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José Carreño Carlón
José Carreño Carlón
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José Carreño Carlón (Sinaloa, México, 56 años) Abogado y periodista, experto en periodismo institucional. Actual director del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana y Titular de la Cátedra UNESCO sobre nuevas tecnologías de la comunicación. Fue director general del diario El Nacional y subdirector de los diarios La Jornada y El Universal. Entre otros cargos, ha sido diputado federal y Director General de Comunicación Social de la Presidencia de la República, a cargo de relaciones con los medios, en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Tiene varios libros publicados y recibió el Premio Nacional de Periodismo en 1987.

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10 Abril 2013 04:08:37
Perder-perder: Los maestros y las autodefensas
El grupo minoritario de maestros de Guerrero perdió la apuesta de llevar al paro a las escuelas de ese estado: Lo siguió un cinco por ciento de los profesores.

Perdió la batalla de la opinión pública: Nueve de cada diez mexicanos dicen no simpatizar con las demandas de este sector. Y atrajo a su causa a grupos armados de autodefensa de las comunidades, lo que acabó también con lo que a éstos les quedaba de buena prensa nacional e internacional, que los justificaban ante la evidencia del vacío, la ineficacia o la corrupción de las policías de los diversos órdenes de gobierno.

Pasaron estos grupos de la encomiable autodefensa de la comunidad, al reprobable ataque a los derechos de la población a transitar libremente.

Desde la perspectiva de la democracia, la representativa y la deliberativa, perder–perder parece ser el nombre de este juego. Por ello haría pensar que estos grupos no están en esta lógica, sino que podrían estar actuando bajo una todavía más inviable y anacrónica lógica insurreccional. A ver si hay más elementos de análisis en la magna marcha anunciada para hoy.

Por lo pronto, hasta el mediodía de ayer no parecía que el conflicto fuera a escalar. Y está como puesto en charola el cumplimiento del anuncio de las autoridades de despedir a los maestros que paren labores o abandonen el empleo, una medida en que también está de acuerdo una mayoría holgada de la población.

Movilización y representación

Como lo señalábamos aquí el miércoles pasado, el todavía nuevo gobierno ha puesto en acción la estrategia de construir el mayor consenso posible en torno a su programa de gobierno y a su proyecto de reformas. Pero a partir del viernes pasado, podríamos agregar que el nuevo gobierno le devolvió al Estado mexicano la capacidad de gestión del disenso, perdida hace más de cuatro décadas con el trauma de la sanguinaria represión del movimiento estudiantil de 1968.

Ese trauma llevó a los gobiernos sucesivos a dejar tomar calles y carreteras, pueblos y ciudades sin capacidad alguna para gestionar el disenso con los menores costos para la población civil. Pero esta vez, elementos de la Policía Federal desalojaron limpiamente la Autopista del Sol, sin excesos ni violaciones, replegando al grupo de maestros y abriendo el libre tránsito.

Y aquí hay algo más en juego: si se privilegiará la participación política a través de movimientos de acción directa y protesta social desde el frente de la movilización de los sectores que se resisten al cambio, como lo hacen los grupos disidentes de maestros. O se privilegiará la participación desde el frente de la representación política en los partidos y en los poderes constituidos, como lo hacen los actores que suscribieron el Pacto por México para sacar adelante los cambios acordados, en el Congreso, como el gran órgano de decisión de la democracia representativa.

Democracia deliberativa

En este punto habría que concluir que el frente de la movilización que tiende a desbordar los procesos de los órganos de representación suele conducir a resultados inciertos y, con frecuencia, tienden a salir de control de los movilizados.

No se trata de sembrar el miedo al disenso, como se ha criticado al periodismo que privilegia la homogeneidad del tratamiento noticioso y castiga la diversidad y las diferencias propias de la democracia. Tampoco se trata de satanizar el desacuerdo. El reto sería más bien elevar la calidad del debate público, tanto en los espacios parlamentarios como en los extraparlamentarios con miras a fundar una democracia deliberativa. Y atentan contra la democracia deliberativa las voces de descalificación y eliminación del contrario que abundan en México, tanto en espacios y frentes de la movilización extraparlamentarios como en los espacios partidistas dentro de los órganos constitucionales de representación.

Y esas son otras vías para el juego de perder-perder propios de nuestra joven democracia.
25 Enero 2012 04:00:42
Mentir y salirse con la suya
Por qué los políticos se salen con la suya al mentir, sería una traducción coloquial a la cabeza de la sección de debate del The New York Times del domingo (Why politicians get away with lying). Pero los contenidos de los medios mexicanos esta semana obligarían a ampliar ese encabezado a periodistas, empresarios y otros sospechosos frecuentes en los espacios de los medios, como lo sugirió en aquel debate el profesor de Comunicación de la Universidad de Texas-Austin, Matthew McGlone, en su texto Medias verdades y otras fracciones de la verdad.

“Los niños son enseñados a decir siempre la verdad”, observa Matthew. “Los periodistas son obligados a reportar sólo la verdad. Y los testigos en los tribunales juran decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Como si todo eso fuera tan simple”, remata McGlone, como introducción a su propuesta de que “el público reconoce que la política está llena de áreas grises, mismas que los políticos siempre tratarán de presentar en blanco y negro”, en favor de sus intereses.

Cuando las mentiras se convierten en la norma, el título de otro texto aportado al debate del The New York Times, podría aparecer también a la cabeza de las notas publicadas entre ayer y hoy en México para ocultar el sistema de espionaje descubierto en la Cámara de Diputados, o para concentrar en un chivo expiatorio la evidencia de que el gobierno panista de Sonora amenaza con despedir a quienes no voten por Ernesto Cordero para la candidatura presidencial del PAN. Este texto es de Sissela Bok, la autora de un libro que trata la mentira como opción moral en la vida privada y en la pública, y sostiene que los políticos mienten cuando con ello pueden salirse con la suya, esperando que suficientes sean engañados y que no haya demasiados que se lo echen en cara.

Mentiras morales

Y esa puede ser también la apuesta jugada por prácticamente todos los personajes que compitieron por decir la más grotesca mentira sobre la ruptura del PRI con el Panal. Pero la medalla se la llevó sin duda Miguel Ángel Mancera cuando dejó abierta la posibilidad de recibir en sus filas a ese partido, siempre y cuando —nos quiso chamaquear— Elba Esther Gordillo y su partido “adopten la filosofía de izquierda…”, como si esto fuera posible y como si él tuviera algún antecedente para juzgarlo.

Adicionalmente, en la agenda de la actual semana mexicana se intensificaron las noticias-campaña contra el PRI y su virtual candidato presidencial, como expresión del clientelismo de nuestros medios con sus fuentes en el poder, lo que conectaría con el texto del lingüista de Berkeley G. Lakoff, titulado Las mentiras y los conservadores que las aman. Lakoff concurre al Room for the debate del The New York Times sosteniendo que los políticos de esta filiación “mienten para proteger o hacer avanzar una empresa moral, como invadir Irak o recortar beneficiarios de la seguridad social”. La afirmación podría aplicarse a la “empresa moral” en que el PAN ha convertido su estrategia para perpetuarse en el poder y evitar así que regresen o lleguen los inmorales.

Grandes Houdinis

Finalmente, enfrentados al clientelismo mediático empresarial polarizado en estos días entre los negocios de las grandes televisoras y los del monopolio telefónico, los políticos parecieron aplicar al pie de la letra la contribución de Harvard, en un texto de Michael Norton y Todd Rogers, titulado ¿Por qué mentir si puedes evadir? Los políticos están en mejores condiciones para responder a lo que no se les ha preguntado que para responder a las preguntas que se les hacen, sostienen estos académicos. Y nuestros declarantes escaparon de la tentación de comprometer una respuesta en este tema, con tanta habilidad pero con menos solvencia que el gran Houdini.

No toleramos que los niños mientan, pero cuando los políticos mandan sus medias verdades hay algo en ello para sus seguidores, concluye, demoledoramente, la politóloga de la Universidad de California Lynn Vavreck en su aportación a este debate.










11 Enero 2012 04:00:18
Oscuro como la tumba de los sexenios
La petición del presidente Calderón para que Washington le otorgue inmunidad al ex presidente Zedillo por los crímenes de Acteal le abre tres frentes al actual mandatario: si se le otorga será un triunfo envenenado con la percepción de complicidad en delitos de lesa humanidad; si se le niega será una derrota agravada por la misma percepción de complicidad con delitos mayores. Y en los dos casos prevalecerá la percepción de que el Presidente busca con ello la inmunidad para sí mismo, dentro de 10 meses y 19 días que termine su gestión.

Adicionalmente, respecto de los costos que resultaban previsibles para el PRI por la exhumación de la matanza de 1997, el Presidente parece haber decidido compartirlos con su gobierno panista al lanzarle esta tabla de salvación al ex presidente priísta. La noticia surge la misma semana del debate por la muy retrasada, muy cuestionada y casi clandestina inauguración en 2012 de una oscura estela de luz percibida como fallido emblema del Bicentenario del 2010.

Y el presidente Calderón aparece así, en esta primera quincena de 2012, viviendo el capítulo final del libro que México está escribiendo sobre estos años, y que podría titularse Oscuro como la tumba donde yacen los sexenios, en referencia, sólo a primera vista forzada, a Oscuro como la tumba donde yace mi amigo, novela de Malcolm Lowry escenificada en la primera mitad del siglo XX mexicano, como su obra maestra Bajo el volcán.
Infierno y paraíso

“Estoy viviendo el libro que debería estar escribiendo”, observa Sigbjørn Wilderness, el personaje-narrador-autor de Oscuro como la tumba…. Y aquí aparece menos forzada la referencia. Porque aquel México atormentado que este atormentado autor encontró paradisiaco e infernal, hace décadas, sigue de la mano de este México también atormentado del siglo XXI, viviendo el libro que ahora está escribiendo sobre el solar paradisiaco promocionado y las realidades infernales obtenidas tras la primera década de la transición.

El libro completo de esta transición tendrá muchas lecturas, incluida la que suele hacer el Presidente sobre el paraíso alcanzado sólo en su discurso, y el infierno representado por los gobiernos anteriores, si bien ahora parece optar por identificarse con uno, ante el escenario de enfrentarse, como él, a acusaciones internacionales.

Pero volvamos al capítulo de la estela: ni su inauguración escapó a la oscuridad de sus costos, sus materiales y sus tiempos de construcción. Los medios vieron allí un “sabadazo”, por el apresurado cambio para el sábado de la inauguración programada para el domingo, a fin de eludir las manifestaciones de protesta. Pocas horas antes —dicen las crónicas— se citó a los periodistas y se les dijo que se trataba de un ensayo.

¿Nuevo monumento a la peste?

Son crónicas que pesarán como losas sobre el sexenio, particularmente en el pasaje en que relatan que la inauguración del emblema del Bicentenario de la nación transcurrió en la privacidad de los miembros del gabinete presidencial y sus familias, en un acto de menos de una hora en que el Presidente quiso minimizar la exigencia de cuentas de los ciudadanos a “las naturales controversias que este tipo de obras suelen generar”, así como maximizar el alcance de la estela hasta presentarla como un “ícono de la ciudad” y “un símbolo de la historia de México”.

Sí. Pero como un ícono de la ciudad asumido como espacio para la protesta y como un símbolo de la historia del México de estos años: un monumento a la opacidad de la gestión pública, de acuerdo con la mayor parte de las reacciones de los medios. O como un memorial a las decenas de miles de muertos dejados por la profunda crisis de inseguridad del sexenio, a la manera de los impresionantes monumentos de varias ciudades europeas, conmemorativos de las pestes que aniquilaron generaciones.

En todo caso, estela de luz envuelta en nubarrón oscuro como la tumba donde yacen los sexenios de esta enturbiada transición mexicana.


Académico

04 Enero 2012 04:00:22
México 2012: predecir lo impredecible
Quien hace predicciones en México tiene que arreglárselas para predecir lo impredecible. A diferencia de los países en que los medios publican sus predicciones políticas, económicas o de seguridad para el año que empieza, con base en tendencias, escenarios y bases estadísticas, en México los gobiernos emiten mensajes, como el del Presidente, el lunes, para tratar de derrotar en los medios las tendencias de la realidad que le resultan intolerables, mientras las oposiciones construyen escenarios basados sólo en sus creencias y estrategias, que circulan de manera acrítica en los medios.

Y es que los medios mexicanos no han ganado en rigor informativo, al servicio de sus lectores y audiencias, lo que sí han avanzado en libertad para darle cabida a la pluralidad de actores públicos en competencia, en su calidad de definidores primarios de la agenda pública.

El problema está en que, en estos días, los medios han publicado recuentos de víctimas de la violencia que difieren abismalmente, porque obedecen a los intereses de las diversas fuentes, no al interés de las audiencias. Y han publicado también pronósticos electorales incompatibles, porque responden al voluntarismo de los diversos actores políticos, procesados sin rigor crítico y sin considerar las necesidades informativas del público.

Contrastes

En contraste, por ejemplo, en España, desde inicios de 2011 se publicó y se asumió sin mayores regateos la tendencia dominante que anticipaba que el socialismo perdería escalonadamente el poder en las urnas de mayo y noviembre pasados. Y en Italia ni el costal de mañas de Berlusconi pudo evitar la previsión de su salida del gobierno, finalmente ocurrida en noviembre.

En Estados Unidos, el estratega republicano Karl Rove predijo el viernes en el Wall Street Journal lo que le saldrá mal a Obama en este año electoral, incluyendo pérdidas demócratas en el Congreso, pero no se atrevió a vaticinar que el mandatario perderá la reelección el próximo noviembre. Sólo se refirió a las maniobras y habilidades que le atribuye al carismático gobernante estadounidense como recursos para no dejar este año la Casa Blanca.

Pero en México estos ejercicios pierden sentido porque las certezas derivadas del análisis de las realidades no han acompañado a la llegada de la alternancia del 2000. Ha perdurado, en cambio, la inclinación de los gobernantes y sus competidores a alterar las tendencias, lo mismo electorales, económicas y en materia de seguridad. Y lo hacen con el uso discrecional de los recursos provenientes de sus respectivas cuotas de poder político, aplicados a la promoción de sus mensajes en un mercado informativo complaciente y sin controles de calidad ni normas éticas aplicables y exigibles.

¿País impredecible?

El resultado es que hoy, por ejemplo, a pesar de la ventaja prácticamente imposible de remontar en unas semanas, que lleva en las encuestas la precandidata presidencial panista Josefina Vásquez Mota, el PAN no da por hecho un desenlace congruente con esta tendencia… en espera de alterarla a última hora con recursos como esa “encuesta indicativa".

Y a menos de seis meses de la elección presidencial, con el desgaste acumulado de dos sexenios de gobiernos panistas; con un saldo electoralmente invendible de decenas de miles de muertos y, en consecuencia, con las intenciones de voto notoriamente disminuidas, tampoco es segura la salida del PAN de Los Pinos, como previsiblemente salió el PSOE de La Moncloa. Y no porque el delfín de Calderón comparta algo del carisma y el marketing que Obama ha activado para conservar la Casa Blanca, sino por el arsenal de recursos del Estado y de influencia en los medios que retiene el presidente mexicano para alterar las tendencias en el último momento y echar abajo la enorme ventaje priísta rumbo al próximo 1 de julio. ¡Agárrense!

Académico

21 Diciembre 2011 05:00:17
FCH/DEA: ¿una elección intervenida?
El mensaje central del presidente Calderón y sus cercanos para esta temporada electoral embona con el del director de la DEA y otras agencias de seguridad de Estados Unidos. Y ambos apuntan a la intervención de ese país en el proceso de sucesión presidencial en México.

La ley mexicana prohíbe exhibir las taras de los aspirantes a puestos de elección, por considerarlo denigratorio. Pero le permite al Presidente, a su equipo, a su partido y a sus precandidatos a la Presidencia desarrollar un mensaje no sólo denigrante en serio, sino intervencionista, según el cual el crimen organizado estaría por capturar, con el proceso electoral, las instituciones del Estado.

La conexión más ominosa de ese discurso con los espacios de decisión de Washington se da con la identificación que allá se hace de los cárteles mexicanos con el terrorismo internacional. Porque esto incluiría a México como tema de seguridad nacional estadounidense, lo que a su vez, en la lógica de EU, autorizaría a sus fuerzas de seguridad a intervenir abiertamente en nuestro país.

El director de la Agencia Federal Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Jack Riley, insistió el lunes en que Joaquín El Chapo Guzmán no sólo es capaz de influir en las elecciones del 2012, sino también tiene el poder para desestabilizar políticamente a México. Y volvió a inscribir al crimen mexicano en el terrorismo internacional, en el esquema de persecución transfronteriza con el que Washington enfrenta ese fenómeno. Después de la muerte de Osama Bin Laden, repitió Riley en Chicago, El Chapo pasó a ser el criminal más temido, buscado y rico en el mundo, “con un poder insuperable para influir, corromper y matar”.

Vía de escape

Al servicio de este planteamiento, Luis Vargas Valdez, el fiscal Especial para Delitos Electorales de México, expresó en Washington que aquí también hay preocupación por la posibilidad de la captura del Estado por las bandas criminales en el actual trance electoral: variaciones del discurso presidencial, a partir del triunfo del PRI en Michoacán, compartidas también por los precandidatos presidenciales panistas

Se trataría así de un juego peligroso a partir de un mensaje electoral diseñado para cargar sobre el partido puntero la sospecha de que su triunfo se debería a los cárteles. Ello lo convertiría en el mayor peligro para México, en los términos en que fue señalado López Obrador en 2006. Pero esta vez con una vía de escape para el caso de que, si ni de esa forma se lograra cerrar la ventaja priísta, se pueda anular la elección para evitar la supuesta captura del poder político por los cárteles.

Esto, de acuerdo con el discurso del PAN-gobierno. Pero está además el amago de una movilización estadounidense dispuesta a evitar, conforme al discurso de Washington, la amenaza a su seguridad nacional que significaría esa supuesta captura del poder por cárteles mexicanos, supuestamente parte del terrorismo internacional.

Fraude patriótico/antipatriótico

Claro como el lodo, suele escribir León García Soler, citando a Norbert Guterman, el célebre editor del Monthly Review y popularizador con Henry Lefevbre de las nociones marxistas de alienación y mistificación.

Y curiosamente hasta hace un cuarto de siglo se ironizaba con la frase de “fraude patriótico” ante la mistificación, el engaño del discurso del régimen priísta que justificaba los robos electorales al PAN con aquello del peligro que entrañaría dar el poder al partido de la intervención extranjera.

Pero hoy, con su alienación a la estrategia estadounidense, el gobierno panista parece proponerse no sólo comprobar el peligro del que alertaba aquel discurso antidemocrático del PRI del pasado, sino que además se propone evitar —de manera igualmente antidemocrática— el triunfo del PRI de hoy, con esa suerte de fraude antipatriótico que anuncia su discurso sobre el supuesto peligro de la captura del Estado por los cárteles… si el PAN pierde el poder en las urnas.




14 Diciembre 2011 05:07:22
El triunfo del terror: última carta de FCH
La crisis guerrerense de hoy recuerda que antes que dejar la vía libre al regreso del PRI en el estado, el presidente Calderón concertó con el PRD el retiro del candidato panista para dejar ganar al actual gobernador, pese a sus antecedentes en el acto de terror de Aguas Blancas.

Igual que hoy, antes que admitir una victoria del PRI en las presidenciales, el mandatario opta por reconocer el triunfo del crimen organizado. Se trata de eliminar al que va adelante con el subterfugio de identificarlo con los criminales, a quienes ya proclamó victoriosos en Michoacán.

Y, antes que controlar a los cárteles, amaga con acusaciones judiciales de efecto electoral contra cabezas del antiguo partido dominante.

Ésta puede ser la última carta de Los Pinos y el PAN para cerrar la ventaja del puntero y conservar el poder. El costo a pagar es la aceptación del fracaso de la estrategia gubernamental empeñada en extirpar a las bandas de las estructuras políticas y de seguridad.
El veredicto pronarco

El Presidente pregona que fue vencido en su estado por el narco, que a ello apuntan las elecciones presidenciales y que tiene pruebas que ya procesa el Ministerio Público. Pero si Calderón prueba que el narco decidió ya una elección y que va por la grande, estaría probando también, en el último año de su presidencia, que incumplió su oferta del primer año de salvar al país de esa amenaza.

Echaría por tierra, además, un mensaje clave de la estrategia de marketing gubernamental: que de no haber mediado la bravura del actual Presidente, su sucesor hubiera sido puesto en la silla por el crimen organizado. El problema es que en los últimos meses de su gobierno el mandatario sugiere que esa amenaza está más viva que nunca.

Pero con ello también el Presidente está exhibiendo a las Fuerzas Armadas, presentadas semanas atrás como garantes de la exclusión de los criminales de las elecciones, sólo para exponerlas ahora como incapaces de impedir que las bandas del crimen decidan los resultados de las urnas.

Es el intento terminal, desesperado, de impedir otra vez la alternancia en el poder presidencial. Pero a cambio de colocar al lado del crimen al partido puntero en las intenciones de voto en la elección de dentro medio año, Calderón estaría admitiendo que no logró su cometido.
La victoria del miedo

Lo peor en este punto es la exaltación de la eficacia de la estrategia y de los logros de las bandas criminales en el cumplimiento de sus propios cometidos. Porque cuando el Presidente acusa que 50 postulantes a cargos de elección en Michoacán fueron “bajados” de sus aspiraciones por temor a los cárteles, está diciendo que aquéllos fueron vencidos por las victoriosas estrategias de terror de los criminales.

Así, la combinación de la estrategia fallida del Presidente y la estrategia exitosa de los criminales habría logrado no sólo extender el miedo y la parálisis a la mayoría de la población, como lo muestran todas las encuestas, sino, incluso, a la clase política de todos los partidos. Éste sería el caso de los 50 prospectos a cargos de elección que, según FCH, optaron por la deserción ante el terror en su propio estado.

Se ha llegado así al extremo de aceptar llanamente la ineficacia en las funciones del gobierno a cambio de un dudoso imperativo de eficacia electoral. Y no se trata del derecho del gobernante a hacer campaña por su partido, sino de las disonancias que se producen entre discurso de gobierno y discurso de campaña.

Y hay aquí también algo peor para el Presidente que los efectos de poner su discurso y los recursos del Estado, incluyendo la procuración de justicia, al servicio de la eliminación del partido con más intenciones de voto. Y eso sería la pérdida total de credibilidad de ese discurso y de esas acciones del Estado, por su sospechoso paralelismo con la carrera por la presidencia. El Presidente quedaría en el peor de los mundos: a su reconocimiento de la ineficacia de gobierno sobrevendría la evidencia de su ineficacia electoral.





12 Enero 2011 04:16:32
Discursos que matan… o no dejan vivir
Hay un sector político mexicano que permanece instalado en un discurso incendiario de eliminación del otro: el discurso que sataniza a los supuestos integrantes de la supuesta mafia que nos gobierna y que, dice, ha llegado el momento de acabar con ellos, frente al discurso también derogatorio contra el portador del primer discurso incendiario y que convierte a éste en un peligro para México.

Y hay otro segmento político —el supuestamente más interlocutor— enfrascado, sin embargo, en un intercambio de discursos denigratorios, dentro de una reñida competencia por establecer quiénes son peores gobernantes: los de la última década o los de diez años para atrás.

La sólida discusión abierta ayer en el New York Times sobre si en la historia de asesinatos de actores públicos en EU hay una liga entre discurso político y actos violentos de individuos desequilibrados, como se plantea que ocurrió con el ataque del sábado a la congresista Gabrielle Giffords, ha remitido al asesinato del presidente Kennedy en 1963. Y puede remitir al asesinato de Luis Donaldo Colosio en México en 1994, aunque ya se sabe que en los dos casos hay sectores de la población de ambos países genuinamente aferrados a hipótesis de complots o espuriamente activos contra los veredictos oficiales de solitarios perturbados.

Lo que es un hecho es que tanto en los años 60 estadounidenses como en los 90 mexicanos, así como al llegar a la primera década del nuevo siglo, en Estados Unidos y México surgieron “discursos tóxicos” frente a las respectivas olas reformistas de esos años: la integración racial de Kennedy, que calentó el discurso racista; las reformas salinistas que barrieron una serie de intereses y tabúes ideológicos en un proyecto que —para los afectados u ofendidos— “amenazaba” prolongarse con Colosio, y las reformas del sistema de salud de Obama, que polarizaron al país y generaron el discurso vitriólico sobre el supuesto corte comunista de las medidas del primer presidente con raíces afroamericanas.

La violencia de a pie

Además de la conexión que se puede establecer entre “discursos políticos tóxicos” —como los llama el profesor de Princeton, Julian Zelizer, en el foro de discusión del Times— y actos violentos contra personajes destacados por parte de individuos al menos transitoriamente trastornados, está el hecho de que el discurso polarizador de los actores públicos sí tiene efectos directos de violencia entre militantes de a pie.

Así lo acredita el mismo Zelizer con la muerte de una serie de activistas locales por la integración racial en los 60. Y así podría acreditarse en México con las muertes de militantes de base de las fuerzas políticas polarizadas en todas las confrontaciones de la historia remota y reciente. La violencia verbal de los líderes, traducida a violencia física entre sus seguidores.

Cultura política tóxica

En síntesis, sí hay efectos de comunicación cuando audiencias vulnerables, muy jóvenes, con menor escolaridad, baja autoestima o tendientes al desequilibrio emocional son influenciadas por retóricas incendiarias al grado de ser llevadas por los discursos tóxicos a cometer actos de violencia contra personajes emblemáticos de lo odiado o lo temido, o contra activistas de base.

La violencia verbal que ahora discuten en Estados Unidos —y que se adueñó también del debate público mexicano— alimenta una cultura disfuncional que convierte a oponentes en enemigos, infama al que disiente, rompe amistades, puede generar violencia física y hace imposible el diálogo político. Se trata de una cultura política tóxica, como escribe también el profesor Zelizer.

Y como en el viejo chiste de la diferencia entre guerrerenses y yucatecos, en la cultura política tóxica de México, podemos concluir además que el discurso incendiario de unos puede matar, y el discurso denigratorio de otros no deja vivir, y que ambos contribuyen al estancamiento que mantiene al país en proceso de descomposición.

Académico

05 Enero 2011 04:00:44
Oportunidad… perdida
Un estudio propone rescatar a México de la irrelevancia global

Condenado y purgando una sentencia que pasa ya de los 10 años de mediocridad, al contrario de las estirpes de García Márquez, condenadas a 100 años de soledad, México sí podría tener una segunda oportunidad sobre la tierra.

Por lo menos así lo sugiere Adrian Wooldridge, el editor director de “The Economist” en uno de los reportes publicados esta temporada sobre las perspectivas del mundo en el año y el decenio que arrancan.

Tras ser relegado por tres lustros al grupo de economías ignoradas, después de haber sido una estrella de los mercados emergentes hasta 1994, el estudio de Wooldridge propone rescatar a México de la irrelevancia global en que empezó a caer a partir del colapso financiero de 1995, precipitado con el error de diciembre de 1994 y prolongado por el manejo político de la crisis, que clausuró el ciclo mexicano de reformas estructurales que se había iniciado en los 80 y profundizado en la primera mitad de los 90.

Wooldridge parte de que el mundo rico seguirá con su crecimiento anémico y que será el mundo emergente un eje de dinamismo y creatividad en la escena internacional en la década que empieza, con más del 50% del crecimiento global, con 700 millones de personas ingresando a las clases medias y con una participación importante en la innovación de los negocios.

Pero Wooldridge introduce aquí un matiz: las chicas hasta el año pasado más populares en el baile de graduación de los mercados emergentes, Brasil, Rusia, India y China, sufren ya la ley de los rendimientos decrecientes. Y aunque en este ensayo la nueva estrella será Indonesia en América Latina, sostiene este experto, habrá que echarle otra mirada a México por el éxito de sus negocios y su floreciente clase media.

LOS LASTRES

El directivo de “The Economist” ofrece una lista de razones por las cuales algunos países como el nuestro han sido subestimados por la economía global, razones por las que no será nada fácil su ascenso al primer grupo de mercados emergentes. Y para el caso de México aduce que ha sido arruinado por la guerra del narco.

Pero quizás a Wooldridge le falta echarle un vistazo a la acumulación de rezagos estructurales, legales e institucionales que aportan dificultades adicionales a la opción mexicana a una segunda oportunidad de volver al grupo que encabeza las economías emergentes. Y sobre todo debería echarle un vistazo a sus clases dirigentes y a sus líderes políticos para advertir no sólo sus incapacidades para construir los acuerdos indispensables que permitan reabrir el ciclo de reformas estructurales, sino sus limitaciones, su falta de visión y su derroche de los recursos y las energías de la nación en una descarnada y cada vez más descontrolada lucha por el poder.

OTRA OPORTUNIDAD PERDIDA

Por lo pronto, empieza el año nuevo con un debate político entrampado en cuentos viejos. En los espacios informativos de los medios sólo alcanzó, cuando mucho, pequeñas entradas de portada el mensaje presidencial de buenos deseos por el año que comienza: la derrota de las bandas criminales y un crecimiento que permitirá atraer más inversiones, generar más y mejores empleos y abrir más oportunidades para todos. Calderón dijo que “tenemos todo para que 2011 sea un año de realizaciones” y alentó a que “confiemos en nuestra capacidad y potencial”.

Pero no dijo y no podía decir que el 2011 será otro año de parálisis porque será la antesala de la sucesión presidencial de 2012, con elecciones para gobernadores de estados clave, como el Edomex, donde el gobierno federal panista distraerá toda su energía para descarrillar al puntero priísta a la presidencia. Y que habrá otras distracciones para mantener la condena de México a otros 10 años de mediocridad y asegurar su pérdida de una segunda oportunidad sobre la tierra.
08 Diciembre 2010 04:09:01
La caída del anarquista que llevamos dentro
En México y España, el público ya empezaba a hartarse de los cotilleos entre diplomáticos, como escribió ayer Rosa Montero, en El País, de la mayor parte de los materiales divulgados por WikiLeaks. Y en EU ya había pasado a las secciones secundarias de los medios la secuela de las filtraciones de Julian Assange. Pero su detención ayer, a petición de un fiscal sueco, revivió el tema al grado de que la acusación le quitó reflectores mediáticos al discurso pronunciado, allí mismo, a las mismas horas, por el último ganador del Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.

Y la misma noticia de la detención podría quedar desplazada en las siguientes horas si el detenido cumple con su amenaza de realizar nuevas filtraciones en el momento en que se inicien las acciones legales en su contra. La sociedad mediática es adicta a los flujos informativos de quien los emita.

Y así, en unos días, nuestro héroe pasó de actuar en la oscuridad de una red secreta con miembros, intereses y recursos de origen desconocido, a la más abierta y pública exposición, como definidor de los temas de conversación y discusión de los habitantes del planeta.

Y ahora está en trance de convertirse, para unos, en el mártir de la transparencia a escala global, en el héroe planetario del derecho a la información. Para otros, como Hillary Clinton, seguirá siendo un agresor de la comunidad internacional. Para Scotland Yard, un acusado de delitos sexuales. Pero para los medios, permanecerá por un tiempo como una generosa fuente de información y atención públicas.

Por lo pronto, la caída de Assange en el circuito legal europeo —acusado de delitos del orden común, del que podría pasar al circuito legal estadounidense, con cargos de delitos graves contra la seguridad nacional e internacional— obliga a un primer balance de los efectos del llamado “Cablegate”, que desató la circulación pública masiva de documentos confidenciales de las embajadas estadounidenses en el mundo.

Ganadores y perdedores

Los efectos en EU van desde los muy favorables para los diplomáticos estadounidenses, por aparecer en los mensajes cumpliendo con su trabajo de promover los intereses de su país, hasta los de franca indiferencia ante lo poco noticioso de las supuestas revelaciones sobre los gobiernos de Rusia o México, Venezuela o Argentina, de los que nada nuevo les dicen los papeles de WikiLeaks. Los problemas son para las relaciones de Washington con los gobiernos exhibidos —que sufrirán trastornos pasajeros— y para los gobiernos exhibidos que enfrentarán trastornos con sus respectivas opiniones públicas y oposiciones políticas.

En la esfera pública global, las organizaciones militantes por la expansión del derecho de acceso a la información sin restricciones, habrán ganado un buen round y un héroe civil, pero estarán también las voces de los académicos e intelectuales de la globalidad como el profesor de Oxford, Timothy Garton Ash, que advierte en los mensajes filtrados un trabajo apreciable de la diplomacia estadounidense, y Moisés Naím, de Harvard que, entre otros, alerta contra los efectos que pueden desatar las filtraciones en la erosión de las instituciones democráticas y en el retroceso de las prácticas de la sociedad abierta.

Superhéroes

Pero hay otros ángulos de la comunicación que explican el atractivo de Assange y WikiLeaks en la esfera pública global. Una cultura popular que nos ha sembrado por generaciones la adicción a superhéroes solitarios enfrentados al poder, de la mano del gusto por la conspiración de los buenos que desde la oscuridad descubren las conspiraciones de los malos: Assange como el Batman que desde la Baticueva se erige en el Big Brother bueno que pone al descubierto las andanzas del Big Brother imperial. Ello, junto con el regocijo del anarquista que llevamos dentro, al ver los desfiguros de los poderosos, sólo para caer con nuestra satisfacción efímera cuando nuestro superhéroe cae en una celda de Scotland Yard.

Académico
17 Noviembre 2010 04:40:19
Adivine el ganador
José Carreño Carlón: Premio Nacional de Periodismo por artículo de fondo, director de la oficina presidencial de comunicación...

Terminó la guerra por los fondos públicos sin más ganadores que las cabezas del sistema político. Por eso es que en los medios no aparecen los contribuyentes como destinatarios ni beneficiarios del presupuesto aprobado ayer. Los protagonistas son el titular del Ejecutivo y las dependencias federales y sus titulares.

Pero también figuran en el reparto (en los dos sentidos: el escénico y el fiscal) los gobernadores y los alcaldes, incluyendo el jefe del GDF y las corporaciones de control clientelar como la CNC. Y no se digan las cabezas de los órganos autónomos del Estado, como los consejeros del IFE y la presidenta del TRIFE. Y las propias cámaras del Congreso con sus edificios nuevos y los emolumentos de sus miembros, sí, los mismos que aprueban los ingresos y los egresos. Y el desproporcionadamente costoso Poder Judicial, como lo acaban de documentar Carlos Elizondo y Ana Laura Magaloni, del CIDE. E incluso una televisora, como si se quisiera evidenciar la pertenencia de las instituciones mediáticas al poder público.

A diferencia de países con más supervisión y exigencia de cuentas a sus legisladores, donde el día en que se publica el presupuesto, los medios identifican a los grupos sociales de donde provienen los ingresos y a quienes se beneficia con los egresos, aquí, nuestros medios se limitan a destacar qué grupo de poder se quedó con más dinero, básicamente proveniente de la renta petrolera, y secundariamente de una estructura de cobro de impuestos a un puñado de causantes. Pero además, el reparto se hace sobre una porción marginal de los egresos públicos, pues la mayor parte ya está comprometida en gastos fijos del gobierno como sueldos, costos de la deuda, etc.

El presupuesto como piñata

Junto a las deformaciones de la información parlamentaria que describe el reparto fiscal como piñata en la que cada enclave de poder se lleva lo más que puede arrebatar, están las deformaciones de una cobertura periodística aferrada a los hábitos de informar privilegiadamente sobre las fuentes del poder, y en exclusiva para las audiencias del poder. Hábitos heredados de una estructura de medios que por décadas —y se podría decir que por siglos, en estas fechas de Bicentenario y Centenario— mantuvo la vista en el Estado, del que dependía, más que en un mercado crónicamente raquítico y en una sociedad inhibida o, por épocas, reprimida.

Herencia también de esas décadas en que los productos mediáticos no necesitaban mayores controles de calidad informativa, es la falta de rigor que sigue agobiando a las versiones periodísticas. Y es que, con los ojos fijos en el Estado, era irrelevante la competencia con información de mayor calidad para conquistar los mercados de lectores, audiencias y anunciantes.

Los que no fueron invitados

Por eso a la pobreza de una información que se queda en el registro de las burocracias como beneficiarias finales del presupuesto, se agrega la confusión, incluso, sobre la medida en que esas burocracias se beneficiaron. Y si para la cabeza principal de La Crónica “Poder Judicial, IFE y Salud (son) los ganones”, para la principal de EL UNIVERSAL, en realidad, hay “Menos para auditoría y jueces (y) más a SEDENA”. Para Reforma, en cambio, “Ganan estados y municipios”.

Y adivine usted el verdadero ganador. Porque hay más variedad de versiones sobre ganancias y pérdidas de los selectos invitados a la piñata fiscal: “SCT, gran ganador del reparto (aunque) lidera el subejercicio de 2010”; “Senado solicita 200 millones más para su sede”; “La presidenta del Tribunal Electoral ganará el próximo año 5 millones 989 mil pesos”; “Comunicaciones gana con la redistribución”; “Avalan salario del presidente de la república por 198 mil 870 pesos”; “Asignan recursos… ¡a TV Azteca!”.

Y como en el pasado, lectores y audiencias muestran distancia y rechazo a esta llamada danza de los millones del dinero público: sospechan que de allí no les va a tocar nada, porque ni siquiera se sienten invitados a la piñata.

Académico
15 Septiembre 2010 03:25:22
El Grito de hoy: ¡sálvese quien pueda!
La larga, accidentada marcha al bicentenario llega a su fin con una fiesta nacional en la que el Presidente ofrece muestras y llamamientos de unidad, mientras él mismo no logra escapar a las viejas pulsiones de su partido y de su corriente ideológica a la división entre buenos y malos, pulsiones que a su vez reafirman y alientan las de sus oponentes.

Llegamos a este 15 de septiembre con los mismos vuelos de grandeza en el discurso, desde Santa Anna, Porfirio Díaz y los presidentes posrevolucionarios, a los de la alternancia, pero con los mismos atavismos bicentenarios que han dividido y no han dejado crecer o no han cesado de empequeñecer al país en todos los sentidos a lo largo de estos 200 años.

Y en la nueva paradoja, la nueva contradicción o doble discurso más visible de hoy, a última hora se ha lanzado una campaña para frenar el impulso tradicional de estas fiestas a la reunión pública, con llamados a la dispersión de los festejantes y a que se retraigan a la celebración privada, a salvo en la (supuesta) seguridad de sus hogares.

El primer problema, desde la perspectiva de los efectos de la comunicación, radica en que estos nuevos llamados vienen precedidos de intensas campaña publicitarias con mensajes de identificación de los mexicanos entre sí, con el orgullo de su pasado, sus anhelos y sus emociones comunes. Y en que esos mensajes tendían a reforzar —por lo menos— la tradicional inclinación popular al encuentro de sus compatriotas en calles y plazas, a la irrupción pública que, de por sí, secularmente ha entrañado esta celebración, incluso sin bicentenario.

Cambio de señales

El segundo problema, desde la misma perspectiva, radica en la cantidad de especulaciones sobre las causas que habrían conducido a decidir el nuevo mensaje, recibido por las audiencias más alertas como un cambio de señales a descifrar.

Y por allí se coló una primera interpretación, cargada de ideología, que atribuyó el llamado a la dispersión al viejo temor de la derecha a las concentraciones y a las movilizaciones populares. Pero esta especie cayó por tierra una vez que el llamado a celebrar en casa, hecho por el gobierno federal panista, fue secundado por el gobierno perredista de la capital.

De la mano de la anterior explicación se ha hablado de que habría información de inteligencia que apuntaría a temer acciones directas de grupos “centenaristas” que vienen sosteniendo la “necesidad histórica” del inicio de una revolución en 2010, como continuación obligada del inicio de las revoluciones de 1910 y 1810.

El mensaje del éxodo

Finalmente está la hipótesis más extendida en los análisis de los medios, en el sentido de que hay temores fundados de acciones de las bandas criminales en represalia por los golpes que han recibido recientemente con la caída de algunos de sus principales jefes.

Con un golpe de terror en alguna ciudad importante o en la capital misma de la república —aprovechando tumultos y exposición de personajes nacionales e internacionales de alta visibilidad— las bandas podrían colocar en la agenda pública —local y global— el mensaje de que la caída de sus capos no significa su desarticulación o la neutralización de su capacidad de fuego.

Así se explicaría también la reciente decisión de extender el asueto a casi toda la semana: un puente así puede propiciar el desplazamiento de familias de ingresos medios a lugares menos expuestos o apetecibles para el terror, en la misma vía del éxodo emprendido desde antes por las familias de ingresos altos de las principales capitales del DF y el norte al otro lado de la frontera.

Seguramente el Presidente incluirá alguna innovación en la ceremonia y en la arenga del Grito de hoy. Lo amerita la ocasión. Pero por acertadas que resulten sus aportaciones, el mensaje de la dispersión traducirá el Grito del 2010 en un sálvese quien pueda y como pueda, de acuerdo con sus posibilidades de escapar del peligro.

Académico

18 Agosto 2010 03:35:53
Amos de la conspiración
Quizás sí fui benévolo, como me lo reprocha @jcromero, al haberle llamado teoría conspirativa a las declaraciones del cardenal Sandoval. Es difamación, me aclara el colega twittero. O más bien calumnia, podría aumentarle yo sin pasarme de los 140 caracteres.

Pero el programa La agenda pública —@ftvagendapublica— que sostenemos @warkentin, @mariocampos y @josecarreno en Foro TV, no es de derecho penal, sino de análisis de los medios y de los procesos de comunicación. Y si a las autoridades les corresponderá establecer las consecuencias del nuevo exabrupto del líder religioso de Guadalajara, a la esfera pública le corresponde discutir esta tendencia tan marcada de nuestros medios y nuestros actores, a reaccionar automáticamente con teorías conspirativas que nos han erigido en los amos de la conspiración.

Primero habría que decir que estas llamadas teorías, no despiertan credibilidad en los espacios, así sean mínimamente ilustrados del resto del mundo. Y lo bueno de casos como los del prelado Sandoval —y en el extremo ideológico contrario, el de López Obrador, como el otro gran promotor de interpretaciones conspirativas del mundo— es que sus desproporciones están contribuyendo aceleradamente a acabar con el poco crédito y el escaso respeto que todavía conservan en nuestro medio estas formas de ver las relaciones sociales y los procesos de adopción de decisiones.

Por lo pronto, el discurso de Sandoval parecería hecho a la medida para ilustrar la definición de “teoría conspirativa” del ya muy popular glosario Conceptos clave de comunicación y estudios culturales que publica Routledge en inglés desde 1994 y Amorrortu, en español, desde 1995. La entrada correspondiente a esta teoría, está a cargo de Tim O’Sullivan, el Dean de la Facultad de Humanidades de la Universidad británica de Montfort, y coautor de otros muy útiles libros universitarios como Studying the Media y Transformations in Media Culture.

Complot y delirio

En efecto, lo mismo cuando Sandoval habla sobre la muerte de su antecesor, el cardenal Posadas, que sobre la validación de la Corte de los matrimonios de personas del mismo sexo y su derecho a adoptar menores. Las expresiones del obispo podrían ser utilizadas puntualmente por el profesor O’Sullivan para ejemplificar su definición de “teoría conspirativa”. Por ella entiende “un modo de ver la estructura y la operación de las relaciones de poder, que juzga las actividades que se desarrollan dentro de las organizaciones, las instituciones y la sociedad en general, directa y deliberadamente controladas por una pequeña élite bien coordinada, aunque no necesariamente visible”.

Y qué mejor muestra de una teoría conspirativa llevada al delirio, que la explicación de Sandoval de la resolución de la Corte. Y es que ésta resultó, revela el cardenal, de que los ministros habrían sido “maiceados” —sobornados— en el curso de una conspiración del jefe de Gobierno del DF y los partidos de izquierda con organismos internacionales controlados por el capitalismo mundial a fin de fomentar las uniones de un mismo sexo para reducir los nacimientos.

De Sandoval a AMLO

Las teorías conspirativas se proponen así “revelar” los “motivos ocultos” de quienes toman decisiones, siempre “por interés propio” o “para perpetuar su dominio”: una élite que maneja el capitalismo mundial, de acuerdo con Sandoval, o la mafia que se apoderó de México, en la teoría conspirativa de López Obrador, ahora avalada por Fidel Castro.

Para quienes tienen la misión de “poner al descubierto” las “redes directas interpersonales de control” en una “estrategia global” de “complot” en cada situación que pretenden interpretar, como los describe O’Sullivan, nada importa que los “conspiradores” no se hayan visto nunca —Ebrard, los ministros y las cabezas del capitalismo mundial— o no se puedan ni ver, por las diferencias que los separan, o los agravios que se atribuyen, como los enlistados en la mafia de AMLO. Dos extremos distintos y una teoría de la conspiración verdadera.
11 Agosto 2010 03:28:33
Política mata Evangelio
Adiós, Fidel

El presidente Calderón dinamitó su propia invocación de la parábola del rey desairado por sus convidados originales —los partidos y el Congreso— como justificación de su invitación a los representantes de diversos sectores de la sociedad a los Diálogos por la Seguridad, a espaldas de una clase política a la que descalificó.

Ahora habría que reescribir el relato del evangelio de San Mateo (22-1-14) porque resulta que, o el Presidente no había invitado originalmente a los líderes de los partidos —lo que se infiere de la comunicación que les envió y se hizo pública apenas la víspera— y cuando finalmente los llamó sólo le falló un convidado marginal, o a la segunda llamada, esos dirigentes partidistas acudieron presurosos, a diferencia de los del evangelio, que incluso mataron a los enviados del rey.

¿Y qué con los otros no llamados hasta ahora, los coordinadores de las bancadas partidistas en el Congreso? En este caso ya hay hasta aceptaciones previas a la formulación de la invitación, como la de la lideresa del PRD en el Senado, que no deja pasar día sin anticipar o implorar la fecha de la anhelada invitación del rey a los coordinadores parlamentarios.

Pero si se quedó sin materia la forzada adaptación presidencial de la parábola del Evangelio, el Presidente, en cambio, ha logrado recolocar su liderazgo y sus mensajes en los primeros sitios de la agenda pública. Y ha generado una percepción de diálogo con los diversos sectores sociales y con casi todos los actores políticos, algo que parecía impensable antes de las elecciones regionales de julio y de la convocatoria a los Diálogos por la Seguridad: política mata Evangelio.

Nada de política de Estado

Pero, más que esperar resultados sustantivos materializados en un cambio en la estrategia presidencial por la seguridad, nutrido con las aportaciones de estos diálogos —y más que esperar consensos en torno a una estrategia “de Estado” contra el crimen—, lo que tenemos es un movimiento eficaz de sobrevivencia política para el resto del sexenio, mientras el Presidente prepara su propia sucesión con nuevos y más contundentes golpes que los propinados al PRI en las recientes campañas electorales en los estados.

De hecho, el Presidente asumió ayer, en respuesta al reproche de la presidenta del PRI por haber hecho uso de la lucha contra el crimen en las campañas electorales de este año, que no se puede negar que los temas de seguridad son materia de disputa electoral de todos y que resulta imposible que éste, que es el principal problema del país, pueda ser excluido del debate político. O sea que nomás le faltó decir que nada de consensos para una política “de Estado” en la materia.

La verdadera parábola

Es innegable que entre los aciertos de estos movimientos presidenciales está el de haber convencido a importantes actores sociales que decidieron tomarle la palabra al ofrecimiento de un diálogo conducente a cambios de política. Y que incluso se han ilusionado en que por esa vía van a lograr acuerdos orientados a modificar las convicciones del Presidente y su gobierno en éste y otros temas.

Pero si no fue cierto que el Presidente fue desairado por sus supuestos primeros convidados, como el rey de la parábola, ni que aquellos convidados incluso hubieran afrentado a los enviados presidenciales, lo que sí parece estar en marcha es la segunda parte de la parábola, omitida por el discurso presidencial. En ella, el rey envía sus ejércitos a destruir a los convidados convertidos ya en enemigos, como el Presidente y su gobierno parecen ya dispuestos a enviar los recursos del Estado en materia de persecución de delitos contra sus adversarios. Y respecto de los nuevos convidados, recogidos por los siervos del rey en los caminos: el equivalente de los nuevos aliados electorales del Presidente, recogidos en los caminos de AMLO, llegará el momento en que, como en la parábola, sean echados “a las tinieblas”, donde “será el lloro y el crujir de dientes”. “Porque muchos son los llamados, y pocos los escogidos”.

Académico

21 Julio 2010 03:10:10
2012: disputa por cuál nación
Al revés del presidente Obama, que saca adelante su programa de gobierno ganando trascendentales votaciones en su Congreso, pero perdiendo votantes para las ya muy próximas elecciones de medio periodo presidencial, el presidente Calderón parece haber renunciado a su programa de gobierno con la ilusión de ganar las elecciones de fin de sexenio, o al menos con el proyecto de impedir el regreso del PRI a la presidencia.

Ahora que pasaron las importantes elecciones estatales de este año, Manuel Camacho —el brillante artífice de las alianzas triunfantes del PRD con el Presidente y su partido— dio por terminado en estas páginas, el lunes, el programa de gobierno de su aliado, el presidente Calderón. Y lo hizo con igual contundencia que Claudio X. González Guajardo, sin que nadie viera en ese gesto un ánimo conspirativo, como el que se le atribuyó al presidente de la Fundación Televisa por decir más o menos lo mismo que Camacho y que numerosos participantes y observadores de la esfera pública nacional. Lo que sí aclaró Camacho es que les queda a todas las fuerzas políticas el pendiente de asegurar la gobernabilidad del país. Pequeño detalle.

“Ya se agotó la posibilidad de las grandes transformaciones en este sexenio”, le dijo, terminante, Camacho a Calderón, dando por sentado que la alianza PRD-PAN no se prolongará al trabajo legislativo y que su adversario a vencer en 2011 y 2012, el PRI, tampoco acompañará al gobierno en acuerdo reformista alguno. “Ya sacó cada fuerza política sus conclusiones”, caviló el secretario general del PRI en el tránsito a la presidencia de Carlos Salinas y hoy coordinador de los partidos antes fieles a López Obrador. “Ya se mira el futuro cada vez más a través del prisma que apunta a las próximas elecciones presidenciales”, concluyó Camacho en este punto.

Gobierno en elecciones

Y la misma conclusión parece haber sacado el presidente Calderón al dar los últimos pasos en el ajuste de su gabinete y de su equipo político, con el traslado de quien fue su vocero en Los Pinos a la vocería de su partido. Para Cortázar, digamos que igual que para Calderón, el calendario del resto del sexenio —esto es, más de la tercera parte del periodo presidencial— no pasará más por el intento de lograr acuerdos de gobierno, sino que se concentrará en la determinación de continuar las alianzas electorales que, “en los comicios más recientes” —dijo el vocero presidencial, ya en la vocería del PAN— pusieron a ese partido “en la ruta del triunfo”. “Y que no quepa la menor duda —anticipó— que así será en 2011 y en la elección presidencial de 2012”.

Pero falta, en efecto, “un detalle”, como lo señaló Camacho aquí el lunes: “cómo asegurar de aquí a julio de 2012 la gobernabilidad”. O a diciembre de ese año, habría que agregar. Porque no está claro cómo o a qué costos pasará el país los siguientes 28 meses sin acuerdos de gobierno para evitar que los capitales y los empleos se sigan yendo a otros sitios, por la imposibilidad de alcanzar las reformas aplazadas y por las condiciones de violencia e inseguridad que hacen aparecer a la criminalidad como fuera de control.

Qué país habrá en 2012

Ni está claro, tampoco, cómo se enfrentarán los efectos acumulados en todos los campos del activismo criminal: lo mismo en el campo de la economía, que de la educación, la salud y las relaciones internacionales. Esto, a la vista de la cada vez más clara determinación de Estados Unidos de actuar en México para detener la criminalidad de este lado de la frontera.

Ni siquiera sabemos cómo serán las elecciones, ¿qué parte del territorio nacional estará a salvo de la inseguridad para la instalación de los servicios electorales dentro de dos años, si hoy no pueden hacerlo siempre los servicios de salud?

En este sentido, hay una pregunta todavía más inquietante: ¿qué nación es la que quedará y que estará en disputa, a este paso, en las elecciones de 2012, en las que se quieren concentrar el gobierno y sus aliados?

Académico

30 Junio 2010 03:55:20
Sangre, en la nueva disputa por la nación
Las sangrientas disputas emprendidas por las bandas criminales por el control de territorios y de enclaves políticos e institucionales quedaron trágica pero fielmente retratadas por el asesinato de quien, tras la elección del domingo, sería el próximo gobernador de Tamaulipas. Y en esa foto aparecen sobrepuestas estas disputas a las también descarnadas contiendas entre los jefes y los grupos políticos por los cargos y los presupuestos públicos, procesadas éstas a través de los partidos, los medios, los recursos no regulados por los órganos reguladores, los tribunales y los procesos electorales.

Es el mismo paisaje. La violencia armada de las bandas criminales para decidir la elección del domingo en aquella crítica entidad tamaulipeca apareció sobre la violencia verbal de las emboscadas mediáticas del gobierno, su partido y sus alianzas para evitar el regreso del PRI a la presidencia. Y mientras la acción criminal se realizó por la vía más expedita: eliminando a quien ganaría en las urnas y que por lo visto no encajaba con el proyecto criminal de mantener o acrecentar sus actuales controles territoriales e institucionales en el estado, el laboratorio de guerra electoral del gobierno, su partido y sus aliados para incidir en las urnas de esta semana, seguirá probando sus armas con miras a la guerra total del 2012.

El problema está en que cualquiera que sea el curso o incluso el resultado de esa guerra por el 2012, uno y otro estará condicionado al curso y resultado de las disputas del crimen organizado entre sus bandos o frente al gobierno. Y si las cosas siguen así, las bandas criminales se perfilan como el poder revisor de las pugnas y los arreglos entre grupos y partidos, con capacidad para rechazar o avalar el resultado de un proceso partidista interno o de adelantarse a una elección constitucional, sobreponiendo su voluntad a a la de los votantes. ¿Y quién puede garantizar que en adelante ese poder revisor no se convierta en poder corrector eliminando gobernantes electos y en funciones? Allí está el cada vez más familiar espejo colombiano y el atentado del cártel de Pablo Escobar, en que murió hace 20 años el candidato presidencial Luis Carlos Galán.

Las 3 disputas

Por ahora, las disputas del narco por sus territorios y sus parcelas institucionales dominan el primer plano del paisaje nacional, dando muestras de poder para controlar, revisar o corregir, en el siguiente plano, las disputas de personas y grupos de políticos por los cargos y los presupuestos públicos, a través de la también cada vez más enrarecida vía electoral. Mientras en la base aparece la disputa histórica entre proyectos de país, la que llevó a Rolando Cordera y Carlos Tello a acuñar la afortunada fórmula original para describir la controversia por el control del país. Lo hicieron con el título de su libro de hace 30 años: México, la disputa por la nación, perspectivas y opciones del desarrollo.

Estado y partido

Dicho con la mayor simplificación, lo que estaba en disputa en el libro de Cordera y Tello era el proyecto que a partir de los años ochenta se empezó a llamar neoliberal, con un claro rechazo a la intervención del Estado, por una parte, y por la otra, el proyecto nacionalista, con la propuesta de conservar o acrecentar el peso del Estado en la vida nacional.
23 Junio 2010 03:40:15
Monsi a la final, entre pobres elegías
La derrota de México frente a Uruguay desplazó ayer de las conversaciones del día los temas de la muerte de Carlos Monsiváis y de su cauda de homenajes. Éstos habían concentrado la atención mediática de sábado a lunes. Son los efectos de corto plazo de los medios, en este caso: el establecimiento diario de la agenda pública. Pero cinco décadas de mensajes de Monsiváis en los medios se inscriben más bien en la producción de efectos de largo plazo.

Monsiváis no sólo construyó con eficacia su mito o su leyenda de escritor, como escribió aquí el domingo Beatriz Espejo. Construyó sobre todo un liderazgo de opinión duradero, que ya trasciende su muerte. Estamos ante un singular líder de opinión en el sentido estricto de decodificador —descifrador, traductor, corrector— de los mensajes de los poderes, como definidores primarios de la agenda, a través de los medios. Y estamos asimismo ante un líder de opinión en el sentido amplio de definidor primario, él mismo, de la agenda pública, como trasmisor de mensajes propios, no sólo con sus artículos y la cobertura de sus frecuentes presentaciones públicas, sino como entrevistado habitual en los medios.

Es cierto que el tema de su muerte ya no amaneció hoy a la cabeza de la efímera agenda pública y que las elegías por su partida son cada vez más pobres y repetitivas. Y que en su lugar está ahora otro efecto mediático de corto plazo: los muy diversos usos y gratificaciones que está obteniendo buena parte del público del resultado de los juegos de ayer, que llevaron a nuestra selección a pasar de panzazo a octavos de final. Pero el legado de Monsiváis ya había pasado a la final de los efectos de la comunicación. Su perseverante acción comunicativa pasó la gran prueba de los efectos de largo plazo de los medios, que incluyen la socialización de los valores y la realización de algunos de los más significativos cambios culturales e institucionales que promovió.

La goleada

Y el marcador aparece aquí abultado de goles civilizatorios. Porque más de 50 años de Monsiváis en los medios contribuyeron de manera fundamental a la socialización —es decir, al aprendizaje y la adopción— de normas, valores y expectativas de conducta de importantes grupos sociales respecto a sus derechos en los más diversos órdenes, entre ellos, los derechos políticos. Porque esa socialización de valores —como típico efecto de largo plazo de la acción comunicativa en los medios— contribuyó a su vez a una serie de cambios culturales, es decir, a cambios en los patrones de conductas y de las formas simbólicas de expresión, cada vez más abiertas y desinhibidas, que dieron identidad y sentido de pertenencia y aceptación a los exponentes de las culturas populares, especialmente urbanas, y a los movimientos pro derechos de gays y lesbianas, así como de las mujeres a la interrupción de la gestación. Y porque, a la postre, estos procesos comunicativos condujeron a la realización de cambios institucionales que transitaron desde las reformas políticas que llevaron a la pluralidad, a la competencia electoral y a la alternancia, hasta los cambios en la legislación del aborto y de las uniones de personas del mismo sexo.

Los fuera de lugar

En este sentido, invoco, como lo hice aquí el domingo, el título de su libro sobre Novo para reafirmar que el legado central de Monsiváis está en haber contribuido de manera significativa a colocar lo marginal en el centro: a llevar al centro del debate la prolongada marginalidad de las luchas democráticas y por las más diversas expresiones de los derechos humanos.

Por eso entre las más pobres elegías aparecen las actitudes de quienes en los homenajes insistieron —con su intolerancia y sus injurias— en regresar las causas de Monsiváis y a Monsiváis mismo a la marginalidad. Pueden provocar otro efecto de la comunicación: el efecto boomerang, que genera cambios en la dirección opuesta a la que se proclama.

Académico
16 Junio 2010 03:55:06
Cada quien su marketing
No hay que hacer alarmismo, pero no sería sorprendente que mañana, el día del partido México-Francia, se recrudezca la sanguinaria racha iniciada el viernes pasado, el día más violento del sexenio y el del primer juego de la selección mexicana en la inauguración del campeonato mundial de futbol. La nueva ola de violencia continuó ayer, con otras decenas de muertos, en el curso de una jornada futbolera también de alta atención pública.

Todo parece indicar que estamos ante una estrategia de marketing social del crimen organizado que, habituado ya a cobrar su comisión a las familias y a los negocios a su alcance, acude también a cobrar su parte en el rating de los medios a fin de vender, en las horas de mayores audiencias, sus mensajes de poder y de capacidad de fuego y de movilidad para desafiar y sorprender a las fuerzas del Estado.

Así, para el marketing de las bandas criminales, mañana será otro día de audiencias récord de radio y televisión, de grandes cifras de lectores de impresos y de formidable tráfico en las redes sociales, un escenario ideal para colocar sus tiros comunicativos de precisión tendientes a afirmar las percepciones de su poder y alardear de su control de territorios e instituciones.

Menos efectivo resulta, sin duda, el marketing del gobierno, que en estos mismos días sólo ha producido un insólito texto, bajo la firma del presidente Calderón, que ha aportado más interrogantes que respuestas sobre el estado de la lucha por la seguridad pública, antes guerra contra el narcotráfico. Las mayores dudas se plantean respecto del sentido buscado con una publicación de 5 mil palabras que el New York Times resumió ayer en tres párrafos como una “ardiente defensa” de lo que el diario neoyorquino insiste en llamar “ofensiva antidrogas”, a pesar de la nueva precisión presidencial.

Ministros y mercado

Pero quizás el intento de marketing político que pudiera tener más preocupantes efectos en el futuro es el que parece haberse apoderado de la comunicación de la Corte, a propósito del caso de la guardería ABC de Hermosillo. Porque aquí se podría estar decidiendo mucho más que el resultado de una investigación sobre violación de garantías a raíz del incendio en que murieron 49 niños.

Es ampliamente compartible el planteamiento central del ministro Zaldívar sobre la necesidad de contar con sistemas de rendición de cuentas y establecimiento de responsabilidades eficaces para hacerlos valer ante incumplimientos o violaciones de los altos funcionarios del Estado en todos los órdenes y en toda circunstancia. Se pueden compartir también muchas de las percepciones negativas que se han generado en este trance sobre algunos de los funcionarios y ex funcionarios señalados por el ministro. Y desde luego hay que respaldar la lucha que han dado los padres de los niños muertos y lesionados para que esa atrocidad no quede impune ni olvidada.

Corte y partidos

Pero un primer balance de los términos del debate arroja una serie de inconsistencias que al menos hay que ventilar. Por ejemplo, quienes hasta la semana pasada ponían en entredicho la permanencia misma de la facultad de investigación del tribunal constitucional, y desde el Senado y la academia ya habían resuelto su traslado a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, parecen haberle encontrado, unos, utilidad política para ajustar cuentas y eliminar adversarios (los senadores) y otros (los académicos) justificación práctica para suplir las deficiencias y las distorsiones de nuestros sistemas de justicia y de rendición de cuentas en todos los niveles.

El problema es que, aunque en este caso aparezcan alineados los intereses políticos, las visiones académicas e incluso el clamor popular de castigo por el sacrificio de los niños, los riesgos de politización que se le habían señalado al ejercicio de esta facultad de la Corte aparecen multiplicados con una gestión de la comunicación que pone a sus ministros en el mismo plano de los candidatos de los partidos políticos en campaña.

Académico


02 Junio 2010 03:31:24
La conspiración (se) contraataca
La saturación de teorías conspirativas en voz de actores públicos y actrices y comediantes de los medios empieza a revertirse contra sus promotoras y promotores.

No se pudo sostener la teoría de un beneficio electoral para el PAN con la aprehensión del ya formalmente preso, sujeto a proceso penal y por tanto también ya prácticamente ex candidato del PRD a gobernar Quintana Roo, Greg Sánchez, simplemente porque el candidato a gobernar ese estado por el partido en el gobierno no tiene ninguna oportunidad de triunfo y por tanto nada ganó con la detención.

Tampoco le agregaría nada esa detención al triunfo prácticamente asegurado del candidato del PRI. Pero la alucinante especie de las cabezas del PRD que le atribuyeron al secretario de Gobernación la fabricación de los cargos atribuidos a Greg —por su supuesta inclinación priísta que le endilgan los panistas— no prendió ni en los medios de la izquierda. Jaime Avilés recordó en La Jornada del sábado que “pese a las múltiples, reiteradas y bien documentadas advertencias que acerca de tan cautivador político leyeron en este diario entre enero y marzo del año actual, Manuel Camacho y Jesús Ortega se obcecaron en lanzarlo como candidato a gobernador de Quintana Roo y, al hacerlo, sellaron para siempre su destino. Hasta el martes pasado, Greg era de ellos; ahora, ellos son de Greg. Van juntos, nadie sabe hacia dónde”.

Y la primera encuesta aparecida el lunes sobre el tema, la de Ulises Beltrán, arrojó la más alta credibilidad a una acusación de la PGR en tiempos recientes, así como la cifra de siete de cada 10 encuestados a favor de la remoción de la candidatura del ahora indiciado. Con ello, la otra alucinación: la de López Obrador atribuyéndole esta acción de la PGR a Carlos Salinas, termina por hacerle el servicio de endosarle un golpe de alta aceptación pública, como lo fue la aprehensión de Greg, a alguien a quien quisiera ver inscrito en la descalificación pública a perpetuidad.

Todo bajo control


Se revierten de ese modo contra sus autores las teorías conspirativas, ese anacrónico modo de ver las relaciones de poder, tan arraigado en nuestro debate y en nuestros medios, que tiende a interpretar los hechos significativos como parte de una trama controlada por unas cuantas personas a las que se les atribuye el poder de coordinarlo todo, generalmente desde las sombras.

Las motivaciones ocultas que los promotores de estas teorías le asignan a las élites del poder son obviamente las de afianzar y perpetuar su dominio. Pero son teorías que no despiertan aceptación en los centros de estudio serios ni en los debates públicos ni en los medios prestigiados de las sociedades avanzadas. Esto es así entre otras cosas porque con ellas se dejan de lado las verdaderas perspectivas del análisis, por adoptar en cambio el camino fácil de explicar toda adversidad propia o colectiva en función de la perversidad de personas y grupos o clases sociales cuya satanización es considerada como redituable para los promotores de esas teorías conspirativas.

Los premios

Para estas teorías, los grandes medios de comunicación son simplemente los instrumentos de los grupos conspirativos para condicionar a las audiencias masivas al acatamiento a sus planes y designios.

Y las respuestas de políticos y periodistas “alternativos” suelen ser una serie de cadenas fantasiosas de interpretaciones que se dan por reales, como la de que la detención de Greg fue para desviar la atención del secuestro de Diego. O para brindarle a Peña Nieto un capotazo distractor del caso Paulette. O una más: que la desaparición de Diego fue la respuesta a la detención de no sé qué capo con el propósito de cambiar la libertad de éste por la liberación del ex candidato presidencial. O que Salinas conspiró con Calderón para detener la carrera del perredista.

La prensa internacional se mofa de estas muestras de nuestro periodismo. Pero aquí sus cultivadores se aplauden entre sí y se autootorgan hoy los premios mayores del oficio.


19 Mayo 2010 03:28:23
Secuestrados por el odio
Desde las primeras noticias del secuestro de Diego Fernández de Cevallos, el hecho puso en evidencia el desarrollo de un sector de mexicanos secuestrados a su vez por el discurso de odio que alimenta el debate político del país.

Contra ese discurso se dirigía el editorial de ayer de EL UNIVERSAL, pero éste también fue replicado —en el espacio “Comenta esta nota” de la versión electrónica del diario— por numerosos mensajes cargados con la misma fobia.

Pero vamos por partes. Más allá del hecho lamentable y de su —hasta ayer a mediodía— incierto desenlace, la violencia criminal ejercida contra Fernández de Cevallos abrió desde el principio una nueva etapa en la comunicación, marcada por tres cambios nada edificantes, observables lo mismo en los medios, que en las “fuentes”, que en las audiencias.

En primer lugar, contra lo ocurrido con los secuestros de alto impacto registrados desde los años 70 del siglo pasado hasta los de esta primera década del presente siglo, esta vez aparecieron periodistas de grandes audiencias dispuestos a dar por muerta a la víctima sin validar versiones ni “fuentes”, con tal de ser los primeros en dar una noticia, así la noticia no estuviera confirmada y resultara finalmente falsa.

Siempre hubo periodistas y medios que en su afán de colocarse en el mercado rompieron normas y acuerdos para el tratamiento de este tipo de delitos. Pero lo notable del fenómeno actual es que en este caso se trató de profesionales que no necesitan jugarse en un solo episodio su paso a la celebridad mediática, porque ya la tienen, como sería la situación de Jacobo Zabludovsky, en Radio Red, y de Adela Micha y Pepe Cárdenas, a través de Twitter.

Inducidos para matar

En segundo lugar, contra la discreción de las “fuentes” de otras épocas, esta vez surgieron algunas dispuestas a “matar” desde las primeras horas a la víctima, con tal de mantenerse cerca de los periodistas y a través de ellos agregar elementos de angustia y temor en la sociedad, con cargo al gobierno que combaten. Éste fue el caso, desde dentro del partido del presidente Calderón, del ex presidente del PAN, Manuel Espino. Y fue también el caso del complejo comunicativo electrónico El Sendero del Peje, afín al ex candidato presidencial del PRD, López Obrador.

Y por último, pero no lo último en importancia, contra la tradición solidaria de estar con la víctima de una agresión, con independencia de los antecedentes del agredido, apareció el saldo pavoroso apuntado en el editorial de ayer de este diario sobre las reacciones de algunas audiencias al ataque a El Jefe Diego, el ganador del primer debate televisado de campaña presidencial en México y el más destacado líder parlamentario de la historia panista. Parece ser que este hecho sacó a flote los efectos de los discursos de odio de que han sido a la vez víctimas y victimarios en estos años algunos de los principales actores públicos. Por ejemplo, en el Sendero del Peje, en el que hay quien celebra el infortunio del panista, hay también quien denuncia otros mensajes en los que se postula que AMLO debe seguir la suerte de Diego.

El llamado del odio

Las primeras víctimas de esos discursos son los que los consumen. El problema es que algunos se convierten después en victimarios, una vez que se reproducen en ellos las actitudes y conductas de odio, y aparecen dispuestos a victimar a los blancos del odio de los mensajes consumidos.

Así, desde las redes sociales y los espacios destinados en los medios a lectores, hay regocijo por la desaparición de DFC, como se puede ver en las réplicas al editorial de EL UNIVERSAL de ayer y como seguro ocurrirá hoy en las reacciones a estas notas. Justifican el crimen, lo aplauden e incluso expresan el deseo de otros crímenes contra otros personajes también estigmatizados en los mismos discursos de odio. El problema es que en un país secuestrado por el odio, los discursos de odio conducen a crímenes de odio…

Académico
12 Mayo 2010 03:51:01
Medios, Maciel y Liébano
Una vez dejado a su suerte por quienes lo enaltecieron, satanizado por quienes lo endiosaron, arrojado al caño por quienes antes lo acogieron en sus cortes políticas y empresariales, Marcial Maciel es el nuevo demonio popular.

De ser el santo de Cotija, Maciel ha pasado a convertirse en monstruo, la caracterización preferida ahora por quienes —como el secretario del presidente Zedillo, Liébano Sáenz— antes formaron parte del escudo de impunidad del religioso. Y no es que el ahora monstruo de Cotija no haya hecho suficientes méritos para ser enjuiciado en su momento por tribunales del orden penal, civil y eclesiástico. Y por los tribunales de los medios y de la opinión pública. El problema de entonces fue la protección que le garantizaron por décadas los poderes políticos, eclesiásticos, empresariales y mediáticos. Y el problema de hoy es que al concentrar en el monstruo y en su obra los males perpetrados por él —pero también por quienes lo alentaron y encubrieron— se corre el riesgo de dejar vivas las causas que originaron las monstruosidades y de perpetuar la impunidad de los demás agentes.

Por esta vía, además, se va derecho a convertir en motivo de pánico moral a miles de creyentes y practicantes de buena fe, religiosos, académicos, alumnos y ex alumnos de las aulas de la Legión: Ellos sí estuvieron ajenos de las correrías de su fundador, pero ahora están sometidos a toda suerte de descalificaciones por la supuesta “falta” de haberse relacionado con las agrupaciones de carácter religioso y los establecimientos educativos encuadrados en la vasta organización del personaje ahora demonizado.

La tentativa

En la mecánica de los medios y los procesos de comunicación enfrentados a un fenómeno de pánico moral, se propicia la arbitrariedad de estigmatizar a inocentes. Pero también se abre el paso a la impunidad de coautores o encubridores de infracciones. Un ejemplo de esto ocurre cuando la (más vendedora) invocación del nombre del monstruo sirve para distraer la atención de las monstruosidades de sus cómplices. Así, la cabeza de La Razón de ayer: “Marcial Maciel pidió a Los Pinos callar a medios” deja de lado la monstruosidad mayor de este episodio: que Los Pinos, la Presidencia de la República, dispuso callar a los medios sobre los abusos de Maciel.

Nada de ello le quita mérito al excelente reportaje publicado por la reportera de ese diario, Eunice O. Albarrán, que incluye una entrevista al entonces secretario particular del presidente Zedillo. Tampoco le resta valor al ojo periodístico de los editores que jerarquizaron su alto valor noticioso. El problema está en el framing, el marco que se le da a la información en las rutinas periodísticas que generan los fenómenos de pánico moral, y que le atribuye más peso noticioso al nombre del monstruo de moda —que en este caso pidió a la autoridad callar a un medio— que al hecho mismo de la censura al medio que pretendió ejercer la autoridad.

Coincidencias

No tiene asideros el control de daños que intenta Sáenz para deslindarse de a quien entonces reconocía como “gran” amigo. Ni siquiera el intento de endilgarle el origen de esa amistad a la familia Colosio. Dice que desconocía las conductas que ahora llama monstruosas del sacerdote, pero eran conocidos los cargos contra Maciel incluso entre personas menos informadas que el secretario particular del Presidente. Dice que actuó a título personal en su gestión de acallar el reportaje de Ciro Gómez Leyva en el Canal 40, pero no es posible disociar el poder de la oficina presidencial a la hora de llamar al dueño de un medio para tratar de censurar una información. Sobre todo cuando otro secretario del despacho del mismo Presidente, el de Comunicaciones, Ruiz Sacristán, presionaba en paralelo a la televisora para silenciar el reportaje. Dos secretarios de Zedillo actuando a título personal como escudos protectores de la impunidad de Maciel situarían el caso más en el plano de las responsabilidades que en el de las coincidencias.

Académico
05 Mayo 2010 03:29:47
Medios: víctimas verdugos
En el Día Internacional de la Libertad de Prensa, conmemorado el lunes 3 de mayo, abundaron los balances sobre el estado de las libertades informativas en México y en el mundo. En esos balances los medios suelen aparecer como víctimas de gobiernos o de bandas de terroristas o criminales. Pero coincidentemente se publicaron en los propios medios otras visiones en las que las empresas informativas aparecen abusando de sus potestades, en calidad de verdugos de lectores y audiencias.

México está presente de manera tristemente destacada en buena parte de los balances que se hicieron por la prensa mundial y las organizaciones internacionales. Fueron varias la relaciones publicadas de periodistas y medios mexicanos victimados por las bandas que matan a los comunicadores y mantienen silenciados a sus medios en los territorios bajo control criminal, en connivencia con autoridades corruptas.

Pero sólo la falta de autocrítica explica que ninguna empresa informativa mexicana aparezca sistemáticamente enjuiciada por los consumidores de sus productos mediáticos, como sí aparecieron este fin de semana The New York Times y El País.

El Public Editor del Times (el equivalente del defensor del lector) decidió dejar sus espacios a lectores ya sea agraviados por el abuso de las fuentes anónimas de los reporteros o por lo que otros consideraron un desequilibrio en los cuestionamientos a la Iglesia católica y al Papa a propósito de la pederastia, entre otros temas. Cuando mucho, este editor público, Clark Hoyt, le dio cabida a algunas respuestas de los editores para que ellos respondieran por sus publicaciones, después de que el propio editor público se había pronunciado antes con dureza contra el abuso del anonimato de las fuentes.

Por su parte, la defensora del lector de El País se concentró en procesar los agravios por la frecuencia con que aparecen materiales que son percibidos por los lectores como plagios y que la defensora Milagros Pérez Oliva prefiere llamar “periodismo de refrito y composición”.

Lectores, audiencias e internet

Los medios mexicanos podrían aparecer también, con grandes merecimientos, en estos apartados críticos, de no ser por la falta de mayores espacios para la expresión y el procesamiento de los agravios de los lectores y las audiencias. Pero por lo demás, también hay que ser críticos con los consumidores de los medios. Porque son numerosos los lectores que se limitan hoy a ocupar los espacios disponibles en las versiones electrónicas de los medios con desahogos de rechazo o aceptación, según los medios y sus exponentes sean percibidos como inclinados a favor o en contra de los personajes y las causas que mantienen polarizado el debate nacional. Y esto poco contribuye a la exigencia de cuentas a los medios y a propiciar sus respuestas correctivas

La hora de la sociedad

El acceso de los lectores y las audiencias a internet ha cambiado la relación de los lectores con los medios convencionales, observa la defensora del lector de El País. Ha cambiado para bien, habría que agregar, aunque ello permita a los lectores críticos de ese diario hacer evidente la frecuencia con que allí se elaboran textos a partir de otros artículos, a veces sin reconocerlo, como ocurre también muy frecuentemente en los medios mexicanos.

Pero internet aparece también en las relaciones mundiales de informadores victimados: al menos 120 personas han sido detenidas en el mundo por informar a través de la red. Por ahora, sólo en países como Irán, Rusia, China y Cuba, aunque no faltan en nuestro país algunos entusiastas en penalizar las expresiones en estos espacios cibernéticos, particularmente en temporada electoral.

Uno de los indicadores de que México sale del hoyo sería que en los próximos informes sobre el estado de los derechos informativos los informadores y los medios del país desaparezcan de las listas de víctimas y aparezcan en cambio abiertos al escrutinio y a la crítica de la sociedad.

Académico

14 Abril 2010 03:55:24
Paulette en la sucesión
Todavía no se aclara su muerte y la niña Paulette ya se convirtió en proyectil en la guerra por la sucesión presidencial.

El gobernador del Estado de México acusó recibo y señaló a “intereses políticos por querer valerse de este asunto para encontrar descalificación y querer ganar ventaja política”. Con ello, así sea tardíamente, Enrique Peña Nieto asumió que las crisis institucionales se agravan por el papel que juegan los adversarios. Y es que —como lo confirma la buena guía de María José Canel— en lo inesperado ven los competidores una invaluable oportunidad de retar la competencia de quien gobierna y de minar su capacidad de gestión de la contingencia. Y más cuando esos adversarios tienen el incentivo mayor de poner fuera de combate a un gobernador que a la vez es el competidor más adelantado para la siguiente pelea por el poder.

Pero al gobernante y aspirante presidencial bajo fuego le falta todavía asumir las dificultades de decidir con medios tan limitados como los que en el caso Paulette se hicieron evidentes, una vez más, en la incapacidad del Estado mexicano, en todos los órdenes, para investigar los delitos.

Y que hay que decidir también en medio de una muy acusada insuficiencia de información, así como frente a los conflictos, mezquindades, cobardías que las propias crisis generan dentro y fuera del equipo del líder y de su institución, como de seguro lo está ahora resintiendo el gobernador. Es este punto el que requiere la mayor concentración del líder, porque todo esto suele desencadenar crisis colaterales que en algunos casos conducen al colapso de la institución, de su titular y de sus pretensiones.

APAGAFUEGOS

Una crisis puede acabar con la carrera política de un líder, y eso lo saben los adversarios de Peña Nieto. Pero también podría haber consagrado su liderazgo, si su equipo operativo hubiera partido de que toda crisis plantea una crisis de comunicación cuya atención supone algo más que concebir el trabajo del comunicador institucional como el del apagafuegos que consigue espacios para declarar en los medios o encuentra fisuras para filtrar fotos o hipótesis de investigación, bajo la falsa creencia de que eso compra voluntades en los medios.

Y no se trata de que el comunicador apagafuegos haga algo distinto de lo que hizo —que finalmente es lo que sabe hacer— sino de entender que la existencia misma de comunicadores apagafuegos revela la ausencia de un planteamiento estratégico de comunicación, la incapacidad de investigar algo más que los incentivos que habría tenido el columnista tal para sumarse a la carnicería y la imposibilidad de ver más allá de las viejas fórmulas de relación con informadores y empresas de comunicación.

Lo que ya se debía saber

Volviendo al punto. Antes de la crisis ya se debía conocer el papel de los adversarios en las crisis y ya se sabía quiénes iban a querer “ganar ventaja política” del menor tropiezo del gobernador. Por ello en la crisis no debería sorprender la leña que se arroja al fuego desde los espacios más cercanos al senador Beltrones —el beneficiario de una caída mayor de Peña— ni debería asombrar el fuego graneado que le agrega el gobierno panista de Calderón, que desde hace tiempo expresa una clara preferencia por la candidatura presidencial priísta de Beltrones… bajo el supuesto —que está por verse— de que el senador jamás ganaría una elección constitucional por la Presidencia.

Y ya se debería saber también que las urgencias del gobernador son las mismas que las del aspirante presidencial: satisfacer el derecho de la gente a saber qué le pasó a Paulette y hacer cumplir las responsabilidades correspondientes conforme a la ley.

Y tras su singular hallazgo de que hay quienes quieren en esto “ganar ventajas políticas”, es el momento de advertirle al gobernador que es vital regular desde un principio la visibilidad del líder institucional en la crisis, si no quiere acumular más costos de los ya sumados.
30 Marzo 2010 10:51:56
¿Excomunión de la Iglesia?
La comunicación en que se ha extraviado el Papa Benedicto XVI lo ha llevado a cerrarse a las exigencias de la comunicación contemporánea. Ello podría conducir al aislamiento o a la marginación del Vaticano respecto de la nueva esfera pública global. Y podría también llevar al fin de la iglesia como institución significativa en la sociedad mundial y en las comunidades nacionales.

En los términos de la etimología y la doctrina, comunión significa comunicación. Por ello la pena mayor que impone la iglesia es la excomunión. Excomulga o pone fuera de la comunicación al réprobo y lo condena al aislamiento, al silencio, a la irrelevancia.

Y al reconocer en su mensaje del pasado Domingo de Ramos la existencia de una opinión dominante que le es adversa en el mundo, y al declararle la guerra, descalificarla e identificarla como charlatanerías o murmuraciones, el Papa Benedicto podría estar poniendo a la Iglesia al margen de la comunicación con el mundo. Sí. Podría estar condenando a esa Iglesia a la excomunión, a la marginación respecto de esa nueva esfera pública planetaria. Y todo con tal de no someter a la organización a la supervisión, al escrutinio, a la rendición de cuentas a un sistema de comunicación pública universal que se activa a cada mal paso de las instituciones o los poderes.

Parecería que esta primera década del siglo XXI sorprende a una Iglesia habituada en los 20 siglos anteriores a excomulgar al réprobo, pero que ahora, antes que rendir cuentas de sus propias faltas, parecería optar por excomulgarse a sí misma frente a las normas de vigilancia a los poderes y las instituciones que impuso la era de la información en la sociedad global.

Extravagancia
Y en este sentido las palabras del Papa estarían expresando ese impulso extravagante de incomunicar o desconectar a la Iglesia de una opinión pública mundial que en todas partes seguirá insistiendo en vigilar a esa Iglesia con la misma severidad con que vigila a todas las instituciones y poderes.

Su antecesor Juan Pablo II no sólo supo poner ese sistema de comunicación mundial al servicio de su proyecto político y en contra de sus adversarios ideológicos y teológicos, sino también a favor del encubrimiento de sus leales.

Como heredero de ese esquema de comunicación, pero sin las habilidades de Juan Pablo, Benedicto transitó sus primeros años sin más crisis que las que le producían a la Iglesia la exhumación de los expedientes de abusos sexuales que habían sido encubiertos por el papado anterior, del que el propio Benedicto formaba parte destacada. Pero la crisis mayor sobrevino a raíz de que el actual pontífice, con todas sus tibiezas, empezó sin embargo a poner fin a la impunidad de aquellos religiosos acusados de abusos sexuales y que habían sido encubiertos por su antecesor.

El manto encubridor
El problema fue que mientras su antecesor logró mantener los escándalos en la periferia lo mismo en EU, Alemania e Italia, que en Irlanda y México, la acusación de encubrimiento enderezada contra Benedicto -porque como cardenal yarzobispo no actuó ante las acusaciones contra los depredadores sexuales- da en el corazón mismo del gobierno de la Iglesia, en la figura papal. Y en este punto resulta irrelevante si Benedicto encubrió a los leales al Papa anterior porque él era parte de ellos o si lo hizo por el desinterés que le atribuyen sus amigos a la administración del personal, ocupado como estaba en perseguir a los disidentes de la teología tradicional.

Lo realmente relevante es el efecto real de la crisis: El impulso inicial de Benedicto de terminar con la impunidad de los abusadores sexuales y de sus encubridores no sólo se viene abajo cuando le sacan a él mismo el expediente de encubridor, sino que lo lleva a descalificar a la opinión pública mundial, a la que llama charlatana y murmuradora: un nuevo o remendado manto protector de la impunidad de la delincuencia sexual de los religiosos, incluso al costo de la excomunión de la iglesia.
10 Febrero 2010 04:00:17
Capital del dolor (y del spin)
Las muertes son sólo una estadística de uso mediático contra el adversario

Eso de hacer a Ciudad Juárez capital de Chihuahua por unos días para redoblar la atención a sus problemas llevó los reflectores de algunos medios a adentrarse en el dolor y el miedo de sus habitantes y a confirmar la mal disimulada distancia de los actores políticos del país respecto de los sentimientos de la población.

La capital del dolor que viven los juarenses que han perdido hijos, padres, hermanos, amantes, esposos, no existe en la capital de los actores políticos, donde esas muertes son sólo una estadística de uso mediático para lanzarla contra el adversario. (También les es ajeno “Capital del dolor”, el libro del poeta surrealista-comunista Paul Eluard, en el que según Breton la contemplación y la acción dejan de lastimarse.) Para las más activas figuras públicas, Juárez es hoy la capital del spin control una labor a cargo de spin doctors o asesores de los altos políticos y funcionarios atareados en nuestro medio en producir efectos aberrantes.

Para el mismo, indivisible Poder Ejecutivo, un día son pandilleros los jóvenes acribillados en Juárez y otro día son inocentes estudiantes de provecho y hay que pedirles disculpas a los deudos. E igual pasa con las inundaciones en el valle de México: para el mismo Ejecutivo, un día aparecen como responsables de las inundaciones los gobernantes del DF y el Edomex, y otro día el autor de ese spin se disculpa por haber acusado sin bases a causa de su falta de sueño.

Giro imposible

De acuerdo con el clásico de las teorías de la comunicación Denis McQuail, los spin doctors han cobrado prominencia en un sistema mediático más atento a las estrategias y al marketing político de los grandes definidores primarios de la agenda pública que a la información substantiva de la vida pública. Y, en correspondencia, estas fuentes de noticias y opiniones se limitan a darles el giro que según ellos los favorezca, los desfavorezca menos o afecte más a sus contrarios.

El problema de estos profesionales en nuestro país radica en que los hechos son tan apabullantes que no hay spin control que le da la vuelta a una cadena de noticias que no cesa de arrojar imágenes de decenas, centenas, miles de acribillados y cercenados a la cara de millones de televidentes.

Más desconfianza

Otro recurso socorrido es el de hacer girar la atención de los medios de los paisajes desolados por el crimen a los escenarios pintorescos del litigio entre actores políticos luchando a muerte por colocar en sus contrarios las culpas y las responsabilidades del tiradero nacional.

La noticia hasta el momento, ante los costos de la escalada de acusaciones recíprocas entre los diversos órdenes de gobierno, todos parecen dispuestos a hacer las paces. Pero probablemente mañana volverá la voz de la selva, como nuevo combustible para esta aceleración de la desconfianza en las instituciones del Estado.
20 Enero 2010 04:39:52
Cuando los medios se van
Ayer la noticia ya bajó a los segundos y terceros lugares en algunos de los principales medios de México y el mundo. Pero ¿qué pasará cuando se vayan definitivamente de Haití las cámaras y los enviados de prensa de todo el planeta y la tragedia de ese pueblo vuelva a desaparecer de la agenda de la atención pública global?

Probablemente la desesperación y el dolor humanos -y la descomposición y el caos social- crezcan de allí en adelante, en la misma medida que decrezca el ciclo de vida de la noticia espectáculo de esta catástrofe humanitaria. Llegado ese momento, los medios harán descansar a sus audiencias de la intensidad de estas escenas de muerte, hambre y destrucción. Y llamarán a escena a otro hecho espectacular, acaso una tragedia más fresca o algún nuevo escándalo que resulte más vendedor.

Y así como hasta hoy se ha generado la percepción global del intenso sufrimiento de los sobrevivientes del terremoto de Haití, así, una vez que ese sufrimiento salga de las pantallas y las primeras planas, se generará la percepción de que el sufrimiento ha terminado, como terminan las series y las telenovelas. O como se han dejado atrás las desgracias africanas al llegar a su fin sus ciclos noticiosos. Allá las coberturas informativas no se esperaron en su mayoría a transmitir la carnicería genocida de Ruanda, ni la secuela de las hambrunas ni los estragos profundos del sida en el continente negro, con el consecuente debilitamiento de la presencia y de la ayuda internacional.

Show y humanitarismo

Y es que, por el contrario, también hay que decir que, hasta ahora, gracias a la masiva atención de los medios se han destinado a Haití toneladas de ayuda y cuantiosos recursos económicos del público y de los gobiernos de la globalidad. Además, se ha instalado en la isla una presencia internacional que se empeña en suplir la ausencia de un Estado nacional digno de ese nombre para hacerse cargo de la situación. Esto, entre mediáticos forcejeos y recelos de Europa (especialmente Francia) con Estados Unidos, acompañados de un par de pantomimas de los presidentes de Venezuela y Nicaragua y de un gesto responsable y solidario de apertura de Cuba.

Y precisamente ante la reacción de Estados Unidos frente a la tragedia viene la pregunta “más relevante” de la agenda pública norteamericana, planteada anteayer en el New York Times: “Si Estados Unidos mantendrá un papel fuerte en la reconstrucción de Haití una vez que las cámaras noticiosas se vayan a casa”. Porque “el papel clásico de Estados Unidos en todo el hemisferio —advierte en el mismo diario la directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas— es o de completo abandono o de entrar a dirigir el show”. Sólo que el show termina cuando los medios se van.

México: la pobreza como riesgo

Pero lo que está pasando en Haití podría estar pasando en México, enlazados como estamos en la llamada sociedad de riesgo en que vivimos, entre desastres naturales, nuevas epidemias, actos terroristas y crisis económicas.

Y porque la otra aportación de los medios a la agenda de la globalidad en este trance es su agregado de la pobreza al catálogo de riesgos de catástrofes, por el elemento de perturbación y de profundización de estragos que acarrea el estado de necesidad extrema. Es lo que hace la diferencia entre los efectos de un temblor de la misma escala que en California provoca decenas de muertes, en el DF varios miles y en Puerto Príncipe, hasta ahora, varias decenas de miles, para ampliar las comparaciones del excelente artículo de David Brooks en el NYT de viernes.

La precariedad de miles de viviendas y las deficiencias del abastecimiento de elementos vitales como agua y energía eléctrica, incluso en la normalidad, nos hablan todos los días de algunas de las vulnerabilidades de México para enfrentar la sociedad de riesgo del mundo contemporáneo. Y estos pendientes no deberían desaparecer de nuestra agenda cuando Haití desaparezca de los espacios centrales de los medios.

Académico
06 Enero 2010 04:31:13
Reyes: cartas sin respuesta
Son como las cartas a los Reyes Magos las reformas enlistadas en los balances de la década, como asignaturas pendientes para rescatar al país de la decadencia. Son tan inalcanzables como los regalos enlistados en los pedidos de los niños que hoy se quedaron sin respuesta.

Las condiciones adversas para alcanzar las reformas suelen cifrarse en la frecuente mezquindad o ineptitud de los políticos o en las distorsiones de la llamada partidocracia que sustituyó al absolutismo presidencial.

También se identifican estas condiciones desfavorables con el hecho de que en la última década el país vivió en la confrontación, en los términos del bien documentado reportaje de Francisco Reséndiz publicado aquí el 1 de enero. “La disputa entre las principales corrientes políticas llevó a México a la polarización, puso en duda a las instituciones democráticas e incluso colocó a los mexicanos al borde de la crispación social”, recapituló este texto que, con el título Una década de enconos político-partidistas, pareció un llamado de alerta temprana al despuntar el año nuevo.

Pero faltaría preguntarnos por qué la falta de generosidad entre los políticos está presente también en otros países, pero ellos sí se transforman y prosperan. O por qué las enconadas disputas por el poder son igualmente familiares en otras naciones, pero ellas sí están en constante innovación y progreso. Y, finalmente, por qué esas situaciones, frecuentes en las democracias sin mayores consecuencias, en México provocan, en cambio, estancamiento e incluso regresión en una serie de indicadores básicos en materia económica, legislativa, política y cultural.

Cartas robadas

Las respuestas tienen que ver con las condiciones en que se dio nuestra transición. Pero hay una respuesta práctica en la agenda de estos días.

Como en el célebre relato “La carta robada” de Allan Poe, en el Washington Post del domingo Ezra Klein encuentra a la vista del texto constitucional de California la imposibilidad de resolver su crisis fiscal, en realidad una crisis política. Porque se requieren dos terceras partes de sus cámaras para aprobar un presupuesto o impuesto. Y la fragmentación de los grupos de interés representados impide un pacto de esa magnitud.

De la misma manera, en su texto “Para gobernar México” (Nexos, diciembre de 2009) José Córdoba dio con un factor tan a la vista de la imposibilidad de afrontar los retos de gobierno, que —como la carta de Poe— no se había podido descubrir, en nuestro caso, en tres lustros de ampulosas propuestas de reformas del Estado.

Córdoba encuentra —entre otras aberraciones de la reforma política de 1996 que ahora se intentan corregir— “una salvajada conceptual, con un desenlace previsible y desastroso”. Se introdujo en la Constitución —afirma— un tope arbitrario de 8 puntos porcentuales a la llamada sobrerrepresentación del partido mayoritario, para evitar que éste tuviera mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

Losas constitucionales

Pero como en el multipartidismo del México de hoy es imposible que el partido mayoritario tenga 42% de la votación nacional, el tope de 8 puntos a la “sobrerrepresentación” que obtenga al ganar en los distritos uninominales, no le permite alcanzar por sí sólo la mayoría para gobernar.

Y aquí es donde la mezquindad política y los enconos partidistas de la década hacen el resto. Al bloquear los acuerdos para integrar mayorías interpartidistas e impedir así la gobernabilidad y las reformas, lo hacen pertrechados en una norma constitucional que se ha convertido en una verdadera “cláusula de ingobernabilidad”, como la llama Córdoba en un texto original y con una (desconocida en nuestro medio) capacidad de gratitud a su inspirador, el culto, inolvidable político José Luis Lamadrid.

Por ahora, aquella losa constitucional seguirá sepultando todo intento de reformas trascendentes, de las que solemos enlistar infructuosamente, como lo hacen los niños en las cartas sin respuesta de los Reyes Magos.

Académico
30 Diciembre 2009 04:59:25
2010: el riesgo es el mensaje
Sea que partamos de que mañana a medianoche se cumpliría la primera década del tercer milenio y del siglo XXI, o que asumamos que esa primera década no se completará hasta el 31 de diciembre de 2010, el saldo de este decenio se contabilizará, ya sea mañana o dentro de un año, como de frustración y desánimo para la mayoría de los mexicanos.

“Década perdida, la peor en 90 años”, “cabecea” EL UNIVERSAL de ayer el balance puntual de Rubén Migueles Tenorio, crónica de un tramo que termina con una altísima percepción de inseguridad económica y física de la población. Se trata de una acumulación de adversidades a la que no se responde ya sólo con el castigo a un gobierno o a un partido, sino que se traduce en altos grados de malestar en la democracia y de rechazo a la política y a los políticos, por su incapacidad para proveer los elementos mínimos que justifican la existencia de los órganos del Estado, las elecciones, los partidos y sus exponentes.

Y lo que falta: el 2010 que arranca pasado mañana será un año de alto riesgo para la estabilidad económica, política y social del país.

Aquí habría que precisar que el riesgo no constituye en sí mismo un daño, sino la proximidad o la exposición a la probabilidad del daño, el trastorno, el sufrimiento. Y como lo establecen los 65 expertos reunidos en el más reciente manual de comunicación de riesgo y crisis (Heat/O’Hair, Handbook of Risk and Crisis Communication, Routledge, 2009) el riesgo es hoy un rasgo central de la vida cotidiana, lo mismo para individuos y familias, que para ciudades, empresas, partidos y gobiernos.

De riesgos a riesgos

Así, en el mundo se advierte el riesgo de la exposición de la humanidad a la catástrofe ambiental y a las mutaciones de los nuevos virus; el riesgo de todas las formas de terror, incluido el terrorismo de esta Navidad en el vuelo a Detroit, o el de las bandas criminales mexicanas en Tabasco. Y se anuncia un riesgo perentorio en la incapacidad de las instituciones globales y nacionales para controlar los estragos de la crisis económica.

En México, los riesgos del 2010 se concentran en la vislumbrada bancarrota fiscal si no se hace frente a la pérdida de la palanca petrolera, de la mano de una no improbable pérdida del grado de inversión del país, con la consecuente salida de capitales y el correspondiente riesgo de devaluación, agravamiento del desempleo, reaparición de la inflación y probabilidad de desabasto. A estos riesgos seguirán unidos el desafío cotidiano del crimen organizado, al lado de la probabilidad de una nueva contingencia sanitaria por el rebrote de la epidemia del H1N1.

El riesgo es el mensaje

El riesgo mayor, sin embargo, radica en la tendencia actual de los actores políticos a jugar con fuego: los actores que en la oposición magnifican los de por sí gravísimos riesgos, atribuidos en exclusiva al gobierno ya sea desde el cálculo electoral o el delirio golpista, y los actores que en el gobierno minimizan estos riesgos, ya sea también desde el cálculo electoral o el delirio de la negación de la realidad. Y es que la condena al gobierno como causa de los problemas y obstáculo para su solución cierra el paso a los acuerdos urgentes que exige hacerle frente a los riesgos, mientras que el mensaje gubernamental que minimiza esos riesgos no moviliza las voluntades que se requieren para hacerle frente al tamaño real de las nuevas crisis en ciernes.

De allí el riesgo adicional de insistir en este mensaje de desmovilización en el mensaje presidencial de este año nuevo. Se perdería acaso la última oportunidad de movilizar al país desde la claridad de los riesgos a la vista, la advertencia de la probabilidad de trastornos mayores, la previsión de los daños y sufrimientos de los más afectados y las posibilidades de evitarlos o mitigarlos. Éstas podrían ser las claves para llevar a las contrapartes a aceptar los acuerdos impostergables que permitan conjurar los riesgos de hoy, si no quieren cargar con los costos de su materialización.



Académico

25 Noviembre 2009 04:02:13
¿Al cielo las instituciones?
Al diablo con las instituciones, podría decir el presidente Felipe Calderón —citando a López Obrador— tras la resolución de la Corte que echó abajo el inconstitucional reglamento que le vendió el anterior secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, para recuperar para el Ejecutivo las facultades discrecionales de dar y quitar concesiones de radio y televisión, y por esa vía volver a controlar sus contenidos.

Al diablo con las encuestas, podría seguir plagiando el Presidente los dichos de su asiduo ofensor, ante el reporte trimestral de GEA-ISA que establece la caída en la aceptación y el aumento en el rechazo de la gestión presidencial acumulados en tres años.

Y al diablo con las calificadoras, podría también exclamar el Ejecutivo ante la degradación de la deuda mexicana anunciada por Fitch, como tercer golpe a los márgenes de acción del gobierno federal, sólo en las últimas 48 horas.

Pero, al contrario de su Némesis, el Presidente no sólo bromeó con su temprana llegada al cielo al arribar al parque ecológico de ese nombre, que inauguró el lunes en Tamaulipas. Adicionalmente, el jueves anterior pudo haber musitado la plegaria “Al cielo con las instituciones”, al enviar al Senado las ternas para elegir a los reemplazos de los dos ministros de la Corte que concluyen ahora su periodo.

Porque al menos una de las ternas parece diseñada para mandar al cielo a la institución presidencial y a quienes elijan a cualquiera de los personajes propuestos en la institución senatorial. Y es que los tres juristas de esta terna comparten las posiciones de la jerarquía católica y del gobierno federal y su partido en temas como el aborto.

Alianzas terrenales

Claro que, en términos más terrenales, el Presidente parecería estar reafirmando la única alianza que parece conservar en su integridad y en su integrismo: la que sostiene con la derecha religiosa, una vez que tomó distancia hace unos días del empresariado.

Incluso el cuidado que supondría merecer hoy el sostén del Ejército pasó a segundo término hace tres semanas, cuando el Ejecutivo y su partido optaron por el nuevo presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Porque Raúl Plascencia se pudo permitir cuestionar el papel de las Fuerzas Armadas, pero afirmó la continuidad de las posiciones religiosas de la CNDH de los últimos ocho años.

Sin escrutinio

Al mismo ánimo parece obedecer la propuesta para ministro del académico Jorge Adame Goddard, quien sostuvo en las audiencias de la Corte de meses atrás la inconstitucionalidad de la ley de despenalización del aborto del DF. Hoy del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, igual que otro ilustre miembro de la terna, Eduardo Ferrer MacGregor, la trayectoria de ambos ha estado más ligada a las instituciones educativas del Opus Dei. El tercer miembro de esta terna es el litigante Arturo Saldívar, de la Escuela Libre de Derecho, donde asimismo estudiaron Adame y quien los propone, aunque habrá que ver lo que el Senado dispone.

En los países con mayor tradición democrática, al no pasar los miembros del Poder Judicial por el filtro de las urnas, los mecanismos de escrutinio para designarlos se multiplican tanto en el Congreso como en los medios. E incluyen desde relaciones de amistad y vida familiar, hasta ideología, intereses y posiciones en los asuntos que los propuestos han resuelto, en los que han litigado o sobre los que se han pronunciado. Por ejemplo, en la otra terna figura el ex consejero de la Judicatura Luis María Aguilar, quien como magistrado resolvió que Telmex no era un actor dominante en el mercado de la telefonía y por lo tanto no se le podían aplicar medidas antimonopólicas.

Éste es uno entre tantos aspectos a ventilarse sobre los aspirantes si no se quiere ahondar en la desconfianza que suscitan los repartos de designaciones entre Ejecutivo y Legislativo, y que de acuerdo a Mauricio Merino ponen a tanta gente, contra el humor presidencial, a un paso de mandar al diablo a las instituciones.

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Académico
11 Noviembre 2009 04:13:39
Ganar la nota, perder control
La modesta agenda de nuestro debate en los medios languidece en la penuria intelectual y se distancia cada vez más de los verdaderos temas que le atañen a la gente.

Por eso es que, pese a la centralidad que alcanzan en los espacios mediáticos, muy poco interesan a la auténtica agenda pública —es decir, a la conversación cotidiana del público— temas como la disputa del presidente Calderón con las cabezas de los grupos de interés por el liderazgo de la comunicación de la crisis económica. Tampoco es un tema que le llegue al público el trabajo del Congreso, a no ser con una imagen de marchantes de bienes ajenos regateando las cargas fiscales y el botín presupuestal con las corporaciones empresariales y sindicales y las burocracias de todos los niveles.

Respecto del Ejecutivo, el anuncio presidencial del jueves sobre el fin de la recesión se perdió antes de una semana entre las percepciones mayoritarias de que la crisis continúa, y entre los mensajes abrumadores del empresariado en el sentido de que todavía no ha llegado lo peor.

Pero sea que se propongan anunciar el fin de la crisis o la profundización de sus efectos, el caso es que, por igual, los más importantes actores públicos —gobernantes, legisladores, empresarios—, en su condición de grandes definidores primarios de la agenda del debate público, no acaban de asumir que hablan desde una situación de crisis. Por eso siguen compitiendo rutinariamente entre ellos por ganar los espacios en los medios en términos de normalidad, es decir, sin una estrategia de comunicación para la anormalidad de las crisis en curso.

Zona de riesgo

Así fue como transgredió una regla elemental el movimiento del presidente Calderón para ganarle al INEG la nota del crecimiento de unos puntos en el trimestre anterior, bajo la rutina de que las buenas noticias le corresponde darlas al jefe. Porque al festinar a partir de ese dato el fin de la recesión, hizo pública una apuesta que puede ser percibida en automático como una promesa incumplida. Y es que con esa salida se atentó contra la fórmula que establece que ganar la confianza indispensable para manejar una crisis exige prometer menos y entregar más (under-promise, over-deliver).

Y qué bueno, para el Presidente, que la nota se perdió. Porque entró innecesariamente en una zona de riesgo al dar este paso en falso sin el respaldo de una fuente de validación creíble y contra los criterios técnicos para dar por concluido un ciclo recesivo. Es decir, sin esperar al informe trimestral del INEG y dando por suficiente un trimestre de crecimiento para decretar concluida la recesión.

Una de las suertes más difíciles de realizar en el manejo de comunicación de crisis es la de acertar en el momento de anunciar que se ha entrado en una crisis y en el momento de anunciar que la crisis ha terminado. Y el gobierno falló al retrasar el reconocimiento del inicio y de la profundidad de la actual crisis económica hace un año, y todo indica que empieza a fallar al anticiparse a anunciar su conclusión.

Los errores

La primera falla giró contra la credibilidad del gobierno, con las incongruencias del catarrito que se convirtió en neumonía. Mientras que generar hoy la expectativa de la salida de la crisis, cuando se ahondan sus peores efectos en desempleo y recortes de gasto público, podría, en un extremo, agudizar los problemas de credibilidad. Pero en el otro extremo —si la gente diera por bueno el fin de la recesión— podría generar un rechazo a las medidas de severidad fiscal y austeridad presupuestal, anunciadas para enfrentar una crisis que se nos anuncia que va de salida.

La lista de los más notorios errores que se suelen cometer en el manejo de crisis empieza con el de negar la existencia del problema. Pretender condescender con el público diciéndole que las dificultades han cedido cuando aún están allí conduce a la percepción de un menor control de los riesgos por parte de la autoridad, lo que provoca mayor inquietud y rechazo en la población.

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04 Noviembre 2009 04:55:26
Darnos por muertos
El llamado culto a la muerte atribuido a los mexicanos en estos días se expresa mejor en un deporte nacional que se practica todo el año: el de darnos por muertos.

Se trata del hábito de encubrir propósitos —como uno que pedía que lo dieran por muerto para ocultar su ambición presidencial— o de eludir responsabilidades, escapar de la rendición de cuentas o simplemente evitar la discusión de los actos propios y de sus consecuencias. Denme por muerto.

Ricardo Rocha dio ayer aquí por políticamente muertos a los miembros de la actual Legislatura, pero son los mismos legisladores los que con sus malabarismos verbales han optado por darse por muertos para eludir una rendición de cuentas digna de ese nombre en el tema fiscal. Incluso uno de ellos pidió darle la vuelta a la página de esa discusión y con esto mostró otra modalidad del juego que consiste en dar por muertos los temas incómodos, no a sus autores.

Y todavía al final de este proceso parlamentario los medios dejaron ver una modalidad más: la práctica de esa suerte de autismo del discurso político y mediático que da por muertos a los particulares, en especial a los contribuyentes sobre quienes recaen los efectos de estas decisiones públicas. Ensimismados en afianzar su presente y trazar su futuro, los actores políticos y mediáticos suelen desentenderse de las consecuencias de sus actos, de sus dichos y de sus textos en sus electores, audiencias y lectores.

Quién gana y quién pierde

Una comparación puede ayudar a llamar la atención sobre este aspecto: en países como Gran Bretaña, tras votarse las normas fiscales y presupuestarias de cada año, los medios centran sus informaciones y análisis en responder a la pregunta de qué grupos sociales ganaron y quiénes perdieron con las fórmulas aprobadas de captación y de asignación de los recursos públicos: si los asalariados, los campesinos, los rentistas, los jubilados o los industriales. E incluso qué rama de la industria y en qué regiones.

En tanto, en México, los electores y los contribuyentes son dados por muertos a la hora de hacer este balance, porque las preguntas que suelen privilegiar los medios en sus respuestas a los lectores y las audiencias se limitan a indagar sobre qué político o qué grupo de políticos ganaron o perdieron puntos en la operación. Si el secretario de Hacienda o el de Gobernación; el presidente Calderón o la presidenta del PRI, Beatriz Paredes. O el gobernador Peña Nieto o el senador Manlio Fabio Beltrones. O los panistas Creel o Madero o Josefina Vásquez Mota.

El culto a la cábala

A cambio de meras generalidades —en el mejor de los casos— sobre qué grupo social o qué sector de la economía resultarán más afectados por el esquema aprobado de captación fiscal, o sobre cuáles saldrán más beneficiados o más marginados en la asignación del gasto del gobierno por aprobarse, los contribuyentes mexicanos reciben de los medios un cúmulo de detalles inútiles con las más ociosas conclusiones sobre si el paquete fiscal terminará de sacar al PAN del gobierno o si acabó con las esperanzas de la vuelta del PRI a Los Pinos, o sobre qué político o qué grupo de políticos resultaron apuntalados o quedaron fracturados en este lance, con miras a las elecciones presidenciales de 2012.

Nuestro debate político-mediático transcurre así del culto a la muerte y el hábito de sus actores de darse por muertos, al culto a la cábala, a la especulación esotérica que no alcanza a ocultar los mensajes mediáticos por encargo de los postores políticos.

Concentrada en registrar qué legislador se alió a qué secretario del gabinete y qué político se coludió con qué causante, lo que menos importa en esta perspectiva político-mediática es la obtención de un esquema fiscal y un presupuesto para atender las necesidades de los electores, los lectores y las audiencias. Éstos son así dados por muertos. Y en su turno ellos suelen dar por muertos a políticos y medios. Un juego en el que todos perdemos.

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Académico
28 Octubre 2009 03:28:36
En el reino de la negación
Nuestros actores públicos están empeñados en hacer todo lo que no debe hacerse en materia de comunicación para enfrentar las crisis.

Unos —los políticos— confunden los mensajes que deberían estar al servicio de la salida de la compleja conflictiva nacional con los mensajes para salvar o cultivar sus reputaciones a costa de la reputación de sus competidores, dentro y fuera de cada partido. Y otros —los empresarios— confunden los mensajes para vencer los efectos de la catástrofe económica con los mensajes para defender sus intereses.

Enseguida, contra las prescripciones que recomiendan mensajes de empatía e involucramiento con la población que enfrenta los problemas acarreados por las crisis, los políticos mexicanos más tecnócratas pontifican con frialdad de espectadores sobre los males que nos aplastan y sobre los remedios que nos imponen. Mientras los políticos más tradicionales se erigen, también desde arriba, en los salvadores de los mexicanos comunes, con alguna de las recetas elaboradas por los tecnócratas.

También contra lo que prescriben las primeras lecciones de comunicación de crisis, ni unos ni otros le están dando a la gente la información que necesita para enfrentar las incertidumbres y las adversidades en curso. Los detentadores de los poderes políticos y económicos se perciben desconcentrados de los problemas que concentran la atención de la gente. En sus discursos no existe, por ejemplo, la pérdida diaria del empleo de miles, ni el rebrote de la influenza, ni las dificultades para enfrentar los agobios de decenas de millones de familias. Es el reino de la negación.

La verdadera agenda

Todo esto me pasaba por la cabeza al escribir estas líneas en el receso para comer ayer, en Atlanta, tras las primeras horas de discusión de manejo de crisis en un encuentro de comunicación de riesgos y emergencias en el célebre Centro de Control y Prevención de Enfermedades (Center for Dissease Control and Prevention), afamado en todo el mundo desde los años 40 del siglo pasado por sus siglas originales en inglés: CDC.

Pero el hecho de que en México predomine el ruido mediático de los regateos a cual más mezquinos entre los jefes partidistas, gubernamentales y empresariales, no significa que éstos definan la agenda de la conversación de las personas comunes ni mucho menos que aporten algo para un debate público digno de ese nombre. Incluso aceptemos que en su calidad de ruido, de perturbación en el sistema de comunicación pública, los mensajes de los protagonistas de la vida pública perturban, eso sí, a una proporción mayoritaria de la población. Pero ese ruido no informa y por tanto no genera debates informados. Lo único que busca es alinear a las audiencias en las filas de alguno de los declarantes en pugna.

Sólo que bajo la estridencia mediática de los actores públicos subyacen los temas que ocupan la conversación cotidiana de la gente, es decir, la verdadera agenda pública. Y entre otros, el tema de la influenza, que es el que nos reúne en el cuartel general del CDC, aparece en México generando una mayor percepción de riesgo.

La negación del peligro

En Estados Unidos, tras varias semanas de permanecer en los medios la información y las discusiones sobre el retraso en la entrega de las nuevas vacunas contra el H1N1, con padres de familia cercanos al pánico, no se hicieron esperar las respuestas políticas y mediáticas: el presidente Barack Obama declaró el sábado la emergencia nacional y los medios siguen día a día, estado por estado, la aparición de nuevas víctimas y la entrega —retrasada— de las vacunas, con mensajes cada vez más tranquilizadores sobre una menor letalidad del virus, respecto de la que se esperaba.

Mientras, en México, apartados también en este campo de los principios elementales de la comunicación de crisis, autoridades y medios parecen pasar por alto el problema, frente a audiencias divididas entre la proclividad al pánico y a la negación del peligro.

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Académico
14 Octubre 2009 03:30:17
SME: la otra privatización
Podría revertirse contra ellos el fantasma de la privatización que ahora agitan quienes hasta la noche del sábado tuvieron bajo su control el sindicato de Luz y Fuerza.

Se trata de un discurso coreado por algunos líderes como AMLO, quien llevó su arsenal de mentiras al plan de resistencia contra la extinción de aquel organismo: un plan rubricado el lunes frente a la Cámara de Diputados con el Himno Nacional.

Pero a la vista de todo lo que se ha hecho público en estos días, una privatización más creíble es la que habrían realizado en los hechos aquellos particulares que actuaban como dueños del organismo estatal y de los recursos de los contribuyentes, desde la dirección del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Como dueños desconsiderados al extremo de infligir los peores agravios a la población: con apagones, destrucción de aparatos domésticos y de trabajo por los cambios de voltaje, acompañados de altos e injustificados cargos a los usuarios. También fueron sistemáticos los tratos vejatorios al público que se veía obligado a acudir ante los exponentes de un personal sindicalizado agresivamente desdeñoso con quienes con frecuencia sólo acudían para pagar, es decir, para llevarle más recursos a la camarilla de control del organismo, con la ilusión de no ver interrumpido el mal servicio o de verlo reanudado cuando había sido suspendido.

En otros países quizá sería indefendible una institución supuestamente pública que no atendiera precisamente al interés del público, sino a los intereses privados, patrimoniales y políticos de quienes así se hubieran apropiado del organismo.

Pero en México, al amparo de los discursos más encendidos a favor de la expansión del Estado en todos los órdenes, suele darse una tendencia a la privatización, en los hechos, de los recursos estatales, así como al control privado de los puestos y de los espacios públicos.

Otras desincorporaciones

En los siguientes días la capital enfrentará las acciones de resistencia de quienes se oponen a la extinción del organismo, a pesar de que cayó en los supuestos legales para fundamentar su cierre: resultar económicamente insostenible y no obedecer al interés público, sino a los intereses particulares de los líderes del sindicato de sus sueños. Especialmente del sueño de que una camarilla sindical era el garante del control soberano de los recursos energéticos del país, sólo porque —en algunos casos significativos— había compartido con sus defensores una parte de los recursos públicos —de todo tipo— provenientes de la institución.

Pero el hábito del uso patrimonial privado de los recursos públicos, escudado en el discurso de alerta contra toda sospecha de privatización, ha desarrollado expresiones de diversos grados de gravedad. Unas son más graves que otras, pero todas apuntan a debilitar y a desprestigiar lo público.

Por ejemplo, el control privado, patrimonial y criminal, de armas y vehículos públicos de las policías del DF para apoyar secuestros como el de la señora Yolanda Ceballos Coppel; la privatización de parques, calles y banquetas por las organizaciones que controlan el comercio informal; o el apoderamiento privado de espacios como el auditorio Justo Sierra de la UNAM, desincorporado de facto de las funciones públicas de la educación superior desde hace una década, y habilitado como vivienda o guarida por un grupo ajeno a la universidad en virtud de acuerdos inconcebibles con las autoridades de la institución.

Las siguientes pruebas

La decisión del gobierno todavía deberá pasar por las pruebas de los tribunales, los debates y las votaciones del Congreso, las protestas en la vía pública y la discusión en los medios. Y más le vale al gobierno tomar previsiones ante los nada improbables escenarios extremos que se pueden precipitar en las siguientes semanas no sólo para doblegar su decisión, sino para calentar motores rumbo a las ya muy próximas movilizaciones que se planean para el bicentenario y el centenario.

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Académico

07 Octubre 2009 03:10:49
La guerra de la luz y otros
La metáfora de la guerra predomina hoy en el discurso de manejo de crisis, observa el experto estadounidense Keith Hearit. Y en México lo mismo se declara la guerra contra el crimen, que se llama a la guerra contra la pobreza o se incita a la guerra contra partidos erigidos en estereotipos del mal, como el PRI, o como peligros para la nación, como el PRD.

Menos metafóricamente, algunos pueblos vecinos a la capital se aprestan para la guerra del agua. Y a juzgar por algunos espacios de los medios, el país ahora se lanza a la guerra de la luz. Así, como una verdadera ruptura de hostilidades se presenta la negativa del gobierno a validar la permanencia del grupo de control del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Ello, una vez que el propio gobierno hizo públicas las graves irregularidades en que incurrieron los actuales detentadores del impagable contrato colectivo de la quebrada compañía de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).

A nadie le debe quedar duda de que estamos en la antesala del estallido de una crisis. La destartalada LyFC y su abusivo sindicato trazan un escenario, a materializarse más temprano que tarde, de una interrupción catastrófica de energía eléctrica en la capital de la República y su zona metropolitana. Y, por si ello fuera poco, la capacidad de los grupos de choque del SME y la complacencia de las autoridades del DF —políticamente afines a la dirección sindical— apuntan a su vez a un nuevo escenario de colapso y caos en la capital, como se encargaron de comprobarlo los hoy legalmente desconocidos dirigentes sindicales con su ensayo de hace unas semanas en el Periférico Sur.

Pago por ver

Pero una cosa es poner en marcha una buena estrategia de prevención de crisis, como parece haberlo hecho el gobierno federal, y otra cosa es promover o consentir una narrativa de alerta roja cercana al estado de excepción.

Porque ya sea que el gobierno invoque expresamente la retórica de la guerra para manejar las crisis que agobian al país —como en el caso de la inseguridad— o que deje generar percepciones identificadas con declaraciones de guerra —como en el caso del SME—, en ambos casos la autoridad queda en una situación límite, sin retorno, en la que no hay margen más que para ganar o perder, en un juego de suma cero.

El gobierno ya se anotó un tanto con el efecto logrado por la rotunda y bien fundada negativa del secretario del Trabajo a validar una elección sindical fraudulenta. En términos de póquer, Javier Lozano pagó por ver y hasta ayer todo apuntaba a un cambio de cartas en el grupo de control del SME. Éstas pasarían de la violencia verbal de hace unos días a la retórica de la contención de las últimas horas: de la amenaza de sabotaje al servicio eléctrico (el apagón) y de bloqueo de la capital, a la apelación a los tribunales y a las protestas no violentas.

Estados de sitio

Puede tratarse de un movimiento táctico del aparato sindical ante el rechazo social a la mala calidad del servicio eléctrico, la impopularidad de sus bloqueos viales y la condena a sus amagos de sabotaje. Y es posible, como se señala en la metáfora castrense de algunos medios, que el grupo se haya guardado cartas para una guerra prolongada.

Pero el abuso de la metáfora de la guerra para enfrentar crisis o mejorar posiciones electorales, sea contra el corporativismo sindical, o contra los partidos identificado con el mal, o incluso contra el crimen organizado, genera ambientes de turbulencia y hostilidad y propicia climas de anormalidad y de tensión que terminan constriñendo la vida y la comunicación de las organizaciones y las comunidades.

Este abuso —concluye el citado profesor Hearit, de Purdue University— produce mentalidades de estado de sitio pertrechadas ante enemigos identificados, mutila la capacidad de los gobiernos y las organizaciones para explorar otros cauces potencialmente positivos para salir de las crisis, y obstaculiza el regreso a la normalidad una vez superadas las situaciones críticas.

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Académico

30 Septiembre 2009 03:37:24
Series de terror: nuevos capítulos
Del nuevo giro del caso Juanito, al desenlace judicial de las controversias por otras dos delegaciones del DF, al espectáculo del primer mes de la nueva Legislatura de la Cámara de Diputados, queda claro que los protagonistas de las series de terror de nuestra escena política no van con el cumplimiento de las normas ni con el interés del país.

Nuevas sorpresas les esperan a quienes creen que el sometimiento impuesto el lunes a Juanito por el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, fue el último capítulo de esta serie estelar de transgresiones a leyes, reglas de convivencia y acuerdos entre los actores públicos.

Recapitulemos: para burlar la resolución legal que dejó fuera a su candidata a gobernar Iztapalapa, el cacique de la tribu, López Obrador, dispuso burlar las normas básicas del sufragio con un candidato de paja, Juanito. Pero Juanito a su vez pretendió burlar el acuerdo al querer cobrar comisiones mayores que las pactadas. Por ejemplo, alguna suerte de vida propia.

No se pierda los siguientes capítulos sobre cómo se burlarán otros principios legales a fin de cumplir las órdenes de AMLO, sin descartar nuevos giros que siempre pueden esperarse del factor humano, que a su vez suele irrumpir aun en los arreglos mejor amarrados. Y sobre todo, descubra cómo se burlará una vez más a los ciudadanos con el reparto, entre el elenco de la serie, del botín presupuestal de la mayor demarcación de la capital de la República.

El esperpento debe seguir

Tampoco terminarán aquí las resoluciones del tribunal que le permitieron al PAN conservar las delegaciones de Miguel Hidalgo y Cuajimalpa. El intento de retenerlas para el PRD —diría la sinopsis de esta otra serie— dejó al descubierto el control transgresor del estado de derecho que Ebrard ejerció sobre las autoridades y los magistrados electorales capitalinos para cumplir su designio, ahora frustrado por el tribunal federal.

Pero este esperpento también dejó a la vista los enredos de un panismo que abandonó a su suerte frente a Marcelo —seguiría la sinopsis— a sus candidatos triunfantes en esas delegaciones. Y todo por las veleidades de la dirección del PAN de no molestar con la defensa de los votos defeños a Ebrard ni a ningún jefe del PRD, como parte del proyecto de unirse a este partido en candidaturas comunes para desplazar al PRI de los gobiernos de varios estados.

Pero espere los siguientes capítulos para saber en qué acabará un PAN que necesita los votos parlamentarios del PRI para sacar adelante los proyectos de supervivencia del Ejecutivo en el Congreso, pero se alía con un PRD que desconoce al Presidente panista y organiza un movimiento nacional contra sus iniciativas.

Fidel Castro y yo

A ello se agrega el capítulo del jueves de la serie de terror que protagoniza la nueva Legislatura del Congreso. Unos diputados de la cuadrilla de AMLO transgreden con sus improperios las normas parlamentarias al someter a escarnio al secretario de Seguridad Pública. El presidente (panista) de la cámara es incapaz de aplicar el reglamento para proteger de los ataques antiparlamentarios a los enviados del Ejecutivo. Y la cuadrilla del PAN estalla en vítores al unirse a la cuadrilla de AMLO para violar juntos el reglamento que prohíbe el debate entre los legisladores en las sesiones de comparecencia de enviados del Ejecutivo. El diputado panista que abre el fuego no dispara contra el diputado de AMLO que incluso pidió echar de la sala al enviado del gobierno del PAN, sino contra los legisladores y los gobiernos del PRI.

De allí surgió que el ex presidente Salinas le marcara al diputado Corral la falta que supondría un ataque público cuando antes le habría pedido apoyos en privado. Por una regla elemental, aun aludido en esta serie alucinante, yo no ventilo mi versión. Pero esperaré la confirmación de Fidel Castro antes de celebrar mi aparición a su lado —uniendo fuerzas— para convencer a Javier Corral de que accediera a entreviste con Carlos Salinas, como lo sugiere el legislador.

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Académico

23 Septiembre 2009 03:31:05
El acuerdo como fruto del mal
En el cercano o para estas horas ya consumado acuerdo en el Senado para ratificar el nombramiento presidencial del nuevo procurador general de la República, así como en los acuerdos en curso para sacar adelante el paquete fiscal y presupuestal para encarar la crisis, habrá costos para las partes y para la percepción que en México se tiene de los acuerdos políticos.

Y es que grupos parlamentarios como el más poderoso, el del PRI, exageraron su rechazo a las propuestas del Ejecutivo bajo el supuesto — real— de que en el debate público mediado por el periodismo son mejor apreciados los mensajes beligerantes, portadores de controversias y confrontaciones, que los mensajes de concordia o de entendimiento. Pero no calcularon los efectos que produciría en sus bases de credibilidad su precipitado regreso a la aceptación pasiva o activa de las propuestas presidenciales.

Las principales voces de la oposición en el Congreso ocuparon así un lugar destacado en la agenda de los medios al trazar un escenario percibido como de crisis inminente, por la supuesta inviabilidad de las propuestas presidenciales: una ofrenda más para la concepción mediática que plantea que todo aquello que para las instituciones públicas es crisis, para los medios es auge informativo e incremento de audiencias, de lectores y a la postre de ventas.

Ganaron así gran visibilidad los más altos portavoces de la oposición parlamentaria, a partir de su conocimiento y su manejo de los criterios selectivos de los medios, según los cuales suele haber mayor atención de reporteros y editores y más valor noticioso en los conflictos que en los arreglos entre las partes.

La verdad sospechosa

Así se explica que cuando se han logrado o están próximos a lograrse arreglos como los que se esperan de la actual Legislatura, aparezca irresistible el impulso mediático por el desarreglo.

Porque a partir del sobreactuado rechazo opositor de hace apenas dos semanas a las propuestas presidenciales, contrastado con el cambio de curso hacia el arreglo en las últimas horas, es de esperarse que surjan recelos y sospechas, especulaciones e indagaciones mediáticas tendientes a atribuirle a los arreglos todo tipo de móviles inconfesables, conspirativos y oscuros.

En la lógica de los medios es esta una operación que ciertamente le agrega valor noticioso a las negociaciones, al convertirlas en una verdad sospechosa y al envolverlas en consecuencia en la controversia, siempre mediáticamente valiosa. Pero tampoco hay que perder de vista que con estos impulsos los medios cumplen a su vez sus funciones de escrutinio de todo movimiento de los actores públicos, incluyendo sus acuerdos en el Congreso. Y por supuesto que esas funciones de los medios resultan también de lo más valiosas para informar la esfera pública con los debates y en su caso los hallazgos sobre qué hay detrás de esos acuerdos y qué puede haber adelante como retribución política o de alguna otra índole para las contrapartes.

Violación de expectativas

El problema se complica cuando los actores públicos y sus consultores en comunicación e imagen creen entender estas pulsiones y funciones de los medios y pretenden neutralizarlas o ponerlas a su servicio. Porque no parecen reparar en que al ganar visibilidad gracias al valor noticioso de su rechazo violento al Ejecutivo —para pasar enseguida al arreglo no satisfactoriamente explicado—, se violan expectativas de audiencias y lectores a costos mayores que los beneficios de la visibilidad inicial.

Y hay un problema mayor. Con esta tendencia a reducir la función de los actores políticos, especialmente la de los parlamentarios, a incidir en la agenda de los medios, pasando por alto las funciones de educación, orientación y formación de ciudadanía, se alimentan los peores impulsos de una sociedad como la mexicana que lamentable, pero explicablemente, no suele ver en el acuerdo la expresión más alta del quehacer político, sino un fruto sospechoso del mal.

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Académico

09 Septiembre 2009 03:44:56
Tres mensajes, un anticlímax
Si hace una semana, el miércoles 2 de septiembre, el presidente Calderón colocó en la agenda pública un mensaje de ciclo largo, programático, de cambios de estructuras, conductas y paradigmas, ya para este lunes 7 la talla del mensaje bajó al ciclo corto, con un paquete anecdótico de cambios en su gabinete.

Y ayer, martes 8 de septiembre, el mensaje se escindió entre el aliento de futuro propio de los cambios estructurales y el sofoco coyuntural que suelen traer las cuentas duras de las crisis: anuncios de recorte de gasto, de pérdida de plazas de trabajo, de aumentos de impuestos y de alzas en los precios de bienes y servicios a cargo del Estado, envueltos en los grandes propósitos del mensaje inicial.

Aquel mensaje inicial —el de ciclo largo— ocupó de lleno la agenda del debate público. Generó grandes expectativas, análisis de viabilidad, cuestionamientos estratégicos sobre si habrá capacidad para vencer los mitos del pasado en que se sustentan los grandes intereses que, llegado el caso, resistirán a los intentos de remover sus grandes privilegios. Pero se habló menos de que la factibilidad de las grandes reformas tiene que pasar por la generación de un consenso político y social indispensable. Y de que este consenso requiere a su vez de la construcción de un nuevo o renovado mito, estable, trascendente, como proyecto general de gobierno, a la manera de los que han sustentado los grandes ciclos de cambios en México y en el mundo. Y en este rubro se puede estar generando otro déficit.

De acuerdo con el experto argentino y buen amigo Mario Riorda, quien desarrolla estos conceptos clave en su “Modelo de comunicación gubernamental para el consenso”, no se trata de menospreciar los mensajes de “ciclo corto”, portadores de políticas gradualistas —“incrementales”, las llama Riorda— o de “cambios posibles”, según los minimizó Calderón el 2 de septiembre, frente el catálogo de los “cambios deseables”, o “de fondo” o “necesarios”, como el propio Presidente los exaltó ayer, y que en este esquema llamamos de “ciclo largo”.

Disociaciones

El problema es que los mensajes de ciclo corto de anteayer y ayer no sólo no aparecen como incrementales o gradualistas, sino que se presentan como disociados o asociados muy forzadamente al mensaje de ciclo largo, el de los grandes cambios.

Así, de la intensidad alcanzada en el clímax retórico de la semana pasada, descendimos esta semana al anticlímax de la rutinaria comprobación de los relevos preanunciados. Y de los grandes temas de lucha contra la pobreza, la salud universal y la educación de calidad, que atañen a las mayorías, la agenda se revirtió el lunes a las pequeñas conjeturas sobre los móviles de los cambios en el gabinete y las expectativas de las minorías en estas escaramuzas por el control de los aparatos del Estado.

Tan corto fue el ciclo de ese mensaje de anteayer, que ayer mismo fue desplazado por el de la supresión de tres dependencias estatales entre otras medidas de recorte del gasto.

Controlar la agenda

Estos pasos se esperaban —menos que como medidas gradualistas inscritas en el curso de una reforma de las finanzas públicas basada en la racionalidad y la austeridad— como medidas correctivas, precipitadas por la crisis, ante la insolvencia para sufragar la multiplicación de los gastos en que incurrieron —con cargo a los excedentes petroleros y con criterios de reparto del botín— quienes en la última década han conquistado cargos y posiciones en ejecutivos, congresos y poderes judiciales y autónomos, en los órdenes federal, estatal y municipal.

Y aquí habría que reconocer, con la perseverancia presidencial de estos días por no perder el control de la agenda pública en el curso de la crisis y de la agudización de sus costos, el esfuerzo del mensaje de ayer por traducir los ahorros anunciados en un incremento de los beneficiarios de los programas de combate a la pobreza, en el marco de la difícil lucha por asociar el recorte obligado al proyecto deseado.

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05 Agosto 2009 03:17:10
La guerra de las profecías
Pasamos de la guerra de las encuestas de la fase electoral a la guerra de las profecías en la fase postelectoral. Del resultado de las urnas de hace un mes, y de su mezcla con la aceleración del deterioro económico y social en curso, surge toda clase de visiones proféticas impulsadas por el ánimo de autorrealización de quienes las anuncian.

Mientras analistas electorales y operadores de partidos siguen desmenuzando las causas del triunfo de unos y de la derrota de otros, quienes detentan poderes e intereses —y aspiran a acrecentarlos— apuestan a establecer como inevitables los efectos que buscan materializar a partir de la nueva correlación de fuerzas políticas y del agravamiento de la crisis económica y de la descomposición social.

Entre los priístas ganadores se profetiza ya la anulación del gobierno panista del presidente Calderón; la imposición a éste de una serie de condiciones para permitirle funcionar hasta el término del sexenio; el desplazamiento al Congreso —en los hechos— de la conducción de la política económica y de los programas sociales; la obtención para los allegados del equipo tricolor de los cargos en disputa en los órganos del Estado: dos ministros de la Corte, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, entre otros, y la cosecha final: la recuperación de la Presidencia de la República por el antiguo partido dominante en 2012.

El atavismo de 2010

Claro: también se perfilan en este partido escenarios de tensión, así como de negociaciones para determinar las nuevas reglas de reparto de espacios de decisión entre quienes controlan las diversas parcelas de poder de esa eficaz maquinaria electoral. Y es aquí donde se profetiza ya que el PRI vencerá las últimas resistencias del presidente Calderón al proyecto del senador priísta Manlio Fabio Beltrones de establecer un nuevo régimen de gobierno de gabinete. En este esquema —o en esta profecía— el PRI colocaría en 2012 a su candidato más carismático en la Presidencia de la República —hasta ahora, el gobernador Enrique Peña Nieto— con la nueva condición de que éste le entregaría una serie de funciones de gobierno a un jefe de gabinete controlado por otra cabeza del PRI desde el Congreso, acaso el —para entonces— diputado Beltrones.

A su vez, entre panistas y perredistas perdedores no cesa la discordia por el control de los restos de sus propios aparatos partidistas. Y dentro de algunos de los perdedores —en el sector encabezado por López Obrador— tampoco cesa la apuesta a la profecía apocalíptica de un levantamiento político social en 2010, bajo la invocación mecánica a los ciclos históricos. Ésta propone que si a la revolución de Independencia de 1810 le siguió fatalmente la revolución social de 1910, necesariamente “toca” una nueva revolución en 2010.

Profecía del derrumbe

Por supuesto que el cumplimiento de unas profecías excluye la posibilidad del cumplimiento de otras. Pero igual podrían cumplirse algunos aspectos indeseables de todas ellas.

Sobre todo porque otras profecías —más prosaicas y amenazantes en lo inmediato— están también en curso de autorrealización, a partir de los mismos supuestos de las profecías descritas. Un despacho de Bloomberg, la influyente agencia de noticias y trasmisión de datos financieros de Nueva York, estableció el lunes que los operadores internacionales de tráfico de divisas profetizan que el peso mexicano flaqueará después de la derrota electoral del presidente Calderón, y de la pérdida de la fe en que éste pueda abrirle paso a las alzas de impuestos necesarias para manejar el insostenible déficit presupuestal de 2010.

Y es el caso que este derrumbe profetizado de la economía mexicana, autorrealizable en las próximas semanas por una oposición que se niega a tomar decisiones que pongan en riesgo la profecía de la recuperación de la Presidencia de la República, puede poner en riesgo la viabilidad misma del país y de los proyectos de todos los actores políticos, salvo el de la profecía apocalíptica de 2010.

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Académico
22 Julio 2009 03:47:04
Mexicanos en la luna
Hace 40 años, cuando la llegada de los terrícolas a la luna, los riesgos de adentrarse en los asuntos domésticos solían llevar a los medios mexicanos a privilegiar los asuntos del exterior. Y esto incluía las hazañas de la conquista del espacio.

Y hoy que los medios se encuerdan sin restricciones en los asuntos nacionales, suelen menospreciar los asuntos internacionales. Y esto incluye la marginación del debate mexicano de los temas del desarrollo científico, en cuyo contexto se conmemora esta semana en el mundo el aniversario de aquel alunizaje.

Impedidos o limitados por los estrechos límites que dejaba el monopolio del poder político en la definición de la agenda pública, los medios mexicanos de hace cuatro décadas no podían hablar o escribir de los personajes intocables si no era para enaltecerlos, si encarnaban al “sistema”, o para descalificarlos, si ejercían alguna forma de oposición al régimen. De manera que los grandes temas externos podían fungir como vías de escape a aquellas restricciones, con el resultado —seguramente indeseable para el poder político— de que lectores y audiencias empezaron a encontrar en la información internacional percepciones, atmósferas y ejemplos de liberación desconocidos en la información nacional.

Así ocurrió con el giro sorprendente que tomó entonces la guerra de Vietnam, con las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos, con los brotes libertarios en los países del socialismo real, con los movimientos estudiantiles en todo el mundo y con las expectativas que despertaron en los jóvenes las guerrillas latinoamericanas, entre otros grandes hitos que transformaron el mundo en los años 60 del siglo pasado.

El oxígeno global

En aquellos años, las nuevas generaciones evitaban la asfixia impuesta a las libertades informativas en las secciones nacionales abriendo vías de acceso al oxígeno que enviaban los flujos de información de las secciones internacionales. Así sobrevivían a su vez, informativamente, los miembros del cuerpo diplomático, los residentes en México originarios de otros países y los estudiantes, los visitantes y los corresponsales extranjeros.

Claro que estaban los iniciados que se empeñaban en descifrar los mensajes que colocaban en los medios los protagonistas locales del mundo oficial, a veces previsibles hasta el aburrimiento, a veces enigmáticos a extremos legendarios, pero casi siempre recogidos con insoportable reverencia y servilismo por nuestro provinciano periodismo local.

Hoy en día, en cambio, al lado de las nuevas, disfrutables libertades informativas —impensables hace 40 años— parece percibirse en audiencias y lectores una nueva asfixia, ahora por saturación, ante la tendencia a un regodeo un tanto impúdico de los medios en las de por sí grandes miserias y discordias nacionales, incluyendo el golpe de la semana al liderazgo del presidente Calderón en su propio partido.

La luna de la aldea

El problema no radica en la apertura informativa local, sino en su tratamiento: más ensordecedor que esclarecedor.

Adicionalmente, el engolosinamiento en las lobregueces de la información local ha terminado por marginar las visiones de la globalidad y por cancelar las vías de oxigenación que en el pasado ofrecía el contraste de la información internacional.

El riesgo es que las nuevas generaciones de hoy sigan buscando cada vez más las vías de oxigenación de la globalidad en los medios alternativos. O —como podemos atestiguarlo quienes atendemos en Munich a la invitación del doctor Frank Holl, director de la novena edición de Los Días de la Ciencia— ante una esfera pública global hoy productivamente ocupada en los retos de la ciencia, a propósito del aniversario de la llegada del hombre a la luna, también puede ocurrir que los mexicanos excluidos del debate por los medios convencionales sigan en la luna, aturdidos por los tambores de guerra de la aldea.

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Académico

15 Julio 2009 03:05:26
La contienda (no) quedó atrás
Ni la guerra contra el crimen ha reducido el asedio constante al gobierno, ni ceden las denuncias de violaciones de derechos humanos por las fuerzas federales, ni la contienda entre grupos y partidos quedó atrás después de la votación, como lo proclaman la hipocresía o la corrección política de casi todos los contendientes.

Desde la perspectiva que nos dan a un grupo de hispano-mexicanos los miles de kilómetros que nos separan de casa en estas costas andaluzas, el análisis de los medios de nuestro país, de España y de Estados Unidos nos presenta a un México sometido a varias guerras prolongadas, con un horizonte incierto y con actores políticos aturdidos.

Así, en la guerra contra las bandas criminales el presidente Calderón clama hoy, urgido, por una cohesión de las fuerzas políticas nacionales que su partido lesionó de gravedad al malbaratar el tema en su fallida contienda electoral.

Mientras el PRI, que no acertó a poner el tema del deterioro económico en el debate electoral contra el gobierno, finalmente colocó esta crisis en la agenda, sólo que al momento en que ésta se le revierte como responsabilidad propia. Porque en su calidad de nueva mayoría parlamentaria, se le atribuirán los quebrantos de una política económica cuyos instrumentos definirá o impedirá en el Congreso, con o contra el gobierno panista, siempre con resultados insatisfactorios.

En los límites

Por eso es que ante la zozobra de la inseguridad económica que se vino a agregar a la angustia de la inseguridad pública, el voto del 5 de julio no podía ser leído como premio al ganador, ni sólo como castigo a los perdedores, sino como prueba sobre la capacidad de la nueva mayoría para articular decisiones responsables y eficaces con el Ejecutivo, sin demagogias ni histrionismo.

De allí lo patético de los fuegos de artificio de la dirección priísta, como el anuncio de una ampulosa “ley de emergencia económica”, que no pasa de ser una vieja maniobra de distracción para eludir los compromisos adquiridos el 5 de julio con una sociedad en el límite de la paciencia frente a un sistema político en el límite del descrédito.

Ante una oportunidad irrepetible para esta nueva mayoría, resulta también grotesco el triunfalismo de algunas cabezas priístas que pretenden alzarse con las ganancias del voto de la insatisfacción ciudadana, para convertirlo en pase automático a la satisfacción de las ambiciones personales en el Congreso y en el reparto de los dividendos de 2012. Esta es la fórmula infalible para avivar las contiendas por el poder que casi todos dicen haber dejado atrás.

Señora tentación

Sin visos de tregua entre los partidos —ni dentro de cada partido— no hay día en que no aparezcan muestras de reactivación de los frentes de batalla de las oposiciones y el gobierno; rupturas internas en el PAN y el PRD, ahora en la búsqueda de culpables de sus respectivas derrotas electorales, y guerras de descalificación entre priístas para decidir quién o quiénes terminarán por cobrar el premio de la victoria de dos domingos atrás.

No hay más pactos que los destinados a continuar las hostilidades. El PRD ya acordó seguir su guerra de autodestrucción bajo el velo ilusorio de una inverosímil apariencia de unidad. Las batallas internas del PAN se envuelven en un quebradizo interinato partidista. Y el triunfo podría escurrírsele otra vez al PRI entre los manotazos de sus jefes para eliminarse unos a otros del reparto de lo ganado este tormentoso verano electoral.

A esto último hay que agregar un empujoncito del gobierno federal, que parece tentado a jugarse otra vez la viabilidad de un consenso político sólido para enfrentar los grandes retos del país, a cambio ahora de tratar de desinflar al prospecto presidencial más crecido del PRI, el gobernador del estado de México, y de reventar a sus aliados, inflando a la vez la figura de la presidenta del PRI como interlocutora privilegiada del régimen panista.

La contienda no ha quedado atrás en ningún campo.

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Académico
01 Julio 2009 03:00:29
La elección está consumada
A cuatro días de la jornada electoral, la publicación de las últimas encuestas les dice a los neopolíticos mexicanos de 2009 algo que los estadounidenses saben desde 1953: que, en condiciones normales, las campañas concluyen antes de empezar.

Y que, en consecuencia, el resultado de este domingo validará, con ligeras variaciones y una excepción, el sentido de las intenciones de voto de antes del arranque de las campañas.

Hace 56 años publicó Paul Lazarsfeld “The Election is Over” en Public Opinion Quarterly, un estudio pionero referido a las campañas presidenciales y aplicable a otros procesos electorales periódicos.

Allí concluyó que las elecciones quedan decididas en gran parte por los acontecimientos que tienen lugar entre una elección y otra, y no tanto por las campañas de los últimos meses, como hacen creer los vendedores y destructores de imágenes públicas. Las grandes ideas de los estrategas de comunicación —igual que sus grandes y pequeñas fechorías— poco alteran la intención inicial del ciudadano ante las urnas.

Desde entonces se sabe que un alto porcentaje de votantes toma su decisión antes de las campañas. Por eso las campañas se orientan a reforzar las intenciones de los votantes decididos a favor y a activar en la franja de ciudadanos indecisos las predisposiciones latentes a favor de uno o en contra del adversario.

Qué sí y qué no

Así, la campaña del PAN no pudo evitar que el PRI duplique el número de sus diputados y pase de la tercera a la primera fuerza en la nueva cámara, ya que eso quedó decidido por lo que ocurrió antes, a partir de la elección de 2006, es decir, por lo poco convincente de la gestión del PAN-gobierno ante el tamaño de los retos que ha vivido el país en estos tres años.

Lo que sí logró el PAN con su agresiva campaña negra contra el PRI fue tumbarle unos cuatro o cinco puntos. Así evitó que el antiguo partido dominante alcance la mayoría absoluta por sí solo. Pero podría alcanzarla con su alianza con el Partido Verde, que le aportará unos seis puntos de la votación, con su controvertida pero eficaz campaña.

Aquí, siguiendo el viejo texto de Lazarsfeld, mientras la campaña del PAN fue capaz de activar las predisposiciones latentes en un segmento social contra la leyenda negra del PRI, la campaña del Verde, aliado del PRI, también pudo activar en su favor las pulsiones latentes de venganza de un sector agraviado por el crimen y ofendido por las burocracias de la seguridad social. El resultado: el PRI encabezará la mayoría en el Congreso, tal como se anticipó desde antes de arrancar las campañas.

A su vez, ni con su memorable campaña de Marianita pudo el PRD detener su caída a menos de la mitad de sus votos, por lo que hizo (y deshizo) su ex candidato presidencial López Obrador, igualmente, entre la elección de 2006 y la de este año.

Lo local-nacional

A escala local, con impacto nacional, sobresale el asombroso rescate por el PRI de seis megaconcentraciones de votos: Ecatepec y los dos Chalcos, que estaban en manos del PRD, y Naucalpan, Toluca y Cuautitlán Izcalli, que pertenecían al PAN. Ello es producto también de lo ocurrido en el estado de México desde la elección de 2006, pero también confirma al gobernador Peña Nieto como el prospecto presidencial más adelantado para la elección de 2012. (Y por lo mismo como blanco a derribar tanto por el PAN-gobierno como por los enclaves pro AMLO en los medios y los partidos, como por el fuego amigo de su propio partido.)

Finalmente, en Sonora se perfila la excepción a la regla de Lazarsfeld, con la demolición de las intenciones de voto de hace dos meses. Pero el desplome del PRI-Sonora, impensable antes de la tragedia de la guardería y de la pésima gestión de crisis del gobernador, se explicaría también, a su manera, menos por la inevitable campaña negativa del PAN, encarnizada a raíz del siniestro, y más como consecuencia, también, de lo ocurrido en ese estado a partir de la anterior elección de gobernador.

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Académico

24 Junio 2009 03:10:48
Los usos de los niños muertos
Desde las primeras horas que siguieron al incendio de la guardería de Hermosillo, las partes cayeron en la utilización más despiadada de los niños muertos como misiles para la guerra electoral y el ajuste de cuentas entre jefes políticos.

A 19 días de la tragedia que hasta ahora ha causado la muerte de 47 niños y bebés, además de un trauma profundo en la sociedad sonorense, nacional e internacional, apenas esta semana se registraron las primeras actuaciones legales —pobres, opacas y tardías— en medio de un tiroteo —ese sí nutrido e incesante desde el primer momento— de actuaciones mediáticas de los poderes involucrados para sesgar el establecimiento de responsabilidades.

El primer saldo de la utilización de las víctimas en la guerra mediática —intensificada ante las vacilaciones y postergaciones en la aplicación de la ley— se expresa en una creciente animadversión al gobierno local, priísta, en el que el gobierno federal, panista, decidió confinar las responsabilidades a través de los espacios que le son afines en los medios.

De allí la festinación del PAN del anuncio de su triunfo —inevitable, dice— en las elecciones de dentro de 10 días para decidir, con la gubernatura del estado, las presidencias municipales y el Congreso estatal, además de las diputaciones federales.

Ganadores y perdedores

Así, el funesto capital de los niños muertos, sumado a los errores del IFE en la determinación de las pautas publicitarias de los partidos en los medios, podría llevar muy pronto a Sonora a competir con Nuevo León por el título del estado con la elección más conflictiva de la temporada.

En el otro uso de los niños muertos, el que se da en las guerras entre los jefes políticos del PRI, el gobernador Eduardo Bours ha llevado también la peor parte, tanto por las malquerencias que acumuló entre actores políticos y mediáticos a lo largo de su sexenio, como por su pésima gestión de esta crisis, en la que ha logrado ponerse en el centro del rechazo público. A ello hay que agregar, por si hiciera falta, la activación en su contra de importantes espacios mediáticos afines al ex gobernador Manlio Fabio Beltrones, enemigo declarado del actual gobernador.

Y como ya se sabe que la política hace extraños compañeros de cama, tanto el gobierno panista del presidente Calderón como el PRI del poderoso senador Beltrones parecieron deponer sus hostilidades por unos días: sólo mientras el priísta remueve la piedra de Sonora en su camino para afianzar el control de su partido, y el panismo trata de cobrar la gubernatura de ese estado.

Bandos y medios

Pero el saldo de la cobertura informativa tampoco es para enorgullecer al gremio periodístico. A diferencia de medios como EL UNIVERSAL, que ha mantenido la crítica a todos los poderes involucrados, los usos mediáticos de los niños muertos han estado al servicio de los bandos confrontados, ya sea en el dudoso control de daños en que se enfrascaron el IMSS y el gobierno del estado o en la explotación de la tragedia por cuenta de los enemigos del gobernador, de las actuales y anteriores cabezas del IMSS o de la familia presidencial. A ello se agregó la ya conocida ausencia de nociones mínimas de los principios de legalidad y de deslinde de responsabilidades jurídicas en buena parte de nuestros medios.

Todo esto enturbió los hechos básicos, obvios, a investigar, reportear y comentar, con una serie de elementos de distracción puestos a circular por las partes, involucrando situaciones y personajes que era imposible vincular con la tragedia con un mínimo de racionalidad, lo cual ensombreció por más de dos semanas la agenda pública, es decir, la conversación y la discusión públicas sobre aquellos hechos.

Así ante tan jaloneada gestión de crisis y tan sesgada cobertura mediática, no es extraño que a las protestas por la falta de acción legal se unan ahora las protestas por las primeras, tardías e inconvincentes acciones jurídicas de todos los órdenes de gobierno.

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Académico

17 Junio 2009 03:27:41
El voto del malestar
Un profundo malestar en la política está en la base de la actual falta de sentido de pertenencia de los mexicanos al sistema electoral y de la deserción ciudadana de los procesos electorales en curso. Es un malestar que se nutre de la acumulación de agravios que se publican cada día desde hace años, agudizada por la más reciente percepción de que los partidos se han vuelto excluyentes del interés de la población.

Desde la sociedad se ha respondido con una serie de incentivos para ir a las urnas. Se insta a protestar anulando el voto, a pactar compromisos específicos y exigibles con los candidatos o a emitir votos de castigo, otorgándolos a favor de los partidos que causen más daño a los partidos que han fallado al gobernar.

Ante esas propuestas, la franja abstencionista y la proanulación podrían terminar por establecer el 5 de julio que los partidos no han mostrado ser dignos de crédito para pactar acuerdos con sus electores, que no hay partido al cual recompensar con el voto para castigar a otro y que todos merecen por igual ser castigados con la abstención o la anulación.

Lo notable es que a pesar de que desde los años 70 no se promociona la abstención, y de que sólo 18% del electorado se ha enterado de la propuesta de anular el voto —porque el debate prácticamente no se ha recogido por la televisión—, ambas opciones se han erigido en los enemigos a vencer por la autoridad electoral y los partidos.

Viaje al vacío

Y es que la abstención prevista es mayor que la votación esperada de todos los partidos juntos. Y la anulación del voto alcanza ya una intención de entre 7% y 10%, cuatro o cinco veces más que las intenciones de voto de cada uno de los partidos pequeños, la mitad de la intención a favor del PRD y la tercera parte del PAN o del PRI.

Y eso que entre todos ellos mantienen saturados los medios con frenéticos llamados a votar por sus candidatos y a destruir a los contrarios, mientras que los promotores del voto nulo no cuentan con prerrogativas económicas para promover su causa, ni pueden anunciarse en los medios porque la autoridad electoral y los partidos excluyeron a los particulares de ese derecho. Tampoco pueden responder en esos espacios a los mensajes de descalificación que les lanzan, ni podrán defender los votos anulados, porque no tendrán representantes en los órganos electorales.

Por eso al final los poderes resultantes de la elección podrán instalarse, formalmente, en el vacío o con franca minoría de votos: los partidos mejor librados, acaso con la tercera parte de menos de la mitad del electorado.

Está por verse

Pero no pueden llegar muy lejos con un abstencionismo y un voto nulo portadores del rechazo de la mayoría de la población. Las elecciones españolas de 1931 fueron de carácter municipal, o sea que, formalmente, no afectaban al poder del rey. Pero la victoria de las candidaturas republicanas en las ciudades dejó en el vacío el reinado de Alfonso XIII y con su huida le abrió el paso a la proclamación de la República.

La falta de candidatos presidenciales registrados frente al candidato del PRI en 1976 y la explicable abstención ciudadana dejaron en el vacío un sistema en extremo excluyente, lo cual condujo en 1978 a un sistema incluyente de las minorías, sin hacerlo todavía competitivo ni equitativo. Esto se logró tras la elección de 1988, que mostró la inoperancia del viejo sistema para procesar las nuevas condiciones de competencia electoral, lo que abrió paso en los 90 a un nuevo sistema considerado por primera vez competitivo y equitativo.

Ahora está por verse si los partidos serán capaces de corregir los sesgos impuestos al nuevo sistema por los arreglos políticos de entre 2003 y 2007, que lo volvieron otra vez excluyente, de acuerdo al actual sentimiento de malestar en la política y de pérdida del sentido de pertenencia del ciudadano al sistema político, por sus agravios a la sociedad y a sus magros resultados a favor de la población.

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Académico
10 Junio 2009 03:27:52
Infanticidio y voto nulo
Nadie ni nada se salva del furor de los actores públicos por controlar en los medios el giro de cada noticia para acomodarla al servicio de su interés particular o de su causa política. Ni las decenas de bebés sacrificados en el incendio de Hermosillo. Ni el movimiento antipartidos y antisistema electoral por el voto nulo.

Del viernes de dolor ante la muerte aberrante de los niños, pasamos al sábado de indignación ante las condiciones puestas al descubierto en la guardería subrogada por el Seguro Social a unos particulares. Y ya el domingo, los medios amanecieron concentrados ya sea en el control de daños de las instituciones y los actores involucrados en la tragedia, o en las promociones de sus competidores dispuestos a explotarla en su contra.

Pero la acción mediática de los involucrados para ponerse a salvo de culpas y costos excluyó toda expresión de reconocimiento de responsabilidades oficiales o particulares. Las eludió el texto de los usufructuarios de la subrogación de la guardería, que a manera de control de daños y a cambio de la compensación a las víctimas ofreció rezos. Pero igual fueron omisas las declaraciones rutinarias del caiga quien caiga del director del Seguro y el Presidente de la República, lo mismo que el discurso de gratitud del gobernador por la visita de pésame presidencial.

Mientras tanto, del otro lado, nada detiene a los pescadores en el mismo río revuelto. Y antes de ver concluida alguna investigación, ya se han anticipado sentencias y se han extendido condenas en los tribunales paralelos de los medios. Con el señuelo de los pequeños cadáveres indefensos, unos tratan de pescar puntos de rechazo presidencial en la competencia nacional (por la aparición de un apellido familiar en el manejo de la guardería) y otros tratan de sacar del juego a viejos enemigos en las guerras políticas del Estado.

Votar o no votar

En este clima parece poco previsible un establecimiento puntual, creíble de responsabilidades. Y se ve lejana la corrección de fondo de un sistema de decisiones y de supervisión que ahora dio lugar a este infanticidio múltiple.

En estas condiciones la tragedia de Hermosillo probablemente sumará nuevos convencidos a la promoción de la anulación del voto. Porque este hecho apoya la percepción creciente de que de nada sirve elegir representantes y gobernantes que sólo se sirven a sí mismos y a sus grupos y estructuras partidistas, con sus respectivas redes de negocios, mientras se confirman una y otra vez los resultados trágicos de la negligencia y de las distorsiones impuestas a la función pública y al interés general.

Se pueden encontrar argumentos apreciables y deleznables, lo mismo entre quienes promueven el voto nulo y entre quienes combaten esa promoción. Y hay personajes respetables y abominables en uno y otro lado.

Dogma e histrionismo

Pero, otra vez, el furor de los actores por colocarse en los medios del lado que consideran más ventajoso ha producido lo mismo excesos histriónicos de burócratas partidistas en el acto de conversión a la causa antipartidos, que la mala costumbre de dogmatizar que llevó a la Iglesia a erigir en dogma el deber de votar por los partidos realmente existentes.

La opción, sin embargo, es más ambigua, más terrenal: hay motivaciones de sobra para que prenda la idea de expresar el rechazo a los partidos y al sistema electoral, y también hay intereses en restarle más bases de legitimidad al sistema político, con la deserción de los votantes, para así hacer más vulnerables y más controlables a las instituciones del Estado. Y en el otro frente, hay argumentos sólidos contra la anulación del voto, al lado de los intereses dispuestos a seguir utilizando a los partidos y al sistema electoral para seguir controlando en su beneficio las decisiones y las indecisiones del Estado.

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Académico

03 Junio 2009 03:26:25
Gobernar y “campañear”
Hay actos de gobierno que pueden acabar con las posibilidades de una campaña, y hay actos de campaña que pueden acabar con las posibilidades de un gobierno. ¿Cómo incidirán en esta campaña los actuales actos de gobierno, y qué márgenes de acción le quedarán al gobierno tras sus actos de campaña?

Tras la inicial aprobación pública del operativo para detener a decenas de funcionarios michoacanos presuntamente coludidos con organizaciones criminales, crecieron los cuestionamientos de políticos y medios.

Ayer llegó la controversia al Consejo Nacional de Seguridad Pública. Y quedó clara una señal de alerta: el riesgo que corren las funciones de gobierno y los procesos políticos por la real o eventual utilización de la lucha contra el crimen con fines electorales, como lo advirtió también ayer GEA en el Décimo Reporte de sus Escenarios Políticos 2007-2009.

Pero si el de Michoacán fue un golpe con fines electorales, éste habría sido de muy corta duración y lo habrían arruinado improvisaciones tales como no haber previsto la elaboración de respuestas a las reacciones que ahora se acumulan.

Y si, por el contrario, los arraigados están, en efecto, coludidos con el crimen, y su defensa política y mediática ha logrado colocar en la agenda pública la duda razonable, entonces el potencial de respuesta de las organizaciones criminales parecería mayor que el del Estado: ya no sólo en capacidad de fuego bélico, sino también en su capacidad del fuego político y mediático.

Dilema perverso

Los dos supuestos son graves.

Si hay una treintena de detenidos sin justificación legal sólida, como expresión de un golpe propagandístico —y si con ese golpe se ha alterado desde el gobierno federal la vida de un estado gobernado por otro partido—, estaríamos, como se ha cuestionado, ante una agresión a la legalidad y al pacto federal.

Pero si —en el otro supuesto— los arraigados son de verdad miembros o cómplices del crimen organizado y están siendo capaces de revertirle el golpe al gobierno que se atrevió a enfrentarlos, entonces sí que estaríamos ante una muestra inequívoca de que no sólo el gobierno sino el país habrían quedado a merced de las organizaciones criminales.

El hecho de hoy es que la agenda de los medios les plantea a audiencias y lectores un dilema perverso entre dos versiones de gobierno fallido: o éste dio un golpe mediático que puede declararse fallido si queda exhibido que no tuvo más sustento que el de un acto de propaganda, o dio un verdadero golpe contra la delincuencia, que podría resultar fallido si el gobierno sigue perdiendo la iniciativa en el campo de la comunicación sobre la secuela del operativo.

Este dilema echa por tierra las reacciones de quienes recelan en automático de las intenciones electorales en la gestión gubernamental de las crisis más recientes: de la contingencia sanitaria al golpe al entramado político michoacano.

Crisis y campañas

En este punto, se ha pretendido establecer que a país revuelto, ganancia electoral del gobierno en funciones. Pero la ventaja política o electoral a obtener por los gobiernos con su manejo de situaciones críticas no puede sostenerse como axioma, es decir, como proposición clara y evidente que no necesita demostración. Necesita demostrarse en cada caso, igual que se suelen demostrar, en otros casos, grandes pérdidas políticas —incluso la pérdida del poder— por un mal manejo de crisis.

Lo que sí es cierto es que en esta época y en la forma actual que adopta la democracia en el mundo, bajo el concepto de “campaña permanente”, todo acto gubernamental tiene implicaciones electorales, negativas y positivas. Se gobierna entre crisis sucesivas y en campaña permanente.

En inglés, campaña (campaign) es nombre y también es verbo. En español sería algo así como “campañear”. “I love campaigning”, confiesa Bill Clinton en sus memorias entre crisis y crisis. Pero lo que ahora está por verse es el resultado de la gestión de Felipe Calderón en este su doble accionar de gobernar y “campañear”.

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Académico
20 Mayo 2009 03:24:18
La función del escándalo
Los escándalos que perjudican esta semana a una gobernadora y a un ex gobernador zacatecanos de los partidos de López Obrador y al actual y al anterior gobernadores morelenses del PAN se agregaron al escándalo que afectó la semana pasada a dos ex presidentes de la República del PRI.

Los tres escándalos se sumaron al escándalo estallado la semana antepasada, con el libro de un chantajista confeso que desencadenó en algunos medios la actual ronda de degradación del sistema político.

No se trata de negar la función de los medios de vigilar y de exigirles cuentas a los poderes, sino de advertir del sesgo de desatar los más indeseables efectos del escándalo político.

Es el caso de los juicios paralelos con los que se pretende sustituir a los tribunales de derecho con los llamados tribunales de opinión, verdaderos pelotones de fusilamiento de los medios contra la reputación de personas e instituciones.

Así, todavía no se establece el vínculo de familiares de Ricardo Monreal con el narco y ya hay medios que dan por probadas las ligas criminales del senador zacatecano. Y todavía no se consigna a un juez a los funcionarios del gobernador morelense Marco Adame, sospechosos de servir al crimen, y ya se despliegan las voces mediáticas que piden la cabeza de este mandatario panista.

¿Revelaciones?

Antes, una periodista convirtió en “revelaciones” y “confirmaciones” de “hechos” unas voces entrecortadas del ex presidente Miguel de la Madrid secundando los tópicos del pánico moral en que se erigió a su sucesor Carlos Salinas y a sus hermanos hace 14 años.

Sin entrar en consideraciones sobre la salud de MMH, tras un sexenio como el de Zedillo en que se llegó a fabricar delitos y a publicar los peores cargos contra los Salinas en los tribunales de opinión —que finalmente fueron desestimados por los tribunales de derecho—, esta vez el nuevo “vocero” de las viejas acusaciones no tenía tampoco la menor evidencia de lo que se le hacía repetir, ni tenía por qué estar siquiera medianamente informado acerca de lo que se le hacía asentir. De allí la desproporción de algunos medios al haberlo convertido en fuente inobjetable de revelaciones.

Y aunque se haya desdicho alegando incapacidad para ser sometido a un interrogatorio periodístico, lo cierto fue que, tras muchos años de resistir, De la Madrid reaccionó a los reactivos de Carmen Aristegui como lo hacen muchos mexicanos inmersos en tres lustros de estigmatización mediática contra el otro ex presidente.

¿Fin de régimen?

El problema es que los promotores de los tribunales paralelos en los medios ya no limitan su pretensión a que sus “sentencias” sean endosadas por los tribunales de derecho.

Ahora llevan su veredicto al anuncio del final del régimen político. Aunque también parecen conformarse con servir al ajuste de cuentas entre grupos e intereses y con afirmar en cada escándalo el poder de sus medios como gestores, administradores y árbitros de la reputación de los demás. Y esto trae sus ventajas.

De acuerdo al trabajo clásico de J. B. Thompson, en las sociedades “mediatizadas” como la nuestra los medios suelen alimentar el escándalo por su valor comercial y por la competencia por audiencias, lectores y anunciantes. También por compromiso con una agenda política. O por atribuirle al escándalo la función subversiva de desnudar las prácticas ocultas del sistema. Pero igualmente por promover la autoimagen del comunicador como conciencia vigilante de la sociedad.

Pero el escándalo suele resultar con más frecuencia efímero, o trivializar el debate de los asuntos públicos con el efecto de deslegitimar a la política misma y a todos sus actores. Y con frecuencia despierta las más conservadoras fuerzas de control social.

Y como escribió don Adrián Lajous al final de un artículo políticamente incorrecto, yo también acepto que caiga sobre este texto todo el castigo merecido por menospreciar a quienes nos dieron los escándalos de mayo gracias a su implacable conciencia vigilante.

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Académico

14 Mayo 2009 03:06:02
Democracia entre discordia y concordia
Desde la elección de 1997 para renovar el Poder Legislativo, el país enfrenta un Congreso dividido. Esa división ha sido motivo de bloqueos y desencuentros. Hasta la fecha, los legisladores no han encontrado un mecanismo eficaz para destrabar sus desacuerdos y construir consensos en temas fundamentales como el crecimiento económico, la seguridad o el combate a la pobreza.

En este contexto, en el que han prevalecido más la confrontación y las divergencias, la primera encuesta sobre la discordia y la concordia entre los mexicanos propone una evaluación de la transición mexicana. Sus resultados muestran dos caras de nuestra democracia: por un lado, el reto para los políticos es gobernar la pluralidad, representada en el Congreso; por el otro, el mayor desafío de la sociedad es promover la participación ciudadana en los asuntos de la vida común.

Las respuestas de esta evaluación indican que más de 50% de los mexicanos piensa que el país está estancado. Reconocen la disposición al diálogo entre los políticos, pero opinan que la calidad de los acuerdos deja mucho que desear, porque no se traducen en beneficios concretos ni en avance para México. Los ciudadanos no perciben que la democracia resuelva sus problemas y esa sensación podría desembocar en el abstencionismo o el desencanto.

El propósito de este estudio de la vida democrática es doble. Primero, entender cómo la democracia ha modificado el comportamiento de nuestros políticos y nuestros ciudadanos. Segundo, abrir un debate público para discutir por qué la discordia y el conflicto han prevalecido, dando lugar al pleito y la parálisis, en lugar del diálogo y la conciliación. La pregunta básica detrás de este análisis es cómo construir mecanismos democráticos para dirimir nuestras diferencias pacíficamente.

Las marchas, los plantones y las tomas de tribuna y demás manifestaciones de descontento social provocan un rechazo abierto de la mayoría de la sociedad. No sólo por el hecho mismo de la movilización y sus implicaciones en la vida cotidiana, sino por la falta de una concepción propositiva de la política. Lo que está derrotado en esa visión confrontacional es la ausencia de una propuesta.

Durante más de dos décadas, el principal eje de la reforma democrática se concentró en ganar credibilidad para el proceso electoral. Se forjaron nuevas instituciones y se renovaron las leyes. Hoy contamos con un sistema electoral efectivo. Sin embargo, para los actuales electores el Congreso sigue sin cumplir con su misión prioritaria: encontrar coincidencias y puntos de acuerdo que den cauce a esa vitalidad democrática expresada en el pluralismo.

El gobierno de la pluralidad y la construcción de una ciudadanía más activa son los dos grandes proyectos de la agenda democrática actual. Más allá de la crítica a los comportamientos democráticos de la clase política, la encuesta revela la relación ambigua de los mexicanos con la cultura democrática. Los ciudadanos tienen muy altas expectativas del cambio, pero no participan en él. Reprueban actitudes en los políticos, que no están dispuestos a practicar en su vida diaria. Son tan parecidos, que conservan una nostalgia por las prácticas y estilos del antiguo régimen.

Por ejemplo, una tercera parte de los mexicanos considera que un político conciliador es un líder débil o, aún peor, un traidor a sus principios. En un país que ha dividido sus preferencias electorales entre tres partidos, un tercio (repartido entre los tres partidos) rechaza la negociación como mecanismo político para conciliar las diferencias.

Con sus votos, los ciudadanos no han dejado de enviar un mensaje muy claro a sus políticos: la diversidad social tenía que estar representada en el Poder Legislativo. Ese reto trajo dificultades institucionales para el Congreso. No estaba preparado para lidiar con la diferencia de opiniones. Sus instrumentos tradicionales respondían a la lógica del presidencialismo. De tal forma que el pluralismo democrático no encontró cómo gobernar la discordia y construir acuerdos.

El dilema no es elegir entre la discordia o la concordia. Tampoco se trata de regresar al viejo estilo de gobernar. Al utilizar la palabra concordia no se pretende un retorno a la unanimidad del antiguo régimen, todo lo contrario. Concordia significa capacidad de conciliar las discrepancias, no convertirlas en innegociables. El problema está cuando la ciudadanía opina que la discordia significa conflicto o parálisis. La pregunta abierta es cómo lograr que la pluralidad encuentre un cauce en la conciliación y no se agote la protesta o la polémica.

La encuesta plantea este problema en el debate público: cómo lograr acuerdos eficaces entre quienes son diversos. De otra forma, la democracia entra en una etapa de estancamiento o avance lento. Y esa lentitud para procesar nuestras diferencias significa ser menos competitivos y estar menos preparados para enfrentar los retos del futuro.
13 Mayo 2009 03:42:37
Historia de dos chantajes
Una excelente estrategia de promoción de un libro concebido y confeccionado probablemente por un equipo de periodistas con visión de marketing logró atraer la atención mediática sobre una colección de anécdotas ciertas e inciertas, hiladas con el atractivo de la intriga y de la insidia pueblerina.

Esto le ha permitido regresar como definidor privilegiado de nuestra provinciana agenda pública al protagonista de la historia de dos chantajes fallidos.

Ya no se pone en duda el chantaje que se propuso realizar Carlos Ahumada al videograbar a sus cómplices en una red de corrupción del gobierno capitalino de López Obrador, con la pretensión de obtener pagos multimillonarios por contratos a su vez producto de sobornos por cientos de millones de pesos.

Pero fiel a su patrón de conducta, del libro y de las reacciones provocadas se infiere otro chantaje echado a andar por Ahumada, esta vez contra quienes participaron con él en la publicación de aquellos videos. A éstos los habría amenazado con dar a conocer esta versión deshonrosa de los detalles de la transacción si no le entregaban cientos de millones, supuestamente pactados, para resarcirlo de los que entregó a los políticos perredistas que lo rodeaban.

Amenazas cumplidas: AMLO resistió al chantaje en 2004 y el chantajista negoció la publicación de los videos con el bando contrario a las aspiraciones presidenciales del entonces jefe de Gobierno del DF. Y quienes negociaron entonces la publicación de los videos desdeñaron a su vez las amenazas del chantajista y entonces éste hizo publicar el libro Derecho de réplica, que colma hoy nuestra poco exigente esfera pública nacional.

Noticias y fuentes

Así, quien ganó fama en 2004 como filmador de políticos perredistas en el momento en que los sobornaba o exhibían sus debilidades se volvió a colocar por estos días en el centro del debate político. Conocida su incapacidad para hilvanar palabras, sorprende con un texto en que se cuentan sus andanzas de negociante cebado en el ventajismo político: hasta 2004, al servicio de las aspiraciones presidenciales de López Obrador, y enseguida, al servicio de quienes se oponían a la llegada del mismo López Obrador a la Presidencia de la República en 2006.

De esta historia de dos chantajes surgen dos asignaturas pendientes de nuestro periodismo: el de los valores noticiosos y el de la valoración de las fuentes informativas.

Concebido como pieza de chantaje o como pago —en otro supuesto— a quienes pusieron al chantajista en libertad —tras una vejatoria prisión de más de tres años en las mazmorras del régimen perredista capitalino—, el texto carece de valores noticiosos como fuente de los medios informativos.

La consagración

Sin el valor de la oportunidad —porque es una historia de hace un lustro— el ángulo más publicitado del libro en los medios tampoco tiene los valores de la novedad y la relevancia noticiosas, porque simplemente pone en voz de Ahumada un viejo discurso de López Obrador. Esto puede regocijar a quienes quieren ver en el libro la confirmación de un “complot”, pero el pretendido autor carece de la menor credibilidad de acuerdo a los estándares profesionales para la valoración de las fuentes periodísticas. Y esa misma incredibilidad afecta a las supuestas confidencias coladas en el texto a la manera de los detalles que se agregan para hacer verosímil un relato, de ficción o no ficción.

A Ahumada le fallaron los dos chantajes, pero las dos veces ha logrado tomar por asalto la agenda pública mexicana en calidad de su definidor privilegiado gracias a medios como los que ahora erigen este libro en revelación informativa: una marca más en la pistola de este aventurero que, como él mismo se jacta, ha corrompido o sorprendido a legiones de políticos y periodistas

Y si antes pasó como el financiero del PRD y luego como el salvador ante el peligro que representaba el candidato del PRD, esta primavera se le consagra en algunos medios como el esclarecedor puntual de la realidad que él enturbió.

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Académico
06 Mayo 2009 03:02:34
La hora de la restauración
Si la característica inequívoca de las crisis radica en que las personas dejan de hacer sus actividades habituales y las instituciones y organizaciones dejan de cumplir sus funciones y objetivos, no nos debe quedar duda de que hemos vivido una crisis intensa a lo largo de los últimos 13 días.

Tampoco podemos ignorar que entre las decisiones más delicadas del manejo de crisis están las de determinar cuándo darla por iniciada y cuándo por concluida. Y si bien todos los estudios de opinión dan por aprobada la gestión de crisis del gobierno, ya se conoce la volatilidad de esas evaluaciones y siempre pueden repuntar las descalificaciones hasta hoy marginales sobre el supuesto retraso, la supuesta anticipación o la supuesta ausencia de bases reales al decretar una contingencia de los alcances de la vivida por los mexicanos. Y otra crisis, de múltiples efectos, podría esperarnos si en este tránsito no se mantienen los altos grados de credibilidad en la alerta epidemiológica que sigue vigente.

La palabra crisis denota el momento de exacerbación de un mal y cuando este mal se prolonga ya no es crisis, sino una situación crónica. En este sentido, a partir de hoy se está poniendo fin a una crisis. Y un rebrote de la epidemia como el alertado por el secretario de Salud daría lugar en todo caso a una nueva crisis para cuyo manejo estaríamos todos mejor entrenados. De hecho, el manejo de la crisis que hoy empieza a despedirse está dejando una secuela de buenos hábitos de prevención e higiene en personas, familias, escuelas, transportes y restaurantes que en su mayor parte deberían sobrevivir a la alerta sanitaria.

Siguientes pasos

Ya en el supuesto —por demás deseable— de que el secretario de Salud, José Ángel Córdova, y el gobierno del presidente Felipe Calderón hayan acertado al determinar el inicio y el final de esta crisis, faltarían aún los pasos a seguir tras la conclusión de toda crisis: el control de daños y la restauración de imagen.

Y aquí es amplio el inventario de daños a reparar. Se ha hablado, entre otros, de los ocasionados en la economía de las personas, de las empresas y del país. Cualquiera de ellos puede igualmente disparar nuevas crisis, por lo que es bueno que ya se anticipen fórmulas de resarcimiento.

Pero están también las abolladuras a restaurar en la imagen de México y de su gobierno para evitar una crisis más: de desprestigio, controversia o aislamiento internacional, con efectos también críticos en la economía y el empleo en nuestro país.

Para conjurar esa lista de crisis al acecho, parece llegada la hora de la restauración, en los términos de la teoría del discurso de restauración de imagen del ya clásico William Benoit. Se aplica cuando se es acusado o señalado —así sea implícitamente— como responsable de algo que se considera altamente ofensivo o dañino. Y aunque por ahora limitado a unos cuantos países en el exterior y a una minoría en el interior, este es el caso de México respecto de su manejo de la actual epidemia global del nuevo tipo de influenza.

Contar y explicar

Ya el presidente Calderón anunció una campaña de promoción de México en el mundo, que requerirá identificar las audiencias realmente relevantes para nuestro país y elaborar mensajes con tal fuerza persuasiva que no puedan llegar a ser percibidos como falsos o como justificaciones de rutina.

De acuerdo al método de Benoit, para atajar la tendencia a convertir a México en un pánico moral afuera y para mantener en el margen las descalificaciones internas, urge poner en marcha tres pasos discursivos esenciales: ofrecer todos los informes y explicaciones que condujeron a declarar la contingencia con base en datos no comprobados de casos y defunciones, lo que provocó alarma y rechazo afuera y dudas adentro; justificar lo justificable, lo excusable del manejo confuso de las primeras cifras, y ofrecer las disculpas por los efectos causados por ese manejo. Este es el piso de toda estrategia seria de preservación y restauración de imagen.

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Académico
29 Abril 2009 03:07:36
Tres virus sobre México
Ya se sabe que nuestras percepciones de la emergencia están determinadas por la cultura mediática. Más de un siglo de imágenes de cine y más de medio siglo de televisión han construido algunos de los referentes básicos de un imaginario colectivo global.

En un primer momento, desde Madrid o Londres se pudo percibir a un México solitario en su indefensión ante el ataque viral, como aquel poblado californiano de la película Outbreak, llamada aquí Epidemia. Sólo que, en unas horas, la construcción mediática mundial de nuestro país agregó al tema de la inseguridad criminal el de la influenza porcina. De manera que la imagen de México se convirtió en un lugar en el que, al llegar, si no eres secuestrado ni alcanzado por la bala perdida de algún tiroteo, seguro caerás abatido por el nuevo virus.

En un segundo momento, cuando el mal se extendió por el mundo y Washington decretó “una emergencia de salud pública de preocupación internacional”, los referentes escalaron a las escenas de plagas encaminadas a someter a la humanidad entera, por ejemplo, las secuencias de la cinta Twelve Monkeys o los capítulos de la clásica serie de televisión británica La amenaza de Andrómeda.

Cada sociedad nacional pasó entonces (con sus medios) a centrarse en sus propias preocupaciones y acciones para ponerse a salvo. Pero hay actores y medios de países como España, Estados Unidos y Argentina, que aparecen dispuestos a erigir a México en un “pánico moral”, cono llama Stanley Cohen al país, etnia, religión o persona en que los medios tienden a concentrar las causas de la preocupación generalizada ante un suceso significativo como el de la epidemia en curso.

Virus globales

Una visión más justa, real —y por tanto más dramática— del escenario mundial de emergencia puede encontrarse; sin embargo, en un sitio en red como Dot Earth, que ubica la epidemia en el escenario de nuestro pequeño planeta, estrechamente tejido con redes de transportación que transmiten en unas horas virus como el aislado inicialmente en California pero que ha desatado sus peores efectos en nuestro país.

Y no es que necesariamente la globalización se haya vuelto viral, como escribió ayer David Brooks en The New York Times. Como lo han traído a cuento todos los que han recapitulado ahora sobre las epidemias de otras épocas, aunque el término no se usara, los virus siempre se han globalizado.

En todo caso, lo nuevo de hoy, junto a las rápidas mutaciones de los virus, es la velocidad con que éstos cubren el planeta en unas cuantas jornadas, transportados por vía aérea a través de legiones de migrantes.

La otra novedad, por supuesto, está en la forma acelerada con que los medios de comunicación despliegan instantáneamente por el planeta su capacidad informativa sobre la emergencia, al lado de su potencial de generar y generalizar las más graves preocupaciones por el mundo, en una esfera pública también globalizada.

Virus canallas

En estas condiciones, a la lucha por detener la multiplicación de las víctimas del primer virus, el de la influenza, el gobierno de México aparece hoy en lucha por detener un segundo virus, el del pánico moral con que se pretende castigar al país afuera, además de la lucha por contener un tercer virus, ese sí, de cepa netamente nacional: el de la incredulidad en la información pública, lamentablemente alimentada por motivaciones políticas.

Si por su denominación de origen el virus de la influenza se conoce como swine flu, gripa del cerdo o porcina, los virus del pánico moral y de la incredulidad aparecen como virus canallas, en el sentido en que —lo mismo en inglés que en español— las palabras cerdo o puerco, y sus variaciones, con las de cerdadas o porquerías, se aplican coloquialmente a acciones canallescas: ruines o miserables.

Sería de esperar que la propia emergencia, con el consistente esfuerzo de comunicación desplegado por el gobierno, termine por controlar también estos virus canallas de alto potencial destructivo, comparable al de la influenza que ha caído sobre México.

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Académico
22 Abril 2009 03:47:23
El Papa negro y la elección de julio
Al lado del nuevo descalabro de los mercados —que nos devolvió al escenario de la crisis económica— y de los nuevos golpes y posiciones en la guerra contra el hampa —que nos recolocaron en el escenario de la inseguridad pública—, los medios mantuvieron vivo en el imaginario el paso del presidente Barack Obama por México, a una semana de ocurrido. Y allí seguirá al menos hasta las elecciones de julio.

Esto recuerda el largo ciclo de vida noticiosa del segundo viaje del papa Juan Pablo II a nuestro país, en mayo de 1990, con sus efectos en las elecciones de 1991.

Tanto a Juan Pablo como a Obama los distingue un extraordinario poder de atracción de los públicos de la globalidad. Ambos llegaron a México en el apogeo de sus “reinados”. El Papa polaco había roto paradigmas como el de abrir el Papado a no italianos en 1978, lo que no ocurría desde 1523. Su cruzada anticomunista había contribuido significativamente a la caída del Muro de Berlín en 1989, unos meses antes de su segunda visita a México. Y estaba por derrumbarse el imperio soviético, lo que ocurrió en 1991, un año después de aquel paso triunfal del Papa por nuestro país.

Por su parte, antes de llegar a México la semana pasada, Obama había roto meses atrás otro paradigma de enorme trascendencia al convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos. Y su activismo internacional dentro de sus primeros 100 días de gobierno recuerda el activismo planetario del Papa blanco de Cracovia, al grado de que ahora parece que tenemos en escena a una especie de Papa negro de Chicago. Es el nuevo símbolo del cambio a escala global, el heraldo de la reconstrucción del orden político y económico mundial, en ruinas tras dos décadas de capitalismo y militarismo al estilo estadounidense que siguieron a la caída del socialismo real.

Misión ¿imposible?

La principal diferencia está entre la misión triunfal de Juan Pablo —que lo llevó a la derrota del llamado socialismo real— y una misión de Obama que hasta ahora se ve imposible: levantar el tiradero dejado en el mundo por el capitalismo financiero de EU y recomponer las alianzas político-militares lesionadas. De allí la escéptica evaluación de los medios estadounidenses ante los resultados netos de la gestión internacional de su presidente en esos campos.

Pero en cuanto a los efectos del paso de Obama por los países visitados, como México, volvamos al paralelo con la visita de Juan Pablo II en mayo de 1990. Ésta tuvo sin duda efectos en la recuperación electoral del gobierno que lo atendía y de su partido, que negociaba los cambios reclamados por el visitante en el estatus de las iglesias. Baste recordar que la visita incluyó Chalco, símbolo del Programa Solidaridad del presidente Carlos Salinas.

Aunado este dato a una recuperación económica perceptible y a la exitosa celebración de la primera, legendaria Cumbre Iberoamericana de Guadalajara, en julio de 1991, a un mes de las elecciones intermedias que entonces se realizaban en agosto, la votación a favor del gobierno y su partido superó aquel año todas las expectativas.

Obama y el PAN

Hoy, sin posibilidades de paliar siquiera la crisis económica en los siguientes meses, el éxito mayoritariamente percibido de la visita de Obama a México y de la gestión internacional del presidente Calderón, al lado de su aparición junto a otros personajes atractivos de la globalidad —incluyendo la pareja Sarkozy-Bruni—, son factores que le permitirán al gobierno contrarrestar los estragos de la crisis en las urnas.

Pero a diferencia de 1991, en que los resultados electorales y el clima de negociación le permitieron al gobierno sacar adelante reformas impensables en décadas, en 2009 nada le asegura al gobierno obtener una mayoría al menos precaria, a partir de una agresiva estrategia electoral que, eso sí, puede acabar con todo margen de negociación para sacar adelante su programa de gobierno.

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Académico
15 Abril 2009 03:42:10
Obama, los cometas y las agendas
Son notables las supersticiones desatadas en algunos medios sobre los efectos a esperar, a temer o a exigir del paso por territorio mexicano, mañana, del presidente estadounidense Barack Obama. Hacen recordar las predicciones lanzadas ante la inminencia del paso de los cometas.

Pero nada menos indicado para entender esta visita que el tratamiento que se le dio a estos fenómenos astronómicos en el pasado. Para empezar, es obvio que la distancia entre una aparición y otra de los cometas nada tiene que ver con la visibilidad cotidiana de Obama para las audiencias mexicanas. De hecho, la escala aquí de este personaje singular de la globalidad no agrega un contacto directo con los mexicanos, porque pocos podrán acercársele. Pero la percepción de contigüidad que crean los medios, la cercanía con el fenómeno político afroestadounidense a través de las pantallas, se verá reforzada en los mexicanos al momento de la aparición de Obama en la tele, en la compu o en los diarios, en un escenario reconocible como nacional, Los Pinos, acompañado de un personaje notable de la localidad: el presidente Felipe Calderón.

En este sentido, nada agregan a la percepción de este efecto de familiaridad los coros de funcionarios, comentaristas y expertos exaltando la trascendencia de que Obama haya seleccionado a México como escala en su viaje a la Cumbre de las Américas de pasado mañana en Trinidad.

De dónde son los…

Adicionalmente, contra la vieja concepción de los cometas como expresiones extraordinarias de fuerzas surgidas del centro del mundo, el presidente estadounidense de hoy, en medio de la devastadora crisis económica global originada en su país, no es más la expresión única y extraordinaria del poder mundial ni el centro indiscutido de las decisiones planetarias.

Es nada más, pero nada menos, que un lúcido y carismático gobernante de un enorme país en busca de redefinir sus relaciones con el mundo en los órdenes económico, geopolítico y militar, ante las nuevas realidades. Con una Europa con cuya economía suma EU más de la mitad del Producto Bruto Global. Con Asia y una China de quien depende ahora la permanencia del dólar como moneda de referencia de los intercambios internacionales. Y con una Rusia determinada a recuperar el control geopolítico de la zona de influencia de la antigua Unión Soviética.

De allí el desplazamiento de Obama de hace unos días por aquellos continentes. Y de allí el nuevo activismo latinoamericano del presidente de Estados Unidos, centrado en México, Brasil, Cuba y Venezuela, por las más diversas razones, pero con el denominador común de presentar opciones críticas para Washington.

De dónde serán…

Y de allí también las medidas anunciadas el lunes para aliviar el bloqueo contra Cuba: un tiro de muchas bandas que responde al cambio de posición de los votantes cubano-estadounidenses y que le permitirá a Obama llegar el viernes a la Cumbre de las Américas con una ofrenda de distensión, además de enfriar la retórica antinorteamericana del club del presidente de Venezuela Hugo Chávez.

Poco que ver con la algarabía de los oscuros presagios a conjurar o de las brillantes oportunidades a abrazar con que nos abruman los intérpretes del tránsito de Obama por nuestro país.

Porque parecería claro que esta visita tiene que ver en primer lugar con la necesidad de atender el problema de inseguridad que perciben los votantes estadounidenses en su frontera sur por el desbordamiento de las bandas criminales mexicanas. Y que lo demás es un (buen) manejo de agenda: un mensaje de tranquilidad para las audiencias de EU que ven atendida su preocupación, y un mensaje de corresponsabilidad para las audiencias mexicanas que ven incorporados los puntos de vista locales sobre el problema.

Es posible que a escala declarativa se agreguen otros temas para consumo mexicano, como migración y comercio, pero en el entendido de que no tendrán cabida en una agenda estadounidense agobiada por la recesión.

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Académico
08 Abril 2009 03:20:32
De profanaciones a profanaciones
Hubo una vez un discurso religioso que pretendía llenar de culpas a quienes solían descansar o divertirse durante la Semana Santa. Ese discurso prescribía que los creyentes debían recogerse en la penitencia y la mortificación, en esta época del año, como vías para obtener el perdón. Y era extendida una percepción más o menos cinicona de que el perdón así obtenido incluía la exoneración lo mismo de los dudosos pecados de relajarse el resto del año que de las más grandes fechorías cometidas o por cometer.

Salir de vacaciones en estos días equivalía a una profanación de los días santos. El problema es que las cifras tradicionales de vacacionistas en este también llamado receso de primavera nos hablarían de que la prédica no surtía efectos mayores entre los creyentes, o bien, de que ya casi no quedarían creyentes.

Pero esta vez estamos en una Semana Santa atípica. Ahora la penitencia viene por adelantado con el golpe de calor previsto y la falta de agua que atacará al centro político del país a partir de mañana. Y sobre todo porque la crisis económica ha anclado a millones de familias en sus viviendas, de acuerdo con la encuesta publicada el lunes por EL UNIVERSAL. Todo ello podría configurar una olla ardiente que puede hacer pasar a la población del sopor a la beligerancia.

De manera que por la peor de las vías se ha reducido considerablemente esta vez la profanación que supondría el derecho a salir al descanso primaveral. Pero a cambio se acumula otra profanación, ésa sí real, y de consecuencias hasta hoy incalculables: la profanación que supone la degradación acelerada de la calidad de vida de los mexicanos.

De escarnios

Porque esta cancelación de las vacaciones constituye un signo inequívoco de que la crisis ha llegado ya a la percepción y a la cotidianidad de la mayoría de la población. A ello hay que agregar los otros signos —más dolorosos— de la crisis: los signos de la frustración que se expande por la pérdida del empleo o la imposibilidad de conseguir una ocupación productiva, más los signos que van del desánimo general al ánimo vindicativo o transgresor ante la desesperación por la falta de ingresos de las personas y las familias. Todo parece juntarse para anticiparnos un verano caliente, como pocos, de múltiples descontentos.

Y por si fuera poco, aparece una profanación más. Al escarnio que cae sobre el amplio sector de la población sin vacaciones se agrega ahora el agravio de tener que contemplar el desfile permanente de una élite política que, en medio de la crisis general, exhibe impúdicamente sus intocables y crecidos ingresos, con el agravante de que sus miembros más visibles prolongan cada día, a través de los medios, la profanación del espacio público con los mensajes de deslegitimación que se lanzan entre sí.

Y así, ya entrada la Semana Santa, allí están ellos, los detentadores de los poderes del Estado, desautorizándose unos a otros para el ejercicio mismo del poder público, frente a una mayoría que terminará asumiendo la descalificación que las propias élites se han propinado.

Guerra en la tierra

Esto conduciría a una profanación final: la del mensaje pascual actualizado por Juan XXIII en su Encíclica Paz en la Tierra, que cumplirá este sábado 46 años.
Olvidado en décadas de regresión de las instituciones religiosas y de los gobernantes asumidos como cristianos, el Papa del Concilio que reformó a la Iglesia extendió la invocación de la Paz en la Tierra a “todos los hombres de buena voluntad”, y no sólo a los católicos, y proclamó que las diferencias deberían resolverse por la negociación. Por eso los bandos políticos mexicanos, con sus guerras de exclusión, y de eliminación del contrario, parecen más exponentes del mundo preconciliar, de la intolerancia y la confrontación, que habitantes del mundo conciliar propuesto por el llamado Papa Bueno.

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Académico
01 Abril 2009 03:09:46
Los incontrolables de Eliot
En la primera versión que hicieron circular el domingo en México agencias y corresponsales sobre la entrevista televisiva al presidente estadounidense, Barak Obama no aparecía comparando al presidente mexicano Felipe Calderón con Eliot Ness.

Aparecía, en cambio, alertando ante la lucha del Presidente de México contra los cárteles de la droga que, decía Obama, se le ha escapado de las manos al gobierno mexicano y ahora es una amenaza grave para las comunidades estadounidenses cercanas a la frontera común. El otro punto que resaltaban los despachos de prensa aquella mañana era la repetida reflexión de Obama sobre la necesidad de enviar más efectivos de la Guardia Nacional a nuestra frontera.

Así, tras el calculado acercamiento a cargo de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en su visita a México de la semana anterior, todo indicaba el domingo que vendría una semana de regreso a la confrontación de semanas atrás: la que se dio a raíz de los señalamientos de varias cabezas de Washington que veían a un gobierno mexicano desbordado por las mafias criminales. Y ya se empezaba a especular sobre un nuevo distanciamiento si el Presidente mexicano volvía a la especie de que desde Estados Unidos se desataba una campaña contra México.

Sin embargo, para la tarde del mismo domingo se había operado un giro radical en la información que circulaba en México. En un despacho de la agencia de noticias del Estado mexicano, Notimex, lanzado después de las primeras versiones de agencias y corresponsales, el presidente estadounidense aparecía esta vez elogiando el valor del Presidente mexicano en su guerra contra las bandas del narcotráfico. Y lo comparaba con Eliot Ness, el célebre agente del Tesoro y líder del legendario grupo apodado Los Intocables, en guerra contra las mafias en el Chicago de Al Capone en las primeras décadas del siglo pasado.

Mensajes y audiencias

Al margen de toda teoría conspirativa, habría que partir de que en las respuestas de Obama al conductor Bob Schieffer de Face the Nation, de CBS, había dos mensajes clave, cuidadosamente diferenciados, para dos diferentes audiencias.

En su primer mensaje, el mensaje sobre los incontrolables, Obama recogió el sentir de los estados fronterizos con México y de los aparatos de seguridad de Washington sobre la amenaza que representan para los pobladores del lado estadounidense los grupos criminales mexicanos fuera de control.

El segundo mensaje de Obama —en el que equiparó a Calderón con el jefe de Los Intocables— pareció dirigido a atender: a) la necesidad de otorgar una compensación por los estragos que el mensaje anterior provoca en el gobierno mexicano —al que se hace aparecer como vencido por las mafias—; b) el imperativo de contar con México para instrumentar los planes de seguridad fronteriza en curso y, por lo mismo, c) la necesidad de hacer aceptable en las audiencias estadounidenses a la contraparte mexicana.

Primer Estado fallido

El problema es que en las primeras horas del domingo sólo había llegado a México el primer mensaje de Obama, que se estaba leyendo como una nueva declaración de hostilidades mediáticas.

Pero allí aparecieron los buenos reflejos de Notimex para recuperar el segundo mensaje de Obama. Y haya sido por considerar el valor informativo de la comparación de Calderón con Eliot Ness, o por la necesidad estatal de controlar el giro con el que se deseaba colocar el tema en la agenda pública mexicana, lo cierto es que Notimex logró poner en segundo plano la declaración de Obama de la pérdida de control de la guerra de Calderón contra las mafias.

El debate se desplazó entonces al papel de Eliot Ness en un Chicago cuyos funcionarios, legisladores, policías y jueces estaban bajo control de las mafias: por cierto, uno de los primeros ejemplos de Estado fallido que invocan los estudiosos de este fenómeno.

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Académico

25 Marzo 2009 04:00:52
De canicazos y rebatingas
Prácticamente todo lo dicho o hecho por los actores públicos en lo que va del año se centra en el propósito de producir efectos de opinión, a través de los medios, tanto para influir en las elecciones de julio como para reacomodarse ante los cambios obligados en importantes cargos.

Y así seguirá ya hasta 2012.

Pero convengamos en que no todo lo que se dice contribuye a esclarecer el debate público ni todo lo que se hace aporta algún remedio ante las dos grandes crisis (la económica y la de seguridad) que azotan y azotarán más a los mexicanos. De allí la necesidad de identificar qué asuntos de la agenda pública aportan algo útil, cuáles van en sentido contrario y cuáles resultan indiferentes.

Veamos los temas de estos días.

Sí. Todo golpe al crimen organizado es bienvenido porque contribuye al propósito de ponerlo a raya. Pero no hay duda de que la caza del sanguinario Canicón y del heredero de uno de los capos que ha disfrutado de mayor impunidad constituyó un tiro seco y productivo al ruedo de las canicas en disputa. Fue un verdadero canicazo mediático a la vez útil a la causa contra el crimen, al marco de la visita de hoy de la secretaria de Estado Hillary Clinton y la del presidente Barak Obama el mes próximo, y muy valioso para la explotación electoral de los rendimientos del gobierno en este campo, por parte del PAN.

Canicas bancarias

A su vez, parece evidente la intención del PRI de salirse del desventajoso cambio de golpes mediáticos al que lo atrajo el PAN al confundir el retraso priísta para sacar adelante las reformas tendientes a reforzar la guerra contra el narco y la sugerencia de algún tipo de vinculación del PRI con las bandas.

Pero en su salida de la incómoda esquina contraria, el PRI ha seguido dos caminos: uno de vistoso populismo contra los impopulares bancos, particularmente los de matriz internacional, que sólo traerá más confusión y acaso riesgos adicionales para la frágil economía local y global. Mientras que el otro camino fue eminentemente reformista en materia de redistribución y organización del poder político, pero con apenas una referencia a lo que espera la gente ante el naufragio de la economía.

Y como si se hubieran propuesto encajar con la lúcida descripción hecha el lunes por Robert Samuelson en The Washington Post, en el sentido de que los congresistas adoran sus extravagantes desplantes mediáticos de indignación desde su pretendida superioridad moral, los legisladores priístas dedican más descalificaciones de santa indignación a tasas y comisiones bancarias y a la operación en México de los bancos internacionales rescatados por sus gobiernos, que a las mismas bandas criminales.

Probablemente no prosperen sus iniciativas ni su anunciada controversia constitucional contra la interpretación de Hacienda que avaló la legalidad de la operación en México de Banamex como parte del ex gigante bancario rescatado por Obama. Pero el canicazo mediático priísta cumplió la función de colocar al gobierno del presidente Calderón y a su partido en la “antipatriótica” e impopular posición favorable a los bancos ligados al capital de gobiernos extranjeros.

¡Rebatinga!

A este canicazo mediático priísta no le importa que, de haber actuado de otra manera, el gobierno panista hubiera complicado más los problemas de la crisis global y nacional. Ni que, en todo caso, quien abrió la participación extranjera en la banca fue el presiente priísta Ernesto Zedillo. Ni que, en busca de reacomodarse al final de su periodo, el operador de esa apertura, a quien Zedillo dejó hasta la fecha como gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, se erija ahora en el campeón priísta contra la banca con matrices internacionales. Como no le importa, tampoco, que el propio Ortiz haya sido señalado como parte de un proyecto político-empresarial que pretendía quedarse con Banamex al grito de “fuera los extranjeros”.

Como decían los niños gandallas de antes al apañarse las canicas de los demás: “¡rebatinga!, dijo la gringa”.

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Académico

18 Marzo 2009 03:23:45
La otra eliminación de México
No sólo Cuba terminó por eliminarnos el lunes de la Cumbre Mundial de Beisbol. Ya el sábado anterior Brasil había terminado por confirmar la eliminación de México del liderazgo como interlocutor relevante para el diálogo de Estados Unidos con los países al sur de su frontera.

Sólo otro signo de nuestras regresiones: el provincianismo en el que se ha encerrado nuestro debate público en la última década podría explicar la virtual ausencia en la agenda mexicana del encuentro del sábado entre los presidentes estadounidense y brasileño.

La cumbre Obama-Lula, o el nacimiento de la alianza Obama-Lula, como ha llamado la prensa internacional a esa de Washington, ha mandado una señal inequívoca de que, en efecto, el nuevo interlocutor de peso de EU para la región es el gigante sudamericano. Ello, en virtud de la estabilidad y el control interno que garantiza el dominio político indiscutido del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, por las capacidades productivas en expansión de su país y por el sólido liderazgo de este gobernante en el exterior.

En contraste, las diferencias de estas semanas entre los gobiernos de México y EU sobre las causas y los efectos del auge criminal en nuestro país están ocultando un daño de la mayor importancia en las relaciones.

Y ese daño mayor tiene que ver con las causas de que México está dejando de ser visto desde EU como el interlocutor influyente de otros tiempos. El vacío de una estrategia de comunicación internacional, particularmente en EU, ha dejado crecer en el mundo la percepción de falta de gobernabilidad, de carencia del impulso modernizador esperado, de pérdida de capacidades y potencialidades productivas y de desvanecimiento de su liderazgo externo.

¿Peligro para EU?

Peor todavía: como lo han evidenciado en los últimos días, semanas y meses los mensajes de los gobernantes y de los medios estadounidenses, se está consolidando una visión de México ya no como socio en proyectos al futuro, sino como un socio en problemas, que incluso puede erigirse en un peligro para la región.

Y así, mientras los mensajes enviados el sábado desde la Casa Blanca hablan del acercamiento entre Washington y Brasilia para reconstruir las relaciones de Estados Unidos y América Latina con una visión de futuro, los mensajes en boga entre los gobernantes estadounidenses y los mexicanos hablan de distanciamientos en los enfoques sobre los avances del crimen, al lado de violaciones a los acuerdos, reproches y represalias en materia comercial. E incluso, desde el gobierno mexicano, se sugiere que estaría en marcha una campaña contra México en el gobierno y los medios estadounidenses.

Las vías erráticas que empezaron a debilitar el liderazgo latinoamericano de México en su relación con Estados Unidos arrancaron en 1995, tras el colapso de los errores de diciembre de 1994. La pérdida de respeto a nuestro país y a su gobierno que muestran las revelaciones de las conversaciones de los principales artífices estadounidenses del paquete de rescate a México (Rubin, Summers, Greenspan) es consistente con las concesiones que en todos los órdenes les otorgó el presidente Zedillo, incluyendo el cambio de política exterior respecto a Cuba. Luego, los gobiernos panistas zigzaguearon: con Fox, entre el entendimiento incondicional con EU (en el modelo español de Aznar) incluyendo el mayor distanciamiento con los gobiernos antiestadounidenses del continente, y el alejamiento por Irak. Mientras que con el actual presidente Calderón, al reacercamiento con los países latinoamericanos se han sucedido vaivenes de cercanía con situaciones de tensión —como las presentes— en la relación con EU.

En estas condiciones se esperan este mes las visitas de la secretaria de Estado y del procurador general de Estados Unidos. Y es de esperarse también que se hayan asimilado los costos de la falta de manejo de una agenda propia en los anteriores encuentros internacionales.

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Académico
05 Marzo 2009 04:41:51
El secretario fallido
Si el presidente Felipe Calderón hubiera seguido el consejo de los clásicos de la comunicación política de atender con el mayor esmero la gestión comunicativa de todo cambio a realizar en el equipo de gobierno, quizá no tendría ante sí una gama tan desconcertante de interpretaciones sobre el sentido de los relevos anunciados el martes.

Un fortalecimiento del gabinete, con más leales al Presidente entre sus miembros, fue uno de los mensajes consistentemente colocados por los medios desde el martes en la agenda del debate público. Ése fue el sentido de la “cabeza” de ayer de EL UNIVERSAL, al que siguieron numerosas emisiones radiofónicas en las siguientes horas. Mientras que los mensajes de otros medios —impresos y audiovisuales— han dado como ganador de los cambios al magnate Carlos Slim, a costa de sus competidores en las grandes empresas de televisión.

Otros medios registran mensajes de incertidumbre o de inestabilidad en el gabinete al sugerir que los movimientos de hoy anticipan cambios adicionales a punto de desgranarse. Y ya se verá si estos relevos así comunicados no se convierten en una fuente mayor de especulaciones y filtraciones, como lo advierte María José Canel en su todavía reciente y ya muy acreditado libro Comunicación de las instituciones públicas.

Ya en el plano del desarrollo de los mensajes expresos o implícitos de estos cambios, el que registra como saldo un gabinete de leales deja mal parado al ahora ex secretario de Comunicaciones y Transportes en el plano de su calificación como ser humano y persona pública.

PERSONAJE TRÁGICO

Porque el mensaje de la lealtad reforzada en el gabinete con la salida de Luis Téllez reforzaría también la calificación de desleal que cayó sobre él una vez que una serie de grabaciones lo mostraron maniobrando para manipular informaciones dirigidas al Presidente de la República. O lo exhibieron renegando del gobierno panista al que ahora pertenece, con añoranzas favorables a los gobiernos priístas. O lo balconearon haciendo acusaciones y recriminaciones en ausencia contra quienes catapultaron su carrera política, sólo para desdecirse al momento en que tales acusaciones y recriminaciones fueron hechas públicas.

Pero el mensaje que coloca como ganador de la remoción a uno de los grandes actores a ser regulados por la secretaría que Téllez tuvo a su cargo, y a los competidores de aquél como perdedores, parece ahondar en la magnitud del fracaso del dimitente como funcionario público.

Como personaje de tragedia griega, Téllez trató de huir del destino que veía frente a sí y que ahora lo ha alcanzado. Hace casi tres años hizo hasta lo imposible por evitar el nombramiento como titular de la SCT. Y no sólo por su ambición de llegar a la cabeza de la Secretaría de Hacienda, sino por los temores que le producía la de Comunicaciones.

Adquirieron entonces celebridad entre los empresarios las tribulaciones que el propio Téllez solía confiarles a algunos de ellos sobre el reto —que no encontraba cómo afrontar— de regular a las grandes corporaciones —entre otras, las de telecomunicaciones— capitaneadas por quienes él consideraba sus allegados y con quienes pretendía continuar —les decía— su desarrollo como profesional y hombre de negocios al terminar su encargo.

CUANDO EL DESTINO…

Con esa actitud, para utilizar un término tan actual como controversial, Luis Téllez fue visto desde el primer día del gobierno como un secretario fallido.

Sus temores le impidieron encabezar el magno proyecto de infraestructura con que el Presidente se proponía abatir rezagos y contrarrestar significativamente los efectos de la crisis en el desempleo y la parálisis económica.

Problemas de carácter lo llevaron a enredarse en una cadena de luchas burocráticas que terminaron por azolvar todos los procesos de toma de decisión en el campo de las telecomunicaciones.

Y su incapacidad de liderazgo lo llevó a la confrontación de unos regulados, a la decepción de otros y a la controversia permanente con el mundo político.

26 Febrero 2009 04:19:30
¿A la cargada con los “narcos”?
Función del liderazgo en las democracias —especialmente en situaciones de crisis— es conducir el debate público con información de calidad y esfuerzos de esclarecimiento. Y también en este punto está fallando el Estado mexicano: el Ejecutivo, el Congreso, los gobiernos locales y los partidos.

Al respecto no puede ser más elocuente —ni más deprimente— la agenda del debate de esta semana:

Los nuevos indicadores de desempleo y caída de exportaciones y del peso apuntan a un deterioro más rápido y más profundo en las condiciones de vida de la población, así como a un más dramático estrechamiento de los márgenes de manejo económico del país y del gobierno. Sin embargo, la agenda del debate nacional sigue concentrada en el deterioro creciente de algunos miembros del gabinete presidencial y en las banalidades de los discursos políticos dominantes.

Y ante la escalada de nuevos desafíos, cada vez más audaces e incluso más creativos de las organizaciones criminales, el discurso rector del gobierno sigue escindido entre un mensaje que un día resulta épico, triunfal —“ahora sí” se combate a los narcos y se dejan atrás impunidades y complicidades del pasado— y otro día traza escenarios trágicos, derrotistas que colocan al enemigo a las puertas de Los Pinos.

Aquí resulta al menos sorprendente el rasgo de una comunicación gubernamental que en medio de su grito diario de “no pasarán” —aplicado ahora a los narcos como antes a los fascistas— de pronto decide poner en las mentes de la colectividad un escenario en el que los criminales sí pasan, al grado de apoderarse de Palacio Nacional de aquí a tres años.

¿Controlde daños?

Todavía más sinuosos resultan los cauces seguidos por esa comunicación gubernamental. El mensaje con la amenaza de la llegada de un narco a la silla presidencial en 2012 fue difundido —se estableció primero— como resultado de la novatez de un secretario de Economía bajo el mareo de un viaje a París, combinado con el agandalle de unos medios que hicieron público un mensaje expresado en una reunión cerrada.

Vino entonces la tempestad. Pero el control de daños informativo del gobierno no obligó esta vez al secretario Ruiz Mateos a decir —en la escuela del secretario de Comunicaciones, Luis Téllez— que sí dijo lo dijo pero que lo dijo de manera indebida y sin pruebas.

En su peculiar control de daños, el gobierno decidió esta vez colocar en los medios la especie de que el mensaje tempestuoso no provenía de la inspiración personal de Ruiz Mateos, sino del mismo presidente Felipe Calderón, de quien el secretario de Economía no era sino un fiel vocero.

Ello dio lugar a la especulación de que, viniendo de la cabeza del gobierno panista, ese mensaje sería clave en la actual campaña electoral. Y de que enseguida se le pondría el nombre de uno o varios personajes del PRI a la amenaza de la llegada del narco a la Presidencia, incluso a través de la difusión de investigaciones o acusaciones judiciales.

La cargada

Esta especulación fue reforzada por el mensaje del lunes del presidente Calderón, en el que estableció que el crimen organizado se desarrolló al amparo de un largo tiempo de impunidad e incluso de complicidad, en referencia obvia a la época del dominio priísta.

El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, intentó amortiguar el golpe incluyendo al anterior gobierno panista de Vicente Fox en aquel pasado cómplice, lo que ya provocó reacciones en ese bando: un costo más de la obsesión de reducir la amplia ventaja de intención de voto a favor del PRI.

Lo peor es que desde la desventaja electoral en que hoy se encuentra el gobierno, sus lamentos ante la ventaja priísta sólo la vuelven irreversible, por el efecto de adhesión al ganador que se produce en el electorado. E igual, el escenario —propalado por la Presidencia— de un “narco” ganador en la siguiente elección presidencial, podría desatar desde ahora el mismo efecto, que en México se llama “cargada”, a favor de la opción que se pretende desde ahora descalificar.

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19 Febrero 2009 04:05:37
El crimen, el peso y la comunicación
* El narco como sistema de control social
* ¿Téllez se “blinda”? Renuncia y chantaje


Esta semana se agudizaron las crisis dentro de las crisis. La de inseguridad, con la nueva escalada de desafíos del narcotráfico a la sociedad y a todos los órdenes de gobierno. La de inestabilidad de los mercados, incluyendo la caída récord del peso con las nuevas incertidumbres para planta productiva y empleo. Y la crisis de (in)comunicación del Estado.

Arraigado ya en las peores expresiones del corporativismo y el clientelismo de los sistemas político y de comunicación del país, el crimen organizado apareció esta semana como un sistema corporativo más de control social, con capacidad para activar todos los resortes de la presión política y la mayor visibilidad en la agenda del debate público.

El despliegue del martes fue impresionante: desde los bloqueos de ciudades y puentes fronterizos por bases sociales o clientelas pagadas, atemorizadas o manipuladas, a la ocupación de los principales espacios mediáticos por esa aparatosa maniobra de propaganda contra la persecución del Ejército a las bandas.

Pero ante este nuevo campo de inversión del narco en la compra de bases sociales y ante la poderosa acción comunicativa desplegada por sus efectivos, la reacción comunicativa del Estado ha sido tardía e imprecisa. El prolongado vacío informativo de la mañana del martes fue seguido esa tarde-noche por escuetos recuentos de víctimas, incongruentes entre sí, por parte de autoridades locales y federales.

¿“NARCOPRESIDENTE” A LA VISTA?

El discurso rector del gobierno en la materia aparece escindido. Marca una línea de apaciguamiento con mensajes inverosímiles: de acotamiento del control criminal a zonas aisladas del país. Pero por otro lado el mismo presidente Calderón se sorprende públicamente de los grados de penetración del narco en la sociedad, mientras su secretario de Economía se enreda en una pormenorizada descripción de las “funciones estatales” que ejercen las bandas en algunas partes.

Entre este atentado a la comunicación pública —de alguien que forma parte de un gobierno que lucha contra la percepción de que México se dirige a esa condición de “Estado fallido”— y la cruenta guerra que este mismo funcionario sostiene con la gramática, el secretario Ruiz Mateos terminó ayer por traer a la agenda del debate el escenario de que el próximo Presidente de la República surja del narcotráfico.

Su sintaxis no dejó claro si el esfuerzo del gobierno ha alejado ese riesgo o si se puede caer en él si flaquea en ese esfuerzo. Pero su mensaje adquiere dimensiones peligrosas en la agenda del debate en que se coloca: la de estos avances del crimen organizado en sus prácticas corporativas de control social. De raptos de inspiración como éste está empedrado el camino de la incomunicación gubernamental.

COMUNICAR LAS CRISIS

El saldo neto de las legiones de émulos de Rubén Aguilar que salieron a precisar lo que nadie entendió que dijo el jefe supremo, en este caso, Carlos Slim, parecería a la postre trazar un propósito de acercamiento de los mensajes de las élites del Estado y del capital hacia una deseable estrategia compartida para comunicar la crisis, sus efectos y sus salidas. Faltaría afinar ahora la comunicación del Estado (Hacienda y Banxico) para evitar vacíos como el que ahora envuelve la nueva caída del peso, entre especulaciones de apocalipsis.

Y en su propia crisis, Luis Téllez acertó finalmente a una reacción comunicativa alineada a lo que ha demostrado ser su objetivo vital superior: afianzarse o columpiarse en posiciones de dinero, privilegio y poder. Su control de daños no se dirige a corregir lo que dejaron a la vista las grabaciones: sus torpezas, deslealtades o ineficiencias. Tampoco a resolver la parálisis interna de la SCT ni sus controversias, hoy insalvables, con la Cofetel, el Congreso y la industria. Pero ligar la exigencia de su renuncia a quien supuestamente lo chantajea es lo que sí podría sostenerlo… salvo lo que empezaba a replicar ayer Purificación Carpinteyro al momento de concluir esta columna.
12 Febrero 2009 04:13:31
Estridentes, engolados y engallados
* Degradan temas: crisis y derechos humanos
* Rutina informativa y debilidad del debate




Un pronóstico de dudoso rigor profesional sobre la crisis fue seleccionado y favorablemente enmarcado y jerarquizado por los medios, por sus altos valores noticiosos y consideraciones extranoticiosas. Fue así como la estridencia del discurso de Carlos Slim en el Senado —con los sombríos escenarios que pronosticó en desempleo masivo y cierre indiscriminado de empresas— ocupó lunes y martes los primeros lugares de la agenda del debate nacional.

El valor noticioso de un mensaje de adversidad siempre será más atractivo que uno de normalidad, ya se sabe. Y el giro de conflicto que se le atribuyó al mensaje del magnate: de desafío del mayor poder fáctico del país contra la cabeza del poder político nacional, reforzó el valor del producto informativo del desplante de Slim.

Adicionalmente, la aureola bien construida de empresario exitoso le agregó a la fuente de este mensaje, automáticamente, un marco de supuesta autoridad intelectual para el análisis de complejos fenómenos económicos comparados.

El resto lo hicieron el aplomo de este eficaz emisor y el escenario reverencial que le dispensaron buena parte de legisladores y comunicadores. No en balde se trataba del mensaje de un donante frecuente a campañas, partidos y personajes públicos. Y, por supuesto, de un hombre de negocios que desde hace dos décadas tomó el lugar del gobierno como primer transferidor de recursos a los medios por la vía de inversión publicitaria, a la que ha agregado después inversiones de orden accionario en empresas de comunicación.

Gobierno reactivo

El impacto del mensaje de Slim fue de tal magnitud que llevó al gobierno y a su partido a reaccionar con una batería de mensajes que terminaron por recuperar la agenda del debate, al menos hasta el mediodía de ayer, en que el empresario mandó decir que en el Senado sólo se había referido al escenario de crisis de Estados Unidos.

Sobresalió en estas jornadas la agilidad y la capacidad de articulación del secretario del Trabajo, Javier Lozano. Pero con todo, el gobierno dejó ver una vez más su falta de estrategia para el manejo de la crisis. Hubo capacidad reactiva ante el así percibido desafío de Slim, pero no hubo recuperación de la iniciativa de comunicación ante la crisis una vez que el huracán del mensaje del magnate barrió del mapa mediático el mensaje presidencial que el lunes anunciaba nuevas medidas de apoyo a desempleados.

En resumen, el gobierno y sus seguidores en los medios plantaron en la agenda los móviles de la irrupción de Slim: presionar por autorizaciones para expandir su imperio económico a los medios, comprar baratas las empresas a las que les pronosticó la quiebra y cerrar las fronteras a la competencia internacional a sus negocios. Pero Slim aprovechó la capacidad de los medios para reproducir preocupaciones sociales con su pronóstico de quiebras y despidos masivos, si no le hacen caso a sus propuestas.

Lo único que no ha aparecido en estas rutinas informativas y de degradación del debate es un proyecto compartido por las élites del Estado y de los negocios para enfrentar la crisis. Mucho menos una estrategia de comunicación con mensajes y voceros capaces de esclarecer las mentes, en lugar de seguir recalentando los ánimos.

Derechos y enconos

A confirmar a su vez la especie de que se propone recalentar los ánimos con su propio móvil de saltar de la Corte a presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, parece dirigido el sesgo que le impuso ayer el ministro Genaro Góngora al debate del pleno sobre los violentos choques registrados en San Salvador Atenco en mayo de 2006 entre el aguerrido movimiento popular de esa zona y la fuerza pública.

Un ministro engolado y un movimiento engallado podrían echar abajo los méritos del proyecto del ministro José de Jesús Gudiño Pelayo tendientes a contener el ejercicio de la fuerza pública en los límites del respeto a los derechos humanos. Todo lo demás apunta a alimentar los enconos y llama a los conflictos de poder.
05 Febrero 2009 04:31:10
Contra votantes y audiencias
* Políticos y medios, concentrados en su litigio
* Un pulso entre autoritarios y conspiradores


Si no hay una tregua en los próximos días, la nueva escaramuza en la ya larga guerra de desgaste entre el sistema político y el sistema mediático apunta a convertir el previsible abstencionismo electoral de este año en un amplio rechazo de los votantes a los partidos y a la autoridad electoral en las urnas del próximo 5 de julio.

Pero la escaramuza también podría conducir al rechazo de importantes audiencias de una radio y una televisión que esas audiencias percibirán congestionadas por millones de malos spots publicitarios de los partidos y por una cobertura esterilizada del proceso electoral.

El problema es que una disminución en la capacidad de los medios para atraer al público, es decir, una merma de la principal fuente de información, gratificación y entretenimiento de la mayoría de la población, podría a su vez agregar nuevos elementos de frustración a los que ya están generando los efectos de la crisis económica.

En un movimiento pendular de regreso del terreno perdido ante el sistema mediático en el gobierno de Vicente Fox, el sistema político se embarcó desde 2007 en el proyecto inverso: el de retomar el control no sólo de los procesos electorales a través de un nuevo Instituto Federal Electoral dominado por los partidos, sino también los procesos y los recursos de la comunicación política, a costa incluso de imponer nuevos límites tanto a la expresión de los particulares a través de los medios, como al acceso de esos mismos particulares a la oferta mediática.

Los malos y los peores

Ello ha generado ya efectos que han sido previsiblemente explotados por los medios y que agravian los derechos y los sentimientos de los potenciales votantes. Las empresas de comunicación se han encargado de remitir a los excesos del Instituto Federal Electoral, del Congreso y de los partidos las disposiciones que, de acuerdo a la interpretación de los medios, los llevaron a interrumpir el fin de semana espectáculos de gran audiencia con ataques masivos de saturación de propaganda partidista.

La mala factura de estas piezas publicitarias se vio potenciada con su presentación en paquetes de varios spots por viaje, lo que agigantó también la sensación de hartazgo de las audiencias y de enojo ante la intrusión en el curso de los espectáculos interrumpidos.

Y los efectos de comunicación corrieron y siguen corriendo, independientemente de la polarización del debate que volvió a repartir culpas como si se tratara de un enfrentamiento entre buenos y malos: los políticos o los medios, según el bando de cada opinante, e independientemente también del arreglo o la falta de arreglo que se dé entre ellos en los próximos días.

Lo que ha quedado claro para unos es la desproporción de un sistema político que autoritariamente se dispone este semestre a invadir las pantallas de televisión y las bocinas de radio con cerca de 24 millones de spots de pésima propaganda partidista, difundidos con cargo a los contribuyentes, por órdenes de una autoridad electoral controlada por los partidos, que es capaz de irrumpir en los programas más gratificantes para el público.

Un debate elusivo

Y lo que queda confirmado para otros es la existencia de una conspiración más de los grandes medios, esta vez para descalificar a los políticos y a su reforma democrática que se propuso acabar con la influencia del sistema mediático en las decisiones del sistema político.

Un debate sin solución posible sobre una legislación sin el consenso de quienes deben cumplirla y hacerla cumplir y sin acuerdos básicos sobre cómo debe cumplirse. Un debate que mantiene a políticos y a medios concentrados en su propio litigio, tendiente a ajustar cuentas, mitos, prejuicios e intereses entre el sistema político y el sistema mediático.

Un debate, en fin, que por horas y por días ha desplazado de la agenda de los políticos y de la agenda de los medios los temas sustantivos: lo mismo la peligrosa volatilidad del peso que el nuevo desafío del crimen organizado con el asesinato de otro general en la península de Yucatán.

22 Enero 2009 04:50:49
México, tan cerca (y tan lejos) de Obama
* De la emoción al aldeanismo ante el cambio histórico
* La difícil ecuación: sociedad, democracia y mercado



Más que repetir el viejo lamento por la lejanía mexicana de Dios y su cercanía con Estados Unidos, hay que observar hoy a un México tan cerca emocionalmente de Obama y tan lejos de las claves de su mensaje y su comportamiento político.

Buena parte de la población mexicana y mundial se emocionó vivamente el martes al asistir, a través de los medios, al ascenso final de Obama: no sólo a la cumbre del poder político de su país, sino también al más alto liderazgo global desde que se puso en boga el concepto de globalidad.

Pero desde visiones aldeanas, hay quienes celebran aquí el éxito de Obama sólo como oportunidad de colocar a los adversarios locales en el basurero de la historia global. Y buena parte de nuestros definidores de la agenda pública se han visto incapaces para descifrar las claves de un mensaje de Obama bastante más sobrio y conciliador que el que pretenden encontrar sus seguidores o sus críticos de nuestra periferia.

Le reprochan, por un lado, una supuesta falta de agresividad con los contrarios, sin advertir que el mensaje del ya presidente Obama está en busca del centro y de las bases de gobernabilidad, desde el epicentro del terremoto financiero mundial. Y, por otro lado, pretenden encontrar en la supuesta agresividad del mensaje la causa del desplome planetario de los mercados el martes.

Es cierto que ni la asunción de Obama ni su llamado fueron suficientes para detener ese día el deterioro de los mercados. Y que éstos prosiguieron su pronunciada caída, empezando por los de Estados Unidos, que enfrentaron uno de los desplomes más graves de una jornada de toma de posesión en más de 100 años.

Nuevas lecciones

Pero es que ni en las sociedades más avanzadas la democracia carece de adjetivos. Y se pierde de vista que estas primeras 48 horas de ejercicio del poder de Obama se producen en la llamada “sociedad democrática de mercado”. Y en ella, el último componente de esa ecuación —el mercado— se resiste a integrarse al proyecto del nuevo líder, junto a los otros componentes. Y es el caso que los tres, sociedad, democracia y mercado, resultan indisociables para la gobernabilidad en la moderna y compleja organización política contemporánea.

De allí que, aparte de las lecciones que dejó su revolución en los campos de la comunicación política y la organización electoral, este liderazgo fuera de serie les está enviando al mundo y a México nuevas lecciones desde las primeras horas de ejercicio del poder.

Obama ha pasado en unas semanas de la generación caudalosa de expectativas en la campaña, a la contención cautelosa de esas mismas expectativas en el gobierno. Y quien construyó su prodigioso liderazgo con el dominio del poder de las palabras y de sus efectos favorables en los procesos de la democracia política, en el ejercicio del poder se dispone ahora a dominar y conducir sus palabras a la vista de sus efectos (o de su falta de ellos) en los mercados.

Liderazgo global

En un planeta infinitamente más comunicado que el de la Segunda Guerra Mundial, sin la división en bloques que le siguió durante la guerra fría y dejando de lado por ahora la variable de la trascendencia histórica, el liderazgo de Obama resulta más universalmente asumido en el mundo de hoy que el reconocido en sus respectivas épocas a los líderes del llamado “mundo libre”: de Franklin D. Roosevelt a John F. Kennedy; de Winston Churchill a Charles de Gaulle o Konrad Adenauer.

También, por la inclusión explícita de la más amplia diversidad racial, nacional, cultural y espiritual que, con su familia, simboliza el nuevo presidente de Estados Unidos, su liderazgo mundial aparece de entrada como más ecuménico incluso que el progresista liderazgo de Juan XXIII y que el conservador de Juan Pablo II.

Pero habrá que ver: a Obama todavía le falta pasar la prueba del ejercicio del poder ante la que se perfila como la crisis económica mundial más profunda y duradera de la historia.
18 Diciembre 2008 04:15:48
El año que viviremos en (mayor) peligro
* 2009, confluencia de crimen, desempleo y carestía
* TLCAN: A la búsqueda de soluciones comunes


Para numerosos mexicanos y residentes del resto del mundo no habrá feliz año nuevo. Empezó el adiós a un desdichado año viejo junto al anuncio de la llegada de un todavía más desdichado año nuevo.

Dos terceras partes de los norteamericanos han sido ya afectados por la recesión, advertía el titular del Washington Post de ayer. Millones de jefes de familia del planeta despiden el año viejo mientras son despedidos de sus empleos. Y llegarán a decenas de millones los que se quedarán sin plaza laboral en el año nuevo, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Para los mexicanos, 2009 será probablemente el año en que viviremos en mayor peligro. Vamos a la confluencia del escalamiento de los efectos en nuestro país de la crisis económica global y de una renovada escalada de violencia criminal en los primeros meses del nuevo año, conforme a la alerta de esta semana del procurador federal, Eduardo Medina Mora.

Y aunque —en un, por lo demás, lucidor desempeño en Brasil— no fue hasta anteayer que el presidente Felipe Calderón admitió al menos que “estamos al borde de una recesión generalizada”, todo indica que en nuestro país está en curso ya una combinación explosiva de recesión con inflación, es decir, de pérdida de empleos y de ingresos de las familias, con alza de precios de alimentos, ropa, medicinas, transportes y otros bienes básicos.

Males globales

Frente al carácter global lo mismo de la criminalidad que aterroriza al país, que del deterioro económico que se cierne sobre los mexicanos, contrasta el aldeanismo de las reacciones de buena parte de nuestros actores públicos en el debate nacional.

Las pugnas burocráticas locales se encrespan en acertijos para encontrar a los culpables no de la infiltración de las policías por las mafias, sino de la filtración a los medios de los casos más estremecedores de control criminal de altos enclaves policiales.

Mientras tanto, en el debate global, el lunes, el Centro Nacional de Inteligencia para el Narcotráfico de Estados Unidos admitía que las bandas mexicanas han vulnerado las estructuras de seguridad del país vecino al grado de haber establecido ya puntos de recepción y distribución de drogas en 87% del territorio. El martes, el informe anual del reconocido Proyecto Cosimo (Conflict Simulation Model) de la Universidad de Heidelberg, Alemania, le otorgó a México la calificación 4, correspondiente a países con conflictos de “alta intensidad”. Y en Forbes —la revista de las finanzas globales en la que el ex presidente Ernesto Zedillo es influyente columnista— México aparece al borde del abismo ante un panorama desolador de inseguridad y de pobres perspectivas económicas.

RESPUESTAS GLOBALES

Ante este panorama, lo que no aparece en el radar del debate público mexicano es el argumento elemental de que estos problemas de carácter global sólo podrán ser atendidos con eficiencia a través de respuestas globales, dentro y fuera de nuestras fronteras.

Por ejemplo, frente al deterioro de la economía y a su eventual agravamiento por medidas proteccionistas del lado norteamericano, está muy bien la negativa rotunda que ha expresado el presidente Calderón ante los amagos del presidente electo de Estados Unidos de atender las presiones de los sindicalistas que propugnan revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para salvar empleos allá a costa de cerrar la fronteras a productos mexicanos, sacrificando más empleos acá.

Pero México no puede permanecer en actitud expectante ante lo que finalmente terminen por decidir en Estados Unidos, para en el mejor de los casos organizar una estrategia defensiva.

La respuesta tendría que partir de asumir el sentido de pertenencia activa —no vergonzante— a la comunidad comercial del TLCAN, con capacidad para concertar acciones que salven del naufragio el mayor número de empleos en los tres países del Tratado.

En la hora de aplicar aquello de que la crisis es riesgo y oportunidad.

11 Diciembre 2008 04:55:07
Liderazgo anticrisis de Slim
* Subdirección de Ortiz y rezago del gobierno
* ¿Quién puede articular compromisos y conductas de todos?


Mientras el presidente Felipe Calderón insiste en que sus pequeñas reformas nos dan inmunidad ante la crisis global —y el secretario de Hacienda se aferra a una interpretación técnica para alegar que no hay recesión aquí ni en Estados Unidos— Carlos Slim, el hombre más rico de México y de los más ricos del mundo, ha tomado el lugar del gobierno en el liderazgo nacional del manejo de la caída económica en curso, sus efectos en la vida de los mexicanos y las fórmulas para aliviarlos.

Incluso el otro competidor por ese liderazgo, Guillermo Ortiz, el gobernador del Banco de México, se quedó atrás esta semana ante la impresionante operación político-mediática de Slim, su capacidad como gran definidor primario de la agenda pública y su poder para apuntalar la percepción de que su liderazgo es indiscutido, incluso sobre gobernantes y partidos.

Como definidores finales de la agenda pública, los medios hicieron suyo en su mayoría el mensaje de Slim en la Convención del Mercado de Valores y multiplicaron la atención sobre él al colocar sus dichos como el tema central de referencia para la conversación y la discusión públicas. Enseguida vinieron en cascada las reacciones favorables de todo el sistema político, un tratamiento que hace tiempo no se le otorga a ninguna cabeza de los poderes constitucionales, empezando por la del Presidente de la República.

Dueños de la crisis

Pero este éxito abrumador de la estrategia de comunicación del magnate es la otra cara de los fracasos de comunicación del gobierno, con efectos que nos afectan a todos.

Porque enfrentar esta crisis requiere del liderazgo definido del gobierno como exponente del interés general. Pero el gobierno tendría que empezar por asumir las crisis y calibrar sus riesgos, como primer paso para articular los intereses particulares.

Y es que ha sido la minimización o la negación de la crisis la que ha llevado al gobierno a verse rebasado ahora por el interés particular, así sea del empresario más poderoso, y antes por el gobernador del Banco de México, un órgano autónomo del Estado, pero con un titular con su propia agenda. Con ella logró la semana pasada opacar en los medios las conmemoraciones complacientes por el segundo año de gobierno del presidente Calderón. Y fue la perspectiva pesimista de Ortiz para los próximos años la que prevaleció sobre el optimismo del Presidente acerca de los logros de su gobierno.

Slim —y en menor medida Ortiz— han terminado por controlar el manejo de las percepciones sobre la crisis. El problema aquí es que ellos no son los exponentes del interés general. Slim lo es de su interés particular, con una estrategia de confrontación con sus rivales y competidores en los negocios, a quienes les carga todas las culpas de las precariedades de la población, eludiendo sus propias responsabilidades. Y Ortiz tiene hoy en su agenda un incentivo renovado para el protagonismo ante el final de su mandato como gobernador del banco central, una vez que no logró su aspiración de ser elegido para presidir un importante organismo financiero internacional.

¿Y el gobierno?

Calderón no ha sido el único gobernante del mundo al que se le reprocha la negación de la realidad de la crisis y su complacencia con la supuesta inmunidad de la economía nacional ante el colapso global. El domingo, un profesor de economía política, Antón Costas, le reprochaba lo mismo al presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero.

En efecto, estos son tiempos que exigen un liderazgo político firme, coherente, capaz de reducir incertidumbres, sin apelar al discurso de la autocomplacencia. Ese liderazgo sólo puede recaer en el gobierno como exponente del interés general. Porque sólo él puede inducir y articular decisiones y comportamientos de todos: empresarios, trabajadores, consumidores. Los particulares no, porque están comprometidos por definición con sus propios intereses e imposibilitados, por tanto, para coordinar a sus rivales.

04 Diciembre 2008 04:18:12
Encuestas ambiguas, mensajes elusivos
* Desconexión presidencial con expectativas y creencias
* Un tercio de sexenio ido y sin claves para este cuatrienio


El Presidente no relanzó su gobierno para cruzar las turbulencias del cuatrienio que tiene enfrente. En su lugar, el lunes 1 de diciembre celebró el segundo año de su sexenio con una batería de encuestas ambiguamente favorables y una serie de entrevistas en radio y televisión en las que mostró buena forma conversacional y pocos mensajes relevantes.

La ambigüedad de los resultados de las encuestas radica en que al lado de una calificación favorable al gobernante, se registran crecientes malestares, temores y frustraciones de la población ante los dos grandes retos irresueltos: la inseguridad pública que nos agobia y el deterioro económico que nos alcanza.

Y aunque en buena forma, buena parte del fondo de los mensajes de Felipe Calderón se desvaneció en la intrascendencia. Sí, los mensajes presidenciales de las entrevistas en los medios electrónicos del lunes apenas alcanzaron a ocupar el martes la “cabeza” principal en uno de los nueve medios impresos de la capital de la República. Y fueron escasos los contenidos de esos mensajes que ocuparon los temas de la conversación y el debate públicos el resto de la semana.

El primer problema a analizar en este resultado está en la desconexión de los mensajes con las expectativas de la audiencia.

Ese lunes se hacía oficial en Estados Unidos la recesión económica y se derrumbaban los mercados de todo el mundo, mientras la encuesta de expectativas del Banco de México recrudecía aún más los indicadores de estancamiento, desempleo e inflación en nuestro país.

Juego de elusiones

Pero ese mismo lunes el Presidente ocupaba los principales espacios de los informativos nacionales con entrevistas estelares que eludían o marginaban la magnitud del deterioro económico: el tema que ha pasado al centro de las preocupaciones de los mexicanos y de su agenda del debate público.

El segundo problema se vio en la desconexión de los mensajes presidenciales con las creencias y percepciones de las personas.

Esta otra desconexión fue evidente al tratar el otro gran tema central de las preocupaciones de la agenda mexicana: el de la inseguridad. Y el mismo lunes 1 de diciembre se afianzaba la creencia extendida de que el crimen está fuera de control, con la publicación del saldo mensual de centenares de ejecutados por las bandas, los nuevos datos de infiltración de las mafias en el gobierno y las revelaciones de extorsión por la vía de venta de protección a los negocios del DF.

Pero ese mismo día el Presidente presumía insistentemente en sus entrevistas de la bondad del equipo de seguridad de su gobierno.

No es que el líder se deba allanar a creencias sin comprobación sólo porque estén respaldadas por un consenso. Lo que pasa es que, si el propósito es contrarrestar creencias infundadas de amplio consenso, es preciso ponerse en la piel de los creyentes.

Sin discurso rector

En este sentido hay que anotarle al Presidente un acierto en sus entrevistas del lunes: el de haber admitido y justificado su creencia inicial en la hipótesis de un atentado en la caída del avión en que murió Juan Camilo Mouriño. Con ello Calderón se puso, en efecto, en la piel de los creyentes en esa especie: conectó con una creencia de amplio consenso, como punto de partida para modificarla. Y así, ofreció el testimonio de un creyente ubicado en el púlpito presidencial, que mostraba cómo fue modificando su creencia inicial en la medida en que recibía información más convincente que el credo de partida.

Con algún otro golpe de atención sectorial, como el recado al PRI de que el Presidente no hará campaña para disputarle al tricolor la ventaja en 2009, el mayor problema de las entrevistas de aniversario se ubicó en la ausencia de un discurso rector.

Y la decisión de valorar dos años anteriores de gobierno no respondió a las expectativas, porque el ánimo de la gente no está para valorar logros intangibles de un tercio del sexenio ido, sino para buscar las claves para enfrentar los retos apabullantes del cuatrienio que irrumpe.

20 Noviembre 2008 04:50:06
Ni atentado ni accidente
* El vocero es el mensaje; probables delitos e imprudencias
* Del gozo del portavoz al pozo de la responsabilidad oficial


Habilitado como portavoz para la prevención de la crisis que se veía venir tras la caída del avión en que murieron altos funcionarios, tripulantes y transeúntes de la capital de la República, el secretario de Comunicaciones se altera ante quienes le preguntan sobre el curso que ha tomado la información: probables responsabilidades oficiales, incluso de su propia institución.

Porque si no hubo atentado, tampoco hubo accidente en el sentido de mera casualidad. Aparecen en cambio irregularidades en la compra del avión y la contratación de los pilotos, así como —quizá lo más verificable— incapacidad o negligencia en la SCT ante una serie de comportamientos en vuelos no comerciales que frecuentemente violan normas de seguridad aeronáutica y eventualmente conducen a tragedias como la de Lomas de Chapultepec.

Podrían llegar a configurarse así trasgresiones en materia de adquisiciones y contrataciones gubernamentales; imprudencias acaso delictivas a cargo de tripulantes presionados para acortar tiempos de vuelo pasando sobre protocolos de seguridad, y faltas de funcionarios que no cumplen sus obligaciones legales de supervisión.

Pero no obstante que la regulación aeronáutica a cargo de la SCT justificó su centralidad en el manejo de la crisis desde el anochecer del 4 de noviembre, Luis Téllez empezó a perder altura esta semana ante las preguntas de los medios sobre las zonas grises que rodean los manejos del trágico Learjet de la Secretaría de Gobernación.

El vocero y los medios

A nadie escapa que el papel que desempeñó el secretario de Comunicaciones a partir de aquella noche fue el de portavoz del gobierno federal, con la misión de controlar las especulaciones sobre un atentado de las bandas criminales. El vocero —y no el medio, como proponía Marshall McLuhan— fue aquí el mensaje. Un mensaje doble.

Por un lado, con el desplazamiento de las procuradurías del escenario del siniestro, y su sustitución por el vocero habilitado, el mensaje que recibió el público desde el principio fue que no se trataba de investigar delitos. Así se percibió también la temprana y repetida argumentación de Téllez de que todo apuntaba a un accidente. Y sin duda fue eficaz para disipar la percepción dominante en las primeras horas de que era un sabotaje que probaría una vez más la supremacía del crimen sobre el Estado.

Por otro lado, con la elección precisamente del titular de Comunicaciones como vocero de la crisis se envió otro mensaje, dirigido a persuadir a los medios. Y el vocero fue aquí también el mensaje: el portavoz gubernamental para el manejo de los medios era a la vez el titular de la dependencia que se empeña en reconcentrar el poder de decisión del gobierno sobre los medios.

Así, a la perspectiva innovadora, a la oportunidad e incluso a la calidad que por momentos alcanzó el manejo de la información por Téllez, se agregó el poder de persuasión del viejo régimen de relaciones clientelares: lo que se vio fue un regulador empeñado en imponerle sus mensajes a sus regulados, a sus clientelas: las empresas informativas de radio y televisión.

Cuentas pendientes

Hasta aquí, misión cumplida: en el margen quedaron las especulaciones que tenían la delantera con la especie del atentado.

Pero ya en sus apariciones de las últimas horas, Téllez parece pasar del gozo del portavoz con una misión de alto impacto positivo en los medios, al pozo de las responsabilidades oficiales: al tropiezo gramatical ante los medios que le exigen rendición de cuentas sobre las probables faltas oficiales que habrían concurrido a la tragedia.

Y todavía falta la suerte mayor de una buena faena de comunicación de crisis: definir con precisión el momento en que la crisis ha terminado. Ello supone conjurar dos riesgos: festinar su fin, cuando aún la crisis está viva, o prolongarla cuando ya ha pasado, con la sobreactuación informativa. Y en esos dos riesgos andamos.
13 Noviembre 2008 04:50:26
Vuelven signos vitales con Gómez Mont
* Falta aún la reacción de quien descarriló a Mouriño
* Accidente y martirio: doble discurso en el avionazo


Con el nombramiento de Fernando Gómez Mont como secretario de Gobernación, el gobierno pareció recobrar signos vitales.

Dejó atrás una controvertida semana de duelo que lo escindió entre un discurso que colocó al crimen organizado como difuso autor de la muerte del anterior secretario, y dictámenes oficiales inclinados a la hipótesis de un accidente en la tragedia de Las Lomas.

En cambio, los mensajes del nombramiento del nuevo titular de la cartera del interior han generado mayores expectativas que críticas. Aunque queda una señal de alerta: todavía falta la reacción de Andrés Manuel López Obrador, quien descarriló en enero pasado el nombramiento del ahora fallecido Juan Camilo Mouriño como titular de la misma cartera.

Y no está claro si los cuestionamientos contra el nuevo secretario por parte de algunos de los más allegados a AMLO anticipan sus pretensiones demoledoras de principios de año. Ni se sabe si el gobierno está preparado esta vez para prevenir una crisis como la desatada con la demolición del nombramiento de Mouriño 10 meses atrás. Pero por ahora, la del lunes pasado es la primera designación presidencial, desde diciembre de 2006, que no se desvanece de inmediato en el cuestionamiento —como ocurrió con Mouriño— o la indiferencia, como la que acompañó los cambios en Desarrollo Social y Economía.

Los mensajes

Finalmente se atiende un punto básico de la comunicación de las instituciones públicas. Ahora sí el gobierno se hace cargo de la enorme importancia de la gestión comunicativa en los cambios de personal, en las remodelaciones del equipo.

Y es que se trata de movimientos que suelen ser materia del más rudo escrutinio político y mediático, de especulación y filtraciones, como lo padeció Mouriño. O que, en el otro extremo, pueden ser condenados a la irrelevancia informativa, a su ausencia de la agenda del debate público, como ocurre con casi todos los miembros del actual gabinete presidencial. A diferencia de esos casos, los mensajes del nombramiento de Gómez Mont se han colocado con eficacia en la agenda pública.

Es el mensaje de un abogado criminalista con energía y carácter, llamado a terminar de resolver los problemas de descoordinación de los aparatos de combate a la criminalidad y la inseguridad. Y es el mensaje de un político con experiencia parlamentaria en la construcción de acuerdos de alta densidad reformista en los 90 y con capacidad de concluir el proceso de normalización alterada por la elección de 2006. Este mensaje incluye su cercanía con el Presidente pero también su distancia de los enconos que todavía obstaculizan el diálogo entre los protagonistas de aquellas campañas.

Doble discurso

Quedaría pendiente el desenlace de la contradicción entre los discursos paralelos del gobierno sobre el avionazo, independientemente de cuál prevalezca en la percepción colectiva.

El discurso del accidente sirve al propósito de generar confianza en que el crimen no está tan organizado (todavía) como para suprimir las cabezas de la seguridad del Estado a unos metros de la residencia presidencial de Los Pinos.

Mientras el discurso del martirio de Juan Camilo Mouriño: su muerte vinculada a su lucha contra el crimen, estaría al servicio de la construcción de un símbolo de esa lucha, de un mito ligado al gobierno del presidente Calderón y su partido, con fines de cohesión y proselitismo políticos.

Una estrategia de ganar-ganar: con un discurso de fortaleza estatal para afirmar la confianza de mercados y audiencias modernas, al lado de un discurso para las audiencias que necesitan mitos y mártires para funcionar en el mundo. Claro: siempre hay el riesgo de traslapes y contaminaciones entre unas audiencias y otras. Y si bien es cierto que “todo personaje es susceptible de ser transformado en mito”, de acuerdo al ensayo contra los mitos del argentino José Sebreli, también es cierto que el azar es un factor con frecuencia más influyente que la voluntad en la construcción de los mitos.

06 Noviembre 2008 05:00:26
Un control de daños… fuera de control
* En juego, la capacidad del Estado para cuidar a los suyos
* Urge enviar mensajes claros con nuevos nombramientos


En cuanto se estableció la identidad de los altos funcionarios que murieron en la tragedia de las Lomas, resultó prácticamente imposible encontrar una voz del público dispuesta sin más a aceptar la versión de un accidente.

Lo que hay que comprender en este tipo de reacción es la necesidad humana inicial de encontrar explicaciones inmediatas a los sucesos significativos, en busca de la seguridad perdida —o de la estabilidad afectada— por hechos traumáticos como los del anochecer del martes.

Enseguida es necesario prever la forma en que una comunidad —en este caso la mexicana— procesa los mensajes que recibe, de acuerdo a sus experiencias, creencias y valores, así como a sus actitudes frente a los emisores de los mensajes.

Y ya se sabe que el público mexicano ha acumulado experiencias, ha afirmado creencias y valores y ha desarrollado actitudes que lo conducen a no tener mayores expectativas de puntualidad, transparencia o poder de convicción de las versiones oficiales ante magnicidios y muertes de personajes relevantes. Y allí gravita en el imaginario colectivo la calaca del fiscal Chapa Bezanilla.

Finalmente, están los efectos acumulados de una comunicación gubernamental y una cobertura de medios que sitúan al público mexicano en el centro de una guerra a muerte entre el gobierno y las bandas del crimen organizado.

Verosimilitud

En estas condiciones, no debería extrañar que la primera reacción de ese público sea asociar el hecho trágico del martes con la capacidad de fuego del bando enemigo, una vez que cayó —en plena capital de la República, a unos pasos de la residencia presidencial de Los Pinos— el avión en que viajaban dos mandos superiores en la conducción de esa guerra, el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el artífice de las estrategias y las instituciones para la lucha contra el crimen organizado, José Luis Santiago Vasconcelos.

Se trata además de un enemigo cuyos efectivos han desfilado día a día por los medios con armamento superior al de las fuerzas gubernamentales y con un aparato de inteligencia y un poder de infiltración al gobierno. Y eso no hace sino otorgarle verosimilitud y poder de convicción a la hipótesis de un sabotaje, con independencia de que llegue a comprobarse.

Ante este complejo de percepciones públicas resulta riesgoso emprender acciones rutinarias de control de daños. Porque los daños permanecerán fuera de control si no se manejan las claves con que se descifran esas acciones por parte de la sociedad.

Por ejemplo, la noche de la tragedia fue meritorio el esfuerzo del portavoz emergente del gobierno federal —el secretario de Comunicaciones— para llenar el vacío de información y tratar de contrarrestar la eficacia informativa del jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Lo que está en juego

Pero su insistencia en que no hay indicios para manejar más versión que la del accidente, completada con sus pruebas de que no hubo ninguna irregularidad en el vuelo, sólo pueden activar las suspicacias sobre el origen de la tragedia y el rechazo de un público basado en sus arraigadas creencias. Esto conspira además contra el acierto de anunciar que peritos internacionales —una probada fuente de credibilidad— dictaminarán finalmente las causas de la tragedia.

Lo que está en juego aquí no es sólo una comprobación ministerial, sino la percepción del público sobre la capacidad del Estado para cuidar siquiera a sus propias cúpulas, una vez que en diversas regiones se ha establecido la percepción de incapacidad de éste para garantizar la seguridad de los particulares frente a los criminales.

Y está en juego el siguiente paso, la urgencia del Presidente de enviar los mensajes adecuados con el nombramiento del nuevo secretario de Gobernación. Uno será el mensaje si remarca la prioridad de la guerra contra el crimen. Y otro si la prioridad es preservar los restos del grupo cerrado con la pretensión de controlar su sucesión.
23 Octubre 2008 03:52:57
Consenso para la inmovilidad
* "Milagro": pactan reforma petrolera que no reforma
* Tello Peón: las oportunidades perdidas de Calderón


Algo ha dejado en claro el temor a hacer crecer el movimiento extraparlamentario de Andrés Manuel López Obrador: en lo único que se pueden poner de acuerdo los políticos parlamentarios es en no hacer nada. Nada que le permita a AMLO hacer olas. Es el triunfo de la movilización de AMLO al inmovilizar a los poderes constituidos y exhibir su precariedad.

Gana el consenso para la inmovilidad. Por esta vía se pactan reformas que no reforman, como la llamada reforma petrolera que hoy pasará el Senado si AMLO termina de perdonarle la vida con la extensión de un cerificado de no reforma. Es el milagro de la unanimidad pluripartidista para no cambiar. Es la consigna de no darle escobazos al avispero como el nuevo nombre de la postración nacional.

Sin importar el agotamiento de las reservas petroleras, el agravamiento de la crisis económica y el avance de la inseguridad y el crimen, este pacto para la inmovilidad asegura el mejor de los mundos para los líderes partidistas del Congreso y su divisa de evitarse todo desgaste personal. Es su fórmula de conservar el control de sus muy rentables mandos: los mandos de una nave sin ruta porque el mayor esfuerzo de sus timoneles se orienta a mantenerla estacionada para no correr el riesgo de despeinarse.

AMLO se levantó ya con la victoria al dejar atascado una vez más el programa de gobierno de Calderón. Y el Presidente fue derrotado no sólo con su iniciativa de abrir la industria en los más modestos estándares internacionales, sino con la imposición de clausuras y candados adicionales.

PRI/Calderón/Tello

Pero fue el PRI el vencedor en toda la línea al exhibir una vez más lo mismo la incapacidad del PAN-gobierno que la no confiabilidad del PRD en el juego democrático.

Quedó así pavimentada la supercarretera que lleva de regreso a las mayorías parlamentarias priístas, a la consolidación del partido en los estados y a la recuperación del poder presidencial. Y son grandes las expectativas que genera ese escenario del 2012 para sacar adelante reformas incluso más ambiciosas que las que ahora le niega a Calderón el consenso inmovilista.

Aparte de saludar como “logro” este cerrojazo a su modesta reforma petrolera, al Presidente le queda ahora generar otras expectativas, otra vez en el tema de la seguridad, con su nombramiento de Jorge Tello Peón. De éste se exaltan sus atributos profesionales, pero no se le asigna lugar en el organigrama de las responsabilidades reales del combate a la inseguridad. Un asesor no tiene funciones operativas.

Y si en la comunicación institucional todo nombramiento es un mensaje en sí mismo, la mala gestión comunicativa del gobierno encadena ya una serie de oportunidades perdidas en este campo, como el fallido cambio en Gobernación o el anticlimático en Economía. Resultaron más fuentes de especulaciones, filtraciones y frustraciones, que de buenas noticias generadas por el gobierno.

Desde el ‘bullpen’

Aquel podría ser el destino del nombramiento del nuevo asesor si la falta de claridad y de sentido de oportunidad acaba por extraviar el mensaje entre versiones que descalifican la designación o entre especulaciones que la sobredimensionan.

Tan perniciosa resulta la especie que perfila el nombramiento como una posición del gran capital en los aparatos de seguridad, como la versión de una simple operación de rescate de Tello de los recortes de personal de Cemex, como la que magnifica la designación erigiendo al asesor sin funciones operativas en jefe del comando supremo de seguridad.

Pero está también la especulación ¿o la filtración? que en plena Serie Mundial de béisbol convierte esta asesoría en una suerte de bullpen para el calentamiento de quien pronto se haría cargo de la loma de las responsabilidades reales, como jefe de todas las policías, con la encomienda de salvar el juego frente a la poderosa ofensiva del equipo contrario, el de las bandas criminales.
16 Octubre 2008 04:03:48
Ellos saben cómo volver el colapso inevitable
* Banxico recomienda al mundo las lecciones de Zedillo
* El gozo se fue al pozo en la jornada financiera de ayer


Poco duró el gozo por los logros de los días anteriores en el curso del tratamiento de la crisis financiera global. No sólo por la recaída de los mercados de ayer, sino porque todavía quedan algunas minas por estallar.

Y el gozo se fue al pozo también tras las precipitadas celebraciones a que dio lugar el supuesto de que ya se habrían puesto bajo control las manifestaciones de esa crisis en México. Allí están la nueva caída de la bolsa y el peso y, sobre todo, las incertidumbres sobre dónde pueden saltar nuevas complicaciones, como las surgidas por las conductas de algunos directivos de grandes corporaciones.

Habrá que ver en qué queda el debate colocado en la agenda de la semana sobre las responsabilidades de quienes presionaron sobre la paridad del peso con sus movimientos de divisas. Y también sobre las responsabilidades de las propias autoridades financieras que, así como ahora señalan probables responsables, quizás pudieron estar más atentas para prevenir la presión contra el peso.

Y es que el giro favorable de los días anteriores en la evolución de la crisis generó una tendencia a provocar reconocimientos provisionales a gobiernos y autoridades financieras de México y el resto del mundo. Pero la recaída de las últimas horas genera nuevas percepciones de falta de efectividad del lado de los gobiernos, al lado de nuevas condenas a los manejos irresponsables o torpes de los corporativos empresariales que ya han sido descalificados como especuladores.

La gran desproporción

Lo que sí parece una desproporción es la jactancia del fin de semana de autoridades como el gobernador del Banco de México sobre la suficiencia de nuestro país para lidiar con crisis como la que ahora nos agobia, al grado de afirmar que los responsables de las finanzas internacionales tendrían que aprender del manejo de la crisis surgida del “error de diciembre” en el gobierno de Ernesto Zedillo.

Del texto puesto en circulación ayer por la Sociedad de Estudiantes Mexicanos en Oxford, sobre su discusión de la crisis global con el ex presidente Carlos Salinas, es factible formular las lecciones que podrán ofrecer su sucesor Ernesto Zedillo y quienes los acompañaron en la gestión de la crisis mexicana de 1995.

Podrían enseñarle al mundo entero, por ejemplo, cómo volver “inevitable” una “fuga de capitales”, “dándoles información confidencial” a “algunos empresarios” antes de la devaluación de diciembre de 1994, de acuerdo al texto de la época —de donde se toman las citas entrecomilladas— del flamante premio Nobel de Economía Paul Krugman: El retorno de la economía de la depresión.

O cómo “firmar la sentencia de muerte” de las empresas y de la economía de millones de familias endeudadas con sólo subir —por indicaciones de Estados Unidos— las tasas de interés de los créditos, de 7 a 110% en unas cuantas semanas, como reseña esa tragedia mexicana el también premio Nobel de Economía, pero de 2001, Joseph Stiglitz, en su libro Globalization and its discontents.

¿Ganadores?

En fin, Zedillo y sus secuaces también podrían enseñarle al mundo cómo alcanzar un costo del rescate de cartera vencida equivalente a 20% del producto nacional irrecuperable para el país y para los contribuyentes, en lugar del costo de 7%, recuperable, que está planteando el rescate vía la reducción de las “carteras tóxicas” en Estados Unidos.

A diferencia de aquella bancarrota financiera cuyo manejo hizo inevitable la recesión y el tránsito de más de 10 millones de mexicanos a la pobreza, sólo entre 1995 y 1996, hay que reconocer el giro que le ha impuesto el actual gobierno mexicano a su plan anticrisis, con la promoción de un paquete de estímulo al crecimiento económico.

A ello hay que agregar la colocación de México en el primer grupo de países previsiblemente ganadores al ser evaluadas las primeras implicaciones de la crisis en el plano político global, de acuerdo a Ian Bremmer, el presidente de Eurasia Group, consultora líder en investigación de riesgos políticos.

09 Octubre 2008 03:06:00
Heredarás el caos
* Tarde deponen recelos Hacienda y Banxico frente a la crisis
* El riesgo de hoy: una decodificación aberrante de los mensajes


Quien desordena su casa hereda viento, advierte el texto bíblico que inspira la obra de teatro y las dos versiones de la película Heredarás el viento. Es ésta una advertencia que podría hacerse a los líderes mundiales y nacionales ante la crisis de la inseguridad económica global, que en nuestro país viene a sobreponerse a la crisis de la inseguridad física de la población.

Tardíamente, las autoridades financieras reaccionaron a la caída del peso con la inyección de 2 mil 500 millones de dólares por parte del Banco de México. Más tarde aún, Hacienda y Banxico parecían ayer dispuestos a deponer sus diferencias y recelos y a enviar un mensaje conjunto de tranquilidad, que debió haberse producido después del envío de este texto. Y habrá que ver si ese mensaje está en línea con el que dio después de mediodía el presidente Felipe Calderón, quien finalmente reconoció el impacto de la crisis internacional sobre la economía nacional, y con el que el propio Calderón produciría en la tarde-noche.

El mayor riesgo, en términos de comunicación, es que se produzca una decodificación aberrante de esos mensajes, como llama Umberto Eco al fenómeno por el cual las audiencias los interpretan de manera contraproducente respecto al sentido buscado por los emisores. Ello ocurre cuando emisores y receptores parten de códigos contrarios.

Y allí están las autoridades financieras estadounidenses y su amargo descubrimiento de que no hay mensaje que logre paliar el colapso y de que sus mercados seguían hundiéndose a pesar de un nuevo anuncio de reducción de tasas. Y de que no basta la lógica cuando el miedo toma la delantera. Y de que en este estado los inversionistas primero huyen y después averiguan, como lo ilustra la portada de The New York Times de ayer.

Banalidades anticrisis

Pero a diferencia del resto del mundo, donde la tormenta financiera ha desplazado de la agenda la mayor parte de las veleidades (incluso el debate Obama-McCain de anteanoche pasó en EU a segundo plano), aquí se sigue convirtiendo en viento el legado de los mexicanos mientras nuestra agenda cumplía ayer, hasta antes de la corrida contra el peso, una semana atrapada en el tema de los chavos que le gritaron al Presidente en Palacio.

Menos que el viento, en un primer sentido, los encargados de la gestión de las crisis parecen dispuestos —en todos niveles— a heredar el caos a sus descendientes. Pero también lo heredarán —en el sentido de que recibirán esa herencia desastrosa— los políticos que en su ambición de poder se montan en las crisis nacionales como si fueran a sacar alguna ventaja de ellas, por el daño que ciertamente les acarreará a los gobernantes de hoy y a su partido.

En ese cálculo suicida están quienes saturan la agenda con el futurismo político más banal, a partir de un confuso ruido mediático para ganar espacios informativos y de opinión con lugares comunes y frases hechas en forma de propuestas presupuestales y planes anticrisis.

Cuentas de lecheras

En el mismo sentido de este futurismo banal, acaso heredará el caos entre las matracas de las típicas campañas del PRI un aspirante a quien la agenda mediática le cruzó ya la banda presidencial a raíz del éxito de su grupo en una elección municipal. Mientras en el PRD se disponen a heredar el mismo caos, pero acrecentado por sus cabezas en conflicto, lo mismo en su competencia para definir quién es más corrupto o más traidor, que en su conmovedora disputa por el fichaje del joven pelirrojo que le gritó a Calderón. Todo ello, al tiempo que en el gobierno del PAN amanecen cada día ante una nueva especulación de cambios en el gabinete, con la fantasía de poner a alguien en posición de conservar para ese partido el desvencijado púlpito presidencial.

Son cuentas de lecheras, pero de lecheras que llevan el cántaro roto y vacío, sin otra cosa que vender que especulaciones o mensajes memorizados para irrumpir en los medios.
02 Octubre 2008 03:26:00
Tres fantasmas a escena: 1968-2008
* ¿De inseguridad física, a inseguridad económica, a crisis política?
* Del riesgo del poder sin contrapesos, al riesgo del vacío de poder


Enhorabuena, Miguel Ángel

En la prolongada cresta de inseguridad física que mantiene a la población en el terror, incluso los hallazgos macabros de la semana se han visto desplazados de la agenda por el terror de la inseguridad económica que se cierne en forma de mayor desempleo, pobreza ycarestía, como secuela de la fuerte caída del sistema financiero estadounidense.

Con esos terrores aparecen los gestos y gesticulaciones que elevan la apuesta por la erosión —hasta el eventual derrumbe— del gobierno de Felipe Calderón, sacudido por una peligrosa acumulación de violaciones de expectativas de la población.

Son los mismos tres fantasmas: el de la violencia, el de la crisis económica y el de la inestabilidad política, que cobran vida recurrentemente en la escena nacional desde hace 40 años, cuando el movimiento estudiantil de 1968 puso en entredicho los rendimientos del México posrevolucionario de crecimiento y estabilidad, bajo el control de un sistema político autoritario.

Al llegar hoy a este 2 de octubre de 2008, no hemos podido expulsar de nuestra agenda, en efecto, el fantasma de la violencia aparecido con la brutal represión del presidente Díaz Ordaz, el 2 de octubre de 1968, seguido por brotes guerrilleros en los 70, hasta llegar al narcoterrorismo y a la industria del secuestro de hoy. Tampoco se ha terminado de despedir el fantasma de las crisis económicas, que se materializó en ciclos sexenales desde el siguiente periodo presidencial, el de Luis Echeverría. Ni acaba de irse el fantasma de la crisis política que desde aquellos tiempos se hizo presente periódicamente con campañas de desestabilización y rumores de golpes de Estado y de renuncias presidenciales, hasta llegar a las actuales propuestas de remover al Presidente de su cargo.

Las diferencias de época no menguan los efectos perniciosos de la materialización periódica de estos fantasmas. En 2008 no se trata sólo de la violencia desatada desde el monopolio estatal de su ejercicio, como en 1968, sino de una violencia descentralizada en poderosas bandas criminales que penetran las instituciones del Estado y que igual hacen víctimas a personas, familias y comunidades, incluso con mayor alcance que el de la represión gubernamental de hace 40 años.

La violencia represiva de Díaz Ordaz desató en 1968 efectos de desmovilización de los impulsos democratizadores, mientras que la violencia criminal de hoy ha impuesto serias regresiones en sus zonas de influencia: la supresión de derechos (el primero, el derecho a la vida) al lado de la cancelación de libertades, empezando por las informativas y las de tránsito.

Otra diferencia que tampoco hace diferencia en cuanto a los estragos sobre la población es que la violencia institucional de 1968 partió de la concentración —sin contrapesos— del poder en un Estado fuerte, con una figura presidencial en la cúspide que subordinaba a todas las fuerzas del país y a todos los órganos del poder estatal: el Legislativo y el Judicial y los gobiernos de los estados y municipios. Mientras que la violencia criminal de 2008 encuentra las mejores condiciones de auge, al contrario, en la fragmentación del poder de un Estado débil, con una figura presidencial sin recursos para cohesionar a los sectores más significativos, ni al Congreso, ni siquiera a las fuerzas del orden público dispersas tanto a escala federal como estatal y municipal.

De aquí —y del fantasma en el umbral de la crisis económica— la tentación de llamar al fantasma del derrumbe presidencial, del vacío de poder, a ser llenado por el hampa, como ya ocurre en varas regiones del país.

En fin, a diferencia de la maestría con que el gran novelista estadounidense Philip Roth echó fuera de la escena a su fantasma en Exit Ghost (2007), su personaje-alter ego que había estado en sus novelas por casi 30 años, en México no nos podemos deshacer de los fantasmas que nos agobian desde hace 40 años.
25 Septiembre 2008 03:49:04
Parlamentarismo… sin parlamentarios
* ‘Michoacanizar’ el país, más cerca que ‘guanajuatizarlo’
* Políticos fallidos conducen a México al Estado fallido


Si —como decía Carlos Castillo Peraza— padecemos en México los estragos de una democracia sin demócratas, las normas estrenadas esta semana para las comparecencias de los miembros del gabineteante el Congreso —más lasque traen en cartera los legisladores— apuntan a un sistemade corte parlamentario… sinparlamentarios.

Con sus gritos y pancartas, incapaces de discurrir en un debate parlamentario digno de ese nombre: mal leyendo discursos entre ampulosos y grotescos, los legisladores simplemente cambiaron su tedioso show de tiro al blanco en que habían convertido los informes presidenciales, por un espectáculo todavía más tedioso: el de “tírenle a los negros del gabinete”. A su vez, acaso con la salvedad del procurador Eduardo Medina Mora, los funcionarios del Ejecutivo aparecieron como programados sólo para leer (dificultosamente) las frases (mal) hechas de sus asesores y para atacar furiosamente no a quienes los agredían, sino a la gramática, cada vez que intentaban salirse de sus tarjetas.

El resultado: tras la comparecencia conjunta de los secretarios de Gobernación y de Seguridad Pública y el procurador general de Justicia, ni una sola idea, ni un solo dato, argumento o proyecto nuevo pudieron ser colocados por los medios informativos en la agenda del debate público.

¿Hacia una estrategia?

Sí, transcurridos 10 días de la sangrienta noche del grito de Morelia, las encuestas presentan a una mayoría de mexicanos convencidos de que la criminalidad es un problema que ya nos afecta a todos y que la seguridad pública es algo tan grave que no puede dejarse sólo en manos de políticos y periodistas.

Lo bueno fue que esta semana pareció unificarse el discurso gubernamental con una tendencia a asumir la gravedad de la situación. Ahora lo importante será dejar atrás el viejo discurso gubernamental que suele atribuir las preocupaciones sociales sobre el crimen, no a las realidades descritas por los propios funcionarios, sino a las representaciones de los medios. Pero lo más deseable sería que el nuevo discurso quedara integrado en una estrategia institucional común, regida por tres ineludibles objetivos de comunicación: a) contar con una sociedad bien informada del delicado trance de la nación, a fin de b) reafirmar y encauzar las actitudes favorables a la cohesión nacional ante el peligro, y así c) propiciar comportamientos sociales permanentes contra la ilegalidad y la impunidad.

Claro. Seguirá un discurso de la oposición (parlamentaria y extraparlamentaria) a su vez unificado en la resistencia a los imperativos de coordinación institucional y de cohesión social contra el crimen.

El peor escenario

Este discurso opositor parte de que las situaciones límite de ingobernabilidad —y los riesgos de su extensión— son responsabilidad exclusiva del Ejecutivo; de que el desbordamiento de la criminalidad es finalmente una buena noticia porque le resta aceptación al Presidente y al PAN, y de que todo puede culminar en una (constantemente invocada) crisis que interrumpa este periodo presidencial o al menos mantenga postrado al gobierno panista, con fines electorales.

Pero la amenaza de ingobernabilidad involucra también al Congreso y a todos los estados y municipios, con todos los partidos nacionales allí alojados. Michoacán, para no ir más lejos, nominalmente “gobernado” por el PRD, en la realidad es lo más próximo a la definición de Estado fallido. Y en el espejo michoacano debe verse la nación entera. Porque más cercana a la todavía no esclarecida pretensión panista de guanajuatizar al país, se ve la posibilidad de michoacanizarlo. Y no con la perpetuación en el gobierno de los paisanos del actual presidente, sino en un escenario de Estado nacional fallido.

Y lo peor es que espectáculos como el “parlamentario” de esta semana parecen ponernos frente a una generación de políticos fallidos conduciendo a México a la condición de ese Estado fallido.
11 Septiembre 2008 03:38:00
Crisis ignorada: Estado fracasado
* Competencia por ver qué institución está más infiltrada por el hampa
* No hay plan de crisis, o no se ha activado o no nos hemos dado cuenta



Hay indicios esta semana de que se avanza en la guerra contra el crimen y la impunidad, al lado de evidencias de que el Estado y su sistema político, incluyendo los diversos órdenes de gobierno —destrozados en sus batallas internas— pierden la guerra de la comunicación, es decir, pierden la guerra de las percepciones públicas, es decir, pierden la guerra, a secas.

Los anuncios de la captura en Tabasco de una de las principales cabezas del cártel del Golfo y la caída en el DF de algunas cabezas de la banda de secuestradores de La Flor han sido desplazadas de los medios por el espectáculo del duelo de filtraciones, declaraciones y apañes informativos entre las cabezas de la seguridad pública federal y las cabezas locales del sistema, particularmente las del gobierno del Distrito Federal.

Casi cada semana se producen en México escándalos criminales que en cualquier organización, institución o corporación del mundo se identificaría de inmediato con el estallido de una crisis que, en consecuencia, exigiría una estrategia comunicativa de manejo de crisis, control de daños, satisfacción a la ciudadanía y restauración de imagen. Hoy está la revelación de las evidencias del cuerpo antisecuestros federal involucrado con la banda de secuestradores y la confirmación de que sus cómplices anidaban en el seno mismo de la Policía Judicial de la capital de la República.

Indicadores críticos

Pero aquí no se ha dimensionado la crisis de comunicación institucional que crece en paralelo a la crisis de seguridad pública. Y por tanto no hay plan de manejo de crisis, o no se ha activado o no nos hemos dado cuenta de su existencia o de su funcionamiento.

Los hechos de la semana en el frente de la inseguridad se identificarían, en efecto, en cualquier parte, como crisis, por su alto potencial para producir efectos negativos en las instituciones involucradas, porque interrumpen la normalidad de la vida pública y el desempeño institucional, porque amenazan el funcionamiento e incluso la supervivencia de las instituciones como entidades capaces de garantizar la seguridad de la gente. Esto, al grado de crear la percepción de un Estado fallido o fracasado, porque no se percibe que esté cumpliendo con sus responsabilidades más elementales y se percibe, en cambio, que ha perdido el control de sus propias fuerzas de seguridad pública y de partes del territorio bajo su soberanía.

“Crisis ignorada, organización fracasada”, dice un axioma de la comunicación pública que podría aplicarse a toda la organización estatal, incluyendo los diversos órganos de gobierno y la insensibilidad de sus titulares para asumir la crisis de comunicación asociada a la crisis de seguridad pública.

¿Qué hacer o qué decir?

Y a ello se suma el autoengaño de pretender que una intensa pauta publicitaria —con los spots sobre los ya controvertidos golpes policiales de la semana— supone un manejo de la crisis o una estrategia duradera de restauración de imagen.

La intensificación de los mensajes institucionales —con la multiplicación de la presencia de las cabezas del gobierno en los medios— no eleva la calidad de la información ni la calidad de los mensajes ni la calidad del debate.

Es una presencia producto de la improvisación, de la inspiración del momento de cada institución o de sus titulares, de los medios y, hay que decirlo, producto igualmente de la presión de los competidores institucionales (externos e internos) con sus respectivos despliegues mediáticos que inducen a seguir escalando las declaraciones para no dejarle el espacio al adversario. Las cabezas de las instituciones parecen más concentradas en qué decir ante la crisis de comunicación paralela a la crisis de la seguridad pública, que en qué hacer en el campo sustantivo de la seguridad.

Y lo peor: su qué decir se ha centrado en una competencia por ver qué institución es más corrupta o tiene más infiltrados del hampa entre sus jefes y agentes.

04 Septiembre 2008 03:12:00
Temor ciudadano a exceso, y vacío, de poder
De exaltar a Díaz Ordaz y Zedillo, al golpismo contra Calderón
El Ejecutivo ante los medios, tras ser echado por el Legislativo


Consumada el lunes la cancelación de la sesión solemne de presentación del informe presidencial en el Congreso, abundan los mensajes que han dado en celebrar esta semana el entierro de un llamado “día del presidente”.

Pero ese ritual era un cadáver insepulto desde hace 20 años.

De allí la adulteración de un debate público que recoge ahora —como si estuvieran vivos— temores y resquemores que décadas atrás suscitó el culto a la figura presidencial, acompañado de notables desmesuras en el ejercicio del poder.

De aquel culto se pasó a la denigración sistemática. Y de aquellas desmesuras se transita a la sujeción a un régimen de crudo racionamiento de los poderes reales de decisión presidencial.

De allí también la falsificación que entraña el reciclamiento hoy del discurso del temor ciudadano al exceso de poder que antes concentró el Ejecutivo. Y de allí, asimismo, el nuevo y creciente temor ciudadano de signo contrario: el que suscita la promoción de un vacío de poder, entre otras cosas, con la festinación de un proyecto extravagante para deponer al Presidente de la República.

Son abismales, en este punto, las diferencias entre las condiciones en que se hablaba de la caída de Ernesto Zedillo en los primeros años de su gobierno y las que hoy alientan la interrupción del mandato del presidente Felipe Calderón.

Entre otras grandes diferencias, en tiempo de Zedillo los rumores de su caída raramente se publicaban en los medios, mientras hoy se discute la caída de Calderón en horario triple A de televisión y en las primeras planas de medios impresos.

Viva Díaz Ordaz/Abajo Calderón

Adicionalmente, en tiempo de Zedillo, ningún actor político o social de relieve pugnaba por la caída del presidente —a nadie le convenía— mientras hoy un grupo político ha hecho del derrocamiento de Calderón una causa política central.

Acaso más paradójico resulta que entre las cabezas de ese grupo que hoy se identifican con el golpismo contra el presidente Calderón se encuentra un Porfirio Muñoz Ledo que, tras la sangrienta represión de los estudiantes en 1968, exaltó lo que llamó “el valor moral y la lucidez histórica del presidente de México”, después de afirmar “con justicia”, dijo, que “Díaz Ordaz no permitió que se deteriorara la autoridad que el Estado ejerce sobre los intereses particulares”. Un Muñoz Ledo, además, que hoy llama a seguir los pasos de los derrocamientos de dos presidentes en Bolivia pero que acusaba a los estudiantes reprimidos en el 68 de seguir “esquemas políticos… frutos de otros contextos”.

Ello, para no hablar de otra paradójica cabeza golpista contra Calderón, Andrés Manuel López Obrador, quien en 1996 llamaba en público a cerrar filas con el presidente Zedillo ante los mencionados rumores de su caída.

Del reclamo democrático (razonablemente cumplido) de acotar la presidencia absolutista en los 80, llegamos así a la puja autoritaria para revertir los avances democráticos con una crisis de vacío de poder y con la pretensión de llenarlo por la vías de hecho. Es un proyecto a cargo de personajes que se rebelaron contra las reglas del absolutismo presidencial y del partido dominante sólo cuando esas reglas no les otorgaron aquella presidencia absolutista ni el control de aquel partido dominante.

Lo que los medios se llevaron

El elenco se completa con personajes que apuestan al derrocamiento extraelectoral, cuando su conducta los ha apartado de la posibilidad de ganar el poder por la vía electoral. Y enfrente están los personajes empeñados en el proyecto de minimizar el poder de decisión del Ejecutivo, a fin de ejercer plenamente ese poder desde los enclaves que han ocupado en el Legislativo.

Pero no todo va bien para estos proyectos. Esta vez, al echar el informe presidencial de los recintos del Congreso, los medios le han estado haciendo al Presidente las preguntas del público que los legisladores no acertaron a hacerle en décadas de abyección, seguidas de los últimos años de gritos y sombrerazos.

28 Agosto 2008 03:18:00
‘Mediopatía’, ciudadanía y criminalidad
Eficaz estrategia mediática del crimen ante marcha ciudadana
El hampa y la apuesta a la crisis política en los próximos 100 días


Las muy mediáticas mantas desplegadas por las bandas criminales en varias ciudades, unidas al debate sobre el Informe presidencial seriado en las pantallas de televisión, muestran a los actores públicos, igual que a los criminales ocultos (para las policías, pero no para los medios) bajo el síndrome de la mediopatía.

Se trata de esa obsesión por verse en los medios que el escritor español Javier Cercas describió el domingo en El País Semanal en su artículo “La apoteosis del mediópata”, a propósito del despliegue mediático que rigió la detención del criminal servio Radovan Karadzic, con su histrionismo descontrolado y su egolatría enfermiza.

Antes que empeñarse en solucionar a fondo el problema de la inseguridad, frente al clamor ciudadano, los actores políticos —gobernantes de todos los niveles, legisladores y líderes partidistas— han mostrado una compulsión por ‘posicionarse’ en los medios, por elaborar y colocar mensajes llamativos —así les resulten suicidas— en la agenda pública, a fin de hacerse visibles en un escenario de máxima atracción iluminado por la reacción de la sociedad contra la criminalidad y la impunidad.

Esta patología no se ha limitado a los actores políticos, sino que ha alcanzado también a algunos sectores sociales. Y no podía faltar la concurrencia mediática del crimen organizado para atraer al menos una parte de los reflectores de la movilización ciudadana. Sólo que en este sector se advierte mayor eficacia estratégica.

Las mantas son el mensaje

El contenido de las mantas del hampa tiene de por sí el alto valor noticioso de confirmar desde el crimen la denuncia de las víctimas —validada por las autoridades— de que los criminales están en las fuerzas públicas. Pero está adicionalmente un valor informativo de exportación, el del medio como mensaje: las mantas en las vía públicas más concurridas —un recurso propagandístico de los movimientos legales del espacio público— han pasado ahora al servicio de organizaciones delictivas que se consideraban clandestinas. Y a ello hay que agregar un discurso equiparable al de cualquier grupo de interés formal, en el que unas bandas se quejan de competencia desleal y les reclaman a las autoridades las mismas condiciones de impunidad que —según este reclamo— se les dispensan a otras bandas criminales.

La arrogancia y el cinismo de esta estrategia criminal son obviamente de lo más atractivos para los medios. Pero quizás parecería más pertinente atender a la apuesta que está detrás de esta estrategia: acelerar la descomposición de las instituciones —con miras a la desintegración misma de la estructura institucional— y así más fácilmente expandir los territorios bajo control del hampa, bajo el cascarón de un Estado fallido, carcomido por la infiltración de las propias bandas y sin capacidad para cumplir la función básica de proteger las vidas y los bienes de la población.

Riesgos de los 100 días

Mientras los actores políticos del gobierno y de sus frágiles alianzas simplemente se “posicionan” para la próxima encuesta, la eficacia estratégica del crimen y su plena presencia en la agenda de los medios abre estos tres interrogantes:

1) ¿Qué mejor incentivo para el poder del hampa que conectar con el reto ciudadano y provocar una crisis política mayor con una serie de golpes de alto impacto, irresolubles en los menos de 100 días que tienen los gobernantes para renunciar si no resuelven el problema, según la percepción que dejó la “cumbre” de la Seguridad?

2) ¿Qué mejor aliado para esta causa que un movimiento guerrillero como el EPR que denuncia los acuerdos de esa “cumbre” contra el crimen organizado como operativos de contrainsurgencia para acabar con ese movimiento armado?

3) Y ¿qué mejor compañero de casino en esta apuesta que un movimiento como el de Andrés Manuel López Obrador, cuyos operadores anuncian enfrentamientos callejeros en el mismo periodo (Camacho) con miras a la deposición del presidente Calderón (Muñoz Ledo)?



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