Coahuila

Publicado el viernes, 12 de marzo del 2021 a las 03:55
Saltillo.- Un palo de madera, tierra y mucha esperanza, fue suficiente para que “Rosalim sin pizarrón” emprendiera su deseo de educar a la niñez de escasos recursos que habita en poblados, donde se carece de educación pública y la educación virtual es prácticamente imposible.
Originaria de Tampico, “Rosalim” ha impartido clases en diferentes rancherías de Coahuila, llegando al fraccionamiento Urbivilla en Ramos Arizpe el pasado mes de junio, con la intención de sembrar amor y letras en la infancia que habita uno de los sectores más marginados del municipio, por lo que incluso, padres de familia se han acercado a recibir educación que les permita saber leer y escribir.
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Yo inicié así sin nada, en ocasiones escribíamos en tablas viejas, en cartones y en el suelo también, por eso me gané el apodo de “Rosalim sin pizarron”
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Les imparto clases de educación básica, lectura y escritura para niños, e incluso adultos que no saben leer, y me llena de orgullo ver cómo poco a poco van identificando palabras y números”, detalló.
Necesidad de un techo
Un par de tarimas y barrotes fueron acondicionados como salón de clases improvisado, donde el sol arrecia con fuerza ante la necesidad de un techo, pues tan solo unas lonas recubren parte del “aula escolar”.
La aguerrida mujer ha viajado por rancherías de los municipios de Piedras Negras, Acuña, Castaños e incluso en San Luis Potosí, donde inició su labor altruista en los años 90, sin recibir a cambio ningún salario.
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