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Martí Batres Guadarrama
Martí Batres Guadarrama
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Martí Batres Guadarrama Secretario de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal Nació en el Distrito Federal en 1967. Desde los 14 años ha participado en la lucha política del país. En 1981 contribuyó a la Fundación del Partido Socialista Unificado de México. Cuatro años más tarde, en 1985, colaboró en los procesos de rescate y reconstrucción de la Ciudad de México tras los sismos que afectaron aquel año la capital del país. En 1986 fue promotor y uno de los fundadores del Consejo Estudiantil Universitario. Al año siguiente fue electo miembro de la Comisión Organizadora del Congreso Universitario. En 1989 participó en la fundación del Partido de la Revolución Democrática. Estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México donde, de 1991 a 1993, fue Consejero Técnico de los estudiantes. En 1995 formó parte del Comité Ejecutivo Estatal del Partido de la Revolución Democrática en el Distrito Federal; primero como Secretario de Ecología y después como Secretario de Asuntos Electorales. En 1996 fue electo Presidente del PRD en la Delegación Benito Juárez. En 1997 ganó las elecciones en el distrito electoral 21 de la citada delegación, lo que le permitió desempeñarse como legislador local por el PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, primera legislatura. Ese mismo año fue electo Coordinador Parlamentario de la Primera Mayoría Legislativa del PRD en el país, y también Presidente de la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, cargos que desempeñó hasta el 2000. Ese año fue elegido Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, en la LVIII legislatura. En 2002 ocupó la presidencia de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados. En mayo del 2003 se integró al gabinete del entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, como subsecretario de Gobierno. En marzo de 2005 fue electo Presidente del PRD en el Distrito Federal, cargo que concluyó el 4 de diciembre de 2006 para integrarse al gobierno del licenciado Marcelo Ebrard Casaubón en el Distrito Federal como Secretario de Desarrollo Social. Durante su gestión en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal fueron aprobadas históricas reformas legislativas. Por ejemplo: se estableció el referéndum, la iniciativa ciudadana y el plebiscito como instancias de participación ciudadana. Se aprobó la primera Ley de Desarrollo Social del Distrito Federal, la Ley de Fomento a las Actividades de Desarrollo Social de las Organizaciones Civiles, la Ley de Asistencia Privada, la Ley de Asistencia Social, la Ley de los Derechos de las Niñas y los Niños, la Ley de Vivienda, la Ley del Instituto de la Juventud. Fue reformado el Código Civil para reconocer el valor económico del trabajo en el hogar, y el Código Penal para establecer el delito de discriminación. También fue aprobado el primer Código Electoral del Distrito Federal y se estableció el primer Instituto Electoral del Distrito Federal, así como el primer Tribunal Electoral del Distrito Federal. En el trienio de esa legislatura fueron aprobadas más de cien leyes que establecieron las bases jurídicas con las que hoy cuenta la Ciudad de México. Como Diputado Federal y Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, LVIII Legislatura (2000-2003), su trabajo fue definitivo y determinante para abrir la máxima tribuna de la nación a los indígenas zapatistas. También para que se hiciera pública la información contenida en los CD del FOBAPROA, donde se enlista a las personas beneficiadas con el rescate bancario de 1994. Encabezó la lucha para frenar la regresiva iniciativa con la que el Ejecutivo pretendía imponer el IVA a medicinas y alimentos, pero también para que los dos primeros presupuestos de Egresos de aquel gobierno fueran aprobados por consenso de los grupos parlamentarios. Como subsecretario de Gobierno en el Distrito Federal logró la inauguración del Reclusorio para Jóvenes Primodelincuentes y puso en funcionamiento el Reclusorio Femenil. Con ello contribuyó, además, a que los nuevos inmuebles sirvieran para desarrollar programas especiales de readaptación social. Asimismo, en las coordinaciones territoriales de Seguridad y Justicia habilitó Módulos de Atención a preliberados. Ello permitió ofrecerles atención integral, social y familiar, así como ofertas de empleo. Impulsó una reforma legal orientada a establecer el trabajo y la educación como requisito para obtener el beneficio de la libertad anticipada. También, por primera vez en la historia, revocó beneficios de libertad anticipada a personas que habían dejado de asistir a cumplir con su obligación de firmar mensualmente ante la autoridad ejecutora. Desde la Subsecretaría de Gobierno fue uno de los actores claves en la defensa de Andrés Manuel López Obrador frente a la ofensiva de los videoescándalos, el Desafuero, El Encino y la pretensión de arrebatarle nueve mil millones de pesos al Gobierno del Distrito Federal como parte de una supuesta indemnización a particulares. Como Presidente de la Junta de Gobierno del Héroico Cuerpo de Bomberos, entregó de manera proporcional a los tragahumo los recursos que se recabaron en la histórica colecta de 1999. Asimismo aceleró los trámites y procesos administrativos para lograr la expropiación del predio donde posteriormente se construyó la Estación de Bomberos denominada Ave Fénix. Fue también responsable central de la organización para el recorrido de la Antorcha Olímpica por la Ciudad de México en 2004, como parte del periplo mundial establecido por los organizadores de esa justa deportiva para destacar su celebración en la ciudad de Atenas, Grecia, origen de los Juegos Olímpicos. Durante su gestión como Presidente del PRD en el Distrito Federal, este partido alcanzó la votación histórica más alta que haya tenido en la Ciudad de México, y el mayor número de delegaciones ganadas en un proceso electoral. En dicho encargo encabezó la resistencia civil. Primero contra el propósito del gobierno federal para desaforar a Andrés Manuel López Obrador y después contra el fraude electoral del 2 de julio de 2006. Invitado por el licenciado Marcelo Ebrard Casaubón para integrarse a su gabinete de gobierno, Martí Batres Guadarrama rindió protesta como Secretario de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal el 5 de diciembre de 2006.

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31 Julio 2009 03:24:51
Izquierda opositora, ya
México vive una de las peores crisis de su vida. No es sólo económica, sino general. En ella se enlazan la pérdida acelerada de empleos, de expectativas de vida, de nulo crecimiento económico. Pero también es una crisis ética y moral en las altas esferas sociales, acompañada de una violencia inusitada, absurda, indeseable. Y de otra crisis, la política, derivada de la imposición de un gobierno espurio tras la elección de 2006.

Por eso, los ciudadanos reprobaron al gobierno panista y a Felipe Calderón, empeñados en políticas públicas que empobrecen más a los más pobres. De ahí el hartazgo hacia un proyecto conservador, neoliberal, de derecha. Pero también la exigencia de un rumbo distinto para la nación.

No obstante, la elección de julio pasado también mostró la incapacidad de la izquierda para enviar un mensaje claro a la sociedad. Sin asumir su papel natural, no pudo capitalizar la tragedia económica y política del régimen. Tenía que aglutinar el descontento social, capitalizar la debacle del gobierno impuesto. Pero eso no sucedió.

Fue un grave error romper la alianza que significó el FAP entre PRD, PT y Convergencia, y descuidar el perfil y el grado de compromiso social de los aspirantes a los puestos de elección.

Pero el mayor error viene de más lejos: es el desencuentro de la actual dirección formal del PRD con el movimiento social y masivo que se generó en torno de Andrés Manuel López Obrador desde las luchas contra el desafuero, por la Presidencia y contra el fraude electoral. Mientras se alejaba de su mayor base social, esa dirección formal buscaba el acercamiento con Calderón.

Con ello, en vez de mostrar la imagen de oposición firme frente a un régimen usurpador, optó por el acercamiento. Prefirió el silencio, la mediatización de las posiciones propias, la negociación como fin en sí mismo. Una política cortesana en torno de un Ejecutivo impuesto. ¿Cómo no esperar inconformidad y frustración de las bases partidistas? Millones de electores del PRD reprobaron la falta de firmeza frente a un gobierno que tanto ha dañado a la sociedad mexicana.

La gente necesitaba el mensaje contrario. Si hay un gobierno que perjudica a la gente, lo menos recomendable es aparecer como su aliado. ¿Qué podría pensar el ciudadano que apostó por el proyecto de izquierda en 2006, que fue humillado por el fraude y la imposición de Calderón, que después resultó agraviado con políticas económicas y sociales empobrecedoras, al ver a personajes del perredismo sentados a la mesa con Margarita Zavala o el propio Calderón?

Por eso el PRD tuvo los peores resultados electorales desde 1991. Pero hay bases para la reconstrucción. Sumando los votos de PRD, PT y Convergencia en 2009 se logra casi la votación que tuvo el PRD en 2003, desde la cual se partió para el gran salto de 2006. Además, se cuenta con un movimiento popular en todo el país, que tiene una estructura en todos los municipios, con identidad y disposición para la lucha.

Hoy el movimiento que encabeza López Obrador es el referente nacional distinto. Es la oposición política real, la única capaz de convocatoria social, que enfrenta a la minoría que se beneficia de la riqueza nacional, que realiza movilizaciones nacionales sobre temas como la privatización del petróleo, la crisis o el rechazo al IVA en medicinas y alimentos, que denuncia el papel de Enrique Peña Nieto como punta de lanza de la continuidad del proyecto neoliberal.

Relanzar el proyecto de izquierda supone oposición firme, marcar distancia de Calderón y su gobierno, reconstruir alianzas políticas con PT y Convergencia, y el reencuentro entre el partido y el movimiento lopezobradorista. También, retomar el trabajo de base, acercarse a la gente, encabezar sus demandas y hacer propia su lucha.

En vez de acercamiento con Calderón lo que debe haber es una política de oposición. En vez de concertaciones dogmáticas hay que diferenciar el proyecto de la derecha y el de izquierda. No se trata de consensuar, sino de diferenciar. De dejar claro que hay proyecto de derecha (PAN, PRI) y el de la izquierda. La nueva línea política tiene que poner en el centro los problemas de la gente, sus necesidades y carencias. Reencontrar las demandas de los más pobres, lo que queda de clases medias, jóvenes, pequeños y medianos empresarios que producen para el mercado interno del país, con intelectuales y generadores de cultura.

En el debate interno la disyuntiva real es: retomar la línea política que nos permitió 35% de los votos (15 millones) en 2006, o seguir la línea que llevó al PRD a 12% y sólo 4 millones de votos.

Secretario de Desarrollo Social del GDF
12 Junio 2009 03:52:30
Funcionarios a la escuela
El gobierno del Distrito Federal acaba de anunciar una muy buena noticia: la creación de la Escuela de Administración Pública del Distrito Federal. Se trata de una escuela para funcionarios. El objetivo es elevar la calidad de las funcionarias y funcionarios del GDF, sus conocimientos, sus destrezas, sus capacidades, y con ello hacer un gobierno que sea cada vez mejor.

No se trata de crear una tecnocracia ni de conformar una élite gobernante. En un gobierno de izquierda, como sabemos, buena parte de su personal político proviene de las clases populares. Por lo mismo no podría señalársele por falta de sensibilidad social o porque haya separación entre gobernantes y ciudadanos a los que se sirve.

Se trata, eso sí, de que los funcionarios sean cada vez mejores. Incluso antes de que se anunciara la citada escuela, en el GDF ha habido diversas iniciativas para elevar la formación de sus funcionarias y funcionarios. Algunas de estas experiencias exitosas se han dado, por ejemplo, en la Secretaría de Desarrollo Social.

Destacan, entre esos esfuerzos, el Seminario Permanente Sobre Violencia Familiar, fundado por la maestra María Jiménez. También, el Diplomado Sobre Políticas Sociales Urbanas, impulsado por dicha secretaría, el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y el empuje de la doctora Alicia Ziccardi. Uno más, fue el Diplomado Sobre Evaluación de Programas Públicos, coordinado por el maestro Pablo Yáñez.

La propia Secretaría de Desarrollo Social ha realizado, con el Instituto Simone De Beauvoir, el Diplomado Sobre Ciudadanía, Derechos Sociales y No Discriminación, coordinado por la doctora Olivia Gall, instancia con la que pronto iniciará un nuevo diplomado, en este caso para diseñar estrategia en contra de la violencia de género.

Entre los estudiosos que han dado su tiempo y conocimiento para capacitar al personal destacan, además de los ya citados, especialistas como Rolando Cordera y el doctor Julio Boltvinik; Alejandro Becerra, del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, y el doctor Carlos Torres, de la Oficina en México del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU; el doctor Roberto Blancarte, del Colmex, y su homólogo Mario Luis Fuentes, presidente del Consejo Consultivo de UNICEF México; o bien, el doctor Benjamín Temkin, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México, entre muchos otros.

Como puede apreciarse, la vocación por elevar los conocimientos, capacidades, destrezas, y la formación de los servidores públicos, es un interés permanente en el gobierno del Distrito Federal.
14 Noviembre 2008 04:13:35
Calderón noquiere oposición
México está pasando por una de sus peores crisis en materia económica, social, moral y política de su historia reciente. A las repercusiones económicas de la crisis que se reflejan en alta carestía y en el repunte del desempleo, se suman también la descomposición del tejido social, la penetración del narcotráfico en casi todas las esferas sociales, la violencia virulenta en distintas entidades del país y la prolongación de una crisis política derivada de la falta de legitimidad de origen del gobierno.

Tenemos al peor gobierno federal de las últimas décadas. No trabaja. No cumple. No resuelve nada. Antes bien, provoca nuevos problemas. No le importa que la gente sufra porque se han duplicado los precios de los alimentos básicos. En contrapartida, le impone al país a un secretario de Gobernación especialista en cuidar los bolsillos de quienes se han enriquecido burlándose del pueblo, vía la corrupción. Es este un gobierno federal donde se resume todo lo malo que uno puede imaginar: autoritarismo, violación a derechos humanos, desprecio por los pobres, ignorancia, fanatismo y subordinación a gobiernos extranjeros.

Por eso Calderón no quiere que haya oposición. Quiere tener el control en todos los actores políticos. La situación nacional exige una vigorosa oposición. Mentira que existan condiciones para “la unidad nacional”. ¿Unidad nacional en torno a qué? ¿Alrededor del fraude electoral? ¿En torno a las trasnacionales petroleras? ¿A favor de los traficantes de influencias? ¿De los poderes fácticos como los cacicazgos sindicales?

La realidad es que no hay causas nacionales que unifiquen y dignifiquen una supuesta “unidad nacional” alrededor de dicho gobierno.

Al contrario, hay muchas razones por las que debe existir una fuerte oposición, especialmente por el rumbo económico, político y social que aquéllos han impuesto al país, siempre con saldo negativo para las mayorías.

Hoy no es el mejor momento de nuestra clase política nacional. En estos días no abundan tanto el arrojo, la decisión, la claridad de objetivos, la imaginación ni la voluntad de transformar.

Sólo por eso es tan importante el liderazgo de Andrés Manuel López Obrador, porque es él quien hoy representa a la oposición que hace falta.
29 Agosto 2008 03:23:01
Tres golpes al bolsillo
En un estudio reciente, denominado Los Costos de la Inseguridad, el Centro de Estudios Económicos del sector privado se queja de que el daño económico por la delincuencia en el país equivale casi a 15% del producto interno bruto. Algo así como 1.5 billones de pesos al año.

Ahí, el organismo empresarial afirma: “la delincuencia, al imponer pérdidas económicas y materiales a las víctimas con actos ilícitos, actúa como un impuesto expropiatorio que afecta la asignación de recursos y genera un deterioro en el estado de derecho, contribuyendo a inhibir la inversión…”.

Hasta aquí los hombres de negocios agrupados en dicho organismo tienen razón. El costo en dinero que pagan las víctimas del delito —todas, no sólo ellos— es muy alto (aparte, claro, de la rabia, impotencia y temor que tardan en desaparecer), pero no es el único. Al menos hay otras dos lozas sobre los hombros de los mexicanos, las cuales tienen que ver con la ineficacia y la decisión única del gobierno federal. Veamos.

Sería deseable que el CEESP se pronunciara acerca del monto cada vez mayor que la Secretaría de Hacienda devuelve en impuestos a los hombres del dinero en este país.

Apenas en julio pasado el auditor superior de la Federación, Arturo González de Aragón, denunció que en el foxiato Hacienda devolvió 680 mil millones de pesos de impuestos ya pagados, a dueños de grandes empresas.

¿Acaso esto no es “un impuesto expropiatorio que afecta la asignación de recursos y que genera un deterioro en el estado de derecho”, como denuncian los empresarios?, ¿realmente debemos olvidar el pasado, como alguien pide ahora?

¿En el último año, a cuánto ascienden esas devoluciones?, ¿y los 60 millones de pobres del país, despojados de ese recurso tienen alguna culpa; pueden hacer algo para no verse afectados por tal incompetencia?

Otro elemento que lesiona a las mayorías es que el gobierno federal aumentó unilateralmente el precio de gasolinas, electricidad y gas. (Al diesel le subieron el precio cuatro veces este agosto).

Según el Banco México, en la primera quincena de este mes tuvimos la mayor inflación desde hace cuatro años. Subieron los energéticos, pero también el huevo, la leche pasteurizada y fresca; la carne, el pollo, algunas frutas y legumbres, el transporte...

No en balde una encuesta de Mitosky revela que la mayor preocupación a nivel nacional es la situación económica, por encima de la inseguridad, pese a que diario hay más y más asesinatos en varias entidades y a la gran exposición del tema en la televisión.

Pero para contrarrestar lo anterior, ahora nos salen con que el ingreso anual de cada mexicano supera los 11 mil dólares. Ante ello, le preguntamos: ¿Qué hace usted con sus más de 110 mil pesos que recibe al año?

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