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El Bastardo del Rey
El Bastardo del Rey
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Experto en cine. Ofrece una crítica mordaz de las películas en cartelera.

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22 Noviembre 2011 04:00:48
Otra que pierde a su hijo
España nos ha regalado uno que otro garbanzo de a libra en cuanto a trhillers se refiere; ahí están “Tesis” de Amenábar o “Los Cronocrímenes” de Vigalondo, por mencionar algunos.

Ahora, desde la madre patria nos llega “Delirios Siniestros”, la ópera prima de Gabe Ibáñez.

En esta nueva cinta protagonizada por Elena Anaya se nota a leguas que los productores son los mismos de “El Orfanato”, hay muchas similitudes en ambas historias.

Anunciada como un relato de terror, el tono de trhiller se lo da el hecho de que la sensación que prevalece en el personaje central es de un miedo que se antoja vivencial. Imagínense perder a un ser querido y pasar por la angustia de no encontrarlo.

“Delirios Siniestros” cuenta la historia de María (Anaya) una joven empleada de un acuario que decide vacacionar con su hijo en la Isla de Hierro. Todo pinta de maravilla hasta que de pronto el pequeño desaparece y lo dan por muerto.

Tras enfrentar el terrible hecho, ella intenta recuperar su vida aunque intuye que su hijo vive, por lo que inicia una frenética búsqueda, poniendo en riesgo su cordura.

No sé si fue el cómo me sentía cuando la vi, pero la cinta se me hizo muy triste, tal vez por su narrativa preponderantemente visual, con pocos diálogos, donde el paisaje es nublado y en extremo frío.

Si bien el guión no es de 10, hay que reconocer las actuaciones que logran llevar a buen puerto el producto. La naturalidad histriónica le da un aura realista a las escenas y a ello se le suma una partitura cargada de melancolía, que alejan por completo al filme del género de terror. Quienes esperen ver escenas en ese tenor quedarán decepcionados.

Por eso decía que me recuerda mucho a “El Orfanato” (que por cierto, no me gustó mucho) en cuanto a la sensación de desespero de la madre por saber qué está ocurriendo. Vale decir que “Delirios Sinietros” supera a la anterior en el tratamiento del argumento que ahonda más en la psique del personaje
protagónico.

En resumen, una historia más que tétrica, conmovedora. Un trhiller enervante, oscura y siniestro, contado con buen ritmo, donde el trabajo de la actriz central es su mayor atractivo.
08 Noviembre 2011 04:00:37
¡Que paguen los minutos perdidos!
Érase que se era un mundo en el que todos eran jóvenes y bellos a pesar de sobrepasar por mucho la tercera edad. Suena bien ¿no? Pero he aquí que el hombre (cómo casi siempre) todo lo echa a perder con su ambición y maldad.

En resumidas cuentas, esto es lo que presenta Andrew Niccol en la cinta “El Precio del Mañana”, donde retoma lo que ya parece su obsesión: una historia futurista protagonizada por gente bonita. Como si no hubiera satisfecho ese capricho con “Gattaca” (la cual, por cierto, me encantó).

Con este nuevo filme, Niccol intenta debatir sobre el desequilibrado sistema económico del mundo donde sólo unos cuantos poseen mucho, mientras que el resto se la tiene que “partir” para irla
pasando.

Hay varias cosas que no me gustaron de la película. Lo primero, el personaje principal (a cargo Justin Timberlake), tan bondadoso cual carmelita descalza. Lo segundo, la nula química de la pareja protagónica. Pareciera que Amanda Seyfreid tiene todo el tiempo presente que su carilindo compañero es un boca suelta (Dou you remenber, Britney?). Ni quien les crea su “affair”.

Me gustó el guión, plagado de diálogos y juegos de palabras que provocan que la trama se vuelva verosímil.

Y qué decir de la impecable producción, se nota que Niccol tiene muy bien definido su concepto de lo hermoso.

Pero cómo dirían los españoles: “ala tío, di ya de qué va la peli”. Pues resulta que Will Salas (Timberlake), un joven humilde que vive en una época donde todo se paga literalmente con tiempo, descubre las corruptelas de este sistema, así que decide hacer algo para cambiar las cosas para que nadie tenga que
sufrir.

Imagínense usar minutos de sus vidas para adquirir bienes y servicios, y no, nada tiene que ver con los minutos de vida que se pierden con cada cigarro fumado. Aquí todo se compra con minutos, o sea que la riqueza se mide en años incluso se puede comprar la inmortalidad.

Se trata de ciencia ficción al servicio de una historia que pretende dar lecciones moralinas, a la cual le aplaudo su acertado reflejo de la realidad. ¿Una alegoría de la sociedad contemporánea? Exacto.

En resumen, una cinta con buena premisa, tibias actuaciones, que cumple pero no emociona. Si Niccol con “Gattaca” sorprendió y deleitó al mundo haciéndose de legión de fans, en su nueva cinta les queda a deber y mucho.
01 Noviembre 2011 03:00:30
Otro thriller de ‘bichitos’
Hola de nuevo mis adorados y empedernidos cinéfilos, esta semana vi la más reciente película de Steven Soderbergh, quien, les adelanto, nunca ha sido (ni será) de mis directores favoritos. Y sí, odié “Traffic” amén de los críticos azotados que la elevaron a categoría de obra maestra.

“Contagio” se llama esta historia que, para quienes nos tocó vivir la incertidumbre que despertó la gripe aviar o la “del marrano” (risas), nos pone a pensar en las posibilidades de que surjan epidemias que exterminen a gran parte de la humanidad.

Una de los mayores aciertos es el elencazo de primera que incluye a Marion Cotillard, Kate Winslet, Matt Damon, Jude Law, Gwyneth Paltrow y Laurence Fishburne, quienes dan fe del gran poder de convocatoria que tiene Soderbergh.

La cinta (anuncia en su sinopsis) narra el rápido progreso de un virus letal que se transmite por el aire y mata en cuestión de días. A medida que va creciendo la epidemia, la comunidad médica mundial lucha contra reloj para encontrar una cura y controlar el pánico, que se extiende incluso más rápido que el propio virus. Al mismo tiempo, la gente lucha por sobrevivir en una sociedad que se desmorona.

Si se trata de enfatizar los puntos buenos de “Contagio”, hay que decir que la premisa, aunque no tiene nada de novedad, es tratada de una manera que se siente tremendamente real, lo que aunado a las excelentes actuaciones (cabe aclarar que Cotillard luce desaprovechada), hace de esta película la mejor opción.

En lo personal, me quedó con el inicio, el cual logró engancharme, porque después de media hora se vuelve algo monótono el asunto. Por momentos decae el ritmo, aunque no llega a aburrir.

En resumen, se trata de un thriller bien desarrollado, entretenido, que no cuenta nada nuevo, pero lo hace de manera correcta, cumpliendo con su objetivo y demostrando lo que se puede hacer en pantalla cuando hay una fuerte suma de dinero para la producción, algo que Soderbergh aprovecha muy bien.
25 Octubre 2011 03:00:15
Mr. Bean viene ¿recargado?
Si es que a alguien todavía le queda duda que Rowan Atkinson es y será por los siglos de los siglos Mr. Bean, debe ver “Johnny English Returns”, la secuela tardía de la cinta de 2003 donde el actor británico interpreta al peculiar agente cuya idiotez supera todo parámetro
comprensible.

Y es que Atkinson domina el arte de parecer un personaje estúpido y actuar como tal con la mano en la cintura. Encima de eso, en esta nueva cinta, su flema llega a límites insospechados que poco o nada toleraran aquellos para quienes, como comediante, no es su hit.

Pero hablemos de la cinta a la cual ni el excelente reparto, encabezado por Gillian Anderson (la famosa Scully de “Expedientes Secretos X”) y el imponente Domimic West, logra salvar.

El tono de la historia es netamente humorístico. Los gags abundan, aunque muchos de ellos se aprecian repetitivos y sosos. Encima el ritmo del filme no ayuda mucho, con lo que queda de manifiesto que uno de los principales problemas está en el guión, muy por debajo del de la primera cinta. El esquema de las secuencias de acción está bien armado y no le pide nada a películas de temática similar, sin embargo, el abuso de clichés termina por mandar todo por la borda.

En esta ocasión, el cineasta Oliver Parker (quien nos obsequió también la tibia “El Retrato de Dorian Gray”), se muestra poco dinámico a la hora de relatar las aventuras del agente Johnny English (Atkinson), que vuelve al servicio secreto de la reina británica, tras un año de retiro en el Tibet.

Viene luego una serie de intrigas que no vale la pena especificar, aunque cabe mencionar que dotan de la poca fuerza que logra la cinta durante la primera media hora. Lo que viene después, seguramente hará que esta película quede en el olvido.

En pocas palabras, se trata de un producto sólo apto para los fans incondicionales del famoso comediante.
18 Octubre 2011 03:00:51
Sheridan con el pie izquierdo
Para ser honesto, después de haber visto la horripilante “Cowboys & Aliens” cualquier otro filme de Daniel Craig me parece digerible. Esto me sucedió con “Detrás de las Paredes”, que, al igual que la mayoría de las cintas que se anuncian como de terror, caen en lo mismo: mucho ruido y pocas nueces.

Parece que lejos quedó la alta factura que el irlandés Jim Sheridan logró en su carrera con joyas como “Mi Pie
Izquierdo”.

Si se trata de poner en la balanza, me quedo con la primera mitad de la cinta, donde la historia va “in crescendo” y logra atrapar la atención. Sin embargo, el resto se antoja predecible y poco
emocionante.

“Dream House”, nombre original de este thriller, relata la historia de Will Atenton (Craig), un exitoso editor que renuncia a su trabajo para mudarse con su esposa (Rachel Weisz) y sus hijas a un pequeño pueblo.

La pareja descubre que en su nueva casa de ensueño ocurrió el asesinato de una madre y sus dos hijos, el cual, cree toda la ciudad, fue cometido por el esposo, que sobrevivió.

Will investiga el asunto con la ayuda de Ann (Naomi Watts), una vecina muy cercana de la familia que murió. Al armar el rompecabezas, Will y Ann descubren que la historia del último hombre en salir de la casa de Will será tan horripilante como quien le siguió.

La cinta intenta por momentos tener un tono profundo planteando la historia de una familia con problemas como cualquiera, pero algo falla que no logra conmover, al contrario, cae en los clichés.

El tono detectivesco se lo da el personaje de Craig y aunque esto le da un matiz interesante, todo se viene abajo por el abuso de recursos más propios del cine de espanto.

“Detrás de las Paredes” es un filme que yo vería una tarde que no tenga nada mejor que hacer, pero está lejos de ser la película que moriría por ver en esta temporada que tanto se antoja apreciar una buena historia de
aparecidos.
11 Octubre 2011 03:00:36
Sigue vivo el género boxístico
Más allá de ser la clásica cinta aleccionadora que engloba el espíritu americano, “Gigantes de Acero” retoma el subgénero de cine sobre box y le da nuevo aliento. Va otra palomita para Spielberg y su buen ojo para producir la adaptación del maravilloso relato de Richard Matheson.

Leslie Bohem y John Gatins construyeron un guión que deja de lado el tinte depresivo y oscuro que Matheson le dio a “Steal” y nos entregan una historia, para todo público, hilada de tal manera que logra emocionar al espectador.

En realidad, me resultó un agasajo visual ver a enormes moles de metal enfrentarse en un deporte que, honestamente, me resulta aburridísimo. Y conste que en cuanto a cine me he permitido ver desde “Rocky” hasta “Cinderella Man”, que ya es mucho decir, pues soportar a Russell Crowe en la pantalla es un reto a mi sistema nervioso central.

Con ligeros guiños a clásicos como “Luna de Papel” y “El Campeón” y con un color similar a “El Peleador” y “Cómo Entrenar a tu Dragón”, el director Shawn Levy nos relata en “Real Steal” (nombre original del filme) la vida de un hombre (el sex symbol Hugh Jackman) que abandona a su hijo, con el que se reencuentra años después, luego de que la madre de éste muere.

Quizá suena a lo mismo de siempre: melodrama de personajes marginales con redención lacrimógena incluida, pues sí, pero aquí viene lo bueno: resulta que este hombre, quien vive en el futuro cercano, se dedica a entrenar robots peleadores, pues la sed de violencia de la gente provoca la necesidad de crear seres mecánicos que se enfrenten en el ring.

La producción contó con la asesoría de una leyenda del box, el ex campeón olímpico Sugar Ray Leonard, y fue rodada con la técnica de
captura de movimiento.

En resumen, “Gigantes de Acero” es una película muy entretenida y con mucha menos violencia que otras cintas de los últimos años. Ampliamente recomendable para disfrutar en familia.
04 Octubre 2011 03:00:04
Le dan ‘refresh’ a un ‘remake’
Hay de refritos a refritos y en el caso de “Noche de Miedo”, Craig Gillespie le infundió nueva vida a un clásico de la comedia y el terror de mitad de los 80.

Fue para mí una sorpresa el cómo Gillespie actualizó una historia que, bien en su momento fue de clase B, se convirtió en un referente vampírico generacional, algo así como el “Crepúsculo” de los chicos de hoy.

Adiós al aire clásico de las criaturas chupasangre de la cinta original, pues el cineasta alimentó a los suyos de todo lo pop que ha generado el mundo desde hace dos décadas.

Este remake resulta entretenido gracias al equilibrio entre las escenas de acción con la de comedia.

Colin Farrell se reafirma como un sex simbol y como un actor de buenos registros, pues la verdad consigue asustar.

“Noche de Miedo” relata la historia de Charley Brewster (Anton Yelchin), quien vive un momento fantástico de su vida, es uno de los chicos más populares y su novia es la niña más codiciada de la escuela. Pero las cosas se ponen feas cuando Jerry (Colin Farrell) se muda al lado de su casa. Al principio, el nuevo vecino parece genial, pero con los días, algo en su comportamiento resulta raro.

Tras descubrir que en casa de Jerry suceden cosas extrañas, Charley se da cuenta que su vecino es un vampiro que se sirve del vecindario para atrapar a sus presas. Nadie le cree al chico así que recurre a un ilusionista de Las Vegas para que lo ayude.

Aplaudo el correcto trabajo del elenco en el que destacan Anton Yelchin, David Tennant, Christopher Mintz-Plasse y Tony Colette.

Respecto a la cinta en general, la primera mitad posee una buena atmósfera y logra su cometido como película de terror, el resto por momentos resulta irrisible y hasta
incoherente.

Considero que Gillespie consiguió un resultado aceptable pero claramente artificioso.

20 Septiembre 2011 03:00:05
Más pan con lo mismo
Una pareja que se ama, un niño con problemas y una casa antigua en la que suceden cosas raras, son tres elementos que combinados han generado innumerables películas, algunas con buen resultado, otras no tanto.

“No le Temas a las Oscuridad” es una más de ellas. En general, es visualmente atrayente y atmosférica, pero no logra su cometido, lo “interesante” se gesta después de la mitad.

Algo que me molestó mucho fue que más de una escena raya en lo gore, recurso gratuito, que no aporta nada y que nunca ha sido muy de mi agrado en una cinta que se jacta ser de terror.

Si bien hay que reconocer que se nota la mano de Guillermo del Toro, quien produjo y escribió el guión basado en el filme homónimo de 1973 que dirigió John Newland, Troy Nixey (quien dirige esta nueva versión) no logra mantener el nivel de suspenso en el espectador. El filme se antoja soso y el nudo y clímax caen en lo irrisorio.

Eso sí, magnífica fotografía: la residencia donde se lleva a cabo la acción por sí misma resulta atemorizante. El aura de misterio se acentúa con el paisaje de enormes jardines, un tanto en el descuido, que rodean la casa.

Por momentos, el tono de esta película evoca a “El Laberinto del Fauno” y a la animada “Coraline”, por el tono de la historia y la concepción del diseño del arte, pero sin duda, esta dos son muy superiores en todo su conjunto.

Creo que el error de Nixey es que se engolosina con la tecnología que un aparato como el de Hollywood le puede ofrecer. Remitámonos al nombre de la cinta, el elemento de terror es que en la oscuridad se encuentran cosas que no podemos ver. Nixey revela, y de qué manera.

En resumen, un hipnótico guión con un sugerente tinte gótico al servicio de un tibio filme que se salva por la correcta presencia de Guy Pierce y Katie Holmes, y por la arrebatadora interpretación de la pequeña Bailee Madison, en el papel de Sally, quien no dudo sea la sucesora de Dakota Fanning.

Recomendable, si les gusta asustarse, para los adolescentes y para los que se sugestionan fácilmente. Escépticos y burlones
abstenerse.
14 Septiembre 2011 03:00:45
Un descarnado y gélido cuento
Desde “Monster” no había visto una cinta que me estrujara tanto como “Invierno Profundo” (“Winter’s Bone”). Es lóbrega hasta la náusea, y a pesar de que es contada con un ritmo pausado, lo toma a uno y no lo suelta. ¿Cómo no dejarse atrapar por la hechizante fotografía que muestra un cuento oscuro en medio de un helado y agreste paisaje?

Debra Granik nos entrega un impecable thriller campirano, relatado de manera visceral, sin concesiones, en el que una joven de 17 años se ve forzada a madurar violentamente, a enfrentar una realidad desesperanzadora y vergonzante, encima enfrentándose a su propia parentela, que la tratan como al peor de los desconocidos.

Un viaje grotescamente equiparable al que hace Alicia al caer en el pozo. Ree, el personaje central, busca obsesivamente a su padre, que debe presentarse a juicio ante la ley, pues de lo contrario está en riesgo la casa y lo poco que le queda a la joven, quien se hace cargo de sus dos pequeños hermanos y de su madre enferma.

La acción se lleva a cabo en una remota comunidad rural donde Ree debe sobrevivir como le sea posible, sin dinero ni recursos para sacar adelante a su familia.

La familia de su padre tiene un código de silencio y unos a otros se temen, porque saben que de eso depende su propia vida.

Esto no es impedimento para que Ree, sintiéndose acorralada, agote todas las posibilidades para encontrar a su padre y solucionar su futuro inmediato.

Basada en una novela estadounidense medianamente exitosa, la trama de esta película (ganadora en Sundance) realmente no aporta mucho, pero el sórdido retrato de los personajes, aunado a los escenarios, cautiva al espectador sin necesidad de grandes artificios.

Es de aplaudir la excelente actuación de Jennifer Lawrence (no en balde su rol le valió ser nominada por la Academia), aunque el resto del reparto también se encuentra a la altura.

“Winter’s Bone” posee una fría narrativa que estremece al espectador, que se deja llevar por el magnetismo de sus imágenes.
06 Septiembre 2011 03:00:40
Y que se enojan los changos
Debo confesar que tenía mis reservas en ver una precuela del “Planeta de los Simios”, como que ya había sido mucho sobre el tema, incluso a mí me satisfizo la versión de Tim Burton y no me importa los miles de detractores que la odiaron, ¿qué puedo decir?, soy incondicional del padre de Edward Scissorshand.

Ah, pero ¿qué decía?… sí, el filme de Rupert Wyatt es lo que yo llamo redondo, va de menos a más culminando con una trepidante secuencia en pleno Golden Gate que me mantuvo sin parpadear.

Sucede algo extraño, los personajes humanos se antojan flojos, aunque el carilindo James Franco saca con decoro su papel, no así el de Freida Pinto, que si no existiera no cambiaría el rumbo de la historia.

“The Rise of The Planet of The Apes”, nombre original de la cinta, cuenta la historia Will Rodman, un científico que investiga la cura del Alzheimer (su padre lo padece) experimentando con simios.

Tal virus, al ser inoculado, mejora las funciones cerebrales de los animales a niveles sorprendentes.

Tras la muerte de una chimpancé que muestra un comportamiento inusualmente agresivo, por lo que tienen que sacrificarla, Will se ve en la obligación moral de cuidar al pequeño crío al que llama César, quien heredó la inteligencia de su madre.

Conforme crece, César se da cuenta de su condición y de cómo lo ven los humanos, lo que lo lleva a defenderse en más de una ocasión. Acérrimos defensores de los animales favor de abstenerse.

Destaca el rol de Andy Serkis que dota a César, el personaje central, de un sutil tono humano, nada exgerado o risible, donde el descontento por sentirse marginado y distinto va “in crescendo”, hasta detonar en el deseo de ser verdaderamente libre.

Los que vieron la película de Heston, quedarán satisfechos por cómo se da la revuelta esta nueva cinta. Todo es contado con un lenguaje visual que deja en claro la inteligencia y dignidad de César.

Maravilla de efectos visuales (a cargo de WETA), una efectiva dirección y una enriquecedora banda sonora complementan el que para mí es uno de los mejores productos que llegan de la meca del cine en los últimos meses.
30 Agosto 2011 03:00:25
Un desangelado blockbuster
Me parece que Jon Favreau es un cineasta que aún no termina de cocinarse, pues desde su primer trabajo, “Zathura” (2006), hasta el más reciente, “Cowboys & Aliens” (2011) no muestra mucha evolución, incluso, este último filme está muy por debajo de sus dos entregas de “Iron Man”.

El “ex-gordito” neoyorkino conjuntó a dos figuras que encarnaran a iconos del cine: Daniel Craig (James Bond) y Harrison Ford (Indiana Jones) pero ni eso, ni los efectos visuales salvan a una cinta que tiene una insípida narrativa y una trama muy predecible.

Personajes grises y olvidables (abundan los secundarios), un inexpresivo Craig que no pierde oportunidad de mostrar sus acerados pectorales y un Ford que claramente dio el “viejazo”, dan forma a esta historia basada en una novela gráfica que mezcla el western y la ciencia ficción: una fórmula antojable para cualquier “geek” amante del cine.

Sin embargo, el filme no explota al máximo ninguno de los dos géneros y se queda en un poco efectivo término medio, que dista mucho de la promesa épica.

Quizá el error de la película es habérsela tomado tan en serio, en lugar de darle un tono similar a “Hombres de Negro”, algo que en un principio pretendía Steven Spielberg (productor ejecutivo), aunque su socio Ron Howard decidió “dramatizarla”, logrando el resultado visto en pantalla.

La cinta relata la historia de Jake Lonergan, un hombre amnésico (Craig) que, tras cruzar el desierto, llega al olvidado pueblo de Absolution (¡Uy! El detalle poético apocalíptico), el cual es atacado por extraterrestres, que, tal vez picados por un mosquito mutante, se unen a la fiebre del oro del siglo 19.

Lonergan tiene un sofisticado brazalete que funciona como arma letal contra de los alienígenas (híbrido del yeti y el alien de Ridley Scott) y al conocer a Ella (Olivia Wilde), personaje que “guarda un secreto”, recobra las ganas de salvar al mundo y junto a un numeroso grupo de hombres, apaches incluidos (risas), se enfrenta a un séquito de “moscoaviones” y a los mencionados “yeti-alien”, para restablecer el orden del pueblo y recuperar a los habitantes abducidos.

Rescatable es la correcta fotografía (incluso en las escenas más obscuras), la acertada banda sonora y la hipnótica belleza de Olivia Wilde (¡qué ojos de mujer!).

En resumen, una cinta entretenida para quien no tenga nada mejor que hacer. A quienes no la han visto no les arruinaré el final, pero luego no griten: ¡Que devuelvan las entradas!
23 Agosto 2011 03:00:09
Una sobrevalorada comedia
Marquescine
El Bastardo del Rey


¿Qué les pasa a los comediantes estadounidenses que deciden quedarse en un su área de confort? Creo que poner cara de idiota a la menor provocación es un recurso muy gastado. ¿O es acaso que Ben Stiller, Adam Sandler, Jim Carrey y Steve Carrell fueron a la misma facultad?, porque sus personajes siempre caen en el cliché de hombres poco agraciados que se quedan con una mujer hermosa que termina a sus pies.

Y no es que sea un antirromántico, pero no soporto que le vean la cara al público, algo que, creo, hace con dolo la cinta “Un Estúpido y Loco Amor”, de Glenn Ficarra y John Requa.

Si bien, es de aplaudir el argumento donde se entrelazan varias historias de personajes tan disímbolos como interesantes, el abuso de clichés y la tibieza del guión que parece no ir a ningún lado, hacen eternas las dos horas que dura el filme.

La historia se centra en Carl (Carrell) y Emily (Juliane Moore) que están por divorciarse aunque todavía se aman. Carl es ayudado para recuperar su masculinidad por un atractivo casanova (Ryan Gosling), quien, oh, ¡vaya sorpresa! (fue ironía) termina enamorándose de la hija de su pupilo.

Carrell cansa con su rol de perdedor maduro y Moore, como siempre, mesurada y correcta, luce espléndida, dándole fuerza a la cinta que durante la primera hora deja en claro que para tener éxito con las mujeres, se necesita tener una vasta cuenta bancaria y no escatimar en ropa de marca y en bebidas “de hombre adulto”. ¿Les suena la frase “cartera mata carita? (cliché, cliché, cliché).

Para colmo, el puberto precoz enamorado (y luego decepcionado) de su niñera que a su vez ama en secreto al papá de aquel y que, aconsejada por una experimentada compañera, decide tomarse unas eróticas fotos para mandárselas al objeto de su deseo.

Lo más rescatable es la escena climática de la pelea en el jardín, donde los varones se dan con todo, mientras las mujeres sólo observan el desbarajuste ocasionado por el amor malentendido.

En resumen, la cinta, que está bien para pasar el rato, pone en dimensión las posibles locuras y estupideces que cualquiera llega a hacer cuando está enamorado, pero, al salir de la sala uno se queda con el resabio de haber estado aplastado todo ese rato y no tener mucho en qué pensar.


29 Julio 2011 03:00:11
Un viaje que cambia vidas
Sí, lo sé, la euforia por Capitán América es innegable, pero este viernes también llega a las salas de cine “Princesa por Accidente”, que me llamó la atención desde que supe que se trataba sobre una chica que soñaba con ir a París, y es que tengo una debilidad nociva por las tramas sobre la Ciudad Luz aunque se trate de un blockbuster como en este caso.

Debo confesar que el filme, producido por Nicole Kidman y protagonizado por una desabrida Selena Gómez, me atrapó, aunque sin llegar a cautivarme, porque resulta llamativo cómo se da las transformación de los personajes a raíz de unas aventuradas vacaciones.

El director Thomas Bezucha (“La Joya de la Familia”) nos cuenta el relato de Grace, quien utiliza sus ahorros como camarera para, junto a su amargada hermana y su mejor amiga, realizar el viaje de sus sueños, el cual resultará ser una muy mala experiencia.

Como suele suceder en estas historias, una “forzada” circunstancia, en este caso el entrar a un lujoso hotel para protegerse de la lluvia, da un giro a los acontecimientos. Grace es idéntica a Cordelia, una soberbia y maleducada heredera inglesa, por lo que, instada por sus acompañantes, decide suplantarla y disfrutar de una ostentosa estancia en Monte Carlo (que, para información de los puristas, es el nombre original de la cinta).

El ritmo del filme me parece lento y, ¡oh!, lo siento, me hace ruido la protagonista que tiene de británica lo mismo que J.Lo tiene de austriaca. La parte musical es muy disfrutable: hay un par de temas del primer álbum de Mika (“Love Today” y “Relax”) y en una escena abierta con pirotecnia incluida, suena de fondo “La Vie en Rose”.

Chicas bellas y apuestos galanes hacen de ésta, una cinta romántica de nueva generación, si bien vale decir que el mensaje central es que sólo siendo uno mismo se puede encontrar la felicidad y que el verdadero valor de las persona está en su interior.
22 Julio 2011 03:00:40
Jim Carrey es un cómico en declive
El hombre rico y exitoso profesionalmente, pero con una vida personal hecha un desastre es una historia muy contada. Los que no se cansan de ella podrán ver sin alterarse la nueva película protagonizada por Jim Carrey que emplea esa vieja fórmula.

En “Los Pingüinos de Papá”, el icono de la comedia de los 90 se anota otro rol presuntamente serio (en la línea de “The Truman Show” sin llegar a “Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos”) pero recurre a lo que sabe hacer: caras y gestos (aunque con mesura).

La cinta relata parte de la vida de Thomas Popper, cuyo padre al morir le hereda seis pingüinos (a los que luego les pone nombres “blancanievescos”). ¿Suena inverosímil que estos animales lleguen a un lujoso loft neoyorkino y que pervivan en excelentes condiciones e incluso se entretengan viendo filmes de Chaplin? Bueno, es ficción y todo se vale, ¿no?

Recursos baratos como el que la “nana emergente” salga corriendo y deje abierta la puerta para que las criaturas escapen y le “compliquen” la vida a su tutor, o el que éste se preocupe y luego disfrute verlos defecar.

A pesar de esto, es de aplaudirse que la historia busque rescatar la relación familiar, aunque sea gracias a las peculiares mascotas.

Mark Waters, el director, logra una historia predecible, hilada por situaciones que sólo a alguien de humor simple lo pueden hacer reír. Los pingüinos pueden resultar simpáticos para algunos, pero su intervención se antoja desaprovechada.

Un punto a su favor es la participación de la legendaria Angela Lansbury, quien tiene gran injerencia en el personaje central.

En resumen, una cinta muy simple, digerible, sin pretensiones, que resulta una buena opción para ver en familia aunque seguramente los que la disfrutarán más serán los pequeños.

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