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Por
Leticia Espinoza
Publicado el jueves, 5 de julio del 2012 a las 14:00
Saltillo, Coah.- Basándose en la Biblia, la comunidad cristiana evangélica de Saltillo busca seguir con su proyecto “Ciudad libre”, un Saltillo libre de extorsiones, tratando de darle una solución desde la fe en Dios, palabras que exhortan a prevenir y tomar decisiones ante este tipo de actos delictivos que vulneran hoy la seguridad de los saltillenses.
“-Bueno? -Me acaban de extorsionar, me dejaron un mensaje en mi negocio, la nota dice que llame en menos de una hora, si no van a quemar mi negocio ¿qué hago?”
“–No, ¿y tu familia está bien?”.
“-Estamos bien, pero necesitamos una respuesta ya”.
“-Vamos a orar y voy a llamar a otras personas para hacer una cadena de oración”.
“-Gracias por la oración, pero necesitamos una solución más práctica antes de una hora”.
“-Cálmese, voy a llamar contactos para pedir consejo”.
“-Sí, por favor”.
Lo anterior es parte de la conversación telefónica de un empresario con un consultor empresarial de Fraternidad de Compañías de Cristo Internacional y Empresarios con Propósito, quienes impartieron una conferencia titulada “Soluciones Bíblicas para la Extorsión” a integrantes de la Alianza Ministerial Evangélica de Saltillo, dirigida por el pastor Neftalí Rivera Rodríguez, quien impulsa el proyecto “Ciudad Libre”.
Sergio Olivas, representante de la organización, señala la importancia de llevar a Dios situaciones como la extorsión y añadir estrategias prácticas para tomar decisiones ante un evento como éste.
Explica que sí hay solución en el Evangelio: 2 Corintios 10:4-5 habla de este fenómeno: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levantan contra el conocimiento de Dios y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia en Cristo”.
Traduce que una fortaleza es un hábito mental a determinado patrón de pensamiento. Si se repite un hecho seis semanas, por ejemplo, se formará un hábito; si se ejercita el hábito se establece una fortaleza. Por ello la solución es llevar este pensamiento a Cristo, a Dios, pues incluso Dios fue a la cruz por los extorsionadores.
Para entender la extorsión, el especialista pone el ejemplo: “¿Qué hace un general si es atacado bélicamente? Como soldados en Cristo, lo primero que tenemos que hacer es un análisis, distinguir entre lo que es extorsión, un acto voluntario de una parte, la otra parte es víctima y responde a un acto voluntario condicionado. El pago siempre es con bienes o dinero. Siempre se usa la amenaza, la presión e intimidación con consecuencias no sólo graves, sino fatales, un pecado”.
Indica que la Biblia habla de la extorsión en Eclesiastés 7:7: “La extorsión entorpece al sabio y el soborno corrompe su corazón”. En su experiencia, Sergio Olivas manifiesta que el pago de la cuota de negocios en Juárez, como aquella llamada del empresario que le tocó atender, ha entorpecido la visión de los negocios.
Sin embargo, dice que hay una promesa en Isaías: “Sólo el que procede con justicia y habla con rectitud, el que rechaza la ganancia de la extorsión y se sacude las manos para no aceptar soborno, el que no presta oído a las conjuras del asesinato y cierra los ojos para no contemplar el mal, ése tal morará en las alturas, tendrá como refugio una fortaleza de rocas, se le proveerá de pan y no le faltará agua”.
Recuerda con este pasaje bíblico el de un empresario en Guatemala que fue cerrando paulatinamente su negocio al ser extorsionado, incluso pudo haber sido asesinado por no pagar lo que le requerían, pero una empleada confesó lo que le sucedería: “Dios puso una fortaleza de rocas en medio de toda esa transición del negocio, él tomó una decisión para no ser parte”, dice Olivas.
Manifiesta que en otro punto hay que analizar en el Evangelio ¿qué piensa, qué dice y hace el adversario? Pues en la Palabra de Dios al extorsionador lo llaman malvado. En Proverbios y Salmos dice: “No entiende la justicia, ni le da lugar a Dios, te aborrece a ti y a mí, trama mal y violencia y se queda con hambre”…
Manifiesta que al extorsionador, como sucede en muchas ciudades de México, se le paga una cantidad pero sigue hambriento, pues siempre pedirá más, por ello una vez que ya se conoce la Palabra de Dios hay que tomar una decisión.
“La decisión se toma en el corazón… o me defiendo o ataco, las acciones ofensivas están antes que te extorsionen, toma decisiones e implementa acciones que te protejan e impidan la extorsión y si se presenta ya estés preparado para resistir y ganar la batalla. Puedes tomar luego las acciones defensivas durante la extorsión y así estés preparado con un plan personal, familiar y empresarial para la toma de decisiones e implementación de acciones sabias que eviten un colapso integral”, refiere.
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