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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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26 Agosto 2010 03:00:57
Mujeres en la Masonería
Benito Juárez liberó a los mexicanos: Ernesto Méndez García

El caro leyente Méndez García, quien dice leernos en el periódico internético “Diario Libertad” (circulación: 80 mil visitas diarias) ha recibido cortesía de terceros invitación al I Encuentro Masónico Bicentenario 2010 a realizarse el fin de semana en Veracruz.

Le dice al escribidor: “Sus textos, que leo regularmente, no me indican que sea usted masón o alguien con vínculos con la masonería mexicana, por lo que me sorprende que usted vaya a disertar en ese primer Encuentro Masónico Bicentenario…

“Yo lo ubico a usted, por el contenido de sus textos, como un individuo versado en historia, filosofía, derecho, ciencias políticas y sociales y como usuario aplicante del materialismo dialéctico y el histórico en sus enfoques y análisis de nuestra realidad…

“Quisiera poder viajar a Veracruz y escuchar lo que le dirá usted a los masones de hoy, quienes en m i humilde opinión veneran a don Benito pero no siguen sus preceptos ni ejemplo y parecen ajenos como grupo organizado, a los peligros que nos acechan”.

Éste escribidor agradece la misiva del leyente García Méndez, a quien no conoce, y le confirma que, en efecto, ha sido invitado a disertar en el ya citado Encuentro Masónico previsto para los días 28 y 29 del mes que corre.

El Encuentro es organizado por la Respetable Gran Logia Veracruz Llave, cuya Gran Maestra es la pedagoga y abogada Bernarda Reza Ramírez y la Gran Secretaria es la también mentora Marcela León Cruz.

Concita la atención que la dirigencia de esa logia convocadora del Encuentro esté constituida por mujeres –las señoras Reza Ramírez y León Cruz-, pero remítase el leyente a doña Josefa Ortiz de Domínguez, icono libertario e independentista.

Quizá con esa noción subyacente en la psique genérica, la mujer mexicana accedió, tras intervalos accidentados, a la masonería en las primeras décadas del siglo 20. Fue en 1935 en que se fundó una logia femenina propiamente en el Valle de México.

La contribución de la mujer mexicana a la masonería enriquece el pensamiento libre y racional, además de que su participación franca es reconocimiento explícito –y concreto— de la esencia misma de lo humanístico que inspira y nutre a la institución.
13 Agosto 2010 03:00:44
Pensar en la sociedad
‘Hay muchos detenidos, incluso en flagrancia, pero pocos sentenciados’: Felipe Calderón

En la sexta jornada del Diálogo por la Seguridad, convocado por el Presidente de Facto Felipe (del Sagrado Corazón de Jesús) Calderón y en el que participaron ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el tema de la inmunidad fue abordado.

El abordaje –válgase la metáfora- del asunto fue realizado por el propio señor Calderón y Guillermo Ortiz Mayagoitia, presidente de la SCJN, quienes centraron sus intervenciones en la impunidad delictiva que prevalece en México.

Ambos dignatarios –el Presidente de Facto, por un lado, y el ministro Mayagoitia, por otro- tenían en mente, al hablar, el omnipresente fenómeno del tráfico ilícito de estupefacientes y psicotrópicos, no los delitos de otra naturaleza.

Más es en ese asunto de los delitos de naturaleza común en donde la impunidad es abrumadora, pues según las estadísticas de la propia secretaría de despacho de Seguridad Pública, de cada cien delitos registrados, 99 quedan sin sanción.

Esa impunidad tiene una miríada de causales, siendo la principal la corrupción misma de los procuradores de justicia, cuya ineptitud y corruptibilidad es, por añadidura, motivo por el cual los impartidores tienen que declarar improcedentes los casos.

Predeciblemente, ese mismo porcentaje de impunidad se traslada a los delitos del “narcotráfico” –contra la salud, etc.-, aunque su impacto es más dramático. Aclárese que los delitos aquí aludidos no comprenden a los no registrados o no denunciados.

La impunidad –su prevalecencia, su desarrollo y su crecimiento al parecer incontenibible- tiene una consecuencia aberrante, la de mutarse de anormalidad a “normalidad”. La impunidad es, pues, lo normal. Preside la vida nacional.

En el territorio de la producción, abasto o comercio al mayoreo y menudeo y consumo de estupefacientes y psicotrópicos, la impunidad establece de hecho la no vigencia de las leyes en la materia. Esa es una realidad incontrovertible.

Así, producir –o importar— estupefacientes y psicotrópicos y distribuirlos a un nicho de mercado de consumidores claramente localizado adquiere cierta legitimidad implícita y subrogada conformada e incluso asegurada por la propia impunidad.

Hoy, sábese, es posible adquirir, v. gr., cocaína y mariguana sin mayor problema a ojos vistas, en lugares públicos y a sabiendas cómplices de los propios representantes de las fuerzas coactivas del Poder Ejecutivo del Estado. Hay anuencia interesada.

Cientos de miles –medio millón- de individuos proveen de cocaína y heroína u otras drogas llamadas “duras” y mariguana a un número espectacularmente creciente de consumidores. Esos proveedores dan hasta servicio a domicilio o a oficinas.

Ese mercado de consumidores –que incluye a funcionarios de alta jerarquía en los gobiernos federal y de los Estados y municipales y no pocos individuos de gran visibilidad pública y emulativos en las artes y los deportes— es muy dinámico.

Sábese, documentadamente, que el consumo de mariguana está muy extendido entre los miembros del Ejército, pese a su prohibición reglamentaria que, contradictoriamente, no es expresa. Éste es, además, un verismo verificable.

La penalización vigente en materia de producción (o importación), abasto y consumo de estupefacientes y psicotrópicos existe sólo en la letra, más no en los hechos, lo cual le otorga al fenómeno del “narcotráfico” un carácter cultural: la costumbre es ley.
30 Julio 2010 03:00:24
La Ley Arizona
El odio racial ya está en Arizona: Elvira Arellano

Habría que elogiar a Barack Obama y a la juez federal estadounidense Susan Bolton por sus actuaciones respectivas en la suspensión de algunas de las disposiciones más racistas de la llamada Ley Arizona. Empero, sus actuaciones no resuelven el problema.

Además, la suspensión que se comenta del citado ordenamiento –en la taxonomía legislativa identificada como SB 1070- fue resuelta en vísperas de su entrada en vigor, pero solamente pospone una solución de fondo a problema tan complejo.

A su vez, esa solución –que muchos calificaron de “salomónica”— tendrá secuelas predecibles: mayor antagonismo y, ergo, hostilidad, de un segmento importante de la población del Estado de Arizona, opuesto polarmente a otro, también denso y grueso.

De hecho, presúmese en ciertos cenáculos del poder político, en estamentos de la defensa de los derechos humanos –incluidos los civiles-, en los de vanguardia de la lucha por la igualdad y la justicia y el ámbito académico, la polarización es peligrosa.

El peligro reside precisamente en una realidad insoslayable: el fuego del racismo estadunidense es atizado facciosamente por intereses político-electorales que así agravan un temor a los migrandos mexicanos y un entorno de incertidumbre económica.

Si bien el problema es colosal en lo moral y lo político para el gobierno que preside el señor Obama, lo es aún más para los millones de mexicanos inmigrados con o sin visa de trabajo en EU y para el propio gobierno y el Estado mexicanos.

¿Por qué el fallo de la juez Bolton sólo pospone la solución del problema? A esa interrogante adhiérese la siguiente: ¿Pudo el señor Obama hace mucho más que llevar a los tribunales la Ley Arizona? ¿O qué más puede hacer hoy el mandatario de EU?

Es obvio que don Barack no puede hacer mucho, pues no tiene un Legislativo afín (incluso algunos de sus compañeros de partido se oponen a una reforma amplia en materia de migración) y su acción política se circunscribe a lo constitucional.

Esto nos lleva a identificar y analizar la causa del problema: la emigración de mexicanos a EU que, al llegar a ese país, se convierten en inmigrados, lo cual representa una segunda faceta -tan dramática como la primera- del mismo problema.

Sin duda. Esto también nos lleva a determinar las causas reales de la emigración: el desempleo, la incertidumbre, la estratificación de la forma de organización económica prevaleciente y el atributo cada día más antisocial –antipueblo- de ésta.

Eso conforma el llamado factor de empuje o de impulso (“the push factor”), por el cual los mexicanos desempleados de centros urbanos y rurales principalmente deciden abandonar el terruño e ir en pos de una utopía, el llamado “sueño americano”.

En México, el Estado ha demostrado su incapacidad de largo tiempo –desde 1982, en el presidencialado de Miguel de la Madrid— para crear condiciones socioeconómicas y sociales (laborales y educativas, sobre todo) para desincentivar la emigración a EU.

Sin presente y, por lo mismo, sin futuro, el mexicano del campo y la ciudad –en atroz marginación, la de lumpen proletariado- emigra a EU. En ese país enfrenta racismo e irrenarrables condiciones laborales. Se les explota tanto o más que en México.

Por extensión, los centroamericanos en EU padecen los mismos problemas que los mexicanos. Los empuja el desempleo y la incertidumbre laboral y los atrae las cuentas de vidrio del estilo de vida estadounidense. Su aislamiento y marginación son ínsulas.
11 Junio 2010 04:07:10
¿Lo sabrán Carmen y Denisse?
La guardería ABC es ruina de culpas
La Universidad Veracruzana –“Arte, ciencia, luz, lis de Veracruz”– está, al igual que no pocas instituciones de su tipo en México, inserta o al menos no es ajena al poder político en cada uno de los 31 Estados Unidos Mexicanos y el Distrito Federal.

El año pasado, la UV, cuyo rector es ciertoacadémico de presunta víscera suelta e incontroladolenguaje bífido de nombre Raúl Arias Lovillo,se hizo ungidor fáctico de honores de la UV a hombres y mujeres de pro de la difusión periodística en México.

Así, don Raúl–quien como rectorse ha adherido al tramposo y tartufo modus operandi de los políticos de modus vivendi, de inconfiable laya– rinde honores a los campeadores de la difusión periodística que lo merecen. Pero sus móviles son dudosos

En 2009, don Raúl logró –o por lo menos implicó su aval o “visto bueno” para ofrecerle un reconocimiento académico a Helio Flores, celebrado caricaturista y artista plástico,quien ciertamente merece muchos honores más.

Los motivos son de evidente obvención crematística del citado rector.No son los motivos propios inspirados en el ánimo sincero y honesto de otorgarle honores a quienes indiscutiblemente honores merecen, sino como inversión política personal.

¿Por qué? Por lo que al parecer lo que motiva a éste educador –a quien se le supondría por lo mismo poseer una vena tolerante y despojada de capillismos sectarios– es el lucrco político personal que oculta o mariza lo que no es, unindividuo corto de miras.

II

Corto de miras, limitadas precisamente por su inclinación a dejarse llevar por rencores y ánimos de venganzas personales. A don Raúl, que pudo haber sido un individuo de trascendencia, se desempeña en la franja estrecha de sus obnubilaciones.

Obnubilado está éste personaje, poseído, a todas luces –en política lo que parece es, decía Jesús Reyes Heroles– de un frenesí caprichosamente vengativo, lo cual nos lleva en periplo a don Helio, ameritadísimo cronista y veedor crítico del presente político.

Los honores rendidos a don Helio por la UVtuvieron un marco ominoso y un telón de fondo aun más execrable, pues coincidió, en ese vero día, con el cese fulminante de Julio Ricardo Blanchet Cruz como comentarista de Radio UV, en Xalapa.

El cese de don Julio Ricardo –cuyo programa cotidiano, al mediodía, “Opiniones y Comentarios”, era el de m ayor “rating” en RUV –fue ordenado directamente por el rector Arias. ¿Motivo? Se lo exigió el obispo Sergio Obeso.

¿Y qué molestó tanto a don Sergio,hombre, presumiríase, recipiendario de las bondades de la tolerancia y la justicia que preconiza el cristianismo, como para exigirle a don Raúl que cesase perentoriamente, en el caso, al comunicador Blanchet Cruz?

Para empezar, don Julio Ricardo es un laico, de modo que no está sujeto a los constreñimientos inquisidores tal como los aplica el señor Obeso y sus opiniones se formulan en el marco de lo constitucional para comentar asuntos de la iglesia.
10 Junio 2010 03:00:56
Iniciativa México
I
El trabalenguas del señor Garrido –historiador de la economía de no magro renombre– exhibe zumbonería, pero no obstante su evidente carácter de retruécano es aforismo que bien aplicaríase fidedignamente al ejercicio del poder político en México.

Adviértasele al avispado leyente que la simulación es una peculiaridad tan humana –de hecho, existe en la naturaleza toda, su fauna y su flora– que es componente constitutivo importante de la idiosincrasia del individuo y de la sociedad misma.

Simulamos, pues, simpatía para ocultar o matizar antipatías. Simulamos amor para disfrazar e incluso negar odios. Simulamos solidaridad para mimetizarnos en contextos de egoísmos. Simulamos que nos divierte lo que nos aburre.

II

Éstas reflexiones tienen que ver con el lanzamiento mediático, el pasado 7 del mes corriente, de una propuesta de incentivar incluso en lo material las iniciativas “de acción social o ecológica por el bien de México”.

Para ello, se pretende apoyar con recursos financieros a personas físicas y morales, instituciones y organizaciones que presenten a instancias calificadoras proyectos específicos de acción social o ecológica, orientadas al desarrollo de la sociedad.

La propuesta, denominada “Iniciativa México”, tiene por patrocinadores a muchas entidades comerciales de la difusión general y periodística del Distrito Federal, académicos prominentes y de los llamados organismos civiles o de la sociedad civil.

En el acto protocolario, muy solemne según versiones periodísticas, del lanzamiento de la aludida Iniciativa México, el rector de nuestra Universidad Nacional Autónoma, José Narro Robles, dijo un discurso que antójase prescriptivo y rectificante.

III

“Aquél (proyecto de país) que nos trajo a éste punto se ha agotado y tiene que cambiar””, describió. “Debemos acordarlo con la participación de todos… proponernos un modelo que distribuya de mejor manera la riqueza nacional y el trabajo colectivo”.

También dijo que “tenemos que plantearnos nuevas hazañas nacionales, especialmente de orden social, que resuelvan los saldos históricos y que anticipen las necesidades venideras”.

También dijo don José: “Tenemos que forjar un nuevo pacto nacional que responda a nuestra realidad. Debemos cambiar la polaridad y transformar el ambiente de desesperanza y frustración”.

El exhorto del rector Narro pareció desnudar el meollo motivacional mismo de los organizadores de la Iniciativa México, que son los grandes consorcios de difusión masiva impresa, radiofónica y televisiva, distinguidos por su adhesión al statu quo.

Y ese statu quo, sábese bien, permite prosperar con hiperbólica largueza a esos consorcios de la difusión, por lo que dudaríase que los enunciados del rector sean asumidos.
03 Junio 2010 03:00:32
Jueces ‘codigueros’
El eminente doctor en derecho Córdova, de nuestra UNAM, piensa que los “jueces codigueros” –que son la inmensa mayoría en el sistema impartidor de justicia en México– contribuyen a negarle al ciudadano de a pie el acceso a lo justo.

Dígase de otro estilo, caro leyente, que un juez codiguero y, por añadidura, “letrístico” es aquél cuyos fallos se sustentan como práctica común en una aberración: desestimar el fundamento constitucional de la ley que aplican.

O peor: no sólo desestiman, sino que ni siquiera –afirmaría con toda autoridad y razón el doctor Córdova– suelen examinar aunque fuere someramente dicho fundamento constitucional. ¿Se les puede culpar de ello? Sí y no.

¿Por qué? Por la sencilla razón de que nuestra legislación en lo judicial faculta únicamente a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para una paráfrasis constitucional; es decir, interpretar el espíritu y la letra de la Ley Suprema.

Obsequiar de esa guisa órdenes de aprehensión o de cateo solicitadas por la Procuraduría General de la República es práctica corriente, siendo el caso más fresco el de Gregorio Sánchez Martínez, “Greg”, candidato a la gubernatura de Quintana Roo.

Pero un juzgador codiguero bien podría, aun en el marco cultural y jurídico que le impide abrevar en lo constitucional para darle racionalidad a sus fallos, orientarse en la protección que la Carta Magna le otorga –con cortedades– al ciudadano de a pie.

Este es el asunto de fondo –el verdadero– subyacente en la realidad: la indefensión de los ciudadanos ante otros o incluso del propio poder político del Estado mexicano en todas sus instancias y niveles, incluido el judicial mismo.

Por “justicia federal” entenderíase al Poder Judicial de la Federación de los 31 Estados Unidos Mexicanos y el Distrito Federal, que presupone un contrapeso a los actos de los personeros de los otros poderes de la citada Unión de entidades federadas.

Esa indefensión es evidentísima, no sin acusado dramatismo, en el ámbito de la vigencia, respeto y protección institucional de los derechos humanos que, en México, conforman un paisaje contextual muy árido e insoslayable.

El Estado mexicano es uno de los más señalados en el mundo como conculcadores y violadores de los derechos humanos de quienes habitan permanentemente su territorio o quienes están en tránsito a USAmérica, como los centroamericanos.
27 Mayo 2010 03:00:57
Diego: el otro Móvil
Este personaje no es un dechado de generosidad solidaria
Hace días se abordó sesgadamente aquí la posibilidad de que el móvil de la desaparición forzada de Diego Fernández de Cevallos podría haber sido una venganza política devenida de pujas sordas de poder en el panismo por la sucesión presidencial.

Adviértasele al leyente que la gama de móviles de la desaparición del señor Fernández de Cevallos es amplísima dado que éste personaje no era –no es, pensamos— un dechado de generosidad solidaria y sí un notorio alevoso.

Éste personaje malquisto por muchos tenía en su haber un cúmulo grueso de enemistades que superaba a su padrón personal de amigos reales, ya que había despojado a muchos, destruido a otros tantos y afectado la existencia de terceros.

Don Diego era imbatible, inalcanzable por los rencores de los damnificados de sus quehaceres ventajosos, e impermeable a las venganzas, las revanchas y las represalias de aquellos a quienes ha afectado. Don Diego era el emblema vivo de la impunidad.

Y epítome también del cinismo que deviene de ésta… hasta que se topó con alguien con mayor poder que él y quien, según el magín del señor Treviño, es un personaje ingrato y desleal instalado en un no identificado “Palacio de la Republica”

En el relato queda implícito que el ocupante de la mansión republicana en la umbría pineda de Chapultepec favorece a un opositor tricolor –el odiado priísmo--, Enrique Peña Nieto, como su sucesor, ya que el blanquiazul ni siquiera caballada tiene.

El ausente –otros, como Andrés Manuel López Obrador, le llaman El Innombrable—antójase el personaje central de la trama: alentó el golpe de Estado foxista de 2006, usó a don Diego y patrocina al don Enrique. ¡Ah!, también patrocinó a don Felipe.

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26 Mayo 2010 03:00:37
La otra guerra de Calderón
I
En la “Declaración de México-Tenochti-tlán”, los pueblos indios y afrodescendientes de Nuestra América y el Caribe (22-V-2010), se formulan propuestas que subrayan, por inferencia, una conducta criminal de los estados nacionales.

Y no sólo eso: aunado a tal conducta –que es deliberada– de los estados nacionales se identifica objetivamente expresiones organizadas de genocidio mediante una guerra de exterminio y rapiña con varios estilos y fisonomías simultáneas.

Por ésta y otras razones más también de gran peso, no antójase fortuito que en la capital mexicana se haya realizado el Encuentro de Pueblos Indígenas Originarios y Afrodescendientes de América Latina y el Caribe.

Ese Encuentro reunió en la antigua capital del Anáhuac a representantes de los pueblos originarios americanos (hubo incluso una delegación de USAmérica), quienes emitieron su muy esperanzadora declaración en un contexto asaz ominoso.

Los paramilitares son fuerzas patrocinadas, protegidas, financiadas y dirigidas por el Estado mexicano en sus instancias federal, de las gubernaturas y alcaldías, entidades que garantizan impunidad a los asesinos de esas organizaciones milicianas irregulares..

II
Así, a las muy cuestionadas guerras del Estado contra los cárteles del tráfico ilícito de estupefacientes y psicotrópicos y contra el propio pueblo de México, súmanse la que se libra en agravio de los pueblos originarios.

Esa guerra tiene por teatro de operaciones a Chiapas, Oaxaca, Puebla, Veracruz, Michoacán, Sonora, Chihuahua, Guerrero, por citar sólo unos de los 31 Estados Unidos Mexicanos y el DF. Esa es “la otra guerra” de Felipe Calderón.

Los paramilitares están particularmente activos en Chiapas, Oaxaca y Michoacán debido a los asesinatos a mansalva y en emboscadas de dirigentes indígenas y simpatizantes solidarios tanto mexicanos como extranjeros.

Cometer un crimen de Estado no requiere necesariamente un perpetrador visible –militar o policía– con credencial del Ejército o de la Armada o del aparato de espionaje del Gobierno federal.

III
En igual vena, fomentar crímenes de Estado o propiciarlos e incluso inducirlos no demanda la participación activa y/o pasiva, intelectual o material, de los agentes del aparato coactivo y coercitivo –la violencia legal– de dicha entidad.

Para ello, el Estado –todos los Estados, en todo el mundo, según la experiencia histórica– financian grupos de sicarios y partiquinos mercenarios a los que en el argot de la sociología, son paramilitares. Éstos son grupos armados irregulares. Paramilitares.

En el caso mexicano, los llamados crímenes del Estado tienen la doble peculiaridad de ser acciones no sólo del poder político de dicha entidad, sino de éste mismo, dado que son perpetradoras cómplices activas y/o pasivas todas las instancias estatales.

La “otra guerra” del señor Calderón tiene motivaciones profundas que se insertan en el contexto histórico: continúa hoy el genocidio de los pueblos originarios y el despojo y saqueo de sus entornos ancestrales iniciado hace casi 500 años.
19 Mayo 2010 03:00:36
Calderón en Washington…
I
El aforismo del embajador de México en Estados Unidos, citado en el epígrafe de la entrega de hoy, es la secuela de un destino manifiesto… a la mexicana. Implica la aceptación del viejo anhelo USAmericano de zamparse “the whole enchilada”.

Cierto. Engullirse la enchilada toda, acudiendo mediante éste tropo al meollo vero del asunto: en 1848, los gringos pospusieron para posterior ocasión anexarse por la fuerza a México, entre otras razones por no poseer recursos militares en suficiencia.

Por marzo de 1968, Robert F. Kennedy, a la sazón aspirante a la postulación del Partido Demócrata a la presidencia de EU, en una conversación con éste escribidor, por entonces corresponsal del diario “Excélsior” en Washington, D.C., dijo lo siguiente:

“Esa guerra… artificialmente motivada por EU y tan injusta es una síntesis de los designios expansionistas estadounidenses… Fue una guerra costosísima para México pues le quitamos más de la mitad de su territorio y mutilamos su alma nacional”.

También dijo, analíticamente, en esa entrevista periodística que “cuando le robamos su territorio (a México), nos dimos cuenta de que no podíamos tragarnos a todo el país. Tendríamos que ocupar un territorio ya ocupado por los mexicanos hostiles a nosotros”.

II
Éste personaje –muerto de un balazo en agosto de ese mismo año en Los Angeles, Cal., por un “asesino solitario”, inmigrado árabe– despulpó el tema afirmando que “ocupamos aquella parte de México de bajísima densidad demográfica”.

El gobierno de EU de entonces –añadió– “no habría podido ocupar todo ese inmenso país al sur sin tener que librar una guerra que duraría muchos años contra mexicanos enojados porque ya le habíamos quitado Texas”, afirmó.

Así–concluyó nuestro personaje–, “por razones prácticas EU sólo se engulló un poco más de la mitad de la enchilada completa… Pero con el correr de los años siempre quedó la aspiración de tragarnos todo el platillo, de devorarnos a México”.

Ésta conversación con quien anheló ocupar la Casa Blanca –como lo hizo su hermano John F., asesinado en 1963– es traída a un primer plano de atención dado, precisamente, las palabras del embajador Sarukhán.

Al explicar los motivos de la visita del señor Calderón a USAmérica, el dicho embajador afirmó que es voluntad del mexicano y su anfitrión, el señor Obama, “de empujar la relación (bilateral) en forma mucho más integral”.

III
¿Integral? ¿Más integral? ¿Mucho más integral? ¿Qué quiso decir el agente diplomático del señor Calderón en la capital de la metrópoli colonial-imperial?

¿Integrarnos nosotros, los mexicanos, México, a EU? ¿Ser absorbidos?

La respuesta se nos dará pronto, pues hoy se inicia formalmente ésta visita de Estado de don Felipe a don Barack, durante la cual –nos dice el embajador– se planteará que “ya no se pueden hacer distinciones entre política exterior y política interna”.

El señor Sarkhám dijo que esa es la posición formal “de México”, la del señor Calderón, que no ha sido consultada ni mucho menos consensuada con el Legislativo ni mucho menos puesta a consideración del pueblo de México.

En 1848, EU nos rapiñó territorio, pero hoy, 162 años después, quieren regalarles el resto de México.
06 Mayo 2010 04:00:02
La Ley SB1070…
La llamada “Ley Arizona”, mediante la cual se penaliza la condición migratoria indocumentada de los mexicanos en territorio arizoniano, vecino al del estado de Sonora, debe ser situada en varios planos de comprensión para enfrentarla.

Esos planos serían los de contextualización –es decir, historicistas, para el conocimiento cabal y dimensional del fenómeno migratorio y sus secuelas- para su análisis objetivo, del cual se desprendan propuestas de solución.

El primer plano –en el que incursionó desde Alemania el presidente de facto Felipe Calderón– es el reactivo determinado por la enorme diversidad de aspectos, facetas e intereses creados de la relación bilateral México-USAmérica y equilibrios inherentes.

En ese sentido, antójase obviedad que la citada legislación alteró el equilibrio coyuntural bilateral –sustentado en contractualismos flexibles de entendimientos implícitos/explícitos– pues su secuela ha sido no sólo política, sino moral y ética.

Y más allá: desde la perspectiva del marco constitucional USAmericano, la legislación arizoniana contraviene imperativos prescriptivos de potestades de los Estados adheridos a la Unión. Constitucionalmente, la “Ley Arizona” es inviable. A los componentes políticos, morales, éticos y legales –constitucionales— añádase el siguiente: la frustración del poder político republicanista (del Partido Republicano) en Arizona acerca de lo que percibe como inacción del Gobierno federal democratista.

Esa inacción del Gobierno federal gringo en materia de emigración mexicana e inmigración no es del todo tal, pues deviene de la naturaleza misma del proceso político USAmericano y el ejercicio del poder formal. Cogollo de ello es la demagogia.

Esa naturaleza se distingue por la amplísima fragmentación del andamiaje de la toma de decisiones políticas, derivada del espectro de intereses creados que representan los personeros del poder político. Muchos de esos intereses creados son muy locales.

En Arizona no todos sus habitantes están a favor de la legislación que se comenta; de hecho, los sondeos realizados arrojan pareceres antipodales en igual proporción, ligeramente a favor de derogar la legislación. Pero los demagogos quieren linchamiento.

Y los mexicanos indocumentados son el proverbial chivo expiatorio y, bajo esa guisa, expulsarlos a patadas de Arizona. El fuego atizado es uno nutrido por el temor yacente en la psique colectiva de no pocos arizonianos de la mexicanización de Arizona. Y por mexicanización entiéndase morenez –etnicidad– y cultura y todo lo que a esas peculiaridades se asocia, incluyendo el estilo de vida y la cosmovisión y los imperativos de la geopolítica determinados, en su turno, por los de la geoeconomía hegemonista.

Así accedemos a otro estadio del fenómeno, el que se representa en el plano de la realidad vera –válgase la redundancia— de las causas estructurales y superestructurales de la emigración y su secuencia insoslayable, los inmigrados en USAmérica.

29 Abril 2010 04:00:26
Damocles redivivo
Aprobó el Senado de la República la primera fase del trámite legislativo que conduciría a la promulgación de la Ley de Seguridad Nacional que reglamentaría la participación de las Fuerzas Armadas en la llamada narcoguerra.

Esa iniciativa de ley fue aprobada por 105 votos contra uno –del senador Ricardo Monreal, quien representa al Estado de Zacatecas y milita en el Partido del Trabajo— y, con arreglo a la técnica legislativa, turnada a la Cámara de Diputados.

Una lectura acuciosa y, obvio es, analítica de la citada ley en ciernes nos ofrece aspectos de indudable laya positiva pero, a la vez, también exhibe aspectos de potencial ominosidad, pues convierte a las Fuerzas Armadas en proverbial espada de Damocles.

La ley aprobada por el Senado y a debatirse en la Cámara de Diputados le arrebata al comandante supremo de las Fuerzas Armadas, un civil, el Presidente de la República, el control y uso caprichoso de éstas, pero no erradica el fuero militar.

Ese fuero militar continuará permitiendo que los casos de violaciones de los derechos humanos por los militares serán atendidos en juzgados del Ejército Mexicano y/o la Armada de México y/o la Fuerza Aérea Mexicana, y no en tribunales civiles.

En ese asunto específico, el lenguaje en la ley –que reglamentaría el Artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos- es deliberadamente ambiguo e incluso contradictorio. No hay claridad en lo de agravios a civiles inocentes.

La experiencia histórica nos indica que el lenguaje ambiguo o deliberadamente anfibológico en nuestra Constitución y sus leyes reglamentarias ha permitido e incluso propiciado abusos del Poder Ejecutivo en agravio del patrimonio de los mexicanos.

Caso en punto es el del saqueo y privatización de hecho del petróleo y la energía eléctrica y la implantación, en 1982 y ratificada en 1994 de la forma de organización económica prevaleciente hoy, que es francamente antisocial y opuesta al interés estratégico de México.

La omisión de mayor ominosidad en esa ley en trámite es que no prohíbe específicamente el uso de las Fuerzas Armadas en represión laboral, movimientos y conflictos de carácter político-electoral o de índole social. Omisión grave.

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14 Abril 2010 03:00:24
La entrevista a Zambada
I
La entrevista que le hizo el periodista Julio Scherer García a Ismael Zambada García, “El Mayo”, y que ha sido difundida y comentada con amplitud en publicaciones impresas y del ciberespacio, es un sucedido de importancia insoslayable.

Esa importancia reside, desde cualesquier perspectivas que se le mire y se le contextualice, en un verismo inexorable: el personaje –el señor Zambada, capo di tutti capi– existe; es decir, es una realidad física, material, no inferida, y sociocultural.

También es una realidad económica, pues su quehacer –el tráfico ilícito de estupefacientes y psicotrópicos y los asesinatos que, sospechase, son atribuidos a su autoría intelectual, si no es que también material.

Este jefe entre jefes es un hecho factual, cuyo oficio se presume delincuencial. Es presunto.

Es, pues, un presunto delincuente en tanto el Estado no demuestre lo contrario sin duda razonable y se acceda de la presunción a la comisión de un ilícito. Que vende droga es sabido; por ello le otorga notoriedad que no pocos aspiran a emular.

II
El señor Scherer, maestro de este escribidor en el “Excélsior” en su época de leyenda áurea, impartió una cátedra de periodismo, desempeñándose como un reportero –pesquisador que busca las palabras ocultas de los hombres– en la tarea de historiar.

Don Julio, en esa entrevista, aparentemente pobre en registros conceptuales del personaje entrevistado, ofrece por inferencia válida y extrapolación y cotejo con el contexto una riqueza tal que, pensamos, sólo a un idiota –que los hay– escaparía.

Es esa entrevista muestra de libro de texto de periodismo, no eximida del atributo del clasicismo, en particular para quienes aun reportean, indagan, pesquisan hechos y sucedidos y buscan los elementos de contextos dados y despulparlos y así discernir sus interacciones y las consecuencias de éstas.

Para aquellos, periodistas o historiadores –como éste escribido– que intentan bajo las metodologías del periodismo y en el perímetro de la ética del oficio y acuciosos en la definición e identificación de los imperativos del historicismo, la entrevista es didáctica.

III
Pese a sus indudables atributos, la entrevista ha concitado críticas de tirios y troyanos, más en ninguna de aquellas adviértese miga densa y nutritiva, sino lo antipodal: migajón huero, sin nutrientes. El Gobierno, por su parte, está desconcertado.

El desconcierto gubernamental es explicable por su propia cortedad de miras y patética inepcia. La vertiente ejecutiva del poder político, dominada por un panismo frenético y fanático, sin entender lo que ocurre en el país. No entiende la realidad.

Las críticas, independientemente de cuáles sean sus móviles subjetivos u objetivos, se centran en que el periodista exalta implícitamente a un protagonista de un oficio que el Gobierno, si no es que el Estado mismo, describe como inherente al crimen organizado.

Pero protagonistas del crimen organizado son, en rigor filosófico, moral y ético y a la luz de las ciencias políticas y sociales, los banqueros, los empresarios, especuladores, las propias autoridades coactivas del Estado, organizados todos con fines antisociales.
08 Abril 2010 03:00:30
Monopolios: la otra guerra
I
La propuesta del “presidente de facto” de México, Felipe Calderón, respecto a los monopolios adolece de defectos no sólo técnicos, sino también de cortedades filosóficas, ideológicas y políticas y exhibe un rostro siniestro de este personaje.

La propuesta consiste, en lo jurídico, en una iniciativa de ley presentada a la Cámara de Diputados de la LXI Legislatura del Congreso de la Unión para reformar la Ley Federal de Competencia Económica y el Código Penal Federal.

El señor Calderón le propone a los legisladores endurecer las sanciones a las empresas que incurran en prácticas monopólicas, lo cual no significa necesariamente reconocer oficialmente la existencia de monopolios.

Sin embargo, don Felipe aludió –al hacer pública la presentación de su propuesta en Los Pinos– a monopolios que no identificó, acusándolos de “profundizar la crisis económica al generar costos excesivos de productos y servicios”.

II

La iniciativa es, pues, el proverbial caballo de Troya. Es, a nuestro ver, una socaliña –un ardid–, táctica orientada a un fin estratégico: el de hacer posible “legalmente” (es decir, leguleyamente) la privatización de nuestros patrimonios históricos.

O por mejor describir; privatizar los patrimonios de la Nación Mexicana emblematizados en los bienes estratégicos del Estado mexicano, cuyo elemento constitutivo principal y más importante es el pueblo.

Y el pueblo, no huelga reiterarlo aunque sea sabido, es el mandante sobre los demás elementos constitutivos del Estado, como son el poder político –exempli gratia, el Gobierno–, el territorio, hoy menguado de hecho ,y la soberanía, también reducida.

Pero despulpemos el asunto, caro leyente. El objetivo estratégico de la propuesta del mandatario de facto es variopinto, con arreglo a esa cultura ventajosa de matar de una pedrada a varios pájaros.

III

Cortar a Pemex y a la CFE en pedacitos para ceder éstos a intereses creados que son, por definición, ajenos, si no es que opuestos y antagónicos, a los verdaderos intereses estratégicos de México: la oligarquía mexicana y ciertos consorcios trasnacionales.

Éstos últimos son, documentadamente, los de Estados Unidos (Halliburton, Schlemberger, etc.), España (Repsol) y de ciertos países europeos, así como de Japón y Sudcorea. La sabiduría popular intuye que detrás de esa propuesta está Barack Obama.

Predeciblemente, los propios agentes del poder político panista del Estado han circulado rumores aviesos de que el objetivo de esas propuestas es el de desmembrar a Teléfonos de México. Lo exige EU.

el obstáculo mayor de don Felipe para que las reformas propuestas sean aprobadas es su propia ausencia de credibilidad y alcance político entre los legisladores. Tan sólo por esa razón, sus propuestas merecen el congelaniento.
31 Marzo 2010 03:00:10
Los retratos psicológicos de EU
Para el imperio lo fortuito es, incluso, predecible

De los 30 años vividos por este escribidor en Washington, capital de Estados Unidos, hay excedentes: conciencias filadelfas, empáticas, coincidentes, nutridas por la constancia, vivencias comunes y comunicación.

Ello le permite al escribidor acceder a ciertas alfaguaras, no siempre productoras de torrentes informativos de buena fe, de cómo se actúa tras los telones de fondo y escenografías manipuladas por tramoyistas interesados.

Predeciblemente, algunos de esos manantiales se han secado, pero otros continúan borboteando información privilegiada, haciéndola llegar al escritorio de quienes los pueden usar como trasfondo veraz, pero incógnito. El periodista se alimenta de sus contactos y relaciones, incluso las muy cercanas en el afecto. Pero se amamanta de hechos y sucedidos cotidianos -no siempre fehacientes- y, en no magra monta, de lo invisible.

Estados Unidos –heredero genético imperial de la pérfida Albión- ha desarrollado esa artesanía, elevándola incluso al plano del lenguaje figurado y de sinónimos que devienen antónimos. De las potencias imperiales del antaño y el hogaño, EU es, quizá, la que ha elevado al cubo el ejercicio de la elaboración de escenarios prospectivos posibles. ¿Futurología sibilina o simple nigromancia? Ni lo uno ni lo otro.

Para el imperio lo fortuito es, incluso, predecible, pues sus personeros son quienes diseñan lo eventual y lo hacen posible. En sus tratos con otros Estados, el estadounidense siempre tiene un edge o pequeña ventaja. Han desarrollado, así, enseres. Uno de esos enseres es el perfil psicológico de los personeros del poder político de Estados con los que trata. De Felipe Calderón tienen acervos.

Que don Felipe sea dipsómano o no, es pueril. Los gringos lo creen. Y sobre esa y otras convicciones diseñan sus estrategias de negociación con el mexicano, a quien cuya neurosis estaba entre pleamar y bajamar.
30 Marzo 2010 03:00:04
¿Estamos atrapados?
La torturada sociedad mexicana ha sido llevada a esa trampa

La percepción ciudadana, ante la desintegración a ojos vistas del poder político (o al menos la vertiente ejecutiva) del Estado mexicano es la de que estamos atrapados, sin posibilidades de desasirnos de nuestros grilletes y tenazas y cepos y la cuna de Judas.

Ésta última -la cuna de Judas- es un dispositivo utilizado por la Inquisición (institución de la que fue titular, antes de ser jefe del Estado Vaticano, el papa Ratzinger) que consiste en colgar de las muñecas a una persona y dejarla caer.

Más no caía sobre el piso, sino sobre una pirámide cuyo ápice era puntiagudo, de modo que le hería el escroto o el recto o la vagina. No era un instrumento para matar, sino para coaccionar alguna confesión o castigar, aunque la víctima moría por infección.

La torturada sociedad mexicana ha sido llevada a esa trampa de la cual, a la luz de un registro aparente de la realidad, no puede desasirse. El torturador es el poder político del Estado. Ese poder político es la vez perpetrador intelectual y material.

Bajo ambas tipificaciones, ese poder político (panista, priísta, perredista, etc.) del Estado ha desatado por miopía fuerzas que nadie controla: las de la anarquía y el caos –la anomia-, indicadores de una decadencia desintegradora muy peligrosa.

Los peligros son predecibles y, ergo, identificables: tras algún tiempo de anarquía y caos, emergerá una dictadura, inspirada en ideologías de la extrema derecha, civil o militar y movida por la premisa de “restablecer el orden”. Será incluso bien recibida.Pero ese recepción favorable durará corto tiempo. La dictadura de derecha –al igual que una de izquierda— mostrará sus babeantes fauces, afilados colmillos y hediondo aliento. Y volveremos a la anarquía y al caos. La historia da claros ejemplos de ello.

Cualesquier soluciones vendrán del pueblo mismo, no de los políticos ni los militares ni los grupos paramilitares ni de poderes fácticos. La debacle es secuela de nuestra indiferencia; nosotros debemos resolverla. No hay otra alternativa. ¿Cómo puede el pueblo resolver su situación tan sometida, atormentada y afligida y, sin duda, lacerante? Hace apenas unos meses, la toma de conciencia era lejana, pero se ha ido concretando porque su catalizador es la realidad misma.

16 Marzo 2010 04:06:38
La Huelga Política Nacional
La filosofía del poder político deMéxico es la que se conoce como neoliberal

El sindicalismo independiente mexicano ha convocado a una huelga política nacional a realizarse hoy. A esa convocatoria han respondido no pocas vertientes del los movimientos sociales a favor de modificar el muy crítico statu quo.

Ese statu quo, no es pueril señalarlo, es de opresión de los estratos societales económicamente marginados y, a la vez, oprimidos políticamente dada la espuriedad de sus representantes formales en el poder político del Estado mexicano.

Esa ausencia de representación real de los trabajadores mexicanos en el poder político el Estado –un fenómeno que no es nuevo, sino que se remonta al apogeo de la “dictadura perfecta”, una de simulación- los ha convertido en parias.

Emblemático de ello son las actuaciones oficiales de los personeros del poder político del Estado, devenidos de las entrañas de un régimen de partidos políticos que actúan cínicamente como grupos facciosos de interés y de presión.

En ese régimen, los partidos políticos opuestos a los intereses verdaderos de sus militantes de a pie y, en general, a los de la población y la ciudadanía del país. No son partidos políticos de masas, sino de élites que promueven su perpetuación en el poder.

Por definición estadística e incluso sociológica, la ciudadanía mexicana está conformada en su grueso mayoritario por trabajadores de variopinta laya y estrato societal, predominando aquellos de las llamadas capas sociales populares.

Ésas capas son las que en las ciencias sociales y políticas suélense identificar como proletariado, compuesto por aquellas personas que se ven forzadas a vender su fuerza de trabajo según las leyes artificiales –por lo general arbitrarias- de un mercado laboral.

La fuerza de trabajo que es vendida por la inmensa mayoría de la ciudadanía se extiende en México (y en países con enorme población económica y políticamente marginada) y arriba otros estratos demográficos como el de los niños.

Los niños venden –si acaso— su fuerza de trabajo y su propio cuerpo, en un mercado monstruosamente creciente de humanos cuya trata abarca también a las personas de sexo femenino; ese es el execrable tráfico de humanos, muy extendido en México.

La filosofía del poder político del Estado mexicano es la que conócese como neoliberal, lo que da forma a la naturaleza de éste, que es plutocrática, para servir a la gran oligarquía, lo cual agravia a los trabajadores; es decir, agravia a las mayorías.
04 Marzo 2010 04:00:07
Legalizar las drogas
¿Cuál es el verdadero móvil de la oposición del calderonismo?

Éste tema no es menor ni pueril. ¿Por qué el Estado no abre un debate acerca de la despenalización de toda la cadena productiva de las drogas, a partir del hecho de que el aprovechamiento institucionalizado de éstas abatiría la violencia generalizada en México y haría que el Ejército retornare a sus cuarteles?

Las respuestas a ésta interrogante podrían ser académicas y especulativas. Pero también podrían ser el descorrimiento de los velos que mal ocultan los móviles de la política del gobierno de facto -el que preside Felipe Calderón- en hacer la “narcoguerra” y proseguir con ella al parecer hasta sus últimas consecuencias.

Y esas últimas consecuencias son: violencia, inseguridad pública, ostensible -y reiterado- repudio a don Felipe, violaciones a los derechos humanos de civiles por el Ejército, etc., hechos indiscutibles en un contexto peligroso, el de la crisis económica sin precedente, y descomposición rampante del poder político del Estado.

Pero ni los personeros del poder político el Estado ni su jefe formal -a quien millones de mexicanos consideran espurio- parecen tener conciencia de los componentes de ese contexto lacerante. No aceptan que la causa de ese contexto es la forma de organización económica que sólo produce desempleo y más pobreza.

Esto nos enlaza dialécticamente con lo que son, para no pocos, los móviles verdaderos de la narcoguerra: (1) aterrorizar a la población civil para disuadirla de afanes prospectivos de reivindicación de sus derechos de modificar la forma de gobierno; (2) arrebatarle el negocio del narcotráfico a ciertos cárteles.

Y un tercer móvil es geopolítico: el interés de Estados Unidos y no de México en quitarle de en medio a los competidores del cártel de Sinaloa, el de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, quien es, obviamente, el proveedor “autorizado” por los estadounidenses para abastecer su mercado.

Señálese que no es fortuito ni vano que el señor Guzmán aparezca como uno de los ricos entre los más ricos de “Forbes” y como el mexicano más influyente en el mundo. Por ello, el señor Calderón, como lo dijo el diputado panista Manuel Clouthier, protege al cártel sinaloense.

¿Y la despenalización de la industria, abasto y mercado de las drogas? Lo descrito párrafos atrás es el verdadero móvil de la oposición del calderonismo y, en general, del poder panista y priísta del Estado a la despenalización; si éste despenaliza, cesaría la razón de ser de ese poder político.
11 Febrero 2010 04:00:51
Los ‘días negros’ por venir
‘¿Sabe usted quién es Luis Echeverría Alvarez?’

En un breve sondeo, realizado al azar como ejercicio improvisado, entre peatones jóvenes en las aceras del Centro Histórico del Distrito Federal, unos preparatorianos inquirían verbalmente: “¿Sabe usted quién es Luis Echeverría Álvarez?”.

De los 45 transeúntes inquiridos –de entre 18 y 27 años de edad-, ninguno, sí, ¡ninguno!, acertó. Uno de los respondentes identificó al personaje como un cantante “grupero” y otro como un toreador español; alguien dijo que era un beisbolista cubano.

Nadie se a cuerda, al parecer, del señor Echeverría. Cuando a los inquirridos se les recordó que había sido Presidente de México, algunos situaron su gobierno en el siglo 19. Casi todos sabían, en cambio, de José López Portillo y, por obvio, Carlos Salinas.

Pero si don Luis no subyace en la psique individual de los mexicanos jóvenes, en particular los menos escolarizados y de aletargada conciencia política, sí persiste cual monstruo en los meandros de la psique colectiva, la de la experiencia histórica.

El presidencialado del señor Echeverría comprendió de diciembre de 1970 a noviembre de 1976, distinguiéndose mal y bien por una actuación variopinta y muy controvertida desde su asunción misma a la Presidencia de la República.

Como profesional de la política, don Luis ofreció imágenes de sí mismo y de sus actuaciones públicas preñadas de claroscuros. No en vano transitó por la red de cloacas y albañales hediondos e infecciosos del hoy añorado sistema político mexicano.

Ese sistema fue celebrado en su tiempo aquí y acullá y doquiera en Nuestra Américas por haber hecho de la simulación revolucionaria y democrática y la hipocresía un siniestro arte filigranero de tramoyas que alteraban la percepción de la realidad vera.

Esa realidad era de corrupción, represión a disidencias o incluso discrepancias organizadas e impunidades de los personeros de toda jerarquía del poder político del Estado, “emanado” –decíase- de un partido político que se ostenaba revolucionario.

Y siendo, como era, el echeverríato un régimen “emanado” de un partido revolucionario, tenía que vestir el atuendo apropiado: asiló a los revolucionarios de Nuestra América e incluso de África, pero a los de aquí literalmente los desapareció.

El señor Echeverría ejerció la jefatura del poder político del Estado mexicano con fidelidad a su vocación inicua: el jueves de Corpus de 1971 ordenó la represión extrema -la final— contra estudiantes, y desató a seguidas una “guerra sucia” contra disidentes.

Estímase que unos 600 ó 700 jóvenes fueron desaparecidos (previa tortura) por órdenes del señor Echeverría, por el “delito” de discrepar organizadamente del orden establecido de simulación, corruptelas y represiones por el sistema político mexicano.

Las causas y los efectos de la corrupción y las iras represivas de esos personeros del echeverríato eran propias de los patentarios de corso: impunes. Don Luis no ha rendido cuentas de los cruentos saldos de las degollinas de 1968 y 1971 ni de la “guerra sucia”.

Días negros aquellos. Como los de hoy –de debacle— y los que vaticina don Luis, de trágica negritud creador.
05 Febrero 2010 05:08:01
La Constitución
‘¡Al Diablo con las instituciones!’: AMLO

A propósito del aniversario nonagésimo tercero de la promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, no serían pocos los connacionales que piensan que aquella es conculcada y violada por el poder político del Estado.

Esa conculcación y violación es expresión de una cultura del poder que utiliza el Texto Fundamental sólo un enser de simulación de un estado de derecho que exprésase a todas luces incongruente. Las instituciones son ignoradas, si no burladas adrede.

Hágase la salvedad de que la Constitución vigente no es la misma que se promulgó en 1917. La Carta Magna mexicana ha sufrido, desde entonces, casi 700 modificaciones, la mayoría de ellas inspiradas en móviles políticos facciosos y ajenos al interés social.

Carlos Salinas, por citar un caso emblemático, promovió y logró durante su presidencialados tantas modificaciones que destruyó el espíritu y, ni se diga, la letra de la Constitución, para adecuarla al proyecto político propio y de Estados Unidos.

Ese proyecto político, sábese bien entre los mexicanos nacionalistas de vanguardia, tiene su epítome en el llamado Consenso de Washington, por el cual el imperialismo geoeconómico y político de EU se anexó, de hecho, a México. Provincia de EU.

Esa anexión de hecho –que no de derecho— es un sucedido factual y, por tanto, conforma un verismo insoslayable aun para aquellos que, por inconsciencia acerca de la realidad, no han registrarlo ni discernido objetivamente esa aplastante realidad.

Y es que bajo cualesquier definiciones, México es un protectorado estadounidense, gobernado –en el caso, cabría decir desgobernado— por autoridades propias elegidas mediante esquemas de simulación y manipulación de los medios de control social.

Así asumió el señor Salinas el poder: la “caída” del sistema de cómputo de votos obedeció a esos imperativos, por lo cual las ciencias políticas identifican dicha asunción como un golpe de Estado técnico. Se insertó en la historia como un golpista.

Y así asumió Felipe Calderón la investidura presidencial espuria. El dictamen del Tribunal Electoral que lo ungió se inspiró no en la primacía constitucional, sino en la de códigos secundarios, desestimando evidencias claras de irregularidades premeditadas.

Es más, el Tribunal formuló y emitió en ese dictamen juicios de valor extraños a la lógica y el sentido común, usurpando incluso potestades de legislador al resolver que contar voto por voto y anular la elección “perjudicaría” al pueblo.

La Constitución es letra muerta como norma prescriptiva primordial. En la práctica ha sido despojado de su primacía aun para el poder político del Estado y aun para quienes imparten justicia, inspirados en códigos secundarios.
28 Enero 2010 04:00:41
Año electoral, ¿año de rumbo?
¿Qué moralejas se desprenderían de esa aparente insensibilidad?

En el año que corre, 12 de los 31 Estados Unidos Mexicanos renovarán poderes ejecutivo y legislativo y municipales y tres elegirán diputados y ediles. Empero, el electorado no parece interesado en esos comicios ni en sus desenlaces. De hecho, el electorado se exhibe indiferente al proceso electoral, en acusadísimo contraste con los partidos políticos y, desde luego, los personeros del poder político del Estado en la práctica trianual y sexenal de saltimbanquismo extremo.

¿Qué pedagogía moral devendría de la indiferencia de la ciudadanía acerca del proceso de renovación completa de poderes en las entidades federadas? ¿Qué moralejas se desprenderían de esa aparente insensibilidad societal? Las respuestas antojaríanse obvias para el leyente avisado que habita en cualesquiera de esos 12 Estados o incluso más allá de aquellas entidades en donde se realizarán elecciones. Es un asunto atañedero a todos.

Y, por atañedero, se nos muestra como asunto de trascendencia. Y de trascendencia es, pues tiene que ver, por los imperativos de la dialéctica de causa y efecto, nada menos que con la viabilidad misma de México. El electorado intuye que la existedncia de México está en juego, bajo un enorme peligro.

Y es que, en la percepción general, México es sólo un nombre, habiendo cesado ya como noción histórica. México es una denominación sustentada sobre la falsa premisa de que los mexicanos somos, pues, México. Para algunos, México es sólo una marca. México ya no es de los mexicanos todos, sino de unos cuantos oligarcas connacionales asociados con las oligarquías trasnacionales para continuar despojándonos rapiñescamente de un país que otrora sentíamos nuestro.

La suma de procesos electorales locales, independientemente de sus contextos sociopolíticos respectivos, tienen un hilo conductor insoslayable: el hartazgo ciudadano. Del hartazgo al “¡ya basta!” no hay abismos insuperables.

Cierto. La ciudadanía está harta de ser burlada mediante engaños, simulaciones, demagogia, arrogancias y prepotencias y abusos del poder, manipulaciones de los medios de control social y, sobre todo, de no ser atendidas sus grandes necesidades.
21 Enero 2010 04:00:33
Insoslayables realidades
La pobreza deviene del modelo económico

El aserto del celebrado historiador estadounidense Womack, autor del libro “Zapata” –prohibido en México por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, quien censuró también “La Cultura de la Pobreza”, de Oscar Lewis— antójase verismo insoslayable. Y tráese a cuento dicho verismo por los sucedidos siguientes:

Uno, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que 39 millones 700 mil mexicanos de la otrora clase media han transitado (no por voluntad propia) al umbral de la pobreza, estando a punto de sumarse así a 50 millones de pobres.

Otro, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), grupo de interés y de presión política del gran empresariado, informó que las causas del alzamiento indígena zapatista de 1994 “continúan vigentes”. Sin resolver, pues.

Uno más, el Gobierno contempla diseñar y aplicar un programa de erradicación de la pobreza en México en el contexto de las celebraciones del bicentenario del Grito de Dolores y el centenario de la convocatoria maderista a derrocar a Porfirio Díaz.

Y otro más, el Gobierno informó que más del 50 por ciento de los alimentos básicos (maíz, chiles incluso, etc.) de los mexicanos es importado de Estados Unidos.

Señálese que esas informaciones enuncian con nitidez su propia naturaleza: son efectos que, en su turno, adquieren también el atributo de causas de otros fenómenos. Un mayor número de mexicanos en el umbral de la pobreza tiene secuelas obvias. Y la pobreza es más lacerante, por severísima, en los pueblos indios de México –dueños históricos del territorio que habitan desde hace 30 siglos, pero en los hechos forasteros en su propio lar— y en el mestizaje rural y lumpen proletario.

Esa miseria prevaleciente en los pueblos indios es consecuencia de despojos, saqueos, rapiña y explotación desde 1519 a la fecha, primero por los españoles y, luego, por los novohispanos y, ahora, por los descendientes –criollos— de éstos.

Ante ello, ¿cómo pretende el poder político panista del Estado (es decir, el Gobierno) erradicar la pobreza en el marco del bicentenario y el centenario? Lo que en el fondo lo que realmente pretende es engañarnos. La pobreza deviene del modelo económico.

Modificar dicho modelo implicaría, por añadidura, afectar los intereses de la élite oligárquica –descendiente de los conquistadores- y sus operadores políticos que se benefician del statu quo actual.

A cien años de haberse convocado un levantamiento armado por las mismas razones del Grito un siglo antes, la opresión sobre los mexicanos no sólo continúa imparable y creciente, sino que se ha agudizado monstruosamente.
14 Enero 2010 05:03:02
Entre el César y Dios…
La Iglesia ha combatido a los descreídos

Los representantes de Dios en la tierra y los representantes del pueblo tienen, ambos, una representación espuria”. El aforismo atribuido a la legendaria dirigente republicana española Dolores Ibarruri, La Pasionaria, es fiel al espejo diario si traído al plano mexicano. En España, la II República fue destruida por el franquismo atroz y un tercer protagonista, la Iglesia.

Sí, la Iglesia. La Iglesia católica, aclárese, que se desempeñó durante la guerra civil española como un partido político sustentador de Francisco Franco –a quien ungió como brazo armado de Dios- para exterminar a los descreídos.

Detrás de ese genocidio patrocinado por la Iglesia había, como lo sigue habiendo, un interés estratégico: evitar que un Estado laico –el republicano- se consolidase en España y acotare el poder económico y político de la religión organizada.

Ese poder económico se nutre del financiamiento del Estado español a la Iglesia católica, de modo que las limosnas de los feligreses y las ganancias de los muchos negocios de ésta institución van a dar al Vaticano, limpios de polvo y paja.

Así, de los elevados impuestos que el hispano medio paga al Estado, una parte considerable se destina a financiar a la Iglesia y sus operaciones y los quehaceres de su muy gruesa burocracia, que además actúa como una organización de control social. En México, como en España, la Iglesia ha combatido a los descreídos, en particular a aquellos situados en la estructura del poder político del Estado. Ha financiado, promovido y realizado incluso guerras fraticidas en varias modalidades execrables.

Se opuso, desde luego, a la Independencia y, luego, a la Reforma y más tarde a la Revolución, a la que le hizo la “guerra cristera” –adquirió armas y creó un ejército— y, desde entonces, ha continuado combatiendo bajo varias guisas al Estado laico.

La Iglesia católica, como consorcio económico y organización política de control social, se nos ofrece en nuestra historia como enemiga del pueblo mexicano. Ello, aclárese, no significa que Dios, doquiera en nuestra psique, sea enemigo de México.

El contencioso mediático entre la Iglesia católica –a la que se sumaron otras iglesias cristianas— y la vertiente local defeña del poder político del Estado mexicano accedió a conflicto internacional a causa del matrimonios entre “gays” y poder adoptar hijos. O, al menos, así parece.

Por un lado, el Estado Mexicano y, por otro, el Estado Vaticano, que es un ente político formal, constituido, desde cualesquier perspectivas que se le quiera ver, la jurídica –el derecho internacional— y la cultura del poder.

El Estado Vaticano es, pues, un verismo insoslayable; es realidad no necesariamente enteléquica y moral, sino material y actuante. Para los demás estados en el planeta, el Vaticano es una concreción organizada no por una sociedad, sino por intereses de poder.
07 Enero 2010 05:10:44
¿Es el narco el enemigo?
‘Antes de declarar Felipe Calderón esa guerra no había tanta violencia’

La interrogante formulada por el caro leyente Padilla -quien, dícenos, sigue éstos pergeños desde Matamoros, Tamps.- refleja las dubitaciones de no pocos mexicanos acerca de los móviles verdaderos de esa guerra a los cárteles del narcotráfico. El señor Padilla argumenta: “Antes de declarar Felipe Calderón esa guerra, el 11 de diciembre del 2006, no había tanta violencia -hasta hoy casi 17 mil muertos e incontables heridos física y psicológicamente- en las calles de nuestras ciudades…

“Esa violencia no ocurre en áreas rurales, sino en zonas urbanas, particularmente en las fronterizas del norte de México pero también ya muy frecuentes en las urbes del sur de nuestro país (…) La población vive aterrorizada…

“Tampoco habían habido tantas violaciones a los derechos humanos y las garantías individuales de los mexicanos; ni siquiera en los 30 años de dictadura de Porfirio Díaz, cuyo ejército era asesino, pero hoy, nuestro Ejército le ha ganado al porfirista…

“El estremecimiento de terror que causa a la ciudadanía ver desfilar patrullas militares motorizadas por las calles es superado sólo cuando se presencian tiroteos entre narcotraficantes entre sí o con militares o saber de las “ejecuciones” entre aquellos”.

El señor Padilla afirma que en Matamoros “he presenciado riñas y balaceras entre “narcos” (o que sospechamos que lo son) no solamente en la vía pública, sino también en restaurantes e inclusive en cines y burdeles y hasta en las ferias…

“También he presenciado cómo la soberbia, el despotismo y la intransigencia amenazadora de los militares en su trato con civiles inocentes, lo cual me indica que para el Ejército los ‘civilones’ -el pueblo- somos el enemigo…

“Y al puro y meritito estilo porfiriano, los pretorianos legionarios del comandante supremo Calderón primero matan y después averiguan (…) con la agravante de que gozan de una impunidad que les da el fuero militar (…) y nos tienen de rehenes…

“La consecuencia (…) es la siguiente: las Fuerzas Armadas, Ejército y Marina, han perdido el respeto y la admiración que los civiles -el pueblo- teníamos por ellos. Han dejado de ser instituciones para defender al pueblo; ya no son del pueblo…

“Son instituciones que, como bien dice Manuel Espino, que es nada menos que un prominente compañero de partido de Calderón y hasta fue presidente del PAN, las causas contra los cárteles del narcotráfico son únicamente políticas”.

La misiva del señor Padilla refleja el sentir de muchos otros mexicanos, interpretando la guerra declarada por el Presidente de Facto de México a los cárteles del narcotráfico e identificando propósitos estratégicos reales de dicha guerra.
06 Enero 2010 05:01:55
Razones de Estado perversas
Son acciones panistas, y tienen de cómplice al PRI

I

Por supuesto: el “presidente de facto” –considerado ilegítimo por millones de sus connacionales– no es el causante de la debacle, ciertamente muy peligrosa, en la que vivimos en México, pero sí el atizador sexenal extremo de ésta.

Y ese extremismo es percibido por no pocos mexicanos –por lo menos los conscientes de la brutal realidad– como deliberado, lo cual sugiere que las políticas francamente antisociales del poder político panista/priísta del Estado no devienen de ineptitud.

¡Quiá! ¡No, de ninguna manera! Reitérese; no deviene esa hecatombre actual de la actuación inepta, desinformada, torpe y, ergo, socialmente inviable, de don Felipe, sino lo opuesto: son intencionadas, aviesas, perversas, alevosas, ventajosas. Son a propósito.

Ello nos describe que este mandatario espurio, conocido en ciertos círculos de la oposición ideológica y política como “El Breve”, es un monstruo, motivado por una consigna –que ahora se nos descubre insoslayable– de golpear la economía familiar.

II
Esas políticas contrarias a los intereses del país mismo y, no sin dramatismo, a los de los mexicanos, tienen identidad: son acciones de Estado no sólo porque los panistas en el poder político las aplican, sino porque tienen la cómplice anuencia de los priístas.

Tal es un hecho vero, factual, documentado. La vertiente priísta del poder político del Estado, representada en mayorías legislativas federal y locales y de gobernadores y alcaldes, no han movido un dedo para detener esta masacre de los mexicanos.

Ello equivale a premeditación alevosa: los legisladores tienen a su alcance potestades y mecanismos constitucionales para detener esa damnificación de los mexicanos causada por las políticas, diseñadas en Estados Unidos, que aplica Calderón.

La parálisis legislativa es intencionada. Por ello, la vertiente priísta del poder político del Estado convierte las razones de la vertiente panista de dicho poder político en políticas de Estado. Estamos presenciando una descomunal modalidad criminal.

III
Nos induce ello a ignorar a la mismísima experiencia histórica, la de que la liberación de los pueblos no es decisión divina, deísta, providencial, milagrosa, sino humana. Dios no hace revoluciones ni resuelve opresiones sociales; las solapa.

¿Cuáles son los motivos de esa parálisis cómplice de la vertiente priísta del poder político ante las depredaciones causadas por la vertiente panista? Una razón puede ser, objetivamente discernida, afinidad ideológica y polílica y traición a la patria

Dicha masacre se emblematiza en violencia económica con el propósito de agudizar la desigualdad y la injusticia, en un contexto de ejercicio inicuo del poder del dinero –consorcios trasnacionales y oligarquías locales– y del político del Estado.
05 Enero 2010 04:00:43
Mexicanos del año II
‘Ser un individuo justo no se enseña a los niños mexicanos’

El centenario indio popoluca (olmeca) de apellido náhuatl, don Protasio, presidente del Consejo Ejecutivo del Ateneo de Cosoleacaque, que cada año identifica al mexicano (a) cuya conducta pública, si ejemplar, debe ser emulada, sostiene también:

“Ser un individuo justo no se enseña a los niños mexicanos, aunque en el sistema educativo y en los hogares se les inculquen ciertas nociones del bien y el mal, pero estas son canceladas e incluso revertidas por otros valores, los crematísticos, del egoísmo…

“Se les enseña a privilegiar el interés individual, en desprivilegio del interés colectivo, societal, el de los demás, el de todos. Se les enseña a pensar y actuar en la obtención de beneficios materiales personales y particulares, en ser ventajoso e incluso alevoso…

“Se les enseñan los valores del mercado y del dinero como supremos, a subestimar y, en el peor de los casos, a desestimar valores de la moral solidaria, la moral social, en desacato del interés mismo de la especie humana o en agravio de la comunidad…

“No se les enseña para comprender la historia del hombre, del universo, del mundo y de los demás humanos. No se les educa para entender contextos en los que existen ni sus efectos en el propio humano; no se les educa para comprender al otro, a los otros”.

Don Protasio –quien nunca fue a una universidad (ni siquiera concluyó la educación primaria- es un pensador autodidacta que aprendió, dice, “de la vida” y, desde luego, de los libros que él mismo discernió como centrales en su comprensión del hombre.

Este indio sabio aprendió, empero, de otra escuela: la de los ancestros, para quienes el “yoísmo” es opuesto e inexorablemente fatal para todas las demás especies –incluso la humana- y en la humildad griega clásica, esa que inspiró que “yo sólo sé que nada sé”.

Pero este hombre posee claves. Dice: “Se educa a los niños mexicanos desarrollando en ellos la imitación de ejemplos de conductas públicas antisociales de falsos iconos, de personas que se distinguen por sus afanes insolidarios o de falaz solidaridad social”.

Por eso –afirma- “ya no se enseña ni historia ni filosofía ni lógica ni ética ni estética; se enseña sólo cómo amasar fortunas que, por definición dialéctica, causan desigualdad y, por tanto, injusticia social que se emblematiza en la pobreza incluso de espíritu”.

“Esa es la herencia”, define, “de la religión organizada con fines de negocio y poder, en cópula con la filosofía que inspira a la forma de organización económica del capitalismo, históricamente antisocial, cuya secuela es la simulada democracia”.
04 Enero 2010 04:00:51
Mexicanos del año I
Esas manifestaciones han sido acentuadamente pacíficas y legales

“El cambio que todos de4seamos debe convertirse en el cambio que todos hagamos. Actuemos, pues. La misma ley vigente lo hace posible”: Protasio Coátl. La cita de don Protasio, centenario patriarca del Ateneo de Cosoleacaque, identifica cada año a aquellos connacionales cuya actuación pública moral y ética es socialmente ejemplar y, ergo, emulativa, antójase atinente a todos.

Ese aforismo condensa el criterio axial de los miembros del Consejo Ejecutivo del Ateneo para discernir la identificación de aquellos ciudadanos (as) de México que durante el año contribuyeron, con su ejemplo, al desarrollo de la conciencia nacional.

Por conciencia nacional entiéndase, desde luego, la conciencia colectiva, conformada por la inmensa mayoría de los hombres y las mujeres de nuestro país y que se traduce en un registro de la realidad tan fiel y vero que inspira a la acción para mejorarla.

Bajo ese criterio, el Ateneo identificó y señaló destacadamente a Luis Lopez Llera, Rosario Ibarra, Martín Esparza, Bárbara Zamora, Gloria Arenas, y a Andrés Manuel López Obrador, por sus exhortos a una revolución de las conciencias.

En la entrega anterior se describieron los perfiles, las conductas públicas y las contribuciones al desarrollo de la conciencia colectiva del señor López Llera, la señora Ibarra y don Andrés Manuel. Quedaron pendientes los otros tres.

El señor Esparza es el secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas; éste, sábese, fue caducado por fiat extremo del Presidente de Facto de México, Felipe Calderón, al decretar la “extinción” de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Al identificar el Ateneo al señor Esparza como ejemplo y émulo, se subrayan la actuación pública, no privada, de éste líder sindical y sus compañeros en el comité ejecutivo de dicho ente a favor de realizar acciones reivindicatorias dentro de la ley. Esas acciones se han traducido, en consecuencia, en espectaculares movilizaciones de masas, lo que es, en sí mismo, evidencia de su enorme alcance emulador en muchos mexicanos (as). Esas manifestaciones han sido acentuadamente pacíficas y legales.

Simultáneamente a las movilizaciones sociales, don Martín y sus seguidores han concebido y aplicado tácticas recursivas -que la ley no prohíbe- orientadas a ejercer presión popular sobre el poder político panista del Estado mexicano.

Esas tácticas son las de convocar y promover dentro de los límites de la legalidad huelgas de pagos por consumo de electricidad, marchas masivas de desempleados, etc. Es obvio que esa conducta pública ha impactado en amplios sectores de la sociedad.

Para lograr ese impacto, el uso recursivo de medios difusores alternativos ha neutralizado el efecto del cerco mediático impuesto por el poder político panista al activismo reivindicador del citado dirigente y el sindicato que encabeza.

La actuación pública de los dirigentes abanderados por el señor Esparza ha trascendido el ámbito propiamente gremial y accedido a un estadio societal. Su conducta mueve a emulación no sólo a sindicalistas, sino también al proletariado.

Esta lucha, por ahora con visos sociales, se traducirá inexorablemente en lucha política conforme trasciende los confines sindicales y se extiende a los de la sociedad. Ya no se trata sólo de revertir el decreto extintorio de la LyFC, sino más allá.

El sentir de los miembros del Consejo Ejecutivo del Ateneo fue, al identificar al señor Esparza como uno de los mexicanos (as) del año, que su conducta pública de lucha gremial ha tenido un insoslayable efecto de catálisis en otros estratos sociales.

Prendió, pues, emulativamente esa conducta pública. Los nueve ancianos del Consejo Ejecutivo del Ateneo consideraron que ese comportamiento reivindicador es un hecho de ejemplaridad que no sólo debe imitarse, sino que ya se está imitando.

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31 Diciembre 2009 04:00:28
Ejemplares
‘Ellos satisfacen las exigencias del Consejo Ejecutivo de nuestro Ateneo’

Luis Lopezllera, Rosario Ibarra, Gloria Arenas, Martín Esparza, Bárbara Zamora y Andrés Manuel López Obrador fueron para el Ateneo de Cosoleacaque los Mexicanos del Año 2009, informó el propio don Protasio, quien preside dicha institución.

“Esos mexicanos satisfacen con creces las exigencias del Consejo Ejecutivo de nuestro Ateneo para considerarlos exponentes de ejemplaridad y emulación moral y ética con fines de bienestar social y desarrollo de la conciencia colectiva”, dijo.

También señaló: “Éstos reconocimientos no tienen nada que ver con propósitos de halagar a los recipiendarios de nuestro fallo ni satisfacer vanidades personales de los mismos, sino de identificarlos ante los mexicanos como a inspiradores de muchos…

“El común denominador de esos mexicanos es a todas luces el de vocación solidaria, la cual denota la vigencia de un atributo muy importante: la ausencia de egoísmo y mezquindad; éstos atributos no son congénitos, sino adquiridos, es decir, culturales”.

Así, la cultura de la solidaridad tiene por eje la filosofía del bienestar social, igualando lo desigual mediante la eliminación de las injusticias y, sobre todo, el ejercicio inicuo de acciones que contribuyan a la desigualdad y la equidad”.

El señor Lópezlllera y la señora Ibarra merecieron un fallo unánime de los nueve miembros del Consejo Ejecutivo del Ateneo, siguiéndole doña Bárbara y doña Gloria y don Martín, quienes recibieron respectivamente siete, seis y cinco votos a favor.

Don Luis –quien es arquitecto— ha diseñado y construido un andamiaje teórico-práctico de economía solidaria, “autogestiva, civil, orgánica, autónoma, cooperativa”, cuyo pivote es el crédito y el dinero social, prescindiendo del dinero bancario.

El señor Lopezllera realiza tianguis de economía solidaria cada tres meses en el Distrito Federal e imparte cursos en varias ciudades del país; además entrena a muchos grupos en las premisas y aplicaciones de la filosofía de la economía solidaria, o Ecosol.

“Hay ejemplos fantásticos en el mundo de quienes dieron el brinco cualitativo y sanearon su economía de raíz”, afirma don Luis, describiendo un caso en Suiza, llamado “Wir” (nosotros en alemán), con moneda propia entre unas 70 mil empresas.

“La riqueza –dice—“no es sólo el producto útil del trabajo, sino la confianza y las información solidaria… para invertir con un símbolo de valor propio sin pagar intereses ni especular”.

En el caso de doña Rosario, su lucha a favor de la defensa de los derechos humanos y contra la práctica de las desapariciones forzadas y torturas a disidentes políticos ha sido, desde los 70, un caso de ejemplaridad insoslayable e inspirador.

La señora Ibarra –cuyo hijo fue desaparecido por el Gobierno en 1974—es incluso un icono en la cultura de las luchas sociales de los mexicanos. Como Senadora de la República pone su investidura al servicio de esas causas contra abusos del poder.

Acerca de las otras personas reconocidas por el Ateneo en 2009, en la primera entrega del nuevo año se describirán los perfiles de cada una para identificar sus ejemplaridades y, ergo, sus aportaciones al desarrollo de la conciencia y el bien común.

Particular deliberación de los consejeros mereció la propuesta –abrumadoramente mayoritaria— de reconocer al señor López Obrador, pues aquellos son reticentes a otorgar reconocimientos a los políticos de cualesquier signos ideológicos.

Esa reticencia la explicó así don Protasio: “No queremos dar motivo a que se asocie subjetiva o aviesamente al Ateneo con intereses ideológicos y políticos organizados, partidistas o gubernamentales, y que esa supuesta asociación dañe nuestra credibilidad”.

Empero, se ponderaron sólo aspectos de la propuesta a favor de don Andrés Manuel que tienen que ver con sus aportaciones a la ejemplaridad moral y ética; la aportación mayor es, v. gr., el llamado a realizar una revolución de las conciencias.

La propuesta de reconocer a Carlos Slim como ejemplo a imitar, emular o seguir fue rechazada por unanimidad pues se resolvió que don Carlos es “ejemplo sólo para acumular riqueza personal, creada por otros a quienes compra su fuerza de trabajo”.

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30 Diciembre 2009 05:04:29
El Ateneo de don Protasio
El Estado no reconoce como lenguas cooficiales el náhuatl y el maya

I
La cita de don Protasio consignada en el epígrafe de la entrega penúltima del año tiene móvil alusivo a los reconocimientos que el Ateneo de Cosoleacaque dispensa cada año, desde 1998, a aquellos cuya conducta pública mueve a ejemplo y emulación.

Don Protasio, menciónese, preside el Consejo Ejecutivo del citado Ateneo de Cosoleacaque, denominación ésta última de la cabecera municipal del mismo nombre, en el sur de Veracruz, en las aisladas estribaciones del volcán de Santa Martha.

Cosoleacaque –cuyo ámbito urbano se extiende hasta las mismas cabeceras municipales de Minatitlán y Coatzacoalcos, conurbándose con ambas– es la ciudad más cercana a esas estribaciones del volcán.

Y en esas estribaciones vive don Protasio, indio populuca que habla su lengua y el náhuatl, además de la de Castilla (o castellana), que es uno de los idiomas cooficiales de España, junto con el catalán, el gallego, el vasco y valenciano.

Subráyese que en México –lo comenta don Protasio– el Estado no reconoce como lenguas cooficiales el náhuatl y el maya, hablado por unos 12 millones de mexicanos. “El castilla nos fue impuesto por los conquistadores; no es nuestra lengua”, dice.

“Los mexicanos somos casi todos indios, aunque ello no se acepte ni se reconozca”, agrega. El vector indio es el dominante; baste (con) vernos ante el espejo. Nos avergonzamos de nuestra indiedad y hasta de ser mestizos; queremos ser criollos”.

II
A sus 102 años declarados, don Protasio (quien precisa: “La verdad es que no sé mi edad, pero recuerdo a don Porfirio Díaz”) exhibe no sin entusiasmo una lucidez tal que, incluso, se ha versado a sí mismo en el uso de Internet, con su “lap top” inalámbrica.

Nacido precisamente en su hÁbitat –la Sierra de Los Tuxtlas, que en días claros se observa desde Coatzacoalcos y más allá, en Tabasco–, don Protasio es un emblema histórico viviente de los hechos y sucedidos durante un siglo de hitos.

El siglo 20 ha tenido hitos de luminosidad enceguecedora y de oscuridad que también nos ciega, describe. “La gesta revolucionaria, hasta el cardenismo, fue uno de esos hitos resplandecientes”, define. “Pero la fulguración cesó en 1940”, elucida.

El oscurantismo –“la tenebrosa negrura de la noche que envuelve hoy a México”– persiste desde 1940. “Son ya 70 años de oscurantismo, acentuado con virulencia en una etapa de casi tres décadas, desde 1982 a hoy.

Los miembros del Consejo del Ateneo –incluido éste escribidor como secretario– se reúnen unas horas al año por estas fechas en Cosoleacaque para deliberar acerca de las propuestas de reconocimiento moral y ético de Mexicano y Mexicana del Año.

Ese reconocimiento, cabría hacer la salvedad, no se traduce en diplomas, medallas, trofeos o preseas, ni en ceremonias ni saraos. Es una decisión colegiada hecha pública a fin de cada año. Se señala a quiénes por sus ejemplos debemos emular, imitar o seguir.

III
Formalmente no se les avisa a los recipiendarios, pues el móvil de la decisión colegiada no es el de halagar ni comprometer a nadie con intereses de una crematística política o cultural. Su meta es pedagógica para los mexicanos destacando lo ejemplar.

Cuando don Protasio convocó en agosto de 1998 a quienes integran el Ateneo, reuniéndolos en un espacio público en Cosoleacaque, dijo: “Los mexicanos tenemos pocos ejemplos morales y éticos a seguir, a pocos a quienes emular socialmente”.

Por supuesto –dijo esa vez– muchos mexicanos ven en Carlos Slim o en Carlos Salinas ejemplos a imitar o seguir o emular para amasar fortuna y poder con fines particulares, egoístas, de un interesado altruismo fiscal o de traición a México”.

Ninguno de esos y muchos otros falsos émulos en el arte, la política, la economía, etc., poseen autoridad moral y ética, aunque sí tengan influencia, ésta no contribuye al desarrollo de la conciencia colectiva ni tienen conductas trascendentes.

Bajo esos criterios se ponderan las propuestas y se disciernen sus alcances morales y éticos, ejemplares y emulativos. El verdadero individuo ejemplar es aquél que noi piensa en la fama o el poder económico y político, sino en los demás y en México.

Los jóvenes, dice don Protasio, “carecen de ejemplos morales y éticos, adorando a falsos dioses --egoísmo y mezquindad, mercado y dinero; ello perpetúa desigualdad e injusticia. Sin émulos morales, estaríamos condenados al basurero de la historia”.

ffponteqgmail.com
29 Diciembre 2009 04:00:09
¿Qué nos depara el 2010?
Haremos cambios profundos en 2010: Felipe Calderón

Los años tercero y cuarto de un sexenio, son, con arreglo a la tradición presidencialista mexicana, los años de consolidación de lo diseñado y emprendidos en los primeros dos o, a fuer de exactos, los primeros cien días.

La experiencia histórica nos consigna que lo que no se haya hecho en esos primeros cien días –o, si se quiere, en los primeros dos años-, no suele hacerse ni el tercero ni cuarto, no obstante que éstos son los periodos de pináculo del poder de un Presidente.

Así, contra ese telón de fondo de la experiencia histórica lo que piense hacer e incluso emprenda Felipe Calderón lisa y llanamente no podrá hacerlo; cuando mucho, lo que sería dable, si acaso, es diseñar cambios, mas no tendrá tiempo para realizarlos.

Ante eso, las promesas –o amenazas, a nuestro ver- de “cambios profundos” proferidas por el señor Calderón antójanse falsas, es decir, demagógicas, ajenas a cualesquier nociones de posibilidad, probabilidad y verismo factual. Puro cuento.

Mas en el remoto caso de que don Felipe intentare realizar esos cambios, éstos, sábese, serán para consolidar un proyecto de país diseñado en 1982 por Carlos Salinas, a la sazón el secretario de despacho del enclenque de ánimo Miguel de la Madrid.

Dada esa factualidad histórica, fehaciente por documentada, el señor Salinas es el progenitor del neoliberalismo mexicano; es decir, es el padre y autor material de nuestra triste realidad omnipresente de debacle. No olvídese que don Carlos es priísta.

Don Carlos y su hermano mayor, Raúl, coquetearon alguna vez con la izquierda ideológica, primero, y luego, política, e incluso financiaron con propósitos de ejercer presión al poder, la creación de organizaciones campesinas de choque.

Para ello, el mayor de los hermanos se rodeó de ex guerrilleros de endeble condición vocativa y naturaleza inclinada a la molicie, con quienes organizó esos grupos de choque encendiendo teas de organizaciones para iluminar la mezquindad del personaje.

Esas organizaciones de choque y de presión política aún persisten, ocultando su origen artificial y ajenas a la inspiración raulista, pues el primogénito Salinas parece volcado hoy a su pasión original, la de los negocios al amparo del poder.

Cuando arribó a Los Pinos, don Carlos traía viada, pues como secretario secuestrador de la voluntad y el albedrío del débil de entereza don Miguel, vendió sus servicios a quien, desde estudiante en Stanford, lo había contratado como su agente en México.

Y como agente del imperialismo estadounidense instalado en la Presidencia de la República, don Carlos entregó México a consorcios trasnacionales y abrió las puertas a la privatización de las empresas sociales vía el TLCAN. Vendió Telmex. Y bancos.

Así, México se convirtió en provincia económica de EU, statu quo aun vigente y con consecuencias dramáticas por trágicas: gran desempleo, más pobreza, rampante inflación y alto costo de la vida, terrible inseguridad pública y social, e incertidumbre.

El Tratado de Libre Comercio de la América del Norte obliga a México a ser saqueado del todo; lo obliga a ser víctima cautiva pillaje, rapiña y despojo, en un contexto de capitalismo salvaje y, por tanto, brutal. Nos condena a la pobreza.

Nos obliga ese Tratado a la dependencia ignominiosa de la economía mexicana con respecto a la de EU y a la dependencia en la toma de decisiones estratégicas del Estado; nos obliga a ser comparsa de EU. A hacer guerras al narco. Y al pueblo mismo.

Nos obliga a mantener draconiamente un régimen de relaciones de producción y fuerzas productivas sin rectoría ni planificación del Estado, nada menos que financiado por nosotros mismos. Nos lleva un statu quo opuesto a nuestros intereses. En ese contexto, ¿cuáles serían los “cambios profundos” que nos ofrece? ¿Nos liberará de seguir financiando nosotros nuestra propia victimización? ¿Que paguen impuestos los ricos? Nada de eso. Los cambios ofrecidos son para empeorar. Así será el 2010.

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26 Diciembre 2009 05:01:34
Ejército y peligros
‘Calderón sacó de los cuarteles a un monstruo: el Ejército’.

El aserto del diputado Uranga antójase descriptivo de la ocurrencia más grave registrada en el año feneciente. Ese monstruo –una hidra multicéfala que sólo responde, por ahora, a un amo inestable y demencial, el señor Calderón- está fuera de su cubículo desde hace tres años.

Las actuaciones de la hidra han sido de violación sistémica de los derechos humanos y las garantías individuales de los mexicanos so pretexto de una guerra contra los cárteles del narcotráfico que Estados Unidos le subrogó y endosó al poder político panista del Estado mexicano.

El monstruo es inasible a cualesquier controles constitucionales. Ninguna de las tres vertientes –Ejecutivo, Legislativo y Judicial- del poder político del Estado y, si bien el señor Calderón es su jefe, es obvio que aquél tiene vida propia y cortarle la cabeza, si así lo desea, a su propio amo.

Este amo –don Felipe— gobierna con ese monstruo, infiltrado ya por el enemigo al que combate en lo formal (los cárteles) y al que al parecer le va perdiendo confianza pues este Presidente de Facto utiliza cada vez más a la otra fuerza armada, la naval, para operaciones en tierra.

Mas no sólo eso. Gobernar con las fuerzas armadas y policiacas e incluso paramilitares es ilegal. Por añadidura, el señor Calderón no ha derogado el decreto del 25 de abril pasado por el cual le es posible allanar moradas y conculcar otras garantías individuales y derechos humanos.

Pero lo espeluznante de haber soltado al monstruo armado, además de su corruptibilidad ante los cárteles, es el móvil. Éste es político, no militar; tampoco es sustitutivo de lo policiaco –procurar justicia— sino el prevalecer en el poder y legitimar su presidencialado ilegítimo.

Otro aspecto dual del móvil político es el de intimidar a la población mediante la mera presencia de los convoyes y patrullas militares en las calles de casi todas las ciudades grandes de México y en todo el país. Simultáneamente hay desapariciones forzadas de ciudadanos y torturas. Documéntanse, asimismo, otras manifestaciones de las depredaciones cometidas por el monstruo: la intimidación es tan antigua como la antigüedad misma. En términos modernos, es una guerra de baja intensidad contra la población civil y disidentes y discrepantes organizados potenciales.

Una víctima histórica de ello es la población indígena de México –del 12 al 15 por ciento del total de habitantes-, cual se observa con aviesa espectacularidad en Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Hasta la Cámara de Diputados misma, alarmada, se apresta a revisar el asunto de los indios zapatistas.

Ello, indudablemente, ocurre en un contexto; éste es económico. Haber soltado al monstruo no se identifica sólo como un afán justiciero, sino como un propósito estratégico de preservar el statuo quo económico, el neoliberal –antimexicano-, de dependencia de México con respecto a EU.

Por ello, al concluir el año, el sentir y el parecer de millones de mexicanos antójase influido por los hechos y sucedidos del período que aun corre y, en particular, sus causales, discernidas éstas con arreglo a percepciones que muéstranse epicenas, es decir, comunes y generalizadas.

Cierto. Esas percepciones, si bien variopintas, se traducen en un pesimismo subyacente que en nuestra peculiar idiosincrasia –determinada por la ignorancia y la superstición devenida del uso habilidoso de los medios de control social por el poder que es y está—y en falsas esperanzas.

Empero, no obstante esos imperativos idiosincrásicos aquí aludidos, los millones de mexicanos conscientes de la realidad económica, política, social e incluso cultural y sus orígenes y vectores, saben, aparentemente, que nuestra situación –la de México— es de grandes peligros.

Los peligros son, desde luego, en lo individual -¿qué mexicano está realmente seguro?— y colectivo, afectando ambos (las percepciones mismas del peligro y su actualidad concreta y fehaciente) a la psique social. Las fiestas navideñas son ocasión para el escapismo y la catarsis.

Catarsis y escapismos individuales y, ergo, societales. Pero esas conductas –que son predecibles y normales en toda sociedad humana- confirman, por su intensidad y frecuencia mismas, la presencia insoslayable de una conciencia de los peligros que se ciernen sobre nosotros.
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24 Diciembre 2009 04:00:12
2009/2010: Desafíos
‘Está claro que el Señor no soporta ver a un hombre feliz’

Por supuesto, las reflexiones del bíblico Caín –el hermano asesino de Abel—consignadas en la obra literaria del señor Saramago son ficcionales y, ergo, sin valor histórico, como carecerían, igual, de valor histórico lo consignado en la Biblia.

Pero esos sucedidos consignados en el documento judeo-cristiano-islámico -génesis de las religiones abrahámicas, entre las que se incluyen las varias vertientes del cristianismo político y comercial-, si contextualizadas, tienen atinencia. El hombre y, sobre todo la mujer, en éste país nuestro no parecen estar felices por la simplísima razón de que no son felices, con arreglo a la definición tanto filosófica como práctica y, desde luego, científica, de la felicidad; ésta última nos la da la psicología.

Volvamos a los orígenes semánticos del vocablo. En nuestra lengua -la castellana, que es una de las ibéricas, pero no la única española-, felicidad “es un estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien”. También es “satisfacción, gusto, contento”.

Nos referimos aquí, obvio antojaríase, a la felicidad social, no la individual -o particular- y esa es elusiva y aparentemente inasible, pues es distante, si no ajena, a las consecuencias de la forma de organización económica y política prevaleciente.

Recapitulemos: la felicidad social es huidiza a los mexicanos como secuela de la enajenación y su amor fetichista a las cosas, principalmente el dinero. Pero esas causales tienen también, en su turno, causales propias. Las causas de las causas, pues.

Para mantener esa enajenación social, el hombre mismo inventa, desarrolla y aplica mecanismos apropiados. La religión organizada para fines de poder y negocios, por ejemplo, distinta de la religión real que llena oquedades espirituales humanas. Por ello, prevalece la primera -la religión político-comercial organizada, adherida a las filosofías del dinero acumulado (capital) y, ergo, del mercado y consumo- en el entorno sociocultural mexicano, en la cosmovisión, incluso, de la sociedad mexicana.

Ésta es el grueso mayoritario formado por el mestizaje indio-hispano, ocupante de un territorio despojado a pueblos originarios aun presentes (del 12 al 15 por ciento), cuya dominación es también meta estratégica de la religión político-comercial organizada.

La infelicidad social mexicana tiene manifestaciones dramáticas, corrientes en la vida diaria. Pero optamos por encubrirla y hasta negarla pues es la evidencia de aquella. Encubrimos y negamos la opresión. Así, celebrar la Navidad es catarsis escapista.

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23 Diciembre 2009 04:00:36
Esperanzas y realismos
Nuestro gran reto es discernir la falsedad de la esperanza que nutre nuestra pasividad

I La esperanza, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Castellana, es un estado de ánimo en el cual “se nos presenta como posible lo que deseamos”. En el cristianismo es virtud teologal: se espera que Dios nos dé bienes que ha prometido.

Pero ese mismo diccionario consigna que la esperanza también es entendida para “indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo”. La filosofía y la ciencia de la psicología ofrecen definiciones que nos amplían la comprensión de la esperanza. La filosofía identifica a la esperanza como una emoción. Aristóteles la describe como “toda afección del alma acompañada de placer o de dolor”, por lo que se le vincula ora a la felicidad, ora a la infelicidad o la desgracia.

“La felicidad en el mundo moderno es casi imposible”, afirma Bertrand Russell: de allí –implica– la esperanza. La felicidad, añade en uno de sus textos más celebrados, “The conquest of happines”, es de dos clases: de corazón y de cabeza.

La psicología discurre que la esperanza es una “actitud o sentimiento que tiene una cualidad hedónica mixta, caracterizada por la idea del feliz resultado de sucesos futuros”. Esperar acontecimientos felices para uno, desgraciados para otro.

II Marx, Engels, Gramsci y Bobbio conciben la promoción de la esperanza social falsa en tesis similares: demagogia. Atole con el dedo. Esa noción se acerca a la de Zapata, a quien Madero y Carranza dieron esperanzas ilusorias para engañarlo y apaciguarlo.

Pero es obvio que el poder político doquiera el planeta fomenta la esperanza como medio de control social. En México ello no es la excepción, como se observa con nitidez particularmente hoy, tiempos de grandes padecimientos sociales y peligros.

Cierto. El poder político del Estado mexicano y, en particular, sus personeros de vena panista y priísta, usa artificios de esperanzas ficticias con propósito estratégico: consolidar su existencia y prevaleciendo para llevar adelante su proyecto.

III En ese empeño, la religión organizada para fines de poder y grandes negocios (y pillaje de México) ha sido central en cincelar en la psique colectiva del mexicano la noción de que la esperanza (“Dios dirá” o “Dios quiera”) es asidero de subsistencia.

Fomentar desde el poder político esperanzas simuladoras es parte de la cultura de la dominación, propia de los demagogos que, en el caso, es evidentísimo. El poder político describe la realidad con optimismo fuera de lugar. Llama “catarrito” a la pulmonía.

El gran reto de nuestra existencia nacional no es el de dejarles el país a los pillos saqueadores en el poder político del Estado, traidores a México según incontrovertibles, evidencias, sino discernir la falsedad de la esperanza que nutre nuestra pasividad.

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22 Diciembre 2009 04:00:34
Balance 2009
‘Veo desalentados y desmotivados a los jóvenes de nuestro país’

Un balance del año, por muy conservador y optimista que fuere, nos arrojaría números rojos sangrientos, en una demasía que sería insoslayablemente dramática. Sus moralejas, empero, son variopintas, siendo las principales las siguientes:

Una, la de que es inviable, por anti-mexicana, la forma de organización económica, política y social prevaleciente, impuesta por la flagrante traición de nuestros presidentes de la república del PRI y el PAN a favor de intereses creados ajenos a los de los pueblos de México.

Otra, la de que nadie –ningún providencial dios cristiano, judío o musulmán, o Estado extranjero ni ningún carismático mesías político criollo o mestizo o indígena- nos rescatará de nuestra lamentable y triste situación, excepto nosotros mismos.

Huelga describir esa lamentable situación; huelga también enumerar sus peculiaridades tan siniestras, pues es sabida y sufrida en extremo por todos en mayor o menor grado, aunque pocos sean los que tienen conciencia cabal y plena de ella y, sobre todo, de sus causales.

Más que festinar en esas características de la crisis –desempleo y pobreza crecientes, mayor desigualdad e injusticia, inseguridad, represión, militarización espectacular del país, etc.- es imperativo para tener conciencia del statu quo saber sus causales.

Así, si sabemos éstas –orígenes, motivos— sería el paso primero para iniciar la gran marcha hacia la remoción del statu quo que nos oprime y hacia la liberación. Allí se localiza la moraleja más trascendente que se desprende de éste año tan terrible para los mexicanos.

Empero, esa inconsciencia nuestra tiene atenuante justificatorio: el poder político del Estado mexicano ha logrado para fines propios y de sus patrones, las oligarquías locales y trasnacionales, someternos a un control social del que siquiera hemos tenido ni tenemos noción.

El caro leyente Pérez –quien, dícenos, abreva en éstos pergeños en el diario “El Mexicano”, de Tijuana, B. C. “gracias a mi bisnieta Hilda Pérez Rolón, quien me lee en voz alta”- parece habernos ofrecido el balance más sucinto del año que concluye.

También nos dice: “Veo desalentados y desmotivados a los jóvenes de nuestro país, que son el futuro ya aquí presente, sin incentivos ni ímpetus e inseguros e inciertos ante los obstáculos que enfrentan y una realidad sin esperanza que les estamos heredando”.

“Pero éste es un problema nuestro, creado por nuestra propia irresponsabilidad, indiferencia, ignorancia, egoísmos y cobardía, de manera que sólo nosotros tenemos que resolverlo. De que podemos, (sí) podemos, pero no queremos o no sabemos hacerlo…

“Todos, hasta los jóvenes que veo, esperan que “algo” pase que les cambie sus vidas, que les ofrezca no sólo esperanzas, sino concreciones (…) estoy seguro de que eso no va a pasar si ellos, nosotros, hasta los viejos, no hacemos lo que hay que hacer”.

“A mi edad, me preocupa que al morir no les deje problemas a mis descendientes, pero esa preocupación no se compara con la que me causa ver que muchos jóvenes y adultos con más conocimientos que yo no tienen conciencia de la situación”.

Hasta allí la misiva de don Joaquín, enviada por Internet gracias al buen oficio de su ya citada bisnieta, pero nos deja con una inquietud en su sentencia final, la de que “si ellos, nosotros, hasta los viejos, no hacemos lo que hay que hacer”.

¿Y qué es lo que hay que hacer y que, al parecer, la inmensa mayoría de los mexicanos no quiere hacer? Modificar el statu quo. Destruir ese estado de cosas que nos oprime y nos tiene viviendo esperanzados en un milagro que vendría de la nada.

Ese milagro –el cambio espontáneo del statu quo o de mejoría de nuestra apremiante situación— no ocurrirá. La nada sólo produce nada, entendida ésta con arreglo a la filosofía. Nadie vendrá a salvarnos. Sólo nosotros. El pueblo mismo.
31 Agosto 2009 02:59:59
‘...vivos los queremos’
El Estado mexicano incurre en genocidio flagrante

I
El viernes anterior un grupo de madres de víctima de desapariciones forzadas y presos por motivos políticos realizó un plantón frente a la Catedral Metropolitana de México, la sede del arzobispado primado y de cardenalato mexicano.

Y unos días antes, el titular panista del poder político del Estado mexicano resolvió, sin oposición de las vertientes legislativas priístas y perredistas de dicho poder político, eliminar el agente mayor -la educación pública- de conciencia histórica.

Ambos hechos están vinculados a la luz de las leyes del desarrollo de los pueblos a la luz de las disciplinas científicas del materialismo histórico y el materialismo dialéctico. Esa ligazón dialéctica es insoslayable, aunque no siempre identificada por muchos.

Esa omisión al identificar y eventualmente y comprender esas manifestaciones de una realidad que se traslapa en el “continuum” histórico y cuyos componentes y vectores se entreveran. Tiene causales objetivamente discernidas.

Más, sin abundar en esas causales, señálese que una de éstas es precisamente la del uso de los medios de control social –como fontana filosófica y andamiaje ideológico y político o instrumental- de la educación pública combinado con el garrote.

Por garrote entiéndase la suma de potestades muchas veces metaconstitucionales de la coerción y la coacción del Estado, usadas por el poder político de aquél con fines inmorales y sin ética política y, ergo, criminalmente: Es decir, antisocialmente.

Esos móviles inmorales y sin ética se muestran impunemente en la desaparición forzada de disidentes, discrepantes u oposicionistas. Esa desaparición permite la tortura y el encarcelamiento ilegal y, predeciblemente, el asesinato impune.

II

Otras manifestaciones de esa forma de censura extrema –terminal, fatal—es el asesinato en la vía pública de individuos que, como Armando Cavaría y otros, aun actuando bajo las reglas del poder político del Estado son destruidos sumariamente.

Pero no es sólo la destrucción deliberada, complotada, por comisión, alevosía y ventaja de vidas humanas en lo individual con fines de poder, sino también la destrucción colectiva. El Estado mexicano incurre en genocidio flagrante. Impune.

Caso en punto son los 60 y pico pueblos originarios de México; es decir, los indios. Existe desde hace sexenios políticas de Estado de destrucción recursiva y metódica de esos pueblos mexicanos. ¿Motivos? El mismo de los conquistadores españoles: despojo.

Despojo, sí, mediante la modalidad del saqueo y destrucción física de los habitantes de territorios codiciados por los personeros del poder político del Estado mexicano como subrogados por los intereses de la cultura de voraz acumulación de bienes ajenos.

Para despojar a los pueblos originarios de México de las riquezas en su habitat histórico –ancestral, milenario— ocurren las matanzas como la de Acteal, considerada objetivamente un crimen de Estado, maquinado por personeros de su poder político.

A ese proceso genocida concurre, sin duda, un cúmulo de causales y agentes para inducir perversamente conductas colectivas: el poder político del Estado usa a los propios indios para perpetrar matanzas de otros indios. Véase lo de Acteal.

Y manipula, también con aviesa vileza, al pueblo mestizo mexicano induciéndolo a incurrir en actitudes hirientes, flagrantes, de racismo, contra el vector indio de nuestro mestizaje. Pora ello el poder político borran la historia del origen del mestizaje.

III

Prosigamos. El grupo de madres fue fundado hace 31 años –sus hijos, si estuvieren con ellas, frisarían el medio siglo de edad- ante evidencias de una “guerra sucia” que, iniciada en los 60, aún no concluye. Lo opuesto, diríase: esa guerra se ha intensificado.

Al mantener viva la esperanza de que esos hijos sean devueltos por el Estado (“vivos se los llevaron, vivos los queremos”, es la exigencia), las madres traen a un primer plano de la memoria y la conciencia sucedidos de antaño que continúan ocurriendo.

Ello ofrece –aporta- evidencias dramáticas: la ausencia misma de jóvenes cuyo promedio de edad era de 20 años en 1970, animados por propósito noble, el de reformar al Estado mexicano para hacerlo, ya desde entonces, justo, igualitario, solidario.

Dígase de otro jaez que esos jóvenes buscaban eliminar lo que de antisocial tiene el Estado mexicano neoliberal y establecer en su poder político la vocación filosófica, ideológica y política social. En otras palabras: fundar un nuevo Estado, uno social.

Pero ese proceso de fundar un nuevo Estado implica hacer a un lado o sustituir, si no es que marginar, a los personeros del actual poder político, cuya cosmovisión y cultura –la de la corrupción y abuso de potestades— es criminal.

El poder político se ejerce así con actos criminales según la tipología de la moral y la ética política, aunque dispuestas esas acciones antisociales bajo una aberrante lógica jurídico-judicial de sofistería leguleya y simulación. Como el fallo de Acteal.

La justicia, según los tratadistas, tiene por fin ser vehículo que debe llevarnos a la felicidad colectiva, la social. Y la política, por su vera entraña moral y ética, debe facilitar el logro de esa meta sin simulaciones ni desviaciones.

No es así en México.

¿Estaban equivocados esos jóvenes que desde los 60 –desde el movimiento estudiantil— al anhelar crear un Estado mexicano social; es decir, uno que respondiese y obedeciese a su razón filosófica –y constitucional— de ser?

Por supuesto que no. Ese anhelo es histórico, pues se remonta al virreinato mismo –la Nueva España como patrimonio personal del individuo que, a ocho mil kilómetros de distancia, al otro lado del océano, llevaba sobre su testa la Corona de España.

Ese Estado colonial –el virreinato—devino, por obra de ese anhelo histórico, en una sucesión de Estados de laya republicana cuyas actuaciones desde entonces han sido opuestas al interés social, el de los muchos pueblos de México, indios y mestizo.

No en vano algunos luchadores sociales –que por definición filosófica e incluso por naturaleza zoológica, decía Aristóteles, son políticos- del pretérito y del presente preconizan desde reformar al viejo Estado, viciado, antisocial, hasta fundar otro.

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26 Agosto 2009 03:00:10
Chicanos: causas, rumbos…
Subráyese, empero, que origen es destino

En el mestizaje mexicano (no hay otro así en la América) el genoma exhibe sincretismos que denota origen y destino. Somos la raza. El pueblo.

Subráyese, empero, que origen es destino, aunque ello no implica una correlación dialéctica determinista, pues todo correlato, si bien obedece y responde a leyes universales del desarrollo histórico, también crea condiciones que, discernidas objetivamente, señalan caminos a seguir.

Antes de proseguir con el tema háganse ciertas precisiones: el señor Valdez es, a los 69 años de edad (nació en Delano, Cal., vástago de una familia de migrantes provenientes de México), un icono cultural en el teatro y el cine, en general, en la cultura chicana/mexicana.

Su celebridad se asocia al Teatro Campesino, por él fundado en 1963, pero también como dramaturgo y cineasta reconocido más allá de los ámbitos de la cultura chicana/mexicana. En 1978 escribió la obra “Zoot Suit”, que duró 46 semanas en cartelera en Los Angeles.

“Zoot Suit” fue llevada en 1979 a Broadway, siendo el primero y a la fecha, el único chicano en presentar allí una obra, de la cual haría una versión fílmica en 1981-82. El tema: un juicio amañado a tres jóvenes mexicanos acusados falsamente de asesinato. El fallo detonó violencia.

Esa obra (y el filme subsiguiente) es emblemática, sin duda, de su creatividad. Otro emblema es el filme “La Bamba”, realizado en 1987, que registra la historia de Ritchie Valens, joven roquero chicano, muy popular, de los 50. El filme le abrió el umbral a un público más amplio.

En 1994, nuestro personaje escribió y dirigió el filme “Cisco Kid”, en la cual actuó representando el papel del presidente Benito Juárez, cuya estatua, cítese como coincidencia, se erige en un parque en uno de los barrios mexicanos de Dallas. Otros héroes nuestros tendrán efigies allí.

La tesis enunciada por el escribidor tiene por basamento contexual histórico el sucedido de que el arribo de los españoles en 1519, encabezados por Hernán Cortes, a lo que hoy es el territorio del Estado mexicano, fue una guerra de agresión y rapiña, conquista y dominación.

Empero, si bien la Conquista suele concluir con el aposentamiento político, económico y cultural de los españoles en el territorio, el proceso conquistador, dominante, asimilacionista y de mestización ha durado siglos. Las resistencias indias se han extendido hasta el siglo 19.

Y más allá. Durante toda esa centuria -la 19- y, luego, la 20 y, aun hoy, en la 21, hay resistencias indias activas y pasivas o una combinación de activismo-pasividad. Los pueblos originarios continúan siendo sometidos y brutalmente reprimidos y se resisten a ello.

La lucha del pueblo chicano/mexicano es una extensión de esa resistencia. Y aunque la opresión es la misma, las modalidades son otras y ello crea, a no dudarlo, condiciones que, a su vez, sugieren las estrategias y las tácticas de lucha para desasirse de sometimientos.

Éstas deben repensarse con arreglo a las condiciones prevalecientes y el contexto general y los entornos particulares. Ello exige tomar imposponiblemente en cuenta lo siguiente:

1) El pueblo chicano/mexicano en EU es consecuencia biológica, étnico-cultural de la emigración. En su inmensa mayoría, los chicanos son descendientes -hijos, nietos, bisnietos- de mexicanos que han emigrado y continúan emigrando.

2) Esa migración es una alfaguara riquísima de la que mana una muy gruesa línea de suministros y otros apoyos logísticos para diseñar y aplicar políticas reivindicatorias que dieron origen al Movimiento Chicano. Pero hoy el asunto central (o “key issue”) es la reforma migratoria.

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13 Agosto 2009 03:00:20
La crisis: caminos y rumbos
Los herederos de hoy continúan utilizando, al parecer con éxito, medios de dominación hacia la población

I
El caro leyente Valderramaa, sostiene que “todos sabemos qué hacer, pero somos reticentes, como sociedad, a hacerlo, pues le tememos al cambio profundo”.

La también cara leyente Emilia Zavala Pérez -quien informa leernos en “El Mexicano”, de Tijuana, B. C., afirma: “Sabemos qué nos pasa, pero ignoramos por qué y pocos son, usted incluido, quienes nos lo dicen”.

Otra cara leyente, Margarita Gamo Zamudio, quien dice leernos en Imagen, de Veracruz, comenta: “Pese al desempleo, la inseguridad, la carestía, la violencia, no nos ponemos de acuerdo: estamos muy divididos”.

A las misivas cibernáticas de los leyentes identificados súmanse las de otros tantos -muchos, remitentes falsos- que en vez de argumentar a favor de tesis coherentes, optan por el insulto soez y la descalificación.

Éstos últimos leyentes -que escudan su cobardía en el anonimato- expresan odio por aquellos que plantean soluciones de fondo a la crisis de desintegración del poder político del Estado y el modelo económico.

Esas soluciones están a la vista y, de hecho, han sido y son visibles y estado y están asequibles al albedrío societal simultáneamente a nuestra conformación histórica como nación mexicana.

Esa conformación es ocurrente; es decir, continúa. Se manifiesta en el mestizaje y la cultura -acervo experiencial y vivencial del mexicano en su evolución histórica- con cada vez menos vectores europeos.

Pero a ese proceso de mestizaje ocurrente no son ajenos los atavismos del violento encuentro entre la cultura conquistadora -la española- y la aborigen y los medios usados de dominación y control posteriores.

II
Esos medios de dominación y control social, utilizados exhaustivamente en la Conquista y en el virreinato posterior, son ejercidos por los herederos del poder político imperial y colonial español.

Esos herederos son desde la constitución misma del Estado mexicano, imperial (el de Iturbide) primero, y luego republicano (desde Guadalupe Victoria, el interregno monárquico de Maximiliano, hasta Felipe Calderón).

Los herederos de hoy continúan utilizando, al parecer con éxito, los medios de dominación y control social. Ese uso es eficiente, según sus fines: mantener a la población sin explicarse su brutal realidad.

Esa realidad, sábese, se distingue por un dramatismo espectacular. Con los medios de control social se inducen cosmovisiones y conductas colectivas de fatalismo inexorable. Sufrir en silencio, sin catarsis. Sin explosiones.

Los componentes y vectores de ese fatalismo societal se traducen y expresan en estoicismos heroicos -”el pueblo de México es muy aguantador”, dicen nuestros políticos- y voluntades ajenas a la propia.

Voluntades superiores, milagrosas incluso, que el imaginario colectivo identifica como ente antropomorfo físico situado a extramuros de lo terrenal, creando una dualidad anímica enajenante en el mexicano.

La enajenación es secuela, precisamente, de que las necesidades espirituales del mexicano, ciertas y veras, son manipuladas por intereses terrenales, políticos al servicio de los económicos. Control social, pues.

Tal sumisión -entrega de la voluntad propia a voliciones decisorias metafísicas o providenciales y divinas- deviene en sincretismo perverso.

Los agentes de la cohesión social son controlados políticamente.

III
Éste es un aserto documentado por pensadores desde hace milenios, pero establecido científicamente a raíz de las experiencias y evolución del pensamiento social y político detonado por la Revolución Francesa.

Esto nos lleva a la identificación de uno de los medios de control social: la educación -que en México es ideológicamente sesgada- pues desprivilegia el conocimiento de la filosofía, la historia, la lógica, la ética y la estética.

Ese conocimiento es subversivo desde la perspectiva del poder en México, pues llevaría a los mexicanos a identificar las causas de los problemas de su terrible realidad y, así, cual dice el señor Valderrama, hallar soluciones. Y aunque sufrimos la desintegración del poder político neoliberal del Estado mexicano y la forma de organización económica de vena antisocial, optamos por resistir pasivamente y hasta con estéril heroísmo.

Pero ese poder político -panista, priísta, perredista, “verde”, etcétera-, estafetario hoy de los atavismos del virreinato colonial de control social refuerza éstos y ello acelera, contradictoriamente, la desintegración.

Más ese reforzamiento desesperado del oscurantismo nos impide aun conocer causales de nuestra situación y, así, como se habla de soluciones de fondo, se plantea implícitamente el cambio profundo.

Y el temor al cambio profundo nos paraliza, incluso a aquellos de conciencia política progresista que conocen las causas de nuestra tragedia. Asociamos cambio con violencia destructora de vidas y bienes y, ergo, dolor y sufrimiuento. Nadie querría padecer eso.

Y, por ello, se hostiliza a los proponentes de cambios de fondo y de forma, cosméticos. Pero un cambio revolucionario no implica, necesariamente, violencia destructora. Lo que se destruye es al viejo orden antisocial.
11 Agosto 2009 03:00:42
El porqué de la ‘Cumbre’
¿Qué obtuvo el señor Calderón? O, ¿qué obtuvieron Harper y Obama?

Como sabríase, los jefes de Estado de México y Estados Unidos y el Jefe de Gobierno de Canadá, se reunieron el domingo en Guadalajara, Jalisco, y los desenlaces del encuentro, difundidos ampliamente, no mueven a júbilo. No.

No, al menos, a los mexicanos. ¿Por qué? Porque para el presidente de facto Felipe Calderón, visto espurio por millones de sus compatriotas, lisa y llanamente sólo obtuvo de sus contrapartes lo que éstos querían.

¿Qué obtuvo el señor Calderón? ¿Qué cedió? O por mejor decir, ¿qué obtuvieron Stephen Harper, el canadiense, y Barack Obama? Obtuvieron lo que vinieron a buscar a la capital tapatía. ¿Qué buscaban?

Véase: los señores Obama y Harper lograron que sus gobiernos entrenen y asesoren a fuerzas policiacas mexicanas en tácticas de control de masas, de inteligencia y contrainteligencia y ciertas técnicas de disuasión colectiva.

Mas no podía ser de otro modo. El señor Calderón arribó a sus reuniones siendo el más débil, políticamente, de los tres, arrastrando consigo un dramático repudio electoral, sin capital político ni espacio para negociar.

Don Felipe no logró siquiera que el primer ministro de Canadá, el señor Harper, reconsiderara la decisión de su gobierno de exigirle como requisito indispensable visas a los mexicanos que viajan a aquél país.

II

Tampoco logró que Barack Obama se comprometiese a promover una reforma migratoria amplia ni a revisar con arreglo a sus facultades como Mandatario la ocurrente construcción del ignominioso muro fronterizo.

Señálese que, según los documentos públicos oficiales de esta “cumbre”, el señor Calderón no le trató a sus contrapartes un tema caro a los mexicanos: revisar el Tratado de Libre Comercio de la América del Norte.

Tampoco le trató el asunto de la reforma migratoria estadounidense, la cual abarcaría no sólo al estatus de millones de trabajadores mexicanos en EU, sino también acuerdos para institucionalizar la emigración de aquí a allá.

La emigración mexicana hacia EU es, desde cualesquier enfoques de las ciencias sociales y económicas, un síntoma inequívoco de la existencia de fuerzas productivas desperdiciadas –desempleadas– aquí.

El crecimiento de la emigración mexicana tiene causales no que no serían ajenas al TLCAN, herramienta mediante la cual el Estado estadounidense influye en el poder político del Estado mexicano y controla la economía.

III

Ese Tratado, como sábese, demostrado con prolijidad y tristemente documentado, es un enser de dominación de los intereses del poder real de EU sobre México, postrado en una condición que antojaríase colonial.

Esa condición colonial es, por definición, lacerante. Sus manifestaciones son un aumento espectacular de la pobreza –vía el desempleo y caída del subempleo–, la represión estatal a disidencias y la incertidumbre societal.

Son estas manifestaciones de crisis severa, amplia, profunda, transversal que, a su vez, denotaría una descomposición del poder político del Estado mexicano, abdicado que hubo desde hace sexenios sus potestades.

Esa abdicación ha sido a favor del poder real, el trasnacional estadounidense, y sus contrapartes mexicanas, particulares que conforman la pudientísima oligarquía mexicana. No en vano el Estado es plutocrático.

El motivo vero del encuentro sospéchase otro: confirmar directamente percepciones de los señores Harper y Obama, provistas por sus agencias de inteligencia acerca de la condición neuronal/emocional de don Felipe.

En Washington y Ottawa se han elaborado perfiles psicológicos acerca de la personalidad de don Felipe, en los que resaltan pulsiones dictatoriales y obsesiones por control como eje de las violaciones a los derechos humanos.
16 Junio 2009 01:09:47
Voto nulo
Los mexicanos de hoy le tienen miedo al cambio: Emilio Blanco Valdivia

I

Hecho insoslayable es, al parecer, que los mexicanos no sabemos, como sociedad, lo que realmente queremos, aunque sí tenemos conciencia en gradación variopinta de qué es lo que anhelamos y cuáles son las aspiraciones como individuos.

Como consecuencia de esa dicotomía contrastante y antipodal, los afanes individuales -que no societales ni mucho menos colectivos— de los mexicanos los objetivos y logros son efímeros, coyunturales, socialmente vanos.

Prevalece el egoísmo.

Y al prevalecer el egoísmo no se piensa en los demás, desestimando un riquísimo acervo experiencial histórico que nos enseña que el esfuerzo colectivo tiene secuelas liberadoras en tanto que el empeño individual es de corto alcance y breve vida.

Tocante a lo que como sociedad no sabemos verdaderamente qué es lo que queremos (ni mucho menos tenemos conciencia de cómo quisiérase lo que querríase), cítese al caro leyente José Enrique González Vegas, quien epistolarmente nos dice:

“Coincido con uno de sus caros leyentes, en el sentido de que los mexicanos somos muy comodinos y que, debido a eso, deseamos que otros resuelvan nuestros problemas de la manera más favorable, sin realizar esfuerzo alguno. Esa es nuestra idiosincrasia”.

“Un ejemplo de ello es nuestra conducta electoral: o nos abstenemos de votar o metemos en la urna un voto anulado, sabiendo que la clase política (que usted dijo hace unos días que es concepto de origen fascista) no tomará en cuenta cómo votemos”.

II

Prosigue el leyente González Vegas: “La clase política sabe perfectamente que estamos descontentos e irritados por lo que no ha hecho por nosotros ni parece que lo harán en el futuro, votemos como votemos o nos abstengamos (de votar)…

“La elección se realizará únicamente para renovar la Cámara de Diputados, así que aunque sólo se haya emitido un voto, dicha Cámara se integraría así. Esta elección no es un plebiscito ni un referendo legal o constitucional…

“Veo que si nos abstenemos (de votar) o anulamos el voto lo hacemos por berrinche, por frustración, por castigo a los políticos, con la esperanza de que (éstos) cambien, pero no con el propósito de cambiar al sistema político.

“Le tememos al cambio…

“Es muy cómodo desahogarnos. Si en vez de ese desahogo comodino hiciéramos un esfuerzo de organizarnos para cambiar la situación, otra cosa sería. No nos organizamos porque, como le dije, somos comodinos”.

Bien, comodinos o no, el parecer del leyente González Vega acerca de lo que habría identificado como peculiaridad idiosincrásica de los mexicanos es respetable y, por tanto, sin demérito.

Empero, éste aserto es, a nuestro ver, debatible.

La condición de comodino no es general, aunque ello no implica que esa peculiaridad carezca de verismo idiosincrásico. Podríase decir, eso sí, que la condición de comodinos aplicaríase únicamente a ciertos estratos y clases sociales.

III

Cierto. El vocablo “comodino” aplicaríase sin distorsiones a aquellos estratos y clases sociales que la sociología identificaría como medias-medias, cuya cosmovisión devendría de una experiencia histórico-pedagógica diseñada para control societal.

Esa experiencia histórico-pedagógica –discernible por los basamentos filosóficos, ideológicos y políticos, morales, éticos, lógicos y estéticos de la educación pública- se caracteriza por privilegiar un registro metafísico y egocentrista de la realidad.

Secuela incontrovertible de ello es el desconocimiento de los orígenes y vectores causativos de la realidad, sus componentes contextuales y sus interacciones dialécticas.

Por añadidura, adviértese así mismo una secuela cultural de prejuicios incluso raciales.

Un efecto adicional, a nuestro ver dramático, es la convicción en esos estratos y clases sociales de que nuestros anhelos se harán obra de la voluntad de fuerzas metafísicas antropoideas, percibidas como superiores, que determinan el decurso individual.

En esos estratos y clases sociales que abarcarían estamentos hacia arriba –las élites socioeconómicas y políticas- y hacia abajo (grupos proletarizados y/o marginados con aspiraciones de movilidad) no hay afanes reivindicatorios organizados, sólo retórico aoristo.

La red capilar de movilidad social está obstruida, estratificada, aterosclerótica.

Lo que sí hay es la esperanza e incluso certidumbre de soluciones providenciales, emblematizadas en un advenido líder salvador o en un milagro que anule aojo.

Ello mediatiza –si no es que coopta- la iniciativa social para el cambio real, de fondo, de un modelo económico y político que, a la luz de nuestra realidad, es sin duda antisocial. Medrosos ante el cambio, no conformamos con esterilizar la ira social.

Es más fácil –o comodino, si se prefiere— desahogar la ira anulando el voto o absteniéndonos de hacerlo que pensar y hacer cambios de fondo que implican reivindicación y serían revolucionarios.

¿Le tememos a una revolución? Al parecer, sí.

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30 Abril 2009 03:47:24
¿Está enfermo el Presidente?
Es deber ineludible del poder político de un Estado no actuar precipitadamente

I

Nadie dudaría la existencia y presencia atípica, no estacional, en México, del virus de la llamada influenza porcina o humana –identificado para mayor precisión por los científicos como A-H1N1–, pero lo que dudan e incluso cuestionan tirios y troyanos es su súbita aparición dicotómica epidémico-pandémica sin un proceso transicional de una condición a otra.

Y nadie dudaría que es deber ineludible del poder político de un Estado darse a la tarea de salirle al paso de inmediato a la aparición –por muy rara y atípica que fuere— de indicios de una plaga con el potencial de propagación contagiosa en la población. Salirle al paso, sí, pero con datos objetivamente discernidos y verificada con rigor metodológico. Sin pálpitos.

Pero no sólo eso: también es deber ineludible del poder político de un Estado no actuar precipitadamente, sin un diseño racional de una política orientada, primero, a confirmar con verismo exhaustivamente puntilloso la presencia y propagación de una plaga con potencial dañino y, luego, aprestarse estratégicamente a atender sus causas y efectos prospectivos. Ello, que antojaríase fácil y elemental, requiere madurez de los personeros del poder político de dicho Estado para cerciorarse de varios imperativos insoslayables: saber exactamente y comprobadamente con qué se cuenta –infraestructura, suministros, apoyos logísticos, etcétera— para librar la batalla en todos los frentes.

Toda doctrina defensiva, militar o civil, exige como condición indispensable y prioritaria, conocer al enemigo. Y resulta que los personeros panistas del poder político del Estado mexicano no saben, siquiera, cómo es ese enemigo, cuál su punto débil, sus vulnerabilidades y, notoriamente, si existe realmente o es lo que se supone qué es o si llanamente no existe.

Hacerlo con esa precipitación improvisada descorre suspicazmente los velos que ocultarían los motivos reales y suelta los corceles sin brida de las especulaciones, atiza las fogaratas de la desinformación y, lo más grave, aterroriza a la población. Un enemigo mal dimensionado es un enemigo creado por uno mismo, más poderoso e incluso imbatible. El síndrome de Moctezuma.

II

¿Qué nos indicarían éstas reflexiones de lógica aristotélica básical? Que los personeros panistas del poder político del Estado mexicano o son ineptos –sus móviles son aviesos por omisión— o son perversamente aptos para cosechar los ubérrimos campos del oportunismo político aterrorizando a la población y acrecer mediante la corrupción sus tesauros particulares.

Fueren cuales fueren los móviles reales y veros de la conducta precipitada, inmadura y reactiva del jefe de los personeros panistas del poder político del Estado mexicano, Felpe Calderón es célebre por su “mecha corta” y bipolaridad y dado a escapismos entre sus allegados y no pocos periodistas que lo han seguido ocupacionalmente. Suele reaccionar impensadamente.

Don Felipe no mide anticipadamente las consecuencias de sus reacciones –irritadas o exultantes— ni calcula prospectivamente el alcance y efecto de sus decisiones personales y las que ha tomado investido como legislador, presidente de su partido, como secretario de despacho, y las que toma hoy como Presidente.

La administración sanitaria propiamente de la crisis de salud y el inepto manejo político del fenómeno por los personeros panistas del poder político del Estado mexicano raya, dicho con franqueza, en grotesca inmadurez y, señalado sin tapujos, como corrupción. Ese es el material genético de las dudas y escepticismos de muchos mexicanos.

Para empezar, el señor Calderón actuó atropelladamente, con prisas al decretar una situación equivalente, en realidad, a un Estado de Excepción. Esa precipitación e imprudencia del Mandatario de facto muestra una capacidad de juicio muy cuestionable.

Y por si ello fuese poco, identifícaríanse otras manifestaciones adicionales tan graves como la inmadurez y aptitud de discernimiento objetivo y falta de lucidez del Jefe del Estado que, independientemente de su espuriedad, tiene el mando real del aparato administrativo-burocrático y coactivo/coercitivo, militar y policiaco, y el control de la violencia legal.

III

Esas otras manifestaciones son:

Una: la inexistencia de una red de seguridad social, ya que, según el INEGI, 27 millones y pico de personas de la Población Económicamente Activa y sus familiares inmediatos –unos 60 millones más— no tienen acceso a los servicios médicos ni medicinas en el marco legal de las instituciones de salud pública federales y muy limitadas en los 31 Estados Unidos Mexicanos.

Con esa infraestructura tan deficiente y de cobertura tan limitada, los personeros panistas del poder político del Estado lisa y llanamente no midieron el alcance de sus decisiones ni tomaron en cuenta la escasa disponibilidad de recursos médicos –instalaciones, personal, etcétera- y fármacos. Simplemente no estaban preparados para una decisión de tal magnitud.

Y otra: realizan una intensa campaña de difusión masiva, multimediática –el proverbial grito de “¡Ahí viene el lobo, escóndase todos!” que nunca apareció-, cuyo efecto ha sido haber aterrorizado a la población, de por sí crispada y víctima de psicosis aguda e histeria por las crisis ocurrentes en lo económico, lo político y lo social. La “epidemia”-pandémica es hoy precipuo.

Todo ello es preocupante, pues nos dice mucho acerca del estado de salud mental del Presidente, sometido a las enormes presiones propias de su investidura y magnificadas éstas por saberse espurio y repudiado y sin legitimidad ni representatividad y preocupado, amén, por los inminentes comicios; ésta, quiérase o no, es una presión principal y, por ende, mayor.

En esas elecciones, su partido marcha a la zaga y con pocas esperanzas de lograr mayoría en la Cámara de Diputados, lo cual sería esencial para consolidar el proyecto de nación bajo el modelo económico y político del neoliberalismo que abandera don Felipe, pero que fue instaurado hace 27 años y cuatro meses por mandatarios surgidos del Partido Revolucionario Institucional.

Al cúmulo de presiones –como las del estado de salud mental del Mandatario- agregaríase otra que, aclárese, no es ya la secuela sanitaria y política, sino moral de la crisis de salud: ¿fue la corrupción la que motivó también decretar una epidemia “pandémica” para justificar erogaciones billonarias en dólares en fármacos a favor de trasnacionales de Estados Unidos y Francia?

Tenemos un Presidente que, además de espurio, es inestable y bipolar y, temeríase, corrupto. Esos atributos mal distinguieron la idiosincrasia de sus predecesores Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox como ineptos, vendepatrias, corruptos e inestables (bipolares). El señor Fox, declarado oficialmente demente por El Vaticano, es ejemplo típico.

De la suspicacia de una enfermedad mental del presidente desprenderíanse moralejas: que cada candidato a cualesquier puestos de elección (como ocurre con los designados a cargos burocráticos de bajo y mediano niveles) presente certificados de su estado de salud mental a la hora de registrar sus candidaturas. Para bien de la salud mental de los mexicanos.

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23 Abril 2009 03:56:00
Olivares en Perote
Es, prejuiciadamente, "¡socialismo!",
si no es que franco "¡comunismo!"


I
Sábese de un proyecto, ya andante, de plantar olivares en la región de Perote, en el Estado de Veracruz, que primero concitó incluso el patrocinio de los personeros del poder político del Estado mexicano de adherencia a las premisas filosóficas y silogismos ideológicos y políticos del Partido (de) Acción Nacional y, hoy, a las del Partido Revolucionario Institucional.

Empero, el carácter social del proyecto –plantearía un régimen cooperativo de producción- indujo a los personeros panistas del poder político del Estado mexicano (burócratas y legisladores federales y locales de esa filiación partidista) a satanizar la naturaleza y los alcances del aludido propósito de sembrar olivos en el altiplano veracruzano.

Esa satanización del proyecto olivarero ha trascendido los confines del panismo en el poder político del Estado mexicano y accedido, más allá de la metáfora, la hipérbole y las redundancias y pleonasmos retóricos, al ámbito de la contradicción ideológica y se ha traducido en políticas de descalificación de los méritos prospectivos del plan.

Tal satanización se ha manifestado (y continúa manifestándose) mediante la negación de la naturaleza y alcance del proyecto: el lugar es, según imperativos científicos demostrados y con arreglo a urgencias coyunturales e insoslayables ingencias estructurales de la economía de mercado, el más apropiado. El proyecto tendría un gaje productivo vero: crearía empleos.

Ese resultado –el de crear empleos en un país de desempleados y el propósito que presumiblemente lo inspira- tiene plusvalía estratégica. El poder político del Estado mexicano, encabezado de facto por Felipe Calderón, tiene ante sí el dilema de crear empleos, meta superior a la de la supervivencia política del PAN a la luz del proceso electoral próximo.

La otra cara del dilema del panismo es, obvio antojaríase, el de la producción que resultaría del esfuerzo y concurso cooperativo entre el capital contante y científico- tecnológico y las fuerzas productivas, pues ello atentaría, piénsase en esos círculos, contra la ideología a favor del capitalismo salvaje neoliberal que emblematiza y abandera el Espuriato calderonista.

II

Un proyecto así, como el de Perote, implicaría un equivalente moral a aceptar la producción colectiva de bienes y servicios –satisfactores de necesidades sociales- como vía de probada eficacia para crear empleos. Las economías capitalistas muy desarrolladas de Alemania, Inglaterra, Italia y otros países europeos, se sustenta sobre las cooperativas de producción.

Más la ortodoxia del capitalismo tarzanesco cuyos valores enarbola el panismo desgobernante tiene atrapado a éste. Sus enfoques prejuiciados y, por ende, estrechos y superficiales, de la realidad socioeconómica en México (y, por inferencia válida, Veracruz), cancela cualesquier intenciones pragmáticas de vencer al monstruo del desempleo creado por el neoliberalismo.

Pero no es únicamente ese móvil –el de que no se piense que el señor Calderón se ha tornado súbitamente “socialista” o “comunista”, sino también otros vectores poderosos, los de la corrupción que, idiosincrásica en México, preside cual elemento determinante históricamente las actitudes y conductas y decisiones de los personeros del poder político del Estado mexicano.

Visto así, antojaríase evidente que los proyectos como el de plantares olivares en Perote es, prejuiciadamente, “¡socialismo!”, si no es que franco “¡comunismo!”. Pero los personeros del poder político del Estado mexicano de laya panista no se atreven a denostar a los fantasmas dantescos ya idos del “comunismo” y denuncian al proyecto en Perote con otros argumentos.

Esos argumentos son los de la supuesta inviabilidad de plantar olivares en la región. Para ello, se aducen que las condiciones climáticas prevalecientes en la región son desfavorables, exhibiendo así una ignorancia que obsérvase supina acerca de un tema, el agrícola, que los lleva a dictar el fiat de un fracaso del proyecto.

El clima, dice un legislador de nombre olvidado, es muy lluvioso.

Pero el proyecto se sustenta sobre bases científicas, lo cual ha animado a empresarios españoles más pragmáticos que los mexicanos a invertir capital y “know how” para plantar y cosechar olivares y satisfacer un vacío en la demanda creciente de aceite de oliva no sólo en México, sino también en otros países de Nuestra América e incluso Estados Unidos.

III

Las bases científicas –sin duda experienciales y, por tanto, demostradas- del proyecto son el cúmulo de resultados de análisis de tierras, climatología y plurimetrías, así como mediciones de temperatura no sólo durante el año, sino también la de cada 30 minutos. Con ello se concluyó que el Valle de Perote es magnífico para el cultivo del olivo.

Tocante a las lluvias –otro de los deméritos subrayados por los detractores panistas del proyecto-, los estudios realizados concluyeron que el promedio pluvi al anual es de 500 a 800 milímetros es ideal para cultivar el olivo de riego. Subráyese que el cultivo de riego sería apoyado de febrero a mayo, lo que garantizaría cosechas buenas y constantes con gasto mínimo.

Existen, sin duda, áreas del Valle de Perote en donde el cultivo no es recomendable, ya que en ellas se registran nevadas tempranas cada 10 años, pero esas tierras, localizadas e identificadas, han sido desestimadas para el proyecto. La altura media de la región es superior a la de la cuenca del Mediterráneo, pero el cultivo no es hoy como en la época de los romanos, hace 22 siglos.

Los inversionistas españoles, agrupaciones de campesinos, así como los patrocinadores y promotores del proyecto –entre éstos últimos incluyese en lo social y político -administrativa al Gobierno del Estado de Veracruz- tienen una referencia elocuente a su favor: los olivares en Tulyehualco, Distrito Federal, cuya altitud es mayor que la del Valle de Perote.

Menciónese a mayor abundamiento que los olivares defeños producen anualmente sin ningún cuidado humano de algún tipo unos 80 kilos por unidad ¡desde hace 500 años!, lo cual demuestra y confirma que el olivo es extremadamente adaptable. Se cultiva en Argentina, Chile, Australia y Estados Unidos. Existen otros argumentos de peso a favor del proyecto.

1) Si los inversionistas tuviesen dudas lisa y llanamente no harían la inversión en árboles y almazaras e infraestructura auxiliar y demás instalaciones de beneficio industrial.

2) Existe un mercado tanto nacional como para la exportación claramente ubicado.

3) Y, según proyecciones, se crearán miles de empleos en la región, así como en otras zonas distantes –las de distribución- principalmente urbanas.

Las objeciones acientíficas -y con argumentos falsos en lo técnico- de los panistas al proyecto van a contrapelo de las propias políticas en materia agrícola del gobierno calderonista. La secretaría de despacho de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación ha hecho estudios y aconsejado y propicia encarecidamente el cultivo del olivo en México.

Identifícase otro argumento elocuente a favor del cultivo en Perote: el olivo ya es considerado en México un árbol autóctono. Los panistas que se oponen al proyecto por móviles ideológicos y políticos –éstos, de carácter preelectoral-, preconizan, no sin alardes de inanidad e ignorancia, el desarrollo de los biocombustibles, sobre todo biodiesel.

Como sabríase, en ciertos ámbitos estadunidense y brasileño y, no se diga, de países europeos, no se considera aconsejable el desarrollo de la biodiesel dadas sus secuelas terribles en lo ambiental, ecológico, social e incluso económico. El Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, piensa que el precio del desarrollo de biodiesel en su país es “impagable”.

Al exhibir su torpe oscurantismo, rústica incultura y rudo oportunismo político-electoral, esos detractores del proyecto olivarero parecen tener un interés adicional. ¿Querrían acaso que los inversores hispanos los hicieren beneficiarios de la fórmula que hicieron célebre en sus sexenios Carlos Salinas y Vicente Fox: un diez por ciento de comisión a cambio de anuencias?

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21 Abril 2009 03:38:39
Obama, Galeano, Rita y Julio Ricardo
Si el Ejército Mexicano surgió del pueblo, ¿por qué entonces ataca al pueblo?: Francisco Pérez Chicuelo

I
Los temas tratados en éste espacio durante la semana pasada han concitado reacciones variopintas de nuestros caros leyentes en periódicos impresos y por internet. Ello exige precisiones.

Esos temas son la visita de Barack Obama a México, el regalo de Hugo Chávez a éste en Puerto España, la estulticia del INAH en agravio de Rita León y el ayuno de Julio Ricardo Blanchet.

Los leyentes Pedro Enrique Ruiz y Edwin Corona cuestionan el aserto de que el señor Obama es de izquierda. No lo es en el espectro ideológico y político mexicano, sin duda, pero…

Pero en el espectro ideológico y político de Estados Unidos –que tal fue el contexto del aserto del escribidor-, don Barack sí está a izquierda, una que calificaríase de tímida o moderada.

Aquella es una percepción corriente en México. La izquierda estadunidense tiene varias vertientes, tantas como las que hay en México o cualesquier otros de los estados americanos.

Las vertientes luxemburguiana, marxista, engeliana, leninista, troskista o incluso la que se emblematiza en el casi desaparecido Partido Comunista de EU, apenas dan señales débiles de vida.

En el socialismo estadounidense –identificado con Eugene Debbs y Jacobson— hay tradición más arraigada que en las otras vertientes de la izquierda en ese país; surgió tras la Guerra de Secesión.

En el contexto de la cultura política de EU, la izquierda se identifica más con ciertas exégesis y actividades de “buena conciencia” del cristianismo protestante estadunidense y europeo.

Esa izquierda es creyente en los valores, reales o inferidos, de la religión monoteísta organizada para fines de poder y negocio y en la falacia del “diseño inteligente” de la creación.

II
Este escribidor tiene cincelada en su memoria reporteril una marcha a favor de la reforma migratoria realizada por mexicanos en Chicago, en 2006, en la que participó el señor Obama.

Luego de la marcha, en breve conversación con don Barack –quien se disculpó por no hablar, ni leer, ni entender castellano—dijo que las causas sociales son las causas de la izquierda.

Obvio es que si extraído del contexto estadounidense, don Barack es tan derechista como cierta pseudozurda mexicana adherida por afán crematístico a la ubre del modelo político prevaleciente.

Démosle vuelta a la hoja: el regalo del Presidente Chávez al señor Obama fue un ejemplar de “Las Venas Abiertas de América Latina”, ya clásico, del uruguayo Eduardo Galeano.

El regalo del libro –que el señor Galeano dedicó a don Barack— es en castellano y trajo a la memoria del escribidor retazos vivenciales de sus entrevistas con Jimmy Carter y Bill Clinton.

En las entrevistas con los señores Carter (publicada en 1978 en “Excélsior”) y Clinton (publicada en “El Financiero” en 1992), el escribidor les preguntó si habían leído el libro de don Eduardo.

Las respuestas fueron un “no”, aunque ambos ofrecieron hacerlo. Don Jimmy habla limitado castellano y don Bill no, pero indicaron que lo harían traducir. El señor Clinton era entonces candidato.

Es de esperarse que el señor Obama sí haga traducir el libro y se entere de algunas cosas que la izquierda estadounidense con la que él se identifica (la de Martin Luther King) simplemente ignora.

III
Intúyese que don Barack tiene limitadísimo margen de maniobra política, pues es rehén de los intereses del imperialismo –eso se ha dicho aquí desde que era candidato— y su cultura de poder.

En la Cumbre de las Américas, sus controladores y agentes de seguridad estuvieron en todo tiempo con él, incluso en las reuniones plenarias secretas con los demás mandatarios.

Lo difundido acerca del cónclave se debe al señor Chávez, quien hizo introducir subrepticiamente una cámara a las plenarias y registró, en videos, lo ocurrido allí.

De los otros temas, el de la injusticia a la antropóloga y arqueóloga Rita León López mereció de la cara leyente Ernestina Hernández un adjetivo calificativo: “perversidad” del INAH.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia no reconoce los derechos humanos de doña Rita, atacada a machetazos en un sitio arqueológico en Orizaba. Además el INAH la hostiliza.

Doña Rita, cuya cabeza estuvo a punto de ser cercenada, sufrió lesiones graves y pérdida de un dedo, hace responsable de su avatar al delegado del INAH en Veracruz, Fernando Pérez Vignola.

¿Y el señor Blanchet? Su ayuno en la plaza Lerdo, en Xalapa, es reivindicador: que la Universidad Veracruzana le reconozca derechos laborales y no reprima la libertad de expresión.

Acerca de don Julio Ricardo, la cara leyente Georgina Reyes escribe: “La UV tiene varias máscaras, pero las más grotescas son las de represora y cómplice de la Iglesia que anula su laicismo”.

http://www.faustofernandezponte.com
16 Abril 2009 03:38:31
El ayuno de Julio Ricardo
Muy pocas circunstancias y situaciones vivenciales le son ajenas

I
Julio Ricardo Blanchet Cruz ha visto y vivido casi todo y, por ello, muy pocas circunstancias y situaciones vivenciales le son ajenas, aunque ello no ha sido óbice para conservar intacta su capacidad –por cierto, enorme- de sorprenderse y aprender. Pero, a todo esto, ¿quién es Julio Ricardo? Tras un decurso azaroso de casi siete décadas, nuestro personaje se describe a sí mismo como sin adornos ni metáforas ni circunloquios: “Yo soy un hombre de mis tiempos y de mis vivencias”.

Y los tiempos de don Julio Ricardo han sido –son— desde su nacencia allá por los 40 del siglo pasado concurrentes con los estilos de vida de la sociedad mexicana influida por los paradigmas prevalecientes entonces en el desarrollo de ésta.

“Mis convicciones son profundas, definitivas, consecuencias de lo aprendido y, sobre todo, lo vivido y experimentado”, dice. Ha conocido la pobreza material y espiritual y la riqueza y la grandeza experiencial y del alma, la intrínseca y la adquirida, cultural”.

Este hombre ha ejercido y continúa ejerciendo influencia sobre otros, directa o indirectamente, en las muchas vertientes, instancias y niveles de las relaciones humanas, personales o sociales. Es, sin duda, vector decisivo en la vida de terceros.

No en vano. Su oficio, desde hace ya muchos años, ha sido el de comunicar ideas, hechos y sucedidos, opinar con franqueza aguda, con zumbonería incluso, sin tapujos ni eufemismos, lejos de las hipocresías. Su lisura es entendida como irreverente.

Sus juicios de valor los depura, al expresarlos, mediante asepsias retóricas; por ello, su franqueza parece tajante, específica, despojada de generalidades. Y aunque tiene verdades propias, comparte la noción de que cada quien tiene su verdad.

III

Y no sólo eso: piensa que la verdad de cada quien debe, a su vez, ser compartida, según el principio voltaireiano, para él caro, debe ser dicha, divulgada, comunicada a todos lo que, por supuesto, quieran oírla y, sobre todo, escucharla.

Aborrece la censura y, aún más, la censura que los hombres y las mujeres de la difusión impresa, hablada o visual se imponen a sí mismos causados por los imperativos de la supervivencia laboral y la conveniencia crematística.

Ha sido censurado y, por tanto, ha sufrido ceses sumarios vengadores y arbitrarios en su programa en Radio Universidad Veracruzana.

Quizá sea don Julio Ricardo el radiodifusor más oído y tal vez el más escuchado. En su programa –“Opiniones y Comentarios”- ha dicho y sostenido lo que otros soslayan o, de plano, omiten por motivos que antojaríanse redundantes.

Su programa ha sido merecedor de reconocimientos doquiera que se aprecia y se avala la honestidad y la buena fe de un radiodifusor cuyo quehacer define como educativo, orientado a despertar conciencias y destruir supercherías institucionales.

La razón esgrimida para reprimirlo –arrebatarle su derecho laboral y sofocar su vocación comunicadora—es la de su llaneza al describir a los poderosos y sus dogmas y supersticiones propias del pensamiento oscurantista por uniforme y único.

III

Al reprimírsele sus derechos laboral y de expresión -constitucionales ambos— se exhibió un amasiato inconfesable entre la religión organizada para fines de poder (el de un obispo católico) y la supuesta lis de Veracruz, la rectoría de la UV.

Ello lo ha situado en los proscenios de la polémica y la controversia. Persona de convicciones, traduce éstas en hábitos prácticos, asentados en lo más abisal de su psique, reflejadas en su conducta cotidiana de tangibilidades y resultados.

Un hábito práctico, disciplinario y disciplinado, es el del ayuno. Don Julio Ricardo ha ayunado desde hace muchos lustros. Periódicamente, conforme a un calendario interior de descontaminación celular, ayuna una, dos, hasta cuatro semanas o más.

El ayuno, como está demostrado, le otorga los beneficios del vigor mental y físico. Accede, de esa guisa, a mundos inimaginables para muchos, a estadios de percepción aguda y entendimiento nítido, caleidoscópico, de entornos físicos y humanos.

Don Julio Ricardo ayuna desde el lunes pasado en la Plaza Lerdo de Xalapa, la capital del Estado de Veracruz. El propósito es obvio, pero los móviles se empatan en simbiosis con las convicciones del ayunante.

Y estas convicciones se traducen en la racionalidad de que si hay hambre en el mundo y, cada día más evidente, también la hay en México, ¿por qué no ayunar? Al ayuno forzado sumaríase, solidariamente, el ayuno como estrategia de salud personal y social.

Y es que con este personaje ayunan también, por emulación solidaria, unas 20 persona más en ese mismo sitio público. Ayunar por el hambre prevaleciente no es contrasentido, aunque parézcalo; es lógica impecable. Desintoxica el cuerpo.

La desintoxicación anatómica se extiende al cerebro y, por tanto, a la mente –al alma— y lleva a introspecciones de realidades íntimas, del fuero interno, y del entorno sociocultural. Es una liberación cuyos efectos duran muchos días concluido el ayuno.

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14 Abril 2009 03:31:06
Rita y el tesoro de Vignola
La arqueóloga libra aún las batallas en la secuela del brutal ataque

I

La entrega de hoy es atañedera a lo que es la saga de María Rita León López, la antropóloga y arqueóloga que sufrió un ataque sorpresivo a machetazos en un sitio arqueológico en febrero pasado en la zona urbana de Orizaba, Ver., y durante el cual pudo haber sufrido el cercenamiento de su cabeza. El ataque no fue provocado.

A doña Rita -una mujer en su cuarta década de vida, de estatura pequeña, victimizada por la poliomielitis, de talante endeble y frágil- libra aún las batallas en la secuela del brutal ataque, en el que sufrió fracturas craneanas, heridas en hombros, brazos y manos y perdió un dedo izquierdo que requirió hospitalización urgente y compleja cirugías reconstructivas.

Esas batallas son:

1) La médico-hospitalaria, pues a mes y medio de ocurrido el terrible atentado aún se halla sometida a cuidados profesionales de médicos y enfermeras.

2) La psicológica, pues sufre las consecuencias del trauma emocional y mental devenido del ataque. Tiene pesadillas, casi no duerme y padece terror.

3) La batalla legal-laboral, pues el Instituto Nacional de Antropología e Historia, para quien trabajaba en el sitio arqueológico donde fue atacada, se niega a asumir la responsabilidad moral y jurídica de absorber los gastos médico-hospitalarios. Mediante chicanerías y argucias leguleyas, el INAH aduce que la víctima era empleada de uno de sus arqueólogos, no del Instituto.

Al trauma físico, psicológico y legal que padece la antropóloga y arqueóloga xalapeña -egresada de la Universidad Veracruzana y con muchos años de desempeño profesional y muy conocida en el medio- se suma otro golpe adicional del INAH: una demanda, ¡agárrese usted, leyente!, en la que se le acusa de tráfico ilegal de piezas arqueológicas.

La acusación, empero, no es oficial aun, pero el delegado del INAH en Veracruz, Fernando Fortino Pérez Vignola, implícita o inferida del director general del Instituto, Alfonso de María y Campos, se la ha hecho saber extraoficialmente a la víctima, con los presumibles propósitos siguientes: Uno, amedrentarla e intimidarla para disuadirla de su decisión de demandar judicialmente al INAH y que se desista de ello.

II

Otro propósito sería el de una represalia del delegado del INAH en Veracruz, el ya citado Pérez Vignola, a quien se le señala en ciertos círculos como presunto sospechoso de solapar -o abstenerse de denunciar- el tráfico ilegal de piezas arqueológicas, que es organizado e incluso cuenta con la venia de funcionarios del Gobierno del Estado.

Y un tercer propósito, que es el obligar a la víctima -doña Rita- a entregarle al delegado del INAH las notas de aquélla y un informe final acerca de los trabajos realizados por la antropóloga y arqueóloga en el sitio en donde fue atacada. “No se hallaron piezas de valor arqueológico”, afirma ella. Ello, al decir de la propia víctima, sugiere una nueva vertiente en el asunto: el posesionario del predio en donde se localiza el sitio arqueológico, Elías Hernández Machorro, y el delegado del INAH en Veracruz y sus asociados parecen convencidos de que existe un tesoro enterrado allí. Esa riqueza -sospecha- no es arqueológica, sino en oro.

¿Es esa riqueza una de oro prehispánico? “No lo creo”, dice la antropóloga y arqueóloga. “Si acaso, si estiramos la especulación, podría ser un tesoro de monedas de oro de la época de la Revolución Mexicana”, comenta. Ese rumor, dice, le llegó mientras excavaba. Algunos curiosos se le acercaron para decir que allí, enterrado, había oro.

Pero rumores así corren en cada sitio arqueológico en México. La gente se acerca y especula que lo que los arqueólogos buscan es oro. En Los Cerritos -donde fue atacada a machetazos doña Rita, en el centro de Orizaba, Ver.- los rumores eran muchos. Tal vez por ese motivo, el INAH incurrió en irregularidades administrativo-laborales.

Y es que en caso de un hallazgo del supuesto tesoro, no sería el INAH oficialmente el descubridor y beneficiario de ese imaginado acervo de monedas de oro, sino los arqueólogos encabezados por el delegado en Veracruz. Por ello, oficialmente el Instituto aduce no tener nada que ver con el asunto y reniega de sus responsabilidades laborales.

III

El arqueólogo responsable del proyecto de excavación en Los Cerritos es Lino Espinosa García, para quien doña Rita realizaba tareas de dibujo técnico cuando no está participando en otros proyectos del INAH. Otro de sus jefes en la Unidad Xalapa del Instituto es Francisco Javier Andrade Domínguez.

Los indicios de riqueza arqueológica en Los Cerritos fueron preliminares, por lo que a la fecha del ataque los hallazgos eran vestigiales. Lo que emerge, como colofón de esos empeños y el terrible episodio que tiene en riesgo de vida de la antropóloga y arqueóloga León López, es el posible móvil de la excavación: avaricia; ésta es un motivo muy poderoso en la conducta humana.

Antójase obvio que tanto el delegado Pérez Vignola como el arqueólogo Espinosa andaban tras el supuesto tesoro áureo a la que los rumores dan existencia imaginaria. Ello ha llevado al INAH y los personeros aquí identificados y otros a violar los derechos humanos de la antropóloga y arqueóloga. Doña Rita le exige al INAH y al Instituto Mexicano del Seguro Social lo que sigue:

a) Pago de cuotas que el INAH debió haber aportado al IMSS en base al salario que la demandante recibía desde 1992.

b) Que se sancione al INAH por no haber afiliado al IMSS a la demandante.

c) Que el INAH reconozca y acepte como evento o accidente laboral el ataque a machetazos y sus consecuencias -lesiones graves.

d) Que se le otorgue a la demandante el grado de incapacidad permanente total para laborar y se cumpla dicho otorgamiento, o lo que legalmente le corresponda a la víctima.

e) Cumplimiento y pago de la pensión por incapacidad permanente que legalmente le corresponda a doña Rita, con los conceptos de incrementos que se generen a partir de la fecha del accidente, así como las prestaciones de ley.

f) Pago de indemnización por la pérdida del dedo.

g) Que se le brinden servicio médico y medicinas.

Otras demandas tienen que ver con el pago por el daño psicológico, otorgamiento de una plaza base en el INAH, pago del 25 por ciento de una prima vacacional y vacaciones, así como salarios devengados o del 9 al 17 de febrero, pues ese último día no cobró sus percepciones de ley.

El llamado Tesoro de Vignola está maldito; es mal fario.

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09 Abril 2009 03:48:20
¿Podemos ser todos Jesucristo?
I

En el ritual anuario del mundo de la judeo-cristiandad (y por inferencia válida el del Islam) conócese como Semana Santa, los creyentes y los que manipulan la idea de Dios en sociedades oprimidas por la religión organizada para fines de poder y riqueza, podrían replantearse a fondo la idea de Dios y sus profetas icónicos.

Esos profetas icónicos se emblematizan en Jesús de Nazaret (y también por inferencia válida, en el islámico Mahoma) y los antecesores prebíblicos -desde el escalón final del paleolítico, cuando surgió la idea de lo divino y las ciencias sociales disciernen las etapas lógico-históricas posibles de la noción teísta.

El desarrollo de la idea de Dios -constante en el decurso de milenios prehistóricos- tendría que ver, sábese hoy, con la evolución darwiniana, francamente atea, como parte del desenvolvimiento de mecanismos de supervivencia en el cerebro del individuo humano.

Antes de proseguir con el tema hágase la salvedad que existen distinciones cualitativas muy claras entre la idea de dios en las sociedades humanas y la religión organizada -es decir, las iglesias que, como la católica, son un ente jurídico-político, el Estado Vaticano-, que es creación humana.

En efecto, la religión -las iglesias- suelen identificarse a sí mismas y ante los creyentes en un dios creador de todo como representantes de lo divino entre los mortales. La iglesia cristiana, dice el dogma, fueron creadas como legado decisorio del hijo del dios y realizada por sus apóstoles.

II

Las dudas, empero, no son antirreligiosas aunque sí admítase, anticlericales, a partir del hechos objetivamente discernidos que una cosa es la idea de dios en las sociedades humanas y otra muy diferente la de las iglesias que se ostentan como representantes e intermediarios de lo divino ante la vida terrenal. Más esas exégesis tienen muchos vacíos lógico-dialécticos e incluso científicos a partir del origen divino, metafísico -sin sujeción a las leyes del universo y la naturaleza y ajenas al escrutinio metodológico de lo demostrable y confirmable- y ofrece, por añadidura, contradicciones insoslayables.

Pero no es tema de la entrega de hoy cuestionar, negar o confirmar la existencia de dios y lo divino, sino el de señalar el significado y la trascendencia de la idea teísta en las sociedades humanas y, en ese contexto, identificar sus consecuencias que, en México, son omnipresentes e históricas.

Según los cronistas bíblicos, el hijo de Dios -o sea Jesucristo- se desempeñó durante sus 33 años de vida como una criatura antropomorfa; de hecho, advino al mundo bajo esa forma, aunque con arreglo al dogma su gestación fue divina, sin concurso copulatorio previo. ¿Cuál habría sido su laya cromosónica?

Así, la idea de Dios y lo divino se ha traducido en el establecimiento de organizaciones de índole política: las iglesias son, bajo cualesquier definiciones de las ciencias sociales y políticas, agrupaciones nacionales o trasnacionales de acción y alcance en el terreno de lo político. Hacen política. Ello es fehaciente.

III

Los personeros hacen, pues, política, para prevalecer en las sociedades humanas conformadas, a la luz de las definiciones científicas, por individuos cuya conducta -diríase que ésta como secuela de su evolución cerebral como especie que sobrevive por su aptitud- es práctica y filosóficamente política. El clero es político.

¿Por qué? En el humano, toda conducta evolucionada para supervivencia como especie, tiene móviles naturales que son políticos, aunque en lo individual o incluso como estrato social no tenga conciencia de ello. Intrínseco a ese imperativo evolucionario subyace la opresión de millones de individuos por otros, éstos muy pocos.

La idea de Dios y lo divino se ha traducido en opresión psicoemocional y, ergo, material, de unos humanos sobre otros. No en vano decía el filósofo inglés Tomás Hobbes que el hombre es el lobo del hombre.

Ese lobo, dotado de razón, concibió, diseña y aplica desde la prehistoria herramientas de dominación y control social.

El hombre de Nazaret se oponía, según su discurso, a la dominación de los más por los menos, de allì que se identificase con los pobres, los excluidos, los oprimidos, lo que implicaba oponerse a los ricos y poderosos y a las instituciones político-religiosas de éstos. Expulsó a los mercaderes de un templo, ámbito sacro.

La deformación -en los hechos, una desviación monstruosa- del pensamiento, la conducta del profeta judeocristiano y su simbolismo en la que incurren las organizaciones políticas denominadas iglesias explicaría por sí sola su razón verdadera de ser, la de dominar para fines de poder y riqueza. Lo dice la historia.

En esta Semana Santa, esa organización política que es la iglesia institucional judeocristiana se nos ofrece como erial estéril de esperanzas y reivindicaciones espirituales para sobrellevar el yugo material de la crisis, pobreza e injusticia. La Iglesia Católica tiene soberanía indudable sobre los mexicanos, pero ésta es elástica.

La elasticidad se exhibe en la anomia prevaleciente, fenómeno que es la falta de correspondencia entre los mexicanos y las reglas jurídicas y normas societales, incluyendo las religiosas. La idea de Dios y lo divino también está en crisis. En la psique colectiva, el de Nazaret se parecería cada vez más al Che Guevara.

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02 Abril 2009 03:39:01
¿Hay soluciones?
Para el mexicano, la historia es asueto con goce de sueldo


I

El caro leyente Francisco González Muñoz, quien dice leer éstos pergeños desde Orlando, Florida, comparte sus pensamientos acerca de la crisis en México con una misiva asaz interesante, diríase que extraordinariamente honda.

En su misiva, el señor González Muñoz describe lo que es, según su percepción y su parecer y sentir, el peculiar modo de ser del mexicano, y trasmite su evidente angustia por la crisis con una interrogante escueta: “¿Hay soluciones?”

Y añade, en atentísima misiva trasmitida por el ciberespacio, lo siguiente: “Sé que cada mexicano tiene una solución a nuestros graves problemas, pero cada una es planteada en función del interés personal y no el social”. Precisa el leyente aquí identificado: “Lo que digo es que cada mexicano piensa en soluciones que le resuelvan el problema a él, no a los demás -los mexicanos todos. Pensar así es parte de nuestros problemas...

II

Afirma: “Así somos. El vector español tiene sustentos reconocidos (e) identificados por los historiadores: la religión (que usted llama organizada para fines de poder y negocio) y la iglesia católica, así (como) la educación”.

El leyente González Muñoz arriba a un silogismo concluyente que antojaríase lapidario: “Resolvemos nuestros dilemas subjetivamente, anhelando que una energía metafísica teísta lo haga por nosotros; que otros se sacrifiquen, nosotros no...

“Anhelamos, deseamos y de hecho convocamos o incluso pedimos y hasta exigimos mentalmente o en voz alta que esa fuerza metafísica nos de las soluciones a nuestros problemas personales o existenciales... En esa esperanza -ni siquiera hacemos un esfuerzo invocando a la fuerza superior, antropomorfa y metafísica, a que acuda a auxiliarnos, resolviéndonos los dilemas- le apostamos al futuro abstracto; no vemos al pasado... Y el pasado ya nos dio las soluciones, en uno u otro sentido: el pasado nos dio la lección de que ninguna divinidad teísta resolverá los dilemas del presente; el pasado nos dice qué es lo que hay que hacer hoy”.


III

Elucida: “Lo que tenemos que hacer hoy, si nos nutrimos del pasado, es hallar salidas de éste laberinto (en el) que nos encontramos. Sólo el pasado -la historia- nos dice cuál es el camino a seguir... Nos dice por dónde ir, cómo andar, cuándo empezar la caminada, qué nos espera por ese sendero, qué obstáculos nos aguardan y las claves para superarlos o evitarlos... También nos dice el pasado que el camino es interminable, sin fin...
01 Abril 2009 03:17:43
Implementación ‘bilateral’
La ‘oficina’, creada como una superintendencia de la narcoguerra

I
Durante la visita de Hillary Clinton a México poco se informó acerca de lo que la secretaria de Estado del Gobierno de Estados Unidos trató en realidad con Felipe Calderón. Lo que se difundió fue sólo lo formal. Glamour.

Y lo formal y glamoroso –sonrisas, comunicados de prensa escuetos, declaraciones y discursos elogiosos– oculta la miga y el tenor de las conversaciones entre la enviada de Barack Obama y el presidente de facto.

Así, la imagen que se creó fue una de complacencias mutuas y de entendimientos recíprocos logrados sin discrepancias

Lo real es otra cosa. En los cenáculos del poder, fueren cuales fueren sus naturalezas y morfologías, se habla sin tapujos, cruda y descarnadamente, sin rodeos ni circunloquios retóricos ni metáforas.

En esos círculos, las formas son, sin duda, el fondo, parafraseando a Jesús Reyes Heroles. La franqueza, empero, no implica iracundia.

Y doña Hillary le habló a don Felipe de esa guisa. Un encuentro agendado para 45 minutos se extendió a hora y media. Presúmese que el anfitrión, de mecha corta, contuvo proclividades a la ira.

Sábese que no hubo reproches mutuos con respecto a lo que se ha hecho o no en Los Pinos o en la Casa Blanca desde el inicio del “espuriato” hace 27 meses, ni desde que don Barack asumió su presidencialado, hace hoy 72 días.

II
Vero. No hubo, pues, reproches. Don Felipe no reprochó acciones o campañas de descrédito al señor Obama por conducto de doña Hillary, ni ésta, enviada subrogada de aquél, le echó en cara omisiones y cortedades. Ello, empero, no indicaría que fue un encuentro terso. Asumiríase que no hubieron expresiones malsonantes y sí, en cambio, arrobamiento de don Felipe ante la estadounidense, pero sí claridad.

¿Y qué es lo que el Gobierno estadounidense querría del mexicano? Ésto sugiere otra interrogante: ¿Quién exigió qué? ¿Qué demandó doña Hillary? ¿Y qué pidió don Felipe, asumiendo que no está en condiciones de exigir?

Allí, en la oficina que espuriamente usa don Felipe en la pineda ya no tan umbría, vecina a Chapultepec, quien tenía realmente la ventaja negociadora era doña Hillary. EU posee tecnología y dinero y es el dueño de Banamex.

Bajo el entendido de que en tales ámbitos de altas jerarquías políticas del poder no se dan delicados pasos de ballet ni se juglandean como pelotas vírgulas eufemísticas, el lenguaje se usa sin soeces, pero sí con llaneza.

Y con llaneza doña Hillary le dijo a don Felipe lo que el Gobierno estadounidense espera de él en materia de los términos de los imperativos geopolíticos, los de la seguridad de los intereses del imperialismo.

III
Sí, del narcotráfico, sin duda, pero también se trata de otro asunto: la ingobernabilidad prevaleciente en México, secuela de la descomposición misma del Estado mexicano, razón por la cual éste es definitoriamente fallido.

Pero doña Hillary le prometió al señor Calderón no referirse en el futuro al Estado mexicano como fallido ni aludir a la ingobernabilidad que hace fallar a éste, a cambio de... Sí, ¿a cambio de qué?

A cambio de candados: seguir las indicaciones de Washington no sólo en lo que respecta al narcotráfico –la “narcoguerra”–, sino en materia de previsión de estallidos reivindicatorios de descontento social.

Washington teme una revolución en México, en su flanco sur y patio trasero: la señora Clinton vino a alertar a don Felipe de que ese y no el narcotráfico es el verdadero peligro a los intereses estadounidenses. Y es que la inteligencia estadou-nidense registra posibles esos indicios prerrevolucionarios. Por eso se envió a México a Carlos E. Pascual.

El nuevo embajador estadounidense en México es un experto en estrategias para contrarrestar insurgencias sociales, devenimiento diríase natural, por lógic.

En esa vena lógica se sitúa el nuevo ente veedor y supervisor creado a iniciativa de doña Hillary como una superintendencia de la narcoguerra.

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12 Marzo 2009 03:40:48
¿Qué falló y por qué?
(2/2)
Para que México no colapse Obama enviará a sus marines; a eso vino el almirante Mullen: Carlos Fazio

I
Lisa y llanamente, el Estado mexicano es un Estado fallido -o fracasado- por el simplísimo hecho de que no hay correspondencia entre sus elementos constitutivos; no la ha habido desde hace casi 70 años.

Esa falta de correspondencia que ha caracterizado a los elementos constitutivos del Estado mexicano ha alcanzado en la coyuntura corriente proporciones colosales, agudas, de crisis. Su secuela es la anomia.

La correspondencia es, con arreglo a ciertos paradigmas de la sociología, dicotómica: por un lado, la de las fuerzas productivas y las relaciones de producción; por otro, entre la base y la superestructura de la sociedad.

Y la anomia es -se ha dicho aquí desde hace años- el término que explica ciertos fenómenos de la relación entre los individuos y el conjunto de normas y reglas sociales. ¿Enfermedad de la sociedad o del Estado?

II
El tema de la anomia se vincula con la discusión acerca de los lazos que ligan a la base económica de la sociedad mexicana con su superestructura ideológica. La anomia define una crisis, como la mexicana.

Esa crisis mexicana es general -económica, política, social y cultural- y previa a la que estruja hoy al planeta y sus manifestaciones se remontan cíclicamente a sexenios atrás, coincidente con un fenómeno adicional.

La crisis en México es más antigua que la estadunidense y la global, precediéndolas por un cuarto de siglo. En 1995, EU “rescató” en lo financiero al Estado mexicano; hoy, Washington se apresta a otro “rescate”, éste militar.

El fenómeno adicional es el del distanciamiento ideológico paulatino, sostenido, del poder político del Estado mexicano respecto del elemento constitutivo principal, el pueblo, al cual debe, por ley, subordinarse.

Ese distanciamiento tiene hitos: la adhesión unilateral -sin consulta previa con el pueblo-, en 1982, del poder político del Estado mexicano a la filosofía del neoliberalismo económico y político, cediendo así rectorías.

Esa cesión de rectorías del Estado fue autoritaria, arbitraria y discrecional, como expresión de la cultura del poder metaconstitucional del Presidente de la Federación de los 31 Estados Unidos Mexicanos. La cesión fue a particulares -notoriamente extranjeros, representados por grandes consorcios trasnacionales de Estados Unidos y, hoy, también de España y Canadá- y mexicanos asociados a políticos.

III
Al ceder el poder político del Estado mexicano las potestades constitucionales rectoras de éste, la consecuencia es la debacle ocurrente, que ha ido de menos a más, hasta alcanzar hoy proporciones ciclópeas.

En esas condiciones de crisis local sobreviene la crisis estadunidense y global; ésta acentúa magnitud y alcance de aquella. A esos dos vectores -crisis local, más crisis global- se suma la crisis de la “narcoguerra”.

La narcoguerra es un indicador elocuente de la persistencia y extensión transversal y hacia abajo y horizontal, de la anomia prevaleciente, a la que contribuye otro vector: el de la cultura del capitalismo salvaje.
11 Marzo 2009 03:24:48
Qué falló y por qué
(1/2)
El pueblo es el principal elemento constitutivo del Estado mexicano, cuyos intereses han sido traicionados

I
El caro leyente Pedro José Gómez, quien léenos en “Diario Libertad” y en “The Globe & Mail” desde Mississauga, Ontario, Canadá, inquiere qué es un Estado fallido y por qué el Estado mexicano es considerado así.

Escribe: “Soy mexicano, vivo en Canadá desde 2001 (...) Leo todo lo que hallo por Internet o en libros y periódicos acerca de México en inglés o español (...) Algunos escritores como usted hablan del Estado fallido...

“También he leído que en el Gobierno de Estados Unidos se piensa lo mismo (que el Estado mexicano es fallido). En un artículo suyo en el diario TG&M acerca del tema nos agitó bastante a los mexicanos aquí.

“Comentamos mucho su artículo, pues expone ideas que nuestros familiares en México (en mi caso, mi madre y hermanos, primos y parientes de mi esposa) no saben articular, pero que coinciden: algo ha fallado en México...

“Pero ¿qué falló o qué falla? En nuestras discusiones en el entorno de los mexicanos aquí idealizamos a México. En el Consulado informan de grandes logros del Gobierno, (que) los problemas están siendo superados...

“Pero escritores como usted y lo que nos dicen nuestros familiares nos hablan de que las cosas en México están más graves (de) que en el Consulado nos (las) presentan. Aquí estamos conturbados, preocupados y confusos”.

II

Prosigue: “Después de leer y discutir su artículo sobre el Estado fallido en México en TG&M, queremos que nos oriente a algunos en la comunidad en qué falló el Estado mexicano y por qué. ¿Sabemos por qué? ¿Somos responsables?

“Tenemos muchas preguntas y dudas (que) ojalá usted pueda contestar o aclararnos si está por venir una revolución en México o un golpe de Estado o militar (...) Lo que sí sabemos es que hay mucho descontento...

“Nos llegan muchos rumores por la vía de los familiares y amigos en México. Ayer uno de mis hermanos me dijo que los gringos van a invadir para combatir al narcotráfico porque el Gobierno mexicano no puede...

“Nuestros amigos canadienses también piensan que en México ya mandan los gringos y que la situación del narcotráfico es desfavorable al Gobierno y (que) el descontento popular es mucho; ya empieza a haber hambre...

“Un medidor para nosotros es la insistencia de familiares y amigos en México en querer emigrar; nos dicen que no se puede vivir (allá). Es lo mismo (por lo) que emigramos; a mí me dieron visa a los cinco años de que la pedí”.

Señálese que las inquietudes del connacional en Canadá coinciden con las de muchos otros mexicanos en el exterior y, no se diga, a intramuros, si las misivas de los leyentes son un indicador fidedigno.

III

En esas misivas –como en la del leyente Gómez– el denominador común es uno de búsqueda muy preocupada y angustiada, hasta desesperada, por salidas a la crisis que estruja brutalmente al pueblo de México.

Subráyese que el pueblo es el principal elemento constitutivo del Estado mexicano, cuyos intereses han sido traicionados cínica a impunemente por el poder político, que es otro elemento constitutivo de dicho Estado.

El hecho mero de búsqueda que adviértese en muchos mexicanos y que tal vez existe indetectable (aunque presumible) en millones más, exhibiría el desarrollo de un proceso de toma de conciencia de la realidad objetiva.

Esa toma de conciencia es consecuencia de la concatenación dialéctica de componentes de la realidad asentados en la psique colectiva. Coloquialmente diríase que por fin empieza a “caernos el veinte”:

Esa toma de conciencia tiene secuelas explosivas –estallidos sociales de vena política– detonadas por las condiciones económicas, políticas, sociales e incluso culturales críticas prevalecientes.

¿Una revolución? Por supuesto, si por revolución entendemos aquellos procesos societales, fueren éstos plenipotenciarios y generalizados o no, de carácter reivindicatorio que Illich define con exactitud.

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10 Marzo 2009 03:26:48
Petróleo y soberanía
La lucha se gana sumando (...) la inteligencia se demuestra estando unidos: Lilia Cisneros Luján

I

En unos días el poder político -de laya espuria- del Estado y millones de mexicanos conmemorarán el hito histórico de la Expropiación Petrolera. La efeméride no es celebratoria; no hay motivos reales para ello.

Por estos días en 1938, el entonces Presidente de la República Lázaro Cárdenas del Río se aprestaba a hacer pública una decisión de Estado de enormes repercusiones y consecuencias: expropiar el petróleo.

Así, el 18 de ese mes de marzo el Presidente Cárdenas informó por radio a los mexicanos acerca del decreto expropiatorio del petróleo en México que a la sazón era objeto del saqueo por 17 consorcios trasnacionales.

Esa decisión de Estado fue, sin duda, reivindicatoria y, por lo mismo, revolucionaria, congruente con el espíritu y la letra de la Constitución Política de 1917, en particular sus artículos 27 y 123.

Desde la promulgación de la Carta Magna -pináculo del movimiento social conocido como la Revolución Mexicana-, los personeros del poder político del nuevo Estado revolucionario fueron omisos en aplicar ciertos artículos.

Y entre esos artículos de omisa aplicación se incluyen el 27 y el 123, debido, sábese, a que los consrocios transnacionales extranjeros financiaban quehaceres facciosos de ciertos personeros del poder político.

II

En ese contexto, discernido con arreglo al método historicista, las 17 empresas petroleras estadunidenses expropiadas por el presidente Cárdenas habrían financiado incluso asonadas, conspiraciones y asesinatos políticos.

Así se explican hoy ciertas fallidas acciones separatistas -mutilación territorial- en Tamaulipas, Veracruz, el Istmo de Tehuantepec y el sureste, para crear “repúblicas independientes” de los Estados Unidos Mexicanos.

Y en tal vena historicista disciérnese hoy que el asesinato de Venustiano Carranza fue financiado por las petroleras extranjeras; éstas habrían aportado a los tesauros de Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles.

A Calles se le atribuye la fundación del Partido Revolucionario Institucional, cuya filosofía e ideología y estilos de política son opuestos a lo que implica su nombre. Es un partido contrarrevolucionario.

Empero, en rigor histórico el PRI fue fundado verdaderamente en 1946 por Miguel Alemán Valdés, precisamente para revertir ciertos logros socioeconómicos revolucionarios. Para ello acudió a la simulación. Simular ser revolucionario.

Contrarrevolucionario es, en igual vena, el origen del Partido Acción Nacional, fundado en 1939 por quienes eran abogados de los consorcios petroleros estadunidenses e ingleses cuyos activos había sido expropiados.

III

Ello orientaría filosófica y, ergo, ideológicamente, el quehacer político antiexpropiatorio actual del PRI y el PAN, empeñados en la privatización ya ocurrente del usufructo de ese patrimonio de los mexicanos.

El saqueo petrolero, en 1938, de esos consorcios trasnacionales tenía nombres y apellidos y marcas conocidas: Rockefeller (Exxon-Mobil), Sinclair, Gulf, Chevron, ARCO, Bush, que han vuelto a México a reanudar el saqueo.

Después de 1938, los Rockefeller y otros barones del petróleo se fueron a Venezuela, país que, antes del arribo de Hugo Chávez al poder político, fue ínsula barataria y coto privado de las trasnacionales petroleras estadunidenses.

El saqueo en México tiene hoy el “visto bueno” del poder político del Estado, opuesto, a la luz de obvia cotidianidad, al interés social. La reforma reciente permite incluso vender bloques del territorio nacional.

No huelga señalar que discernir la Expropiación Petrolera desde causales hasta sus efectos de 1938 a la fecha, y situarlo ante el telón de fondo actual es importante para comprender el alcance revolucionario de ese episodio.

No bastaría conmemorar el hecho histórico despojado hoy de la secuela lúdica pues la Expropiación Petrolera ha sido revertida, signo inequívoco de prácticas antisociales, antimexicanas, del poder político del Estado.

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05 Marzo 2009 05:00:10
Los 31 estados fallidos
El denominador común es, a no dudarlo, el de la inseguridad pública y social

El sentir del caro leyente Gutiérrez Peñas bien pudiere ser el de millones de ciudadanos mexicanos que, como el aludido, viven en el Estado de Tamaulipas, cuyas ciudades, Reynosa sobre todo, sufre desgobierno.

Don Francisco escribe: “Si el Estado mexicano es (o está) fallido, pero muchos tamaulipecos sabemos que el Estado de Tamaulipas es un Estado fallido. Le ha fallado a sus nobles, leales, laboriosos y productivos habitantes (quienes) pensamos que los personeros (como usted los llama) de ese Estado son cómplices del Narcotráfico”.

Agrega: “Si la Federación de los 31 Estados Unidos Mexicanos (o sea el Estado mexicano, que es, por decirlo popularmente, el papá tutelar de los esos Estados y el Distrito Federal) ha fallado y sigue en una espiral y una vorágine de fallas, es de suponerse que sus componentes o integrantes también son fallidos”.

Añade: “Si echamos un vistazo alrededor veremos que la Federación de todos los 31 Estados Unidos Mexicanos son Estados fallidos. En Reynosa esa situación es espectacular y dramática; los habitantes de esa ciudad estamos a merced del Narcotráfico y no contamos con el apoyo de la autoridad civil y nos aterroriza la autoridad militar”.

Afirma: “Pero no es sólo Reynosa en donde estamos viviendo los efectos magnificados de un Estado notoriamente fallido, sino también Nuevo Laredo, Matamoros y cotros núcleos urbanos fronterizos, así como más al sur, Victoria y Tampico, derramándose hacia los Estados vecinos de Veracruz y más allá, hasta Tabasco y el sureste de México”.

Otro caro leyente, Diego Ríos, quien también se identifica como habitante de Reynosa -”ciudad torturada por el terror y la imbecilidad de los del Gobierno”- escribe: “Hoy entiendo el sentido de Estado fallido, tema en sus escritos, que me explican y me educan (acerca) del problema que ya es parte importante de nuestras vidas”.

Elucida: “También entiendo muchas otras cosas que quizá nos enseñaron en la escuela pero que de cualquier manera ignoramos: que los Estados Unidos Mexicanos son los 31 Estados de la República y que cada uno de esos 31 Estados son, a su vez, entidades que, excepto en Defensa y Relaciones Exteriores, son dijéramos países...

“Como lo veo ahora, por lo que usted escribe, esos 31 Estados son 31 países, unidos todos para formar la Federación o el Estado Federal. No se imagina lo que he aprendido de usted leyéndolo. Algo tan sencillo que se nos enseñó en la escuela pero que muchos mexicanos hemos olvidado pues nos pasó de noche...

“Por sus escritos (acerca) del estado fallido he llegado a la conclusión de que Tamaulipas es un Estado fallido, como lo son los Estados fronterizos del norte (Chihuahua sobre todo, Baja California y Sonora, hasta Nuevo León y Coahuila) y del sur (Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana roo, hasta llegar a Veracruz”.

Señala: “Viajo con mucha frecuencia de Reynosa a Veracruz por razones de mi trabajo y he visto en el entorno veracruzano, desde Poza Rica, el puerto y Xalapa, hasta Córdoba, Coatzacoalcos y Minatitlán mucha actividad del “Narco”; (éste) realiza su quehacer a la vista, a la luz de del día, con la complicidad de las autoridades locales”.

Precisa: “Yo soy originario de Veracruz y tengo mucha familia allí; durante todos éstos días de batallas entre los mismos del Narco y la presencia intimidante del Ejército cuyos elementos no saben distinguir quién es enemigo o quién no, y maltratan a todos por igual, mis familiares telefonean casi a diario para saber cómo estamos”.

III Prosigue: “Pero mi pregunta a usted (espero me conteste) y a otros que también lo leen es la siguiente: ¿Puede ser también un Estado fallido aquél que falla en proteger a sus ciudadanos en cualquiera de sus niveles de gobierno, no sólo el Federal y el estatal, sino también el municipal? Si es así, Tamaulipas y Veracruz son Estados fallidos”.

Subráyese que, a nuestro ver, las misivas de los leyentes Gutiérrez Peñas y Ríos nos ofrecen un diorama caleidoscópico de ciertas vertientes de nuestra realidad, sin duda dramática, y asaz conturbadora, preocupante y angustiosa. La percepción de que un Estado es fallido no siempre es subjetiva.

No. Lo opuesto. Se nutre esa percepción de las vivencias personales -traducidas en historias orales- y enriquecida por la relación puntual que los medios de difusión para las masas hacen de hechos y sucedidos como en Reynosa y Chihuahua y apreciaciones individuales acerca de otros lares.

El denominador común es, a no dudarlo, el de la inseguridad pública y social, que el Estado Federal -la Federación- y los 31 Estados que lo conforman no han estado ni estan en condiciones de proporcionar con arreglo a su razón de ser constitucional. En ese sentido, bien pudiérese decir que los Estados Unidos Mexicanos son Estados fallidos.

Más no sólo por esa razón. Son percibidos como fallidos por vastos segmentos -políticamente más conscientes- de la sociedad mexicana debido a que actúan contrariamente al interés nacional al ceder soberanía e incluso territorio a consorcios trasnacionales de Estados Unidos, España y Canadá principalmente. Éstos saquean al país.
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03 Marzo 2009 05:00:27
¿Sociedad sin Estado?
Los mexicanos seguiremos a la deriva hasta que las tormentas hundan nuestro barco: Margarita Romero de Lowell

I
La metáfora de la cara leyente Romerio de Lowell citada en el epígrafe precedente exhibe elocuencia. El barco se hunde, nos quiere decir, en mitad de un océano proceloso -fuertes vientos, gran oleaje, lluvia intensa, oscuridad- y un velamen podrido, aparejos rotos y obsoletos. Y un capitán y sus oficiales que no saben qué hacer.

A esa metáfora sumaríase la del también caro leyente José Rubén Novales, recibida apenas ayer: “Los mexicanos somos pasajeros de una nave, marítima o aérea, cuyo capitán y tripulación no parece tener la menor idea de qué hacer para llegar a tierra segura, y lo único que se le ocurre es echar a los pasajeros por la borda o al vacío”.

El leyente Novales dice: “Parecería que el capitán y la tripulación (el Presidente, los legisladores, los ministros de la Suprema Corte, los gobernadores, los diputados locales y los presidentes municipales) ven al pueblo como enemigo. A veces, yo siento que así me ven los funcionarios públicos que yo elegí como ciudadano”.

Señálese lo obvio: que no todos los caros leyentes usan metáforas para aludir a la crisis generalizada que cada día parece extenderse transversalmente y ahondarse más y más. Algunos exhiben lo que parece ser crudeza devenida de frustración y ése en ira ante lo que muéstrase como evidente incompetencia del poder político del Estado mexicano.

Hágase la salvedad precisoria que por poder político del Estado entiéndese a uno de sus elementos constitutivos representados en el gobierno en todos sus niveles. Ese poder político debe responder en, un marco jurídico expreso, al interés de otro elemento constitutivo del Estado: el pueblo.

Y, con arreglo a ese marco jurídico, el pueblo es el mandante y el poder político el mandatario, de allí que éste sea renovado electoralmente, aunque en México y otros países existe una excepción en el Poder Judicial federal y en los estados: su composición es subrogada en segundas y hasta terceras instancias.

II
México sería, antójase, un caso de libro de texto en materia de descomposición del Estado -como ordenación jurídica y política de la sociedad mexicana- que ocurre cuando sus elementos constitutivos no se corresponden entre sí. La antropología política exhibiría, además, otro fenómeno inherente y secuencial: sociedad sin Estado.

¿Sociedad sin Estado? Es decir, ¿ese conglomerado de 120 millones de mexicanos (cifra actualizada) que ocupan un territorio distintivo desde Baja California a Quintana Roo (y sin la escamoteada Isla Bermeja) cuya cohesión básica es la territorialidad y la identidad histórica carecerá de un Estado que la defina como sociedad política?

La respuesta a esa interrogante, suscitada por la manifestación aparente -pero discernida como vera- del fenómeno ocurrente aquí identificado, pudiere ser variopinta y abarcar por ello amplia gama de definiciones filosóficas, antropológicas, sociológicas, jurídicas y políticas y hasta algunas determinadas por la economía.

El problema que inspira éstas reflexiones no es vano. Una premisa mayor es objetivamente real: la descomposición del Estado ha accedido a una fase que no pocos observadores de los fenómenos sociales y políticos identificarían como final, ya en la antesala de la desintegración institucional.

Esa desintegración institucional ya se registra, de hecho, precede a la desintegración estructural y, desde luego, la que se refiere a la infraestructura coactiva y coercitiva del Estado. De allí a la difuminación de las superestructuras sólo hay un paso cuya longitud, corta o larga, dependería, ahora, sí de la sociedad misma.

El fenómeno desintegrador no es, sin embargo, reciente, atribuible en rigor histórico al titular del Poder Ejecutivo devenido del muy dudoso proceso electoral de 2006 que le sustrae legitimidad moral y representatividad real. Felipe Calderón es legatario de una herencia de crisis estructural que se trasmite sexenalmente desde 1982.

III
La crisis es, pues, antañona, con ciclos, etapas y fases de latencia y virulencia, aunque la actual es, por su globalidad, la más severa desde la registrada durante 1929 hasta la Segunda Guerra Mundial. En México, el grueso de la población no conoce otra cosa que un contexto de crisis y carece de referentes para cotejarla.

Ese grueso es conformado por los nacidos en un lapso que se remonta a hace 27 años, más a aquellos mexicanos que adquirieron la adultez en 1982 y accedieron, por edad, al ámbito de la crisis. Ésta, no huelga reiterarlo, es la consecuencia de cambiar de caballo a mitad del río, como habría dicho Francisco Villa.

Mas lo que emerge como cierto es que en 1982, un fiat presidencial de Miguel de la Madrid de adherir la economía de México, entonces bajo la modalidad sui generis de mixta, semiestatizada, semicentralizada y semiplanificada -más propia de un subcapitalismo de Estado- a la filosofía del neoliberalismo, fue génesis de la debacle de hoy.

Carlos Salinas y Ernesto Zedillo acentuaron esa adhesión del Estado mexicano al neoliberalismo y ello explica la espectacularidad y el dramatismo de la crisis ocurrente. Vicente Fox cedió (según confesión propia) los bártulos de gobernar a su esposa, Marta Sahagún, una frívola analfabeta funcional, e impuso a su sucesor.

Y así hemos llegado en México a este punto de ser ya una sociedad sin Estado viable, fallido -actúa opuesto al interés societal general-, quebrantado moralmente y quebrado financieramente, en guerra contra un enemigo que, paradójicamente, los mexicanos no perciben como enemigo, sino que exalta en corridos.

Los mexicanos nacidos en la crisis -desde hace 27 años- y aquellos que accedieron a la adultez en crisis- tienen un telón de fondo que no acentúa los contrastes de su contexto individual y societal. Para ellos, el Estado es ajeno a sus intereses y por ser mayoría, ¿conforman ya en los hechos una sociedad sin Estado?

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26 Febrero 2009 04:35:46
Más de Slim
Quien tiene más saliva traga más pinole: proverbio popular

I

La cara leyente Georgina Hernández, quien léenos -informa- en “El Mexicano”, de Tijuana, B. C., aunque reside en San Diego, Cal., alude al tema de Carlos Slim, “The New York Times” y la Rand Corporation. La también cara leyente Adela Aguilar Pérez, quien léenos en Diario Libertad, comenta: “Por lo que usted escribe, parece que los patrones Slim y (Lorenzo) Servitje están insatisfechos con su gerente (Felipe) Calderón”. La señora Hernández escribe: “Es error político elemental y grave del Calderonato al descalificar mediáticamente al empresario Slim por el hecho de que (éste) hizo una propuesta razonable”.

Añade: “El señor Slim sólo expresó algunas ideas que, creo yo, los mexicanos consideramos que son de sentido común, pero el calderonato lo defenestra y acusa de catastrofista”. Señala: “Por supuesto, yo no tengo una buena opinión de don Carlos, pues coincido con usted de que es un emblema del capitalismo más salvaje como el que impera en México, pero reconozco que su propuesta tiene méritos anticrisis”.

Hágase notar que la propuesta del señor Slim a la que alude la leyente Hernández es la de que el Estado mexicano aplique una política económica anticrisis que privilegie el consumo de bienes y servicios mexicanos.

II

Don Carlos denomina la política propuesta como una de “nacionalismo económico en el consumo”. Ello irritó sobremanera a ciertos personeros de la Calderonía, quienes colmaron de dicterios y vituperios al empresario. Prosigue la leyente Hernández: “Que el Calderonato haya rechazado siquiera ponderar la propuesta del señor Slim nos muestra a los mexicanos que la intolerancia rige en el gobierno. Pudieron haber sido más corteses”. Afirma: “Ser corteses no distingue a los señorones del Calderonato (pues) usan un lenguaje que ruborizaría al carretonero más grosero o (al) más lépero de los “pelados” de los que hablaba (Samuel) Ramos.

“Quiero pedirle que amplíe su afirmación de que el señor Slim, al insertarse como salvador financiero del NY Times y en el directorio de la Rand, tendrá acceso a los círculos del poder en Estados Unidos”.

III

Despúlpese el tema traído a colación y señálese, primero, que el NY Times y la Rand son organizaciones insignias -divisas- con vínculos orgánicos al “Establishemtn” del poder político del Estado estadounidense. Y, más aun, son entes igualmente orgánicos de las vertientes del poder real -el del dinero- en EU afines a la cosmovisión liberal del fenómeno del imperialismo económico estadunidense y sus relaciones internas y externas.

A la cosmovisión liberal del imperialismo se opone, por las leyes de la dialéctica, la cosmovisión neoliberal; con ésta se ha identificado desde hace 27 años el poder político del Estado mexicano, priísta o panista.
24 Febrero 2009 04:35:45
Plan anticrisis: ¿nuevo modelo?
No somos un Congreso fallido, pero sí un Congreso que está fallando: Juan José Rodríguez Prats

I

El Poder Legislativo ≠—o Congreso de la Unión de entidades federadas a los Estados Unidos Mexicanos—, patrocinador del llamado “Foro Anticrisis”, concluyó ese quehacer y, como esperábase, incurrió en cortedad.

Incluso, en lo que bien pudiere ser una iniciativa asaz vanguardista, verdaderamente anticrisis, y diríase que hasta revolucionaria, la de diseñar un nuevo modelo económico, nació muerta. La mató su ambigüedad misma.

De las moralejas devenidas de la relatoría de enunciados y propuestas realizada bajo la guisa temática de “México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?”, el Congreso exhibió su naturaleza y vera vocación.

Dígase de otro estilo que esos grupos de poder —con enorme capacidad y alcance de presión— no son solament5e políticos, sino también económicos, entreverados y con traslapes peculiares.

La misma composición o naturaleza del Congreso así lo exhibe no sin cinismo y espíritu de cuerpo y de clase en su adhesión a la forma de organización económica y política prevaleciente, tan desigual e injusta.

II

De hecho, cabría afirmar, esa forma de organización económica y política no ha acusado desarrollo ni mucho menos crecido desde su unilateral implantación aquí en los sexenios de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas.

Ese modelo —cuyo etiquetado es el de neoliberalismo e inserto en una dinámica de sofismas, socaliñas y falacias de globalización económica— es de saqueo brutal de recursos y mercados y explotación humana.

Tocante a la experiencia de ese modelo en México, el saldo es terrible: más y mayor pobreza y miseria, impune escamoteo privado de recursos y cínica apropiación trasnacional de plusvalía del esfuerzo del trabajo ajeno.

La forma de organización económica prevaleciente en México es la de un dramático capitalismo salvaje, al cual está adherido un modelo político de laya plutocrática que acentúa la opresión de los mexicanos.

De esa opresión no parece tenerse conciencia en muchos estratos sociales de México, pero su más obvia manifestación es, precisamente, la crisis económica, política y social que estruja con severidad al pueblo.

Más no nos estacionemos en la mera formulación de juicios de valor acerca de dicho ejercicio foral y transítese al análisis de fondo a partir de las conclusiones del Congreso como patrocinador del muy publicitado foro.

Véase, si no, caro leyente, el listado de acciones que el Poder Legislativo emprenderá, según anuncio formalista, para sincretizar el cúmulo de enunciados y propuestas de los participantes en el foro.

III

Esas acciones serán las siguientes:

1) Diez promesas de reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y leyes reglamentarias. No se especificaron cuáles artículos constitucionales ni qué leyes serían reformadas.

2) Nueve compromisos a realizar a mediano plazo por los propios legisladores, para emprender acciones adicionales no especificadas. Los compromisos tampoco fueron identificados por los solones.

3) Once recomendaciones del Poder Legislativo al Ejecutivo, entre las que destacan las de “ejercer el presupuesto de forma eficaz”, “simplificar trámites” y “diseñar un nuevo modelo económico”.

Esta última recomendación —subráyese que es sólo eso— del Legislativo al titular de facto del Ejecutivo podría ser una iniciativa audaz, pues implicaría desandar un camino muy mal andado desde 1988.

Pero, si vista hasta donde es posible dada su vaguedad, la recomendación no resiste un cotejo analítico. Un nuevo modelo económico implicaría refundar al Estado mexicano y ello sería revolucionario.

Es de temerse que el Legislativo, dada su composición antipueblo actual, no preconiza refundar al Estado, pues no habría emitido sólo una vaga recomendación, sino convocado a un congreso constituyente.

Esa recomendación demagogia es muy peligrosa: pudiere despertar esperanzas e incluso expectativas en no pocos segmentos societales. El Legislativo, como el Ejecutivo y el Judicial, juegan irresponsablemente con fuego.

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19 Febrero 2009 04:52:44
La gran maestra
La democracia mexicana no resiste el escrutinio: Javier Flores

I

En 1804, la Corona de España impuso a los habitantes de Nueva España una tributación draconiana, trasladándoles las deudas de las guerras con Inglaterra y otras metrópolis europeas. A esos gravámenes se les conocieron como Cédula de Consolidación de Vales.

Esa tributación y endeudamiento de los novohispanos fueron, al decir del historiador y politólogo Miguel Angel Gallo, “una importante causa de la guerra de independencia”, iniciada, como sabríase, con el “grito” de Hidalgo en Dolores, en 1810.

La cédula de consolidación de vales tiene en nuestros días equivalente en los rescates bancarios, carreteros, comerciales, financieros, bursátiles, etcétera, dispúestos unilateralmente y, por lo mismo, con brutalidad, por el poder político del Estado mexicano.

Por ese entonces -hace 205 años- la Nueva España exhibía agitación e inquietud precursora de mutaciones que a la sazón estaban por venir. Seis años después, el pueblo novohispano -en su inmensa mayoría indios y castas- estalló en ira; ésta incendió al país. Barruntos del estallido de esa ira -contenida durante siglos- advirtiéronse no pocas veces y en cada ocasión con mayor frecuencia. Intelectuales como José Joaquín Fernández de Lizardi, entre otros, avisaban de lo que estaba por suceder, la insurgencia epopéyica de Hidalgo y Morelos.

II

Como en 1810 y en no pocas ocasiones en ese mismo siglo y en el 20 el pueblo desató su indignación reivindicatoria y justiciera para desasirse de sometimientos del poder político del propio Estado e intereses extranjeros, hoy esa cólera social exacerbada ya se muestra. La furia societal ocurrente es mucho más que una corajina. Es rabia que ya se va mutando en fiereza, es decir, en violencia, optando el pueblo (o, por lo menos, muchos de sus sectores no necesariamente más progresistas en lo orgánico) por vías distintas a la electoral. Ese es su voto.

Cierto. El proceso electoral ya tiene desenlace, a varios meses de distancia de su realización calendaria convencional. Los transportistas, por ejemplo, ya votaron, con el paro nacional, al igual que los productores de leche y, no se diga, los millones de nuevos desempleados sin esperanza. Ello tiene por contraste doloroso aberraciones jurídicas: los 112 años de cárcel impuestos a Ignacio del Valle por el altísimo sucedido moral -considerado delito grave- de defender el patrimonio de los habitantes de Atenco, Estado de México.

O el reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación conculcando garantías individuales y derechos humanos de los atenquenses y exonerando de responsabilidad penal a los autores intelectuales y materiales de monstruosidades en el ejercicio del poder. O la miríada de acciones cotidianas, claramente ilegales, del Ejército y la Armada y las fuerzas policiacas en agravio de miles de mexicanos. O la violencia económica: más y mayor pobreza e inseguridad social.
17 Febrero 2009 04:50:41
¿Proyecto de nación?
En México y concretamente en Nuevo León la democracia está de luto: Mauricio Fernández, prominente panista

I

Los personeros del poder político del Estado mexicano -emblematizado de facto en la investituda del Presidente de la República- hablan no sin frecuencia somnífera, del “proyecto de nación” que preconizan y que, sin duda, construyen.

Mas ocurre que esos personeros del poder político del Estado representan, con arreglo al marco legal, los intereses de los partidos políticos y, dentro de éstos, los de las facciones, corrientes -o grupos o “tribus”- y no de los de la sociedad. Éstos últimos intereses -los de la sociedad- son los de las entidades adheridas al pacto político jurídico (o constitucional) que encuerpa a los Estados Unidos Mexicanos y a sus habitantes distribuidos en 300 distritos electorales.

Dado ese contexto, ¿cuál es el proyecto de nación que preconizan y construyen los personeros del poder político del Estado mexicano, que son el titular del Ejecutivo y los miembros del Legislativo y el Judicial?

La interrogante sugiere otras, pues el titular del Ejecutivo es de un partido político con su propio proyecto de nación, en tanto que los miembros del Legislativo y ministros del Judicial insisten en tres, si no es que cuatro, proyectos de nación, todos ellos antipodales, por plutocráticos.

¿Cuál sería el proyecto de nación que concite y convoque mayor consenso y, adhesión social mayoritaria? Ninguno, sería la respuesta. Incluso, los gobernadores -verdaderos sátrapas de sus baratarias- tienen proyectos de nación dispares, que son antagónicos.

II

O carecen de ellos. Muchos legisladores carecen también de proyectos de nación; lo mismo pudiérese decir sin hipérbole acerca de los ministros judiciales. Su proyecto de nación sería, si acaso, el de tener asegurado sus altísimos salarios y gajes.

Seguir viviendo del presupuesto de ingresos del poder político del Estado. No en vano el ya fallecido político y diplomático veracruzano César Garizurieta, autor de un libro filosófico-humorístico titulado “El Apóstol del Ocio”, acuñó el aforismo de que vivir fuera del presupuesto es vivir en el error.

Así, desde el proyecto de nación crematístico -el de no vivir en el error si se está fuera del presupuesto de ingresos- hasta la cosmovisión panista (para muchos muy similar a la vaticana, la priísta e incluso a la de ciertos perredistas), lo vero es que el país tiene dilemas. Grandes dilemas.

Por atañer éstos dilemas a la existencia misma de México, éstas disyuntivas causan conflictos hondos. Como abstracción sábese qué se querría o habría querido, más no qué se quiere.

No sabe el mexicano cómo verbalizar para fines de concreción sus abstracciones acerca de lo que querría, para qué lo querría y cómo lo querría. Nótese que el verbo querer es conjugado aquí como condicional simple pospretérito. Querría no quiere querer o que quiere ni qué querrá. Pero más allá de los matices del verbo para identificar un anhelo popular, lo que emerge como verismo es que los mexicanos parecen no saber con exactitud y certeza si poseen, en un sentido colectivo y contractualista un proyecto de país.

III

El tema es asaz atinente, a propósito del proceso electoral convocado para el 5 de julio para renovar la Cámara de Diputados -cuerpo colegiado que conforma el poder político del Estado-, pues los aspirantes a curules no preconizan ni remotamente salidas a la crisis ocurrente. Esos aspirantes -o precandidatos-, si se analizan sus trayectorias públicas respectivas, han tenido -y tienen- responsabilidad como autores intelectuales y materiales de la crisis; ésta deviene de la hibridación de un proyecto de nación demostradamente inviable.

Esa responsabilidad, si bien puede comprenderse en términos estrictos de la moral política y la ética social, es criminógena, contribuyendo a la comisión de una forma de genocidio que antojaríase perversa. El proyecto actual es acusadamente antisocial; antipueblo.

¿Y por qué es antisocial la mixtura de proyecto de nación que tratan de instrumentar los personeros del poder político del Estado? Porque fomenta la corrupción y la ineptitud y ha creado más pobreza y desempleo (desigualdad e injusticia) y estilos inicuos de ejercer el poder.
05 Febrero 2009 04:24:24
¿El trámite más inútil?
Los trámites burocráticos, en el poder público en el privado, son un medio de control social: Pedro Balbuena López

I

Para millones de hombres y mujeres como usted y este escribidor que viven en el ámbito ideológico y político tripolar de México, el proceso electoral ocurrente para renovar la Cámara de Diputados es trámite inútil.

Y no sólo eso: además de tullido, votar es un trámite muy costoso, parte morfológica de la cultura de la simulación democrática. Ésta, sábese bien, es idiosincrática, inherente al carácter mismo del poder político.

El poder político es uno de los elementos constitutivos del Estado. Su función filosófica, política, moral y ética e incluso práctica es la de atender a otro de los elementos constitutivos de éste, el pueblo.

Ese elemento constitutivo -el pueblo- del Estado es el más importante de todos, superior sin duda al mismo poder político, la soberanía y el territorio, que constituyen los demás elementos de aquél. Pero es demostradamente sabido que el poder político -el andamiaje de ejecución de políticas diseñadas por los legisladores en las instancias federal y de los estados- no obedece a los intereses del pueblo.

Y para evadir esa responsabilidad del poder político de servir al pueblo -o a la sociedad, si se prefiere identificarlo así- se utiliza extensa e intensivamente un recurso expeditivo: simular mediante amaños y tinglados.

II

Tan es así que la percepción generalizada en México es la de que el quehacer de la política equivale a ejercicios que van de la zafiedad a la filigrana en la práctica de mentir y engañar con socaliñas y truculencias.

No en vano los partidos políticos y los personeros cupulares de éstos y las instancias de competencia y potestades del poder político del Estado viven en el mayor descrédito en el ánimo de la ciudadanía. Vero. Unos -partidos políticos y sus personeros cimeros- y otros (las instancias comiciales como el Instituto Federal Electoral y el Tribunal Electoral)) carecen de credibilidad. Se duda de sus motivos y de sus fines.

Esa manifestación cultural de la idiosincrasia del poder político y sus personeros se extiende incluso al Estado mismo, controlado por uno de sus elementos constitutivos, el poder político, que así se desnaturaliza.

Debido a ello, el trámite de votar y, secuencialmente, elegir representantes de la ciudadanía en los órganos del poder político del Estado con arreglo a lo demográfico y/o territorial parece gestión redundante.

Dicho de otro estilo, ese ejercicio cívico deviene en diligencia infecunda, baldada. Por ello, diríase sin hipérbole que ese es el trámite más inútil. La ciudadanía vota bajo premisas falsas. Engañada.

III

Engañada por el hecho mero de votar por candidatos que simulan ser lo que no son (y que fingen izar banderas de reivindicaciones sociales y populares) es la democracia en sí. Nada más falaz. La premisa es espuria. La falacia -la simulación democrática- tiene manufactura criminógena por su laya premeditada, alevosa y ventajosa. Incluso, es la ciudadanía misma la que financia -la que paga- para que la engañen.
04 Febrero 2009 04:53:26
Enrique, Fidel y Manlio
Aunque la renovación del Ejecutivo será en 2012, la puja por la postulación priísta tiene ya muchos postores

Por sesgos y giros del destino –entendido éste en un sentido ajeno a interpretaciones esotéricas y metafísicas–, los gobernadores Enrique Peña Nieto, del Estado de México, y Fidel Herrera Beltrán, del de Veracruz, comparten suerte que antójanse macabra y de hechura y autoría propia. Ambos han desatado fuerzas de dificilísimo control.

Hágase la salvedad que en este espacio no suélense tratar temas de coyuntura –por definición efímeros y sin mayor alcance–, pero los asuntos abordados hoy acerca de los gobernadores citados trascienden lo circunstancial y devienen en coyundas y articulaciones de sucedidos trascendentes. Antójanse connubio dialéctico.

Véase:

1) El asesinato, de ocurrencia misteriosa y, desde luego, aún no aclarado, de un miembro de la extensa familia Yunes de políticos, educadores y empresarios en Veracruz podría tener consecuencias no muy gratas para el gobernador del estado veracruzano, el señor Herrera, notorio chapucero patológico en toda lid política y por añadidura represor avieso de opositores.

2) El fallo favorable de un tribunal colegiado a los perseguidos políticos de Atenco que, en revisión, les concedió amparo a éstos, lo cual precede resoluciones por venir de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a favor de otros acosados y hostilizados políticamente por el poder político del Estado mexicano y el Estado mexiquense.

Despúlpense a seguidas, primero, el asunto atañedero a la familia Yunes e identifíquense, luego, los componentes del contexto dentro del cual ocurrió el asesinato de José Antonio Yunes Zamudio.

Al menos tres de los Yunes –Miguel Ángel Yunes Linares, su hijo del mismo nombre y Fernando–, situados en la antípoda al PRI que en el confín veracruzano se representa en el PAN, son objeto de hostigamiento variopinto por el mandatario Herrera, quien confunde esa investidura subrogada con la de mandante. Olvida que el mandante es el pueblo.

Por supuesto, nadie demostraría responsabilidad legal de una presunta autoría intelectual y/o material del asesinato al propio gobernador, pero el señor Yunes, quien es director general del ISSSTE y se le atribuyen anhelos a suceder a don Fidel en 2010, ha acusado al Mandatario. Y lo ha hecho públicamente, en noticieros de televisión.

Empero, si bien el Gobernador pudiere no tener responsabilidad penal alguna, sí tiene responsabilidad moral, pues ha creado condiciones conducentes a perseguir y reprimir al señor Yunes y a su descendencia en la vida política local. Esa responsabilidad moral tendría, predeciblemente, consecuencias. Secuelas negativas, agregaríase.

Don Fidel, como es público, realiza una intensísima campaña de proselitismo paraelectoral con metas insoslayables: una, que la diputación federal veracruzana sea abrumadoramente priísta; otra, que su sucesor en la gubernatura sea un paniaguado que, por ello, no repare en el desorden administrativo de su gestión que le heredaría ni en la corrupción rampante y escandalosa de ésta.

La responsabilidad moral por las condiciones contextuales en Veracruz propicias a un asesinato político como el descrito se convierte en un pasivo para el señor Herrera en su búsqueda de la postulación del PRI a la Presidencia de la República, aspiración que al parecer comparte, competitivamente, con el señor Peña Nieto y, presúmese, con el senador Manlio Fabio Beltrones.

Los amparos concedidos a los perseguidos políticos del señor Peña Nieto tienen también el mismo efecto: son un obstáculo –que pudiere ser formidable e incluso insuperable– en la ruta de sus anhelos presidenciables. A ningún priísta raso ni mucho menos a los de la cúpula les resulta atractivo postular a represores notorios e intolerantes.

Por añadidura, ambos mandatarios locales han exhibido magra, si no es que nula, inclinación por la tolerancia y sí, por contrapartida, vocación por las soluciones de fuerza, de prejuicio extremo incluso, a disidencias, y de actuar con ventajosa y alevosamente en agravio de sus opositores.

En el caso de los perseguidos de Atenco, el mandatario local es corresponsable con el poder político federal, el del Estado nacional al cual están adheridos los 31 Estados Unidos Mexicanos. Los amparados son Bernardino Cardona y Jesús Adán Espinosa Rojas. En la SCJN se examinan los casos de Ignacio del Valle, Felipe Arizmendi y Héctor Galindo. Todos ellos son miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierras, pero los tres últimos están presos en el penal de alta seguridad del Altiplano.

Esto le dejaría el camino libre de obstáculos aparentes al señor Beltrones, quien, habiendo sido gobernador de Sonora y, antes, subsecretario del despacho de Gobernación, pudiere guardar algunos esqueletos en el proverbial closet.
03 Febrero 2009 04:28:37
Veracruz, agitado
El andamiaje institucional es obsoleto y ha sido rebasado, pero sus personeros son indiferentes a ello: Agosto Roo

I

El Estado de Veracruz está agitado. La agitación es social y tiene expresión política, pero sus causales son identificables: el poder político del Estado veracruzano, adherido a la federación de Estados Unidos Mexicanos (o México), un supra Estado federal, exhibe cortedades cruciales en su funcionalidad.

Cierto. Ese poder político del Estado veracruzano se representa en las instituciones de gobierno de competencia ejecutiva, legislativa y judicial, pero su jefe es, por ministerio constitucional, el gobernador Fidel Herrera Beltrán, así investido electoralmente en 2004. El Gobernador es el titular del Poder Ejecutivo local.

Dadas esas potestades, el Gobernador es, en los hechos, un presidente si se toma en cuenta que la cultura política y las costumbres y tradiciones del poder en el Estado mexicano y, desde luego, el Estado veracruzano, los móviles y el alcance de sus acciones son metaconstitucionales, propias de una satrapía.

Por supuesto, los gobernadores de los 31 Estados e incluso el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, la capital de la federación de Estados Unidos Mexicanos, son responsables ante sus electorados respectivos vía el Legislativo local ante el Congreso de la Unión o Poder Legislativo federal.

Pero esos mecanismos son mediatizadores –como las comisiones estatales de derechos humanos y otras instancias de simulación— y responden a convencionalismos y formalismos pseudomorales que úsanse, eso sí, para castigar deslealtades de los propios personeros del poder al gobernante o quebranto de adhesiones a éste.

II

La frivolidad con la que se ejerce el poder político en el Estado veracruzano ha conducido, al igual que en otros Estados, a una descomposición general: y ésta, por su dialéctica misma, devenido en crisis. Son condiciones conducentes y propicias a la ingobernabilidad: asesinatos, secuestros, insurgencias cívicas e incluso armadas.

Todas esas ocurrencias documentadas son expresiones insoslayables, por claras, de un descontento e irritación social. Hay un gobernador, respetable por su investidura y condición humana, pero también hay, a la vez, desgobierno, consecuencia de miopías, prácticas excluyentes propias del hampa, corrupción y complicidades inconfesables.

El fenómeno tiene fehacencia en un contexto de desigualdad e injusticia –pobreza, desempleo, inseguridad pública y social, desesperanza— y el ejercicio inicuo del poder político. Ello, aunado a la ineptitud y corrupción del poder político, ha creado entornos conturbadores.

En Veracruz, nadie está seguro; que se lo digan a la familia Yunes, la originaria de Soledad de Doblado (existen otras vertientes, una de ellas proveniente de Perote y otra del norte del ámbito veracruzano), dedicados aquellos y éstos a los negocios, a la política, a la educación. Como sabríase, José Antonio Yunes Zamudio, primo hermano de Miguel Angel Yunes Linares, funcionario del Gobierno federal –es director general del ISSSTE— fue asesinado el 29 de enero en su domicilio particular. Éste episodio sacudió y ha conturbado a no pocos en Veracruz, acusadamente a políticos y empresarios.

El móvil aparente del crimen fue el robo. Los asesinos se alzaron con bienes diversos –joyas, sobre todo— por un valor calculado en unos dos millones de pesos. Pero ese aspecto del sucedido despide un tufillo burdo a coartada, pues han sido discernidas ciertas circunstancias en la ocurrencia del episodio.

III

Una de esas circunstancias es la de que los asesinos llamaron a la puerta y se les permitió la entrada, lo cual sugiere la posibilidad de que aquellos eran conocidos del hoy occiso o que éste los esperaba. Los disparos que le segaron la existencia a Yunes Zamudio fueron precisos, diríase en el argot policiaco que “muy profesionales”.

El señor Yunes, por supuesto, es percibido como potencial precandidato postulado por el PAN, aunque su carrera como político se ha desarrollado en la cultura del priísmo. El “Establishment” panista en Veracruz no lo acepta del todo o, si acaso, lo hace con reticencias y condicionalmente; lo considera un advenedizo.

Pero, según sondeos confiables acerca del sentir y el parecer realizados en muestras representativas de la ciudadanía veracruzana, a don Miguel Angel se le considera con más posibilidades de ser elegido gobernador que a los rancios panistas Juan Bueno Torio, Gerardo Buganza y Julen Rementería, a quienes se les registra cuales modositos catrines.

Más no es sólo el asesinato de Yunes Zamudio el indicador de la degradación del poder político del Estado veracruzano. Pero sí exhibe una realidad abrumadoramente insoslayable, una de cuyas moralejas podrían ser enraizar la percepción social de que las diferencias políticas son dirimidos al margen de la ley.

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02 Febrero 2009 04:51:51
Elecciones y opresión
Vivimos en un entorno de agitación social

I

Dicho en un sentido epiceno, México -es decir, el Estado mexicano, entendido éste como país- hállase en condición coyuntural agitada. Pero esa agitación ocurre en varios planos de realidad.

El pueblo -elemento constitutivo central de un Estado- padece agitación. El poder político, que es otro elemento constitutivo del Estado, también acusa agitación.

Pero la agitación societal es de laya distinta a la del poder político, advirtiéndose origen, conducta y efecto antipodales. En México, pueblo y poder político no se corresponden; son antagónicos.

Ello antójase verismo: por un lado, el pueblo y las vertientes de éste que suelen identificarse como sociedad civil sufren estrujos evidentes; por otro, el poder político en crisis de funcionalidad.

Ello muéstrase con nitidez en ésta fase ritual d e renovación por la vía electoral de personeros de una de las vertientes institucionales del poder político. El rito es crucial para el poder político.

En contraste acusadísimo, ese rito no adviértese tan crucial para el otro elemento constitutivo -el más importante- del Estado, que es el pueblo. Para éste, el frenesí de los políticos es ajeno.

Así parece. Ese frenesí es un espectáculo divertido que movería incluso a irrisión fuere no por el dramatismo pesadísimo de la cotidianez de una existencia social opresiva. Muy opresiva

II

¿Opresiva? ¿Cuál opresión? Esas preguntas le son formuladas a éste escribidor por algunos amigos panistas, priístas y hasta perredistas -la pseudoizquierda mexicana- y uno que otro chalado.

Por supuesto, es la respuesta. Lo único cierto hoy es la opresión, la cual existe y se reproduce en un espectro amplio de modalidades que van desde las más grotescas y burdas hasta las más sutiles.

El mexicano o la mexicana que nace hoy hereda tal endeudamiento que lo convierte en el individuo más endeudado del planeta, cortesía de las aberraciones de un poder político desnaturalizado moralmente.

Más no sólo eso: el poder político del Estado mexicano -un Estado considerado socialmente fallido- propone aumentar el endeudamiento de los mexicanos actuales y los que vendrán.

El Fobaproa, por ejemplo, representa a precios actuales casi tres billones de pesos, suma que los mexicanos están pagando y seguirán pagando sin opción ni atenuantes durante 30 años más.

Y aun más: sólo 4 de cada 100 pesos para rescatar a ahorradores fueron a dar a éstos. Los otros 96 de cada 100 pesos fueron para banqueros, jerarcas de Hacienda y Banco de México y empresarios.

De 1994 a 1996, el total de pobres aumentó en 20 millones. Hoy, esa cifra se ha más que triplicado. En México hay de 60 a 70 millones de pobres; de esos, 20 millones viven en pobreza extrema.
29 Enero 2009 04:37:01
La tripolarización I
La fe religiosa no determina una opción política: Caridad Diego Bello

I

Las caras y caros leyentes de éste espacio, doquiera se hallen, le han formulado de guisa variopinta al escribidor inquisitorias acerca de cuáles son los problemas de México y cuáles secuencialmente las soluciones.

Un leyente que por su pobreza lexicográfica supondríasele joven -de unos 20 a 30 años de edad- inquiere a quemarropa precisamente acerca del origen y la naturaleza de los problemas de México y cómo resolverlos.

Y, otra leyente, cuyo nombre sugiere influencia europea identifica los problemas de México pero inquiere acerca de los métodos para superarlos o por lo menos -plantea- paliar de alguna forma sus secuelas.

Otro leyente afirma no registrar ni discernir ni mucho menos identificar problemas “serios” en México, aunque reconoce que la inseguridad pública -que, dice, “ya me llegó”- es motivo de “preocupación, aunque pasajera”.

Otro leyente expresa angustia por los problemas de México -que enumera así: 1) inseguridad, 2) desempleo, 3) incertidumbre y 4) “corrupción abierta de gobernantes y gobernados”- y propone “pedirle a Dios un milagro”.

En esos deseos adviértese vehemencia social. Por lo menos una tercera parte de las 21 misivas recibidas en enero propone como solución a los problemas de México invocar a la Providencia que ya no castigue más a los mexicanos”.

“Tengamos fe en Dios y en la Iglesia”, nos escribe Blanca Elena Ramonille. “El pueblo de México es el más católico del mundo. Esa enorme y profunda fe nos está señalando el camino para salir del atolladero”.

II

Otra tercera parte -siete misivas- del lectorado es, como la anterior, pasiva. Piensa que los problemas serán superados con un líder que salve la patria. “Se necesita un Hidalgo, un Morelos, un Juárez, un Madero, un Zapata, un Cárdenas”.

Destáquese que estas misivas aquí consignadas son de leyentes de periódicos virtuales -de Internet- y ninguno de los 35 diarios que en todo el país publican ésta columna. Ese hecho deviene en moraleja.

Y la moraleja es la de que, gústese y acéptese o no, la herramienta que acorta distancias en el ciberespacio planetario y permite la difusión instantánea de sucedidos e ideas, es cada día más común.

Subráyese también, por otra parte, que un grueso importante de leyentes de éste espacio no viven en México aunque supondríaseles mexicanos o, si extranjeros, interesados en los asuntos de aquí. Muchos son latinoamericanos.

Esto sugiere ciertas conclusiones acerca del fenómeno de la globalización de la difusión que, contrario a lo que suele presumirse, no es total ni general, sino únicamente difusora y financiera, con fines obvios.

Y uno de esos fines obvios es, preciso sería acentuarlo, el uso de esa tecnología para inducir conductas colectivas, manipulación de emociones sociales y sentires y pareceres societales en países y continentes.

El fenómeno tiene nombre: control social mediante aculturación de valores morales y éticos devenidos de experiencias históricas ajenas a la de México o desarrolladas con estrategias específicas:

III

Esas estrategias específicas son las de reproducir sistemas o formas o modelos de organización económica y política de mercado y consumo y saqueo de bienes patrimoniales de países y pueblos enteros. Eso ocurre en México.

Su efecto es corrosivo. Un modelo económico, político y social así es causal de desigualdad -pobreza, inseguridad social- injusticia (desempleo) y ejercicio inicuo del poder. Esto origina descomposición.

Y esa descomposición es la manifestación más visible, obvia y elocuente de los problemas de México. Dos terceras partes de la población no la registran ni disciernen ni comprenden o, acaso, sólo parcialmente.

La otra tercera parte preconiza una metamorfosis cabal del modelo: refundar incluso al Estado mexicano. En lo económico, uno justo e igualitario; en lo político, uno libertario y tolerante, laico y desprejuiciado.

Y, en lo social, un modelo solidario, de fraternidad, de seguridad social, menos orientado al individualismo egoísta, el de la filosofía del “primero yo, después yo y siempre yo”. ¿Cómo lograr esa meta?

Primero, tomar conciencia de que existe una tripolarización ideológica, política y político-cultural en México. Ello define una pluralidad omnipresente que se origina, a su vez, en la desigualdad y la injusticia vigentes.

¿Detonará una toma de conciencia en dos de los tres polos ideológicos, políticos y político-culturales la cada día más rápida proletarización de las clases medias? Éstas, piénsese, fueron creadas por una revolución, la de 1910.

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28 Enero 2009 04:56:56
Poder y exclusión
El Presidente ejerce las potestades de su investidura con sus amigos o familiares

I

En México, el ejercicio de la política responde a imperativos conformados por la lógica de la exclusión y ésta, a su vez, es secuela de un registro enteco, por faccioso, y, por ende, crematístico, del poder como un fin ajeno a lo social.

Mas si no es un fin ajeno a lo social, sí es, dada su facciosidad, un medio de enriquecimiento personal y, a veces, de grupo que en no pocas ocasiones es de complicidades filadelfianas, aun dentro de un mismo grupo político o de interés.

Que esa peculiaridad del poder político –uno de los elementos constitutivos del Estado mexicano– es aberrante pocos ciudadanos conscientes de la realidad (que los hay, sí) lo dudarían. Estado plutocrático.

Esa facciosidad en el ejercicio del poder político mal distingue la vida nacional, pues el fenómeno se arraiga cada día más; persiste entreverado con el tejido de la cultura política en todas las instancias y vertientes del Estado.

Cierto. Lo mismo en las instancias y vertientes federales del Estado que en los ámbitos y confines de las entidades adheridas a la federación de Estados Unidos Mexicanos o en los municipios, el fenómeno es insoslayablemente dramático.

Sin duda. Adviértese la presencia del fenómeno de la faccionalidad –con atributos, incluso, de un acentuado y, por ello, muy perverso espíritu de cuerpo– del ejercicio de potestades constitucionales y metaconstitucionales.

Se ejerce, pues, el poder, en círculos íntimos, de amigos, cofrades, parentela nuclear y/o extendida, afines y, por lo mismo, en complicidad. Ello reduce drásticamente lo cualitativo y lo potencial del recurso humano.

Así, el Presidente de la República –fuere quien fuere– ejerce las potestades de su investidura con sus amigos, socios o familiares. Los gobernadores se desempeñan de igual estilo y guisa, con amigos, asociados y parientes.

II

Incluso, en los espacios del poder político en la célula básica que es el municipio, emblematizado en el ayuntamiento, se gobierna faccionalmente, sólo con amigos, socios o afines consanguíneos o políticos, o de clase.

En algunos estados, como el de Veracruz, el poder se ejerce bajo esa modalidad excluyente, desprivilegiando la premisa mayor de la democracia, que es la de la inclusión.

Esa conducta facciosa conforma pedagogía. Tiene, documentadamente, un efecto didascálico. En el caso de Veracruz, el gobernador Fidel Herrera Beltrán exhibe notoriedad excluyente. Y enseña a sus discípulos facinerosidad.

A ser forajidos pseudolegítimos mediante la politiquería, distinta en todos sentidos de la política, pues implica conductas criminógenas del poder. Usan recursos tangibles e intangibles del poder subrogado para abusar de éste.

En efecto. No les enseña a hacer política, sino politiquería, que es el recurso del poderdatario que entiende al poder como fin personal, de facción, de grupo, mas no como un medio para servir a la sociedad.

No en vano. Don Fidel, emergido de las cloacas putrefactas del fariseísmo mimético y saltimbanqui –la simulación y su vástaga la demagogia– del priísmo ejerce el poder inspirado en que éste debe servir para lucrar. A muy pocos.

III

Como secuela monstruosa de esa singularidad facciosa del ejercicio del poder político en México –otra vez, Veracruz es caso de libro de texto–, los poderdatarios (presidentes, gobernadores, alcaldes) actúan antidemocráticamente.

Y actuar así –opuestos a la democracia– los lleva a una metamorfosis, a una infalibilidad cuya laya distorsiona los objetivos morales y éticos, torales ambos, de la política y el ejercicio del poder político.

Así explicaríanse las limitaciones, las cortedades de miras, la demagogia, y distorsiones/desviaciones filosóficas, ideológicas y políticas.

Ello incide negativamente en el meollo vero, el cortical, de la razón de ser del poder político reprersentado en el Estado como forma avanzada de organización de una sociedad. Ésta, empero, existe secuestrada por facciones y mafias.

Esas mafias actúan hamponilmente, de allí que en la ciencia política y el sentir popular se les considere hampa política. Los gobernantes –poderdatarios de una potestad prestada o subrogada temporalmente– se convierten en hampa.

En bandidos, pues. Bandidos que mienten, simulan, engañan y traicionan impunemente a quienes los han investido para servir a todos, no a una facción que, por ese mero atributo de exclusión, es opuesta a la democracia.

La impunidad en el abuso del poder político constituido por la sociedad mexicana conduce a la desfachatez, al cinismo y el descoco, así como a la insolencia, la soberbia y la arrogancia.

Las facciones en el poder político acusan con elocuente nitidez esas características que antojaríanse idiosincrásicas. Atenta contra los anhelos democráticos, dolorosamente históricos, del pueblo de México.
27 Enero 2009 04:29:56
¿Qué es un Estado fallido?
No le busquemos más: un Estado fallido es un Estado que le ha fallado al pueblo: Ángela Davis

I

Cuando en este espacio se abordó por primera vez el tema del Estado mexicano fallido, en 1994, Carlos Salinas le dijo al escribidor: “No le estamos fallando a ningún mexicano; todo lo contrario: lo estamos haciendo rico”.

Ese reproche de don Carlos fue en el interregnum del alzamiento indígena zapatista en Chiapas y el asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato, entonces, del propio señor Salinas y el PRI, a sucederlo.

Menciónese que el reproche del entonces Presidente de la República fue directo, sin ambages ni circunloquios. Ocurrió al concluir una visita, en grupo, mientras estrechaba la mano del escribidor.

En ese instante, don Carlos sonreía forzadamente, los ojillos emanando destellos que al escribidor antojarónsele siniestros, asociados a cierto tipo de patología obsesiva en ese instante indiagnosticable.

Ese fue el segundo encuentro con don Carlos como inquilino en el palacio de la ya no tan umbría pineda situada entre Chapultepec y Molino del Rey. Un año antes había recibido al escribidor como miembro del Club Primera Plana.

Las relaciones entre el Presidente y éste escribidor eran tensas, en el contexto de la irritación inocultada de don Carlos con el diario “El Financiero”, entonces crítico, que publicaba la columna “Asimetrías”.

Don Carlos leía “El Financiero”, aunque había prohibido su lectura en las dependencias del Poder Ejecutivo; no quería que sus colaboradores se enteraran de las críticas del periódico a su desempeño como mandatario.

II

Antes de su presidencialado, el señor Salinas y el escribidor tuvieron encuentros -en su oficina- en la secretaría de despacho de Programación y Presupuesto; luego, en Los Angeles, Cal., con ocasión de un “grito”.

Esas charlas con don Carlos se realizaron gracias a la iniciativa de Demetrio Ruiz Malerba, quien le llevaba los asuntos de prensa. Demetrio sería asesinado en Veracruz, de donde era originario, siendo diputado federal,

Con Demetrio, el tema del Estado mexicano fallido era tratado con el escribidor con frecuencia; inteligente y versado en ciencia política, charlar con él era estimulante para ambos en un sentido pedagógico.

El tema del Estado fallido -en ese entonces se usaban los vocablos “Estado fracasado”- empezó a ser tratado por el escribidor en “El Financiero” tras conversaciones, en Estados Unidos, con notables especialistas en la materia.

Y uno de esos especialistas, John Rawls, advirtió que el término Estado fallido es ambiguo e impreciso, y suele ser utilizado por el “Establishment” de EU como instrumento “de alta moral” para presionar. Presión imperialista.

¿Presión del Estado estadounidense sobre otros Estados para fines de sometimiento, subordinación y dominación? El doctor Rawls, ya desaparecido, no lo definió así, evitando el uso de adjetivos.

III

Pero no dejó duda. Un Estado fallido, dijo don John, debe esa condición a que ha fracasado y continúa fracasando en su función estructural de servir los intereses de sus elementos constitutivos más importantes.

Esos elementos constituvos del Estado -dice Rodrigo Borja, pensador y político ecuatoriano- son el pueblo, el poder político, la soberanía y el territorio. Si esa es una premisa mayor, el silogismo es obvio.

Y el silogismo es que si un Estado fracasa en su función de atender los intereses de todos -subráyese: todos- sus elementos constitutivos, se muta en fallido. De ello también hablóse alguna vez con Ángela Davis.

La doctora Davis, activista histórica del Partido Comunista de EU y teorizadora de la ciencia política, acuñó el término Estado antisocial, definido por un proceder que atenta contra los intereses del pueblo.

Ese comportamiento antisocial persiste en el Estado mexicano desde los tiempos de Gustavo Díaz Ordaz, si no es que antes. Pero fue el señor Salinas el que le dió el impulso definitivo a esa vena antipueblo.
22 Enero 2009 04:48:35
Obama: discurso antidiscurso
Ya cambió la percepción que el mundo tiene de Estados Unidos, pero no cambiará al Estado estadounidense: Francisco Nájera

I

El caro leyente Nájera, quien nos lee en Tijuana, B. C., y es “empresario de subsistencia por efecto de la crisis salinista-zedillista-foxista-calderonista” comparte su impresión de la toma de posesión de Barack Obama.

Describe: “Fue un acto espectacular, por decir lo menos. Un gran acto oropelesco, sin sustancia aunque preñado de simbolismos que a no pocos estadunidenses y en México y en el mundo inspirarían esperanzas...

“Acaba de terminar ese gran “show” hollywoodesco, muy a lo Broadway, muy de musical estadounidense, para confundir la realidad con los anhelos y ver a éstos como aquella... No fue siquiera opereta o zarzuela; fue un musical...

“Pero los millones de estadunidenses que votaron por el candidato Obama y lo hicieron Presidente no distinguen que el juego de reflectores tiene por objetivo el de darle cuerpo aparente a la esperanza...

“Ese espectáculo fue visto en casi todo el mundo simultáneamente a su realización debido a la tecnología de la comunicación. La insustancia es el mensaje al mundo, con el fin de cambiar la percepción que se tiene de EU”.

Darle un nuevo rostro al imperialismo. Hacerlo más amable, amigable incluso, ante sus víctimas históricas, los pueblos oscuros, cobrizos y amarillos del Tercer Mundo, saqueados y sometidos por el imperio.

II

El espectáculo oropelesco y luminoso, tramoyado, es, según el sentir del leyente Nájera, el mensaje. El medio es, pues, con arreglo a la tesis de Marshall MacLuhan, el mensaje. De realidad virtual. De inferimientos.

Ese registro del señor Nájera no parecería desencaminado. La victoria electoral de don Barack en noviembre pasado y su asunción, el martes, a la Presidencia es lo mejor que podría ocurrirle a EU como poder imperial.

Vero. Lo mejor estratégicamente para ese gran poder imperial que se representa en el Estado estadunidense. Un poder imperial superior, historicistamente, a los imperios referentes romano, español e inglés.

Pero, ¿y el pueblo estadounidense? ¿Será defraudado por el señor Obama? ¿Responderá éste mandatario a las expectativas de quienes lo eligieron? Es posible, pues su capital político, el amasado por la votación, es enorme.

Por añadidura, el señor Obama tiene a su favor que la coyuntura política de la crisis tanto estadunidense como mundial le permitirá mantener sin gran merma ni desgaste su colosal capital político; incluso lo puede acrecer.

Así, cuando en 2012 don Barack vuelva a pedirle a sus connacionales que voten por él, por otros cuatro años más de inquilinato en la Casa Blanca, es muy probable que accedan a su petición. Gustosamente.
20 Enero 2009 04:34:31
Estado fallido, Obama y México
Cuando Calderón llegó al gobierno se encontró con una situación de mucho deterioro: Patricia Espinosa

I

El vector central de la relación bilateral de México y Estados Unidos durante el inminente presidencialado de Barack Obama, que se inicia hoy, es la percepción que éste tendría de Felipe Calderón y la realidad mexicana.

Para el señor Obama, el Estado mexicano es un Estado fallido, a la luz de lo que sus asesores en materia de relaciones exteriores de EU y el trato bilateral le ofrecen. Esa percepción, empero, no es gratuita.

Cierto. De hecho, ha trascendido que durante su encuentro con el señor Calderón, don Barack pareció robustecer esa percepción acerca de la condición de Estado fallido con la que se le define al mexicano en EU.

Más esa percepción no existe solamente en los cenáculos de las relaciones exteriores y del poder político en EU ni en los mentideros académicos del trato bilateral, sino también en otros países.

En EU, tanto en círculos militares como en los de las relaciones bilaterales, la definición de Estado fallido responde a los paradigmas estratégicos de cierta vertiente de las ciencias políticas e incluso sociales.

II

Es más, esos paradigmas estratégicos privilegian los imperativos -premisas y silogismos- de los intereses de la seguridad nacional de un Estado (en el caso, el mexicano) y sus efectos en Estados vecinos/aliados como el de EU.

Desde esa perspectiva, la difusión del estudio del Pentágono, coordinado por el general Barry McCaffrey, responsable hace algunos años del combate al narcotráfico en EU, tiene plusvalía política.

Vero. Pudiere suponerse que la difusión de dicho estudio es la respuesta indirecta del señor Obama a la solicitud de don Felipe de que EU participe directamente en la narcoguerra calderonista.

Señálese que don Barack no dióle respuesta al señor Calderón durante el encuentro de ambos, hace una semana en Washington. El mexicano, como sabríase, propuso una alianza estratégica, para la seguridad binacional.

Ello nos exhibe que el mexicano -o su secretaria de despacho, la señora Espinosa, o el embajador de México en EU- o ignora y desconoce la cultura del poder político-militar en EU o, si la conoce, está muy desesperado.

La solicitud misma del señor Calderón de una participación directa de EU -equivalente a una intervención militar de hecho de EU en México- tiene ese abrir esperado, la de asirse al proverbial clavo ardiendo.

Es incluso un principio muy arraigado desde el siglo 19 en EU no abrir frentes de guerra cerca de sus fronteras. La guerra con México (1846-48), si bien redituó un gran botín territorial también dejó moralejas.

Esas moralejas se reforzaron durante la Guerra de Secesión (1861-1865). Desde entonces, EU no hace guerras cerca de sus fronteras, sino lo opuesto, mientras más lejos mejor. Esa noción rige su política bélica.
16 Enero 2009 04:11:24
TLCAN, Migración y Obama II
La migración rebasa ambos gobiernos


Dado el contexto del trato bilateral de México y Estados Unidos dentro del cual se registra la migración mexicana al norte, ¿cuál es el escenario prospectivo posible para atender ésta?

Señálese que en todos los escenarios el papel que representen los estados mexicano y estadounidense son cruciales; de hecho, el fenómeno de la migración rebasa el alcance de ambos gobiernos.

Pero en otro escenario prospectivo posible, el papel que representan los propios migrantes -emigrantes e inmigrados- es importante; podría pensarse que su acción sería decisiva.

Ejemplo de ese aserto es el activismo de los líderes migrantes mexicanos -incuyendo algunos con investiduras de elección popular en cada país-, empeñados en una reforma amplia en la materia.

De hecho, sábese que esos líderes migrantes mexicanos se aprestan a reunirse en Zacatecas para diseñar acciones orientadas a plantearle a Barack Obama propuestas concretas acerca del asunto.

Los líderes registran receptividad en el señor Obama e indiferencia en Felipe Calderón acerca del fenómeno de la migración. Errados no están: la prioridad calderonista no es la migración; es otra.

Este sesgo en el tema nos lleva a los escenarios prospectivos posibles, aludidos ya, y cuya estructuración y articulado de sus componentes centrales tienen premisas insoslayables, a saber:

Una, la de que ninguno de los dos gobiernos puede atender el fenómeno -desde sus causales hasta sus efectos-, sino sólo ambos Estados. La migración trasciende el ámbito meramente coactivo burocrático.

Y, otra, el involucramiento del Estado en la comprensión y atención del fenómeno demandaría la participación del andamiaje, primero, del poder político y, luego, del propio pueblo estadounidense.

¿Qué significaría ello? Significaría que el fenómeno sólo puede ser atendido mediante el diseño y aplicación de políticas de Estado innovadoras, imaginativas, audaces en materia de migración.

Dicho de otro jaez, caro leyente: esas políticas deben inspirarse, concebirse, diseñarse y ejercerse bajo premisas e imperativos estratégicos de largo plazo y, por encima de todo, integralmente.

Así es. No se puede atender sólo uno o varios aspectos del fenómeno, sino todos. El enfoque debe responder a una lógica de integralidad porque el fenómeno es económico, político y sociocultural.

Ese escenario ofrece posibilidades, la primera de las cuales es la voluntad política de los personeros de la más alta investidura de ambos Estados. Y esa voluntad política adviértese en el señor Obama.

Vero. No sin sorpresa para el señor Calderón es el Presidente Electo de EU (el martes próximo asumirá constitucionalmente su investidura) quien exhibe voluntad política para atender el fenómeno.

Don Barack, en su encuentro con el señor Calderón en Washington el lunes pasado, fue quien tomó la iniciativa acerca del tema de la migración y propuso, en lo general, soluciones integrales.

Subráyese que el tema no fue traído a colación por don Felipe durante las dos horas que duró el encuentro, lo cual pudo haber extrañado al estadounidense. El mexicano minimizó el fenómeno.

Esos hechos contrastan con el discurso de don Felipe, quien antes del encuentro dijo que trataría con don Barack el tema de la conculcación sistémica de los derechos de los mexicanos inmigrados en EU.

También pudo haberle extrañado al señor Obama que el mexicano le pidiese -como le planteó con contundencia- la participación directa, armada, de EU en la fallida guerra contra el “narco”.

Por narco alúdese aquí, como supondría bien el caro leyente, a las organizaciones dedicadas al tráfico ilícito de estupefacientes y psicotrópicos, desde la producción hasta su abasto a consumidores.

Pero curiosamente, en la guerra contra el narco el Gobierno mexicano no ha centrado esfuerzos en destruir la producción ni reducir el consumo: éste no existiría sin aquélla. ¡Qué sospechosa anomalía!

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15 Enero 2009 04:07:40
TLCAN, Migración y Obama
‘¡Obama, Obama, visa pa’tu tía y visa pa’la mía!’

I

La migración mexicana a Estados Unidos -que abarca a emigrantes e inmigrados en ese país- deviene del subdesarrollo económico y social de México y, ergo, del decrecimiento agudo de la economía.

Ese subdesarrollo se exhibe con acusado dramatismo en el desempleo abierto, el empleo informal o subempleo y la caída del valor del ingreso y, ergo, el abatimiento de expectativas.

Ello se traduce en desesperanza social (el “push factor”) que, en tándem con la omnipresente vecindad de México con EU, crea una fuerza de atracción -el “pull factor”- motiva al mexicano a emigrar.

Existen, sin duda, opciones alternativas a la de emigrar, pero ellas son discernibles únicamente al agotarse absolutamente toda instancia de de la relación dialéctica entre esperanza y desesperanza.

Por añadidura, esas opciones alternativas sólo son discernibles mediante una toma de conciencia colectiva que trascienda lo inmediato y lo urgente. Ello descarta por ahora vías revolucionarias.

Dígase de otro estilo que sin la existencia del “push factor” estadounidense las energías orbitales indispensables para cambiar por vía política o revolucionaria la realidad son desactivadas.

II

Esa exégesis del fenómeno socioeconómico y sociopolítico y, desde luego, cultural, de la migración es cuestionable, pero es obvio que su verismo se confirma a sí mismo día con día.

Volvamos al móvil que impulsa la emigración. También se muestra el subdesarrollo mexicano en la erosión constante del salario y el encarecimiento de los bienes de consumo necesario.

Así mismo, muéstrase ese subdesarrollo en la inexistencia de un régimen comprehensivo o amplio de seguridad social que alcance a los millones de excluidos y marginados en la ciudad y en el campo.

Existen, objetivamente, otros vectores y agentes concurrentes a la conformación de esa lacerante realidad, que tienen que ver con la psique colectiva y los atavismos culturales y la aculturación.

Pero el hecho motivacional emerge colosalmente insoslayable: se emigra huyendo de la exclusión y la desesperanza y se cae en un entorno que satisface urgencias básicas, pero que enajena al inmigrado.

La exclusión se ha acentuado tanto que la migración ha aumentado espectacularmente -medio millón de mexicanos emigra por año a EU- y ello, quiérase o no, determina la relación bilateral.

Mas no nos desviemos del ejercicio de lógica: ¿Qué ha acentuado la exclusión que impulsa a emigrar? La forma de organización económica y política prevaleciente desde 1982 a la fecha. En lo político no produce líderes formales representativos.

Esa forma de organización -o modelo- imperante es la neoliberal, guisa filosófica de dominación del Estado mexicano (y sus elementos constituivos) por el estadunidense, enser, éste, del poder real.
14 Enero 2009 04:01:17
¿Y la migración?
Se entiende la omisión del tema: sólo proveer a EU de mano de obra barata

I

Barack Obama escuchó pacientemente durante un par de horas a Felipe Calderón. Y lo que el estadounidense escuchó del mexicano fue sólo una propuesta: que EU intervenga directamente en México.

¿Intervenir en un país ya intervenido por EU en lo económico, financiero, bancario y bursátil y en lo cultural? Sí, intervenir. Pero bajo otra guisa, la de influir en las fuerzas armadas de México.

Tal es la conclusión de la lectura acuciosa y análisis metódico de los documentos –que incluyen declaraciones– del encuentro “privado” entre ambos personajes emblemáticos.

El encuentro ocurrió en un entorno desfavorable políticamente al mexicano, pues el estadounidense estaría informado de los cuestionamientos a la legitimidad de la investidura calderonista.

También estaría informado don Barack de que don Felipe se alzó con la Presidencia de México mediante una grotesca coartada leguleya y que su representatividad social y moral es limitada.

Estaría informado también don Barack de que la campaña militar y policiaca contra ciertos cárteles del narcotráfico en México carece de apoyo popular franco y de las fuerzas políticas convencionales.

Antojaríase predecible que al señor Obama le haya extrañado que don Felipe no le presentase propuesta concreta alguna en materia de la emigración mexicana a EU y los inmigrados mexicanos en ese país.

II

Señálese que el señor Obama ha mostrado vena receptiva al registrar la migración, atraído principalmente por las dramáticas manifestaciones de este fenómeno.

Esas manifestaciones describen por sí mismas el aspecto humano, doloroso y trágico, del proceso migratorio, independientemente de otro atributo de la migración, el de definir la relación bilateral.

O, por mejor decir, define con nítida precisión los términos filosóficos, ideológicos, políticos, económicos, sociales, culturales y hasta estratégicos de la relación bilateral.

También define los términos geoestratégicos de una relación entre dos estados nacionales cuyo hilo conductor es la dependencia del más débil, México, con respecto del más fuerte, EU.

Vero. La migración emblematiza las asimetrías de un trato entre dos estados nacionales –imperias, uno; otro, subordinado– que es a la luz de la realidad una forma sui generis de colonialismo.

Así es. México es lo que en los cenáculos del poder real –el de las grandes corporaciones trasnacionales– llaman país de “ida y vuelta”, sinónimo pío de “colonia”: proveedor de materia prima y, a la vez, mercado cautivo.

III

México provee de minerales fósiles a EU y otras materias primas esenciales, transformadas en bienes que son vendidos a consumidores mexicanos. Muchos de esos bienes son innecesarios.

Ese mercado de consumidores mexicanos es dúctil y maleable; se le manipula e induce a conductas pulsivas mediante los vehículos de la aculturación. Consumimos más bebidas de “cola” que los estadounidenses.

Esa condición de “ida y vuelta” tiene un equivalente coloquial: patio trasero. EU vende a México desde alimentos básicos hasta bienes raíces y nociones culturales de la filosofía del fetichismo.

Desde la perspectiva geoeconómica, esa relación trasciende la dependencia y se convierte en una subordinación cruda que exhibe indicios de una anexión de hecho. México es un protectorado de facto.

Y como protectorado de facto, el grupo de poder dominante en México ha desarrollado una cosmovisión correspondiente: buscar y obtener en EU la solución de los problemas mismos de la condición anexada.

Ese grupo de poder actúa de esa guisa, como si fuese anexada y dada esa peculiaridad, sólo piensa en su seguridad. Por ello exigen la intervención directa, ya sin tapujos ni eufemismos, de EU.

En ese telón de fondo destaca la omisión para entender y atender el fenómeno de la migración en sus verdaderas dimensiones. Proveer a EU de mano de obra barata –semiesclava– es parte del trato.

Glosario:

Eufemismos: manifestaciones suaves o decorosas de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante.

Fetichismo: idolatría, veneración excesiva de bienes materiales u objetos. Acumulación obsesiva de objetos.

Geoeconómica: de geoeconomía. Vínculo y/o relación política entre la geografía y la economía.

Protectorado: parte de soberanía que un Estado ejerce, señaladamente, sobre las relaciones internas y externas en un territorio o país o Estado que no ha sido incorporado plenamente al de su nación y en el cual existen autoridades propias de los pueblos autóctonos.

Pulsivas: de pulsión. Compulsión.

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13 Enero 2009 04:32:24
Migración: de AMLO a Obama
Lo que a nosotros interesa es que se cumplan las promesas de la Revolución: Emiliano Zapata

El fenómeno de la migración en general y la migración mexicana a Estados Unidos es registrado, entendido e identificado por el Estado aquí y allá desde enfoques de percepción coyunturales y no estructurales.

Como consecuencia de ello, la comprensión del fenómeno es situada por los Estados estadounidense y mexicano en un plano cortoplacista, temporal, “pa´salir del paso” como diría el sapientísimo Filósofo de Pajapan.

Predeciblemente, esos enfoques y esa comprensión del fenómeno despoja a éste y sus secuelas -dramáticas sin duda- de su atributo intrínseco, el estratégico. ¿Por qué? ¿Por miopía en ambos Estados? ¿O por perversidad?

Perversidad conlleva intencionalidad y ésta, a su vez, implica premeditación que, dado el contexto estructural de la relación bilateral mexicano-estadounidense es de alevosía y ventaja para EU y desventaja cruel para México.

El por qué de ésta elucidación lógica tiene una premisa mayor abrumadora y, por lo mismo, insoslayable: es una de las formas de la dominación estadunidense de México, de hegemonía imperial-necolonial.

Estas apreciaciones son sugeridas por la carta de Andrés Manuel López Obrador a Barack Obama, Presidente Electo de EU, difundida por aquél durante su reciente trashumancia política por Sonora.

Otra percepción conformada por dicha misiva es la de que el señor Obama es, por su inminente altísima investidura el poder putativante real -de hecho- de México y, por inferencia válida, de Felipe Calderón.

Inferiríase, así, que por la dependencia y la subordinación actual de México a EU, el Presidente estadunidense es el jefe del mandatario mexicano. Don Barack sería, pues, jefe de don Felipe; ello es noción pública.

¿Es esa una percepción simplista? ¡Quizá, no! Es la realidad neta, descarnada, objetivamente discernida a la luz del trato bilateral en los últimos 26 años. Quizá don Barack decida no mandar en México, pero...

...pero sí influir en el grupo de poder en México que, con arreglo a lo dicho por don Andrés Manuel, “ha confiscado todos los poderes” de una república que describe con precisión como “aparente, simulada, falsa.

En su carta, el señor López Obrador identifica en lo general las causales del fenómeno de la migración mexicana a EU y es certero al decirle a don Barack que sería “grave error una política que impida el libre flujo migratorio”.

Ese es el propósito principal de la epístola, así como abogar porque el nuevo gobierno obamista resuelva la situación migratoria de los mexicanos que viven y trabajan -los inmigrados- en EU y cuyo estatus es irregular.

Y señala, también con gran dosis de acierto, que si no fuere por la migración a EU “ya hubiese habido un estallido social en México”. Asúmese que por estallido social don Andrés Manuel se refiere a una revolución.

O a violencia revolucionaria, dicho a fuer de precisión, emblematizada en ocurrentes alzamientos armados o en acciones guerrilleras urbanas o rurales u otras variantes de insurgencias en estratos y grupos societales.

Pero al margen de esas consideraciones, el planteamiento del señor López Obrador trasluce con nitidez que el tema de la migración tiene, por lacerante y doloroso, un poder unificador en los mexicanos. Vero. El asunto une a los mexicanos en su pluralidad ideológica, política, de clase, condición y escolaridad. Lo que los divide es cómo resolverlo mediante el desarrollo económico y social, ausente por generaciones.
09 Enero 2009 04:50:53
Protasio Coatl III
La única revolución posible es la de sí mismo, con otros alrededor de otros, y ya de allí hacer otras revoluciones: Héctor Manjarrez

I

A los 108 años de edad, Protasio Coatl, quien preside el Consejo Consultivo del Ateneo de Cosoleacaque, que otorga anualmente un reconocimiento moral a mexicanos distinguidos por su conducta emulativa, enuncia:

“Todos los mexicanos sabemos en mayor o menor grado y según ver y entender la realidad de cada quien que ésta es muy desfavorable a sus intereses particulares y los del país. México se está desintegrando”.

Sentado en un butaque, en la penumbra de su modestísima casucha de techo de palma en un claro del bosque en la sierra de Soteapan, en el sur de Veracruz, don Protasio sorbe su “popo” de cacao, maíz y bejuco, y añade:

“El peligro, como yo lo veo, es muy grande porque el poder político y el poder económico no han caído en la cuenta del proceso de desintegración de México o, si acaso, lo minimizan o subestiman...

“¿Por qué? Porque los intereses del poder político y económico no son los intereses de México, los del pueblo, los del país. Yo veo que esos intereses son contrarios, a los de los mexicanos, aunque (éstos) no se den cuenta...

“El problema no es la muy obvia ineptitud de (Felipe) Calderón como político, estadista y gobernante; tampoco lo es por su falta de representatividad ni su consiguiente carencia de autoridad moral...

“La causa de la desintegración de México no es, yo insisto, el señor don Felipe; tampoco lo es la dependencia, que yo siento humillante, de nuestro país con respecto a Estados Unidos”.

II

A extramuros, la noche ha caído sobre este hemisferio del planeta, extendiendo, en un ciclo cósmico interminable, el manto de negritud con arreglo al imperativo de las leyes del universo que rigen nuestra galaxia.

Los ruidos han cesado, mas no así las chinescas danzas en los muros de la casucha. Los chaneques deambulan, inaudibles e invisibles, por el recinto de piso margoso. Uno parece sentirlos en su andar tocando las piernas.

Las sombras chinescas desvelan, de cuando en cuando, estantes con libros sobre la pared de adobe y, ¡sorpresa!, una “laptop” Toshiba, sobre una mesa cuya rusticidad contrastaría con el portento tecnológico de la computadora.

Un vistazo a los libros discierne, para el escribidor, un diccionario -el de la Real Academia- de castellano y otro en inglés-español y francés-español. Los títulos de los demás libros no son legibles a distancia.

Con pretexto baladí, el escribidor se levanta de su poyo y se acerca a un plúteo armado con rejas -cajas- de pino delgado rescatadas, tal vez, de la abarrotería en Pajapan, Cosoleacaque o, quizá, de un Wal-Mart en Coatzacoalcos.

Léese un título: “Curso de Filosofía Política”, de Georges Politzer; luego, uno de Mao, pequeño; hay obras del Che, Juárez, Fernández de Lizardi; ajados, dos tomillos de la Revolución Mexicana, de Silva Herzog; en inglés, The six sense”.

III

Don Protasio ayúdase, concluiría el escribidor, no sólo del presunto acceso al inframundo metafísico y cosmogonía de sus ancestros olmecas -los nahoas están aun en párvulos, cotejados con aquellos-, sino también del saber de hoy.

Don Protasio observa al visitante y su interés en los libros. “Regalos”, explica lacónicamente. “La Toshiba es otra ventana al mundo; yo lo leo a usted en Diario Libertad, por Internet”. Ríe como si gimiese. Dice: “Los chaneques tenían su Internet”, dice. “Su pensamiento, su conocimiento, su comunicación era espacial, por una forma de ciberespacio mental”. Recobra la adustez de su rostro. Y mira con fijeza.

Su agilidad mental sorprende. “Pero que el poder político y el poder económico no actúen no quiere decir que el poder social, el del pueblo, está también inactivo, pasmado, catatónico, pasivo, indiferente, dormido”.

Reinserta don Protasio el proverbial hilo en la aguja: “El poder social está actuando; por eso le dije que hay una revolución en marcha, determinada por las condiciones existentes, de descomposición y desintegración”.

“Esa revolución en marcha es una revolución de la conciencia: muchos mexicanos están actuando de muchísimas formas y estilos para modificar la realidad que nos oprime a todos. Esa revolución se ve, se palpa, se siente...

“También se ve en las calles (en la Ciudad de México, en Oaxaca), en la selva y en la montaña -en Chiapas, Guerrero, Veracruz, Puebla- despertando conciencias, diciéndole a los mexicanos que hay soluciones...
08 Enero 2009 04:40:15
Protasio Coatl II
El mayor error de un revolucionario es desconocer la oportunidad de los proyectos que emprende: Lorenzo de Zavala

I
Protasio Coatl, el legendario Filósofo de Pajapan, centenario personaje a quien se le atribuyen, en la conseja lugareña, poderes metafísicos de reencarnación y comunicación con sus ancestros olmecas -los popolucas de hoy- discierne:

“Es obvio que nuestro país, México, o como usted lo llama, el Estado mexicano, está en descomposición orgánica, siendo ésta una consecuencia de distorsiones terribles en el ejercicio antisocial, antipueblo, del poder desde hace varios sexenios”.

Don Protasio -los ojillos inquietos, contrastando con el broncíneo enjutamiento facial de contagiosa placidez- hace una pausa y sorbe de su jícara la espumosa bebida de cacao, maíz y bejuco conocida como “popo” y expresa gratificación.

“¿Por qué lo divide usted en sexenios y no en generaciones?”, le pregunta el escribidor. “¿De cuántos sexenios está usted hablando? ¿Desde qué sexenio específicamente, de quién, de qué Presidente de la República?”.

Cierra los ojos en meditación. El rostro de don Protasio parece reflejar una búsqueda en sus bancos cerebrales de datos y vivencias -los acervos de la memoria- y sus complejos laberintos experienciales. La búsqueda mental antójase intensa.

“Desde el sexenio del Presidente de la República que se llamó Manuel Ávila Camacho”, dice y, a seguidas, hace un ademán con su pequeña diestra que exhíbese con febledad para avisar que abundará en el tema. Y, cierto es, sí qué abunda.

II
Y dice: “Los revolucionarios emblematizados epocalmente -o históricamente- en Lázaro Cárdenas pensaron que los candados a la contrarrevolución que ellos establecieron, como la Expropiación Petrolera, entre otros, eran fuertes, irrompibles...

“Pero no. Manuel Ávila Camacho empezó por revertir, aunque con delicadeza y cortesía que mal ocultaba convicción y firmeza, los logros revolucionarios. El señor don Manuel inició, yo pienso, la contrarrevolución... ¿Cómo? Creó las condiciones para ello...

“Creó las condiciones para consolidar el proceso contrarrevolucionario -echar abajo los logros de la Revolución- al designar a su sucesor, a Miguel Alemán Valdés, el padre de quien fue gobernador del estado de Veracruz hasta 2004...

“Quiero decirle que aquí, en estos pueblos indígenas, náhuatl y popoluca y de otras etnias, de la sierra de Soteapan, ese gobernador, también de nombre Miguel Alemán, aunque Velasco, vino como candidato en 1998 y nos prometió “hacernos justicia”...

“Pero, ya elegido gobernador, nos hizo injusticia. Sólo construyó un caminito, que no es suficiente para comunicarnos. Continuamos aislados, como desde siempre, sin embargo antes no estábamos, no vivíamos marginados, en la miseria, como hoy...

“Como yo veo las cosas, la miseria es la más extrema de la extrema pobreza, aquella que mutila toda esperanza de que algún día, pronto, hoy mismo al ponerse el sol y al siguiente amanecer, nuestra pobreza iría desapareciendo”.

III
El céfiro vesperal parece cesar, tal vez a resultas de un febeo repentino que acalora el entorno campirano, anticipando el anochecer inminente e inexorable. Con aleteo febril y fragorosa baraúnda, las aves empiezan a recogerse en los follajes.

Don Protasio se levanta de su mecedor. “El tiempo se ha detenido”, musita. “Los chaneques no tardan (en aparecer); ya es su hora...”, adiciona. Y, luego, con voz casi inaudible invita al escribidor: “Entremos”. Tose ligeramente y escupe al pasto.

Dentro, oscuridad, y un odorcillo cálido, reminiscente de resinas inidentifables aunque asociadas, a veces, al palo mulato o a la ceiba. Olor a misterio, a enigmas, a ancestralidad, como los chaneques o como la misma lengua olmeca. Hay penumbra.

Don Protasio se acomoda en un butaque e invita al escribidor a hacer lo mismo en otro poyal rústico. La tenuidad ambiental -la media luz- detona visiones en el visitante. Seres etéreos que se mimetizan y rozan apenas los sentidos. ¿No estamos solos?

Don Protasio hace un gesto -arruga la boca- y, cual si de la nada, surge una luminosidad sutil que da nacencia a formas chinescas que danzan en las paredes de la casucha solitaria en la sierra. ¿Nigromancia? ¿Aojo? ¿Taumaturgia? ¿Chaneques traviesos?

Sentados ambos, don Protasio retoma el hilo. “¿Cometió el señor don Lázaro un error o lo hizo a propósito al designar sucesor al señor don Manuel? No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que no estamos aprendiendo las moralejas...”.

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07 Enero 2009 04:40:09
Protasio Coatl
"No hay nada imposible al calor de una revolución".
Lucas Alamán


I

El enjuto hombrecillo –un metro 45 centímetros de estatura– parecía dormitar, sentado esa tarde de alisios frescos en la sierra de Soteapan, en un sillón mecedor de cedro a la puerta de su casa de techo de palma.

Caído sobre sus ojos cerrados el sombrero –de esos que llaman de cuatro pedradas, típicos de Veracruz– el hombrecillo parecía hablar dormido: sus delgados labios se movían, musitando algo inaudible.

Y, así como movía sus labios, cadenciaba rítmicamente, al unísono, su sillón, moviéndolo con cierta lentitud. Sus musitaciones parecían también estar a tono con los sonidos del entorno de un verde lustral.

Ese follaje era movido suavemente, pero sin pausas, por energías cefirales venidas del Golfo de México que tramontaban el enhiesto volcán azulado, el de Santa Martha, y caían con mansa lisura por la falda de la serranía.

¿Acaso convocaba con sus musitaciones ese hombrecillo los hálitos oceánicos que traían frescura a la montaña y, además, hacían coro sinfónico en ese escenario bucólico en la sierra soteapacana?

¿Y qué decía el hombrecillo en sus bisbiseos monótonos? ¿Hablaba tal vez, como sabíase por la región, con los misteriosos chaneques traviesos y malcriados de la mitología olmeca legados a la cultura popoluca de hoy?

Y si tal vez hablare con los chaneques –duendecillos de metamorfosis portentosa–, ¿en qué lengua lo hacía? ¿En la olmeca original, misteriosa e incógnita, o la popoluca, corrupta por la de Castilla?

II

Alertado por pasos sobre pasto y marga apisonada de un visitante –este escribidor–, Protasio Coatl interrumpió su meceo y exhibió su rostro broncíneo oscuro, de color telúrico, y ojos pequeños, atezados.

Su mirar era penetrante, pero a la vez tranquilizador. Adviértese una proporción estética perfecta en ojos, nariz, sus labios y, en general, el contorno de su faz; ésta es surcada por arrugas de más de 100 años.

“¡Qué bueno que me visita!”, dijo, extendiendo su diestra rugosa, aunque pequeña y de apretón leve. “Estaba yo soñando no sé ya por cuánto tiempo”, añadió con una sonrisilla que mostró pocos dientes, pero iluminó su rostro.

El legendario filósofo de Pajapan, autor de aforismos que, aclara, por obvios suelen ser desestimados, don Protasio, y el escribidor hablarían del Ateneo de Cosoleacaque, cuyo Consejo Consultivo preside aquél.

“Dígame de sus dudas”, invitó don Protasio. “Más que dudas”, fue la respuesta del escribidor, “lo que deseo es registrar sus sentires acerca del contexto que influyó en los reconocimientos del Ateneo en 2008”.

“¿Los indios zapatistas, los oaxaqueños appistas, los maestros de Guerrero, don AMLO, doña Sanjuana, don José Jacques, el don doctor Simi?”, inquirió con voz apagada y feble pero esforzada y hasta febricitación.

Don Protasio entró a su casa con paso firme, pese a sus achaques (“Me duelen las rodillas de cuando en cuando”, elucida) y, sin auxilio alguno, sacó un poyal de madera, el cual colocó enfrente de su mecedora.

III

“Siéntese, por favor”, ofreció. “¿Compartiría usted este ‘popo’; está muy fresco en la jícara”, añadió, y se sentó. “Hablemos”, dijo. “¿Qué tiene en mente? ¡Ah, el reconocimiento moral, me imagino, a mi amigo Ramiro”.

Ramiro es Guillén Tapia, líder que era al inmolarse en Xalapa frente a la oficina del gobernador veracruzano Fidel Herrera, por las burlas de éste a él, del Comité Regional de Derechos Humanos del Sur de Veracruz.

“Usted podría pensar que el reconocimiento moral es apología del suicidio; no lo es”, prosiguió don Protasio. “Es reconocer su integridad, al verse burlado, engañado, por 103 ocasión por el gobernador Herrera”.

“El suicidio no es emulativo, pero las causales, en el caso de Ramiro, son síntomas que hablan de desesperación y urgencia de muchos; su inmolación estrujó la conciencia de los mexicanos burlados por los gobernantes”.

“Ese gobernador, el señor Fidel, es insensible a las verdaderas demandas sociales y sólo ofrece demagogia; nos da atole con el dedo, como decía mi señor padre. No se da cuenta (de) que hay una revolución en marcha”.

El anciano escuchó la pregunta, miró fijamente al escribidor y dijo: “Nomás mire al rededor: hay movilización social que sólo los ciegos no quieren ver, pero allí está...

“Los gobernantes, como ese señor Herrera, con su insensibilidad, indiferencia, demagogia, mentiras, truculencias y subterfugios, pensando sólo en enriquecerse a nuestra costa, atizan el gran fuego del descontento”.

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06 Enero 2009 04:41:41
A Lucía Morett y don Ramiro
Al mexicano le causa ansiedad no comprender cabalmente su presente y no saber del futuro: Pedro Ocampo Ramírez


I

El tema de la entrega de hoy iba a ser una conversación con Protasio Coatl, el centenario Filósofo de Pajapan y legendario chamán náhuatl-Popoluca de la Sierra de Soteapan, en el sur de Veracruz. Empero, a última hora don Protasio, presidente del Consejo Consultivo del Ateneo de Cosoleacaque, lanzóle a éste escribidor una reprimenda tautológica porque en la relación de nominados como Mexicano/Mexicana del Año hubo yerro.

Y yerro imperdonable, por añadidura. En esa relación se omitió por alguna razón indiscernible aun el nombre de la joven estudiante mexicana Lucía Morett.

La joven Morett se ha distinguido por una conducta pública que, según la ponderación del Consejo, es digna de emulación y, por ese atributo, influye en la toma de conciencia de muchos mexicanos acerca de la realidad.

Al hacer la rectificación don Protasio observó: “El comportamiento público de Lucía Moretti ha sido ejemplar; estoy seguro de que inspira a muchos otros jóvenes mexicanos y, en su caso, a no pocos ecuatorianos”.

Doña Lucía, sabríase, es la víctima mexicana sobreviviente de un ataque aéreo y terrestre de militares colombianas a un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionartias de Colombia en Ecuador, en marzo pasado.

II

En ese ataque fallecieron cuatro estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México que, como la joven Morett, realizaban investigaciones de campo, a quienes en el Gobierno de México se les señaló de guerrilleras.

Ello ha sido justificación sofista para que el Gobierno de México no reclame al de Colombia el asesinato de Estado de los estudiantes mexicanos; de hecho, se ha intentado tipificarles falsamente la comisión de algún delito.

Incluso, a la joven Morett se le ha acosado extrajudicialmente en ciertos círculos gubernamentales, aunque sábese que existen presiones para abrirle causa por la comisión presunta de algún deletéreo delito.

Ello ha creado un clima de defenestración y linchamiento -de adversidad- para la estudiante, ante el cual ha mostrado enorme presencia de ánimo y ecuanimidad, cualidades que sus enemigos están muy lejos de mostrar.

Por ello mereció doña Lucía el distingo moral de Mexicana del Año 2008, compartido con Ramiro Guillén, Rosario Ibarra, Andrés Manuel López Obrador, José Jacques Medina, Sanjuana Martínez y Víctor González Torres.

Señáles de que la nominación moral a don Ramiro es póstuma, aunque pervive su legado como defensor de los derechos humanos de los campesinos de la Sierra de Soteapan. Éste personaje se inmoló en Xalapa, hace meses.

III

La inmolación de don Ramiro ocurrió a la vista del gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, sus guardaespaldas, secretarios y ujieres. El mandatario le había cancelado por 103 ocasión una audiencia previamente agendada.

Don Ramiro no pudo tolerar la burla pública número 103, grotesca y ruda de don Fidel, célebre en la vernácula de la política mexicana por su rampante mitomanía, irreprimible proclividad a mentir y engañar y cínica corrupción.

Hombre de honor, pundonor y orgullo, don Ramiro optó por el sacrificio supremo, convencido de que el Gobernador no tenía el deseo ni la voluntad de atender las demandas de los campesinos que él representaba.

“No podía regresar con las manos vacías por 103 ocasión”, comentó don Protasio. “Ello nos da una gran lección, la de respetar el valor de la palabra empeñada. El Gobernador empeñó la palabra espuriamente”.

“Eso es imperdonable en un servidor público, sea éste político o burócrata, investido de una responsabilidad que no sabe ejercer o que ejerce con falacias, medias verdades y sin sensibilidad, como fue el caso con Ramiro”.

Don Protasio comentó también que el propio Gobernador y su secretario general de Gobierno, Reynaldo Escobar, hicieron mofa del sacrificio extremo de don Ramiro. “Para mí que esos dos funcionarios son monstruos”.

31 Diciembre 2008 08:21:10
Errar dos veces
En los partidos políticos de México –que carecen, documentadamente, de representación social y legitimidad moral– hay aprestos y esperanzas.

Aprestos para el cotejo electoral a realizarse el año que en horas será 2009 para renovar la Cámara de Diputados federales y formar la 61 Legislatura.

Y esperanzas de que los candidatos de los partidos políticos obtengan suficientes votos para ser investidos legisladores y continuar viables.

Empero, aprestos y esperanzas no ocultan ni atenúan una angustia subyacente que, el caso de ciertos partidos políticos, es existencial.

Es, pues, la angustia de lo incierto con respecto al futuro cercano, del cual dependería, como depende, la existencia misma de esos partidos políticos.

Así es. La cúpula priísta “huele” una victoria electoral de esas de “carro completo” del antaño nostálgico que les llevare a controlar el Legislativo.

Apuesta el priísmo cimero al desencanto ciudadano ante la ineptitud del PAN en el ejercicio de potestades de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.

Para las élites dirigentes del PRI, esa ineptitud de los panistas ha tenido secuelas funestas: la descomposición rampante del Estado mexicano. Esa descomposición lleva al Estado a su desintegración. Este proceso antójase irreversible.

Mas las cúpulas del PRI no lo registran así. Atribuyen al panismo la descomposición y eventual desintegración del Estado, aunque las causas son otras.

Para la cúpula priísta, una victoria en 2009 sería un preludio del retorno al Poder Ejecutivo en 2012. Le apuestan al desastre calderonista.

Este desastre, a su vez, es el meollo vero de la angustia preelectoral (y existencial) del PAN. La descomposición del Estado se ha acelerado.

Sin embargo, el presidente de facto, Felipe Calderón, ni sus partiquinos panistas identifican la causa real de su desventaja preelectoral.

Para el panismo, la desventaja resulta del quehacer “desestabilizador” de los “nacos” de Andrés Manuel López Obrador y “factores externos”.

Esos factores son epitome de la crisis financiera, bancaria y bursátil causada por la adefagia de los operadores estadounidenses de valores inferidos.

Pero, ¿es aconsejable el retorno triunfal del PRI al poder? No. ¿Por qué? Primero, porque es el causante histórico verdadero de la situación que prevalece.

Y, segundo, porque sus propuestas no contemplan un cambio revolucionario, sino hacer reformas que le aseguren que no volverá a ser desalojado del poder.

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Glosario:
Adefagia: voracidad, gula, apetito excesivo.
Epítome: compendio, resumen, condensación.



30 Diciembre 2008 04:51:15
Las soluciones
Una cosa es discernir la realidad y asumirla como favorable o desfavorable; otra muy distinta es pensar en cambiarla y proceder a ello: Agosto Roo

I

A la interrogante –formulada por algunos caros leyentes— de que les gustaría que en éste espacio se les diga cómo hacer otro Estado mexicano, la respuesta antójase enigma.

Cierto. Es un enigma que si bien exhíbese indescifrable, también ofrece, por sí mismo, claves para decodificarlo y resolverlo. Las ciencias, además, contribuyen a la solución.

Sin duda. La historia, por ejemplo, así como la sociología, la antropología política, la psicología social y otras disciplinas --la filosofía incluida— son herramientas valiosas.

Esas herramientas permiten extrapolaciones, inferimientos válidos y metodologías para elaborar escenarios prospectivos posibles. La historia ya nos señaló ciertas soluciones.

Un componente central de esos escenarios prospectivos es el del parangón. Comparar las condiciones objetivas del antaño y el hogaño y, así, el enigma quedaría aclarado.

Ejemplo: las condiciones generales y particulares prevalecientes determinan tácticas y estrategias a seguir para lograr el propósito de cambiar un entorno desfavorable.

Hoy, las vertientes vanguardistas y progresistas del pueblo tienen un entorno general y particular distinto, dígase, al de hace 30 ó 40 años. Ello determina su rumbo.

II

Ninguna respuesta puede ser elaborada ni explicada en blanco y negro, pero tampoco puede ser enunciada ni mucho menos propuesta con eufemismos o metáforas o ambigüedades.

¿Por qué? Porque la muy grave situación que padece el Estado mexicano –es decir, el país entero: pueblo, territorio, soberanía y poder político— es de altísima peligrosidad.

Y esa peligrosidad se representa en la formalización de la pérdida de México en manos de otros Estados –el estadunidense y el español, sobre todo— y sus patrocinadores.

Éstos patrocinadores son, a su vez, los dueños del dinero en el mundo –el poder insoslayablemente real— y sus enseres y guisas consorciales trasnacionales.

Ello no implica desconocer otra realidad ni contradecir ésta: México, como país o como Estado, ya no es de los mexicanos; éstos viven bajo formas sofisticadas de opresión.

Ese aserto es verismo inequívoco. El poder político –uno de los cuatro elementos constitutivos del Estado— sirve al poder real local (mexicano) y al poder real trasnacional.

Ello ha socavado los otros elementos del Estado, en particular el territorial y el de la soberanía: el Congreso de la Unión dispuso ceder bloques de territorio a trasnacionales.

III

Mientras tanto, el elemento constitutivo mayor y principal del Estado, el pueblo de México, vive expoliado, aterrorizado y sumido en una catatonia perversamente inducida.

Esa catatonia –síndrome esquizofrénico con rigidez muscular y estupor mental, acompañada a veces de una gran excitación— es inducida por los medios de control social.

Esos medios son la religión organizada para fines de poder y negocios, el fútbol y el escapismo del contenido de la difusión masiva. La Morenita es México; el futbol, la patria.

Otros medios son, v. gr., el Ejército y los cuerpos coactivos y coercitivos del Estado, la intimidante tramitología burocrática, el sistema educativo obsoleto, etcétera.

Ante eso, el primer paso es decidir cuál vía tomar para lograr el objetivo central de “hacer” o crear un nuevo Estado, uno social, revolucionando todo. Hay muchas opciones.

Pero la principal, al modo de ver las cosas al través de los prismas de cierta filosofía muy vigente, es usar todas las opciones y vías disponibles. “Muchos Vietnams”, dijo El he.

Que el movimiento social tenga muchos rostros –ocultos o visibles, en la selva o en la urbe— y sea, a la vez, suma articulada de muchas insurgencias reivindicadoras.

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26 Diciembre 2008 04:54:36
Mexicano del 2008
En éste país, todos los mexicanos pobres son héroes: Agosto Roo

A partir del sábado 27 y hasta el domingo 28 de éste diciembre que languidece aprisa, los miembros del Consejo Consultivo del Ateneo de Cosoleacaque se reunirán en esa localidad de Veracruz para ponderar méritos y deméritos de los connacionales propuestos como [email protected] de 2008.

Los ponderadores fueron convocados, como cada año desde hace ya una década por Protasio Coatl, centenario personaje de ascendencia popoluca (olmeca) y náhuatl conocido mejor como el Filósofo de Pajapan, cabecera municipal, ésta, en la Sierra de Santa Martha en la cual aquél nació y ha vivido desde entonces.

A don Protasio le asisten en la tarea de ponderar propuestas cuatro consejeros --incluido éste escribidor, quien actúa como secretario--, personajes todos ellos cuyo total de edades suma casi 450 años. Las propuestas son formuladas por una miríada variopinta de particulares y/u organizaciones de muchas partes.

No pocas de las propuestas son patrocinadas por particulares u organizaciones sin ningún vínculo moral o de cualesquier otra índole con el Ateneo o algunos de los miembros del Consejo Consultivo, de los cuales sólo don Protasio, don Yoyo y éste escribidor son de identidad conocida.

Don Protasio y don Yoyo prefieren vivir lejos del mundanal ruido y las luces y las marquesinas y llevan una cotidianidad semibucóloca que, empero, no los aísla, sino que los sitúa en vena reflexiva e informada acerca de los temas que devienen como manifestaciones dramáticas de la realidad nacional.

Tales temas son, en realidad, asuntos concretos: problemas, desafíos, dilemas, encrucijadas, indecisiones, dudas, adelgazamiento de la esperanza, desesperación incluso, emblematizados en mayor pobreza, más saqueo de las riquezas de México y plusvalías de los mexicanos y más inseguridad pública.

Esos tres vectores conforman, en su turno, las causales de lo siguiente:

1) La inestabilidad económica, política, social y, sin duda, generadora de la prevalecencia de una cultura propia de desequilibrios.

2) La ingobernabilidad secuencial, asaz evidente, del anterior vector. En vastas regiones del país, en los 31 estados de la Federación, ésta no gobierna.

3) Y, ergo, la descomposición del Estado, empeñaddos sus personeros en no reconocer ese verismo factual por alguna razón que antójase aberrante; no fortuita, sino deliberada.

A la hora de escribir ésta entrega, el total de propuestas sumaba más de 300, cifra, hágase notar, inferior a la registrada en 2007. Empero, como también suele ocurrir cada año, a última hora arriban propuestas en tumulto a la dirección electrónica del Ateneo (.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)) .

Los envíos de propuestas por el ciberespacio son atendidos –registrados, diríase— y acuciosamente clasificadas por Alma Rosa Coatl, joven pajapeña (aunque vive en Coatzacoalcos) que es sobrina bisnieta de don Protasio. Amén de su inteligencia y sentido común, Alma Rosa es muy bella y talentosa.

Menciónese que tanto don Protasio como don Yoyo –éste personaje es el mecenas del Ateneo siendo, como es, hombre pudiente como empresario preocupado por lo que él identifica como “rampante descomposición” del Estado mexicano, dañina para todos-- evaden la vida pueril y poltrona.

Ambos son, como los demás miembros del Consejo Consultivo del Ateneo, individuos de trabajo, insertos en la cultura del esfuerzo no sólo individual, sino principalmente colectivo, social, convencidos, por añadidura, de la importancia axial del ejemplo y la emulación que inspiran a los demás.

La educación, suele decir don Protasio, “debe sustentarse sobre bases muy sólidas del ejemplo y emulación: nuestros jóvenes deben nutrirse de la conducta pública y privada, de congruencia, de individuos dedicados a mejorar a México. Una base así de sólida es una poderosa herramienta educativa”.

A sus 108 años de edad, don Protasio es considerado, así mismo, un chamán en su entorno serrano y más allá, por la región de Los Tuxtlas, el pantanal sotaventino (del Golfo de México a Oaxaca) y del río Papaloapan hasta el caudaloso Coatzacoalcos y el Istmo tehuano e incluso hasta el descauzado Grijalva en Tabasco.

Córrese la especie de que don Protasio habla con los chaneques –seres de la mitología olmeca— y que de ellos abreva su sabiduría. “¿En qué lengua habla con los chaneques, en náhuatl o en popoluca?”, se le ha preguntado. Y ha dicho enigmático: “Pues en la muy vieja lengua de los olmecas”.

La lengua franca de los olmecas (apenas en 2007 descubrióse que éstos habían desarrollado escritura ¡hace más de tres mil años!) es, presúmese, la popoluca de hoy, hablada en el sur veracruzano. Es, predeciblemente, una lengua corrompida por arcaísmos de Castilla y el náhuatl castellanizado.

Pero son los rescoldos atávicos --diluidos por la Conquista y el mestizaje-- de la cosmovisión náhuatl y no la olmeca (en mucho desconocida aun, por misteriosa) los que forjan la mexicanidad de don Protasio. “La mexicanidad está en grave riesgo”, dice. Y añade: “México corre peligro de muerte; sólo los mexicanos podemos evitarlo”.

Glosario:

Chaneques: duendecillos mutantes traviesos que camnbian constantemente de formas y habitan los bosques del sur de Veracruz, discernidos como expresiones de una probable mitología olmeca.
Descauzado: fuera de cauce o desviado hacia otro cauce.
Mexicanidad: carácter genérico de los mexicanos de ascendencia indígena y/o mestiza, lengua con coloquialismos prehispánicos y cultura dominada por una cosmovisión indígena prehispánica e hispánica.
Sotaventino: relativo o perteneciente al sotavento. En argot marítimo, viento que viene por la popa.

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