Clasificados
Por
Leticia Espinoza
Publicado el viernes, 23 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- El día de Marta García inicia a las cinco de la mañana para poder llegar al ISSSTE a las siete, trabaja como enfermera y el ritual para desempeñar su labor comienza cuando toma la primera de dos combis, la Mirasierra, para luego abordar la 13B, y de regreso a su casa igual.
El retorno es quizá lo más pesado, pues su actitud lo dice todo, se le ve cansada, con el suéter en la mano y no suelta ni un instante el tubo del asiento porque teme golpearse por la velocidad a la que viaja la 13B.
El camión crea un ambiente deprimente; su estado es desastroso, vidrios estrellados y asientos rayados; abordo, personas que reflejan cansancio, estrés, sueño y fastidio, por lo que acaban dormitando y golpeándose en las ventanas, tras la mirada de quienes quieren que se desocupen los asientos.
Nada de estos aspectos negativos termina con la satisfacción de Marta por acudir al trabajo, pese a los reclamos que en casa recibe y que a veces terminan por deprimirla: “trabajo, no porque en casa se necesite dinero, sino porque me gusta, aunque mi esposo me diga que mejor me quede”, dice.
Observa el camino y cuando habla de sus hijos confiesa que lo único que le hace arrepentirse de su trabajo es el tiempo que no pasa con ellos: “a veces no puedo ni ayudarlos en las tareas, ni siquiera sé qué programas ven en la tele y eso me preocupa”.
Pero la familia no es todo lo que Marta desatiende, sino su propia salud, su alimentación principalmente, porque no hay tiempo que perder en su trabajo: “yo prefiero no comer en mi trabajo porque se me hace pérdida de tiempo, mejor me espero para comer después de salir”, expresa, mientras se prepara para decir “bajan”, terminar la odisea en el camión y ver a sus hijos en casa.
Como Marta García, un ciudadano saltillense emplea en promedio de tres a cuatro camiones, cuyos recorridos tardan de 20 a 60 minutos, se trata entonces de una falta de sistematización de horarios en el transporte público, que origina tiempos muertos. donde los sujetos dejan de hacer actividades, impactando mayormente las relaciones familiares.
Aunado al tiempo de traslado, se suman las horas de trabajo, las cuales pasan fuera del hogar los padres, esto es cotidiano para quienes viven en las colonias periféricas, y según la socióloga Zoila Hernández, formará una rutina que dará como resultado sujetos individualizados, incapaces de entablar relaciones interpersonales con la familia; es entonces cuando se debe hacer una reestructuración de los valores para unificarla, según la psicóloga Margarita Lara González.
DISTANCIAS
En efecto, los ciudadanos entrevistados señalan que por la actividad laboral diaria, más la tarea de tomar un camión y trasladarse, lo que más se descuida es la familia: “Procuro no usar (el transporte), pero el fin de semana es obligatorio, tomo dos, simplemente desde Fundadores, donde sale el camión, hasta llegar a Oceanía, donde vivo, tarda media hora, eso más el tiempo que hago al centro. Uno deja de poner atención a otras cosas por esperar el camión y lo más importante que se desatiende es la familia”, comenta Rolando Javier Valenzuela.
Los retrasos en horarios generan estrés por no llegar a los destinos en tiempo y forma: “Utilizo más o menos tres camiones de mi casa al centro, o hasta la guardería de mi niña; pasan tres rutas, pero la que más utilizo es la Zaragoza, que en promedio hace como 45 minutos; a veces pasan rápido, pero van muy lentas y otras no se paran, a veces me da mucha impotencia porque no llego puntual a recoger a mi hija”, menciona Rocío Solís.
Un aspecto tan sencillo como el transporte origina problemáticas poco visibles, palpables únicamente para quienes viven en colonias periféricas: “Tomo cuatro camiones de la casa al trabajo y de regreso igual, más cuando tengo que ir a otras partes, como al IMSS, porque sí está lejos la colonia Zaragoza”, dice Mary Urbina.
TIEMPOS MUERTOS
“Esto es producto de las sociedades urbanas complejas, sí hay impacto en cada uno de los sujetos, porque el transporte tiene una función muy importante, por las distancias a los centros de consumo, donde podríamos ubicar a la familia, que en esto se ha convertido”, indica la socióloga Zoila Hernández.
Ahora la gente tiene sus casas en la periferia, donde están las nuevas viviendas, estas colonias son parte de la institucionalización de los centros productivos o las empresas (con los créditos de Infonavit o Fovissste).
“Prácticamente son tres horas de transportación diaria, más las ocho horas de trabajo que la persona utiliza para subsistir, esto nos da una idea de la absorción de tiempo, donde el trabajador establece relaciones con la familia y otros actores sociales”, puntualiza Hernández.
Y es que los lazos familiares son básicos en el ser humano y el debilitamiento de las relaciones trae como consecuencia una problemática, donde hay un tránsito del sujeto que procede de una familia bien estructurada a un sujeto que tiende a presentar soledad, angustia y depresión.
En este sentido, la socióloga advierte que cuando una familia pierde su estructura, desaparece paulatinamente la confianza y la integración, hasta llegar al divorcio.
SISTEMATIZACIÓN
El transporte urbano carece de una sistematización porque no pasan periódicamente ni llegan a los destinos en tiempos establecidos: “El origen radica en que no hay una responsabilidad por parte de los choferes y hay tiempos muertos, porque a veces van muy despacio y luego aumentan la velocidad, y en ese transcurso no les importa si maltratan al pasajero. Aunque ellos tienen horarios, no son sistemáticos, porque no se conoce a qué hora pasará por cada punto del recorrido que realizan”, recalca Hernández.
» Los usuarios diariamente utilizan de tres a cuatro camiones para dirigirse a su trabajo.
» Se gastan entre 150 y 132 pesos semanales en transporte.
» Un trabajador perderá casi tres horas en trasladarse.
Tiempo
2 horas del uso del trasporte urbano
recorrido
3 rutas son utilizadas para llegar a sus trabajos
ALTERNATIVAS
» Ante dichas circunstancias, la familia debe retomar la jerarquía de valores para mantenerse unida, recomienda la psicóloga Margarita González: “Por ejemplo, si quiero mantener unida a la familia, si el papá sale a las tres de la tarde, todo mundo debe estar en casa a las cinco, y los domingos estar juntos”.
» Es necesario repensar en los valores, como cuando la mamá tiene que salir a trabajar, es algo que impacta y desgasta, pero se deben usar medios alternativos para establecer comunicación y que la confianza no se pierda, exhorta la psicóloga.
» La socióloga Zoila Hernández sugiere que dentro de las empresas se deben fortalecer las áreas de esparcimiento familiar, con actividades donde se involucre al trabajador y a sus hijos, es indispensable que el transporte público establezca una verdadera sistematización de horarios.
Más sobre esta sección Más en Clasificados