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Sólo quiere una navidad

  Por Roberto Ortiz

Publicado el jueves, 25 de diciembre del 2008 a las 15:28


“Sólo quiero una oportunidad para saber lo que es la Navidad”, es el anhelo que tiene Arnulfo Ramírez Guerra

Monclova, Coah.- “Sólo quiero una oportunidad para saber lo que es la Navidad”, es el anhelo que tiene Arnulfo Ramírez Guerra, quien a sus 25 años de edad ha pasado las últimas 14 navidades recluido en diversos centros de readaptación, pues desde sus 10 años fue víctima de la desintegración familiar por lo que aún tienen la esperanza de conocer la emoción y la alegría de una Nochebuena.

Mejor conocido como “El Chufo”, Arnulfo Ramírez Guerra, tiene 15 años recluido dentro de diversos centros juveniles y centros de readaptación, en todos ha estado internado por el delito de robo.

Desde el interior del penal, en el área de máxima seguridad, el “Chufo” pidió una nueva oportunidad para rehacer su vida y vivir una Nochebuena con amor y esperanza, no como las últimas 14 que ha vivido. sta noche sumará su Navidad número 15, rodeado de paredes de cemento, viendo a las personas que durante los últimos años ha visto, pues son sus compañeros de celda, de la misma prisión que como él, deberán pasar la Noche Buena, en su celda, sin abrazos, sin besos de sus familiares y mucho menos, sin el calor de sus padres, quienes desde los 10 años se olvidaron de él.

Fue el propio “Chufo” quien recordó que a sus 10 años in-gresó por primera vez al Centro de Readaptación Juvenil en Saltillo, pues el divorcio de sus padres y las malas compañías adquiridas en la calle, lo llevaron a delinquir a su corta edad.

“Me mandaron a Saltillo desde que tenía 10 años, pero de ahí me escapé una vez y después volví a caer otra vez por robo, a mí todo se me hacía fácil y jamás tuve quién me diera un buen consejo ni me orientara”, dijo el joven reo con su voz entrecortada a la vez que decía: “Yo sólo quiero que me den una oportunidad de salir y vivir bien es lo único que pido”.

Recluido en el área de máxima seguridad del centro penitenciario en esta ciudad, Arnulfo Ramírez Guerra recordó su paso por los diversos centros de readaptación, incluso en Ciudad Acuña, donde pasó su infancia, pues aunque es ciudadano americano, desde niño llegó a México de donde son originarios sus padres.

De ese penal me escapé, dijo el “Chufo”, quien además recordó que ahí consumía drogas, porque en ese entonces se manejaban dentro del penal y lejos de readaptarme sólo me enseñaron malas mañas y aprendí a delinquir con mayor fa-cilidad, todo se me hacía fácil, no me importaba nada, porque no tenía a quién rendirle cuentas, porque mis papás jamás se preocuparon por mí.

Sin duda alguna, el recordar que mañana es Navidad, fue uno de los momentos en que el “Chufo” se doblegó y dijo: “Este 24 van a ser 15 navidades que paso encerrado, yo quisiera saber qué se siente estar con la familia, recibir un regalo y tener el amor de mis padres, pero no lo tengo”, dijo Arnulfo.

Vestido en short largo de mezclilla, con una camisa roja, con sus brazos cubiertos de tatuajes y cicatrices que él mismo ha dejado en su cuerpo y en su alma, pues ha atentado contra su vida, el “Chufo” dijo que la situación que ha vivido, tanto sus padres como él la buscaron sus padres por divorciarse cuando apenas él era un niño y el por no ver que las drogas y las malas compañías que tenía como amistades, lo estaban hundiendo en un abismo de tristeza, de malos momentos y sobre todo de un abismo que le quitó lo más preciado de cualquier ser humano, la libertad.

Recordó también que dentro del penal en esta ciudad cursó la primaria y secundaria, pues desde su ingreso al Centro Juvenil en Saltillo, no sabía ni leer ni escribir y en los otros penales donde estuvo recluido jamás le interesó superarse, pues para él lo más importante era pasar el día sin tener esperanza alguna.

Por eso, hizo un llamado a los jóvenes que actualmente viven entre la violencia, la delincuencia y sobre todo sumidos en los vicios, pues señaló que eso no conlleva a ningún lado.

Ahora, el “Chufo” sólo pide una oportunidad de vida y aunque le faltan cuatro años más para cumplir la condena que le impusieron luego de fugarse del penal de Ciudad Acuña, a gritos aclama una nueva oportunidad de mostrarle a la sociedad que ha cambiado y que está arrepentido de haber tenido la vida que lo llevó a su reclusión.

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