); entretenimientos y conciertos rebajados en 72%; en 37% el servicio doméstico”. Finalmente la interrogación sacra: “¿reducirá usted sus gastos navideños?”. La respuesta es “yes”: 56%. Esa es la encuesta publicada por USA Today el 17 de noviembre. La gente en la calle con sus cuitas. El desempleo 6.1%; las previsiones para 2009 un nivel preocupador: 9%. Si el consumo se reduce también la economía. Dilema no menos real. ¿Y Roosevelt?

Roosevelt era un patricio. Familia poderosa de orígenes franceses-holandeses. De niño con tutores y nurses. Viajes de la familia, normales, por Inglaterra, Francia, Alemania. Universidades Columbia y Harvard. En ese aspecto, desde dos clases antagónicas, Obama y Roosevelt (que había visto en la Casa Blanca a un Roosevelt del tipo toro, es decir, a Theodore Roosevelt, presidente 26) se entrenaron, en las mismas universidades famosas. ¿Estudiar “los días de Roosevelt” presidente 32? Me parece absolutamente correcto. Franklin D. Roosevelt heredó, en las elecciones de 1932, la Gran Depresión. Se había iniciado, en 1929, con el derrumbe de Wall Street. Al comenzar su gobierno 24% de la población activa estaba sin empleo y sólo hasta 1940 (en su segundo mandato) se superó el PIB per cápita de 1929. “Terminamos, dijo, una ‘decade of misery’…”. En el mismo mes de marzo de 1932 firmó la Ley de la Reconstrucción, redujo 15% de los salarios de la burocracia y emprendió, sin citar a Keynes ni pagarle derechos de autor, las grandes obras públicas del Estado que generaron 2 millones de empleos. El patricio hizo un discurso claro. En una caricatura se dijo: “Hasta los banqueros han comprendido”. Es bien difícil. En 1941, no se olvide, la Guerra Mundial puso en marcha la enorme maquinaria del país. Obama tiene que terminar, al revés, las guerras de Bush. El gobierno de Irak, por 27 votos contra 1, acaba de aprobar que las tropas de EU deberán estar fuera del país en tres años. Los votos por Obama, en Irak, comprometen. Estamos ante un dramático inicio.

16 Noviembre 2008 05:00:56
Los dilemas de la conferencia de los “20”
Un acontecimiento, sin duda, universal en estos momentos críticos del mundo. En suma, ¿puede asumir Bush las responsabilidades de un nuevo Bretton Woods sin la presencia activa del nuevo gabinete? La cuestión no es menor para tomar decisiones que se corresponden ya, no solamente, con la crisis financiera, sino con sus efectos en la economía real, esto es, con la economía de la gente, es decir, con el empleo y, en consecuencia, con el rescate de las industrias que, sin créditos, y con un proceso previo de naufragio (como la industria automovilística de EU, por tomar un problema candente) se encuentra en el peor momento de su historia.

En suma, la economía real, la de la gente, entra en el escenario en el momento mismo de la votación más tensa de EU.

La situación previa, es decir, el “rescate” de los bancos y el sistema financiero —¡qué silencio ex ante y ex post, de las instituciones de Bretton Woods, Fondo Monetario y Banco Mundial fundadas en 1944!— ya se ha definido en tres decisiones: a) la inyección gigantesca de liquidez en el sistema; b) la garantía de los préstamos interbancarios; y c) la nacionalización parcial o completa de los bancos en dificultad.

En ese espacio los “20” podrían decir que, de haberse tomado esas decisiones inmediatamente al derrumbe del Lehman Brothers, que intoxicó todo el sistema, estaríamos hablando de otra situación y, cabe añadir, que fue en Inglaterra, en el número 10 de Downing Street, donde no se tuvo miedo.

En el “patio central” de Adam Smith, pero también de Ricardo y Keynes, se aplicaron medidas drásticas. Ello salvó, personalmente, al primer ministro de Inglaterra que perdía terreno, aceleradamente, ante los conservadores.

La reflexión teórica de los “20” tiene que ser clara: “¿Quién pagará los platos rotos, es decir, qué futuro tienen, ante sí, los contribuyentes? Tema clave mientras los Estados, con pies de plomo, comienzan a plantearse si es “aceptable” que los responsables del desastre hayan tenido unos salarios asombrosos mientras hundían el patrimonio colectivo.

La complicidad es enorme. Pero no se espere demasiado de las medidas morales cuando no existe una ética que asuma algo básico: que no existe país desarrollado que no haya visto reducirse la participación de la masa salarial en el PIB frente a las minorías que, en la globalización, han concentrado aceleradamente la riqueza. En los países más desarrollados la masa salarial ha perdido entre 10 y 12 puntos.

En México, desde hace dos generaciones, la masa salarial no representa nada más, escasamente, que 30% del PIB. Ahora se agravará. En Europa ha bajado para ser entre 55% y 65%.

Pero, en orden a la Cumbre de los “20” sí cabe advertir que, si bien se han tomado medidas decisorias —sin duda necesarias e irremediables salvo el caos— el problema se desplaza ya hacia la gente, hacia las empresas y, en suma, a la economía real: la de todos.

En otras palabras: las empresas y los hogares se enfrentan con la recesión. Si tomamos el caso de EU pasada ya la gigantesca demanda de los bancos y de Wall Street, el dilema se traslada ya, inclusive, a las grandes transnacionales industriales, es decir, a todo el sector automovilístico norteamericano y, por tanto, General Motors, Ford y, en el mismo plano, otros grandes colosos industriales.

La interacción de ese proceso afecta a los chinos, los europeos, los países asiáticos y, desde luego, a los países latinoamericanos. En suma, ahora se descenderá de las alturas a las empresas y, repito, a los hogares.

Sería muy grave que no se advirtiera ya, con todo rigor, que el derrumbe de las bolsas ha contaminado la economía real y hay que pagar el precio y defender, ahora, a la economía real: a la gente.
15 Noviembre 2008 04:34:18
Los dilemas de la conferencia de los “20”
La conferencia de los “20” del 15 de noviembre se realiza después de la consagración de un nuevo presidente en Estados Unidos.

Un acontecimiento, sin duda, universal en estos momentos críticos del mundo. En suma, ¿puede asumir Bush las responsabilidades de un nuevo Bretton Woods sin la presencia activa del nuevo gabinete? La cuestión no es menor para tomar decisiones que se corresponden ya, no solamente, con la crisis financiera, sino con sus efectos en la economía real, esto es, con la economía de la gente, es decir, con el empleo y, en consecuencia, con el rescate de las industrias que, sin créditos, y con un proceso previo de naufragio (como la industria automovilística de EU, por tomar un problema candente) se encuentra en el peor momento de su historia.

En suma, la economía real, la de la gente, entra en el escenario en el momento mismo de la votación más tensa de EU.

La situación previa, es decir, el “rescate” de los bancos y el sistema financiero —¡qué silencio ex ante y ex post, de las instituciones de Bretton Woods, Fondo Monetario y Banco Mundial fundadas en 1944!— ya se ha definido en tres decisiones: a) la inyección gigantesca de liquidez en el sistema; b) la garantía de los préstamos interbancarios; y c) la nacionalización parcial o completa de los bancos en dificultad.

En ese espacio los “20” podrían decir que, de haberse tomado esas decisiones inmediatamente al derrumbe del Lehman Brothers, que intoxicó todo el sistema, estaríamos hablando de otra situación y, cabe añadir, que fue en Inglaterra, en el número 10 de Downing Street, donde no se tuvo miedo.

En el “patio central” de Adam Smith, pero también de Ricardo y Keynes, se aplicaron medidas drásticas. Ello salvó, personalmente, al primer ministro de Inglaterra que perdía terreno, aceleradamente, ante los conservadores.

La reflexión teórica de los “20” tiene que ser clara: “¿Quién pagará los platos rotos, es decir, qué futuro tienen, ante sí, los contribuyentes? Tema clave mientras los Estados, con pies de plomo, comienzan a plantearse si es “aceptable” que los responsables del desastre hayan tenido unos salarios asombrosos mientras hundían el patrimonio colectivo.

La complicidad es enorme. Pero no se espere demasiado de las medidas morales cuando no existe una ética que asuma algo básico: que no existe país desarrollado que no haya visto reducirse la participación de la masa salarial en el PIB frente a las minorías que, en la globalización, han concentrado aceleradamente la riqueza. En los países más desarrollados la masa salarial ha perdido entre 10 y 12 puntos.

En México, desde hace dos generaciones, la masa salarial no representa nada más, escasamente, que 30% del PIB. Ahora se agravará. En Europa ha bajado para ser entre 55% y 65%.

Pero, en orden a la Cumbre de los “20” sí cabe advertir que, si bien se han tomado medidas decisorias —sin duda necesarias e irremediables salvo el caos— el problema se desplaza ya hacia la gente, hacia las empresas y, en suma, a la economía real: la de todos.

En otras palabras: las empresas y los hogares se enfrentan con la recesión. Si tomamos el caso de EU pasada ya la gigantesca demanda de los bancos y de Wall Street, el dilema se traslada ya, inclusive, a las grandes transnacionales industriales, es decir, a todo el sector automovilístico norteamericano y, por tanto, General Motors, Ford y, en el mismo plano, otros grandes colosos industriales.

La interacción de ese proceso afecta a los chinos, los europeos, los países asiáticos y, desde luego, a los países latinoamericanos. En suma, ahora se descenderá de las alturas a las empresas y, repito, a los hogares.

Sería muy grave que no se advirtiera ya, con todo rigor, que el derrumbe de las bolsas ha contaminado la economía real y hay que pagar el precio y defender, ahora, a la economía real: a la gente.

14 Noviembre 2008 04:17:27
Los dilemas de la conferencia de los “20”
La conferencia de los “20” del 15 de noviembre se realiza después de la consagración de un nuevo presidente en Estados Unidos.

Un acontecimiento, sin duda, universal en estos momentos críticos del mundo. En suma, ¿puede asumir Bush las responsabilidades de un nuevo Bretton Woods sin la presencia activa del nuevo gabinete? La cuestión no es menor para tomar decisiones que se corresponden ya, no solamente, con la crisis financiera, sino con sus efectos en la economía real, esto es, con la economía de la gente, es decir, con el empleo y, en consecuencia, con el rescate de las industrias que, sin créditos, y con un proceso previo de naufragio (como la industria automovilística de EU, por tomar un problema candente) se encuentra en el peor momento de su historia.

En suma, la economía real, la de la gente, entra en el escenario en el momento mismo de la votación más tensa de EU.

La situación previa, es decir, el “rescate” de los bancos y el sistema financiero —¡qué silencio ex ante y ex post, de las instituciones de Bretton Woods, Fondo Monetario y Banco Mundial fundadas en 1944!— ya se ha definido en tres decisiones: a) la inyección gigantesca de liquidez en el sistema; b) la garantía de los préstamos interbancarios; y c) la nacionalización parcial o completa de los bancos en dificultad.

En ese espacio los “20” podrían decir que, de haberse tomado esas decisiones inmediatamente al derrumbe del Lehman Brothers, que intoxicó todo el sistema, estaríamos hablando de otra situación y, cabe añadir, que fue en Inglaterra, en el número 10 de Downing Street, donde no se tuvo miedo.

En el “patio central” de Adam Smith, pero también de Ricardo y Keynes, se aplicaron medidas drásticas. Ello salvó, personalmente, al primer ministro de Inglaterra que perdía terreno, aceleradamente, ante los conservadores.

La reflexión teórica de los “20” tiene que ser clara: “¿Quién pagará los platos rotos, es decir, qué futuro tienen, ante sí, los contribuyentes? Tema clave mientras los Estados, con pies de plomo, comienzan a plantearse si es “aceptable” que los responsables del desastre hayan tenido unos salarios asombrosos mientras hundían el patrimonio colectivo.

La complicidad es enorme. Pero no se espere demasiado de las medidas morales cuando no existe una ética que asuma algo básico: que no existe país desarrollado que no haya visto reducirse la participación de la masa salarial en el PIB frente a las minorías que, en la globalización, han concentrado aceleradamente la riqueza. En los países más desarrollados la masa salarial ha perdido entre 10 y 12 puntos.

En México, desde hace dos generaciones, la masa salarial no representa nada más, escasamente, que 30% del PIB. Ahora se agravará. En Europa ha bajado para ser entre 55% y 65%.

Pero, en orden a la Cumbre de los “20” sí cabe advertir que, si bien se han tomado medidas decisorias —sin duda necesarias e irremediables salvo el caos— el problema se desplaza ya hacia la gente, hacia las empresas y, en suma, a la economía real: la de todos.

En otras palabras: las empresas y los hogares se enfrentan con la recesión. Si tomamos el caso de EU pasada ya la gigantesca demanda de los bancos y de Wall Street, el dilema se traslada ya, inclusive, a las grandes transnacionales industriales, es decir, a todo el sector automovilístico norteamericano y, por tanto, General Motors, Ford y, en el mismo plano, otros grandes colosos industriales.

La interacción de ese proceso afecta a los chinos, los europeos, los países asiáticos y, desde luego, a los países latinoamericanos. En suma, ahora se descenderá de las alturas a las empresas y, repito, a los hogares.

Sería muy grave que no se advirtiera ya, con todo rigor, que el derrumbe de las bolsas ha contaminado la economía real y hay que pagar el precio y defender, ahora, a la economía real: a la gente.

13 Noviembre 2008 04:56:44
La Cumbre Iberoamericana: reflexiones (II)
Como se señalaba en el artículo anterior, el tema central de la Cumbre Iberoamericana tenía como proyecto el análisis del tema juventud y desarrollo. La gran crisis financiera y los efectos perversos de la recesión que amenaza, como continuidad, la economía mundial colocaron ese dilema en un primer plano y no el anterior. Ya he proporcionado, en el texto de ayer, los impresionantes datos sobre el problema demográfico y sexual de la mayor parte de la región y sus efectos sobre el desarrollo… desigual.

El análisis deriva hacia la necesidad de la regulación de los mercados, cuyas contradicciones no se resuelven por vía de la mano invisible de Adam Smith, y por tanto, la responsabilidad del Estado. Pero tácitamente se deslizó la idea de que una política de Estado se remite, finalmente, a la nacionalización. No es así. El Estado es, antes que nada, la nación organizada y, paralelamente, la institución que defiende los intereses generales y no está supeditado a los intereses privados.

La nación organizada y la defensa de los intereses generales no suponen el tránsito hacia el Estado-patrón. Esa deformación del lenguaje político olvida que allí donde la nación organizada no existe y donde el Estado no se ha definido por la defensa de los intereses generales, el Estado-patrón se ha caracterizado por la creación de una burocracia de Estado que, con “sindicalismos de clase”, es decir, “sindicalismos de empresa”, terminaron generando, de un lado, estados autoritarios y, del otro, deformaciones económicas, como en el caso de Pemex, que se proyectaron hacia la corrupción, ausencia de claridad en las cuentas y ejercicio dominante de una casta política vinculada a un sector estatal “privatizado” y que, por ello, hizo inviable la innovación y el esclarecimiento de los gastos públicos.

La crisis financiera, producto histórico del “capitalismo de los compinches”, la codicia y la irresponsabilidad de los banqueros (su origen etimológico en griego, trapeza, trapedseistas y trapecistas, como he explicado en otra ocasión) ha revelado la imperiosa necesidad de la regulación y la presencia del Estado, pero ello no quiere decir que se repita el Estado-patrón que termina en manos de la “nomenklatura”: una tribu política autoritaria.

Keynes, al que finalmente hemos recobrado por ser la cabeza más clara del siglo XX en términos económicos, no negó el mercado ni se propuso la nacionalización del sistema. Definió con claridad el papel del Estado en términos de medios de acción e intervención. Primo: la conversión del presupuesto en un instrumento básico del establecimiento de las prioridades en defensa de los intereses generales; secondo: la política fiscal como herramienta para establecer, a la vez, la justicia distributiva y potenciar los recursos de inversión en la educación y el desarrollo; tertio: una política monetaria que hiciera posible la absorción de la producción con tasas que indujeran a la inversión productiva y el empleo. En suma, Keynes no rompía con el mercado sino que le proporcionaba la regulación indispensable para estimular una inversión dirigida, a la vez, al crecimiento y el empleo. Gran parte de su Teoría general es inseparable de esa proyección.

Ninguno de los países latinoamericanos que sueña con la “nacionalización” olvida que sus estados no han sido capaces ni aptos para hacer una verdadera reforma fiscal que tocase, con el ala de una paloma, un sistema caracterizado por una concentración del ingreso violenta y agresiva y, ninguno de ellos, ha generado, ni de lejos, la isonomía griega, es decir, la igualdad ante la ley ni el Estado ha representado los intereses generales ante sociedades que sufren, al no haberse asumido la connotación de la nación organizada (para todos) los fenómenos históricos de la corrupción con burocracias voraces e inútiles.
12 Noviembre 2008 04:51:58
La Cumbre Iberoamericana: reflexiones (I)
La Cumbre Iberoamericana tenía como proyecto un tema: la juventud y su desarrollo. Como se sabe, fue traspasada por la catástrofe financiera mundial y aquel proyecto pasó a segundo plano. Lo lamento grandemente porque, según la Cepal, “una cuarta parte de las jóvenes latinoamericanas han sido madres antes de los 20 años”.

La Cepal añade: “Ello contribuye a perpetuar —en lo que no coincide con el Papa, intervengo— el círculo vicioso de la exclusión, pobreza y desigualdad”. Se entiende, pues, que lamente y muy seriamente que ese cuestionario pasara a muy segundo plano.

Por lo pronto —Marx señaló que “el lecho de la miseria es el lecho de la procreación” y antes de él lo registró con las palabras más cautas, pero no menos implacables, un clérigo llamado Robert Malthus—, y de acuerdo con el estudio Juventud y cohesión social en Iberoamérica: un modelo para armar, “la tasa de maternidad entre jóvenes de 15 a 19 años se dispara sobre la tasa global y va en aumento…”.

Destaca el informe, lo siento para los detractores de una información sexual adecuada y dirigida con respeto y rigor científico, a las sociedades adolescentes y adultas, que las principales causas de esa grave situación son: a) los insuficientes programas de educación sexual; b) la ausencia de políticas públicas de salud sexual y reproductiva para responder ante cada vez más temprana iniciación sexual de los jóvenes.

Añade un dato de primera magnitud: “En todo el mundo los adolescentes comienzan su vida sexual más jóvenes, pero la gran diferencia es que en los países desarrollados la actividad sexual en la adolescencia inicia y luego continúa bajo condiciones de protección anticonceptiva”.

Pueden entenderse las causas por las cuales he lamentado, y mucho, que la Conferencia Iberoamericana se trasladara a la crisis financiera. Hubiera merecido una conferencia paralela de los ministros de Hacienda y los bancos centrales sin demagogos. Para medir la grave significación del problema de la Juventud baste asumir lo que dice el documento de la Cepal (30 de diciembre de 2008) que aspiraba a ilustrar la Cumbre. “Aunque 45% de los embarazos de adolescentes entre 15 y 19 años son el resultado de la falta o mal uso de un método anticonceptivo, el acceso y uso de anticonceptivos es mucho más restringido entre las jóvenes que aún no tienen hijos debido al estigma social, el rechazo de la familia, las restricciones administrativas que limitan la posibilidad de los adolescentes de solicitar directa y confidencialmente los servicios y la falta de los programas públicos”.

Añade el informe: “La gran mayoría de las madres adolescentes son pobres, de escasa educación y con altas posibilidades de constituir hogares uniparentales”. El estudio, que no incluye a México, analiza la situación de Bolivia, Brasil, Colombia, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Perú y República Dominicana.

En 1815, Simón Bolívar —Carta de Jamaica— hacía un balance de la posible población de la región. Llegaba a la conclusión de que la región contaba con unos 16 millones de habitantes. Sobre México recuperaba la previsión de Humboldt para 1808: 7.8 millones. La Cepal, para 1929, señalaba 86.5 millones; para 1940, 126.4 millones; para 1970, 278.9 millones. Su análisis para 2000 fue ya de 472.9 millones y para 2008 es de 568.2 millones.

Según el Statistical Yearbook 2007 for Latin America, el incremento promedio del PIB en América Latina fue en 2003 de 2.1%; y de 5.6% en 2007. En México, según la Cepal fue de 1.4% en 2003; 2.8% en 2005; 4.8% en 2006 y 3.3% en 2007, esto es, por debajo del promedio latinoamericano. Esos temas no estuvieron presentes en la Cumbre. Wall Street sí.

11 Noviembre 2008 04:36:47
Barack Obama y su tarea por delante
Los datos que tiene ante sí el presidente electo de Estados Unidos (el 44 en la lista iniciada por George Washington en 1789) son impresionantes.

El desempleo, que afectaba en octubre a 6.1% de la población económicamente activa (el más alto desde los años 40) ha ascendido ya, en noviembre, a 6.5% y según las variables de The Wall Street Journal (del 8 de noviembre) la tasa de desocupación puede llegar, en 2009, a 8%. Les recuerdo a ustedes que la herencia de la Gran Depresión posibilitó que, todavía en 1940, el desempleo fuera de 9.9% y sólo descendió a 4.7%, en 1941, al entrar Estados Unidos en la II Guerra Mundial y transformarse en la máquina económica y militar del mundo.

Por si ello fuera poco, las dos joyas de la corona económica estadounidense, la General Motors y la Ford anuncian su crisis. The Wall Street Journal dedicaba las seis columnas de la primera página, día 8, a ese inmenso problema: “Auto-Industry Crisis, Job losses Test Obama”. En suma, el nuevo “test” para Obama.

El déficit presupuestario, calculado en 455,000 millones de dólares, es decir alrededor de la mitad del PIB de México, se une al déficit de la balanza comercial. En efecto, pese a la devaluación del dólar que permitió a sus exportadores más posibilidades, el saldo desfavorable será superior a los 708,000 millones de dólares y la deuda pública que suponía 70.5% del PNB entra en un universo imaginario con las cifras, en dólares, inyectada en la economía: 1.3 trillones de dólares norteamericanos.

Estamos hablando de la primera economía del mundo y con un nivel de trabajo y de competitividad notablemente altos. Un norteamericano trabaja 1,797 horas al año en tanto que un francés 1,564. El tiempo semanal promedio en EU es de 46 horas y en Francia de 39. Un norteamericano tiene 14 días de vacaciones anuales de promedio, y un francés, 37. Más aún, y con razón congruente, la tasa de actividad para el grupo de edades de 55 a 64 años, asumiéndose su experiencia y responsabilidad, es de 63.8% en tanto que en Francia, como proposición europea, es de 40.4 años y, en algunos países europeos no se sueña —soñaba— nada más que con la jubilación.

En esa perspectiva, la contradicción es patente puesto que el estadounidense no ahorra y, por tanto, vive a niveles altos, pero en el cuadro del “plástico” lo que conduce, ante cualquier variación de las tasas, como ocurrió con las hipotecarias, a vivir una tragedia. Esa situación no es disociable, a su vez, del hecho de que Estados Unidos ha dejado de ser el primer exportador del planeta, pero imbatible como “primer importador” del mundo. Esa pérdida de poder real acentúa la historia de un país consumidor que importa más que vende y que, en todas las esferas, es “deudor internacional”. Situación que hace posible una nueva contradicción: que sus acreedores, para que el mercado USA no se hunda, invierten en EU para impedir que sus déficit en la balanza de mercados y de capitales suponga el estallido, en cadena, de todos los mercados. Prueba de ello la crisis actual.

La parte positiva que tiene ante sí Obama es el área de los “valores intangibles”, que son básicos para el desarrollo. Su inversión en Investigación es 2.62% de su PNB y 40% de su población, en 2006, tenía estudios superiores. Ello se refleja en sus 86 Premios Nobel en Medicina, sus 81 en Física, sus 64 en Química. Pero, a su vez, Obama se encuentra con un Presupuesto Militar y de Seguridad de 610,000 millones de dólares (2007) y una Industria Militar que conforma un poder real en la producción. Revertir el Gasto Público, sin crisis, es una revolución y, el regreso de los militares al campo productivo plantea, en la crisis del empleo, dificultades ciertas. La máquina de guerra, en suma, esconde y elude problemas. Barack Obama, el hombre del cambio —el voto es mundial— tiene ante sí una impresionante tarea.

07 Noviembre 2008 04:15:59
De Lincoln a Obama: ¿espera cerrada?
Quiero revivir la historia. Recordarles el largo proceso en busca del derecho. El 16 de junio de 1856, Abraham Lincoln, ante la convención republicana, hizo un discurso memorable: The house divided, La casa dividida. “Una casa dividida contra sí misma no puede permanecer. Yo creo que este gobierno no puede mantenerse, permanentemente, mitad esclavo y mitad libre. No espero que la Unión caiga, pero espero que cese de estar dividida”.

En la elección de 1860, los demócratas eligieron como candidato a Stephen Douglas (de Illinois, ¿qué les parece?) que tuvo ásperos debates con el republicano Lincoln. Douglas aspiraba a mantener the house divided. Lincoln, que había nacido en la pobreza, pero que tenía la cabeza de un hombre de Estado, supo que finalizar la esclavitud era la guerra civil. Sobre la esclavitud se apoyaba una economía, atrasada, sí, pero opulenta que paralizaba el cambio. ¿La guerra civil? ¿Qué hombre de bien puede proponerla? Probó medidas de compensación para los propietarios, pero la esclavitud era una cultura del poder. En las elecciones de 1860 él obtuvo un millón 866 mil 452 votos y Douglas un millón 376 mil 957, pero Breckinridge, candidato de los demócratas del sur, un millón 376 mil 957 y Bell, de la Unión Constitucional, 588 mil 879. Los delegados del Colegio Electoral (33 estados entonces) 303 votos. Lincoln obtuvo 180. Mayoría legal, pero una vez más, en EU, un presidente minoritario. La casa dividida.

Todos sus esfuerzos para llegar a un acuerdo fracasaron. En 1861 estalló la guerra civil. El 17 de julio de 1862 autorizó, por vez primera, que en el Ejército de la Unión, frente a los estados esclavistas, se organizara una brigada de negros. Críticas duras. Le dijeron: “¿Para qué sirven? Son unos cobardes”. Los prejuicios en primera fila. ¿Los esclavos podían defender sus derechos? Terrible. La guerra civil, norte-sur, fue implacable. Lincoln, envuelto en los incendios, firmó el 1 de enero de 1863, la Proclamación de la Emancipación. Fin de la esclavitud. La guerra duró hasta 1865. Tuvo una baja última: la de la Lincoln asesinado el 14 de abril de 1865. La lucha por los derechos civiles de los negros duró, aún, un siglo. Las cosas no se arreglan firmando decretos en una house divided.

Se requiere mucho más. Por eso, Obama nos pertenece como portavoz de la historia. En efecto, en 2008 haría un discurso tan admirable como el de Luther King (“Yo tengo un sueño”) que definía una realidad social y conciencial: “Yo soy el hijo de un hombre negro de Kenia y de una mujer blanca de Kansas. He sido educado, en parte, por un abuelo blanco que sobrevivió a la Gran Depresión y fue soldado bajo Patton en la Segunda Guerra Mundial. Mi abuela blanca trabajó en una fábrica de montaje de bombarderos. Yo estudié en algunas de las mejores escuelas de EU y viví en uno de los países más pobres del mundo. Estoy casado con una estadounidense negra que tiene, en su sangre, la de los esclavos y los propietarios de esclavos, herencia, pues, que hemos transmitido a nuestras dos hijas adoradas. Tengo hermanos, hermanas, primos y sobrinos de todas las razas y de todos los colores de la piel en tres continentes y, hasta mi último día no olvidaré jamás que mi historia no hubiera sido posible en ningún otro país del mundo…”. Quiso decirnos, a los hombres y mujeres de todos los continentes que él aspira a terminar con la casa dividida. Existe, en todos los continentes. Esa es su palabra. Lo demás, terminar con la house dividida del mundo y separada por la desigualdad, es una tarea común. Obama entreabrió la puerta.
05 Noviembre 2008 04:29:06
Pausa (civil) entre Obama y McCain
Un día nos conmovimos por la muerte de la madre Teresa de Calcuta. Una existencia que, arrancando de los Balcanes, en el cuadro de una familia cristiana en el espacio de una mayoría islámica, generó un personaje admirable.

Asumió la vida como solidaridad con el otro. La madre Teresa lo entendió bien: no quiso hacer cristianos, sino ser ella cristiana en el cuadro de una cultura inmensa de mayoría hindú y musulmana. Unos y otros lloraron su muerte.

Ahora, a sus 100 años, ha terminado su vida memorable la hermana Emmanuelle, misionera. Hija de una familia rica (él francés, ella belga); infancia feliz. Su destino parecía trazado. No fue así. En 1914, su padre se ahoga en una playa de Ostende. Madeleine Cinquin tenía seis años. Vio los esfuerzos de su padre para salvarse. No pudo. Esa trágica escena marcó su vida y, según ella misma, la decidió.

En 1929 entró en la orden de las religiosas de Notre-Dame de Sion. Se formará —la palabra es exacta— en los suburbios de El Cairo, en Egipto. Vivirá en la pobreza, atenderá a los leprosos y se transformará, riente y feliz, en uno de los personajes más populares de Francia. Ante la pobreza y la ignorancia será una voz firme y ante la miseria y los embarazos ella misma repartirá la píldora. No dudará, ese ser testimonial, de hacer públicas sus opiniones: “Los curas deberían casarse”. Ella, por sí, defiende los votos de pobreza, castidad y obediencia, pero no duda en replicar. A los pobres les habla de “tú”. A los grandes: “En árabe no se conoce el usted”. Y a presidentes y grandes de la Iglesia emplea el “tú” inmediato recordando esa idea del árabe donde —dice ella— el “vouvoiement n’existe pas”.

Confesó que estuvo enamorada de un profesor amigo suyo, pero no cedió al amor. Cuenta que cuando tenía 70 años recibió una carta de él y que, pese a su edad, se emocionó. Nunca abandonó sus deberes. Su cabaña en los barrios multitudinarios de los pobres era el mínimo vital y, para ella, de sobra. Su risa perpetua y su participación en la vida cotidiana son o fueron recuerdos colectivos. Viajera del mundo de la pobreza ha contado, y Le Monde lo recupera, que regresando a Egipto desde Filipinas, supo que muchos de los viajeros habían ido a Asia en busca del sexo fácil y, peor, de los niños. No pudo contenerse: “Si tuviera una bomba, hubiera sido un kamikaze; habría explotado el avión”.

Amiga del famoso Abad Pierre, el ojo y la lengua de los pobres en Francia, fue condecorada por el presidente Jacques Chirac, y Nicolas Sarkozy y su esposa de entonces, Cecilia, la visitaron. Paris Match, la famosa revista francesa, le preguntaba un día si sabía las causas por las cuales se había convertido en uno de los personajes más populares de Francia. Contestaba: “Criticada o censurada para mí es lo mismo. Gracias a los que me aman y gracias a los que no me aman. ¿Por qué una vieja de 100 años interesa a los franceses? Quizá a causa de mi espontaneidad natural… yo no sé nada de mí misma…”. Decía una cosa curiosa y divertida, que leía libros religiosos y saboreaba los evangelios, pero que leía en inglés a Agatha Christie en la noche para dormirse, en vez de contar corderos… ¿Qué pensaría Agatha Christie del uso que le daba a sus novelas de misterio una monja peregrina de los suburbios? Valerosa y humilde, sincera y lúdica, no dudó en decir un día —seguramente no sabía lo que ganaban los banqueros que han tenido que ser salvados por los estados— que no le perturbaba saber que algunos patronos ganasen verdaderas fortunas, pero que le resultaba insupportable que no lo repartieran…

Madeleine Cinquin, soeur Emmanuelle en religión, ha muerto a los 100 años. Su hermana María Luisa a los 101; su hermano a los 80. Su cama de hierro. Su habitación de la pobreza con cruces y cristos orientales. Acaba de morir. Una pausa en este tiempo alzado.
04 Noviembre 2008 04:43:11
De Abraham Lincoln a Barack Obama
Escribo este artículo en la amanecida del domingo, es decir, días antes de las elecciones. Aparecerá el martes, día de la votación presidencial. Cuando publiqué mi libro Los liberadores de la conciencia (biografías de Lincoln, Gandhi, Martin Luther King y Nelson Mandela) coloqué en el primer capítulo a Lincoln. Nació en Kentucky en 1809. Fue contemporáneo de Benito Juárez (1806) y, como el zapoteca, nació en la pobreza.

Trabajó en lo que pudo y por la escuela apenas. Aprendió a leer y a escribir en una parroquia católica —recuerda, memoria del hombre de bien, a ese maestro, Caleb Hazle— y se batió en las fronteras del Oeste contra los indios. En Illinois sería elegido, en 1846, para la Cámara de Representantes y, lleno de libros y su cabeza llena de leyes, lo admitieron en la abogacía. Su debate histórico con Douglas lo convertiría en una personalidad nacional en la lucha contra la esclavitud. Al ser elegido para la Cámara de Representantes dijo: “No soy miembro de ninguna confesión cristiana”. En 1860, al ser elegido presidente, interrogado si pertenecía a una religión, contestó: None, “ninguna”. Uno de sus libros clave, no obstante, fue la Biblia, y el 1 de enero de 1863 firmó la ley que terminaba con la esclavitud. El 14 de abril de 1865 fue asesinado en el Ford Theater de Wa-shington cuando asistía, con su esposa, a la representación de una comedia: Our american cousin. Su hijo, que acababa de llegar de los frentes de la Guerra de Secesión, prefirió, aquel día, estar con su novia.

La noche anterior, en reunión con sus colaboradores, Lincoln contó un sueño: “Me desperté sobresaltado al escuchar sollozos. Me levanté y recorrí los salones y siempre el llanto. Finalmente llegué a una sala donde la gente lloraba en torno de un féretro. Pregunté. Me confesaron que velaban al presidente”. Su esposa, Mary Todd, le dijo: “Es horrible”. Lincoln añadió: “Mujer, es sólo un sueño”. Su asesino, el actor John Wilkes Booth, era un racista que no admitía el fin de la esclavitud.

Barack Obama, de 47 años —los acaba de cumplir en agosto— no desciende de los esclavos negros libertados por Lincoln, sino de un negro africano de Kenya: Barack Hussein Obama. Los pastores anglicanos lo enviaron a estudiar a Nairobi y después a Hawaii. Allí, bajo el sol, encontró a una blanca pura, Ann Dunham. Se casaron. Le dio un hijo: Barack Obama. El hombre desapareció y ella se casó con un indonesio y vivió con él en Yakarta. Una vida insólita, lenguas y religiones cruzadas. Traspasado por la complejidad de la existencia, regresado a Estados Unidos, Barack Obama viviría la batalla de Martin Luther King por los derechos civiles de los negros. Luther King fue asesinado como sus dos leales defensores: John F. Kennedy y Robert Kennedy. Después, en la Universidad de Columbia, Obama se graduó, Magna Cum Laude, en Ciencias Políticas, y en 1991 en Harvard terminó la carrera de Derecho. En Chicago vivió las batallas de la negritud y se casó, el mestizo, con una negra de brillante educación universitaria. Inserta, también, en la esperanza de un país nuevo en el que los dos periodos de Bush han transportado la política a la prehistoria. Barack Obama es votado como esperanza universal por una gran mayoría del mundo.

El día que el senador de Illinois (la tierra que hizo de Lincoln el presidente número 16 de EU) presentó su candidatura a la Presidencia este articulista votó por él como un deber de mi memoria lincolniana. Su apuesta por el cambio, en un país cruzado por gigantescos intereses y una crisis económica universal, revela en qué medida Obama, como Lincoln en su día, representa una opción civilizada y creadora. El futuro es inmensamente complejo y Estados Unidos es un poder real que tiene que asumir una nueva edad. La difícil biografía de Obama representa ese viento, esa esperanza, ese dilema. Nos pertenece. Hoy, día de votar.

28 Octubre 2008 03:44:11
Petróleo: de Drake al reto de hoy
El 30 de agosto de 1859, un pozo de petróleo en Titusville, Pennsylvania, inició la era de la nueva energía. Titusville tenía 120 habitantes y uno de ellos era conocido por sus vecinos como Crazy Drake o Drake El Loco.

Edwin Laurentine Drake produjo en los primeros días 12 barriles diarios y 32 después. Los yacimientos de Pennsylvania se convirtieron en un monopolio gigante de los Rockefeller. Drake fue despedido de la compañía y, dada su miseria, el Estado le concedió de por vida una pensión de 125 dólares hasta que murió en 1880. Traigo aquí su memoria. Reveladora. Más alto que su pensión ha estado en los últimos meses el precio de un solo barril y su espiral especulativa, al margen de toda regulación, no es factor lejano a la catástrofe financiera. ¿Dónde estaban los estados?

Un siglo después de la muerte de Drake, en 1980, la producción mundial de petróleo fue alrededor de los 65 millones de barriles diarios (bd), y en 2007 81.6 millones de bd frente a los 74.9 millones del año 2000 y los posibles 84 o más de 2008. Los países de la OPEP representaron, el año último, 35.5 millones de b/d. La OPEP anuncia ahora que reducirá su producción 1.8 millones de bd para evitar, después de la ola especulativa, una caída de los precios drástica. Es sabido que las “reducciones” no siempre se cumplen por los intereses en juego. Agujeros hay.

Lo cierto es que la reforma energética de México, con 20 años de retraso al menos, es decir, con una gigantesca ausencia de responsabilidad en la clase dirigente —las tribus políticas aún ausentes de un verdadero proyecto de nación— se ha confrontado con el problema en momentos, bancario y financiero, que plantea inmensos desafíos. En efecto, sólo el 29 de marzo de 2008 (informe conjunto de la Secretaría de Energía y Pemex) se dieron a conocer, realmente, los datos de la crisis petrolera del país. Todavía, en el cuadro intoxicado del debate la mayoría social no está consciente de que los últimos nueve años de reservas probadas que quedan vienen acompañados de la conversión de México en un importante importador de hidrocarburos.

En los primeros nueve meses del año (Pemex dixit) “la producción fue de 2.8 millones de bd, es decir, 9.7% menos que en el mismo periodo de 2007 y lejos de los 3.4 millones de los primeros nueve meses de 2004”.

En esos primeros tres trimestres de 2008 se exportaron 1 millón 398 mil bd (1 millón 837 mil bd en el periodo de 2004) que generaron ingresos (la administración se salvó por los precios altos hoy en baja) por 37 mil 670 millones de dólares sin incluir, obviamente, ventas de otros productos petrolíferos. Sin embargo, las importaciones de hidrocarburos “alcanzaron el nivel más alto de su historia (Pemex dixit) al establecerse en 19 mil 500 millones de dólares, 71% superior a la factura del año anterior”. En suma, México importó diariamente 338 mil 500 bd sólo de gasolina, 15.2% más que en los nueve meses del año anterior. En el marco del debate esas cifras han quedado lejanas. Pero ya en el informe citado de la Secretaría de Energía y Pemex se decía que (página 18) “el crecimiento de la demanda de gasolinas (41% de lo que consumimos) para los próximos 20 años, requeriría, además de las tres reconfiguraciones pendientes, varias nuevas refinerías sólo para atender el mercado interno”. Añade: “Sería necesaria la construcción de una nueva refinería cada tres o cuatro años durante las dos próximas décadas, si se quisiera abatir totalmente las importaciones de gasolinas para 2028”. “Buenas noticias” en una etapa de recesión. Mientras, según el Paquete Fiscal del Poder Ejecutivo al Legislativo, “70.3% de todos los ingresos federales proceden del petróleo, es decir, representan 33.2% del total de los ingresos del sector público”. En la baja de la producción, de las reservas y del precio… en estos momentos “golondrinos”.
23 Octubre 2008 03:57:48
El dilema de Benedicto XVI: Pío XII (I)
Pío XII, el dilema de Benedicto XVI —porque aspira a su beatificación— es también el dilema de una época crispada. Pío XI (papa entre 1922 y 1939) vivió, en Italia, el ascenso del fascismo en el mismo año en que se iniciaba su pontificado y, a su vez, acumulación conflictiva, el desarrollo de la Revolución Rusa de 1917 y la llegada al poder, en 1933, de Adolf Hitler.

Por si fuera poco se encontró con la herencia catastrófica de la Primera Guerra Mundial y con el gran problema de la Question Romaine. “Cuestión” que afectó a Italia, desde luego y al mundo entero.

En efecto, Pío IX decidió, en 1868, convocar el Concilio Vaticano I. Éste inició sus trabajos el 8 de diciembre de 1869. El 24 de abril de 1870 hubo unanimidad sobre la constitución Dei Filius, pero se dividió ásperamente sobre la constitución sobre la infalibilidad del papa. Fue votada el 18 de julio de 1870, por 535 votos, pero 61 de los convocados se marcharon de Roma el día anterior para no tener que votar contra la petición papal. El Concilio se prolongó, sine die, el 20 de octubre de 1870 a causa de la guerra franco-prusiana que terminó con la abdicación de Napoleón III. Antes, las tropas italianas de la monarquía Saboya entraron en Roma (20 de septiembre) convirtiendo la capital pontificia en capital de Italia e integrando los Estados Pontificios en el reino de Italia. Estados que ocupaban un importante espacio en el centro de la “bota”, separando la Italia del norte de la del sur. La unificación de Italia, con el voto mayoritario en Roma y en los Estados Pontificios en favor de la Unión, bajo la monarquía, generó la “Cuestión Romana”. En efecto, Pío IX se declaró “prisionero” —tema delicado— ante la Unión y se encerró detrás de los muros del Vaticano. El gobierno italiano ofreció, el 13 de mayo de 1871, la Ley de Garantías. Era un tratado proponiendo al papado un acuerdo, pero considerando irreversible la unidad de Italia. No se aceptó. Esa situación se había agravado, desde 1864, por la encíclica Quanta cura y el Syllabus. Fue un catálogo de 80 proposiciones que condenaba el racionalismo, el indiferentismo, el socialismo, el liberalismo y la libertad de conciencia y de cultos. Obviamente, también, la decisión de terminar con el poder temporal del papa en los Estados Pontificios.

Ese drama político duró hasta que el cardenal Gasparri y Benito Mussolini firmaron los Acuerdos (Acuerdos no sólo Acuerdo porque se firmaron varios) de Letrán. Implicaron la fundación del Estado de la ciudad del Vaticano y las relaciones de la Iglesia y el Estado italiano. El papado renunció a los antiguos Estados Pontificios y reconoció el reino de Italia con Roma como su capital. Una importante compensación económica se entregó al Vaticano. Hubo problemas después con el fascismo, el nazismo y el comunismo.

Difícil cuestionario con el gobierno de Hitler, desde enero de 1933. Hitler ordenó (abril) la destrucción de los comercios judíos en toda Alemania; la disolución de los sindicatos (mayo); la quema de los libros de los autores “enemigos” (mayo); la prohibición del Partido Socialista (22 de junio) y el 14 de julio se prohibieron todos los partidos a excepción del nazi. Sin embargo, el 20 de julio se firmaba el Concordato con Alemania que, en realidad, legitimaba a Hitler. Ante las atrocidades nazis Pío IX publicó la encíclica Mit brenender sorge (Con gran preocupación) el 14 de marzo de 1937 condenando el nazismo lo que provocó una violenta reacción de Hitler. Pío XI, con la encíclica Divini Redemptori, 19 de marzo de 1937, condenó igualmente el “comunismo ateo” como en 1931 (encíclica Non Abbiamo Bisogno) lo hizo contra el fascismo y su “statolatria pagana”. Mussolini había pregonado “nada fuera del Estado”. Pío XI murió el 10 de febrero de 1939. El 2 de marzo de 1939 fue elegido el cardenal Eugenio Pacelli como Pío XII.
19 Octubre 2008 03:35:19
En memoria de un mexicano olvidado
La última carta de José Martí: “Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895”. Está dirigida a un mexicano notable y olvidado: Manuel Mercado.

El 19 de mayo José Martí moría, a caballo, bajo las balas. Por ello, ese texto, escrito a la breve luz de las velas, pasó a la historia: “Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto le quiero, y a esa casa que es mía y mi orgullo y obligación…”.

El escritor cubano, Jorge Mañac, a quien conocí, en su libro Martí el apóstol transmite el silencio memorable: “Mal embalsamado, en un ataúd hecho de cajones y colocado en una parihuela, el cuerpo de Martí llega a Santiago de Cuba el 27 de mayo. La columna (que lo condujera) había sido varias veces tiroteada por el camino… Después de la formal identificación se lleva el ataúd al cementerio con mucho séquito de tropa. Allí el coronel Ximénez de Sandoval inquiere si alguno de los no militares presentes quiere hablar. Al cabo de un largo silencio pronuncia unas breves palabras: ‘Señores: Cuando pelean hombres de hidalga condición, como nosotros, desaparecen odios y rencores’…”.

La carta de Martí a Manuel Mercado llegaría a su destino y al mundo. Se habían conocido, en febrero de 1875, en la ciudad de México. Regresaba a América, Martí, después de sus años de destierro en España donde había estudiado dos carreras. Cuba en la memoria. Muy joven, a los 15 años, cambió su vida al escuchar el clamor inmenso del grito de Céspedes en 1868. Era el grito de la independencia de Cuba. José Martí no dudó en su elección. Sus padres, el noble sargento valenciano don Mariano Martí Navarro y su esposa Leonor Pérez, asisten al nacimiento, después de ser bautizado por el páter de la artillería española en La Habana, del libertador. Esposado y en grilletes, con el número 113, entre los presos por infidencia, José Martí, que había nacido el 28 de enero de 1853, ante la presión de los amigos del padre fue deportado a España. No podía regresar a Cuba.

En febrero de 1875 desembarcó en Veracruz y asciende —como un día lo hiciera Simón Bolívar— hasta la ciudad de México. En la estación de Buenavista, su padre y su madre y un amigo que había protegido, con lucidez, su presencia en México: Manuel Mercado, secretario del Ayuntamiento de la ciudad. El encuentro, después de años, es intenso y dramático. Su hermana Ana ha muerto, en la altura. Aquí fue enterrada. La familia vive a la vera de ese mexicano fraterno. El poeta Martí, el escritor, el liberador se integrará, apasionadamente, en la vida mexicana. Estrenará una obra de teatro a la que asiste, en pleno, la familia de Juárez bajo el temple de un cubano, Pedro Santacilia, casado, en 1863, con la hija primogénita de Juárez y Margarita Maza: Manuela.

José Martí se arranca de México para cumplir su destino cubano. No dudará en decir que “si su patria no fuera tan desgraciada hubiera elegido México”. Mercado le abrió caminos en la prensa y la literatura. Su integración parecía completa y llena de esperanzas. Vivió amores, letras y palabras que quedaron y, en su marcha, hacia su desarrollo personal y humano, nunca olvidó México ni a Manuel Mercado. Sus cartas, previendo el signo del porfiriato, son proféticas y si, todavía, el 19 de mayo, escribe una breve nota militar al general Máximo Gómez es, sin duda, en la elocuencia y fiebre de los últimos pensamientos, la larga carta a Manuel Mercado, la del 18, la que conforma, como adiós y ajuste de cuentas con la historia y la vida, el último mensaje verdadero de José Martí.

Aquí, también, regresó a casarse. Matrimonio que murió en la incomprensión, pero en la memoria colectiva, en el imaginario de los hombres y los pueblos, Martí es, a la vez, México, Cuba y Mercado.
16 Octubre 2008 03:42:10
El “regreso” de John Maynard Keynes (II)
Al contrario que Karl Marx, que pasó necesidades materiales terribles (dijo que nadie escribió sobre El capital con tantas angustias de capital), Keynes no conoció nunca ese problema.

Lo cierto es que, en el admirable mirador universitario del Kings College de Cambridge se fundieron grupos de jóvenes intelectuales (además de los llamados Apóstoles en los que participó) entre los cuales estaban talentosos y talentosas libres, moral y sexualmente: Lytton Stragey, Leonard Wolf, Clive Bell y Moor el filósofo. Entre ellas destacaron figuras que serían famosas, como Virginia Wolf, que todavía hoy su vida forma parte de la leyenda, como el caso de Vanessa Bell.

Ese grupo, que sintetizo por el espacio, fue bautizado, en Londres, como el Bloombury Group. Ha transitado al imaginario colectivo británico. Más aún después del Lytton Strachey de Michael Holroy, publicado en 1967, se reconoce, sin más, la etapa homosexual de John Keynes y su relación con el pintor Duncan Grant. Los historiadores ingleses, con la trágica historia de Oscar Wilde en su memoria, tocaron con madurez ese periodo de Keynes sin juicios de valor, es decir, atenidos a su genio científico. Lo cierto es que Keynes abandonó después el Grupo Bohemio Bloombury y el de los Apóstoles para asumir su vida adulta al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914. Por su significación intelectual no fue movilizado. Ingresó en el equipo de economistas del Tesoro.

Tenían a su cargo los problemas económicos y financieros de la contienda. Keynes tenía ya un prestigio notable. Al finalizar la contienda, en 1918, Keynes fue incorporado a la delegación inglesa en el Tratado de Paz (Tratado de Versalles) donde se impuso la hipótesis de que Alemania debía pagar reparaciones económicas. Lloyd George, primer ministro de Inglaterra (1916-1922) interrogó a Keynes pensando que opinaría como él. Se equivocaba. Keynes no era un hombre del “Sí, señor”. Su respuesta: “Con el más grande respeto, dado que usted me pide mi opinión, le diré que yo creo que su exposición no vale nada”. Keynes no era un hombre del “Yes, sir”.

Le pidieron que analizara el monto posible de las reparaciones alemanas. Mesurado, señaló que Alemania podría pagar, sin problemas, 2 mil millones de libras esterlinas en plazos escalonados. Inglaterra pedía 24 mil millones. Se opuso diciendo “que no tenía sentido y que los banqueros que lo aconsejaban no sabían nada de economía”. Señaló que “Alemania pagaría con papel y no con producción; que ello generaría una inflación imparable”. El marco tuvo 12 ceros y la inflación con el desempleo, 6 millones, haría posible que un demagogo llegase al poder: Hitler.

Keynes con raro valor en un funcionario, dimitió de su cargo en el Tesoro y escribió un texto, profético: The economic consequences of the peace. Su previsión, dura e implacable, valerosa y sin ningún temor al poder, ha llegado hasta nuestros días. Su profecía: “Sin que pase mucho tiempo tendremos una nueva guerra que, sea el que sea el vencedor, destruirá la civilización y el progreso de generaciones”. Hitler le corroboraría. Previamente argumentó que era preciso prefinanciar las reparaciones alemanas con una especie de plan especial de forma que no se produjeran consecuencias, dijo, “catastróficas”. Sus crónicas en el Manchester Guardian y en The Nation se hicieron famosas.

Por lo demás, fiel a su vida independiente y lúcida, ganó mucho dinero en transacciones en la Bolsa (ganó 500 mil libras esterlinas de aquellos días) y cuando pasó por Londres el famoso Ballet de San Petersburgo, se enamoró de la primera bailarina, Lydia Lopokova, y se casó con ella. Su libro The economic consequences of the peace fue un bestseller y no menos importante, su A tract on monetary reform. Quede, lo bailado con la primera bailarina, y sus aportaciones económicas para el texto siguiente.
15 Octubre 2008 03:54:02
El “regreso” de John Maynard Keynes (I)
Los días finales de Jenny von Westfallen —tenía derecho al título de baronesa—, con cáncer de hígado, fueron terribles. Su esposo, Karl Marx —El Moro en el lenguaje familiar, al igual que Engels era El General, pero todos los miembros de la familia tenían motes—, estaba también enfermo de bronquitis que se complicó con pleuresía.

Esa situación, siéndole imposible ir hasta la habitación de su esposa, obligó a Karl Marx a decir: “Hay que volver la espalda a este mundo de infierno”. El día que al fin pudo ponerse en pie estuvo con su esposa. Se abrazaron. Ella le dijo en inglés —vivían en Inglaterra desde 1849 puesto que en toda Europa se expulsó a Marx, incluso los revolucionarios franceses de 1848— una frase admirable de precisión dolorosa: “Karl, my strength is broken”. En efecto, su fuerza se había quebrado. Años de sufrimiento y de necesidades. Engels, el notable Engels que ayudaba económicamente a toda la familia, dijo a las hijas: “Ahora que ella ha muerto (19 de diciembre de 1881) él nos abandonará pronto”. Sobre la piedra tombal de ella, quedan estas palabras: “Jenny von Westfallen, the beloved wife of Karl Marx”, la amada esposa de Karl Marx. Él murió el 14 de marzo de 1883.

En 1883 nació, en Cambridge, John Maynard Keynes en una mansión victoriana. Su padre, John Neville Keynes, era profesor de Lógica y Economía Política y tenía una función administrativa en la universidad. Por cierto, ese espíritu sagaz sobrevivió a su hijo. Murió, en efecto, a los 97 años, en 1949. La madre del futuro autor de la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, Florence Ada, era un personaje brillante y con lucidez suficiente para tener un papel inapreciable en Cambridge tanto en la política como en las luchas literarias. Su inteligencia fue de un signo invaluable para el joven John que vio aumentar su familia, en 1885, al nacer Margaret y, en 1887, Geoffrey. “Una familia de la edad victoriana, con sólido confort y sin temor al futuro”. Eso dice uno de sus biógrafos (The life of John Maynard Keynes, de Rod Harrod) y recomiendo también la biografía escrita por Robert Skidelsky.

Ese ambiente refinado influyó en el éxito de sus estudios en Eton, donde el joven dandy tuvo honores en Matemáticas, Humanidades y Disertación Inglesa, amén de devorar los libros de la biblioteca (igual hizo Lawrence de Arabia), participando en debates políticos, interpretaciones teatrales y se convirtió en experto en poesía latina medieval. Tal dice, sin asombro, Michael Steward en su Keynes. Se entiende que al ingresar en el Kings College de Cambridge tenía ya reputación notable. Estudioso incansable, atiende, por su propio deseo, las cátedras de Filosofía de Whitehead y Bertrand Russell. Siempre, por cierto, le consideraron alumno excepcional. En Economía siguió a un maestro reverenciado: Alfred Marshall, de hermosa cabeza y enormes bigotes blancos. Otro economista inteligente (no abundan como se demuestra en las “depresiones”), Galbraith, dice de Marshall que tenía “la reputación de profeta con aura de santo” (Galbraith, The age of uncertainty, libro escrito en 1977, pero cuyo título, La edad de la incertidumbre, parece de hoy) y en suma, tuvo maestros relevantes. Su nota final en Economía no fue muy buena. Keynes, con su habitual “humildad”, lo explica así: “Yo sabía mucho más de economía que mis examinadores en ciencias económicas”. Karl Popper, el filósofo a quien me remitía aquí en días pasados, días sin cabezas ni ideas, afirmó implacable que no se puede hablar de “ciencia económica”.

Lo cierto: un año después de su graduación, Keynes se presentó a los exámenes del civil servant (funcionario público) y fue trasladado a la Indian Office del Ministerio de Asuntos Indios. Dimitió rápido y regresó a Cambridge (como maestro de Conferencias de Ciencias Económicas) convirtiéndose en miembro del Kings College. Una vida comenzaba.
09 Octubre 2008 05:07:00
La Europa unida desunida en el caos
El 17 de junio de 1851 Víctor Hugo subió a la tribuna de la Asamblea Francesa para generar, con su discurso, el mayor escándalo que recordara el hemiciclo. El gran poeta tuvo dos tiempos. El primero, dedicado a la derecha reaccionaria: “El partido del orden tiene la fantasía de producir el desorden. Es su capricho. Es el gobierno, tiene la mayoría en la Asamblea, pero se complace en perturbar el país porque no tiene ideas”.

La segunda parte produjo una rebelión de chovinismo “patriótico”. En efecto, Víctor Hugo afirmó que un día, Francia sería parte de “los Estados Unidos de Europa”. Produjo el encrespamiento. “¡Esto es demasiado!”. “¡Hugo se ha vuelto loco!”. “¿Cómo los Estados Unidos de Europa?”. Los gritos fueron inclementes. Furioso Fontaine: “Es una blasfemia!”.

En la noche del 1 al 2 de diciembre de 1851, Luis Napoleón Bonaparte, presidente de la República, con un golpe de Estado militar se transformó en Napoleón III y se inició así, el exilio de Hugo que duró hasta 1870 cuando Luis Napoleón Bonaparte fue derrotado por Prusia. Poco antes, con Carlota en la locura, abandonó a su suerte a Maximiliano. Historias cruzadas. Europa viviría, después, dos gigantescas “guerras civiles”: la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Millones de muertos, destrucciones, inflación galopante y desempleo masivo produjeron el totalitarismo: Mussolini y Hitler, la Guerra Civil Española y, en medio, la Gran Depresión de Estados Unidos de 1929. ¿Europa aprendió? En 1950 pareció que sí. En ese año el ministro de Relaciones francés, Robert Schuman, propuso (su inspirador Jean Monet personaje olvidado) la reconciliación con un pacto que fue el Tratado (firmado en 1951) de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero. Seis países que se combatieran en dos guerras mundiales firmaron el pacto: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo. Los “Seis”, en 1958, llegaron al Tratado de Roma: una comunidad con la libre circulación de las mercancías, los capitales y los hombres. Víctor Hugo, profético, al volver de su exilio en 1870, envuelto en la más asombrosa recepción del pueblo reunió en su casa a familia y amigos. Ante ellos plantó, en el jardín, un árbol al que bautizó “Europa”.

Los “Seis” se transformaron en los “15” y hoy son los “27”. La economía saludó esa aventura racional que suponía instituciones comunes. Cuando España se integró, en la Europa democrática y próspera, recibió toda la ayuda económica indispensable para su mutación. Fue un éxito notable. El árbol de un poeta genial que no dudó en escribir Los miserables y combatir a muerte la pena de muerte, pareció crecer con la razón. No ha sido así, pese a que muchos de sus países han adoptado una moneda común, el “euro”, los viejos fantasmas del nacionalismo reaccionario (“¡Hugo se ha vuelto loco!”) han entrado en juego en los últimos años y en Italia, con Berlusconi, se ha llegado a festejar a Mussolini. Los grandes partidos de izquierda de Francia e Italia, por ejemplo, han desaparecido o casi. No han tenido ideas nuevas para un mundo nuevo —tema de artículos míos anteriores— y ahora, ante la catástrofe financiera de EU, que conlleva consigo la recesión (meses hace que dije aquí que México no estaba al margen) los países europeos se han envuelto en sus capas legendarias y ausentes de una respuesta común, solidaria, se han “fugado” a respuestas aisladas de “protección”. No asumen que su obligación histórica era encontrar, en conjunto, medidas convergentes. Están optando, lo cual no les evitará la recesión, por medidas “nacionales” como si la “globalización” de los mercados no existiera y el capitalismo no fuese un fenómeno transnacional y financiero, que niega su eficiencia y transporta, al tiempo, el pillaje y la guerra. La huida de Europa de su deber revela que el mundo ni aprende ni piensa. Lo pagamos.
08 Octubre 2008 05:35:00
In memoriam: Josué de Castro, 100 años
En este año el Brasil de Lula Inacio da Silva recordará a un brasileiro universal: Josué de Castro. Autor de un libro que transformó la conciencia universal: Geografia da fome (Geografía del hambre). Había nacido en el “nordeste” en el año 1908 en una familia muy pobre. Allí el resplandor del sol hace más angustiosa la sobrevivencia.

Niño brillante, Josué de Castro, admiró a un obispo que pensaba en educar desde la rebelión. Le envió a la escuela y protegió su evolución. Terminó la carrera de Medicina y se hizo famoso, y rico, por su capacidad para discernir las “dietas”. Tuvo una clientela selecta. Recapacitó, miró la sombra dramática de su país. Regresó a la Universidad para estudiar Ciencias Políticas y Sociales y se transformó en uno de los primeros intelectuales del mundo en asociar el hambre —palabra tabú en sus días— con la explotación. Embajador ante la FAO llevaría hasta allí, insensible a la petición de no introducir en el debate el tema del hambre, Josué de Castro fue la voz clamante en el desierto. En 1963, después del golpe militar, el gobierno tomó una medida radical: “expulsar del país (el 10 de abril) a una lista de intelectuales insensibles al poder de los fusiles”. Entre ellos Josué de Castro.

Se exilió en Francia. El general De Gaulle hizo todo lo posible para que su talento tuviera destino. Se creó un Centro de Desarrollo Internacional y, ahí, le conocí. Fue una relación de maestro a alumno prodigiosa y fecunda y una gran parte de mi vida y de mis intereses políticos y culturales son inseparables de ese encuentro. Hice el prólogo para la primera edición, en español, de La Geografía del Hambre y asistí al desarrollo teórico, por parte de Josué de Castro, de su trágica teoría sobre “el ciclo del cangrejo”. Decía que allí, donde él nació, en las riberas del río, la gente —un mundo asimilable— hacía sus deposiciones y los cangrejos se alimentaban de esos despojos y, en ese circuito, los cangrejos volvían a ser alimento humano.

Era Josué de Castro un brasileño indomable. Físicamente parecía de alambre, moreno y elástico. Siempre en movimiento, con una singular capacidad para los idiomas, su palabra, de alguna manera, era inseparable del fuego y, a la vez, de una inmensa capacidad teórica. Sus hijas eran brasileñas de la belleza. Era difícil dejar de mirarlas. Una de ellas se casó en París con hombre de altos niveles y otra, profesora en Río, brillante. Intenté, de acuerdo con las autoridades académicas y políticas, que viniera a México, a la UNAM. Todo, aquí, facilidades. La dictadura militar se opuso, terminantemente, a dejarla salir del país. En un viaje mío a Brasil —largo diálogo con Celso Furtado— vi a la familia en completo y guardamos memoria emocionante de Josué de Castro que murió en París. Poco antes había estado en Egipto. Me envió una postal con sol.

En París vivía en una calle cercana al Arco del Triunfo: rue Lord Byron. Un día tomé un taxi para ir a su casa y pronuncié Byron a la inglesa y el taxista, chauvinista, me dijo: “Es Biron” y arrastraba í erre. Ni discutir. Allí vio pasar parte de sus últimos días. La doctora mexicana María de la Luz Perales, que ha dedicado su vida inteligente a los problemas demográficos y sexuales, en ocasión de un viaje suyo a París me pidió una carta para él. Lo hizo. Le vio muy enfermo —no podía vivir sin Brasil— y, al despedirse, le preguntó si quería transmitirme alguna cosa. Dice que movió su mano hacia la mesilla inmediata y tomó una tarjeta del Centro de Estudios. María de la Luz Perales le dijo: “¿No le escribe algo?”. Él le dijo: “No; él ya sabe”. Su muerte —en 1973—, como su vida, aún, nos pertenece y al escribir, conmovido, estas líneas aún me parece oír su voz explicando, conmocionante, “le cycle du crabe” (el ciclo del cangrejo). Ojalá que Brasil no le olvide nunca. Murió, sépanlo, de estar lejos.

03 Octubre 2008 03:26:00
Memorias (cenizas) de la Gran Depresión
En 1928, en una atmósfera de “gran prosperidad”, fue elegido presidente de EU el republicano Herbert Clark Hoover, ingeniero. Había sido secretario de Comercio.

En 1925 “comenzó a preocuparse de la tendencia a la especulación del sistema”. En sus memorias hace esta observación: “Hay crímenes (se refería a la especulación) mucho peores que el asesinato y por los cuales deberían ser juzgados”. En 2008, todos han salido indemnizados con millones.

El jueves (negro) 24 de octubre de 1929, 13 millones de acciones cambiaron de manos en un movimiento de pánico irreprimible en Wall Street. Al día siguiente, Hoover afirmó “que el negocio fundamental del país, la producción y distribución de mercancías, tiene seguridad y bases prósperas”. El 29 fue el día “supernegro”: más de 16 millones de acciones fueron negociadas. La pobreza y el desempleo (alcanzó 25%) se transformaron en una tragedia colectiva. En 1932, el demócrata Franklin Delano Roosevelt ganó las elecciones. Su proposición, el New Deal, el Nuevo Trato, fue un proyecto de claro intervencionismo económico del Estado —aunque no se asumió keynesiano—, lo que le deparó permanentes problemas con la Suprema Corte. No obstante, en 1937, el desempleo afectaba, todavía, a 14.3% de la población activa y solamente en 1940, 11 años después, el PIB per cápita de 1929 fue superado. Larga odisea socioeconómica.

Un hecho nuevo impulsó la economía estadounidense: el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939. EU se mantuvo, por ley, neutral, pero su industria recobró un progresivo papel dominante al atender la demanda militar y económica de Europa. Todavía, en 1940, el desempleo afectaba a 9.9% de la población económicamente activa, pero en 1941, con la entrada de EU en la contienda declarando la guerra a Alemania, Japón e Italia, el proceso se revirtió. En el libro de C. A. Blyth, American Business Cycles, Praeger Publisher, se precisa: “… las grandes necesidades de armamentos elevaron, también, los niveles de inversión. En diciembre de 1941 la economía operaba ya utilizándose casi todos los recursos y expandiéndose rápidamente”. Añade el autor (en las páginas 60-62) un dato eminente: “Durante tres años y medio, de 1942 a la mitad de 1945 (la Segunda Guerra Mundial terminó, en Europa, en mayo de 1945 y en Japón en septiembre) la economía estadounidense operó a plena capacidad (full capacity) produciendo grandes cantidades de mercancías y servicios para la guerra (for war) mientras se mantenían altos niveles de consumo civil. El desempleo, en 1944, declinó al 1.2% en tanto que 11.4 millones de los 66 de la población activa estaban bajo las armas”. Añade: “Durante la segunda mitad de 1945 la producción declinó en 57 mil millones de dólares, es decir, una sexta parte”. La guerra se había terminado. Así se cerró la Gran Depresión de 1929. Esperaba la de 2008.

El 7 de noviembre de 1944 Roosevelt fue elegido por tercera vez (hasta Truman no se modificó la Constitución para permitir una sola reelección) obteniendo una mayoría indudable: 25.6 millones de votos frente al republicano Dewey: 22 millones. El candidato del Partido Socialista, Norman Thomas, contó 79 mil 003 votos y el del Partido Socialista del Trabajo, Edward Teichert, 45 mil 336.

Franklin D. Roosevelt murió, sin terminar su mandato, el 12 de abril de 1945. Tenía 63 años. Su vicepresidente, Harry S. Truman, de religión bautista, terminó la Segunda Guerra Mundial con dos bombas atómicas: Hiroshima y Nagasaki: 6 y 9 de agosto de 1945. Fueron las últimas cenizas de la Gran Depresión. Un año antes, en 1944, en Bretton Woods, en una conferencia de 44 países, EU instauró las instituciones (Fondo Monetario y Banco Mundial) que definirían, después de 1929 y la guerra, la “Pax Americana” que acaba de morir con Adam Smith. La guerra ¿es un término banal en las crisis económicas? Grave cuestión.
02 Octubre 2008 03:32:00
Bush ante la rebelión republicana
Serenemos las palabras, superemos los instintos, elijamos el logos, la razón y no la espada suicida. El 29 de septiembre un país, en la mayor crisis económica de su historia, asumió una decisión histórica:

rechazar, por mayoría, un proyecto de rescate de la crisis presentado y apoyado por el presidente, pero cuyos responsables mayores eran el secretario del Tesoro y el presidente de la Federal Reserve.

Ese plan de rescate había tenido dos testigos de primera magnitud que, con reticencias, lo aprobaron: Obama y John McCain. Llegaron a la reunión histórica desposeídos de una visión global de la dimensión teórica —con su praxis— del problema. En artículos anteriores he señalado que la crisis de la crisis es la ausencia de ideas claras. Afecta —al margen de la demagogia— a casi todos los sectores políticos. Los partidos socialistas han revelado su incapacidad para comprender, igual que la derecha cerril, las magnitudes de un mundo nuevo.

En ese sentido, la votación del Congreso estadounidense contra su presidente no deja de ser una lección a meditar. Los 228 congresistas (133 republicanos y 95 demócratas) que han votado contra el plan lo que han hecho es votar contra el presidente. Los 205 que han votado a favor (140 republicanos y 65 demócratas) sugieren que el plan, por la gravedad del momento, sigue en pie. El voto del Senado nos dirá, a su vez, el otro parámetro. Pero del dramático voto inicial revela dos cosas: primero, que la parte responsable de la política se niega a pasar la esponja sobre la gigantesca especulación financiera que han enriquecido a una minoría —mundial— frente a los pueblos; segundo, el voto puede ser un aviso contra una “regulación” de los mercados que suponga el “Estado patrón” (que ya conocemos) no menos irresponsable. Se trata, al revés, de inventar el Estado en su opción histórica esencial: la institución que represente los “intereses generales”. La globalización, en los países desarrollados ha supuesto (en tanto que favorecía la aparición de economías emergentes ya imprescindibles) un proceso, castrante, de concentración del ingreso que contrariaba, en todos ellos, el ascenso de la masa salarial. Una izquierda simplificadora pensó la globalización como un simple proceso que ampliaba la “brecha” entre los ricos del Primer Mundo y los pobres del Tercero. China, la India, Brasil y otros países más revelan lo contrario. Lo significativo es que, en los países ricos se ha profundizado, al revés, la desigualdad. En muchos casos su masa salarial ha perdido 10 puntos en el PIB.

Esa concentración gigantesca en una minoría (que Forbes apadrina) ha reflejado, a su vez, otro hecho: que esa minoría afianzó su ya enorme riqueza entrando en una carrera, suicida, de especulación. Los bancos y el sistema financiero, sirviendo de infraestructura irresponsable a esa minoría, generaron el desorden mundial actual. El voto republicano contra Bush es, en el seno del caos, una rebelión frente a un “rescate” que no esclarece las responsabilidades. Al revés, las oculta.

Ello no quiere decir, en modo alguno, que finalmente no se encuentre un puente entre los 228 y los 205 porque EU, centro de la crisis, tiene la obligación de asumir el remedio. Condenado Bush por un fuerte sector republicano se denuncia el fondo de la crisis: el poder que tuviera en su gobierno el presidente de Enron, que fue la clave de la exaltación, bajo Greenspan, de los especuladores frente a los creadores de riqueza colectiva.

La crisis que ha enterrado la “mano invisible” que, según Adam Smith, regula los mercados, debe suponer algo indispensable: que las universidades estadounidenses, que están en mayoría entre las 100 mejores del mundo en todas las disciplinas, ocupen un espacio crítico y rebelde (de ellas vino hasta nosotros Obama) que imponga la teoría y el conocimiento científico frente a la usurpación del poder por los Forbes.
30 Septiembre 2008 03:23:07
Ante un mundo nuevo sin ideas nuevas (I)
Un doble epitafio. En los billetes estadounidenses aparece una frase heráldica: In God we trust, es decir, Confiamos en Dios. La asimilación del dinero a Dios plantea serios problemas.

Benedicto XVI, teólogo conservador, ha condenado la economía como dinero. Antes, en 1215, Tommaso di Chobham en su famosa Somma dei confessori (texto para los confesores) condenaba que el dinero produjera intereses. Todo interés, para Chobham, suponía usura y ésta era furtum, robo. Añadía que el banquero, si lo obtiene, comete una rapinam, rapiña. Chobham no sabía cómo terminarían los bancos estadounidenses en el siglo XXI. Siglo donde el furtum, la usuram y la rapinam serían institucionalizados en términos de codicia irresponsable y turpe lucrum. Elegante definición lo del torpe lucro que, según Chobham, era un pecado contro natura… Esa imagen se desplazó siglos después hacia ciertas manifestaciones de la sexualidad. Para Chobham significaba la ruptura entre el giusto prezzo y el giusto salario. Los banqueros que han generado la mayor quiebra de la historia, todos ellos han salido por la puerta de atrás con indemnizaciones de decenas de millones. El “rescate” también los alcanza. Pobre Chobham.

Chobham repetía a Tomás de Aquino que acuñó una frase que dedico al más incompetente, y por tanto, al más responsable de la crisis actual, es decir, el ex presidente de la Federal Reserve de EU: Greenspan. La frase es deslumbrante: Nummus non parit nummos, El dinero no produce dinero. El dinero, en suma, es la expresión de la producción humana y el sistema financiero, quebrado, olvidó esa proposición que Marx tuvo muy presente. El usurero, el banquero en términos modernos, es, de acuerdo con Chobham, un ladro particular, un ladrón particular, porque, por un lado, turbam rem publicam, perturba el orden público, y por el otro, porque roba a Dios. Hoy hemos superado esa presunción medieval. En suma, el interés adecuado y los banqueros, integrados en el interés general son necesarios para el desarrollo, es decir, hablamos del interés debidamente regulado por el sistema impositivo del Estado. En suma, el lema de los billetes estadounidenses ha sido enterrado, para siempre, por sus banqueros.

Por cierto, en la Grecia clásica, los banqueros nacieron del intercambio de mercancías en los puertos. Un patricio poderoso colocaba una mesa (trapeza) en un muelle y un esclavo inteligente comerciaba y traficaba. El patricio no quería “mancharse las manos”. A los de la trapeza se les denominó (así dice un texto heleno) trapedseistas y de ahí surgió, etimológicamente, la palabra trapecistas. Los banqueros estadounidenses han realizado su trapecismo sin paracaídas y el mundo ha temblado.

Decía, en el inicio, que hemos vivido un doble epitafio. El primero ya está citado. El primero es el epitafio para el In God we trust. El segundo ha sido el entierro de Adam Smith y su teoría general sobre la riqueza de las naciones. El famoso profesor de Moral en la Universidad de Glasgow asumió, en 1776, que el liberalismo económico (ha quedado en pie, sin entierro, su visión racional de la división del trabajo) transportaba consigo tres posibilidades: primo, que el egoísmo individual termina coincidiendo con los intereses colectivos; secondo, que el Estado no tiene que inmiscuirse en la economía y, tertio, que una invisible hand, que una “mano invisible” resuelve sin regulación las contradicciones del mercado. La gigantesca catástrofe de septiembre de 2008 ha enterrado esas tres hipótesis y, ello, sin más, plantea inmensas interrogaciones a escala porque si es verdad que el dinero no produce dinero (Nummus non parit nummos) los 700 mil millones de dólares que ha lanzado Bush al mercado no reviven ni a Adam Smith ni el lema de los billetes estadounidenses. Un nuevo mundo —sin ideas— está ante nosotros.

26 Septiembre 2008 03:40:01
Del partido de Lenin al de Stalin
La apertura de los archivos y la posibilidad de la investigación libre están permitiendo la ampliación de todas las informaciones, secretas, sobre la URSS y sus dirigentes.

El libro de Simon Sebag Montefiore, El joven Stalin, lo prueba. El Instituto de Marxismo-Leninismo guardaba 30 mil 820 textos autógrafos de Lenin. De ellos 3 mil 724, censurados, no se habían publicado nunca, hasta ahora. Eran los que invitaban a la violencia implacable. Como el del 11 de agosto de 1918, dirigido a los tres líderes bolcheviques de la región de Penza.

En esa nota invitaba a la destrucción “sin piedad, de los kulak”. Termina con una posdata: “Encontrad la gente más dura”.

Sebag Montefiore esclarece lo que sabíamos a medias: la etapa de Stalin (el seudónimo, “hombre de acero”, lo adoptó en 1918) como recaudador de fondos, mediante asaltos y robos, era ya conocido. Su asalto al Banco del Estado en Tbilisi, Georgia, su tierra natal, fue famoso. Recaudó para el partido 3 millones (equivalentes) de euros. Entonces se consideró una “catástrofe” bancaria. Stalin tenía 28 años. Esa etapa fue clausurada y, ahora, se reconstruye. No con ánimo destructivo, sino como recuperación del silencio.

Un alto funcionario soviético que colaboró después con Gorbachov en la etapa de la perestroika y el glasnot, Alexander Yakolev, encargado por acuerdo para aclarar los asesinatos de los 4 mil 500 oficiales polacos, en Katyn, aclaración indispensable para lograr la paz con Polonia y que terminó con el reconocimiento oficial de su asesinato por la URSS, dice en su libro sobre el tema (Ce que nous voulons faire de l’Union Soviétique) (página, 117) lo siguiente: “El comunismo ha sido excelente en la manipulación y amputación de la historia con el fin de que sirva al poder. Hecha de silencio y olvido, tenía por tarea ‘educar’ a las masas, acreditar las leyendas y los mitos forjados en todas sus piezas. Stalin, el primero, se construyó una historia a la medida, que escribió él mismo, que él dicta, corrige y vigila…”.

Eliminado el exceso lo esencial permanece. Desde la muerte de Lenin en 1924, hasta la muerte en 1953 de Stalin, este fue el poder absoluto. A nosotros nos faltan 30 o 40 libros muy importantes de las memorias de la perestroika. Han sido best-sellers en otras lenguas. Es un enorme vacío, como lo revela el libro de Jarasov, Premio Lenin de Ciencias y padre de la bomba atómica soviética que, al final de su vida, fue el defensor de los derechos humanos.

Las contradicciones entre el Terror de Estado y la formación de una sociedad nueva, los conflictos entre Lenin, Stalin y Trotski —recuerden que yo mismo he escrito un libro sobre el tema, Lenin, vida y verdad que publicó Grijalvo en 2002 utilizando ya documentos secretos del Kremlin— son relevantes. Lenin, que murió en 1924, y Trotski, desterrado de la URSS, perseguido y asesinado en México, no pudieron contender con el gran sistema staliniano. El magnífico libro, reciente, de Vladimir Federodski, El fantasma de Stalin o las asombrosas Memorias del hijo de Beria, el superpolicía de Stalin, han sido traducciones en inglés, francés, alemán, etc.

El papel gigante durante la “guerra patriótica” contra Hitler —su aliado entre 1939 y 1941 por el Pacto de No Agresión y Cooperación de 1939— le hicieron el líder de un pueblo invadido, con millones de muertos, pero en abril de 1945, sus tropas colocaban la bandera roja en la Puerta de Brandemburgo mientras Hitler se suicidaba. Ese gran conflicto, esas contradicciones, arrasadas por el terror, conforman parte esencial de la historia contemporánea y es preciso asumirlas. Una inmensa realidad, como una experiencia colectiva pero desposeída de lo legendario para que sea parte de la historia real. Es duro, pero, sin hacerlo, no se puede cambiar el mundo porque, en caso contrario, nos negaríamos a vivir en él.
25 Septiembre 2008 03:47:01
El Parlamento Europeo absuelve a una bruja
Le Monde del 5 de septiembre dedicaba una página entera a la rehabilitación de una “bruja” de nombre Anna Goldi.

El 13 de junio de 1782 Anna Goldi, hija de la pobreza y de oficio sirviente, con 48 años de edad, fue declarada culpable de haber usado unas agujas para asesinar a una niña en la casa donde servía y donde el dueño, casado y con cinco hijos, había abusado sexualmente de ella. Era el “patrón”. En suma, en los finales del siglo XVIII, el caso de Anna Goldi fue, todavía inseparable de la ignorancia, la desigualdad y los fermentos religiosos. Hicieron posible un juicio y un tribunal que permitió que Anna Goldi fuera decapitada en una plaza pública. Su muerte causó, en la sociedad ilustrada, un enorme problema conciencial. En un mundo que estaba a sólo siete años de la Revolución Francesa.

El caso es que, ahora, el Parlamento Europeo (la institución que vincula a 27 países que conforman la Unión) ha tomado la resolución de rehabilitar —dice Le Monde— “a la última europea condenada a muerte por brujería”. El título del trabajo merece memoria y respeto: “Anna Goldi, bruja, al fin, bien-amada”.

Busco en mi biblioteca un libro editado por Desclee de Brouwer: 100 Points Chauds de l’Histoire de l’Eglise. Equipes Resurrección (100 Puntos Calientes de la Iglesia. Equipos Resurrección). El libro tiene un prólogo del cardenal A. Renard y una introducción de monseñor Charles. Ese texto dedica a la brujería o hechicería las páginas 146-147. He aquí algunas de las observaciones de los Equipos Resurrección:

“A partir del siglo XV y hasta el fin del siglo XVII (en la cola, todavía, el caso de Anna Goldi) la caza de las brujas se convirtió en una verdadera psicosis. Las acusaciones fueron, a menudo, objeto de verdaderas alucinaciones debidas a factores diversos (las tensiones sociales, por ejemplo en Inglaterra, los casos más agudos coinciden con los países que sufrían la Reforma y las guerras de religión) pero el clima de inseguridad favorecía las prácticas de brujería y el temor colectivo. Se buscaba una explicación a todos los accidentes raros a tenor de los niveles culturales y se hablaba de ‘maleficios’ o de ‘intervenciones demoníacas’ cuando se trataba de jueces o de sacerdotes...Los jueces encargados, a su vez, de esos casos (inquisidores durante el periodo medieval y jueces laicos posteriormente) dieron pruebas de falta de juicio crítico. N. Rémy condenó al fuego, entre 1576 y 1606, a 2 mil o 3 mil brujas. Confesó, después, que él servía al diablo y, finalmente, fue quemado en la hoguera. En Ginebra cerca de 500 mujeres fueron acusadas de brujería y perecieron…”. Así no más. ¿No impresiona?

La observación sobre “jueces de la Inquisición y jueces laicos” permite pensar al lector que se compartieron las responsabilidades. No es así. La Revolución Francesa (1789) rompe en Francia con la Monarquía absoluta y con el monarca representante de Dios en la tierra y, en el resto de Europa, excluida Inglaterra que en 1688 inauguraba la iniciación del régimen parlamentario y la finalización del absolutismo, esto es, en la mayoría de sus países subsistieron las prácticas inquisitoriales y lo prueba la decapitación de Anna Goldi en 1782. Según el historiador Ostorero entre 30 mil y 60 mil mujeres murieron en la hoguera; alrededor de 25 mil, añade, sólo en Alemania. Dice que ya hubo rehabilitaciones antes de la decisión adoptada, ahora, por el Parlamento Europeo que lo hace con la última “hechicera”. No cita el caso más famoso: la condena a la hoguera, viva, de Juana de Arco a quien la Iglesia condenó sin excusas.

Alrededor de 95 teólogos la destinaron a ir a la hoguera el 30 de mayo de 1431. En 1904 el Papa Pio X proclamó las virtudes de Juana y el 18 de abril de 1909 la beatificación de la “Doncella”. En mi libro: Mujeres, Crónica de una Rebelión Histórica, relato esa historia… alucinante.

23 Septiembre 2008 04:00:01
George W. Bush compra la crisis
El mundo ha asistido, en la etapa más baja, teóricamente, de los socialismos mundiales, al rescate financiero más impresionante que haya vivido el mundo capitalista desde la Gran Depresión. Pero el rescate se ha realizado ahora bajo el gobierno del presidente más desprestigiado en la historia de Estados Unidos: George W. Bush.

En unos días hemos visto el entierro de Adam Smith y su “mano invisible” que, en el imaginario del liberalismo económico, regulaba todas las contradicciones de los mercados. Bush, en síntesis, ha presidido ese rescate, esto es, la compra de un sistema financiero irresponsable por vía del Estado, es decir, socializando la deuda gigantesca en nombre de los “intereses generales” que la invisible hand no autorreguló.

El Premio Nobel de Economía de 1974, Friedrich A. von Hayek, dedicó su vida a defender el ultraliberalismo y, como Adam Smith, condenó la intervención pública. En 1931, desde su cátedra de la London School of Economics, se confrontó a John Maynard Keynes (que nació en 1883, es decir, el mismo año en que murió Marx) partidario de la intervención del Estado racionalmente en la lucha contra el paro y la crisis concediendo al presupuesto público una dimensión fundamental en la orientación de los procesos económicos para defender los intereses generales. Intereses que, según Adam Smith y paralelamente según Hayek, sólo se garantizaban por vía de la plena proposición individual, y que Adam Smith elevó a una interpretación clásica: que el egoísmo de los individuos funciona, finalmente, en favor de los intereses colectivos.

Estamos viviendo, sin más, el fin de una época del capitalismo. Un capitalismo donde el sistema financiero, asumiendo la codicia y la irresponsabilidad, ha terminado en la mayor catástrofe económica desde 1929.

Todas las hipótesis sobre la autorregulación de los mercados por la “mano invisible” han volado por los aires. El capitalismo más maduro del capitalismo mundial ha realizado la operación socialista más importante de los últimos 100 años: entrar, como bomberos de Estado, en el sistema financiero desquiciado por el ciego egoísmo de sus élites “individuales”, las más poderosas y opulentas —las de Forbes— para salvar el sistema bancario y financiero del naufragio.

La decisión supone la creación de una agencia de Estado para presidir, en nombre de los intereses generales, una gigantesca operación de rescate que a la vez recupera el Estado, ya privatizado, para devolverlo a su función histórica: la res pública. En estos momentos las más importantes empresas industriales y automovilísticas de Estados Unidos solicitan también la ayuda del Estado, es decir, esa institución que sólo tenía como misión defender la concentración del ingreso en unas minorías. Su fracaso nos devuelve a una historia crítica, no fraseológica. El mercado no se autorregula sin el Estado, esto es, sin la nación organizada que es la mejor definición que exista, acaso, del Estado.

Ello no supone, en modo alguno, el regreso al Estado-patrón con sus perversiones históricas que paralizaron a la vez el desarrollo de la persona humana (que es indivisible) y la libertad. Supone la devolución de su responsabilidad a los pueblos. Ello así porque la gigantesca masa monetaria (el Estado imprimiendo papel como hicieran los “caudillos” del botín personal) que ha salvado provisionalmente el sistema y las bolsas de valores, representa, también, la posibilidad inflacionaria y una nueva crisis crediticia y de inversión que sólo podrá superarse si los bancos centrales del mundo, con los estados liberados de su propia “privatización”, emergen como instituciones garantes de los intereses generales. Una inmensa revolución teórica está ante nosotros. La compra de la crisis por Bush no puede pagarse, quede claro, con una salida trágica: la guerra.

19 Septiembre 2008 03:37:00
McCain: dos mujeres ¿y dos Américas?
No es un secreto, ni he pretendido que lo sea, que, desde el inicio, señalé que votaría —en términos teóricos— por Obama.

No me engañaban, tampoco, las inmensas dificultades que tenía ante sí. La situación internacional, agravada seriamente en todas las áreas del mundo, económica y políticamente, con un retorno irracional a la Guerra Fría, traslada los votantes del miedo a McCain, el héroe de guerra. La simplificación de Atlantic, el “warrior” frente al “orator”, es decir, el “guerrero” y el “orador”, encarna muchas de las emociones de los estadounidenses cuando sus buques ante el Mar Negro son sorprendidos por la decisión de Hugo Chávez de ofrecer sus aguas a la flota rusa.

Las descalificaciones, paralelas, del presidente venezolano se dirigen a los instintos; no a las responsabilidades. Es grave cuando los instintos tienen misiles.

McCain eligió, como candidata a la vicepresidencia a la gobernadora de Alaska. Sarah Palin, representa,muchas de las convicciones (al margen del embarazo de su hija de 17 años) de la conciencia profunda de una sociedad, sin duda, conservadora. No hay que olvidar que, en varios Estados, todavía se prohibe la enseñanza de Darwin y que McCain, hijo de un almirante y piloto de guerra prisionero en el Vietnam, no ha dudado en asociarse a ella que defiende el “creacionismo” y la mayor parte de las proposiciones: pena de muerte, antiaborto, anti-homosexuales y un repertorio que coincide, con la tradición de la América profunda. Esa América es una realidad y, de no ser así, el discurso de Bush no hubiera sido el de dos periodos aunque termine, el segundo, con la más baja —hecho sano— popularidad que se haya visto. En síntesis, esas contradicciones postularon la obamamanía universal a la que no di importancia. Todas las obamamanías, mediáticas, van y vienen. Lo que no hay duda es que EU quería cambiar. Ese sentimiento, posiblemente de culpa, se ha encontrado con los hechos duros: la crisis internacional, sin duda grave, y la crisis económica que ha convertido el capitalismo de Bush en un capitalismo de Estado al socializar, por arriba, las pérdidas bancarias. Se trata de una mutación que permite, a los banqueros, en la cima y la bancarrota, salir con sus bolsones de dinero dejando, en manos del Estado, sus desastres.

McCain, que era un republicano original que tenía, enfrente, al “centro” más derechista, se está deslizando hacia la derecha dura y, de paso, condenando la élite harvardiana por cuya Universidad pasó el candidato demócrata. La lanzada de McCain contra las “élites” de Harvard es un viejo truco, pero efectista. Olvida que Harvard está presente entre las mejores 20 Universidades del mundo en todas las disciplinas del saber. Él, McCain, es fruto de la Academia Naval.

Liberado de las prisiones de Vietnam, McCain, se divorció y casó con una heredera de la industria cervecera a quien debe su carrera política. El padre le dejó 300 millones de dólares y una industria floreciente. Ella recuerda que su padre, cuando chocó con su Porsche, calmo, le compró un Mercedes y cuando Cindy, su hija, terminó sus estudios y fue profesora de una escuela de pobres, el cervecero le compró un Volkswagen para ir a su “trabajo”. Listo el cervecero. Dedicada a obras de solidaridad en África, nada excitada por la política, Cindy se enamoró de McCain cuando tenía 24 años y él 43. Dos de sus hijos están en el ejército y, como ha demostrado en la Convención Republicana, el aura del poder no es su pasión. Sigue siendo quien es (su marido no pudo contestar “cuántas casas tienen” porque son muchas) mientras tanto Sarah Palin encabeza la versión tradicional entre las proclamas de Vladimir Putin y Hugo Chávez. No saben qué bien le vienen a John McCain.
18 Septiembre 2008 03:39:01
Para Peter Bernthaler
Mi predicción del desastre financiero y ético que se avecinaba se ha cumplido. Desastre que dejara tras de sí Alan Greenspan y “su” Federal Reserve imperial. Ha culminado con la quiebra del “acorazado” de Wall Street: el banco Lehman Brothers. Un agujero de 453 mil millones de dólares, es decir, poco menos que la mitad del PIB de México, país con 107 millones de habitantes.

El ataque de Bin Laden y los 19 suicidas a las torres gemelas fue un elemento novedoso, pero accidental, entre dos concepciones: la guerra revolucionaria desde abajo y la guerra superestructural desde arriba. Más relevante y significativo que las torres gemelas fue la quiebra de Enron. En octubre de 2001 Ken Lay, el financiero predilecto de una clase social hechizada por el dinero y no por la responsabilidad, anunció, sin más, que sus acciones eran supervaliosas e invitaba a sus empleados —arruinados— a adquirirlas.

Michael Lind, en un libro implacable, Made in Texas, George Bush and the southern takeover of american politics, afirma “que no se sabe bien si Bush creó Enron o Enron creó a Bush”. Lo cierto es que cuando el financiero que tenía enajenado a Texas señaló que Enron era an incredible bargain, ese increíble negocio estaba ya en quiebra en octubre de 2001 y sucumbía en diciembre.

El encuentro sobre ese tema (las auditoras de fama mundial avalaron, hasta el último momento, la solvencia de Enron) entre el secretario del Tesoro, Paul O’Neill, que dimitiría, y Greenspan, el presidente de la Federal Reserve fue, el 10 de enero de 2002, más importante que las torres gemelas. Greenspan, que había dejado discurrir impávido la superestructura financiera en ruinas, se sintió atrapado: “Es la crisis del capitalismo”, dijo.

Desde entonces lo he señalado aquí, en la soledad, los grandes bancos de Estados Unidos, con la bancarrota del sistema hipotecario y los créditos basura, entraron en el naufragio de la codicia desde una inmensa irresponsabilidad. Irresponsabilidad servida, al país y al mundo, desde la burla. Sus banqueros, en vez de ir a la cárcel, se marcharon cubiertos los riñones. Charles Prince, la voz cantante del Citigroup (37 mil millones de euros de pérdidas), tuvo una indemnización de decenas de millones, y el patrón de Merryl Lynch (34 mil 500 millones de pérdidas) fue indemnizado con 105 millones de euros.

No hago más larga la lista. Sí cabe advertir algo de importancia para el futuro inmediato: que Adam Smith, con un largo retraso, ha muerto. En efecto, ese amable y discreto profesor de Filosofía Moral (ya saben ustedes que de ninguna manera puede confundirse la Moral con la Ética aunque nuestra tribu política las use indiferentemente) abandonó la cátedra y se transformó en un hombre célebre con un libro, publicado en 1776, sobre la riqueza de las naciones.

En la teoría económica se deben a Adam Smith tres hipótesis centrales: primo, el liberalismo económico; secondo, la metáfora de la “mano invisible” o invisible hand y, tertio, la división del trabajo que ahí queda.

Respecto a lo primero, Adam Smith insistió en que el egoísmo de los individuos termina por convertirse en el interés general (esperemos que eso nos ocurra, antes de morirnos, con Carlos Slim) y, en cuanto a la “mano invisible”, Adam Smith convirtió en teoría universal la idea de que el mercado, como una invisible hand, se autorregula y a escala. El derrumbe del sistema financiero estadounidense, y de una parte del mundial, significa, oficialmente, el requiescat in pace de la autorregulación del mercado. Una inmensa mutación está ante nosotros en el cuadro —nadie se engañe sobre sus proporciones— a la hora de la crisis de los socialismos que se quedaron sin una revolución crítica. La mutación exigirá una refundación teórica con el entierro de Alan Greenspan y Adam Smith.

17 Septiembre 2008 03:57:00
El nuevo presidente de Paquistán, ¿qué hará?
El 6 de septiembre se inauguró, después de la destitución de Musharraf, el mandato del nuevo presidente de Paquistán: Asif Ali Zardari. Ese mismo día los talibanes que atacaran días antes a las tropas franceses haciéndoles 10 muertos, “festejaban” el nuevo mandato con un atentado que hacía treinta y tantas muertes. Es inevitable que Asif Ali Zardari, el nuevo presidente y viudo de Benazir Bhutto la lideresa asesinada, asuma que hereda una tragedia, un nombre famoso y una dinastía: la de los Bhutto. En Paquistán intentaron, padre e hija, construir otro país.

El padre de Asif Ali Zardari es hijo de un comerciante, rico, de Karachi. Asif Ali Zardari, galán, presumió de conquistador. Se educó en el Colegio de San Patrick de Karachi. Era el establecimiento educativo, cristiano, más famoso de la ciudad, en tanto que su futura mujer, de una dinastía aristocrática, estudiaba en Oxford y estuvo guiada, ciegamente, por el deseo, válido o no, de reeditar el nombre de su padre, Zulfikar Ali Bhutto, primer ministro de Paquistán a quien un golpe militar, en 1979, le llevó a la muerte. Para la hija, de belleza serena, con fuego en la sangre, fue un reto social.

Su largo exilio no la hizo olvidar que pertenecía a una familia que soñó cambiar el país. Cuando regresó (envuelta en la voz de mutitudes) lo hizo pensando llegar, de nuevo, al poder. Su matrimonio con Asif Ali Zardari fue poco menos que un acuerdo intra-familias porque se sabía bien que, en esa sociedad, una mujer sola, es problema. Ella moriría asesinada como testimonio de un drama, previsible y anticipado, mientras su futuro marido, que nunca perdió sus viejos hábitos, había sido encarcelado por aparentes negocios sucios que nunca pudieron ser probados en el maremágnum de la vida paquistaní.

En suma, las circunstancias convirtieron al viudo de la heroína nacional en el heredero de un sueño señorial y aristocrático. Los grandes electores lo han elegido para presidir Paquistán en el peor momento. En efecto, están lejos aquellos días en los que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, después del ataque a las torres gemelas, llamaba telefónicamente al presidente Musharraf para iniciar un diálogo histórico: “de general a general…”. Después le añadió que Bin Laden era el cerebro del ataque a las torres gemelas y que los talibanes de Afganistán lo protegían, Estados Unidos iniciaría una ofensiva militar, con el apoyo de la OTAN, contra ellos. “De general a general” le añadió lo esencial: que se requería no sólo la colaboración de Musharraf, sino que todas sus bases militares se pusieran al servicio de las fuerzas militares de EU. Musharraf accedió.

Desde entonces han pasado los años. Los talibanes fueron derrotados en Afganistán, pero ni su líder, Omar, ni Bin Laden pudieron ser hechos prisioneros y fue en las montañas de Paquistán donde se fundó y creó la nueva resistencia. Estados Unidos ha bombardeado esa zona, inútilmente, haciendo muertos y heridos. Ello ha provocado problemas en la ONU y las tropas de la OTAN que, de inicio, apoyaron como “legítima defensa” el ataque estadounidense, disienten, ahora, de los ataques aéreos en Afganistán.

El problema es grave porque, de un lado, los talibanes están de regreso y las tropas de la OTAN dudan de su futuro y, del otro, ¿qué hará el presidente Zardari mientras en el Cáucaso, Ucrania, Irán y el Medio Oriente las contradicciones se acentúan en una nueva guerra fría? El dilema para el presidente Asif Ali Zardari es inmenso. Tiene el tesoro de la herencia de Benazir Bhutto, pero sus problemas, internos y externos, nadie los desearía. El atentado del 6 de septiembre es un síntoma. Paquistán tiene, se estima, alrededor de 160 millones de habitantes, mayoría islámica y, según el Atlaséco, Atlas Economique Mondial 2007, 690 dólares per cápita y según la revista The Economist 790. Una miseria explosiva.
16 Septiembre 2008 03:31:00
Bolivia: una crisis continental y más
En el año 2008, la población de Bolivia se estimó, por la Cepal, en 10 millones 028 mil. El analfabetismo se consideró, en 2006, 11.7% de la población total.

La tasa de mortalidad, por cada mil nacidos vivos, se elevó, para el periodo 2000-2005, a 55.6%. En México, en el mismo periodo, la tasa de mortalidad fue (para ambos sexos) de 20.5%. El agua por tubería alcanzaba en Bolivia, en 2006, a 66.5% de las viviendas; en México a 90.0%; el alumbrado eléctrico en Bolivia, en 2006, se suministraba a 66.5% de los hogares; en México a 98.5%.

La Cepal, al establecer el PIB per cápita, en dólares (a precios constantes) coloca a Bolivia, en 2006, en la cola de los países latinoamericanos excluido Haití, con 386.2 dólares, es decir, mil 58 dólares por persona. América Latina, como promedio, tuvo en 2006: 4 mil 406 dólares.

Bolivia es un inmenso territorio (un millón 99 mil 581 km2) para su población. Ha sido constreñido, como país, a ser un país “interior”. En la guerra del Pacífico, en 1879-1884, fue obligada a ceder a Chile la banda litoral sobre el océano Pacífico y el puerto de Antofagasta. En 1904, Brasil, y después Paraguay, en la guerra terrible del Gran Chaco, (1932-1935) eliminaron a Bolivia del Pacífico y de las vías navegables del Amazonas y el de la Plata.

Su meseta alta (entre 3 mil 700 y 4 mil 200 metros de altura) emerge de la cordillera de los Andes donde existen importantes yacimientos mineros. Los altos valles y las llanuras orientales son inolvidables para aquellos que vean esos espacios, pero en gran parte de su territorio el gas y el petróleo son esenciales. La mayoría de su población (se dice que entre 65% y 70%) procede las etnias indígenas, la mitad, acaso, amayra y la otra quetchua. Idiomas que vuelan sobre la cordillera y la pobreza. No obstante, un día fue Bolivia la montaña del Potosí, la montaña de la plata. Hasta Miguel de Cervantes, después de regresar de las batallas de Lepanto y de sus años de prisionero de los moros, pidió un puesto en el Potosí. La burocracia no se lo concedió y, por ello, acaso, contamos con el Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha.

Los mestizos conforman, entre 20% y 25% de su población. Según la hipótesis de Guillermo Lora, son la pequeña burguesía urbana y suburbana sobresaliendo, en la cima de la pirámide, 10%, acaso, de origen europeo. En 1824 —se olvida— Simón Bolívar y Sucre ganaron, respectivamente, las últimas batallas de la independencia en América Latina frente, todavía, a verdaderos ejércitos españoles: las de Junin y Ayacucho. Un año después Sucre proclamó la independencia de Bolivia y Sucre, en 1826, pasó a ser el primer presidente de Bolivia. Desde entonces, más de 150 golpes de Estado. Yo se lo recordaba, a Paz Estensoro, “que fue el primero en terminar su mandato, en 1960, desde Saavedra en 1925”. Saavedra, por cierto, era el segundo apellido de Miguel de Cervantes. Paz Estensoro se reía con melancolía —hablamos en Lima—, pero no podía eludir la verdad: un golpe militar lo arrojó del poder.

Evo Morales, procedente de la gran mayoría autóctona, ha emprendido una enorme empresa: de un lado, a las mayorías indígenas desposeídas y, del otro, utilizar los recursos nacionales (en la memoria la inmensa rapiña del estaño y la “rosca” en su entorno) al servicio de la nación. Se requería un tino de excelencia para no confrontar, sin salida, a una sociedad duramente escindida. La buena voluntad no es siempre, identificable, con lo mejor.

La crisis de Bolivia, por su dimensión de clase y de cultura, es global. Requiere, para la mutación, el genio de la prudencia y la inteligencia. Lo cierto es que los poderes de prudencia e inteligencia se han trasladado a Brasil donde un metalúrgico de la guerra contra la dictadura ha entendido el mensaje y trabaja, en el laberinto latinoamericano, con la mesura de un hombre de Estado.

12 Septiembre 2008 03:25:00
¿Estamos ante la ‘guerra fría’ o el caos?
Rusia mantendrá en Abjasia y Osetia del Sur —regiones separatistas respecto a Georgia— a sus soldados que, por otra parte, invadieron el territorio georgiano y destruyeron algunas poblaciones.

Desde el punto de vista de una proyección objetiva aparece claramente que la URSS, como Estado socialista, consideró las fronteras del imperio zarista fronteras de la URSS. Ello, sin más, pese a que muchas de las regiones incorporadas al imperio zarista por las armas mantuvieron desde 1917 su decisión de recuperar la independencia.

Es igualmente objetivo asumir que a partir de la disolución de la URSS, Gorbachov no pudo impedir la aparición de un fenómeno explosivo: la independencia de ciertas regiones transformadas en repúblicas. Bajo el gobierno de Vladimir Putin, ex agente del KGB, su hipótesis jurídico-política ha consistido en la búsqueda de soluciones políticas, presiones o amenazas para la restauración de las viejas fronteras. Ha empleado medios distintos, pero uno de ellos claro: paralizar, impedir o contrariar el abastecimiento de petróleo de las nuevas repúblicas o plantear su control, como en el caso de Georgia, por la significación estratégica de sus oleoductos. En suma, una crisis rusa profunda que es parte de su historia.

El problema subsiguiente ha sido evidente: que para mantener su independencia algunas de las nuevas repúblicas han considerado la alianza con la Unión Europea o con Estados Unidos. Por ejemplo, en estas mismas horas, la UE abre la puerta a Ucrania para un “acuerdo especial” bajo una idea compleja: “Ucrania es un país europeo que comparte con Europa historia y valores”. Es una visión; otra, la de Lenin, que en 1922 afirmaba lo siguiente: “Si la Unión Soviética pierde Ucrania, pierde su cabeza”. ¿Exceso, acierto, error? Europa ha dicho a los ucranianos que en el futuro no podrá “hacer más”. En suma, advierte tácitamente que no se intentará incorporar Ucrania a la OTAN, cosa, sin embargo, que ya han realizado algunos países ex socialistas de Europa del Este. ¿Era necesario ante la sensibilidad del gobierno de Putin sobre el tema? Recuérdese que cuando la España democrática, bajo Felipe González, intentó integrarse a la UE, advirtió: “Sí a Europa, no a la OTAN”. No pudo mantenerlo. No tenía la menor posibilidad de unirse a Europa, después de Franco, sin incorporarse a la OTAN. En esa difícil circunstancia hizo un referéndum sobre el tema y pidió a los españoles que votaran a favor del ingreso en la OTAN. El pueblo, que entendía que no habría progreso sin Europa y sin la ayuda europea, votó por la OTAN.

Ese problema en el Este posee una crispación mucho mayor que en Europa Occidental y, por otra parte, el pacto militar entre España y Estados Unidos —puesto que la España de Franco no podía entrar en la OTAN porque no era un país democrático— firmado entre Franco y Washington fue la “puerta trasera” de la OTAN. Se ha mantenido en la democracia. En suma, leyes estratégicas y políticas.

El panorama internacional se ha complicado gravemente. El Cáucaso ruso (la ruta del petróleo) ha generado ya tragedias —Chechenia— y se ha ampliado con la crisis de Irán que amenaza destruir Israel y llegar a la edad atómica (en su dimensión pacífica es absolutamente correcto), lo que exaspera la crispación militar mundial y, por si ello fuera poco, Venezuela ofrece a Rusia un espacio estratégico para maniobras navales con submarinos nucleares. Ese vasto y complejo proceso de irracionalidad, en el cuadro de una peligrosa crisis económica mundial, vinculada a su vez a los precios del petróleo, genera la guerra financiera y una tácita expansión armamentista. Esos hechos presionan, sin duda, sobre las elecciones en EU. Favorece el modelo duro, no el cambio. ¿Quién es el responsable? Sin duda, todos.
10 Septiembre 2008 03:30:00
¿Una estatua para Galileo en el Vaticano?
Circula por la prensa italiana una historia: que un donante anónimo ha ofrecido al Vaticano pagar una estatua de Galileo, es decir, el Galileo Galilei que naciera en Pisa en 1564 y que fuera condenado por la Inquisición (no añado “Santa”), como hereticus relapsus, hereje intratable, en 1633.

Le fue ahorrada la hoguera, que sí padeció Giordano Bruno (fraile dominico) en 1600, porque, atemorizado por la tortura, se retractó aunque dejara tras de sí, aunque nadie puede asegurar que sea cierto, su famosa frase: “Eppur si muove”, esto es, “Sin embargo se mueve”. La gente la aclamó como rebelión.

La Inquisición, que celebró el juicio, con Galileo vestido de penitente, en la iglesia de Santa María Minerva, lo declaró hereje intratable porque defendía el sistema de Copérnico que, sin más, asumía que la Tierra giraba alrededor del sol y no al revés. La doctrina eclesial mantenía la hipótesis de que la Tierra, hecha por Dios para morada del hombre, suponía que el sol y los astros giraban en torno de la Tierra como prueba de adoración a la obra del Creador. Una inmensa tragedia científica y moral que dos de las hijas de Galileo —nacidas fuera del matrimonio— convertidas en monjas de clausura posibilitarían un diálogo con su padre, al que adoraban y reconocían su genio de extraordinario interés humano. Algunas de las cartas de sor María Celeste a Galileo (que la madre superiora no quemó como era su propósito) han pasado a un libro escrito por Dava Sobel. Comenzaban: “Ilustrísimo señor padre”. Terminaban: “Vuestra hija afectísima, sor María Celeste”.

Ese hombre, ese sabio —sor María Celeste se impuso ese nombre porque de su padre decían que era el “mensajero celeste” o el “mensajero de las estrellas”— transformó las ideas científicas y su telescopio abrió la imaginación humana a una nueva y fecunda visión del sistema planetario. Copérnico, Galileo, Newton, son parte, con Darwin, de una etapa nueva de la humanidad. Cuando al inquisidor florentino le llegaron noticias de Galileo estaba gravemente enfermo e hizo saber su respuesta: “Si Galileo retrasa su comparecencia será conducido a Roma cargado de cadenas”.

El 5 de enero de 1642, después de recibir los santos sacramentos, murió Galileo. El año en que murió nació Isaac Newton. No per accidens. La vida, además de prodigiosa, abunda en lecciones imprevistas. Prueba de ello es que el 31 de octubre de 1992 el papa Juan Pablo II, en famoso discurso ante la Academia Pontificia, volvió a replantear, con indisputable revisión —meditada y cuidadosa—, la historia inquisitorial del caso Galileo.

Su discurso, pocas veces citado y analizado, tiene partes sustancialmente importantes: “…Si la cultura —dice— contemporánea está marcada por una tendencia al pensamiento científico, el horizonte cultural de la época de Galileo era unitario y portaba la huella de una formación filosófica particular. Ese carácter unitario de la cultura, que en sí es positivo y deseable, hoy todavía fue una de las causas de la condena de Galileo. La mayoría de los teólogos no percibía la distinción formal entre la escritura santa y su interpretación, lo que los condujo a trasponer, indebidamente, en el dominio de la fe una cuestión que de hecho competida a la investigación científica…”. “Paradójicamente —añadía en el discurso—, Galileo, creyente sincero, se mostró más perspicaz sobre ese punto que sus adversarios teológicos”. “Si la escritura puede errar —escribió Benetto Castelli— algunos de sus intérpretes y comentaristas lo pueden (hacer) de varias maneras”.

Lo cierto es que la idea de ese donante anónimo de una estatua de Galileo ha devuelto al sabio a nuestra pasión del conocimiento y, por tanto, al imaginario colectivo. El párrafo, citado por el Papa, de Benetto Castelli, es de una carta del 21 de diciembre de 1613 en Edizione nazillon delle Opere di Galileo.
09 Septiembre 2008 03:30:00
Los talibán, de regreso en Afganistán
Termina el mandato de Bush —el presidente con menor apoyo social que haya tenido un mandatario estadounidense en sus días finales— recordándose, con el estallido del 11 de septiembre de 2001, sus primeras palabras.

El día 15, después de proclamar el estado de emergencia nacional, afirmó: “Los que hacen la guerra a EU han elegido su propia destrucción”. Los 19 terroristas suicidas que secuestraron cuatro aviones y se lanzaron, con dos de ellos, contra las Torres Gemelas y con otro contra el Pentágono eran islamistas, como se sabe, de familias de la clase media, universitarios en su mayor parte y con buenos empleos. Habían recibido sus conocimientos y prácticas de aviación en Alemania y EU. Se hizo evidente, desde las primeras horas, su líder. El director de la CIA, unos minutos después del atentado contra las Torres Gemelas (estaba desayunando en un hotel a la vera de la Casa Blanca) no dudó en decir unas palabras, entonces enigmáticas: “Ha sido Bin Laden”. Bin Laden se encontraba en Afganistán bajo la protección de los talibán. El singular es “talib” y el plural “talibán”. Pertenecían al grupo afgano mayoritario, los pasthunes, que vienen a conformar el 40% de la población de Afganistán estimada en unos 20 millones.

El ataque contra el gobierno talib fue considerado, por la ONU, parte del derecho de “legítima defensa” y fue apoyado —hasta hoy, en precario— por la OTAN. Cabe recordar que los talibán, Al-Qaeda y Bin Laden, previnieron ese ataque. Dos días antes del 11 de septiembre, asesinaron, con un ataque suicida, bajo la falsa identidad de periodistas belgas (eran marroquíes) a Sahh Masud, quien representaba el liderazgo tribal más cercano al mundo occidental. Afganistán (islamizado entre los años 698 y 700 y recuérdese que Mahoma murió en el 632) estaba en manos de los talibán que habían sobrecogido al mundo poco antes demoliendo las gigantescas estatuas de los Budas.

Después de sangrientas batallas, que no pudieron hacer prisionero a Bin Laden instalado en el sistema montañoso de Paquistán y organizado un gobierno nacional en Kabul, los resultados son dramáticos. Se termina el periodo de Bush dejando a su alrededor una verdad dura, el regreso de los talibán, y cuando infortunados o desesperados ataques aéreos de la OTAN han creado, por las víctimas civiles, una reacción mundial desfavorable. Dura tarea para los sucesores de Bush.

Por lo demás, es la herencia histórica, también, el fracaso de la URSS en el mismo espacio. Su intervención militar para defender e imponer —10 años— un gobierno comunista en Afganistán terminó, en 1989, con la evacuación y la derrota. Algo más también: la aparición de una “guerra santa” mundial del islam contra el gobierno “ateo”. En esa guerra “nació”, entre los voluntarios mundiales, Bin Laden, que adiestrado por la CIA para combatir a la URSS, creó un nuevo sistema de resistencia. El funcionario soviético que evacuó el último soldado ruso y se despidió, conmocionadamente, de los comunistas afganos que se negaron a ir a Rusia, fue Eduard Chevardnadze. Ese funcionario, después ministro de Relaciones de Gorbachov, dice que la guerra de Afganistán costó 60 mil millones de rublos a la URSS y añade que “no se puede dejar pasar en silencio otra cifra terrible: el millón y medio de muertos afganos…” (página 136 de sus memorias L’avenir s’écrit liberté, Éditions Odile Jacob). Para EU la guerra de Afganistán —2008— cuesta 4 mil 400 millones de dólares mensuales y 12 mil 500 millones mensuales la de Irak. Llueve, sobre la conciencia humana, el desastre de una crisis histórica que plantea, al “orador” Obama o al “guerrero” McCain, según la definición de la revista Atlantic, nada menos que la creación de una nueva esfera de relaciones internacionales en horas en que la debacle económica y los problemas bélicos a escala obligan a una mutación ética y política.
05 Septiembre 2008 03:13:00
El embarazo embarazoso para John McCain
Los colaboradores de John McCain pasaron muchas horas investigando la vida y vivencias de Sarah Palin, gobernadora de Alaska y emisaria de un crédito popular y político de ultraconservadora.

Firmó un cuestionario y todo ello no evitó que la gobernadora del antiaborto, la pena de muerte, la condena de las bodas homosexuales y las alabanzas a las buenas costumbres, se enredara ante la deslumbrante potencia de la realidad.

En suma, que su hija de 17 años —como un alto porcentaje de muchachas estadounidenses— estaba embarazada. Hasta tal extremo que es el embarazo más embarazador que podía sufrir John McCain, el viejo guerrero del Vietnam, el prisionero mítico.

Todas las Holas del mundo contarán al detalle esa historia natural que coincide, en sus portadas, con el enamoramiento de una famosa duquesa española —en silla de ruedas— obligada a aparcar su amor ante la falange hostil de sus hijos. La gobernadora olvidaba, sin más, que todo pensamiento conservador se caracteriza, siempre, por la ultrageneralización (también les ocurre lo mismo y, a veces en peor, a los revolucionarios de placenta) que la vida es espontaneidad y que las jóvenes de 17 años pertenecen a una generación que no cree, aunque se lo reciten en casa en las tres comidas, en los juicios solemnes porque todos ellos, finalmente, son juicios provisionales.

El embarazoso problema que el embarazo ha generado es un embarazo merecido para McCain porque las hipótesis morales de Sarah Palin eran, antes que otra cosa, prejuicios y, en términos de categorías éticas (no moralizantes, y digo así porque la palabra moral procede del latín y la ética del griego y tienen connotaciones bien distintas aunque nuestra tribu política las emplee tal por cual) y, sépase, que el hombre o la mujer que no se desprenden de sus prejuicios terminan en un callejón dialéctico sin salida.

Por si ello fuera poco, Bush ha acudido en ayuda de McCain, que no se merecía esa compañía, señalándole unas “virtudes” republicanas que son las suyas. Tienen una adhesión popular de 23%. En suma, los estereotipos de la gobernadora ignoraban que la existencia real problematiza, constantemente, las ideas y las proposiciones. Francia fue la hija predilecta de la Iglesia, pero su sociedad genera un hecho social impensable hace dos generaciones: que 51% de sus niños que vienen al mundo, en Francia, nacen fuera del marco tradicional del matrimonio. Las leyes han asumido esa nueva realidad sociológica, es decir, que los padres no quieren pasar por la Iglesia ni por el Registro Civil, pero el sistema social integra a los hijos en sus derechos.

Las ultrageneralizaciones que ha utilizado la gobernadora han sido contestadas, en su inmediato derredor, por su propia hija. La madre acaso no sea la responsable —condenar no es mi oficio y viendo cómo anda nuestra justicia mucho menos—, pero la hija no puede ser sometida a un juicio provisional y, menos, a la prueba de que la madre es una farsante. El problema, que la prensa sensacionalista olvida, es que un político que no esté capacitado para enterrar sus prejuicios está condenado a sufrir, en su propia carne, y en su carrera política, las consecuencias de sus propios prejuicios. El científico no arranca nunca de un prejuicio, sino de una duda racional y no se puede ser un gran político o un gran científico si no son capaces, valerosamente, de enterrar sus prejuicios bajo siete llaves. En suma, la gobernadora está viviendo, en su existencia real, la potencia de la vida.

La gobernadora ha vivido en una esfera pública de prejuicios. Quizá McCain creyó que una vida como la suya, la de un guerrero, tenía, como la de todos los que merezcan ese nombre —no asesinos disfrazados de redentores— pasiones profundas. En suma, la gobernadora, con cinco hijos, le parecía intachable. Era una visión de soldado de segunda. Lo ha pagado.

04 Septiembre 2008 03:18:00
México: la frontera “sur” y la del “norte”
Los griegos llamaban bárbaros a los que no hablaban su lengua. Sus palabras les parecían ruidos, “bar-bar”, y de esa expresión nació la palabra “bárbaro”. Lo significativo es que otras lenguas denominan, a los que no hablan la suya, de “mudos”.

La connotación “mudo” y “bar-bar” es sumamente sugerente en un mundo en que es indispensable entenderse civilizadamente. En el Cáucaso ruso, ruta de pueblos y religiones, entre Chechenia y Georgia se habla de la región diciendo que “es una montaña de lenguas”. Muchas de ellas apellidarán a los “otros” de ser “mudos” y, por tanto, verán pasar los tanques.

He pensado en mudos y bar-bar leyendo, en estos días, la prensa de Estados Unidos que, como la del mundo, dedica muchos espacios a la violencia que está viviendo México. Algunos articulistas, como Mary Anastasia O’Grady, en The Wall Street Journal han vinculado, como serios problemas de EU, la crisis de Georgia y la que vive en la frontera con México. La magnitud de los crímenes y el hecho patente del éxodo, hacia EU, de las familias con recursos suficientes para vivir al otro lado “en busca de seguridad” (palabras exactas “in search of safety”) evidencia un problema concreto. Algunos periódicos señalan el nacimiento de una industria floreciente en México: los chalecos antibalas y la conversión de los automóviles en fortalezas. En suma, se hace necesaria una lengua, un modelo de comunicación, auténticos, que esclarezca los hechos en su dimensión real. Eludirlo es inútil a menos de ser “bar-bar” o “mudo”.

The Washington Times del día 28 de agosto de 2008 asumía un problema más grave: que “Bush era urgido a bloquear los militares mexicanos”. El titular, como se ve, sorpresivo. De la lectura se desprende que Edward Bud Tuffly, jefe de la Patrulla Fronteriza en Tucson, según el diario, ha elevado una petición al presidente Bush, solicitando que se impidan las “incursiones ilegales de militares mexicanos” porque (señala que son “centenares”) pueden producir muertes. El periódico recupera las palabras del agente Tuffly que, a la letra, dice así: “Está documentado el hecho de que militares mexicanos están corruptos y envueltos en la protección de cárteles de drogas y otros crímenes”. Esas palabras —no mudas— son avaladas por el Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza que cuenta con 3 mil agentes. La Casa Blanca, añade el periódico, advierte a su vez, que “no ha recibido la carta a la que se refiere la Patrulla”. Lo que no hay duda es que el problema no es menor y debería generar esclarecimientos, no ideológicos ni demagógicos, sino puntuales y exactos sobre las “hundreds of incursions” que denuncia el agente Bud Tuffly. La ley es el único recurso y las pruebas. Su afirmación sobre protección a los cárteles es una acusación muy grave. No puede quedar así no más.

Por su lado, Le Monde, uno de los grandes diarios del mundo, el 23 de agosto de 2008 publicó un artículo (una página entera) con este título que traduzco a la letra: “Las mafias mexicanas contra los inmigrantes”. El subtítulo: “Los 200 mil inmigrantes (en hebreo ‘migrant’, advierto, era ‘el que pasa’) originarios de América Central que intentan, cada año, atravesar ilegalmente México se han convertido en las presas fáciles de una red inextricable”. El relato pone los pelos de punta por las atrocidades que señala. Secuestrados, torturados, violados, tienen que dar el nombre de sus parientes y sus números telefónicos para exigir rescates. Un párrafo es sobrecogedor: “Seguras de ser violadas, la muerte de 80% de las emigrantes, según Organizaciones No Gubernamentales, las jóvenes consumen anticonceptivos antes de poner su pie sobre suelo mexicano”. Traducido letra a letra. Es indispensable esclarecer, puntualizar, sin retórica, esos hechos. Dos fronteras y un país esperan la revolución de la esperanza, es decir, de la justicia.
03 Septiembre 2008 03:23:00
¿Incertidumbre entre el “orador” y el “guerrero”?
Los medios se han divertido, a su modo, en torno a la omnipresencia de Edward Kennedy y los Clinton en Denver, pero se olvidaba, en el entretanto, lo esencial: que, en el mar Negro las flotas de Rusia y de Bush presentaban sus proas rumbo a un juego de ajedrez llamado, en conjunto —Georgia sólo es un eslabón de la cadena—, “prueba de fuerza”.

Por si ello fuera poco, la Rusia de Vladimir Putin anunciaba un supermisil que sobrepasa, según Moscú, el “escudo de misiles que Estados Unidos ha incorporado al sistema de defensa de Polonia”. ¿En qué mundo vivimos?

La revista norteamericana Atlantic, número de septiembre de 2008, en un número especial sobre las elecciones, titula así: “The Orator vs. the Warrior, who will win?”. La simplificación es peligrosa, pero, a todas luces, esa cabeza periodística, es un pronunciamiento real para muchos lectores. En suma, ¿es válido predecirlo así, es decir, que no se sabe quién ganará las elecciones si el “orador” o el “guerrero”? Bien entendido que Atlantic, igual que la mayor parte de los electores, define a Barack Obama como el “orator” y a John McCain como el “warrior”. Las simplificaciones, esa simplificación, elimina la meditación iniciática sobre el cambio que tuvo, en la “obamanía” universal, un papel muy importante de esperanza colectiva. El verdadero warrior, el verdadero guerrero ha sido el ex agente del KGB soviético, Putin, que eligiendo campos de batalla en el Cáucaso, en Europa del Este y planteando una nueva “carrera armamentista” (alimentada por el petróleo y el gas rusos que tienen un papel indispensable en la crisis de Georgia por donde circulan los oleoductos) favorece al guerrero y no al orador de los mandamientos de Martin Luther King. En otras palabras, se está alimentando la proposición dura.

El 18 de agosto de 2008 esa notable inteligencia que es Mary Anastasia O’Grady, que en The Wall Street Journal se ocupa de los problemas latinoamericanos y mexicanos, publicó un artículo, lúcido y frío —su fuego interno no lo dejo al margen—, que nos remite a esa confrontación. Dice que la cuestión de Georgia (“Vladimir Putin expansionist exploits in Georgia”) no es distinta (sintetizo) a lo que acontece en la frontera Sur de Estados Unidos. La articulista no duda en afirmar que la batalla en México contra el crimen organizado “es igualmente alarmante”.

Es muy posible que el “orador” y el “guerrero” hayan leído ese agudo artículo en el que se advierte a los estadounidenses, y no per accidens, que la batalla en México contra el crimen organizado, desde el comienzo del gobierno de Calderón, ha generado 4 mil 909 muertos frente a los que ha tenido Estados Unidos en Irak, desde el comienzo de la guerra en 2003: 4 mil 142. Añade que la tragedia del secuestro en el Distrito Federal reveló los vínculos del crimen con las instituciones acentuándose el papel de la impunidad. No duda en decir que “la epidemia de secuestros” ha provocado en Tijuana “el éxodo de las familias mexicanas de la clase alta, a lo largo de la frontera de Estados Unidos, en busca de seguridad”.

Es de indudable interés (is equally alarming, dice O’Grady) que se asocien los problemas de Georgia, ya con las flotas en el mar Negro, con la frontera sur. El orador y el guerrero tienen problemas con las bases sindicales sobre los Tratados de Libre Comercio y, en resumen, a medida que se mezclan y se amplían las tensiones mundiales a escala (recesión en Estados Unidos, recesión en Europa, dificultades económicas para México en las elecciones 2009) se favorece la avestruz histórica que existe en todas las derechas duras del mundo. Simplificar es el reino del oscurantismo —no en el caso de O’Grady que sabe lo que dice y lo que quiere decir— y, quizá por ello, Leonardo da Vinci dijo que “el deseo de saber es natural sólo a la gente de bien”.

02 Septiembre 2008 03:57:00
McCain (72) y Sarah Palin (44), nueva pareja
McCain, el “guerrero” (así lo define la revista USA Atlantic frente a Obama el “orador”) ha elegido como pareja para las elecciones de noviembre, cada vez más complicadas, a una mujer: la gobernadora de Alaska. Improvisan un matrimonio político incitante.

En efecto, McCain (casado con una millonaria) cumplía 72 años el día en que eligió como candidata para la vicepresidencia republicana a Sarah Palin. The New York Times, además de señalar que era la primera mujer elegida por los republicanos para esa alta función, titulaba así: “Una elección valiente, con riesgos”.

Sinteticemos. Es patente y claro que, gane o pierda el “orador”, una cosa es indudable: “Algo está ocurriendo en este país”. Esas palabras de Obama aludiendo a la necesidad del cambio se han hecho patentes en la obstinada, ardiente y tempestuosa campaña de Hillary Clinton, (y la sombra “nevada” de Bill Clinton) portando en su discurso a las mujeres en rebelión.

No se ha dicho, pero es importante añadir que el 26 de agosto de 1920, hace, pues, 88 años, por vía de la 19 Enmienda a la Constitución (cuenten las centenares de enmiendas de la nuestra) se instituyó el sufragio femenino en Estados Unidos. La Liga Nacional de las Mujeres Votantes se organizó ese mismo año. Recordemos la apoteosis de Hillary en Denver “pidiendo” el voto para Obama y quedando ella en pie para el futuro. Añádase el estrellato paralelo de la esposa de Obama, que expresa la belleza de su negritud con los diplomas de Princeton desde los suburbios negros de Chicago. En suma, puede decirse algo evidente: la mujer está en el escenario de EU y del mundo sin equívocos.

The New York Times habla de valentía de McCain y de “riesgos”. Mientras tanto, Obama, para proteger su flanco más débil, esto es, su capacidad para dirigir EU en un mundo inseguro, ha elegido como vicepresidente al presidente senatorial del Comité de Asuntos Exteriores. Nadie niega a Joe Biden saberes. Pero es un hombre que por décadas ha transitado por los pasillos del poder en una capital donde la política es inseparable de los compinches y las camarillas con un ojo en Wall Street. Obama ha tenido que ir hacia atrás.

Sarah Palin (el riesgo) es notablemente joven, sin experiencias, pero representativa de una clase social en mutación. En efecto, de familia humilde, fue trasladada de meses por sus padres, a Alaska, “la última frontera”. Palin representa la opción conservadora en términos activos. Casada con un empleado de la industria petrolera, universitaria de Ciencias Políticas y Periodismo, une, para el imaginario colectivo, imágenes superpuestas: cinco hijos (el mayor inscrito ya en el Ejército para incorporarse a Irak); vive en una pequeña ciudad de Alaska donde ha sido alcaldesa y se presentó a las elecciones de gobernadora con las pancartas contra la corrupción, el aborto y las bodas homosexuales; no duda en ir a cazar, fusil en mano; los defensores de las armas en la casa tienen defensora. Alaska, que un día EU comprara con Rusia en el siglo XIX, fue incorporada a la Unión como estado en 1959. Hoy es un estado petrolero que fue considerado de inicio una base militar. Alaska, hoy (hispánicos son 4.6%) es una región de crecientes intereses. Lejano lugar del hielo, pero cercano espacio de oportunidades. Sarah Palin ha sido participante también en el concurso de miss Alaska y, como se ve por sus fotografías al día, sigue guardando, y no en el armario, muchas de aquellas muestras. Por lo demás, vicepresidenta del candidato con más edad de todos los anteriores, de ser elegida la doble candidatura, podría ser, en caso de enfermedad o muerte del guerrero, una mujer que no posee, como Hillary, todas las experiencias del poder, incluida la famosa conversión de la Oficina Oval en Oficina Oral. Aun así, se trata de una opción intrépida. Las mujeres al poder. Ya era hora.
29 Agosto 2008 04:07:00
Ramírez, ‘El Nigromante’, ¿palabras para hoy?
Ignacio Ramírez, conocido como El Nigromante, nació en 1818

Ignacio Ramírez, conocido como El Nigromante, nació en 1818. Su padre, Lino Ramírez, federalista, fue partidario de las reformas de Gómez Farías que anticiparían las Leyes de Reforma de Juárez. Ello, sin más, se olvida. Su hijo, Ignacio Ramírez, definido como ateo y jacobino, tiene escritos que obligan a repensar su biografía. Uno de ellos, firmado el 16 de octubre de 1867 —La Muerte de Maximiliano— lo ratifica. Después de condenar las guerras del Imperio señala que el Partido Progresista, “despreciando la desatinada grita de Europa tiene un profundo respeto a sus propias convicciones”.

¿Cuáles? Las explica: “Arengando a la tropa y al pueblo hemos salvado a los principales reaccionarios de Hermosillo. Cumplimos así con la Constitución de 1857, que hemos jurado…”.

Añade: “Pero ¡matar a un hombre con las formalidades de un juicio! No culpamos al Consejo de Guerra; sus miembros tenían obligación de obedecer; pero el superior y el gobierno, a quienes se permite y toca deliberar, ¿buscaron la venganza? Eso es indigno. ¿Quisieron imponer un castigo? La primera de las leyes, la Constitución, protegía la cabeza del reo. ¿Procuraron impedir un nuevo crimen de parte de Maximiliano? ¿Sabían, por ventura, que volvería al trono de México? La Europa y el criminal no les merecían ninguna consideración, pero debieron respetar la Constitución que les ha concedido las armas para salvarla y no para corromperla. Salvando a Maximiliano y sus cómplices en nombre de nuestro Código, ¡con cuánta admiración hubiera sido proclamada como divina la primera ley que contiene palabras de vida para nuestros enemigos… Si los que convirtieron las tablas de la ley en una piedra de sacrificios como la de Huitzilopoxtli pueden, consultando con su conciencia, jurar que han salvado a la patria, dignos son de respeto por sus servicios, y de piedad porque la suerte los condenó a tan duro ministerio; levanten con mano firme el corazón de la víctima y declaren los agüeros de su propia fama ya que la patria no necesita de tan funestos auspicios…”.

Leyéndole, al Nigromante, que dijo que no creía en Dios, pero parece lo contrario y su respeto a la ley conmociona, pensaba si había leído, él, a su vez, la memorable carta de Víctor Hugo a Juárez (28 de mayo de 1867) en la que le pedía no condenara a muerte a Maximiliano: “… Usted viene de vencer las monarquías con la democracia. Después de ese golpe del rayo, revelad la aurora. Al cesarismo que masacra, mostrad la república que deja vivir. A las monarquías que usurpan y exterminan, mostrad al pueblo que reina y se modera. A los bárbaros mostrad la civilización. A los déspotas mostrad los principios”.

De principios hablaba El Nigromante. En el mismo año, en un texto titulado El Atentado, El Nigromante condenaba otros horrores: “Hemos oído al general Ortega que en el estado de Zacatecas, en los tres años de la revolución por la Reforma, fueron ejecutados más de 2 mil ladrones; será mucho suponer que desde la Independencia hasta nuestros días ha matado la Justicia a razón de mil por año: ¡46 mil ajusticiados por robo! ¡Y los robos continúan! Nosotros también hemos creído que el terror era una medicina. Las autoridades militares, en tiempos de guerra, tienen necesidad de ensangrentarse no sólo cuando pelean, sino cuando juzgan, pero en la paz, cuando la miseria pide un pan a la misma muerte, ¡46 mil cadáveres dicen a sus jueces: Nosotros, ladrones, vosotros asesinos!”.

Esas impresionantes palabras del Nigromante, nos plantean, conciencialmente, ante la tragedia de los secuestros, un tema capital: si las penas más implacables contra los delitos, que pueden incrementar el posible autoritarismo de lo arbitrario ¿pueden imponerse antes de que los ciudadanos estén convencidos de la existencia, incorruptible, de la Justicia ordinaria?

28 Agosto 2008 03:05:01
De Washington a Obama: una gran escuela
Los jóvenes iniciaron una batalla de bolas de nieve. Inesperadamente encontraron un blanco colectivo: los centinelas ingleses con sus casacas rojas. La nube de las bolas de nieve asustó a los centinelas; salieron otros en su ayuda y hubo, como siempre, más bolas. La nieve es fría; la sangre caliente. La escaramuza dejó cuatro muertos. Ha pasado a la historia como la “masacre de Boston”.

El incidente no merecía esa definición de “masacre”, pero fue un síntoma de lo que vendría. Siete meses después, el capitán y sus soldados comparecieron ante los jueces. Uno de los líderes independentistas de Boston, John Adams, tomó la defensa de los casacas rojas. Señaló que no se podía luchar por la independencia sin la verdad. Afirmó que la responsabilidad recaía sobre la multitud. El capitán y los soldados fueron, por tanto, absueltos. Fue John Adams, el segundo presidente de EU.

La guerra de independencia de las 13 colonias inglesas —fue definida como Revolutionary War— duró entre abril de 1775 a noviembre de 1782. Los colonos tuvieron, en total, 4 mil 435 muertos en batallas contra los ingleses y 6 mil 188 heridos. La guerra, cuyos recursos fueron suministrados por el Congreso independentista, costó 75 millones de dólares. Fueron trasladados por el Congreso, a la deuda pública nacional.

El 16 de julio de 1775, el Congreso independentista de Filadelfia confirió a George Washington —que había nacido en 1732 en una familia de origen inglés y él mismo fue un oficial del Ejército británico— el mando del Ejército Continental. No hubo caudillos; él tuvo toda la responsabilidad. El 4 de julio de 1776 se adoptó la declaración oficial de la independencia. “Nosotros —decía el texto— tenemos como verdades evidentes que todos los hombres han sido creados iguales y dotados por el Creador de derechos inalienables. El nombre de esos derechos son la vida, la libertad y la prosecución de la felicidad”. En 1790, el primer Censo: 3 millones 172 blancos y 757 mil negros. Estos últimos no vieron reconocidos esos derechos inalienables.

El 4 de diciembre de 1783, terminada la guerra (el 25 de noviembre abandonó el puerto de Nueva York el último buque británico), Washington se reunió con sus oficiales. Al despedirse de él todos lloraban. A caballo se dirigió a Anápolis, donde laboraba el Congreso, para entregar sus poderes como comandante en jefe. Le recibieron sentados y con el sombrero puesto. Advertían así, que el poder civil era superior al militar. Washington hizo un breve discurso. Rindió cuentas de los recursos que el Congreso votara para la contienda. Washington, con gran dignidad, pidió a Dios felicidad para el país y encomendó al Congreso el Ejército vencedor. Sin más se dirigió a su casa en Mont Vernon. El Congreso disolvió el Ejército de la independencia salvo 25 soldados asignados a Fort Pitt y otros 55 a West Point para centrar las armas dispersas.

El Congreso (55 hombres de los cuales 29 eran universitarios y tan notables como Washington o Benjamín Franklin) comenzó a redactar la Constitución. Washington fue elegido presidente de la Convención Constituyente y el 17 de septiembre de 1787 firmó el texto y el 18, sin más, se marchó a su casa. En 1789 fue elegido presidente de Estados Unidos por unanimidad. Lo mismo en su segundo mandato. Su partido, el Federalista, le pidió que aceptara un tercer periodo. Contestó: “Antes la muerte”. Murió el 14 de diciembre de 1799 (neumonía). Tenía 67 años y 295 días. Se discutió mucho su tratamiento, “Alteza”, “Excelencia”, etcétera. Dijo: “Es ridículo”. Sólo “Mr. President”. Denver y Obama no deben olvidar sus palabras: “La situación —dijo— ha sido mala; después fue mejor; puede volver a ser mala. No desesperar nunca”.
27 Agosto 2008 04:02:00
La convención demócrata: política y economía
La convención demócrata de Denver tendrá, de nuevo, una memoria histórica: Edward Kennedy. El actual senador —gravemente convaleciente de un tumor cerebral— recibió conmocionadamente el homenaje de varias generaciones estadounidenses que recordaron las palabras de John Kennedy al iniciar su periodo presidencial: “la antorcha ha pasado a una nueva generación nacida en esta centuria, templada por la guerra, disciplinada por una dura y amarga paz… que asegurara la sobrevivencia y el éxito de la libertad”.

Su hermano, Joseph, murió en combate; él mismo nunca se recuperó de sus heridas de guerra y su espalda fue sostenida por un corset. Primer católico en llegar a la Casa Blanca no dudó en señalar los límites: “I believe, yo creo en una América donde la separación de la Iglesia y el Estado es absoluta y donde ningún prelado católico dirá al Presidente cómo actuar y ningún sacerdote protestante dirá, a sus feligreses, por quién votar”. Fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 y su hermano Bob Kennedy, después de haber sido el permanente interlocutor de Martin Luther King en la Casa Blanca para defender los derechos civiles, sufrió lo mismo.

El 6 de marzo de 1968, Robert Kennedy anunció su candidatura. El 4 de abril murió asesinado Martin Luther King. Bobby Kennedy acababa de llegar a Indiana. Se dirigió al más populoso barrio negro. Sus palabras, no serán lejanas a los delegados en Denver: “En este difícil día, en este difícil tiempo de EU es válido preguntarse qué clase de nación somos y en qué dirección nos movemos. Para aquellos de ustedes que son negros, considerando la evidencia de la responsabilidad de un blanco, ustedes pueden llenarse de amargura, odio y venganza. Podemos movernos en esa dirección como país en una gran polarización: pueblo negro contra pueblo blanco llenos de odio los unos contra los otros.

Pero podemos también hacer un esfuerzo, como Martin Luther hizo, para comprender e impedir que la sangre se expanda por nuestro país… Yo tengo un hermano muerto por un hombre blanco. Tenemos que hacer un esfuerzo para ir más allá de estos difíciles tiempos…”. Voló en el avión, con la esposa de Luther King, llevando su cuerpo a Atlanta. Después ganó las elecciones primarias de California. Fue asesinado unas semanas después que Martin Luther King.

El 11.8% de los delegados demócratas en Denver serán hispanos; 24.5% negros; 56.7% blancos; 4.6% asiáticos; 2.5% nativos. Las mujeres superarán, por vez primera (50.1%) a los hombres.

Todos ellos saben que la presidencia de Bush es la más impopular de la historia política de EU. Saben, también, que las guerras que deja tras sí son una vasta herida en el mundo y una catástrofe económica. Toda la inteligencia y toda la prudencia serán indispensables. La crisis económica del país es seria y grave. El espectáculo que han dado los mayores bancos del mundo, vinculándose a los créditos basura sin la menor responsabilidad, animados sólo por la codicia, ha generado una situación que es superior, en centenares de veces a los Fobaproa famosos. Greenspan sirvió al sistema, pero no a la sociedad y no denunció la catástrofe que llegaba. Obama tiene un panorama económico, con el mayor desempleo de los últimos años, de dimensiones muy grandes y, su Plan de Salud, para incorporar la demanda de más de 40 millones sin seguridad médica, requiere recursos cuantiosos en un país cuyo déficit comercial, déficit presupuestario y déficit de capitales, conforma un tejido socioeconómico vulnerable que no será asumible sin el fin del sistema militar dominante y, a la vez, sin una reinterpretación del sistema fiscal. Enormes problemas que colocan a los candidatos ante una inmensa verdad no nueva: el cambio es indispensable, pero ¿cómo lograrlo?
22 Agosto 2008 03:59:00
Imposible estar al margen del mundo
Al desastre del sector de la construcción, a continuación de una crisis bancaria que ha revelado en qué medida los más grandes y respetados bancos de Estados Unidos se habían integrado, irresponsablemente, en los créditos de riesgo y en el caos del sistema hipotecario, las grandes industrias estadounidenses del automóvil entran o continúan su carrera hacia el déficit. Se trata de problemas, sin duda, estructurales, pero también, a su vez, de carácter ético. Habrá que releer a Weber y su análisis sobre el protestantismo y el capitalismo. La quiebra moral es enorme.

Los recursos de las corporaciones automovilísticas General Motors y Ford Motor Company tocan fondo. General Motors anuncia, para el segundo trimestre, unas pérdidas fenomenales de 15 mil 500 millones de dólares y se continúa el descenso de empleos. Ford, por su parte, señala pérdidas por 8 mil 700 millones de dólares en el mismo trimestre. El desempleo, en julio, ha sido de 5.7% de la fuerza productiva. Louis Uchitelle, en el notable suplemento Business Day de The New York Times, no duda en decir que es el nivel más alto desde hace cuatro años.

Anuncia que, en las elecciones presidenciales, “habrá millones de estadounidenses buscando empleo”.

Cita las palabras de James Morgan, economista del JP Morgan Chase, que no duda en decir que “estamos viendo un colapso catastrófico (a catastrophic collapse) en el mercado del trabajo”.

¿No pasa nada? Las remesas de los trabajadores mexicanos en Estados Unidos están descendiendo y, por si ello fuera poco, al cambio obtienen cantidades menores, lo que incrementa la preocupación social en entidades donde las “remesas” generaban un nivel de “seguridad social” que no es inútil ni irrelevante ocultar si, además, la organización que contempla el fenómeno migratorio hacia Estados Unidos (el Pew Hispanic) señala que en el último quinquenio México ha trasladado al otro lado de la frontera a 490 mil mexicanos anuales.

¿Qué haremos, a su vez, con las decenas de miles de estudiantes (sólo uno de cada 10 pudo ser admitido) rechazados que no obtuvieron lugar y espacio en los planteles de educación superior del país? ¿Los entregamos, sin más, a la aventura de la emigración en el momento mismo que el economista de la JP Morgan Chase señala, para que no haya sordos en una sociedad adulta, que el país vive “un catastrófico colapso en el mercado de trabajo”? Responder seriamente es, éticamente, obligatorio y, además, una exigencia social.

No se puede olvidar, a) que 84.5% de las exportaciones mexicanas se dirigen a ese mercado (con el canadiense que es sólo un fragmento menor) y b) que, con los datos de Arnulfo R. Gómez, 66.54% de nuestras ventas al exterior estuvo condicionado por insumos extranjeros, esto es, por insumos que la planta productiva nacional no produjo. ¿No ocurre nada? En sólo seis años, según la misma fuente, México pasó de ser la novena economía mundial —en tamaño— a la décimoquinta. En términos per cápita el descenso es mayor.

Una vez más es indispensable integrar el debate del petróleo —que oscurece, politiza y transporta los problemas reales a la patología— a una historia económica y educativa que no ha resuelto ninguno de los grandes problemas —empleo, seguridad jurídico-política, distribución del ingreso y fundamentación de la convivencia en un verdadero estado de derecho— del siglo XX y se entra, en el siglo XXI, con graves problemas que se amplían por la conversión de México en un importante importador de gasolina… a los precios internacionales. Por ello, claro, se ha permitido, para la arrogancia de la compra a plazos, que circulen por la ciudad las camionetas tejanas de más alto consumo de gasolinas (y contaminación) que el país importa a un precio inaccesible a la… esperanza. La sociedad del conocimiento espera, todavía, su hora histórica. Lo saben ya los estudiantes rechazados.
20 Agosto 2008 03:42:00
Mitterrand y Chirac, Calderón y Ebrard
En 1981, el 26 de abril —primera vuelta— Valery Giscard d’Estaing, presidente que aspiraba a un segundo mandato, obtuvo 28.31% de los votos, y Francois Mitterrand, candidato del Partido Socialista, 25.84%. Los numerosos candidatos de la primera vuelta revelaron la crisis: desfondamiento del Partido Comunista y caída de las demás opciones. Para el 10 de mayo (segunda vuelta) sólo Mitterrand y Giscard. Mitterrand había luchado en su partido por proponer a la sociedad “el fin de la pena de muerte”.

Sus consejeros le dijeron que perdería votos. Mitterrand no cedió. Fue a la segunda vuelta con esa opción. El 28 de abril el Comité Central del Partido Comunista pidió, sans enthousiasme, que se votara por Mitterrand. Aquel día comí en un barco-restaurante del Sena con Regis Debray. Esperábamos qué pasaría. Mitterrand había dicho que ganaría o perdería por 2% o 3%. El 10 de mayo en el hotel, a las ocho de la noche, vi que la “proyección” era favorable a Mitterrand. Horas después, los datos finales: Mitterrand 51.76%; Giscard d’Estaing 48.24%. Votó 85.9% del electorado. Ocho hombres condenados a la pena de muerte supieron, al amanecer del 11, que no serían ejecutados. El 21, Mitterrand se entrevistaba con el saliente. Mitterrand le dijo: “Usted cometió un error al volver a presentarse”. Giscard: “Se es, aquí, un prisionero”. Desde la fundación de la Quinta República, en 1958, un candidato de la izquierda no llegaba al Elíseo. El 21: transferencia de poderes.

Después del ceremonial, Mitterrand despidió a Giscard en la escalinata del Elíseo. Le dijo: “No veo su automóvil”. Giscard: “Vine andando”. Añade: “Saldré andando. He dejado el coche en la esquina. Quiero salir a pie como he venido”. Se estrecharon las manos. Mitterrand: “Au revoir, monsieur le president”. Giscard responde : “Au revoir, monsieur le president”.

Hubo antes un encuentro dramático. Giscard quería conceder a Mitterrand, el nuevo presidente, las insignias de gran maestre de la Legión de Honor. El general Alain de Boisseu —yerno del general De Gaulle— gran canciller de la Legión de Honor, se presentó ante Giscard para dimitir. “No puedo aceptar entregar las insignias de gran maestre de la Legión de Honor al nuevo presidente porque no es digno de ellas”. Aunque el presidente saliente, representante de la centro-derecha francés, compartía las mismas opiniones, al hacer el balance de su debate televisado con Mitterrand se muestra mesurado: “El nivel de la discusión ha sido elevado. El talento de Mitterrand es evidente y lo coloca, netamente, por encima de la clase política. No conozco a nadie que hubiera podido hacer semejante tarea, a excepción de Raymond Barre, Edgar Faure y, sin duda, Pierre Mendes-France. Pero su presencia es singular y sus trazos aparecerán, verdaderamente, en el ejercicio del poder si es elegido presidente el próximo domingo”. Le pouvoir et la vie, tomo III de las Memorias (memorables) de Giscard, página 464.

El alcalde de París era Jacques Chirac, quien un día sería presidente. Representaba la derecha dura. Las relaciones entre el alcalde y el presidente fueron serenas y eludieron todo problema. Cuando en la siguiente elección parlamentaria el Partido Socialista perdió la mayoría, Mitterrand no dudó en elegir como primer ministro a un hombre que la representara.

El problema, la “cohabitación”, era difícil, complicado y serio: “¿A quién elegir para gobernar conjuntamente? Su consejero principal, Jacques Attali, en su Diario (Verbatim, tomo I, página 934) dice lo siguiente: “El presidente me ha confiado: elegiré como primer ministro a Jacques Chirac: es el más duro. Es preciso afrontarlo de cara”. Era el lunes 3 de marzo de 1986. En la nota del martes 4, Attali añade escueto: “Con Chirac la cuerda se tensa siempre, pero no se rompe”. Reflexiones, ideas y comportamientos ante la sociedad civil.
19 Agosto 2008 03:38:00
Lenin: su pequeño piso de París, en venta
Le Nouvel Observateur del 6 de agosto anuncia que el Partido Comunista francés, sin votos y sin recursos, intenta vender sus inmuebles. Uno de ellos es el gran edificio de su periódico —L’Humanité— y otro, tema que me ha impresionado, es un pequeño departamento en el número 4 de la calle Marie-Rose de París.

Una placa nos decía en su puerta (convertido en museo por el Partido Comunista francés): “En este inmueble habitó, de julio de 1909 a junio de 1912, Vladimir Ilitch Ulianov, Lenin”. No deja de ser una alegoría significativa y relevante que va mucho más allá de poner en venta unos inmuebles. Se vende algo más.

En mi libro Lenin, vida y verdad, que publicó Grijalbo, dedicaba tiempo a la estancia del líder soviético en París. Allí participó en numerosas actividades políticas, se enamoró de Inessa Armand y conoció a un líder socialista, Paul Lafargue, casado con Laura Marx, hija de Karl Marx. A Lafargue le escribió, por cierto, una carta durísima, Karl Marx, cuando era el pretendiente de su hija. No lo creía el yerno adecuado.

Inessa Armand —en mi libro el capítulo de Armand se titula “El amor no es el reposo del guerrero, sino una posibilidad humana”— había nacido en París. Pertenecía a una familia de artistas refinados. Una tía suya, música, contratada en Moscú, se la llevó a Rusia. Bella y emocionante persona, Inés (Inessa en ruso) se casó con Alexander Armand, hijo de una familia de industriales rusos, muy ricos, de origen francés. Su matrimonio y sus aventuras amorosas no caben en este espacio. De regreso a París se encontró con Lenin… y con su esposa, Nadezda Kruspkaya. Lenin se había casado con ella cuando los dos estaban deportados en Siberia. Pidieron permiso a las autoridades para reunirse, pero la madre de Nadezda se presentó y dijo a su hija (atea como Lenin) que no habría boda de no casarse por la iglesia. Hubo boda eclesial y unos campesinos fueron los testigos. Así es la vida, paradójica.

El amor de Lenin por Inessa fue contado por una comunista perteneciente a la alta burguesía rusa, mal vista por el partido, porque sus “libertades” escandalizaban a los rigoristas. El perfil de ese amor de Lenin fue llevado por Alexandra Kollontai a un libro inequívoco, A great love (Un gran amor). Cuando Lenin regresó a Rusia en 1917, entre los que viajaron con él estaba Inessa. Su muerte en Rusia fue muy dolorosa para Lenin que, según los testigos, lloró en su entierro.

En París vivió Lenin otro enorme acontecimiento. El 27 de noviembre de 1911, al leer el periódico —en ese departamento-museo en venta— quedó sobrecogido. Se anunciaba la muerte de Paul Lafargue y Laura Marx. Se habían suicidado. Lafargue, autor de El derecho a la pereza, en su carta de despedida decía “que no quería sufrir los problemas de la vejez”. Añadía: “Muero con la alegría suprema de tener la certidumbre de que, en un porvenir próximo, la causa a la cual me he dedicado, desde hace 45 años, triunfará. ¡Viva el comunismo! ¡Viva la Internacional Socialista!”. Ni una palabra para Laura. Lafargue no era un profeta. Por cierto, la hermana de Laura, Eleanor, una belleza, también se suicidaría.

Kollontai sufrió lo suyo. Se enfrentó con los patriarcas del partido. La enviaron lejos. El 24 de diciembre de 1926, presentaba sus cartas credenciales como embajadora de la URSS al presidente Plutarco Elías Calles. Terminó su discurso así: “Sírvase creer Vuestra Excelencia, Señor Presidente, que mi actividad en México estará inspirada por un único y sincero deseo: contribuir al desarrollo del comercio entre nuestros dos países y afirmar las fraternales relaciones entre el pueblo trabajador de la Unión y el firme, valiente y trabajador pueblo de la gran República de los Estados Unidos Mexicanos”.


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