Tras seis años de existencia, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sigue siendo un eje central de la integración económica de América del Norte.
En Washington, tanto legisladores como sectores productivos coinciden en que el acuerdo ha cumplido una función relevante para apuntalar el comercio, la manufactura y el empleo, aunque también reconocen que sus resultados están lejos de ser homogéneos y que persisten áreas que requieren ajustes de fondo.
Desde la óptica del país gobernado por Donald Trump, el resultado del T-MEC es favorable. El comercio con México y Canadá, que gobiernan Claudia Sheinbaum y Mark Kearney, respectivamente, sostiene alrededor de 13 millones de empleos en Estados Unidos y, desde 2020, ambos socios han canalizado inversiones por 775 mil millones de dólares en ese país, un crecimiento significativo frente al periodo previo al tratado.
A ello se suma el dinamismo del sector agropecuario, pues cerca de una tercera parte de las exportaciones agrícolas estadunidenses tienen como destino a sus socios norteamericanos, con ventas por alrededor de 60 mil millones de dólares.
La manufactura también luce sólida. El comercio trilateral alcanzó 1.9 billones de dólares en 2024 y la producción manufacturera estadunidense llegó a niveles históricos cercanos a los 3 billones de dólares. En sectores específicos, como el automotor, el T-MEC ha contribuido a fortalecer cadenas regionales. La producción de autopartes en Estados Unidos aumentó más de 37 mil millones de dólares entre 2019 y 2024, reflejo de una mayor actividad industrial vinculada al acuerdo.
Sin embargo, el respaldo al tratado no implica conformidad plena. En el Senado estadunidense se ha insistido en aplicar con mayor rigor los compromisos del T-MEC en ámbitos sensibles como biotecnología agrícola, comercio digital, energía, servicios financieros y propiedad intelectual. La preocupación no es menor: asegurar que los beneficios del acuerdo se traduzcan de forma efectiva en oportunidades para empresas, agricultores y trabajadores.
También hay alertas sobre factores externos que erosionan la competitividad regional. La imposición de aranceles a socios comerciales ha generado distorsiones en las cadenas de suministro, frenado inversiones y reducido exportaciones hacia Canadá, lo que abre espacio a competidores globales como China en un contexto de relocalización industrial.
Del lado laboral, el balance es más crítico, ya que organizaciones sindicales estadunidenses advierten que el T-MEC no ha cumplido las expectativas en materia de derechos laborales y condiciones de competencia. El aumento del déficit comercial de Estados Unidos con México y el traslado de operaciones manufactureras hacia territorio mexicano alimentan la percepción de que los beneficios no están distribuidos de manera equitativa.
México, Estados Unidos y Canadá deberán afinar el acuerdo sin debilitarlo, mantener la certidumbre comercial y responder a las tensiones laborales y productivas que acompañan a una integración cada vez más profunda.
FIBRA MACQUARIE se manejará con cautela, y no por debilidad operativa, sino por un entorno comercial que volvió a llenarse de incertidumbre. La fibra encabezada por Simon Hanna anticipa un 2026 sin grandes detonadores mientras la revisión del TMEC avanza más lento de lo que el mercado esperaba. Aunque mantiene una perspectiva estable, la estrategia es clara: administrar bajo un esquema de “esperar y ver” ante la falta de definiciones en la relación México-Estados Unidos. El sector llega a este punto tras un 2025 de ocupaciones firmes, pero con menor ritmo de expansión, presionado por la incertidumbre arancelaria.
EL INICIO DE 2026 reordenó el ranking del Sistema de Ahorro para el Retiro, con Afore XXI Banorte al frente gracias a cifras concretas. Entre el 31 de diciembre de 2025 y el 6 de febrero de 2026, registró un rendimiento anualizado de 34.11%, frente a un promedio ponderado del SAR de 30.06 por ciento. Esto es el reflejo de una estrategia que combinó exposición táctica a activos con mayor dinamismo global y una diversificación pensada en horizontes largos. La administradora apostó por capturar plusvalías sin relajar la disciplina en el control de riesgos.
INVEX CONTROLADORA, que dirige Juan Bautista Guichard Cortina, optó por rotar activos y reforzar su apuesta en infraestructura a largo plazo con la venta de 20% restante del proyecto carretero Gana. La operación, valuada en 3 mil 960 millones de pesos, se liquidó mediante certificados bursátiles de FIBRAeMX, elevando su participación de 17.7, a 27.7 por ciento. El movimiento no implica una salida del sector, sino un cambio en la forma de exposición: menos concentración en un solo corredor y mayor diversificación en un portafolio de activos carreteros. El tramo Ciudad de México-Veracruz mantiene valor estratégico, pero bajo una lógica distinta de control.
EL MAZATLÁN LOGISTICS Center, desarrollado por Grupo ARHE, busca mostrar la capacidad de las regiones portuarias para captar inversión logística en México. El proyecto busca aprovechar la ubicación del puerto de Mazatlán como punto de enlace entre el Pacífico y los corredores comerciales hacia Estados Unidos y Canadá, en un contexto donde la eficiencia en transporte y almacenamiento se volvió un factor decisivo para nuevas inversiones. El complejo trata de consolidar oferta logística, reducir costos de traslado y generar condiciones para actividades industriales y de servicios asociadas. Por este proyecto Juan José Arellano Hernández, presidente del Consejo de Administración de Grupo ARHE, fue reconocido en la Hispanic Prosperity Gala 2026, celebrada en MaraLago, con el Premio al Mejor Empresario del Año.
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